Disclaimer: Por supuesto que yo NO soy la autora de nada que tenga que ver con Harry Potter, a excepción de algún fanfic. Por favor, a ver si ahora si me entienden: la autora es J. K. Rowling, no yo.

Gracias por perder el tiempo leyendo este disclaimer. Se los agradece Blackwell.

Summary: AU (Universo Alterno) ¿Nunca se han preguntado porqué Harry no habló con serpientes hasta que tuvo 11 años? ¿Qué habría pasado si hubiera hablado con las serpientes antes de aquel día en el serpentario? Viviendo una vida de maltratos ¿acaso no preferirías ir con aquel que mostrara interés en ti, aun y cuando ese aquel fuera una serpiente?

Para la gente que me lea:

Escuchen, les debo una disculpa por un pequeñito error que cometí al dar de alta mi historia.

Este, pues, resulta que no tenía ni la más remota idea de que se podían bloquear los reviews de gente que no esta inscrita en o algo así (no entendí del todo bien), total, nunca me habría dado cuenta de no ser porque una persona (no se quien en este momento pero cuando vaya a informática revisaré) me lo mencionó en un review.

Le pregunté a mi amiga que me ayudó a subir mi historia y casi me mata (de hecho, se enojó cuando le dije que no había visto si tenía reviews ¡pero es que apenas habían pasado dos días!) cuando le pregunté que habían querido decir en aquel mensaje y me dijo que qué había hecho yo.

Obviamente yo no había hecho nada porque no sabía lo que había pasado.

Entonces me explicó y entendí (algo, pero fue lo suficiente), y me dijo como arreglarlo.

Algo en settings o no se que, ya no me acuerdo…

Tuve exámenes hace unas dos semanas, estaba feliz porque obtuve 95 en Diseño Experimental pero algo triste porque tuve 33 en Fisiología (ya me habían dicho que no se puede tener todo), claro, me dio más tristeza cuando me di cuenta que fui la más baja…

Pero en seguida me alegré cuando mi amiga me hizo pensar que tendría reviews en mi historia, y no se equivocaba.

Pensé ¿Dios, como voy a tener algún mensaje si apenas es el primer capítulo? Pero como no tenía nada que hacer pensé que no perdía nada en revisar.

Había subido mi historia el viernes y el sábado apareció en lista. Era lunes por la tarde cuando revisé.

Imaginen mi sorpresa al ver que tenía 5 mensajes.

Eso subió mi moral y seguí escribiendo con más ahínco.

Gracias a esas personas.

Y de nuevo perdón a aquellos no registrados en fanfiction que hayan tratado de escribirme un review, en serio no sabía nada de eso.

(Perdón, perdón, perdón, perdón, perdón…me arrodillo y besó los pies de ustedes…perdón, perdón, perdón, perdón…)

Jejeje, la palabra clave del capítulo ¿?...cabello…


'El príncipe de las Serpientes'

Por Blackwell


Capítulo 2

Corazones humanos


Fue uno de esos extraños presentimientos suyos lo que le hizo voltear a su derecha. Harry se encontró con unos ojos color miel que le sonreían a lo lejos.

Frente a él, a unos cien metros de distancia, el profesor Lupin le miraba con curiosidad.


No había razón para que el Profesor Lupin lo mirara de la forma en que lo hacía ¿verdad?

Acaso le parecía que lo miraba con ¿lástima?, ¿pena?

Y tampoco había razón para que su mirada fuera tan triste, tan lejana e inalcanzable…

Ni mucho menos debía estar acercándose por donde estaba él.

¿Verdad?

No, si se estaba acercando. Y muy rápidamente a decir verdad.

¡¡El Profesor Lupin se acercaba directamente hacia él!!

'De acuerdo' pensó Harry 'que no cunda el pánico'

¿Había razón para estar nervioso?

No.

No la había.

En serio que no la había.

¿Cierto?

