Disclaimer: Soy buena escribiendo pero no tanto como para crear a Harry Potter.
Gracias por perder el tiempo leyendo este disclaimer. Se los agradece Blackwell.
A la gente que me lea:
Por fin ha comenzado a hacer frío en mi casa ¡Síi!
El clima es lo que me encanta de vivir en Monterrey (cara de extrema felicidad).
Finalmente he comenzado este capítulo.
No lo negaré, dos amigas y yo nos fuimos a segundas en dos materias TT. Lo bueno fue que las pasé con 70 (creo que ya les había mencionado algo de Fisiología) y 85 (en Anatomía, no podía creerlo -). Lo malo fue que una amiga (a quien llamaré Ricitos de Fuego) dejó las dos y se fue a terceras, va a tener que llevar las materias otra vez; TT (carita triste, llorosa y desconsolada), no va a venir a uno de los viajes del próximo semestre, creo que al de Irapuato. Mi otra amiga, Kinichan, las pasó también (quién de hecho acaba de llamarme hace unos minutos para preguntarme su resultado de Anatomía ¡Felicidades! No te felicité ni te hablé mucho porque era larga distancia, espero te la pases bien por allá en tus tierras con tu familia).
Perdón a aquellas personas que han estado esperando con ansia el próximo capítulo. Gracias por ser pacientes, espero no se decepcionen. (Y Gracias a aquellos que me dejan reviews y me agregaron a sus listas. No saben lo feliz que me hacen!!)
Feliz Navidad y Felices todas la demás fechas por venir que me da flojera escribir aquí pero de todas formas espero se la pasen bien.
Atte. Blackwell
Martes 14 de Diciembre del 2004 7:47 p.m.
'El Príncipe de las Serpientes'
Por Blackwell
Capítulo 5
Conversaciones de madrugada
Esperaba que la pequeña serpiente estuviera bien.
Muy en el fondo sabía que el día de la venganza llegaría. Casi pudo haber jurado que una risa se había oído en su interior, y que decía:
'Será más pronto de lo que crees, hermano. Muy pronto'.
Eran pasadas de la una de la mañana cuando el sentido del tiempo de Harry le hizo levantarse.
Había dejado de ser sábado y ahora era domingo.
Era hora de ver a Yalei.
Harry se había dormido con la ropa puesta para no perder tiempo vistiéndose; se sentó despacio en su pequeña cama y revolvió varias veces su cabeza para espantar el sueño. En unos años más seguramente ya no cabría en esa cama, tendría que dormir con los pies colgando fuera de ella. Y las arañas serían su eterna compañía.
De nuevo esa actitud pesimista.
Pero que se le iba a hacer. Su vida era una excusa para ese pesimismo que nadie más que él conocía.
Y además ¿Para que darle vueltas al asunto si nadie más conocía su vida?
Nadie conocía al pequeño Harry Potter.
Triste pero cierto.
En cierto modo esa era una ventaja. Los que no eran conocidos podían trabajar entre las sombras y nunca eran lastimados.
Los que no eran conocidos no eran lastimados.
Si no estas lastimado entonces estas bien.
Eso era tan cierto como que vivía en una alacena debajo de las escaleras.
'Una alacena, de la que tenía que salir pronto para ver a Yalei' se recordó Harry.
El niño se puso su tenis derecho y luego el izquierdo. El color no podía distinguirse por la oscuridad pero ambos eran negros y viejos, y como todo lo que poseía habían pasado antes por las manos (o por los pies, dependiendo de la forma en que se viera) de su primo Dudley. Los tenis le quedaban mejor que la ropa porque su primo era solo medio número más grande que él.
Harry no quería ni imaginar que habría sido de él si Dudley hubiera tenido los pies de un gigante. Tal vez su tía se habría sentido tan avergonzada de dejarlo salir así que le hubiera comprado un par nuevo.
'Concentrate en lo que vas a hacer' se reprendió Harry.
No era tiempo de andar pensando en lo que hubiera sido si su primo hubiera tenido una medida de pie enorme (habría sido en verdad gracioso ver al regordete de su primo caminar con los zapatos rojos de un payaso, pero eso no le ayudaba en este momento), ahora debía salir de su alacena.
Harry se acercó con precaución a la puerta sin siquiera molestarse en buscar sus anteojos y se pegó lo más que pudo para tratar de escuchar algún sonido que pudieran estar haciendo los Dursley.
Buscó por cualquier indicio de que sus tíos estuvieran despiertos, su primo Dudley siempre dormía como una piedra así que ni se molestó en buscar algún sonido proveniente de él.
No había sonidos.
Harry se acercó aun más a la puerta conteniendo la respiración.
Esta vez escuchó algo.
Era el inconfundible y molesto ronquido de su tío Vernon.
Esa era la señal que había estado buscando.
Tía Petunia siempre se dormía antes de que su esposo comenzara a roncar. Y si él ya estaba roncando entonces era seguro salir porque su tía ya estaría dormida para ese entonces.
Harry se tiró al suelo, estiró la mano por debajo de la cama y sacó el desarmador que había tomado 'prestado' el viernes por la tarde de entre las herramientas de los hombres que trabajaban en las puertas de la escuela.
Al fondo debajo de la cama era el lugar perfecto para esconder las cosas que no quería que vieran los Dursley, ellos nunca entraban en su alacena. Dudaba que el gordo de su tío Vernon pudiera entrar o siquiera asomarse a la alacena de debajo de las escaleras…
Tomó el desarmador con su mano izquierda y comenzó a aflojar la bisagra de la parte de debajo de la puerta.
