Ouran High Host club es mío y solamente mío…muajajajajajajaja… lo sé, lo sé, no son míos (aún) pero de todos modos, nadie me creyó (¿o sí?). Bueno, pasando a asuntos más reales, quiero agradecer a todas aquellas personas que se han tomado la molestia de dejar un review: Muchas gracias.
El diario de Haruhi
Capítulo 4 "Disculparse o no disculparse, he ahí el dilema"
Gracias Haru-chan, ya me siento un poco mejor… –dijo Honey mientras soltaba los brazos de Haruhi. Sus ojos expresaban una honda tristeza.
Mitsukuni… –dijo Mori desde la puerta de la sala. Su respiración estaba agitada parecía haber estado persiguiendo algo.
¿Qué sucede aquí? ¿Por qué estos shurikens están clavados en la puerta? –comentó Kyouya mientras se aproximaba a la antes mencionada y la examinaba de manera minuciosa. –La reparación será muy costosa, se han clavado vigorosamente –murmuró para sí mismo.
Gracias por preguntar, nosotros estamos muy bien… Pero claro, que ciega he sido. Lo primero es la integridad de la puerta. Si a los hosts les pasa algo no importa; al fin y al cabo, hay millones de personas sobre la superficie del planeta pero puertas de roble, de esas sólo quedan muy pocas; pensó Haruhi sarcásticamente
¿Qué les parece si mejor abandonamos la sala? –se apresuró a decir Honey al ver las miradas asesinas que Haruhi le lanzaba al hijo menor de la familia Ootori.
Ninguno de los hosts entendía lo que sucedía: los shurikens, la puerta, la sombra, el llanto de Honey… todo era demasiado confuso, razón por la cual llegaron a la conclusión de que lo mejor sería marcharse de ahí. Haruhi, Tamaki y los gemelos siguieron a Honey. Mori y Kyouya se quedaron examinando la escena del crimen. Honey salió de la tercera sala de música rápidamente y se detuvo frente a una sala vacía, a la cual entró, todos hicieron lo mismo; Honey cerró la puerta.
Antes que nada, quiero ofrecerles una disculpa por mi comportamiento –comenzó a decir solemnemente. Era sorprendente, por primera vez Honey se comportaba como todo un muchacho de dieciocho años. Haruhi lo miro fijamente y noto que estaba actuando. –Lo que sucede es que Kuma-chan ha sido robado.
Un largo silencio fue la respuesta que obtuvo. ¿Quién demonios es Kuma-chan?, pensaron los gemelos exasperados
¡¿Kuma-chan, mi Kuma-chan?! –preguntó el rey casi gritando. Honey sólo asintió con la cabeza. –… ¿cómo? ¿Por qué? …yo lo dejé en el club un instante y ahora lo han apartado de mi lado… ¿Qué clase de rufián osaría hacer algo tan vil? Esto no se quedará así, yo recuperaré a mi Kuma-chan; lo juro –agregó Tamaki con un tono aún más melodramático de lo normal mientras posaba simulando a un caballero medieval en busca del Santo Grial.
Milord, por favor contésteme una pregunta. Etimológicamente, Kuma-chan significa osito, ¿cierto? –preguntó Kaoru
En efecto mi querido hijo… –contestó el rey
Entonces, ¿podemos inferir que todo este drama fue hecho por un simple e insignificante osito de felpa? –se adelantó a decir Hikaru sagazmente
… Bien, eso depende; se podría decir que… básicamente… eh… sí –afirmó el rey un poco avergonzado. Aquella respuesta les causó tanta gracia a los gemelos que no pudieron contener el impulsó de reír, así que estallaron en fuertes y constantes carcajadas.
Bien; haré un meticuloso recuento de los daños: un osito de felpa ha sido robado; unos shurikens perforaron la puerta así que el rey de las sombras nos cobrará la reparación (principalmente a mí); los gemelos llevan cinco minutos carcajeándose de la pésima actuación del sempai… Creo que la situación no podría ser peor –pensó Haruhi mientras suspiraba resignada –aunque ahora que lo pienso de nuevo; todo esto es bastante ridículo y… gracioso –pensó mientras comenzaba a reírse tímidamente. No supo por qué pero su risa comenzó a subir de volumen hasta que comenzó a carcajearse sin control. Su risa era tan fuerte que opacaba la de los gemelos.
Haru-chan, Hika-chan y Kao-chan por favor no se rían. No es gracioso, Tama-chan está pasando por una situación muy difícil y estoy seguro de que no les gustaría estar en sus zapatos –los regañó mientras se acercaba al rey –si te sirve de algo Tama-chan, te presto a Usa-chan… yo lo voy a extrañar mucho pero sé que en este momento tú lo necesitas más que yo –agregó Honey mientras le daba tiernamente su conejito de felpa rosa y le dedicaba una dulce sonrisa.
No te preocupes Honey-sempai. Gracias por el ofrecimiento pero me es imposible aceptar –dijo Tamaki mientras trataba de sonreír –considero que lo mejor es que me marche. Con permiso y buenas noches a todos.
Haruhi y los gemelos ignoraron olímpicamente al rey. –Descansa Tama-chan –contestó Honey mientras los otros hosts siguieron riéndose estrepitosamente.
Tamaki salió cabizbajo de la habitación. En sus ojos se reflejaba la tristeza que le provocaba pensar en la burlas de sus compañeros. En ese momento no estaba actuando, esos eran sus verdaderos sentimientos; ya no podía ponerse la máscara de felicidad que siempre portaba con orgullo y clase. No podía entender como sus "amigos" podían ser tan crueles. Estaba de acuerdo con ellos; estaba un poquito "mayorcito" (bueno, aceptémoslo, bastante mayorcito) para preocuparse por un viejo oso de felpa… pero eso no les daba el derecho de ser tan groseros con él. El único que entendía su situación era Honey-sempai. Él comprendía que no era el osito en sí lo que le dolía perder, sino el hecho de que era uno de los pocos recuerdos que conservaba de su infancia y de la persona a la que más amaba: su madre. Tamaki suspiró hondamente y se encerró en su habitación.
Mañana será otro día; pensó mientras se ponía el pijama y se recostaba en su cama.
Mientras tanto, en la habitación, las risas continuaban hasta que alguien abrió la puerta.
