02 - Un encuentro inesperado y no tanto

02 - Un encuentro inesperado y no tanto

En esos pocos días habían pasado muchas cosas. A Harry la cabeza no le explotaba porque eso no era posible, naturalmente claro, porque tranquilamente un mortífago podría lanzarle el hechizo Confringo. El ministro había llegado el día de su cumpleaños para otorgarles a él, Ron y Hermione lo que Dumbledore les había dejado en su testamento. Muy confuso en verdad. Una snitch, aunque no una cualquiera, sino la que había atrapado en su primer partido. Un libro de cuentos para pequeños magos escrito en Rúnico y un deluminador. No entendía para qué mierda Dumbledore les había dejado esos instrumentos. El único que le llamaba la atención no le fue otorgado. La espada de Godric Gryffindor, esa espada que en su segundo año fue capaz de sacar del sombrero seleccionador y lo ayudó a deshacerse del basilisco. Un día después tuvo lugar la boda de Bill y Fleur, todo muy lindo hasta que llegaron los mortífagos y empezaron a arrasar con todo lo que estaba a su paso. Luego el rápido, pero bien calculado escape, a manos de Hermione a Tottenham Court Road, aunque la seguridad duró poco cuando 2 mortífagos más aparecieron e intentaron matarlos. Por suerte ya estaban a salvo en el número 12 de Grimmauld Place, casa que Harry heredó de su querido padrino Sirius. Pero con un lugar vacío y sin que nadie lo moleste Harry se pasaba horas y horas ensimismado en sus pensamientos. Todavía recordaba con lujo de detalle la tarde inolvidable que había pasado con su amiga.

A la hora de la cena, los tres estaban inmersos en una interesante discusión.

- ¿Pero cómo lograron encontrarnos esos mortífagos? Aún no lo entiendo - se preguntaba Harry

- No lo sé, amigo, pero por suerte estamos todos a salvo, gracias a las precauciones que tomo Hermione. Estuviste genial - añadió dirigiéndose a su amiga.

- No fue nada - respondió una acalorada Hermione, aunque le gustó el halago por parte de Ron.

- Chicos perdonen, pero ya estoy lleno, así que me voy a descansar un rato arriba, ya saben donde. - Y sin decir más se marcho rumbo a la habitación de Sirius.

Era un lugar muy acogedor, de colores cálidos como el escarlata y el amarillo, representantes de la casa Gryffindor. Harry había encontrado muchas cosas interesantes, tales como una carta de su madre hacia Sirius, una foto suya con su padre, pero lo que le llamó la atención al instante fue una pequeña caja con revistas porno. Aparentemente Sirius no perdía el tiempo en su adolescencia y, a diferencia de las revistas muggles, las personas en las imágenes se movían y eso puso muy cachondo a Harry.

Harry sabía que poco a poco se estaba convirtiendo en un adicto al sexo, pero era lo único que lograba despejarlo de esos pensamientos tristes y feos. Así que sin pensarlo 2 veces se desnudo y se empezó a hacer una paja hojeando hoja por hoja de la revista.

- ¡Harry! ¿Estás ahí? - preguntó la voz de Ron

- Sí, Ron, si quieres pasa - dijo Harry sin darle importancia, aunque no se había dado cuenta de lo que realmente había hecho. Estaba tan acostumbrado a que sus amigos preguntaran por él siempre tras una puerta que siempre los invitaba a pasar, era como una costumbre.

- Oh, no sabía que te estabas haciendo una, compañero, si quieres regreso luego - dijo un colorado Ron

Harry estaba muy caliente y Ron ya había visto todo así que decidió seguir el juego.

- No, no, espera Ron, si quieres puedes quedarte y participar de la paja ¿verdad? Total somos amigos

Ron estaba muy nervioso pero haber atrapado a Harry in fraganti con la verga parada lo hizo poner cachondo, no sabía por qué, pero tenía las hormonas a mil, por lo que decidió quedarse.

- Ven, siéntate al lado mío - le dijo un Harry calentón.

A lo que Ron hizo caso, se acerco a la cama de Sirius y se sentó en ella al lado de Harry.

- ¿Pero qué haces? ¿Qué estás esperando para sacarte la ropa? - le pregunto Harry - Así no puedes jalártela.

Ron, como si fuera un niño obediente se saco primero la remera, dejando ver un pecho bastante trabajado, sin mucho pelo, de piel bien clara y de pezones rosaditos. Ron estaba muy apenado de la situación pero por alguna extraña razón no le molestaba estar en la misma habitación con un Harry desnudo y masturbándose. Siguió con sus jeans y sus boxers hasta que quedo como Dios lo trajo al mundo, medio empalmado.

- Pero qué verga Ron jajaja - bromeó Harry

- Tú no estás nada mal - le respondió Ron, que si bien lo dijo en broma, muy profundamente pensaba que Harry no estaba mal para nada. El pene de Ron se empezó a endurecer hasta estar duro como piedra. Y empezó a masturbarse junto con Harry, pero sin prestar la más mínima atención a la revista que yacía tendida en la cama.

- Mmmm sí, esto está bien bueno, ¿verdad Ron?

- Mmmm sí Harry, me gusta mucho, aunque una paja no es lo mismo comparado con coger de verdad.

Harry se detuvo. ¿Acaso había sido una indirecta? Aunque Ron no se dio cuenta, desde el momento en que estuvo desnudo, Harry no se perdió detalle de su pene, más o menos del mismo largo suyo, pero mucho mas grueso.