La bisagra era fácil de quitar. Todas las bisagras de la casa de los Dursley (suponía que así eran todas las bisagras) estaban hechas por dos partes que eran casi idénticas y que se colocaban una en el marco de la entrada a la habitación y otra en la puerta, cuando las dos partes se unían se entrelazaban como dedos, y luego, una pieza de metal larga como un clavo era colocada dentro de ambas partes que ya tenían un espacio cilíndrico justo para que cupiera la pieza alargada deteniendo así la puerta.
No era difícil remover una bisagra, sólo se debía levantar la pieza alargada y en ese momento uno era libre de ir a donde quisiera.
El problema de hacerlo en casa de los Dursley era evitar hacer cualquier sonido que pudiera atraer su atención.
'Listo' se dijo Harry.
Había logrado quitar la bisagra de abajo.
Guardó la pieza de metal en el bolsillo derecho del pantalón, y luego, evitando hacer cualquier sonido empujó suavemente con el pie derecho la parte de debajo de la puerta, separando las dos piezas que se entrelazaban.
Ahora, debía desarmar la bisagra de arriba sin hacer ruido.
Puso el desarmador bajo la cabeza de la pieza con forma de clavo y tiró hacia arriba.
Nada pasó.
Lo intentó de nuevo pero falló, hiriéndose esta vez la muñeca izquierda con el desarmador.
Harry sintió un escozor en la mano acompañado de un hilillo de líquido espeso que supuso, debía ser su sangre.
Frotó su brazo contra el holgado pantalón de mezclilla que estaba usando, limpiando así la sangre de su mano y se puso de nuevo en acción. Esta vez tirando con todas sus fuerzas.
Lo logró.
La pieza estaba fuera y la libertad era suya.
Empujó con ambas manos la puerta hacia fuera con suavidad.
La oscuridad fue lo único que lo recibió.
Sus ojos tardaron unos segundos en acostumbrarse. Su alacena era una habitación encerrada que no dejaba entrever ni un solo rayo de luz, pero la sala de los Dursley, espaciosa y con sus amplias ventanas, permitía que la luz de los faroles de la calle entrase ligeramente por entre las cortinas de las ventanas, realzando así los contornos de los muebles que suelen volverse invisibles en la oscuridad de la noche.
Por los años que había pasado encerrado en una constante y total oscuridad, los ojos de Harry no tenían ningún problema al desplazarse en áreas oscuras, sobretodo en un lugar que conocía tan bien como la casa de los Dursley.
Harry guardó el desarmador en el bolsillo del pantalón y dio un paso fuera de la alacena de debajo de las escaleras.
Ahora estaba en el pasillo.
Dio media vuelta y empujó la puerta de la alacena para crear la ilusión de que esta estaba cerrada.
Desde el pasillo parecería que nada le había pasado a la puerta, ninguno de los Dursley se atrevería a pensar que las bisagras de la puerta habían sido removidas y que lo único que sostenía la puerta en pie era la cerradura con llave de la puerta con la que tío Vernon había pretendido mantener a Harry alejado del mundo, o más bien dicho, mantener al mundo alejado del 'desperdicio de humanidad del chico Potter'.
Esa era su vida.
No se había alejado más de dos metros cuando Harry regresó sobre sus pasos y entró de nuevo en la alacena.
Se tiró al suelo y metió la mano debajo de la cama para sacar sus anteojos.
Después de todo, uno nunca sabe cuando los necesitará.
Se puso sus gafas y salió de nuevo de la alacena, arregló la puerta igual que la vez anterior y caminó sigilosamente hacia la cocina.
Más específicamente, hacia la puerta trasera que estaba en la cocina.
Ya ahí, sacó sus 'herramientas' del bolsillo de su camisa, un pasador de cabello que había tomado de la habitación de su tía y un clip que había encontrado en el patio de la escuela.
Ambos de metal. Ambos instrumentos muy útiles para abrir cerraduras.
Con ambas herramientas y años de experiencia Harry fue capaz de abrir la puerta en unos segundos.
Tomó el pasador de cabello y lo metió por la cerradura de la puerta, luego hizo lo mismo con el clip, como si fuera una llave lo hizo girar hacia la derecha hasta escuchar un ligero 'click' proveniente de la puerta de la cocina.
Otra puerta que se abría ante él.
Antes de siquiera poner un pie en el patio de la casa, una veraniega brisa nocturna le recibió alborotando su cabello con delicadeza.
Era como si le diera la bienvenida diciendo que lo había extrañado.
¿Era eso posible?
No podía saberlo, después de todo solo tenía siete años, y en poco más de un mes sería parte de los niños con ocho años de edad.
Siguió adelante, hacia el patio de la casa.
Una mirada hacia arriba y un cielo sin luna ni estrellas fue lo único que pudo ver.
Era de noche.
Era más bien una de esas noches donde estarías agradecido de ver tu sombra porque eso significaría que había un poco de luz y no solo una completa oscuridad.
Pero a él le agradaba la oscuridad y no tenía ningún problema con eso.
Caminó furtivamente hacia el cuarto trasero, uno nunca debía dejar de ser cuidadoso y para él era muy importante que nadie lo descubriera o que nadie descubriera a la pequeña Yalei.
No debían ser descubiertos.
Llegó hasta las puertas del cuarto trasero y las abrió despacio, con mucho cuidado.
Entró al cuarto trasero pero antes de cerrar las puertas dio una última mirada a casa de los Dursley para ver si había alguna luz encendida o si alguien había notado su ausencia.
