Hooola!! Aqui vengo con otro capi de Encanto!!

A ver, un par de cosas. Este capitulo contiene algo de shonen-ai (avisados quedais) Pero me temo que será la última vez (ya vereis por que)

Una aclaracion acerca de los personajes (para que veais hasta que punto soy cruel) Allen y Lavi son heterosexuales, aunque Allen se comporte a veces de forma que parezca lo contrario, mientras que Kanda es homosexual (hasta el punto de detestar a las mujeres... A Lena la aguanta porque es Lena)

Como arreglamos esto? ;P

Respondiendo a los reviews: Si, Cross es el primero en al lista de ligones de la Orden XDD Y no, Realla no volvera a aparecer (digamos que cuando se desperto se encerro en su habitacion y se atiborro de helado de chocolate para superar el bajon de moral... Es lo que haria yo XDD)

No os aburro mas

DGM no me pertenece


-…-

- .. Allen-

-…-

- Allen -

- … Que?-

- Que "que"? Como que "que"? ALLEN SABES DE SOBRA QUE ES "QUE"!!- gritó Lavi, abalanzándose sobre Allen, que se sentaba enfrente de él, y zarandeándole con fuerza los hombros.

- Lavi!! O dejas de armar tanto jaleo o teñiré a Mugen con el color de tu sangre!! – bramó Kanda, harto del comportamiento del pelirrojo.

Nada más haber tomado el tren y haberse sentado en su compartimento privado, Lavi no había dejado de intentar hacer hablar a Allen, que cada vez que notaba la atención de alguno de sus compañeros se sonrojaba (una visión que a Kanda no le molestaba demasiado)

Sin embargo, desde lo de la mancha de carmín en sus labios, el peliblanco se había cerrado en banda, negándose a pronunciar una palabra más.

Le mente de Kanda era un auténtico caos. Por un lado, se moría de la curiosidad para saber cómo demonios había conseguido el enano el trozo de Inocencia, ya que en todo el tiempo que le vio en el bar, ni siquiera dirigió la mirada hacia el lugar donde estaba Realla.

Pero, por otro lado, no le hacía ninguna gracia tener que oír el relato del chico pues, viendo el resultado, estaba seguro de que no le iba a gustar lo más mínimo.

Aunque, quizá, eso sea lo mejor. Cuanto antes se desengañe y pierda todas las esperanzas en conseguir el afecto de Allen, mejor. Así podrá volver a centrarse en su trabajo como exorcista.

A veces envidiaba la filosofía de los Bookman, con esa cantinela suya de "no tener corazón". Kanda se preguntaba como podían lograr deshacerse de sus emociones tan fácilmente.

Mirando a Allen, y experimentando esa desagradable opresión en el pecho cada vez que lo hacía, deseaba poder ser capaz de lo mismo…

- Lavi, en serio, déjame en paz.- se quejó el menor, que luchaba con Lavi, intentando zafarse de su agarre.

- De eso nada, Moyashi! Me dijiste que me contarías lo que ha pasado con Realla una vez llegásemos al tren. Pues bien, aquí estamos. Ahora, habla!-

- N-no hay mucho que contar, Lavi.- empezó Allen, claramente avergonzado, pues su sonrojo se hizo más visible. – Simplemente me las ingenié para drogarla y quitarle la joya mientras dormía…-

-"Vaya, eso es bastante diabólico" – pensaron a la vez Kanda y Lavi. El hecho de que lo hubiese dicho como si fuese lo más normal e inocente del mundo empeoraba las cosas. -"Hasta qué extremos habrá llegado este chico para cumplir sus objetivos?"-

- No seas bobo! Lo que quiero es que me cuentes los detalles!! Drogando a una persona no acabas con carmín en los labios!!- insistió Lavi, que estaba poniendo la cara de un niño pequeño al que le estaban negando una piruleta.

- Eso son… detalles.- murmuró Allen, mirando por la ventana y poniéndose tan colorado como un tomate.

- Esos "detalles", como tú dices, es precisamente lo que nos interesa.- intervino por primera vez Kanda, ganándose la atención de sus dos compañeros, con unas miradas que claramente decían "no sabía que tú también estuvieses interesado en esto". Para aclarar las cosas, Kanda añadió. – Cuando tengamos que hacer el informe de la misión tendremos que poner todos esos detalles, no?-

- Sí, claro, para "el informe"- comentó Lavi, con un gesto que decía "si eso es verdad, yo soy un conejo de peluche rosa y con lacitos de color celeste".