Es que…

Era solo que aún no se sentía lo suficientemente preparado como para sostener una conversación (ni siquiera una pequeña platica sobre el clima) con ese nuevo Profesor.

Para librarse de tener que hablar con los otros Profesores, Harry ponía en práctica sus tácticas evasivas, las cuales no eran más que ciertas reglas (de su propia invención) que se debían seguir en una conversación para evitar irse de la lengua y decir ciertas cosas que la gente nunca debía de enterarse al respecto de su vida.

Su vida era solo de él y de nadie más.

Y nunca dejaría que nadie más interfiriese. Los problemas que tenía eran problemas que resolvería por su cuenta.

Siempre había estado solo y siempre lo estaría.

No necesitaba de nadie.

Era independiente.

Y en su independencia auto-proclamada decidía que no estaba preparado para una conversación con el Profesor Lupin.

Y optando por la salida más fácil, algo cobarde, pero en realidad la más inteligente, decidió darse a la fuga.

Harry miró al frente como si nunca se hubiese percatado de las miradas que le dirigía el Profesor Lupin y echó a correr rápidamente.

Seguro, no lo seguiría.

Cruzó rápidamente el patio de juegos, los bebederos, las oficinas centrales, uno de los edificios de salones y llegó hasta su destino.

El edificio de proyecciones estaba cerrado como casi todo el tiempo.

Solo se abría cuando se deseaba mostrar alguna película a más de dos grupos al mismo tiempo. Siempre estaba a disposición de los alumnos la sala de proyecciones en el edificio central donde Harry tomaba clases. La sala de proyecciones solo contaba con una habitación un poco más grande que los salones de clases y su pantalla colgante para proyectar las películas, y por supuesto, unas bancas sumamente incómodas. En equipo contaban con una video cámara, dos cámaras fotográficas, unas cuantas películas, videograbadoras y casetes.

La mayoría del equipo nunca se utilizaba por falta de dinero para baterías o rollos fotográficos.

Habría podido ser un excelente escondite si Harry no supiera lo que una estricta y recatada Profesora de Español y su silencioso Profesor de Geografía hacían algunas veces a la hora del descanso en la sala de proyecciones…

Para Harry había sido un descubrimiento nada agradable (casi perturbador) la vez que usó ese lugar como escondite y los había visto en plena faena. No sabía si los Profesor hacía 'eso' a menudo pero a Harry no le gustaba correr riesgos innecesarios.

Después de todo había muchos más escondites en la escuela…

Y ninguno donde pudiera encontrarse con imágenes tan desagradables y repugnantes como las que había presenciado aquella vez.

Se había jurado no volver a ese sitio en su vida. Hasta ahora había cumplido y seguía pensando en no pararse en la sala de proyecciones de nuevo.

Había llegado.

Era un edificio de ladrillos rojos y al que se notaba el constante abandono por parte de la escuela, era obvio que el Director McKnee no creía en la tecnología, incluso se mostraba un poco hosco con aquellos alumnos que veía jugando videojuegos a la hora del descanso, para el director el ejercicio físico era su religión.

Harry creía que tal vez era por eso que su presencia no le desagradaba del todo al director como a sus profesores.

Después de todo, siempre estaba corriendo por el medio del patio de juegos, aunque fuera solo para escapar de la pandilla de Dudley. Y nunca andaba jugando con algún videojuego, a diferencia de su primo.

Harry nunca había poseído algún juguete que valiera la pena, todos habían sido los que Dudley ya había roto lo suficiente como para que a Harry le fuera permitido jugar con ellos.

Y ni siquiera quería recordar los regalos de su cumpleaños…

Los gritos.

Los golpes.

La sangre.

El encierro.

Parecía que sus tíos siempre sabían la forma de hacerlo sentir peor.

Pero eso acabará un día -se prometió Harry- y entonces ellos serían los que temerían de él. Se esconderían y pedirían piedad. Y luego, reiría en sus caras.