La casa estaba igual de oscura y silenciosa que antes.
Todo estaba bien.
Harry cerró la puerta al mismo tiempo que un sonido amortiguado llegó hasta sus oídos.
Era el sonido que había estado esperando escuchar desde la tarde.
Era la voz de Yalei.
-¡Gran Za Y'ther! ¿Dónde has estado? –dijo la voz de Yalei en algún lugar del cuarto trasero.
-Te dije que esperaría a que todos estuvieran dormidos ¿Dónde estas? –preguntó Harry, feliz de comprobar que Yalei existía y que no había sido producto de su imaginación.
Era real.
Estaba hablando con una serpiente y ella hablaba con él.
No pudo imaginar nada mejor que eso.
-¡Ooh! Bueno, si es así creo que esta bien. Es que…me sentía muy sola… ¡Este lugar es escalofriante!
-¿Eh? ¿Qué es eso?
-¿Qué es qué?
-Eso. Lo que dijiste. ¿Es-ca-te–que?
-E.s.c.a.l.o.f.r.i.a.n.t.e –dijo Yalei deletreando las palabras.
-Sí. ¿Qué es?
-Significa que da miedo. Que asusta. Que es aterrador y no te agrada por eso.
-Ahhh
Al parecer, Yalei sabía más cosas de lo que había pensado.
-¿Dónde estas? Ven, vayamos afuera. Debes estar harta de estar aquí encerrada ¿no es así? –dijo Harry. Él sabía muy bien lo que era el encierro.
Estaban en la oscuridad pero aún así Harry fue capaz de ver como una serpiente se deslizaba de entre un grupo de cajas a su izquierda.
Eran las cajas que habían llamado su atención ese día en la tarde. Bueno, el día anterior en la tarde. Cuando había conocido a Yalei.
Ahora que había pasado el shock inicial de una conversación persona-serpiente que Harry nunca había creído que fuera posible, pudo darse cuenta que Yalei era una serpiente.
No que no lo supiera desde antes, pero ahora estaba más consciente de su largo y delgado cuerpo cubierto de escamas, los anillos que se extendían alrededor de ella, una cabeza aplanada con dos pequeños ojos y una nariz muy extraña, su lengua larga y delgada partida por la mitad.
Todo eso era Yalei, la serpiente que había ido a parar al cuarto trasero en casa de los Dursley, que estaba perdida, que podía hablar con él y que ahora era su amiga.
Yalei, la serpiente.
La serpiente que salió deslizándose de entre las cajas y se detuvo a un metro de distancia de un Harry, quien estaba de pie tratando de ver más allá de la oscuridad para poder distinguir los colores de la piel de su amiga reptil.
Porque las serpientes eran reptiles ¿Verdad? No habían visto eso en la escuela. Tal vez el próximo año lo verían.
-¿No estarán ellos ahí? –preguntó Yalei con aprehensión.
-¿Quiénes? ¿Mis tíos?
La serpiente asintió con la cabeza y el cuerpo a ras del suelo.
-Los humanos con los que vives en ese nido –dijo Yalei apuntando, a pesar de la oscuridad, con su larga cola de serpiente hacia las puertas del cuarto trasero.
-No te preocupes –la tranquilizó Harry- ya te dije que están dormidos. No creo que nos molesten por un tiempo.
La serpiente pareció aliviada.
-¡Entonces vayamos afuera! Un momento más dentro de este lugar y creo que enfermaré… -dijo Yalei haciendo una cara de angustia fingida al momento que mecía su cabeza de un lado a otro.
Harry solo la miró y murmuró un 'Vamos afuera'.
Caminó hacia las puertas y las abrió solo unos centímetros, lo suficiente para sacar su cabeza y revisar si había moros en la costa.
No había nada ni nadie.
El paisaje era el mismo que cuando se había asomado la última vez.
- Sígueme, Yalei.
Y ambos salieron.
Harry cerró las puertas para evitar sospechas y rodearon con cuidado el cuarto trasero hasta quedar dando la cara a la barda del jardín, a unos cinco o siete metros de distancia.
El aire aún estaba fresco y el cielo seguía sin mostrar las estrellas.
Harry se dejó caer en el pasto con la mirada perdida en el cielo, sin saber exactamente porque se sintió exhausto en ese momento.
Pasaron unos minutos en silencio.
Cada uno perdido en sus pensamientos.
Simplemente, se recostaron en el pasto sintiendo el aire acariciar sus rostros y calmar sus corazones.
Había pasado casi media hora cuando Yalei, quien hasta ese entonces había permanecido hecha ovillo a casi un metro de distancia de Harry, rompió el silencio.
-El viento nocturno es lo mejor –dijo sin abrir los ojos- es algo que nunca me habría podido imaginar.
Sí, el viento era de las mejores cosas.
-Yalei…
-¿Sí?
-Esta tarde… ¿Que quisiste decir con que no tenía un aura azul?
-Pues…-dijo Yalei abriendo la boca, enseñando dos largos y afilados colmillos en la parte de arriba de su boca. Parecía estar bostezando –es algo complicado de explicar. Ni yo misma lo entiendo perfectamente.
Harry se mantuvo en silencio. Aún esperaba una respuesta.
-Trata de explicarme –insistió Harry.