Por su parte, Allen no comprendió el remarque de Lavi, ni el por que del enfado del japonés por sus palabras. Resignado, Allen dejó escapar un suspiro. No iba a salir de allí sin haberles contado nada, no es así?

- En realidad, no pasó mucho más…- empezó dubitativo. Sin embargo, no dejó de notar como los ojos de Kanda y Lavi se clavaban en él en el momento en que había empezado a hablar. – Me pasé la noche entreteniendo a las amigas de Realla sabiendo que, tarde o temprano, ella aparecería por la mesa. Cuando por fin lo hizo, logré que se fijara en mí hasta el punto de que me siguiera hasta la barra del bar, donde le invite…-

- Alto ahí!! Como conseguiste que se fijara en ti tan fácilmente? No hiciste nada especial o dijiste algo para ello?- interrumpió Lavi, con una sensación entre asombro y dolor (como se le hizo tan fácil a Allen reclamar la atención de Realla?)

- Cállate, imbécil. Todo el rato dando la tabarra para que el Moyashi hablara y ahora vas y le interrumpes!-

- Perdón! Solo tenía curiosidad, vale? Continúa, Allen, por favor-

Allen que no se había molestado en lo más mínimo, le sonrió. Estaba claro que Lavi aún seguía dolido por el trato recibido por parte de la chica.

- Se fijó en mí porque yo no le hice caso.- ante esto, sus dos amigos le miraron con caras de clara confusión. – Quiero decir, cuando alguien es tan atractiva como ella, con tanto poder, tan orgullosa y acostumbrada a tener a todo el mundo bajo sus pies, el hecho de que hubiese alguien que se interesara más por sus amigas que por ella misma debió de parecerle algo digno de su atención. También podéis verlo desde el punto de vista de que su propio orgullo le decía que ella era mucho mejor que sus amigas y, por lo tanto, se merecía mi atención tanto o más que ellas.-

Lavi estaba con la boca abierta. Kanda estaría en la misma situación si no tuviese más autocontrol sobre sus acciones. Desde cuando el Moyashi era un experto en mujeres?

Para ser capaz de predecir tanto el comportamiento de una persona, es necesaria mucha práctica. Con sólo en pensar en la supuesta práctica del Moyashi con las mujeres Kanda se sentía como si le hubiesen aplastado el estómago con una roca.

- Como iba diciendo, una vez obtenida su atención, le invité a una copa. Me estuvo preguntando un par de cosas sobre mí, pero preferí guardarme cuanta más información mejor, para que aumentara su interés en mí, sabéis?-

A estas alturas, Kanda se sentía perdido. Tanto trabajo para conseguir una mujer? Por su parte, Lavi parecía estar a punto de sacar un cuaderno para apuntar todo lo que iba diciendo Allen. Quien lo diría, el menor le da consejos para ligar al mayor…

- El caso es que, como ya era muy tarde, y tampoco había más gente interesante donde elegir, logré que Realla me llevara a su habitación, haciéndola creer en todo momento que era ella la que me había convencido a mí. Cuando localicé la Inocencia, puse un poco de somnífero en mi boca y… bueno… logré que ella lo tomara… Ya sabéis el resto. - balbuceó Allen, con la cara tan roja que el pelo de Lavi parecía blanco a su lado.

Un incómodo silencio siguió a la explicación de Allen. Seguía habiendo algo que no cuadraba…

- Un momento! Tenías esto planeado desde el principio!?- preguntó Lavi, incrédulo

- Más o menos..- admitió Allen. – Antes de irnos le pedí un somnífero a Komui. Me preguntó que cara pondrá cuando vea que mi idea funcionó…- terminó hablando más para sí mismo que para sus compañeros.

Lavi todavía no lograba salir del shock. El Moyashi (el supuestamente puro e inocente Moyashi) había actuado premeditadamente!! Y le había funcionado!! Un montón de nubes negras se empezaron a arremolinar a su alrededor. El Moyashi le había ganado en su propio terreno. Y por goleada.

- Lavi, te encuentras bien?- preguntó Allen, preocupado por el sombrío rostro que había adoptado su amigo.

- Déjale. Solo está deprimido porque le has ganado en su propio juego.- gruñó Kanda.

Él tampoco estaba de buen humor. Ahora tenía claro que el chico era heterosexual. Si no, como podía explicarse que se le diera tan bien el tema del cortejo femenino? Y esa premeditación… Acaso no le daba importancia alguna al hecho de besar a una cualquiera?