Disculpen, ¿irán a desocupar pronto este espacio? Es que lo necesitamos para las asesorías de mecánica avanzada para alumnos de tercer año. –dijo un chico alto y moreno que jamás habían visto.
Claro, es todo tuyo. Nosotros ya nos vamos –contestó Honey mientras veía a los otros hosts. Ellos entendieron y salieron de ahí detrás de él.
Honey-sempai, ¿dónde está el rey? ¿Por qué se ha ido? –preguntaron los gemelos con sobreactuada ingenuidad
Se ha marchado –comentó Honey con una cara larga
¿Se fue sin despedirse? ¡Qué descortés se ha vuelto nuestro señor! –dijo Hikaru
No, Hika-chan. Tama-chan se despidió antes de irse, la cuestión es que sus risas eran tan fuertes que no lo alcanzaron a escuchar –recriminó Honey
Suponemos que estás contenta con lo que has provocado Haruhi –reprochó Hikaru
¿Qué? ¿De qué hablas? –preguntó ofendida Haruhi
No finjas Haruhi. Tu estridente, hórrida y nada femenina risa ha herido a nuestro querido rey, por eso se ha ido –dijeron los gemelos de manera inquisidora
Si no mal recuerdo, ustedes fueron los primeros en reírse –argumentó Haruhi mientras sentía como una oleada de bilis se derramaba dentro de su páncreas
Claro, eso es cierto… pero nosotros nos reímos por lo bajo. A diferencia de ti, tú te carcajeaste en su cara. ¡Todo esto es tu culpa! –refutaron ágilmente los gemelos
Bueno, no puedo negar que me reí pero… –comenzó a decir Haruhi pero al escucharla decir eso, los gemelos objetaron lo siguiente: ¡Exacto Haruhi! No puedes negarlo y consideramos que debes aprender a reconocer tus errores. Te has carcajeado de nuestro líder, ese fue tu error. ¡Acéptalo! Vamos repite con nosotros: Yo, Haruhi Fujioka –dijo Hikaru –me he mofado del rey Tamaki Suou –agregó Kaoru –y lo he herido. Acepto que todo fue mi culpa, razón por la cual prometo que desde hoy ya no culparé a los demás por mis errores –sentenciaron los gemelos al unísono
Haruhi no podía creer lo que escuchaba y estaba a punto de decir algo pero Honey tomó la palabra. (Sería muy descortés, hasta para Haruhi, interrumpirlo ¿no creen?)
No importa de quién sea la culpa. Ella no lo ha hecho con mala intención, ¿verdad Haru-chan? –cándidamente la defendió Honey
¡¿Perdón?! Ellos también hicieron su parte; pensó Haruhi al tiempo que distinguía una pequeña sonrisa de victoria en las caras de los gemelos. Si las miradas mataran, los gemelos habrían muerto de la manera más cruel y dolorosa posible en ese preciso momento.
Saben, toda esta tragedia me ha dado mucha hambre… ¿Qué les parece si vamos a comer algo? –sugirió Honey mientras tomaba el brazo de Haruhi y la alejaba lo más posible de los hermanos
Genial Honey-sempai –contestaron los gemelos al tiempo que veían a Haruhi burlonamente
Yo paso, no tengo hambre. Nos vemos mañana –dijo Haruhi mientras se alejaba de ellos
Nos vemos Haru-chan. Dulces sueños; duerme bien –respondió Honey pero Haruhi no lo escuchó, estaba demasiado enfadada para escucharlo.
¿Cómo es posible que existan dos personas tan maliciosas? No entiendo cómo o qué hacen… Me impresiona el grado de manipulación que manejan; ellos fueron los que comenzaron esto y ahora resulta que yo soy la única culpable y por si fuera poco; "debo aceptar mis errores". Por supuesto que acepto mis errores, el punto es que yo no me equivoqué y lo saben… pero ahí va Honey a defenderme: "No importa, Haru-chan no lo ha hecho con mala intención" Claro que no lo hice con mala intención; yo no hice nada… sólo me reí; pensó Haruhi mientras se escuchaba mentalmente –Bueno… sí, me reí un poco fuerte y podría decirse que me equivoqué pero no cometí ningún delito... a parte, ¿qué es lo peor que podría pasar? Pues nada y si me veo obligada, mañana le ofrezco una disculpa a Tamaki-sempai y listo. No pasa nada, continuamos siendo compañeros o amigos o lo que sea que seamos; terminó de pensar Haruhi mientras atravesaba el dintel de la puerta de su habitación.
Sí, eso haré y todos felices como siempre –dijo Haruhi mientras se arropaba con una gruesa frazada
Mientras Haruhi trataba de callar a su conciencia de la manera más sencilla y antigua que existía, es decir, durmiendo; Honey y los gemelos se sentaban en las cómodas sillas del comedor principal. Al verlos entre la muchedumbre, Kyouya y Mori se acercaron a ellos y tomaron asiento. Al estar reunidos, todos comenzaron a injerir sus alimentos tranquilamente.
Honey-sempai, tengo entendido que tú has sido el principal testigo de lo sucedido en el club. ¿Podrías relatarnos lo acontecido? –preguntó Kyouya suavemente al final de la cena.
Claro Kyo-chan –contestó Honey mientras comía gustosamente un trozo de pastel de manzana –Lo que sucede es que todos íbamos caminando con dirección al club y al llegar ahí, yo me dirigí directamente a la despensa porque caminar me había dado bastante hambre y deseaba comer un pequeño refrigerio… –Al escuchar las últimas tres palabras pronunciadas por Honey, todos los hosts voltearon a verlo y coincidieron en silencio que en el vocabulario del loli-shota la palabra "pequeño" y "refrigerio" no podían estar juntas pero ninguno de ellos se atrevió a expresar en voz alta lo que todos pensaban, así que asintieron amablemente con la cabeza y dijeron: ajá. Honey prosiguió –Entonces abrí todos los cajones, las gavetas y puertas de las alacenas. La despensa estaba vacía, lo cual me sorprendió bastante. Súbitamente algo apareció frente a mí. No alcancé a distinguir de qué o de quién se trataba; lo único que vi fue que sustrajo a Kuma-chan. Posteriormente emití un grito desgarrador y Kao-chan, Hika-chan, Haru-chan y Tama-chan gritaron mi nombre, volteé un minuto y al regresar la mirada al rincón en el cual se encontraba el individuo; éste ya no estaba. Me quedé petrificado hasta que Haru-chan me abrazó, no pude evitar que algunas lágrimas brotaran de mis ojos. Me dio la impresión de que Tama-chan, Hika-chan y Kao-chan se sentían muy incómodos en ese momento porque comenzaron a caminar discretamente hacia la puerta. Repentinamente, unos shurikens surcaron el aire y se impactaron en la puerta. Todos nos quedamos estáticos y el susodicho escapó por la ventana… sí, creo que eso es todo Kyo-chan –finalmente agregó Honey.