Él buscaría un hermoso lugar donde vivir. Donde estuviera solo y nadie le dijera cosas que no quería oír. Donde no tuviera que llorar ni esconderse para no recibir golpes. Un lugar donde tuviera paz.

Donde pudiera descansar de la vida.

Y mientras entraba al edificio de proyecciones por una ventanilla del sótano, Harry se prometió a sí mismo que sin importar lo que pasara, nunca olvidaría ese sueño.

Sin notar, que el nuevo Profesor de Ciencias Naturales se alejaba silenciosamente de su escondite, con una expresión ilegible en su rostro.


Como cualquiera de los lugares que usaba de escondite, el sótano del edificio de proyecciones estaba completamente cubierto de polvo.

Había capas de polvo, sobre capas de polvo de más polvo.

Claro, para darle un aspecto aún más tenebroso no había ni un solo atisbo de luz a excepción de la poca que se filtraba por la ventanilla que Harry había utilizado para entrar ahí. También estaban las grandes enredaderas de telarañas que solían cubrir los lugares abandonados por la mano humana. Harry ya estaba bastante bien acostumbrado a las arañas, pues su alacena, por ser un lugar oscuro y algo húmedo, era uno de los lugares preferidos de aquellas tejedoras de telarañas y de muchos otros insectos y pequeños animales.

Se acercó instintivamente al rincón más oscuro de aquel lugar, quedando completamente oculto en las penumbras que le proporcionaban una momentánea sensación de seguridad quedando así, oculto entre las sombras.

Cada vez que una pequeña araña se posaba en una de sus manos y jugaba con ella, Harry no podía evitar el pensar cuantas veces más tendrían que usar sus escondites.

Pero él sabía que debía esperar por más tiempo.

Después de todo, aún no tenía suficiente fuerza para sobrevivir solo.

'Sólo un poco más' se dijo 'solo necesito un poco más de tiempo'.


El descanso terminó y el niño salió de su guarida para volver a clases.

El resto del día transcurrió sin ningún incidente hasta la hora de la salida, cuando Harry, como siempre el último en salir, tropezó con el Profesor Lupin fuera del salón.

-Lo siento –murmuró Harry apenado.

Y continuó caminando. Pero el Profesor tenía otros planes.

-Esta bien –dijo al momento que se acercaba y caminaba junto a Harry- ¿Ya vas a casa? ¿Alguien vendrá por ti?

-Si, ya me voy. Pero caminaré

-¿Hasta tu casa?

-No esta lejos.

-Ah.

Hubo un incomodo silencio que era solo atenuado por el sonido de ambos pares de zapatos al tocar el suelo.

El Profesor parecía haberse quedado sin palabras. Pero solo por un momento porque pareció recuperarse al instante.

- Eso me dice que entonces debes llegar temprano todos los días a la escuela, ¿no?

-Eh, si.

De acuerdo. Era obvio que el Profesor Lupin quería conversar con él, ahora sólo debía evitar hablar lo más posible, pero sin parecer que evitaba conversar.

-¿Y tu primo también?

¿Cómo sabe que tengo un primo?

-Venimos juntos.

Es un maestro, tal vez el director o algún otro maestro habló con el. ¿Porqué le hablarían sobre mi primo?

-Oh, entonces no debe ser una caminata aburrida.

Harry suspiró mentalmente.

Si solo supiera…Pero no debía saber. Era mejor callar, como siempre lo había hecho.

Prefirió no decir nada. Pero no tuvo que preocuparse por no ser descortés con el Profesor Lupin al no responder a su comentario porque este, ya había comenzado a hablar de nuevo.

-Recuerdo cuando estaba en el colegio. Era algo parecido a un internado, vivíamos allí todo el año a excepción de las vacaciones cuando podíamos salir de visita…

Eso era interesante.

¿Qué clase de colegio sería? Debían de cobrar una fortuna en esa escuela…

-¿Todo el año?

-Así es –dijo Lupin con una cálida sonrisa. Parecía contento de haber captado su atención.