-¡Ay, esta bien! ¡Pero luego no prometo que entenderás! –luego cayó, buscando palabras apropiadas para explicarse –Los otros nos enseñaron esto. Verás todas las cosas tienen un aura. Bueno, será mejor si empiezo por el principio….Este… ¡Oh! Si, ya se…
-Mucho tiempo atrás, cuando los padres de los padres de los padres de mis padres aún no existían, todas las serpientes estaban divididas. Había peleas por los territorios, las serpientes se comían a otras serpientes o a los humanos por diversión. Eran tiempos muuuy malos, T'arry. No se exactamente como o porqué sucedió. Algunas historias son muy diferentes pero lo que todos sabemos es esto. Un buen día el Gran Za Y'ther entró en los Bosques de la Noche y habló con todas las serpientes. El nos unió. Nos dio paz y felicidad. Nos hizo olvidar las peleas y los problemas entre nosotros. Estuvo con nosotros cuando más lo necesitamos y cuando nada estaba mal. Siempre nos protegió y veló por nuestra seguridad. He escuchado a algunos de los mayores decir que aún ahora el Gran señor Za Y'ther nos protege. Las historias dicen que mirarlo era lo más maravilloso del mundo. Dicen que su voz era un calmante que te hacía olvidar los rencores y peleas. Que su sola presencia daba la seguridad de que todo estaría bien. ¡Cómo me hubiera gustado conocerlo!...
-Se escucha como si hubiera sido alguien grandioso.
-Y lo fue.
-¿Y qué pasó después?
-Bueno, algo sucedió –dijo Yalei con tristeza –Alguien vino por el. Llegaron pidiendo ayuda al Gran Za Y'ther. Era algo muy importante, había muchos problemas entre los humanos y necesitaban la ayuda de Za Y'ther. El era tan bueno y gentil, aceptó ayudar a aquellos humanos. Entonces se fue, nos dejó por mucho tiempo. Algunos tenían miedo de que no volvería…
-¿Y volvió?
-¡Sí, lo hizo! Volvió y se quedó con nosotros. Nos enseñó muchas cosas de las que ninguna serpiente había oído hablar jamás, una de ellas fue la enseñanza de las auras. Siempre nos decía que debíamos estar preparadas para protegernos, es decir, eso era verdad, los humanos siempre buscan dañarnos de una forma u otra, siempre cazándonos…
-¿De qué sirven las auras? -preguntó Harry realmente interesado.
-Una de las primeras cosas que Za Y'ther nos enseñó es que todo en este mundo tiene vida. Las plantas, el agua, los humanos, animales, el cielo, el aire, e incluso las rocas poseen vida. La vida esta sustentada de energía, todo lo vivo, todo a nuestro alrededor esta creado de vida. Mientras sigamos tomando la energía de nuestro alrededor podremos vivir, somos cosas vivientes que usan la energía. Cuando morimos, es porque ya no podemos usar la energía, porque ya no podemos obtener más vida. El aura es la representación de tu vida. Toda la línea de tu vida se muestra en el aura que posees. Se supone que el aura es el reflejo de tu vida, es como una muestra de todo lo que eres y lo que podrías ser. El Gran Za Y'ther nos enseñó a ver el aura de las cosas. Antes, casi todas las serpientes eran capaces de ver todo tipo de auras pero con el tiempo nos dimos cuenta que para nosotras las serpientes es muy cansado intentar observar todos los diferentes tipos de auras. Za Y'ther nos había enseñado eso para protegernos, así sabríamos si estábamos en peligro ¿Entiendes?...
-Sí, eso creo.
Za Y'ther debió de haberse preocupado mucho por las serpientes para enseñarles esas cosas. Debió de haberlas querido mucho.
-…Al saber ver el aura de un animal sabríamos si quería hacernos daño o si una planta era venenosa.
-Za Y'ther debió haber sido muy inteligente.
-En verdad lo era. Sabía muchas cosas.
-¿Que significa tener un aura azul? –la curiosidad de Harry iba en aumento.
-Si algo tiene un aura de color azul representa peligro. Ya sea que intenta hacerte daño, que puede hacerte daño o que planea dañarte. A veces un aura azul solo significa que esa otra cosa que la posee sabe algo que puede causarte daño, puede que solo guarde un secreto o que sepa que más adelante en el camino hay otro animal peligroso.
-Suena un tanto complicado.
-Tal vez porque lo es. Pero, ahora ya no me lo parece. Cuando llevas algún tiempo viendo las auras de lo que te rodea aprendes a identificar los tonos de los colores; como que un tono azul cielo significa que están a punto de dañarte físicamente mientras que un azul pálido quiere decir que planean hacerlo. Un azul metálico quiere decir que te guardan un secreto y un aura azul marino quiere decir que tiene el potencial para dañarte físicamente pero un azul marino ligeramente oscuro quiere decir que pueden dañarte con palabras.
-¡Oh! Eso si que es muy confuso… ¡Sabes un montón Yalei!
-Jajajajaja
-¿Por qué te ríes? ¿Dije algo gracioso?
'La segunda vez que veía a esa serpiente y la segunda vez que se reía de él' pensó Harry.
A pesar de la situación Harry no se sintió ofendido.
-Jajaja. Bueno…es que…verás T'arry –dijo una Yalei sonriente -yo se tanto de auras azules porque es el única aura que puedo ver.
-No te entiendo –dijo Harry frunciendo el ceño.
-Bueno, verás T'arry, hay tres formas base para ver un aura, de esas tres formas se derivan a doce subformas distintas y de esas doce hay aún más. Mientras más formas puedes manejar eres más capaz de ver las distintas auras que existen.