Toda esta historia parece un mal episodio de Dragon Ball… aunque resulta interesante el curso que las cosas podrían seguir. Esto no es exactamente lo que planeé pero siempre se puede obtener algún beneficio; pensó Kyouya detenidamente
Mitsukuni, ¿tiene algún sospechoso? –preguntó Mori respetuosamente
No Takashi… aún no –contestó Honey sin hacer contacto visual
Mh… –respondió Mori
En realidad, no creo que tenga importancia quién lo ha hecho sino porqué. ¿Qué lo llevó a robar el oso de nuestro rey? ¿Qué tiene de especial ese pedazo de tela mal cocida rellena de algodón? –preguntó Hikaru en voz alta mientras Kaoru veía fijamente a su hermano
La respuesta a esas preguntas jamás la conoceremos… –respondió Kaoru prontamente –aunque admito que a mí también me intriga bastante…
¿Ya vieron la hora? –dijo Honey. Los hosts voltearon a ver el reloj, eran las diez de la noche –Me parece que ya es algo tarde. Me paso a retirar; hasta mañana –agregó Honey mientras se levantaba ágilmente. Mori salió detrás de él y en señal de despedida, agachó un poco la cabeza. Los gemelos y Kyouya permanecieron unos minutos más en el comedor.
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Un día después del secuestro, -como de costumbre- los hosts se reunieron frente a la puerta de la tercera sala de música a las tres de la tarde. Todos llegaron a tiempo. Les sorprendió la ausencia del rey, así que lo esperaron quince minutos. Al no verlo llegar, entraron. Sorpresivamente, Tamaki se encontraba frente al piano interpretando una de las melodías más hermosas que jamás se hayan escrito. La música invadía todo el lugar, era inevitable no sentirse embelesado al escucharla pero al notar la presencia de sus compañeros, la música cesó.
¡Wow! Tama-chan esa pieza es bellísima. ¿Quién la compuso? –preguntó Honey muy interesado
¡Apostamos a que fue Beethoven milord! –dijeron los gemelos de manera impulsiva y alegre
Se equivocan, los movimientos de Beethoven eran más apresurados –comentó Kyouya desinteresadamente –Haruhi, ¿tú quién crees que haya creado esa obra de arte?
¿Mozart? –cuestionó Haruhi con desgano
No. Esta pieza no pertenece al periodo clásico. Debe ser la creación de un compositor actual –corrigió Mori indiferentemente. Era una de las pocas ocasiones en las que Mori decía más de tres palabras que no fueran monosilábicas, así que los hosts no pudieron evitar hacer una cara de incredulidad.
Sé hablar, lo que pasa es que no me gusta; pensó Mori al percatarse que todas las miradas estaban sobre él.
En efecto Mori-sempai, esta es una composición independiente –agregó Tamaki desde su lugar.
Las clientas comenzaron a llegar, así que Tamaki retomó la interpretación de aquella triste pero hermosa melodía. Al escucharla, una espesa barrera de clientas se formó a su alrededor. Era imposible ver algo a través de ellas. Todas estaban impresionadas y de sus bocas sólo salían halagos. Toda la atención se centraba en Tamaki por lo que los demás hosts se dedicaron a hacer diferentes actividades: Honey comió un tentempié, Mori durmió una siesta, los gemelos jugaron PSP, Haruhi hizo la tarea de Geografía y Kyouya realizó un balance económico.
El salón estaba en silencio durante varios minutos pero al terminar cada melodía, se escuchaban fuertes ovaciones que duraban más de tres minutos cada una. A pesar de lo halagos, el rey se comportaba de manera diferente. Su semblante era distinto; sus ojos se veían tristes y muertos, aquel brillo especial que los caracterizaba se había ido; su piel se veía más clara de lo normal, el ligero rubor que coloreaba sus mejillas estaba extinto; su cálida y sincera sonrisa se había transformado en una simple mueca.
Nunca había visto así a Tamaki-sempai, me preocupa… claro, sólo un poco; pensaba Haruhi
Si en realidad te preocupara, ya te habrías disculpado por tu comportamiento inadecuado –le susurró Kyouya al oído.
¿Qué? –contestó Haruhi en un susurro mientras volteaba a su lado derecho. Una distancia de dos centímetros separaba su rostro del de Kyouya. Jamás había estado tan cerca de él; estaban tan cerca que podía oler su costosa y dulce loción. Detrás de unas sofisticadas y costosas gafas se ocultaban los ojos del rey de las sombras; eran de color café, muy oscuros (parecía que la tonalidad de sus ojos era el reflejo de la obscuridad que cubría su alma) e inexpresivos pero había algo fascinante en ellos… Su mirada era fuerte y profunda, tanto que parecía que cualquiera podría perderse en ella. ¿Alguna vez alguien se habrá perdido en el laberinto de su mirada? –al pensar eso, Haruhi no pudo evitar sonrojarse levemente y dar un paso hacia atrás. Aquella situación era nueva y extraña pero nada desagradable... El rey de las sombras se percató de ello pero no realizó ningún movimiento.