Últimamente a Harry le estaban sucediendo muchos cambios, muchos pensamientos nuevos surgían en su cabeza, debido a la etapa de su adolescencia. Y tal como le había dicho a Hermione en su tarde de sexo oral desenfrenado, el estaba muy confundido respecto de sus sentimientos hacia ellos. Ya hace bastante tiempo que Harry no veía a Ron solo como su mejor amigo, su compinche en sus aventuras, sino como el hombre en el que se estaba convirtiendo. Al principio la idea de que le atrajera su propio amigo asustó mucho a Harry, él sabía que no era algo común que 2 muchachos se atrajeran, sentía miedo por lo que podría llegar a pasar, lo que llegarían a pensar los demás, pero luego se dio cuenta que nunca le importó lo que pensaban los demás. A partir de ese momento lo único que lo atemorizaba era lo que podría llegar a decir Ron.

Del mismo modo a Ron le pasó lo mismo que a Harry. Después de haber vivido bajo la sombra de Harry, había aprendido a admirarlo, además de quererlo muchísimo porque eran mejores amigos. Pero a diferencia de Harry, a Ron sí le importaba lo que llegarían a pensar su familia, padres, hermanos. Pero ambos se encontraban con el otro, desnudo y con la verga parada, un encuentro que si bien fue inesperado, tampoco lo fue tanto. Ambos querían que ese momento llegara tarde o temprano, y el momento había llegado.

- ¿Ron? - Harry había dejado de masturbarse y había tirado la revista hacia su respectiva caja en la esquina de la habitación - Ron, hay algo que quiero comentarte… es algo que me ha estado pasando últimamente, no sé como decírtelo, no sé como te lo vas a tomar…

- Me gustas Harry

Ambos se quedaron en silencio, mirándose primero a los ojos, luego las miradas de ambos bajaron al pene del otro y luego volvieron a mirarse a los ojos.

Harry saltó como un salvaje león hacia Ron y lo beso con tanta furia como lo había hecho con Hermione. Ron no se quedó atrás y le correspondió de una manera impresionantemente correcta, Ron sabía exactamente lo que a Harry le gustaba. Ambos pararon, se volvieron a mirar los miembros y se empezaron a reír. Luego se abrazaron y empezaron a revolcarse por la cama que alguna vez había sido de Sirius.

Siguieron besándose hasta que Harry dijo:

- Ron, te lo quiero chupar, quiero saber como se siente chupar una verdadera verga.

Y dicho esto se metió el pene erecto de Ron en su boca.

Harry chupaba, lamía como si fuera un chico al cual le regalaron su primer chupetín. Lamía la cabeza del pene de Ron, succionaba, volvía a lamer, bajaba por el tallo, hasta que Ron lo detuvo

- Harry, yo también quiero probar tu rica banana.

Ron se lanzó a los genitales de Harry. Ni bien se lo metió por completo en la boca, Harry lanzó un gran suspiro al aire, con lo que Ron recordó

- ¡Fermaportus! ¡Muffliato!

Con la puerta cerrada y el silencio asegurado, Ron se metió de nuevo el miembro duro de Harry para mamarlo por completo, Harry lo había agarrado por los pelos de su cabeza y lo empujaba hacia su pene, gimiendo para complacer a Ron.

- Ron, mmmm, sii, tengo una idea Ron, ahh

Ron paró su mamada y lo miró a los ojos.

- ¿Por qué no hacemos el 69?

- Esa es una estupenda idea, mi Harry

Harry se acostó y Ron se le puso encima pero de forma invertida, quedando cara con miembro. Ambos empezaron a saborear del miembro del otro hasta que se corrieron en la boca del otro. Ambos tragaron todo, que si bien primero encontraron muy desagradable, con la calentura y el morbo que tenían ya no importaba nada.

Ron salió de arriba de Harry y se acostó al lado, tomándole la mano.

- Ron ¿qué hemos hecho? - A Harry luego de que se le pase la calentura, le venía la culpa. Lo mismo había ocurrido con Hermione.

- ¡Harry! - dijo un Ron asustado - ¿Acaso no te gustó?

- Claro que me encantó tonto, tú también me gustas mucho hace ya bastante, pero yo estoy muy confundido.

- Entonces no tiene nada de malo lo que hicimos, Harry. Debo confesarte que es la primera vez que me chupan la verga o que yo se la chupo a alguien, a mi no me gustan los hombres Harry, pero tú no sé por qué, eres diferente, tu me gustas, me calientas, me pones a mil, me pones cachondo, mira tan solo hablar y ya se me para de nuevo, pero Harry, estoy muy asustado, no sé lo que pensarán los demás.

- No te preocupes, Ron, nadie tiene que enterarse - Y Harry se acordó tanto de Hermione en esos momentos, cuando habían acordado que ninguno le diría nada a nadie. Y ahora hacía lo mismo con Ron. Un poco de culpa apareció en su mente. Pero ya todo estaba hecho, se había metido al medio de la pista y ya que estaba en el baile, había que bailar.

- ¿Lo dices en serio, Har?

- Pues claro, puede ser nuestro pequeño secreto, pero nadie tiene que saber, ni siquiera Hermione.

- Lo sé, lo sé

- ¡Fregotego! ¡Alohomora! ¡Finite Incantatem! Dijo Harry con una sacudida de su varita. La puerta se abrió, el sonido procedente de la habitación se escuchaba de nuevo en la casa y ellos quedaron completamente limpios.

- Harry, la pasé muy bien

- Yo también, espero que Hermione no se haya percatado de nada

- No creo, porque ella se había ido a dormir cuando yo vine hasta aquí.

Harry beso a Ron una vez más esa noche y decidió acompañarlo a su cuarto, en la planta de abajo, pero cuando pasaron una puerta, algo le llamó mucho la atención, un cartel que decía:

No entrar

Sin el expreso permiso de

Regulus Arcturus Black