Para él eso era algo inconcebible. Siempre había creído que tales muestras de afecto debían hacerse con gente a la que realmente apreciases. Quizá resultase que el chico no era lo que parecía… Para bien o para mal.

- Moyashi.-

- El Allen!-

- Ya, lo que sea. Tú…bueno… acaso tú…- Kanda no sabía muy bien como hacer su pregunta. Se estaba debatiendo entre su curiosidad y su orgullo. Y este último estaba empezando a notarse con más fuerza- Olvídalo.-

Allen se le quedó mirando con cara de confusión, mientras que Lavi optó por mirarle de reojo, desde su esquina nublada.

- Lo que aquí Don Elocuencia quiere preguntar es como es que optaste por besarla para drogarla. No había otras formas?- preguntó Lavi, con voz de ultratumba.

Para sorpresa de los dos mayores, el rostro de Allen se ensombreció. Casi se podía ver el enfado en sus facciones.

- Mi plan inicial era echarle la droga en la bebida. Pero ocurrió "algo" que me hizo cambiar de opinión.-

- Algo? Lo que?- preguntó Kanda, pues en esta ronda había ganado su curiosidad.

Antes de responder, Allen miró a Lavi, que seguía en su esquina, depresivo.

- Lo que fuese no importa. Lo importante es que Realla aprendió por las malas el significado del proverbio "ojo por ojo, diente por diente"- respondió Allen, claramente enojado con lo que fuese que hubiese recordado. Después dirigió su vista hacia la ventana, sin mirar a nada en concreto.

No obstante, las palabras de Allen debieron significar algo para Lavi, pues desapareció su depresión casi al instante (aunque quedaban algunas nubes por encima suyo)

- Como sabes…?- empezó a preguntar el pelirrojo, pero la repentina presencia de una bola dorada en frente de su cara le hizo pararse en seco.- Tim?-

- Tim estuvo grabando todo lo que ocurrió durante la misión.- los ojos de Lavi se abrieron de par en par al comprender el significado de la palabra todo. De pronto, se sorprendió al ver que un par de enormes ojos plateados estaban fijados en él. No sabía por que, pero eso le hizo sentirse un poco incómodo. – Lo que te hizo fue muy cruel. Lo lamento.-

El tiempo se paró para el pelirrojo, olvidándose definitivamente de todas las nubes que habían quedado. Allen se había sacrificado (bueno, "sacrificado" tal vez no sea la mejor palabra. Pero, aún así…) única y exclusivamente para vengarle? Tanto se enfadó por el trato que recibió su amigo que asumió el problema como suyo?

Sin saber muy bien su procedencia una agradable calidez inundó todo el cuerpo de Lavi, llegándole a sonrojarle las mejillas ligeramente. Observando aquella no-tan-pequeña figura que tenía delante no pudo evitar más que sonreír afectuosamente.

Durante un segundo le pareció que solo existían Allen y él en aquel lugar, y que aquel momento de calidez les pertenecía solo a ellos.

Sin embargo, un escalofrío le recorrió la espalda, sacándole de su ensoñación.

Mirando a su alrededor juró haber visto al demonio personificado, pues la gélida mirada que le estaba lanzando Kanda habría sido capaz de congelar el mismísimo infierno.

"Voy a morir, verdad?"

Kanda no dejó de notar los cambios en las facciones de Lavi desde que Allen había aclarado sus motivos para haber besado a Realla. La cara de Lavi había pasado de depresión a curiosidad, para después convertirse en asombro y, finalmente, adornarse de un rubor característico que no le había gustado ni un pelo.

No es que Kanda estuviese celoso, que va! Estaba que echaba chispas.

No era solo que Lavi podría empezar a interesarse por el Moyashi lo que le cabreaba (al fin y al cabo, fue él mismo el que dijo que Allen le podía interesar a más gente), sino el hecho de que su autoproclamado mejor amigo decidiera convertirse de la noche a la mañana en su rival en el amor.

Y lo peor era que él tenía muchas más posibilidades de acercarse a Allen que él (con toda esa bobada de que eran amigos y demás)

Habiéndose dado cuenta del "tierno momento" que habían compartido sus compañeros frente a sus narices, Kanda dirigió con una mirada toda su mala leche hacía Lavi, que fue lo suficiente perspicaz como para captar el mensaje.