Lo que escuchaste. Si tu preocupación por Tamaki fuera genuina, no te importaría doblegar tu orgullo –comentó Kyouya en voz baja –pero bueno, supongo que cada quien se preocupa a su manera –agregó mientras se alejaba de ella
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Una a una las reuniones del Host club transcurrían lentamente. Todo se había convertido en una rutina: las clientas llegaban, Tamaki las deleitaba con su música, las clientas lo aclamaban, Tamaki se iba y tras él, las clientas. Los demás hosts no tenían nada que hacer durante esa hora; lo que antes solía ser una hora dedicada a entretener a jóvenes señoritas se había convertido en una hora libre. En un principio, a los hosts les agradaba tener una hora para ellos pero después de dos o tres reuniones comenzaron a hartarse. Aunado a eso, Tamaki se dedicaba exclusivamente a tocar el piano y asistir a clases, ya no era aquel líder poco avispado que buscaba la unión del club; ese Tamaki formaba parte del pasado…
¡Estamos tan aburridos! –Exclamaron los gemelos –Necesitamos molestar a alguien
No se impacienten, pronto llegará Haruhi y podrán fastidiarla todo lo que deseen –contestó Kyouya mientras realizaba una gráfica en su ordenador
Sabes mamá, creo que la mascota no va a ser suficiente… extraño mofarme de las fantasías de papá –dijo Hikaru mientras lanzaba una mirada de complicidad a su hermano –hacerlo enojar es nuestro deporte favorito y lamento admitir que hemos perdido práctica –agregó Kaoru maliciosamente
Me apena mucho decirles que no puedo hacer nada al respecto. Por lo visto, el rey pretende lamentarse toda la vida por la pérdida de su querido Kuma-chan –dijo Kyouya tranquilamente
A menos que… –interrumpió Hikaru y le susurró algo al oído a su hermano –No, no, no. Es demasiado malvado, frío y vil… incluso para nosotros –corrigió Kaoru mientras trataba de ocultar las verdaderas intenciones de su comentario
Entonces, ¿qué proponen? –preguntó Kyouya tras varios minutos de silencio. Los gemelos sonrieron.
Como sabrás ya sabrás mamá, aparentemente todo fue culpa de Haruhi. –comenzaron a decir
¿Por qué "aparentemente"? –cuestionó el rey de las sombras
Olvida que mencionamos esa palabra. –contestó rápidamente Hikaru –La cuestión es que nuestro rey le tiene un "cariño" especial a Haruhi, ¿cierto? –preguntó Kaoru a lo que Kyouya contestó de manera afirmativa –pues bien, hasta donde sabemos nuestro rey no es correspondido… ¿verdad?
Kyouya no contestó nada, así que se concretó a mirar fijamente a sus interlocutores.
Sabíamos que no nos contestarías esa pregunta; nadie lo sabe a ciencia cierta… pero hay una manera de saberlo –agregó Hikaru pero Kyouya no mostró ninguna señal de interés en su propuesta –además… podríamos apostar
Los gemelos sabían que al mencionar la palabra "apostar", Kyouya no podría resistirse y caería en su juego. Los gemelos no se equivocaban, el rey de las sombras jugaría con ellos o al menos eso era lo que ellos creían porque el juego ya había comenzado... Kyouya aceptó su propuesta pero con algunas modificaciones.
Los sentimientos de Haruhi hacia el rey son irrelevantes. Lo que resulta interesante es lo que hará para corregir su error. ¿Será capaz de doblegar su orgullo, aceptar su culpa y disculparse… u optará por ser indiferente y no disculparse? –cuestionó Kyouya serenamente
Nosotros creemos que Haruhi va a resolver la situación. Suponemos que fingirá estar preocupada por papá, se disculpará y todo volverá a la normalidad –contestó Hikaru en nombre de los dos, Kaoru se limitó a asentir con la cabeza
Esta bien, esa es una opción… aunque yo considero que Haruhi no se va a disculpar pero logrará que todo regrese a la normalidad… –dijo Kyouya
Bueno. Dicho esto, podemos decir que éste es un trato cerrado –dijeron los gemelos con una pícara sonrisa para después sellar la apuesta con un apretón de manos
Repentinamente, la puerta principal se abrió. Honey, Mori y Haruhi entraron a la sala.
Por favor acérquense –pidió Kyouya cortésmente a los recién llegados –convoqué esta junta porque me parece de vital importancia informarles la situación económica del club. Como podrán observar en esta gráfica, la venta de golosinas, postres y café ha disminuido en un 90 porciento; lo cual indica que estamos en números rojos, ya no tenemos ganancias… razón por la que tendremos que cobrar algunos préstamos y deudas –terminó de decir Kyouya mientras veía fijamente a Haruhi.
¿Dónde estará Tamaki- sempai? ¿Le habrá sucedido algo? Él siempre acude a todas las reuniones, este club es o era muy importante para él… espera, ¿qué estoy haciendo? A mí que me importa lo que haga el rey, son sus asuntos… no míos; pensó Haruhi
Haruhi, ¿escuchaste lo que mamá acaba de decir? –preguntaron los gemelos al unísono
Sí, dijo que me va a cobrar el jarrón –contestó la chica sin rodeos. A todos les sorprendía cada vez más su franqueza (digo, por algo la habían llamado el host natural, ¿no?).
Vaya, vaya… no esperaba esa reacción. Interesante. Aparentemente, el dinero no le importa. En ese caso, voy a pasar a la fase dos del plan; pensó Kyouya mientras trataba de disimular una leve y malvada sonrisa.
Espero no mal interpreten mi comentario, el dinero es lo menos importante… – ¿Viniendo del rey de las sombras? ¿Cómo no malinterpretarlo? Ya sé, me va a cobrar el jarrón para hacerme sentir bien; pensó la chica mientras Kyouya continuaba con lo que estaba diciendo –lo que debe preocuparnos es la pronta desaparición del club
Al escuchar eso, todos los hosts se quedaron estupefactos (incluso los gemelos, quienes no esperaban que Kyouya tuviera una estrategia tan agresiva); nunca creyeron llegar a escuchar algo así. Era bien sabido por todos los alumnos de Ouran que el Host club gozaba de estabilidad financiera, jóvenes apuestos y señoritas dispuestas a pasar su tiempo libre en compañía de ellos.
Pero Kyo-chan, nuestro club no puede desaparecer… ¿qué pasará con todo el trabajo de Tama-chan? –preguntó Honey alarmado
Lamento decirles que todo el esfuerzo del rey se irá a la basura –contestó Kyouya con fingida tristeza –no podemos hacer nada para remediar esta situación
No puede ser… Ese vil manipulador. Ya entendí el mensaje, esta es la parte en la que digo: "No puedo dejar que todo esto desaparezca" y salgo volando por la ventana con una "S" escrita en la camisa y los calzoncillos de fuera ¿cierto?; pensó Haruhi extremadamente enfadada
¿Cuánto tiempo tenemos para hacer algo? –cuestionó Mori
Tenemos aproximadamente 24 horas a partir de las cuatro de la tarde –contestó Kyouya
¿Tama-chan está enterado de esto? –interrogó Honey
Obviamente no. Les he avisado a todos ustedes primero; el rey se enterará hasta mañana; a menos que un milagro suceda… –comentó Kyouya
Uno a uno los hosts se fueron retirando, hasta que en la sala sólo quedaron Haruhi, Mori y Honey.
