Disclaimer. Nada de esto me pertenece. Bueno, si acaso el estilo de escribir. Por favor no me demanden que a duras penas puedo pagarme un lápiz para escribir estos días.
Gracias por perder el tiempo leyendo este disclaimer. Se los agradece Blackwell.
A la gente que me lea:
Es un poco vago al inicio pero espero que lo entiendan.
Atte. Blackwell
Pdtt. Solo por si acaso. Lo que esta en negritas es como la entrada al diario. Y lo que esta en cursivas es el contenido.
'El Príncipe de las Serpientes'
Por Blackwell
Capítulo 7
Lo que ha dejado la vida
Yo estaba ahí de pie conteniendo la respiración, había escuchado a los demás decirlo pero no podía creerlo.
No quería.
Él vino hacia mí.
Antes de que dijera palabra alguna sus ojos hablaron a los míos.
Era verdad.
El supo que yo había entendido cuando se acercó y rodeando mis hombros con sus brazos murmuró con voz suave y ojos vidriosos…
"Lo siento"
Dejé que una lágrima silenciosa se deslizara por mi rostro.
No supe que hacer.
La vida siguió su curso…
Mucho tiempo después, cuando dejé de estar enfadado con el universo y paré de contar los días a cada instante entendí que ya nada, nunca, volvería a ser igual.
En ese momento me di cuenta que un gran vacío dentro de mí me acompañaría por el resto de mis días.
Por siempre.
I
Lo que fué
Hay un lugar en el bosque de algún país donde los animales no pueden entrar. Ninguna cerca es visible y no se ve nada aterrador, en efecto, el lugar es pacífico y bañado por el sol la mayor parte del día.
Ningún ciervo, conejo, ave o insecto se puede acercar.
Si alguien se diera cuanto de ello pensaría que es algo muy extraño y se aventuraría a explorar el lugar. Pero al acercarse recordaría algo muy importante que debía hacer o alguien a quien debía ver; entonces se alejaría a pasos apresurados sin voltear atrás y nunca volvería a ese bosque.
Lo olvidaría.
Y dentro de ese bosque, muy adentro y más allá donde nada ni nadie la encontraría jamás hay una pequeña casita de madera.
Su única habitación tiene una cama, un escritorio, una mesa y un banquillo, dos ventanas y una sola puerta que es la entrada principal.
No hay nadie ahí.
Hay una huerta muy sencilla detrás de la casita, se nota que lleva algún tiempo descuidada pues las ramas de los árboles y plantas crecen libremente y en desorden.
Allí tampoco hay nadie.
Ni en ningún lugar cercano a la casita.
Esta sola.
Deshabitada.
Lo único que da vida al lugar es el viento que pasea sin cuidado casi imperceptiblemente en torno a la casita y entra a duras penas por una ventana mal cerrada, haciendo ondear la cortina desgarrada que cubre la ventana.
Entra sigiloso como si alguien fuera a descubrirlo y luego, con cuidado, pasa sobre un escritorio lleno de libros puestos uno sobre otro en filas. Y sobre todos esos libros hay uno que destaca.
Uno pequeño, hecho de un extraño material de color azul oscuro y que no tiene nada escrito en sus pastas.
Una nueva ráfaga de viento que entra por la ventana abre la pasta del librito azul y mueve las hojas sin orden alguno permitiendo ver que la mayoría de las páginas tienen escritos.
Después de unos segundos el viento para.
El librito se abre de par en par permitiendo ver una hoja amarillenta que con tinta negra tiene escrito en el centro, con letra cursiva y descuidada una sola palabra:
"Moony"
Extraña palabra para un extraño libro…
El libro se mueve de nuevo con el aire y se queda abierto poco antes de la mitad.
Y tiene escrito…
Febrero.
Regresaré a la casa en las montañas, no es mi casa pero al menos es algo.
¡Ni si quiera puedo aguantar el estar en ese lugar!
¡Tantos recuerdos!
El no pudo haberlo hecho, lo sé. Bueno, creo que no. Yo…ya no se nada más…
Por la noche. A la hora de mi partida.
Me preguntan a donde voy y digo que no lo sé.
Me preguntan porque me voy pero saben la respuesta.
Ya no puedo estar aquí, no más.
Es demasiado para mí.
