Hola!! Ya sé que dije que en esta semana no iba a subir nada, pero como este capi ya lo tenía escrito, y como no creo que actualice BS , pues pongo este. Lamento la tardanza, pero es que no sabía muy bien como empezar la historia. De hecho, estos dos primeros capis en realidad son una historia paralela que se me ocurrió, y que he modificado para que entre en este fic.
Los títulos los iré poniendo con alguna referencia a cuentos o historias (por lo que si se repiten o se parecen, no me mateís, por fa)... esto se me ocurrió al leer lo que puse como resumen ¬¬U Este se refiere al principio de la historia (no al de la creación XDDD)
Por cierto, en este fic no es oro todo lo que reluce. No saqueis conclusiones precipitadas!! XDD
DGM no me pertenece
Una luz anaranjada iluminaba la cálida estancia en la que se encontraban. Todo el salón estaba decorado por elaboradas esculturas con numerosos detalles dorados, pero sin estar demasiado recargadas. Las mesas estaban repartidas estratégicamente de tal manera que los comensales tenían suficiente espacio personal para conservar su intimidad, pero no dejaban formar parte del grupo que abarrotaba el bar.
Todo estaba pensado para el mayor confort de los clientes.
Solo se podía definir aquel local como lujoso y elegante.
Multitud de animadas charlas y bromas inundaban el lugar, demostrando el buen humor de los presentes. La clientela se caracterizaba por componerse de hermosas y risueñas jovencitas y atractivos caballeros. En definitiva: un paraíso para cualquier joven en edad casadera.
Una de las mesas llamaba más la atención que el resto. Todas sus ocupantes eran encantadoras veinteañeras, a cada cual más hermosa. Reían inocentemente mientras intercambiaban cotilleos y opiniones variadas sobre los hombres del local, ignorando todas las miradas dirigidas hacia ellas. Sólo una parecía sí tener en cuenta la atención que conseguían. Una joven de melena cobriza, con un elegante vestido azul marino largo, recorría todo el bar con la mirada, buscando un posible acompañante para esa noche. Sus azulados ojos se cruzaron con los de un joven pelirrojo antes de seguir con su busca.
-Hey!! Me ha mirado! Me ha mirado!! – el susodicho se emocionó ante el breve contacto ocular con la mujer, molestando a sus dos compañeros.
- Tsk. Me podéis recordar qué demonios hago yo aquí?- preguntó el mayor de los tres, que también parecía el más molesto.
- Venga, Yuu, pero si ya te lo he explicado varias veces!! Estamos en la mejor misión de nuestras vidas!!- su grito llamó la atención la atención de dos jovencitas que pasaban cerca, que se le quedaron mirando antes de irse riendo entre ellas. Lavi las siguió con la mirada hasta que las perdió de vista.- Debo haber muerto porque esto es el paraíso…
-No me llames así!! Y yo más bien lo consideraría un auténtico incordio- Kanda también había seguido con la mirada a esas chicas pero, al contrario que su amigo, que tenía un par de corazones por ojos, él les miraba con recelo.
- Desde luego Yuu, eres de los pocos jóvenes que se sentiría incómodo en un lugar como este. Observa a Allen, mira que tranquilo está. –
El más joven de ellos estaba en ese momento devolviéndole la sonrisa a otro grupo de chicas que le habían saludado (y ahora gritaban ruborizadas). Al oír su nombre se giró hacia sus compañeros.
-Decías? – obviamente, no había estado atento a la conversación de los otros dos.
- Decía que pareces manejarte bien en este ambiente, al contrario que otros.- comentó Lavi, mientras tanto Allen como él recibían una gélida mirada por parte del japonés.
- Bueno, es que estoy bastante acostumbrados a este tipo de lugares gracias a los viajes con mi maestro.- comentó como si nada, mientras tomaba un poco de su bebida (sin alcohol, claro)
- Si no tengo muy claro que hago yo aquí, aún me explico menos que hace precisamente él aquí- dijo Kanda, señalando a Allen. – No me creo que esa mujer sea pedófila.
- Hey!
- Bueno, quién sabe. Quizá lo sea, por eso ha venido Allen de todos modos.-
- HEY!!
Aunque no le hacía mucha gracia, Allen estaba de acuerdo con Kanda. Qué demonios hacían aquí? Esta misión era… era… una más apropiada para su maestro!!
Hacía una semana, Komui había llamado a Kanda, Lavi y Allen a su despacho, para asignarles la misión más extravagante de su vida.
KYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYU
- Que tenemos que hacer qué!?- como no, Kanda fue el primero en quejarse.