Haruhi, ¿podemos hablar contigo? –dijo Mori de manera sospechosa
Claro... –contestó Haruhi extrañada
No queremos que el Host club desaparezca, y la única que puede hacer algo eres tú Haru-chan –comentó Honey con cara de circunstancias –y bueno…Takashi y yo hemos elaborado un plan de acción –agregó Honey mientras Mori emitía un gruñido por respuesta
¿Y… en qué consiste el plan?
Pues… podríamos vestirte de osita –sugirió Honey mientras salía disfrazado –aunque los osos no son tan bonitos como los conejitos… –afirmó mientras se veía detenidamente al espejo. Mori y Haruhi lo observaron en silencio mientras una gota aparecía sobre sus cabezas.
¿Qué te parece nuestra idea Haru-chan? –preguntó Honey de la manera más tierna que pudo
Pues… para serte sincera… –comenzó a decir
Dime por favor Haru-chan, ¿qué opinas? –contestó Honey mientras trataba de imitar la característica cara de perrito mojado de Tamaki
No es que sea una mala idea, solo que… –dijo Haruhi mientras se mordía los labios nerviosamente. No puedo, me siento demasiado despiadada… No puedo negarme; pero es tan humillante…; pensó mientras veía la carita desilusionada de Honey.
Mitsukuni, ¿por qué no le propone la otra opción? –sugirió Mori al percatarse de lo que Haruhi quería decir en realidad.
Buena idea Takashi –exclamó Honey mientras Haruhi veía a Mori con ojos de agradecimiento –la otra opción sería una sincera, dulce y tierna disculpa –sugirió el pequeño host mientras una tarima emergía del suelo junto con un telón cerrado; aquello simulaba un pequeño escenario. Súbitamente, todas las luces se apagaron.
¿Acaso la gente rica nunca se cansa de ser extravagante? … por cierto ¿para qué es todo esto? ; pensó mientras buscaba con la mirada a Honey y a Mori, quienes habían desaparecido misteriosamente.
Haru-chan, pon mucha atención –ordenó Honey gentilmente tras bambalinas –Primera, segunda, tercera y última llamada, ¡comenzamos! –gritó el host emocionado
El telón del pequeño escenario se abrió poco a poco, al tiempo que una gigantesca lona con un atardecer y cerezos en flor impresos comenzaba a visualizarse. Una suave brisa artificial invadió todo el salón, era refrescante y a su paso dejaba un rastro de flores rosadas que posteriormente volaban y dibujaban formas extrañas en el aire. La escenografía estaba inspirada en uno de los amplios jardines del ala este de Ouran. Los reflectores se encendieron gradualmente. Primero las luces blancas, luego las amarillas y al final, las rojas. La combinación de todas ellas creó un romántico atardecer en tonos anaranjados. Inesperadamente, de los extremos del telón salieron dos sombras; la más pequeña tenía el cabello de color castaño y cargaba un portafolio escolar, por su parte, la más alta lucía una abundante cabellera rubia… -o al menos eso era lo que Haruhi alcanzaba a ver- ambas sombras se aproximaban al centro del escenario lentamente.
--Inicio de la función--
Haruhi: Sempai, tengo algo que decirle…
Tamaki: ¿Qué sucede Haruhi?
Haruhi: Yo… no sé cómo comenzar… (Haruhi agacha la mirada)
Tamaki: No te preocupes, puedes decirme lo que sea (En ese momento, Tamaki toma la barbilla de Haruhi y acerca su rostro al de ella)
Haruhi: Yo… (Ella lo ve a los ojos mientras se sonroja levemente) por favor discúlpeme
Tamaki: No tengo nada que perdonarte… (Tamaki la estrecha fuertemente entre sus brazos)
--Fin de la función--
El telón se cierra un momento y al reabrirse, aparecen Mori y Honey con los peluquines puestos. Al verlos frente a ella, Haruhi sintió que sus labios hormigueaban, una incontenible sensación de risa trataba de salir a través de su boca; estaba a punto de estallar en carcajadas.
El peluquín de Honey parecía una marmota peluda y vieja mal disecada; a decir verdad, daba la impresión de que aquel animalillo resucitaría en cualquier momento y lo atacaría. Honey se veía ridículo, pero Mori era el monumento a la ridiculez. Mori parecía ser la versión de cabello extra corto y extra amarillo de la muñeca Barbie. Aquel peluquín parecía ser a prueba de discreción; el color era tan penetrante que podría verse de noche, con neblina y a millas náuticas. Aunado a eso, su peluca estaba maltratada, gastada y sucia, razón por la que Mori se rascaba la cabeza discretamente cada diez minutos.
No me quiero ni imaginar lo que sucedería si los gemelos estuvieran aquí…; pensó mientras una sonrisa burlona se dibujaba en sus labios –espera, ¿qué estoy pensando? ¿¿Si los gemelos estuvieran aquí?? Obviamente, de estar presentes ya se habrían reído de Mori y Honey-sempai y… ¿qué diferencia habría entre ellos y yo?; pensó detenidamente mientras sentía mucha vergüenza por sí misma
¿En qué piensas Haruhi? –preguntó Mori mientras se quitaba la peluca. Mori tenía la misma expresión que siempre -estoica y seria-, pero había algo diferente aquel día (independientemente del color de su cabello), sus mejillas se notaban ligeramente sonrosadas.