Febrero. Algún día por la tarde.
Hace algunos meses que había dejado de escribir en este diario. Solía escribir como una forma para desahogarme, para evadir el mundo externo, la verdad, nunca tuve problemas al admitir que la guerra me trastornaba. Por eso Lily me dio esto.
"Considéralo un regalo de cumpleaños atrasado- me dijo, mientras me ponía un pequeño libro azul en mis manos- para que tengas algo que hacer mientras esperas el cambio de turno"
Y así sin más, se alejó rápidamente antes de que me diera cuenta de lo que había pasado. Antes de que entendiera sus palabras o siquiera pudiera darle las gracias. Así es ella, siempre más preocupada por los demás que por ella misma. Así es y siempre será igual. Por eso James la amaba tanto y nosotros la adorábamos. O eso pensaba.
¡DIOS!
Los extraño tanto.
No a ellos solamente, sino también a los demás, a lo que solíamos ser todos juntos. He pensado muchas veces en esto, más veces de las que sé que es saludable.
No veo la razón.
No veo el motivo.
Por más que lo intento no logro ver el momento donde todo cambió.
No puedo.
De nuevo. Otro día de Febrero por la mañana.
Ni siquiera tengo ánimos para poner esto en orden. Esperare para ver si de puro milagro todo se arregla.
…
Maldición.
Marzo. Muchos días después.
No estoy de humor para escribir.
Marzo. Dos días después de luna llena.
Odio esta estupida casa. Odio estas malditas montañas con sus bosques de porquería. Odio a todos los malditos animales de todo este pinche mundo de mierda.
Odio a ese maldito traidor.
Odio a mis amigos porque me dejaron solo, me abandonaron.
Y por eso no puedo dejar de llorar…
Abril. Primeros días del mes.
Debí haber hecho algo más.
Esa noche, fui a la casa de James y Lily. Vi la casa destruida, todo estaba rodeado de aurores y equipos especiales de contención. Todos querían saber lo que había pasado. Todos querían saber quien había acabado con Voldemort, con ese maldito bastardo que había acabado con miles de vidas por mera diversión.
Yo solo quería saber porqué.
¿Porqué James y Lily?
¡Porqué mis amigos?
¡Porqué su hijo!
Porqué...
¿Porqué tuvieron que dejarme!
Julio.
Es de madrugada.
Tuve una de esas pesadillas donde no es posible distinguir entre verdad y fantasía. No sabía si estaba despierto o si todavía dormía. Me desperté gritando con temor como no lo había hecho desde que tenía diez años, estuve llamando a grandes voces a mis amigos. Me levanté de la cama y recorrí la cabaña, salí al huerto y después a la entrada antes de darme cuenta de mi error.
Que no estaba en Hogwarts ni en mi departamento, ni en casa de mis amigos donde solía quedarme en ocasiones…
Ninguno de esos lugares.
Ninguno de esos amigos.
Nadie estaba conmigo…
Otro de estos malditos días interminables de Julio.
Por más que lo intento no puedo detener esta marea de estúpidos pensamientos míos que me sugieren cosas que no deseo repetir ni siquiera por escrito.
Octubre. Martes.
Hoy estuve pensando que tal vez en realidad no estaban muertos, que al igual que Harry podrían estar vivos, serían llamados "Los-Potter's-que-vivieron".
Que lindo pensamiento…
Diciembre.
He descubierto que estos son los momentos en que siento con más fuerza que nunca la realidad de la situación.
Marzo.
¿En qué me equivoqué…?
Mayo. Segundo Jueves del mes (creo).
A veces pienso tanto en tantas cosas que me cuesta respirar, siento como una gran opresión en el pecho intenta sofocar mi corazón.
A veces me siento tan cansado, que ya no se que sucede conmigo.
Luego me pongo a pensar en lo que fue y ya no será.
No se que decir sobre eso, antes tenía palabras, antes podía hablar de ello, antes…
Todo eso fue antes de que la verdad cayera sobre mi persona, tan pesada y tan verdadera.
Un día solo me desperté y entendí lo que había pasado…
En algún momento de mi vida (¿En verdad tengo una vida?).
Creo que estoy comenzando a perder la última cordura que tenía…
Es de noche. ¿Agosto?