-¿Porqué? –preguntó un Harry intrigado que aún no entendía del todo bien.
-El Gran Za Y'ther decía que es porque no puede existir la pureza de los sentimientos. Solía decir que todos estamos relacionados para vivir, todo este mundo esta conectado. Nada es completamente puro porque todo esta mezclado. Si un aura es el reflejo de tu ser entonces ese reflejo mostrará tus ideales, tus sentimientos, tus dudas y temores. Cada cosa tiene su único color. Un sentimiento tiene un color que le pertenece, pero para una serpiente y un humano un sentimiento igual no significa siempre lo mismo. Tus temores T'arry no pueden ser los mismos que los míos. Y aún y cuando hay un color de aura para el temor, habrá una variación en el color que separará tus temores de los míos. Los colores cambian dependiendo a quien veas, uno debe aprender a identificar los cambios en las tonalidades. Yo podría tener temor de morir, pero mi temor podría no solo estar relacionado a la muerte misma sino también a como podría ocurrir mi muerte, a que voy a extrañar a mis amigos y a mi familia, a que no podría hacer las cosas que quería hacer, a que no podré terminar algo que estaba haciendo. Cada una de las cosas anteriores tiene un color distinto a pesar de que el temor y la muerte poseen un color único. Yo diría que es por esto que es taaaan complicado leer un aura. Además de que tantas cosas causan un enorme dolor de cabeza, requiere muuuuuuucha energía. Gastar tanta energía te puede dejar muy cansado, lo cual, no sería algo de mucha ayuda si después de leer el aura de un animal resultas sabiendo que no ha comido nada desde hace días, que lo último que comió fue un conejo escuálido y que ahora no le caería nada mal comerse a una serpiente a pesar de que la última que se comió no le sentó muy bien.
En algún momento de su discurso Yalei se había levantado y de alguna forma había terminado más cerca de Harry, a quien la cercanía de la serpiente parecía no molestar.
-¡Ahora lo entiendo! –dijo Harry de pronto. Aún estaba recostado en el suelo –¡Para evitar el gasto de energía ahora solo aprenden a ver las auras de color azul! De esa forma sabrán si esta o no en peligro. Es más fácil saber si estas en peligro que gastar tu energía leyendo la historia del aura de alguien más.
-¡Wow! T'arry en verdad eres muy inteligente.
Harry se sonrojó. Apenado, desvió la vista hacia el cielo sin ver nada en especial. Sólo las nubes estaban ahí.
-¡Lo has entendido más rápido que otras serpientes que conozco!...Jajajaja…Espera a que les diga esto, una cría de humano lo entiende mejor que ellos, sin ofenderte T'arry.
-No…No hay porque –dijo Harry aún un poco sonrojado.
-Lo que dijiste es verdad. Algunas serpientes se cansan con tan solo buscar un aura azul. Leer auras no es algo que pueda hacer cualquiera. Me han dicho que el Gran Za Y'ther era capaz de saber todo de ti con solo mirarte un segundo. ¡Solo un segundo T'arry! No he visto una serpiente que sea capaz de hacer eso aunque sólo busquen un aura azul.
-Sabes Yalei, hablas muy bien de el Gran Za Y'ther para nunca haberlo conocido.
Yalei se quedó de piedra. Harry se dio cuenta entonces que lo que había dicho sonaba muy rudo. No se había expresado claramente.
Si no arreglaba las cosas rápido Yalei se enojaría con él y no quería perder a su nueva amiga, Bueno, su única amiga.
-Este…lo que quiero decir es que el Gran Za Y'ther debió haber sido alguien genial.
Yalei recuperó algo de movimiento y volvió a respirar. Aún esperaba que Harry dijera algo más y lo hizo.
-No he conocido a alguien como el Gran Za Y'ther. No he conocido a…a-alg…guien…que...yo...Ehh…No. No he conocido a alguien que me cuide –dijo Harry con dificultad alzando la vista al cielo, evitando mirar a Yalei a los ojos.
'…Nadie ha estado conmigo y he aprendido a cuidarme por mí mismo, a pesar de esto, me gustaría saber que le importo a alguien. Apenas hace unos días que he conocido al Profesor Lupin pero hay un sentimiento que me une a él, algo que me hace pensar que el sabe qué es la soledad y puede comprender algo de mí. Sería lindo tener a alguien que me abrazara con ternura y me dijera que todo estará bien pero sé que es casi imposible que alguien haga eso por mí. ¿Quién podría llegar a quererme? Los Dursley siempre me han dicho que soy una basura que entorpece este mundo. Solía pensar que eso era una gran mentira, pero que otra cosa he de creer si nadie me ha dicho que eso no es verdad. Los profesores de la escuela son los únicos otros adultos que conozco y he oído como algunos de ellos hablan mal de mí cuando creen que no hay estudiantes cerca, aún y cuando no hablan con las palabras de los Dursley tienen el mismo punto que ellos. Piensan que no valgo la pena. ¿Qué otra cosa he de pensar si no hay nadie que me diga que no soy así? No les preguntaré nunca. Es difícil de admitir pero tengo miedo de lo que podrían decirme. ¿Y si me dijeran que los Dursley tienen razón y yo estoy equivocado? Perdería toda mi fuerza. Perdería lo que me sostiene día a día para seguir adelante. No puedo dejar que me lastimen. No puedo permitirme preguntar y obtener una respuesta que me duela. Caería y ya no podría levantarme.' Pensó Harry.
Hubo silencio por un minuto.