-Estábamos ahí todo ese tiempo, pero a pesar de ser, pues, la escuela, teníamos muchas formas de divertirnos- terminó con una amplia sonrisa y se pasó la mano por el cabello, como si de pronto recordara algún buen momento.

Harry solo fue capaz de exclamar un casi imperceptible sonido de aceptación, se preguntaba a que formas de diversión se refería el Profesor, pero en su experiencia con los Dursley era mejor mantener siempre la boca cerrada. Y calló de nuevo.

Bajaron las escaleras (su salón de clases se encontraba en el segundo piso), continuaron el resto del camino hacia la reja de entrada en un pacífico silencio.

Cuando estaban a unos metros de la reja, el Profesor habló de nuevo.

-¿No has pensado en cortarte un poco el cabello?

'Mi cabello' pensó Harry.

Su cabello era su maldición.

Siempre lo metía en más líos de los que debería.

Aún recordaba aquel inexplicable…mhmmm…como llamarlo… ¿accidente?

Hacía casi dos meses, Tía Petunia lo había llevado dos veces al peluquero en dos semanas. Harta de estar 'desperdiciando su dinero en inútiles pequeños' creyó que con unas tijeras y su nula experiencia en peluquería, podría hacer con el cabello de Harry una prueba de sus habilidades.

Como era de esperarse, todo terminó en desastre.

Harry lo había visto venir.

Para empezar, las tijeras que si tía había previsto usar para cortar el cabello de su sobrino no tenían filo. Ella había dicho que tenían filo hacía uno días, pero luego, decidiendo que su esposo las debía haber utilizado para algo referente al trabajo dejó el tema olvidado y se buscó otras tijeras en la casa.

No tardó mucho en encontrarlas.

Luego, la manta que había preparado para poner a Harry parecía haberse encogido en la última lavada y ahora solo cubría la espalda del niño. Pero esto no detuvo la determinación de su tía.

Y aunque las tijeras que había traído parecían no funcionar completamente (Harry creyó que de haber sido necesario su tía habría cortado su pelo con un cuchillo de cocina) siguió cortando el cabello de su sobrino por mechones enteros y en completo desorden.

Al terminar, Harry no tenía palabras para expresar lo que su tía había hecho en su cabeza.

Parecía un muñeco viejo con el pelo de estropajo, pero claro, con un gran mechón de cabello en su frente para, en palabras textuales de su tía, 'cubrir esa horrible cicatriz en su frente'.

Dudley no había hecho comentario alguna cuando vió el trabajo terminado de su madre. Pero sus histéricas carcajadas dijeron todo lo que él no había podido decir por falta de aire. La risa no lo había dejado burlarse de su primo.

Esa noche había sido de pesadilla para Harry.

No había pegado el ojo en toda la noche pensando en lo que le dirían en la escuela, si de por sí ya lo llamaban 'aquel extraño chico Potter', con su nuevo corte de cabello le dirían 'aquel extraño cabeza de estropajo chico Potter'.

Pero a la mañana siguiente algo extraordinario había pasado.

¡¡Su cabello que antes no estaba, ahí estaba de nuevo!!

Su cabello, se veía como había estado antes de que su tía lo sometiera a aquella desastrosa sesión de peluquería.

Claro, después de eso había seguido una de tanta peleas.

Por alguna razón inexplicable parecía que sus tíos pensaban que Harry había tenido algo que ver con la resurrección mística de su cabello.

Había sido sólo algo que Harry no había podido explicar.

Había sido casi como magia.

Había sido extraño.

Y fatídico.

La noche que vivió había sido casi tan mala como cuando una fuerte brisa (Harry suponía que esa había sido la causa) lo elevó y lo llevó flotando en el aire hasta el techo de las cocinas de la escuela cuando él solo intentaba brincar los botes de basura.

Estuvo encerrado en su alacena por una semana, y habría sido más tiempo si su tío no hubiera tenido que salir a una convención por unos días y Tía Petunia no hubiera necesitado ayuda en el jardín.