No me gusta estar solo en la oscuridad, no me gusta estar solo en esas noches en que incluso el oir tu propia respiración causa temor.
Solo quiero que ese ruido se detenga.
Divagando por las tardes.
Mataría por una rana de chocolate o un whisky de hielo azul.
¿Porqué le pondrían ese nombre?
Quiero decir, el hielo es blanco, transparente, casi sin color y con el reflejo del sol el hielo se ve de los colores del arcoiris.
¿Porqué azul entonces?
Más divagaciones.
Nunca antes hubiera podido llegar a imaginar que las pelusas podrían ser tan entretenidas.
Después de algunas hojas con anotaciones sin sentido las palabras dejan de ser palabras y se vuelven garabatos burdos y primitivos. La mayor parte del librito sigue así hasta las últimas hojas.
Un momento después, la pasta final es visible.
Hay palabras más o menos legibles, un tanto descuidadas pero aún así entendibles.
Y dicen:
"Es ya la hora de salir…Veré que es lo que ha dejado la vida para mí"
Remus P.O.V.
Estaba sentado en la puerta de mi pequeña casa en el bosque.
Por fin había decidido salir de mi escondite y respirar el aire matutino.
Ahora sabía del mundo que estaba más allá de donde alcanzaba mi vista, más lejos aún de lo que yo había soñado y había rehusado aceptar que existía.
Todo estaba ahí, listo para que yo, como todo el mundo pudiera disfrutarlo.
Como si aquel viejo loco hubiera estado esperando ese momento, un fuerte ulular se escuchó sobre mi cabeza, un sonido que solo podía significar una cosa…
Un mensaje había llegado para mí.
'Pero no era solo un mensaje o una carta, era una invitación' pensé, mientras leía cuidadosamente el pergamino entre mis manos.
Una invitación a ese nuevo mundo.
Solo tenía que decir…
"Sí"
El pergamino me llevó a través de un hermoso torbellino de luz y colores. Cuando todo terminó, abrí los ojos.
…
Ahora estaba en casa.
II
Lo que es
Remus P.O.V.
"Buenos tardes, Remus. ¿Gustas un caramelo de limón?" me dice como si acabásemos de vernos en el pasillo y no hacía unos años.
Le sonrío.
(¿Acaso habían brillado sus ojos?)
Niego con la cabeza rechazando cortésmente su ofrecimiento.
De todas formas, estoy aquí, de nuevo, por una vez más en la vida he vuelto a poner los pies en el mejor lugar del mundo…
Hogwarts.
Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Oficina del Director.
Había un hombre mayor de larga barba blanca con lentes de media luna que miraba con placer al hombre de cabello cenizo sentado en la silla opuesta a la de él. La única distancia entre ellos era un escritorio de madera que contenía unos cuantos pergaminos enrollados del lado derecho, y del lado izquierdo, un pequeño tazón con unos cuantos dulces alargados, un pequeño montoncito de caramelos de limón.
-¿Cómo has estado, mi niño? –preguntó alegremente el hombre de lentes de media luna mientras dirigía una intensa mirada al hombre frente a él, como si tratara de leer sus pensamientos.
El hombre (quien todavía mostraba las delicadas facciones de su juventud) simplemente alzó su ceja izquierda en respuesta.
-Lo sé. Pregunta estúpida –dijo el hombre mayor ampliando la sonrisa en su sereno rostro.
Hubo silencio por unos instantes.
-Bueno…-dijo el hombre de cabello cenizo hablando por primera vez- …he estado mejor Albus.
El hombre mayor, Albus, le sonrió como si ese gesto fuera suficiente para dar a entender un "Estoy seguro", aparentemente lo fue porque Remus se relajó visiblemente, dando un suspiro de alivio.
-Así que ¿Has notado que el verano ya comienza a tomar forma? Sé que faltan aún unas semanas pero creo que el clima será más bien agradable que caluroso este año ¿No lo crees?
Remus esperó pacientemente en su silla mientras el Director de Hogwarts, Albus Dumbledore, terminaba uno de esos comentarios tan característicos suyos de los que uno no sabía si eran hechos intencionalmente para: a) Hacer que la persona con él en la oficina se relajara, b) Hacer que la persona con él en la oficina se impacientara, o c) (lo que la mayoría de las personas que conocían al director pensaban), lo hacía para que la persona con él en la oficina se volviera loco al estar platicando del clima en vez de la razón por la que estaban ahí.