Yo pienso que… –lo que Haruhi menos deseaba era meterse en otro problema relacionado con la espontaneidad de su risa y su sentido del humor; con uno ya tenía más que suficiente… así que mintió –no encuentro el lugar para disculparme con Tamaki-sempai –agregó no muy segura de lo que decía
No te preocupes Haru-chan, el lugar es lo menos importante; lo que en realidad tiene valor es la disculpa –contestó Honey alegremente con la peluca puesta. Al parecer al host le agradaba tener aquel objeto de color café sobre su cabeza – ¡Ya son las nueve, qué rápido pasa el tiempo! ¡Ya es la hora de cenar Usa-chan! –Expresó el host al tiempo que abría el portafolio que traía y sacaba a su conejito –Disculpen la mala educación pero nosotros nos pasamos a retirar, actuar nos ha dado mucha hambre. Nos vemos en el comedor –agregó mientras caminaba con su conejito de la mano
Honey-sempai –lo llamó Haruhi, por lo que el susodicho se detuvo. No podía dejarlo salir con la marmota mal disecada sobre la cabeza, así que se acercó a él –Tienes razón –agregó con una sonrisa mientras acariciaba el peluquín
No recordaba que lo traía puesto, jijiji… –dijo Honey mientras lo retiraba de su cabeza – ¿se imaginan lo que habría sucedido si hubiera salido de esa manera? –comentó el host muy divertido.
Créeme, definitivamente no quieres imaginártelo; murmuró Haruhi muy segura de lo que decía
Gracias Haru-chan –agregó Honey mientras salía de la sala
Nunca hagas algo de lo que no estés convencida –dijo Mori seriamente sin mirar a Haruhi
Ajá –fue lo único que alcanzó a contestar, era extraño que Mori dejara a Honey y aún más que hablara con ella
Tenlo en cuenta siempre –agregó Mori al tiempo que se aproximaba a la salida. Haruhi se quedó pensando en lo que Mori había dicho hasta que el sonido de la puerta cerrándose la sacó de transe.
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Eso es todo por hoy jóvenes, la clase ha terminado. –dijo un hombre regordete y con rostro amable mientras se aproximaba a la puerta. –Recuerden que mañana tienen que traer resueltas todas las páginas de la unidad siete
Pero es demasiado; necesitamos más tiempo; son más de veinte páginas con cincuenta ejercicios cada una; No es justo…; esas fueron algunas de las quejas y reclamos que no se hicieron esperar
Lo lamento jóvenes pero no tienen otra opción. Nos vemos –agregó el profesor de álgebra mientras salía del aula de clases
Nunca hagas algo de lo que no estés convencida…; esas palabras retumbaban en su cabeza sin piedad. Disculparse o no disculparse, he ahí el dilema... Si me disculpo, todo vuelve a la normalidad: el rey es feliz y sigo pagando mi deuda; no hay mayor complicación… pero ¿por qué no puedo disculparme? ¿Por qué es tan difícil?
Se escucharon las doce campanadas que marcaban el final de las clases por aquel día. Haruhi se levantó de su lugar, caminó lo más rápido que pudo y salió del salón. Los gemelos hicieron lo mismo; al salir del aula alcanzaron a ver la silueta de su amiga dando la vuelta al pasillo, corrieron para alcanzarla pero al dar la vuelta, ella ya no estaba ahí.
¿A dónde se habrá metido la mascota? –inquirió Hikaru
No lo sé pero no deberíamos buscarla, tal vez fue a disculparse con el rey –sugirió Kaoru –eso sería muy conveniente para nosotros…
Tienes razón, mejor vayamos a molestar a alguien más –propuso Hikaru mientras caminaba en la dirección opuesta. Los gemelos se dirigían a la cafetería, Haruhi los observó hasta que sus siluetas se perdieron de vista.
¿Mascota? Ni que fuera perro o gato o algo sí…; pensó Haruhi un poco indignada –pero bueno, al menos ya me libré de ellos por un rato, ahora sí podré pensar a mis anchas…
¡Vamos! ¡Apúrense! ¡Tenemos que alcanzarlo! –gritó una chica muy preocupada mientras una aglomeración la seguía. Todas se veían impacientes mientras corrían por el pasillo.
¡Se veía tan lindo con su uniforme… tan varonil! –dijo otra mientras todas asentían con la cabeza.
¿Cómo le harán para correr durante tanto tiempo sin cansarse? ; se preguntó Haruhi mentalmente –por cierto, ¿a quién seguirán?
¡Ay de mí! ¡Qué final me espera! ¡Nunca creí que moriría aplastado por una multitud de clientas! –dijo el host principesco mientras unas pequeñas lágrimas fingidas aparecían en sus ojos. Súbitamente, una mano tomó la parte posterior de su camisa y lo jaló hacia una columna.
¡Ayúdenme! ¡Me están rapta…! –gritó el host desesperadamente al sentir la mano que tiraba de su camisa.
Haruhi ¿Qué haces aquí? –cuestionó Tamaki mientras una turba de chicas con corazones en los ojos se detenían frente a la columna detrás de la cual ellos se escondían.
Por favor cállese sempai –contestó ella lo más cortés que pudo
Querida hija, ¿acaso no confías en mí? –preguntó el rey un poco decepcionado al escuchar la contestación de Haruhi
No, no es eso es que… –comenzó a decir pero el rey la interrumpió –Entonces ¿qué es? –preguntó delicadamente mientras se acercaba a ella
¡Chicas, creo que he escuchado algo por allá! –dijo una en voz alta mientras señalaba la columna
¿Ve lo que ha provocado? por su culpa van a descubrir dónde estamos… –lo regañó Haruhi
Pero yo… –se defendió el rey – ¿cree que sería capaz de mantener la boca cerrada por unos minutos? –preguntó exasperada
Bueno, poniéndolo de esa manera yo considero que me sería po… –empezó a decir Tamaki pero no pudo completar la frase. Haruhi le estaba tapando la boca con una mano. Por alguna extraña razón, a pesar de que la mano de Haruhi presionaba sus labios, a él no le molestaba en lo absoluto; es más, le resultaba bastante agradable el contacto con ella. Al pensar esto, el rey no pudo evitar un leve sonrojo.
Piensa en algo horrible, piensa en algo horrible… ¡Ya sé! Imagínate a Haruhi con bigote y… con una verruga en la nariz; se repetía mentalmente el host para no caer en la dulce tentación de besar aquella delicada pero firme mano que presionaba sus labios.
Nunca me hubiera imaginado estar en esta situación…; pensó Haruhi mientras movía sus dedos levemente. Poco a poco iba palpando cada centímetro de los suaves y cálidos labios de rey. Su boca era grande pero no demasiado, a decir verdad estaba bastante proporcionada con relación a su nariz y sus ojos; sus labios eran delgados, no muy carnosos y con tendencia a ser un poco rojos.