Cuando lo sacaron de su alacena algunos golpes todavía eran visibles, así que pasó unos cuantos días más sin poder salir de la casa.

Aunque de todas formas, el estar dentro de la casa era mejor que estar dentro de su alacena.

En el último año (y más en los últimos meses) Harry se había estado metiendo en muchos problemas, aún y cuando no saliese de casa de sus tíos. Era siempre algo, un vaso roto, objetos perdidos, cosas que se desvanecían en el aire, e incluso objetos que de pronto aparecían cuando los necesitaba.

Todo era muy extraño, pero en cierto modo no era preocupante.

Era, en sí, algo nuevo que lo sacaba del hastío de vivir con los Dursley.

Pero incluso después de tantos problemas…

¡¡Él adoraba su cabello!!

Su cabello era rebelde. Hacía lo que él quería. Se arreglaba de la forma en que quería. Se movía como quería.

Su cabello, era, en cierta forma, como Harry quería ser.

Su cabello se veía a veces tan libre…

Pero ¡¿Quién se atrevía a criticar su cabello?!

-¿Qué hay de malo con mi cabello?

Aunque respondió con un tono ligeramente más alto de lo normal, el Profesor Lupin pareció no darse cuenta y amplió un poco más su sonrisa.

- No hay nada malo con el, era solo un comentario. Verás, tuve un compañero en el colegio, éramos buenos amigos y su cabello era parecido al tuyo. Al inicio el ¡odiaba su cabello!, para él era lo peor que le había podido pasar, solíamos decirle que un cald…que algo le había explotado en la cara y su pelo había quedado así por la explosión. Siguió así por un tiempo hasta que se dio por vencido…

Se detuvieron al llegar a la reja.

-…decidió que era mejor pasar el tiempo haciendo cosas divertidas que peleando una batalla campal contra su cabeza. Después de eso, tomaba cada oportunidad que tenía para revolver aún más su cabello- entonces el Profesor Lupin rió con ganas- fueron tiempos muy divertidos.

En verdad parecía que su Profesor había tenido algo de diversión en su juventud, aunque no parecía muy viejo había algo en él que te hacía pensar que era mayor, que había vivido más que otras personas, que su vida no había sido fácil. De inmediato se identificó con él.

'Es como yo' pensó Harry.

Ambos estaban tristes por su vida. Presentía que para ambos, las cosas nunca les habían sido fáciles por algún motivo. Bueno, al menos su Profesor había tenido algo de felicidad en algún momento de su vida.

¿Podría acaso él llegar a tener algo de felicidad?

Era un pensamiento que se notaba muy lejano.

-¿Aún los ve?

-¿Perdón? –preguntó el Profesor confundido.

-A sus amigos. ¿Aún se ven?

Sus palabras parecieron ser un disparo furtivo. El Profesor parecía haber perdido algo de su color, se notaba un poco más pálido que antes pero su sonrisa volvió después de unos segundos de silencio.

-Bueno, el tiempo pasó y…cada uno siguió su propio camino.

Algo había pasado.

-…Unos seguimos juntos tiempo después. Otros –dijo con un ligero tono de tristeza en su voz –siguieron caminos distintos.

Unos amigos lo dejaron. Se fueron.

-A veces me pregunto… -dijo el Profesor Lupin, su mirada perdida en el vació.

Entonces la realidad de la situación golpeó a Harry.

Alguien hablaba con él

Alguien estaba hablando con él.

Su Profesor hablaba con él de algo importante en su vida.

'Nadie nunca habló conmigo' pensó el niño.

De pronto Lupin se había convertido en alguien diferente para Harry.

Era alguien especial, no una de tantas personas en el mundo.

-…Tal vez creyeron que hacían lo correcto, no lo se Harry, a veces el corazón humano es difícil de entender…

Algunos habían hecho algo malo, algo más malo de lo que su Profesor quería hacer notar.