Remus pensaba que era un punto intermedio entre la opción "a" y la opción "b". Aunque, nunca había averiguado si esa manía que tenía el director era algo que hacía con toda la intención del mundo, o, (Remus no estaba seguro) algo innato en su persona.
-Bueno… –Remus decidió hablar antes de que el director tuviera otra oportunidad de seguir hablando de otras cosas- Yo creo que probablemente será un verano agradable. Acerca de la carta que me envió… -dijo, tratando de sonar lo más cortes posible.
-¡Oh, sí¡Esa linda carta! Una carta muy maravillosa que a mi parecer llegó en el momento indicado. Pero antes que nada, te molestaría si preguntara ¿Cómo te sientes? Sabes, solo para calmar el corazón de este pobre viejo… –dijo Albus con una tierna sonrisa, su mano izquierda en el pecho, y sus ojos brillando sin cesar.
Remus sonrió tristemente. Suspiró.
-Estoy bien… Ahora sí lo estoy. Creo que estaba muy enfadado, pero no con los demás sino conmigo.
-Remus…
- No, espera. Sé lo que vas a decir, que no fue mi culpa, que yo no pude haber hecho algo de saberlo, que… sí, sé eso, y también estoy consciente de lo que significa. Pero en ese tiempo estaba tan deprimido y enfadado por no hacer nada, por no haber podido hacer nada para ayudar siquiera con el más mínimo detalle, que me dejé hundir –su voz tomaba más fuerza con cada palabra- Después de un tiempo ya ni siquiera podía estar en los lugares que me recordaban los momentos pasados, yo, sé que fue algo muy cobarde pero en ese tiempo ni siquiera mi orgullo me importaba. En fin, después de un tiempo (y créeme cuando te digo que fue muchísimo tiempo) comencé a entender que algunas cosas pasan. Y al final, terminé aceptándolo…me di cuenta que, no importaba cuantas veces llorara, maldijera, me enojara y gritara que no era justo… ya había pasado y, sin importar lo que yo hiciera… no podría nunca cambiar el pasado…
-…sin importar con que fuerzas lo deseara.
Hubo un pequeño silencio. El director se levantó y dio a Remus un fuerte abrazo, que aunque fue algo inesperado para el joven después de haber vivido por casi cinco años solo en una cabaña en las montañas, lo recibió gustosamente.
Después de un momento se separaron con amplias sonrisas.
-Y ahora, que piensas hacer –preguntó Dumbledore.
-Supongo, que lo que cualquier persona razonable haría. Seguir adelante.
-Suena como una buena idea. Solo no olvides que no se debe olvidar. Recuerda siempre las cosas buenas pero jamás olvides las malas. Trata de hacer un balance entre ambas cosas.
-Claro. Sé lo que quieres decir. Pero no te preocupes, creo que hasta ahora estoy bien.
-Bien.
-¿Sabes? Justo antes de que esa lechuza llegara con la carta estaba pensando en volver a mi casa de Londres. Creo que la idea de vivir solo y aislado del mundo por un tiempo indeterminado en una cabaña en el bosque comenzó a perder su encanto- dijo Remus con una sonrisita.
-Viendo que estas aquí amigo mío, yo diría que ya perdió su encanto del todo.
-La verdad, yo también lo creo. ¡Dios! No se como pude vivir ahí por tanto tiempo –dijo Remus alzando los ojos al cielo como si el techo de la oficina fuera a darle la respuesta, a lo cual Dumbledore solo limitó a sonreir ampliamente, sus ojos brillando con un renovado vigor.
- Me alegra mucho escuchar esto, porque ahora puedo dormir más tranquilo sabiendo que estas bien. Uno nunca debe preocuparse por lo que fue sino por lo que puede ser, eso es lo que solía decir mi padre que en paz descanse ¿Te lo dije alguna vez?
Remus negó con la cabeza. Dumbledore rara vez hablaba de sí mismo o de su familia, siempre estaba dispuesto a escuchar a los demás y a pesar de todo, él nunca había escuchado que alguien preguntara al director al respecto de su propia familia.
-¿Cómo era él? –preguntó curioso.