"En cuanto bajemos, tú y yo tenemos que hablar"

- Que pasa?-

Allen, que había notado como el ambiente se había vuelto tenso de repente, volvió a dirigir su atención a sus dos amigos. Por un lado estaba Kanda, que parecía estar a punto de saltarle al cuello a alguien y, por otro, Lavi, que parecía estar buscando con la mirada todas las posibles vías de escape del compartimento.

- N-no es nada, Allen.- intentó asegurar el pelirrojo. La cara de clara sospecha de Allen le demostró que no había logrado engañarle por un momento. – Es solo que a Yuu y a mí nos sorprende la facilidad con la que has logrado embelesar a las chicas, verdad Yuu?-

- Hmpf!- fue toda respuesta de Kanda, que optó por cruzarse de brazos y mirar para el lado contrario al que estaban los otros dos.

- Bueno, después de viajar durante varios años con mi maestro, es imposible no aprender sobre estas cosas.-

- Ja, ja! Allen, suenas como un profesional!!-

- No sé si a flirtear se le puede considerar un profesión. Al fin de cuentas, cualquiera puede hacerlo con cualquiera.-

- Por tu forma de hablar es como si insinuaras que serías capaz de seducir a cualquiera, Allen- añadió Lavi, debatiéndose entre el escepticismo y la diversión (un poco de pique nunca viene mal, no?)

- Seducir es fácil, Lavi. Lo difícil es hacer que alguien se enamore de ti.-

- Es exactamente lo mismo, Moyashi- intervino Kanda, sin poder evitarlo.

- Claro que no lo es!- se indignó Allen, haciendo un leve puchero.- Como ya he dicho, es muy sencillo flirtear con cualquiera! El amor es otro tema completamente distinto, que no es necesario para la atracción entre dos personas.-

- Grandes palabras para alguien tan chico.-

- No me crees?-

- No. Acaso insinúas que serías capaz de flirtear con alguien, a pesar de no sentir nada por esa persona?.-

- Por supuesto!-

- Demuéstralo.-

Allen y Kanda se quedaron aguantándose la mirada durante un rato. Sintiendo un peligro inminente (por nada del mundo quería que la cabina saltara por los aires) Lavi decidió interponerse entre los dos.

- Halla paz! Venga, Yuu, Allen, es una tontería enfadarse por algo así, no? Lo pasado, pasado está, vale?-

Aquello pareció calmar los ánimos, pues ambos chicos dejaron a un lado su guerra de miradas. Suspirando del alivio, Lavi se volvió a acomodar en su asiento. Sin embargo, notó como unos ojos seguían sus movimientos.

Allen le miraba desde el asiento opuesto, con una cara de preocupación.

- Que te pasa, Moyashi-chan?-

- No, es solo que lamento mucho los problemas que siempre te damos Kanda y yo. Debe de ser agotador estar cerca nuestro.- comentó Allen, dejando escapar un ligero suspiro.

- No te preocupes, no es ninguna molestia.- trató de aclarar el pelirrojo, que no quería ver a Allen deprimiéndose.

- En serio?-

- Claro! Al fin y al cabo, Yuu y tú sois los dos mis amigos, no?-

- Si.- respondió Allen. La cara se le iluminó un poco más y Lavi respiró aliviado. – Eres muy amable, Lavi.-

Nada pudo preparar a Lavi para eso. Mientras Allen pronunciaba aquellas palabras, con un tono mucho más suave del que había estado usando hasta ahora, provocó que un hormigueo lo recorriera por toda la espalda.

-"Vale, Lavi, contrólate. No ha sido más que un simple cumplido. Oh no! Está poniendo "esa" sonrisa!!"-en efecto, Allen había empezado a sonreír de tal manera que su resplandeciente sonrisa era capaz de dejarle ciego. Sus brillantes ojos, llenos de calidez y afecto, no hacían más que darle una imagen de inocencia propia de un ángel. – "Venga, Lavi, devuélvele la sonrisa como si nada, a modo de apreciación del cumplido y… Mierda!! Me estoy sonrojando!!"-

Kanda, que se había girado en el mismo instante en el que había oído el cambio en el tono de voz de Allen, también estaba sonrojándose por culpa de aquella sonrisa (aunque lo llevaba mucho mejor que Lavi, que estaba empezando sudar) Sin embargo, algo estaba fuera de lugar.

Por muy encantadora que fuese aquella sonrisa, no despedía el aura de pureza característica del peliblanco.

Demonio Angelical

Ese par de palabras le pasaron por la mente y, en ese instante, se dio cuenta de las intenciones de Allen.