¿Qué habría sido?

A veces el corazón humano es difícil de entender…

-…Lo único que se puede hacer es rezar para…

A veces el corazón humano es difícil de entender…

Lupin se detuvo unos segundos con la mirada fija en sus zapatos y los ojos entrecerrados.

-…rezar para que se encuentre bien y que encuentren la paz que no pudieron tener.

A veces el corazón humano es difícil de entender…

…el corazón humano es difícil de entender…

…el corazón humano…

…el corazón humano…

A veces el corazón humano es difícil de entender…

…es difícil…

…el corazón humano…

El era un niño.

Era un humano.

Él tenía un corazón.

Un corazón que dolía al pensar que sus padres habían muerto.

Un corazón que se lastimaba cada día que pasaba con los Dursley.

Un corazón que nadie se había molestado en tratar de entender.

¿Por qué había tenido que ser así?

¿Porqué sus padres? ¿Porqué él? ¿Porqué los Dursley?

¿Porqué hoy?

¿Porqué Lupin? ¿Porqué su Profesor y no alguien más?

'Porque estas solo' se respondió.

¿Estaba solo?

¿Cómo sabes si estas solo?

'Lo sientes' se dijo 'sientes la soledad'

Él estaba solo. Podía sentir la soledad.

Estuvo solo ayer. Hoy estaba solo al despertar. Toda la mañana estuvo solo.

¿Y ahora?

¿Ahora que hablamos?

¿Estoy solo?

Harry dirigió su mirada infantil al rostro de su Profesor que aún miraba sus zapatos.

En ese momento no estaba solo.

Lo sentía.

Alguien sentía como él.

¡¡El Profesor Lupin sentía como él!!


El mundo se detuvo en ese instante.

Y entonces, todo en el universo tuvo sentido por primera vez…


Se encontraban en un cómodo silencio cuando Harry se dio cuenta que ambos se habían quedado sin palabras.

Un grupo de jóvenes ruidosos cruzó la calle en sus bicicletas.

El Profesor Lupin desvió la mirada de sus zapatos hacia aquellos muchachos, como si de pronto se diera cuenta que estaba junto a Harry.

Entonces, Lupin le regaló una cálida y triste sonrisa que Harry no supo como interpretar.

Era como si con esa sonrisa le dijera: ¡Oye!, cosas terribles pasan pero lo importante es que aún estamos aquí, o ¿no?

No sabía porque el Profesor Lupin le contaba esas cosas.

Pero no le importaba.

Y luego de nuevo, sonriendo, su Profesor rompió el silencio.

- Un amigo me dijo una vez: 'la vida es para vivir, la muerte es para dormir', luego me arrojó un pesado libro en la cabeza y se alejó gritando: ¡Remus, deja de estudiar y busquemos algo de diversión!

Harry no prestó mucha atención a las palabras de su Profesor porque su cerebro se había detenido y había dejado de pensar con claridad.

Al menos eso fue lo que creyó Harry porque antes de que Lupin volviera a hablar, él ya estaba haciendo algo que en muchos años no había vuelto a intentar hacer.

Estaba hablando.

Hablando desde su corazón.

- Yo, algunas veces…

Me pregunto ¿Por qué suceden las cosas? Algunas veces yo solo quisiera saber porqué. Así podría entender a las personas…

Se detuvo y miró al cielo, esperando que Lupin dijera algo, que tratara de callarlo como hacían sus tíos.

Pero no dijo nada y continuó.

- Algunas veces me miro en el espejo.

Miró el espejo y me veo mirándome. Ahí estoy yo frente a mí. Pero no soy yo, es solo una mera representación de lo que soy en verdad. Cuando miro dentro del espejo los ojos verdes de un niño pequeño y delgado me miran en respuesta. Él tiene casi ocho años pero se ve como si tuviera cinco. Su cabello, que amenaza con cubrir una cicatriz en forma de rayo en su frente, es negro azabache y parece como si nunca se hubiera peinado en su vida. Así se ve en el espejo, pero el espejo no refleja el sufrimiento de su vida. No muestra la soledad y la tristeza, ni sus deseos ni sus frustraciones. El espejo no puede reflejarlo realmente.