Albus Dumbledore se mantuvo en silencio por unos segundos, si estaba sorprendido por la pregunta de Remus no lo mostró.
-Era… un gran hombre –dijo Dumbledore, su mirada estaba llena de amor y su voz de orgullo y reverencia- De todas formas, todavía debemos hablar sobre esa adorable carta y su contenido, y, hay que instalarte en una de las habitaciones de invitados del castillo…
Tres horas después, de su conversación con Albus (quien con gran habilidad había evitado responder a sus preguntas sobre la 'carta-portkey' que había recibido esa misma mañana), Remus había sido llevado a una de las habitaciones de invitados y había comenzado a instalarse con sus pocas pertenencias.
Tomo la carta del bolsillo derecho de su saco y la leyó de nuevo.
"Remus
Sé que no te gusta ser molestado en tu lugar vacacional, aunque tus vacaciones hayan durado hasta ahora por algunos años, pero hace unos días que he recibido una carta de interesante contenido, he de decir. Y por esto me preguntaba si podrías hacerme un pequeño favor. Por supuesto, algunos asuntos son mejor discutidos en persona, por lo cual te ruego que pienses el venir a pasar un par de días en Hogwarts.
La carta es un portkey que te llevará a mi oficina en el castillo. La palabra de activación es "Sí".
Sería agradable si decides venir.
Esperare tu llegada con paciencia.
Albus Dumbledore"
Después de recibir la carta había empacado solo lo necesario y había salido de su cabaña.
"Después de todo" se dijo "¡Qué mejor forma de empezar de nuevo que donde lo había dejado! O sería mejor decir ¿donde todo había empezado?"
Y a pesar de todo, después de tantos años, por una razón que aún no había terminado de comprender él mismo, había vuelto.
Remus se tendió en la cama de su habitación, sorprendido de que incluso después de tantos años, las camas de Hogwarts todavía fueran tan cómodas y relajantes. Sin pensarlo dos veces se dejó abrazar rápidamente por los brazos de Morfeo, olvidando por unas horas todo lo que estaba a su alrededor. Y sin notar que la noche caía lentamente y que no despertaría sino hasta el día siguiente por la mañana para darse cuenta que se había dormido con la ropa aún puesta.
Al día siguiente…
-Deja ver si entendí bien, Albus -dijo Remus algo confundido- ¿Acabas de insinuar que puedo ver a Harry?
Dumbledore asintió con la cabeza. Sus lentes de media luna no parecían disminuir el brillo de sus ojos azules ni su ligera sonrisa.
-… ¿Cómo en Harry James Potter, el-niño-que-vivió?...
Otro cabeceo afirmativo.
-… ¿O sea, hijo de James y Lily Potter?...
De nuevo, el director asintió.
-Bueno, mi niño. Estoy complacido que recuerdes al pequeño…
Dumbledore parecía estar divirtiéndose de lo lindo con la situación, o mejor dicho, con la expresión de estupefacción en el rostro de su antiguo estudiante.
-…Aunque ¿quién en todo el mundo mágico no recuerda su nombre? Bueno, empezare por el principio ¿Te parece? –Dumbledore siguió hablando sin esperar una respuesta- ¿Recuerdas a Angeline Melbourne? Ella era miembro de la Orden del Fénix, antes de que fuera disuelta…
Remus asintió distraído.
-…Haría unos tres años, Angeline Melbourne contrajo matrimonio con un muggle, Stephen Heinderb y pasó a ser Angeline Heinderb (creo que se conocieron por un primo mago de Stephen o algo así). Luego de unos meses se mudaron al mundo muggle y comenzaron su nueva vida. Hace una semana que la Sra. Heinderb vino a la escuela respondiendo a un anuncio del Profeta que declaraba abierta la plaza de Profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras. Resulta que uno de los sueños de Angeline Heinderb siempre ha sido enseñar aquí en Hogwarts. Conversamos por un tiempo al respecto, y ella accedió a ejercer de Profesora de DCAO, al menos por el siguiente año.
-Pero ¿Qué relación tiene Angeline Heinderb con la carta que mencionaste? –preguntó Remus extrañado.
-Bueno, verás. Hace casi un año Angeline decidió entretenerse como Profesora de una escuela muggle. Pero dadas las casualidades de este las cosas le resultaron sumamente extrañas –dijo Dumbledore con una sonrisa misteriosa en el rostro.