-Sabes –dijo Yalei- me alegra que me haya arrastrado ese río. Me alegra haber salido del Lugar del Nido cuando me dijeron que no lo hiciera. Me alegra estar aquí.
-¿Eh?
-Nunca habría estado en la casa de un humano ni habría conocido a T'arry, la cría de humano que podía hablar conmigo, que era inteligente y se sonrojaba cuando lo adulaba, que le encantaba oír hablar del Gran Za Y'ther como a mí y que tenía unas cosas extrañas en la cabeza que no sabía que eran pero que parecían ser muy curiosas a decir verdad…
Harry se había sonrojado aún más hasta que…
Un momento ¡¿Cómo que tenía cosas extrañas en la cabeza?!
Harry se sentó de un brinco causándose un punzante dolor de cabeza por levantarse tan repentinamente. Comenzó a tocarse la cabeza en busca de algo inusual, no encontró nada.
De nuevo, Yalei estaba riendo.
-¡No tengo nada en la cabeza! ¡¿Por qué me asustas así?! Creí que tenía un animal o algo…
-Jajajaja. Tu siempre tan gracioso T'arry.
-¡No es gracioso asustarme!
-Para mí lo es. Jajajajajajajaja.
En vez de enojarse, Harry sonrió internamente. Le gustaba esa serpiente. Yalei tenía una extraña habilidad de hacerle olvidar la realidad. Lo hacía pensar que no había otra cosa en el mundo que estar recostados sonriendo el uno al otro. Ojalá que pudiera quedarse con ella mucho tiempo.
Pero... ¿No tenía Yalei que volver a su casa?
Miró a la serpiente, había dejado de reír.
-¡¿Qué?! ¡Porque me miras!
-Estaba pensando… ¿Ya sabes como regresarás a casa?
La serpiente se quedó en blanco.
-Pues…como que no.
-¿Qué quieres decir?
-Lo que dije. Como que todavía no he pensado en eso.
-¿Acaso no quieres volver a tu casa? –preguntó Harry en un tono neutral con la esperanza de que Yalei quisiera quedarse con él.
-¡Claro que sí!...
Las esperanzas del pequeño murieron en ese momento.
-…El Lugar del Nido es mi hogar. Moriría si no lo veo otra vez. ¡Si he pensado en una forma de regresar! Lo único que se me ocurrió fue caminar por la orilla del río…
-A mí me parece un buen plan.
-Si le agregas que no se donde esta ese río no es buen plan después de todo….
-Eso sí es un problema.
Quedaron en silencio nuevamente.
Aún y cuando no quería que se fuera, Harry no estaba dispuesto a permitir que alguien tan buena como Yalei no pudiera regresar a su hogar. Él la ayudaría así tuviera que hacer cualquier cosa. Necesitaba más información, no conocía ningún río.
-¿Recuerdas como llegaste aquí después de que saliste del río?
-No. Ni siquiera recuerdo haber salido del río. Todo estaba muy oscuro, había hojas de árboles y por supuesto, mucha agua.
-Bueno, tal vez pueda tratar de averiguar si hay algún río cerca de aquí, luego podríamos caminar por la orilla para ver si recuerdas algo –dijo Harry tratando de dar ánimos a Yalei.
-Me parece bien. ¿En verdad podrías hacerlo? Digo ¿Buscarías el río?
-Claro. Somos amigos ¿O no?
Yalei sonrió radiante y se acercó deslizándose hacia Harry, en un instante había subido dando vueltas por su brazo izquierdo y se había acomodado alrededor de su cuello.
-Sí, T'arry. Somos amigos –dijo Yalei aún sonriendo.
-Así que…
-Tenemos un plan.
-Sí.
T'arry. Yalei lo había nombrado así ¿No había dicho que era para mostrar respeto o algo así?
-¿Por qué me llamas T'arry, Yalei?
-En el Lugar del Nido, tenemos un gran respeto a los que vistieron antes que nosotros.
-¿Quieres decir a la gente más grande que ustedes?
-Sí. Es normal cambiar los nombres que nos dan nuestros padres. Es una manera de decir que nos importan y que todavía tenemos algo que aprender de ellos. Es como un juego de palabras. Se escoge una letra de un grupo de letras y la colocas al inicio del nombre reemplazando la letra que había anteriormente. Y para cada diferente tipo de serpiente mayor que nosotros son distintas letras las que se usan. Dependiendo de la valía de la serpiente se va recortando el nombre.
-Así que por eso me llamas T'arry.
-Además me diste un lugar donde dormir.
-Pero eso no cuenta mucho, solo no dije a nadie que estabas ahí.
-Otros me habrían matado al verme o me habrían encerrado en una de esas cajas de cristal. Como me diste un lugar donde dormir, puedo escoger cambiar la primera letra de tu nombre por una 'V', 'D', 'K', 'X' o 'T', que fue la letra que escogí.
-Pero no soy una serpiente, Yalei.
-No me importa. Puedes hablarme y eso te hace, en cierto modo, algo así como que una serpiente.
Le habían dicho antes que era un animal, un perro, una san… ¿sanguijela? pero nunca que era como una serpiente.
¿Era eso bueno?
-Bueno...ehhh…Gracias, creo.
-T'arry ¿Dónde están tus padres?
-Ya no están aquí.
-Ellos… ¿Murieron?
-Sí.
-¡Oh!, ¿Cómo eran?
-No lo sé.
-¿Porqué?
-Murieron cuando yo tenía un año, acababa de nacer. Nunca los conocí.
-Ahhh. Eso es triste.
-Sí, lo es.