- Quisiera tantas cosas…

Miro dentro del espejo y me veo a mí mismo, estoy pensando en porqué las cosas son de la forma en que son y me veo deseando cosas que no pueden ser, como que mis padres están conmigo y no vivo con los Dursley, que estoy muy lejos de aquí con alguien más y que no tengo nada que temer. Que la vida es bella y nada malo pasa.

- …que no pueden ser…

Pero lo sé, sé que es solo el reflejo en el espejo y que no hay que desear cosas que no pueden ser. Porque entonces la desilusión será más grande al no obtener lo que se desea.

Mis padres nunca regresarán.

Ellos nunca volverán de ese accidente. Su coche se estrellará una y otra vez, y cientos de veces, y yo siempre tendré esta cicatriz.

Y alzó su mano derecha hasta su frente y la pasó suavemente sobre su frente, cubriendo por unos segundos su cicatriz.

Luego dejó caer su brazo y continuó.

- Mis padres murieron en un accidente de coche –murmuró.

-Sí, lo se –dijo Lupin con un palpable tono de precaución y entendimiento.

-…me gusta soñar que un día volverán por mí. Que los veré y sabr

…como eran sus rostros, como eran en verdad, si me habrían amado, si se preocuparían por m

-…si tengo los ojos de mi padre o los de mi madre.


Lo había hecho.

'Lo hice' pensó Harry.

Había abierto su corazón, y se sentía liberado.

¡¡Dios!! Se sentía tan bien…


Miró a Lupin, esperando ver cualquier cosa, pero ciertamente no una expresión neutral en su rostro.

No le mostraba ninguna emoción

¿Había hecho mal al hablarle?

¡¿Qué había hecho?!

Lupin había sido la única persona que había hablado con él. Pero ¡oh! ¡No! Él había tenido que sentir la necesidad de hablar y expresarse con aquel que era parecido a él.

¡¡Él y su gran bocota!!

'TONTO, TONTO, TONTO, TONTO, TONTO, TONTO' pensó Harry, intentando estrellar mentalmente su cabeza contra una dura pared.

¡¿Y si ya no quería saber nada de él?!

¡¿Y si ya no volvía nunca más a dirigirle la palabra?!

Bueno, tendría que hablarle porque lo vería en clases, pero Lupin ya no querría hablar con él seriamente…

'Como siempre, lo había echado todo a perder' pensó tristemente.

Tal vez sus tíos tenían razón y él era un inútil.

Un ligero roce de ropas lo volvió a la realidad.

Muy despacio, lentamente, como si temiera que Harry fuera a desvanecerse en el aire en cualquier momento, Lupin se había agachado hasta tener sus ojos al nivel de los del niño.

Luego levantó sus brazos y los recargó en los hombros del niño, mirándolo intensamente.

-Mírame a los ojos Harry –le dijo Lupin.

Habían sido palabras innecesarias porque el niño lo miraba de frente como hipnotizado.

Entonces la expresión de Lupin se volvió tierna y paternal.

Su Profesor respiró profundamente como si el estar agachado al frente de Harry le costara más fuerzas que cualquier otra cosa.

'Extraño' pensó el niño.

-Y ahora escúchame muy bien –continuó su Profesor -Tú eres Harry James Potter. Eres el hijo de James y Lily Potter.

- Eres un ser humano y esta bien estar triste.

-Es correcto extrañar a las personas que amamos aunque los hayamos conocido por corto tiempo. Todo esta bien.

En ese justo momento Harry creyó que el Profesor Lupin lo abrazaría.

Pensó que le iba a dar un abrazo como Harry había visto que hacían las madres de sus compañeros.

Siempre se había preguntado como se sentiría.