Gracias a Dios, Remus Lupin no era un hombre que se impacientara fácilmente, y se contuvo de gritarle a Dumbledore que ya se callara y le dijera porqué, donde, como, y sobretodo cuando podía encontrar al hijo de su amigo fallecido.
-Y con esto tratas de decirme que… -inquirió Remus, esperando una respuesta.
-A eso iba, mi niño. No te impacientes. Después de aplicar para el trabajo y obtener la aprobación del Director de la escuela, a Angelina le fueron asignados tres grupos de pequeñines. Resulta, y hasta para mí fue una gran sorpresa, que cuando Angelina pasaba lista en uno de esos grupos, el nombre Harry Potter estaba escrito en el papel...
Tiempo después...
-Así que, en resumen, lo que tratas de decirme es que mientras Angeline Heinderb viene a Hogwarts para preparar el plan del próximo año de la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras… yo…iría a esa escuela muggle a dar las dos últimas semanas de clases a tres grupos de niños de entre seis y ocho años sus clases semanales de ¿Ciencias Naturales? Y, me dices, que en uno de esos grupos esta Harry… Y, que lo único que yo haría, sería ¿Revisar que todo esta bien?
Dumbledore asintió con una suave sonrisa en los labios.
-Mi niño ¿Acaso no te agrada la idea? Bueno, pues, si no crees que puedes dar clases a unos cuantos pequeñines estoy de acuerdo con tu decisión. Ahora, si no estas dispuesto a hacerlo, yo entiendo, te comprendo, en serio- a Remus no le gustó para nada hacía donde llevaba Dumbledore la conversación- Podríamos dejar que los muggles de la escuela encuentren un reemplazo… Mhmmm… aunque tal ve si algún mago se enterara de esto, sí, tal vez sería mejor si me pusiera en contacto con unos cuantos de nuestros "viejos amigos". ¿Quién sería el indicado? Tal vez algunos estén ocupados, pero, bueno, confío en que alguno de ellos pueda cambiar sus planes cuando sepan de quien se trata este favor. Después de todo, quién no quería ver a el-niño-que-vivió…
Lupin habló antes de ponerse rápidamente en pie.
- ¡NOOOO!... este…. mhmmm…. Quiero decir, bueno. Me refiero, a que, pues, lo único que trataba de decir era que sí estaba dispuesto a hacerlo. Es solo que, verás Albus, yo, bueno este –Remus exhalo profundamente tratando de recuperar la calma que no se había dado cuenta que había perdido en algún punto del monólogo del director, y continuó- Solo pensaba que apenas si regresé ayer. La verdad no esperaba ver a Harry tan pronto. O mejor dicho, no esperaba poder verlo del todo…
-¡Oh! Creo haber malinterpretado tus palabras entonces… - dijo Dumbledore, tratando de esconder la sonrisa manipuladora, digna de un Slytherin, que florecía en su rostro a cada minuto de la conversación.
Remus sólo asintió con la cabeza mirando sus zapatos, dando cuenta de pronto que aún seguía de pie.
-Entonces ¿Lo harás, mi niño? –inquirió Albus.
-Cuenta conmigo –exclamó Remus más animado de lo que Dumbledore lo había visto desde su regreso.
-Entonces, podríamos discutir las preparaciones necesarias para esto durante la cena. Pero, mientras tanto ¿Porqué no me cuentas que has hecho todo este tiempo? Quiero decir, estabas en un bosque, cierto, pero seguro tuviste que estar haciendo algo a parte de respirar y ver crecer el césped…
-Ciertamente –dijo Lupin con una media sonrisa- ¿Supongo que no te he contado de mi pequeño huerto en el patio?
-Creo que recordaría algo como eso- dijo Dumbledore con los ojos brillantes- ¿Por qué no me cuentas un poco más al respecto?
Remus Lupin sonrió y ambos continuaron hablando durante horas sobre todo y nada en particular.
Dos antiguos conocidos y amigos charlando, y nada más.