Mm… lo más probable es que sus labios tengan algún sabor… ¿A qué sabrán? Deben ser dulces… y tibios... ¿Qué se sentirá besarlos? ; pensó mientras trataba de imaginar la situación –Bueno Haruhi, a ti qué te importa. ¿A ti qué el sabor de los labios del sempai? Tú no quieres besarlo, a ti te da igual, es más a ti ni siquiera te gusta… a parte, es un idiota que tiene corazón de condominio… nunca podría serle cien porciento fiel a una sola chica; dijo una irritada voz interior
Era ridículo y absurdo pero a pesar de que habían transcurrido más de diez minutos desde el inicio de la búsqueda en el pasillo, las chicas seguían tratando de encontrar al líder del Host club.
Nuestro amado rey se ha ido, lo hemos perdido –se oyó un desilusionado grito entre la multitud
Miren, ahí van Hitomi y las demás… ¡corran, debemos ganarles! – dijo la líder de las acosadoras mientras señalaba y corría justo en la dirección opuesta en la que los host se encontraban. Las pisadas fueron haciéndose cada vez más lejanas hasta que desaparecieron, el corredor volvió a su habitual silencio.
Ya podemos salir –dijo Haruhi mientras quitaba su mano de los labios del rey y antes de que éste pudiera decir algo ella tomó la palabra –Tenga cuidado con sus admiradoras, las mujeres en multitud y obsesionadas son muy peligrosas… bueno, dicho esto… me voy
Haruhi salió de detrás de la columna y comenzó a caminar en línea recta.
Haruhi por favor detente (¿así o más típica telenovela cursi? Pero bueno, que se le va a hacer), –pidió el rey. Haruhi se detuvo y volteó a verlo. – ¿qué hacías escondida?
Necesitaba pensar y alejarme del mundo –contestó sinceramente
Se puede saber el por qué de esa necesidad –preguntó preocupado
No sé, supongo que… –se aventuró a decir mientras el individuo salía de su escondite y se acercaba. Al verlo caminar hacia ella, una ola de emociones golpeó su ser: una mezcla de felicidad, dudas, vergüenza y nerviosismo; no sabía como manejar tantas sensaciones así que opto por no hacer nada.
Ah, disculpa… No debí ser tan entrometido. Perdón por preguntar –dijo el host avergonzado y un poco herido
No, no es eso… –objetó Haruhi –lo que sucede es que tengo una duda… –Tamaki no entendió lo que ella quería decir así que decidió que lo más adecuado sería permanecer en silencio –me pregunto por qué su comportamiento ha cambiado tanto desde el secuestro de su oso de felpa –cuestionó Haruhi
Tamaki no esperaba esa pregunta, le resultaba muy doloroso recordar esa parte de su pasado, por lo que decidió editar la verdad.
Verás mi querida hija, te parecerá muy tonto e infantil pero la razón por la que Kuma-chan es valioso para mí es muy simple: él representa todos los recuerdos de mi infancia… –dijo el rey mientras trataba de ocultar detrás de una sonrisa toda la tristeza que sentía. Haruhi notó que el host decía la verdad a medias pero no hizo mayor comentario al respecto, no deseaba lastimarlo de nuevo. Hubo un breve silencio hasta que Haruhi lo rompió.
Cuando era una niña –comenzó a decir –la mayoría del tiempo estaba sola en casa y recuerdo que una noche lluviosa y llena de relámpagos mi padre llegó a casa temprano. Le sorprendió bastante encontrarme debajo de la mesa…
--Inicio del recuerdo--
Ranko: Haruhi, ¿dónde estás? ¿Qué haces ahí abajo princesa?
Haruhi: Nada papi (la pequeña sale de la mesa y se pone de pie) ¿quieres que te sirva de comer?
Un trueno resuena por toda la habitación, la niña aterrada se abalanza a los brazos de su padre y recarga su cabeza en su pecho.
Ranko: ¿Te dan miedo los relámpagos? (dice tiernamente mientras acaricia la cabeza de su hija)
Haruhi: Un poquito (contesta con lágrimas en los ojos al tiempo que abraza a su padre fuertemente)
Ranko: No debes tenerles miedo (expresa con una sonrisa mientras corresponde el abrazo)
Haruhi: Pero papi, son tan fuertes y suenan tan feo…
Ranko: Tienes razón pero tú eres una niña muy valiente, ¿verdad? (cuestionó mientras veía a su hija a los ojos)
Haruhi: Sí pero los truenos sólo me dan miedo cuando tú no estás… Papi, no me gusta estar sola
Ranko: Pues eso tiene solución… (Al escuchar esto, la pequeña lo ve impresionada) Dame un minuto (el hombre la suelta delicadamente y se pone de pie), cierra los ojos (la nena los cierra pero escucha que su padre abre una alacena y saca algo de ahí). Toma, esto es para ti. Lo compre ayer, espero te guste… ya puedes abrir los ojos
Frente a ella aparece una bolita de peluche color rosa con una pequeña colita enroscada, le da la vuelta y descubre que se trata de un cerdito. Sus ojitos se iluminan y besa dulcemente a su padre en la mejilla.
Haruhi: Gracias papi, está muy bonito… ¿Sabes cómo se va a llamar?
Ranko: No princesa, pero podrías decirme
Haruhi: ¡Pinky-chan! (dice muy feliz mientras abraza su nuevo peluche)
--Fin del recuerdo--
Me hubiera encantado poder protegerte; pensó Tamaki mientras veía un dejo de tristeza en el rostro de la chica. No entendía por qué pero detestaba verla sí.
Pero bueno… aquí, en Ouran, jamás estarás sola; yo siempre estaré para ti… –dijo mientras ella lo miraba extrañada –claro, claro…como padre –terminó de decir mientras trataba de ahogar una risa nerviosa. ¿Por qué demonios dije eso? Claro, claro…como padre. ¡Soy un idiota!; pensó mientras quería azotar la cabeza contra la pared
Gracias sempai –agradeció Haruhi con una dulce sonrisa. Por lo visto no es tan idiota, o al menos… no tanto como yo creía; pensó
De nada, aunque no tienes nada que agradecer… yo sólo dije la verdad. Cuentas con todos nosotros… pero principalmente conmigo –contestó el host. ¿Por qué no me puedo callar? Voy de mal en peor… ¿por qué me pone tan nervioso?; pensó un poco desesperado
Lo sé sempai y en verdad lo agradezco –dijo Haruhi para después darle un beso en la mejilla. Tamaki se ruborizó más de lo que hubiera querido así que trató de desviar la conversación. Querida hija, ¿te gustaría ir a comer algo?