Cerró sus ojos esperando el contacto. Pero el abrazo nunca llegó.

Su Profesor se había puesto en pie y miraba al horizonte.

Harry estaba confundido y no sabía que hacer o decir.

Nunca había estado en una situación como aquella.

En verdad, que esa situación era extraña. Ajena al mundo que hasta ahora lo había rodeado.

'Debo hacer algo' pensó.

Pero de nuevo, Lupin se le había adelantado.

-Se esta haciendo tarde ¿no crees?

¿Cuánto tiempo habrían hablado? A Harry no le importaba, ni tampoco le importaba si los Dursley le castigaban por llegar tarde.

La conversación había valido la pena.

Porque ahora, por fin podía sentir como su corazón se llenaba de un extraño y cálido sentimiento.

Era la comprensión. Era la verdad. Era…algo maravilloso.

Era el sentimiento de que no estaba solo en el mundo.

No estaba solo en el mundo porque otras personas podían sentir dolor como él lo sentía.

Y ahora, conocía a una de esas personas.

-Sí. Es tarde –dijo Harry aunque no hizo ningún intento de moverse.

-Será mejor irnos ya. Fue un placer hablar contigo Harry –dijo Lupin con una cálida sonrisa –Si necesitas algo o solo quieres hablar ya sabes donde estoy por las mañanas.

Luego se agachó y dio a Harry un ligero apretón en el hombro derecho, como para que el niño estuviera seguro de que hablaba en serio y se fue caminando con paso ligero y sin prisas por la banqueta.


Lupin se había perdido en el horizonte y Harry se había quedado de pie viendo como su silueta desaparecía en la distancia.

El viento se sentía un poco húmedo y pesado. Algo invisible para la mayoría de la gente, pero no para Harry, quien gracias a sus presentimientos inexplicables podía saber el momento exacto en que las primeras gotas de lluvia caerían a su alrededor.

'En unos minutos comenzaría la lluvia. Tenía tiempo de sobra para llegar sin mojar sus ropas' pensó.

Entonces se encaminó hacia casa de sus tíos preguntándose si en verdad tenía un segundo nombre.

James.

Lupin lo había llamado con ese nombre.

Y lo más importante, ¿Tenía él, un segundo nombre?

James.

¿Sería ese su otro nombre?

Ese había sido el nombre de su padre, James Potter.

Harry James Potter.

Se escuchaba bien.

'Realmente bien' pensó.


Algunas veces miro en el espejo y me veo a mí mismo.

Y me pregunto, si los ojos verdes que me devuelven la mirada son los de mi padre o los de mi madre.

Si tengo las manos de mi padre.

Si mi nariz es como la de mi madre.

Si me parezco a ellos.

Algunas veces miro en el espejo y me veo a mí mismo.

Me veo deseando una vida mejor.

Pero sé que es imposible, que no podrá ser.

Entonces, caigo en la cuenta de la amarga realidad.

Que las cosas no fueron hechas para cambiar por sí solas.

Esta en mí el crear un mundo donde pueda vivir conmigo mismo.

Debo intentarlo o nunca me lo perdonaré.


Después de una breve ojeada encontré el nombre de quien me dio la advertencia.

Gracias CBMLupin. De no haber sido por ti me habría pasado de noche el problema con los reviews. ..U

Y ahora.

'Solo para aquellos curiosos'

Lo que me dijo aquel maldito infeliz desgraciado cuyo nombre no mencionare por repugnancia fue:

"En la facultad, de lo más extraño, pero de lo más, más extraño, tu eres de lo más raro"

¡JA!

Acércate a comprobarlo (maldito bastardo…) y te enseñaré quien se ve más extraño después de que te hable con los puños…

(Solo espero que nadie me crucifique por haber salido un tanto sentimental)


Acabé de terminar este capítulo escuchando la canción de la leyenda del hada y el mago de rata blanca. Gracias por seguir aguantándome.

Miércoles 15 de septiembre del 2004, 12:55 a.m.