-Mi familia es muuuuy grande.
-¿En serio?
-Sí.
-¿Cómo son?
¿Cómo se sentiría tener una familia?
-Deja contarte de mis padres y mis 17 hermanos y hermanas…
Y así hablaron durante las próximas horas, Yalei contando la historia de sus padres y sus hermanos y hermanas, sus nombres, sus gustos, quienes de ellos tenían más familia y quienes no. Habló del Lugar del Nido y de las otras serpientes que vivían ahí. De su mejor amigo Jtar, a quien al regresar regalaría su colección de huesos de animales del bosque como le había prometido que haría al Gran Za Y'ther.
Y Harry, el solo escuchaba y se preguntaba como se sentiría ser Yalei la serpiente y no Harry Potter el estorbo.
Ser alguien más.
No le gustaría que alguien más viviera con los Dursley como él lo hacía. Fuera quien fuera esa persona.
Ser feliz y tener una familia.
Parecía un sueño muy lejano…
Pero Harry sabía que tenía que seguir soñando.
Siempre era bueno tener algo en que creer aparte de él mismo.
-Será mejor que me vaya ahora Yalei –dijo Harry interrumpiendo a su amiga que en ese momento le contaba la historia de una pelea reciente entre dos de sus hermanos, Celi y Getar.
-¿Tan pronto?
-¡He estado aquí por casi cuatro horas!
-¿Qué?
-Mira el cielo, Yalei. Esta a punto de amanecer.
-Claro que no… -dijo la serpiente a regañadientes.
-Por supuesto que sí. ¡Mira a tu alrededor! Ya ha dejado de estar oscuro y hay más luz.
-¿No has pensado que tal vez el sol blanco brilla más fuerte?
-¿Sol blanco? Te refieres a la Luna, verdad.
La serpiente asintió con la cabeza.
-Ni siquiera se ve en el cielo.
-Pero…
-Debo irme ahora. Si los Dursley descubren que puedo salir de la casa me encerrarán por siempre en la alacena y mi tío…él…este.
El semblante de Harry se había oscurecido a medida que hablaba, la serpiente pareció notar que algo andaba mal.
-¿Qué el lo que pasa?
-Debo irme ya.
-¿Harry?
-No es nada, en serio.
-Dimelo.
-Es que…no quiero que mi tío se enoje.
-¿Porqué?
-No es nada. Solo no me gusta cuando se enoja.
Harry se puso en pie, con la serpiente aún enroscada entre su cuello y su brazo izquierdo. Retiró a Yalei con suavidad cargándola entre sus brazos como si sostuviera a un bebé, notando lo ligera que era su amiga...
Su mente se vio iluminada con una brillante idea.
-¡Tengo un plan! –dijo Harry.
-¿Una qué? ¿Un plan para qué o de qué? –fue la réplica de una Yalei muy confusa que ya había comenzado a tomar una siesta en los brazos de su amigo T'arry.
-Un plan para saber dónde esta el río y ver si podemos echar un vistazo hoy mismo.
-¡¡¿¿En verdad??!!
-Sí.
-¡Eres taaan asombroso, T'arry!
Harry se sonrojó ligeramente de nuevo
-¡Ya basta! No me digas esas cosas.
-¿Qué? ¿Qué eres grandioso? Como quieres que deje de decirlo si yo 'siempre' digo la verdad –dijo Yalei alzando la cabeza.
En vez de responder con una réplica Harry solo volteó a otro lado y procedió a explicar su plan a grandes rasgos, omitiendo detalles que estaba seguro Yalei no entendería.
-¿Es eso todo? –preguntó Yalei felizmente.
-Sí. Solo tendrás que mantenerte quieta y todo estará bien. Entonces podremos salir a explorar.
Hubo un momento de silencio. Harry esperaba que Yalei aceptara su plan, era el único que tenía.
-No estoy muy segura de esto… ¡Pero creo en ti, T'arry! ¿Qué hacemos ahora?
-Por ahora no hay mucho que hacer –dijo Harry, apenado por la confianza de Yalei-Te quedarás en el cuarto trasero mientras yo vuelvo a entrar a la casa.
-Sí. Esta bien.
-Me parece que deben ser las cinco de la mañana…entonces…volveré por ti en poco más de dos horas.
-¿Eh?
-Lo olvidaba, no sabes contar las horas.
-¡Claro que sé!
-¿En serio? –preguntó Harry alzando una ceja.
-Bueno, lo sabría si supiera que son las horas…
-Claro –dijo Harry en tono de burla.
-¿Me dirás como contar las horas?
-¿En serio quieres aprender? –preguntó el chico alucinado.
¿Enseñar a una serpiente lo que era el tiempo?
-Sí. Por favooooor.
Bueno, ¿Acaso Yalei no le había contado sobre Za Y'ther, las auras de las cosas vivientes, sobre su familia y el Lugar del Nido? Era su turno de devolver a Yalei el favor de su confiaza.
-No me parece una mala idea ¿Pero tendremos tiempo?
-¿Qué quieres decir?
-Me refiero a que pasará si encontramos el camino de regreso a tu casa 'hoy'.
-Pues estaré muy feliz de que ahora sé como volver a casa. Pero peso no me impediría regresar a verte, T'arry.
-¿En verdad? ¿Volveré a verte?
-¡Claro que sí! ¿Cómo puedes siquiera dudarlo? Además, aún no me has dicho que es esa cosa en tu cabeza.
Harry recordó entonces porqué se había asustado unas horas antes.