- Ya me has oído, Kanda, vuestra misión es la de recuperar la Inocencia que se haya en manos de la señorita Realla y, para ello, me temo que no tenéis otra opción que conquistarla. – le respondió Komui que, claramente, se estaba divirtiendo de lo lindo con todo esto.- Desde hace unos meses, la familia Realla, una de las más poderosas económicamente del país, ha sufrido una serie de desgracias (enfermedades, accidentes, muertes repentinas) que ha ido reduciendo sus miembros, y acumulando las herencias. Al parecer el comienzo de todo esto coincidió con el cumpleaños de una de las integrantes más jóvenes de la familia, Elisabeth Realla. Según la información de los buscadores, la joven recibió un lujoso broche, adornado con lo que parecía una esmeralda, como regalo y, a partir de entonces, comenzaron los extraños sucesos de antes. También hay que añadir que, gracias a eso, la señorita Realla se está convirtiendo poco a poco en una de las herederas de la fortuna de la familia, ganándose el odio, la envidia y el recelo de muchos. Todo esto podría estar causado por la Inocencia, así que tenéis que ir a investigarlo.
- Que tiene que ver todo eso para que tengamos que flirtear con ella? –para sorpresa de algunos, Allen lo preguntó con suma tranquilidad, como si fuera lo más natural del mundo.
- Pues porque parece que la señorita Realla siente cierta debilidad por los hombres.- ante esta afirmación, Allen rió con nerviosismo, Kanda apartó la mirada molesto y a Lavi le brillaron los ojos como nunca.- La seguridad de la familia es extrema, por lo que es imposible hacerse con el broche por la fuerza. Recuerda que os enfrentáis a humanos, no a akumas, Kanda.- se adelantó Komui, adivinando las posibles réplicas del japonés.
- Por lo que solo nos queda entrar en su habitación con invitación, no? – Lavi era incapaz de ocultar su excitación. Le estaban dando un motivo, no, la obligación de ligar con mujeres!- Y, dime Komui, que edad tiene Elisa?
- Elisa? Menudas confianzas- pensaron al mismo tiempo Allen y Kanda.
- Pues, según los informes… 26 años.-
Allen juraría haber visto explotar la cabeza de Lavi, que parecía perdido en su propio mundo.
- Un momento. Eso no es demasiado mayor para mí?-
- Es verdad, los niños no deberían jugar a pretender ser adultos.- le espetó Kanda, mirándole por encima del hombro.
- Cómo dices, coletas?-
- Lo que oyes, Moyashi. Por cierto, por qué viene el criajo este?-
- Cómo!?-
- Os lo he encomendado a vosotros porque sois los más jóvenes y atractivos, cada uno a su manera, entre los exorcistas. Además, como sois tan diferentes entre vosotros, mejor, ya que desconocemos sus preferencias y, así, tendréis más oportunidades. –
- Ah! Por eso va Moyashi! Por si resulta ser pedófila.-
Eso fue más de lo que Allen pudo soportar.- Que dices, imbécil!? Ah, claro, ya entiendo, en realidad tú vas por si resulta ser lesbiana, no?-
- Qué!?- ambos exorcistas empezaron a lanzarse miradas envenenadas. Sintiendo el peligro, Komui se escondió bajo la mesa, pues se estaban amenazando con sus respectivas armas. Lavi, que parecía haber vuelto por fin al mundo real, se abalanzó sobre ellos, rodeándoles con los brazos y provocando a su vez que sus caras se acercaran peligrosamente.
- Nos vamos!!- canturreó alegremente, mientras arrastraba a sus dos amigos por la Orden, que seguían intercambiando miradas asesinas entre ellos.
KYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYU
Tras recordar el momento en el que les encomendaron esta misión, Allen bajó la cabeza hasta golpearse con la mesa, ganándose la atención de sus compañeros.- No quiero hacer esto. Esta misión es más propia del maestro… o de Lavi… Esto no me va…-
- Deja de quejarte. No eres al único al que le molesta lo de tener que flirtear con mujeres.- le espetó Kanda, sin darse cuenta de los posibles dobles significados de esa frase. Allen sí se dio cuenta y le miró extrañado, mientras que Lavi miró hacia otro lado, intentando mantener un gesto neutral.
- Entonces… con quien flirtearías, si no es con una mujer?-
- Qué insinúas Moyashi!?
- Nada, nada…- pero sus ojos decían otra cosa. Y la malévola sonrisa que se había dibujado en su cara aún lo dejaba más claro. Sin embargo, Kanda no fue capaz de contestarle, por más que quisiera. La imagen de Allen, con la cara apoyada en la mesa (y sus sedosos cabellos desparramados por ella) ligeramente volteada en su dirección, sus brillantes ojos posados en él y esa sonrisa (esa maldita sonrisa!) resultante de la mezcla de su inocencia habitual y cierta malicia era… era simplemente… Kanda no encontraba las palabras que describiesen con justicia la sensación que le producía la visión de ese ángel demoníaco. O demonio angelical. Qué más da!!
El caso es que Kanda se había quedado callado observando a Allen más de lo normal y el chico empezaba a mirarle raro.
- Kanda, pasa algo? Tengo algo en la cara?-
Kanda volvió a la realidad de golpe. Lanzó una mirada asesina a Allen, que se quedó confundido, y después giró su cara hacia donde estaba Lavi, para comprobar hasta que punto le había observado este. Por suerte, Lavi seguía mirando a otro lado, simulando que estaba espiando a unas chicas que pasaban cerca de ellos.