Me parece perfecto pero con una condición –contestó la chica –sólo podrá comer conmigo si me alcanza –dijo al tiempo que se alejaba corriendo
¡Haruhi, espérame! Eso no es justo. No es de buena educación adelantarse; un anfitrión no debe dejar atrás a su huésped, cliente o amigo y menos a un padre tan abnegado, amoroso y dedicado como yo… –agregó el rey mientras posaba de perfil –¡Haruhi! –gritó mientras trataba de alcanzarla.
En ese momento, todos recibieron un mensaje de texto en sus celulares, en el cual se les recodaba llegar puntuales a la junta de las cuatro de la tarde. Mori, Honey y los gemelos se dirigían a la tercera sala de música. Se veían muy desilusionados. Ese sería el último día del Host club… faltaban quince minutos para las cuatro de la tarde. Todos entraron cabizbajos hasta que una voz conocida los saludó afectuosamente.
Mis queridos hijos, papá ha vuelto –dijo Tamaki mientras daba su mejor perfil
¡Tama-chan! Te hemos extrañado tanto –comentó Honey mientras se acercaba a él y le daba un abrazo
¡Por fin podremos retomar nuestro deporte favorito! –gritaron los gemelos muy emcionados
Y ¿cuál es ese? –preguntó Tamaki curioso, hasta donde él tenía conocimiento, a sus traviesos hijos no les gustaba el ejercicio
Ya lo descubrirás papá –contestó Hikaru con una sonrisa mañosa
¿Puedo pasar? –inquirió Haruhi mientras abría la puerta principal
Tarde como siempre –dijeron los gemelos –Te recordamos que un host no puede darse el lujo de ser descortés y la impuntualidad es sinónimo de descortesía y mala educación
No creo que deberían ser tan severos con su hermana menor Haruhi –la defendió el rey
Comprendo milord. Su falta no es grave porque ella es la mascota –objetó Hikaru
Yo no me refería a eso –trató de corregir el rey
Entonces, ¿a qué no se refería? –cuestionó Kaoru maliciosamente
Yo no quería decir que la presencia de mi querida hija fuera poco relevante o importante sino que… –comenzó a explicarse el rey
¡Qué grosero se ha vuelto milord! No tienes porque soportarlo Haruhi, ven con nosotros –expresaron los gemelos mientras pasaban sus brazos sobre los hombros de la chica. Hikaru por el lado derecho y Kaoru por el izquierdo respectivamente.
Pero, pero… yo… –dijo el rey
Pero nada, usted lo dijo. Mas no debe alarmarse, nosotros cuidaremos bien de ella –dijeron los gemelos maliciosamente
¡Aléjense de mi hija par de diablillos! –advirtió Tamaki
¿Nosotros? ¿Diablillos? Si nosotros no rompemos ni un plato… –contestaron los gemelos.
No, claro que no. No rompen ni un plato; rompen toda la vajilla –murmuró Haruhi
Lo has hecho bien Fujioka, mejor de lo que yo creía… los has reunido a todos aunque algún día tú podrías ser el motivo de su separación. Bien, esperaré hasta que ese día llegue; indudablemente será interesante; pensó Kyouya mientras observaba a sus compañeros.
Sé que todos estamos emocionados por la reincorporación de nuestro querido rey al club pero recuerden que nuestra situación financiera no está del todo bien… motivo por el cual hemos aceptado colaborar con el club de comunicaciones –anunció Kyouya
Una pregunta mamá, ¿qué debe entenderse exactamente por "colaborar"? ¿Acaso no tenemos alguna otra opción? –interrogaron los gemelos
Me entristece decirles que no, nos han hecho una oferta que no podemos rechazar –contestó el rey de las sombras
¿Nos han hecho o te han hecho? … Aunque si de algo puedo estar segura es que la paga será muy buena; de no ser así, no encuentro ninguna razón lógica por la que el rey de las sombras quisiera hacer esto; pensó Haruhi detenidamente
Yo pienso que si Kyo-chan lo dice, así debe ser –dijo Honey mientras saboreaba un brownie de chocolate blanco
Al dar las seis de la tarde, la mayoría de los hosts abandonó la sala. Aparentemente, la sede del club estaba desocupada: todo estaba en silencio y las luces estaban apagadas a excepción de una pequeña lámpara y la pantalla de una computadora portátil. Kyouya despegó sus ojos de la pantalla y volteó a ver el reloj, eran las diez de la noche por lo que decidió que ese era el momento adecuado para hacer la llamada. Buscó su celular dentro del bolsillo izquierdo de su pantalón, lo abrió y comenzó a marcar el cinco, después el ocho, luego el cuatro, el dos, el nueve… e inesperadamente, su móvil sonó antes de que pudiera terminar de marcar el número.
--Inicio de la llamada telefónica--
Kyouya: Bueno…
Voz: Hola señor Ootori, supongo que conoce el motivo de mi llamada
Kyouya: Antes que cualquier cosa, buenas noches y en efecto, lo conozco
Voz: ¿Y bien? ¿Qué ha sucedido?
Kyouya: Me complace informarle que los resultados son mejores de lo que esperábamos. Si me permite decirlo, son prometedores… Se presentaron algunas complicaciones técnicas pero al final todo salió de acuerdo al plan
Voz: Me agrada escuchar eso, gracias por la ayuda señor Ootori. Estamos en contacto. Hasta luego y por cierto, ya deje de hacer lo que está haciendo. Recuerde que debe dormir más.
Kyouya: Seguiré su consejo. Hasta luego
--Fin de la llamada telefónica--
Eso es todo, espero les haya gustado o al menos les haya parecido algo decente que leer o hayan pasado un buen rato… Me despido, pero no sin antes pedirles que por favor dejen sus comentarios, opiniones, sugerencias, amenazas de muerte, críticas constructivas o cualquier cosa que deseen.Jiji… Que tengan un excelente día.
Sayonara,
A. Masefield M.