-¿Qué cosa en mi cabeza?
-Esto –dijo Yalei tocando con su cola un lado de los lentes de Harry.
-Ahhhh. Esto –dijo Harry.
Acomodó a Yalei en su mano izquierda y con la derecha se quitó los anteojos y los puso enfrente de Yalei para que esta pudiera ver con ellos.
-¡¡Wow!! ¿Qué es esto? ¡Todo se ve taaaan graande!
Harry volvió a ponerse sus anteojos.
-¡Mi cabezaaaa! Me duele. Creo que estoy mareada.
-Se llaman 'anteojos', 'gafas' o 'lentes'. Las personas los usan cuando no están bien de la vista.
-¿Tú no estás bien de la vista?
-No. No puedo ver muy bien sin mis lentes. Cuando no los uso es casi como si estuviera ciego.
-¡Ohhh!
Harry echó un vistazo. No había nadie a la vista. Caminó con pasos medianos hasta entrar al cuarto trasero y depositó a Yalei en el suelo.
-Quédate aquí, volveré en unas dos horas…
La serpiente miró a Harry de forma reprobatoria.
-…errr…cuando el sol amarillo este saliendo, por esos momentos –dijo Harry al recordar que Yalei aún no sabía contar.
-¿Me enseñarás a contar, cierto?
-Claro que sí.
-¿Lo prometes por tu sangre?
¿Promesas con sangre? ¿Tenía que…
-¿A que te refieres con eso de la sangre? –preguntó Harry frunciendo el ceño.
-¡Es un decir! ¡No voy a hacerte nada!
-Lo siento.
-¡Ay! Humanos…
-Esta bien. Lo prometo. ¿De acuerdo?
-¡¡Promételo bien!!
-Prometo por mi sangre que te enseñaré a contar, Yalei. ¿Satisfecha?
-Sí. Así esta mejor.
-Pues yo no.
-¿Qué dices?
-Ahora tú promete que regresarás.
-Ni siquiera necesito prometerlo porque lo haré. Pero si te hace sentir mejor. Yo, Yalei, prometo por mi sangre que regresaré a ver a T'arry.
Luego Yalei alzó la punta de su cola al aire y golpeó con fuerza el suelo frente a ella.
-Ahora lo hemos prometido y debemos cumplirlo –dijo Yalei.
-Debo irme ahora. No vayas a salir.
-No te preocupes. Estaré aquí, T'arry.
-Bien –dijo Harry. Luego salió del cuarto trasero y cerró ambas puertas.
Entonces, se encaminó a casa de los Dursley.
Abrió la puerta trasera con mucho cuidado. Todo seguía en las sombras aunque ahora las cosas eran más visibles. Ya adentro, sacó sus herramientas del bolsillo y cerró la puerta. Los Dursley no sospecharían que la puerta trasera había sido abierta y cerrada, y no precisamente con una llave.
Harry se detuvo frente a su alacena.
No había sonidos. Su tío había dejado de roncar.
Y si había dejado de roncar…
Faltaba poco para que despertara.
El niño se puso a trabajar apresurándose con sus movimientos sin olvidar lo esencial.
Que todo debía ser en silencio.
Nadie debía notarlo.
Debía ser como si no existiera.
Uno con las sombras.
Cuando trabajaba tenía otro nombre.
Harry se había auto-nombrado cuando tenía cinco años como 'La Sombra Silenciosa'.
No debía ser escuchado ni ser visto.
Había tomado la idea de su tía Petunia que una vez le había dicho que debía mantenerse en silencio, que debía ser como una sombra en la casa si no quería un castigo.
Y Harry así lo había hecho.
En dos minutos las bisagras estaban puestas de nuevo en su lugar y Harry estaba recostado en la pequeña cama de la alacena.
El día de hoy, 'La Sombra Silenciosa' tenía una nueva misión.
Encontrar un río y llevar a Yalei, la serpiente, de vuelta a su hogar.
Era una tarea difícil.
Pero sumamente fácil cuando se es 'La Sombra Silenciosa'.
Solo sigue soñando y piensa que todo esta bien.
Déjate llevar por un mar de dulces y asombrosas irrealidades.
Porque el soñar puede ser lo más maravilloso de este mundo.
Algunas veces, cuando piensas que todo esta perdido para siempre, el soñar puede ser tu salvación.
Un sueño puede mantenerte a flote.
Y nunca, jamás, te dejará caer.
Déjate llevar en sueños como si tu vida dependiera de ello.
Un sueño puede ser la solución.
Perdooooooooooooooooooón por la tardanza.
No sean malitos conmigo ¿Sí?
El próximo capítulo ya esta empezado.
Tal vez dos capítulos más y sabrán el porqué del título del fanfic.
¿Fui clara con lo de las bisagras de la puerta y lo de las auras? Espero que sí.
Creo que en este capítulo Harry habló más que en todos los capítulos anteriores juntos…
Saben…tuve que estar sentada con tres cobertores cubriéndome y un cuarto en la cabeza por el frío que hacía. Traía la laptop de mi hermana porque el cuarto donde tenemos la otra computadora estaba tan frío que a los cinco minutos tenía los dedos congelados (aún bajo los cobertores los tengo fríos), pero estoy muy feliz porque por primera vez en mi vida vi nieve caer del cielo hasta mi. Fue una de las cosas más hermosas que he visto.
Se aceptan sugerencias y opiniones. Dejen reviews, por favor.
Y FELICES FIESTAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
8:03 PM, Miércoles 29 de Diciembre del 2004