- "No será capaz!!"- exclamó, interiormente, Kanda. Sus sospechas se hicieron realidad cuando vio como Allen se inclinaba hacía delante, donde estaba Lavi.

- Gracias por ser tan buen amigo, Lavi.- dijo Allen, manteniendo aquel tono de voz tan dulce. Se había inclinado tanto hacía delante que tenía que apoyar las manos en las rodillas de Lavi para no caerse.

- N-no p-pasa nada. Para eso están los amigos, no?- "Maldición, no te acerques tanto!!"

A Lavi le estaba empezando a entrar el pánico. En el momento en el que se estableció el contacto físico entre los dos, pudo notar como pequeñas corrientes eléctricas le recorrías por todo el cuerpo. Sentía cada vez más y más calor en la cara.

Para su horror, Allen se acercó todavía más. Sus ojos plateados nunca dejando el suyo esmeralda.

- Realmente, muchas gracias- le susurró lentamente al oído.

Eso fue más de lo que Lavi podía soportar. El sentir el calor que irradiaba la mejilla de Allen contra la suya, el sonido de su voz, seguido del cosquilleo de su aliento en su oreja, a la vez que el dulce aroma embriagador que envolvía al joven y que ahora, debido a la proximidad, era capaz de percibir el mayor, provocó que Lavi, a falta de una palabra mejor, se deshiciera bajo la presencia de Allen. Decir que temblaba como un flan era una comparación nimia. Su corazón iba a mil por hora, las manos le sudaban y sentía como todo su cuerpo se encendía, ya no solo la cara.

- Ya déjale, Moyashi. Le va a dar un ataque.-

-"Como?"-

Tan pronto como había empezado, terminó. Allen volvió a su sitio, con las manos levantadas a modo de disculpa.

- Lo siento, Lavi, pero es que quería demostrarle mi teoría a Kanda.-

- "COMO!?"- P-p-pero que!! Con esas cosas no se juega, Moyashi!! Casi me da un ataque!!- Lavi, que seguía rojo como un tomate, se había levantado del asiento y había empezado quejarse a diestro y siniestro.- Eres un demonio, Allen!! En serio, eres peor que Realla!!-

- Hey, tiempo! Que yo no te he besado!!-

- Faltaría más!!- "Imagínate lo que habría pasado si encima me hubiese besado… Delante de Yuu… Yuu… "- la sirena de alarma se encendió en el interior de la cabeza de Lavi. Yuu estaba en el mismo compartimento, viéndolo TODO!!- "Estoy muerto. No, más que muerto. Cuando acabe conmigo seré un concentrado de fantasma"-

- Venga, Lavi, que no es para tanto. Lo lamento de veras.-

- Que no es para tanto? Que no es para tanto!? Maldita sea, Moyashi, por que demonios me has hecho "eso" a mí? Por que no has probado tu teoría con Kanda, que es el que te lo propuso?-

Ante esa pregunta, Kanda se volvió todo oídos. Es cierto, por que no lo había intentado con él? (y no es que lo estuviese deseando, no se equivoquen)

Bueno, quizá fuese porque Lavi estaba sentado delante de él y, claro, era más fácil llegar hasta…

- No.- la cortante voz de Allen sorprendió a los dos mayores. Lavi dejó de echar chispas y Kanda centró su atención en Allen, que ahora miraba para todos lados menos hacia donde estaba el japonés. – Yo nunca flirtearía con Kanda.-

Aquellas 5 palabras cayeron en el compartimento con la fuerza de una bomba nuclear. Nadie se atrevió a decir nada más durante lo que quedó de trayecto hasta la Orden.

Cuando por fin llegaron a su destino, Allen fue el primero en bajar del tren, seguido por Lavi. Kanda quedó rezagado, pensando en lo que había pasado en el tren.

- "Debería alegrarme, no? Después de su "actuación" con Lavi, al menos está claro que Moyashi no es homofóbico"

A Kanda le habría encantado agarrarse a esa pequeña esperanza. No todo estaba perdido si el chico no rechazaba de manera irracional las relaciones entre dos personas entre el mismo sexo, no? Sin embargo, esa frase final de Allen le había descolocado del todo.

Yo nunca flirtearía con Kanda

Era increíble como unas pocas palabras eran capaces de hacer tanto daño. Kanda sonrió agriamente. Eso terminaba con cualquier posibilidad que pudiese tener, no es así?

Por fin obtuvo lo que había deseado al entrar en el tren.

Lo que no sabía es que su deseo le iba destrozar por dentro de esa manera.