Kanda le agradeció el gesto internamente. Lavi le conocía muy bien (a veces demasiado) y era el único capaz de comprenderle, aunque jamás le daría tal crédito.
- Que os parece si hacemos una apuesta?- preguntó Lavi, dirigiéndose por fin a sus dos amigos.
- Una apuesta? – preguntaron Allen y Kanda a la vez, aunque el primero con curiosidad y el segundo con incredulidad.
- Si, por qué no? Venga, no me pongáis esas caras, no es algo tan horrible, no? Además, así os animareis de algún modo a realizar la misión y cada uno de nosotros tendrá un aliciente extra para ello.- Al ver que los otros dos no acababan de comprender del todo, se explicó- Mirad, en mi caso, mi aliciente para hacer esta tarea es que se me da la posibilidad de ligar con un montón de chicas, lo cual no está nada mal.
- Lavi, no venimos a ligar con "un montón de chicas" si no sólo con una.
- Detalles! Como iba diciendo, si hacemos una apuesta, Allen tendrá el aliciente de no querer perderla, como cuando apuestas en las cartas, mientras que Yuu… simplemente no toleraría ser el único en echarse atrás, o en perder contra nosotros -
Por raro que pareciese, la lógica de Lavi parecía ser… lógica. Kanda y Allen se miraron entre ellos, hasta que Kanda preguntó la duda que se les estaba pasando a ambos por la cabeza en ese momento.- Y cual será el premio?-
- Pues no sé… Que os parece si los que pierdan se viesen obligados a ser los esclavos del ganador durante un mes?-
- Ni de coña-
-Una semana?-
- Sigue siendo demasiado, Lavi. Me da pánico pensar en lo que se te podría ocurrir a ti… No, aún peor! Lo que se le ocurrirá Kanda!!-
- Tan seguro estás de perder, Moyashi? –
- Es que no me gusta la idea de tener que engañarla de esa manera…-
- Venga, dejémoslo en un día y todos contentos, ok? – Lavi sonrió de oreja a oreja cuando, tras unos segundos, los otros dos afirmaron con la cabeza. - Pues que empiece la operación "Ligue"!! Nos vemos!!- y, sin más, Lavi desapareció entre la multitud.
Kanda y Allen se le quedaron mirando durante unos instantes, hasta que no lo soportaron más.
- Como se supone que va a conseguir a esa tal Realla si se para a ligar (y a humillarse a sí mismo) con la primera chica que se le cruza por delante?-
- El comportamiento de Lavi va más allá de mi comprensión, así que no me preguntes.-
- Hay muchas cosas que van más allá de tu capacidad de comprensión, Moyashi.-
- Oye, ya te vale!! – Allen estaba lo suficientemente distraído con los quehaceres de Lavi que ni se molestó en enfrentarse a Kanda. Lo que este último no se esperaba era que el joven hiciese un pequeño puchero (inconscientemente, eso sí) mientras le contestaba.
Kanda se quedó embobado de nuevo mirando ese gesto tan (ya se mortificaría más tarde por pensar eso, pero era lo único que se le ocurría en ese instante) adorable. De repente, notó como la cara comenzaba a arderle y se horrorizó al comprobar, por el rabillo del ojo y mirándose en el reflejo de la copa de Allen, el modo en el que sus mejillas estaban adquiriendo un tono sonrosado muy poco característico en él.
Sintiendo el comienzo de la cuenta atrás para que su cabeza explotase, se levantó bruscamente, dándole la espalda al menor para que no le viera el rubor de su rostro.
- S-será mejor ponerse en marcha, Moyashi, no me haría gracia que ese estúpido conejo se nos adelantara.-
No obstante, no obtuvo respuesta. Cuando estuvo seguro de que su cara había recuperado su color normal se giró. Lo que vio tampoco era demasiado bueno para su corazón, pero consiguió calmarse antes. Allen tenía los ojos cerrados, con un gesto sereno pero serio. La manera en la que arrugaba su frente mostraba claramente lo pensativo que estaba.
- Moyashi?-
Lentamente, Allen fue abriendo los ojos poco a poco. Parpadeó un par de veces hasta quedarse mirando fijamente a Kanda, que había perdido la capacidad de articular palabras en el mismo momento en el que se fijó en la sombra que hacían las pestañas (larguísimas para un chico, todo hay que decirlo) en sus mejillas. Por no decir que, el hecho de que tuviera ese par de ojos plateados encontrándose directamente con los suyos, no ayudaba demasiado a su capacidad de raciocinio.
- Kanda… - la suavidad de la voz del chico provocó un hormigueo en la nuca del mayor. - Creo que me niego a la idea de perder.-
"Ah, ahí está de nuevo! Esa sonrisa maliciosa."- Kanda no pudo evitar hacer una mueca que bien podría considerarse una sonrisa, en su caso.- "Un demonio angelical, sin duda"