III
Lo que será
Moony
Proyecto: Próxima generación de merodeadores
Viernes
Para hacer una historia corta, Dumbledore me dijo que Angeline Heinderb es la nueva Profesora de DCAO, ella es maestra en una escuela para niños muggle y debe preparar su programa para el próximo año, por lo que debe ir a Hogwarts desde ahora. Al parecer faltan dos semanas de clases en la escuela muggle y Dumbledore me ha pedido que de clases en lugar de ella. Claro esta que yo no sé nada sobre 'Ciencias Naturales' (una clase de la escuela muggle) o de tratar con niños, pero no importa porque Harry estará ahí.
Sip. El mismo. Harry James Potter. Hijo de James y Lily, mis amigos. El 'monstruito de ojos verdes' como Lily lo llamaba, James solía decirle a veces 'Prongs Jr.' cuando Harry solía hacer una pequeña travesura de bebe, claro esta que él era muy pequeño para entender que estaba haciendo travesuras.
El-niño-que vivió.
El niño que vivió el día que Voldi-diota fue a su casa, que sobrevivió con tan solo una simple cicatriz en su frente mientras James y Lily murieron.
Mientras el mago más oscuro, maldito, y pscótico de todos los tiempos moría también.
Así que, aquí estoy yo ahora. Remus Jhon Lupin. Mago, 27 años, con una maldición de hombre lobo, un pequeña casa en las afueras de Londres, una cabaña vacacional a prácticamente mitad de la nada en medio del bosque de Frederik-Seiptt, antiguo merodeador, sin amigos al momento si es que no se cuenta a Albus Dumbledore, una cuenta en el banco de Gringotts de la cual no se cuanto dinero hay en ella pues no la he revisado en los últimos cuatro años.
Y por ahora, voy camino a un departamento en Surrey que Dumbledore me ha prestado (no se de donde lo sacó, la verdad), con unos 300 dólares (dinero muggle, cortesía de la Dumbledore también) en el bolsillo, algunos archivos, un libro y un plan de estudios de Ciencias Naturales en un maletín, un baúl encogido con algunos trajes muggle y ciertos artículos que se supone debo usar, y por supuesto, un mapa.
Alguna horas después…
"Maldito seas, Albus Dumbledore" me digo por centésima vez.
¡Ese hombre es un as con las palabras!
Recuerdo que Lily solía decir que Albus sería capaz de venderle hielo a un esquimal.
La primera vez que la escuche decir eso pasó veinte minutos explicándome que era un esquimal.
A decir verdad, cuando alguien que nunca había puesto un pie en el mundo muggle la escuchaba, ella siempre tenía que terminar explicándole a alguien que era un esquimal.
Eso la sacaba de quicio.
Sé que olvidé mencionar esto antes pero Albus me dio esta pluma tan extraña…, digo, es linda, claro. En fin, se supone que es para llevar un registro de los próximos días (solo por si acaso, me dijo), creo que la usan algunos reporteros si no me equivoco.
Viernes
Entrevista con McKnee, el director de la escuela.
Nota:
No olvidar dejar objetos mágicos en casa, capas, o cualquier cosa que pueda hacer sospechar a un muggle a excepción claro de mi varita (Preparar escondite apropiado en los trajes muggle).
Ese hombre simplemente no para de hablar.
Bla. Bla. Bla.
Es absolutamente todo lo que dice.
Al menos el Confundus que le lancé con mi varita al llegar evitó que se pusiera sospechoso acerca de mi identidad. Los papeles que Albus arreglo parecen verdaderos.
Doy gracias Lily (Sí a Lily) porque en una de nuestras aventuras nos obligó a todos vivir por un tiempo en el mundo muggle.
Creo que siempre recordó la burda expresión de extremo shock y puro temor en nuestros rostros la primera vez que subimos a un elevador.
Esos días parecen tan lejanos, pero, me siento algo extraño al admitir que aún así puedo recordarlos claramente. Que contradicción.
En fin, después de tantas palabras queda decidido que seré el nuevo "Profesor de Ciencias Naturales".
Bah
Como si alguna vez hubiera habido alguna duda de ello.
Primera Semana
Finalmente el Lunes.
Lo sé, no me molesté en escribir nada durante el fin de semana porque tenía demasiadas cosas en la mente como para formar una oración coherente.
Llegué temprano para conocer al resto del staff de Profesores.
La mayoría no parece ser muy amable, excepto tal vez por esa profesora de literatura, Grinn.
En verdad era bonita…
¡Dios!
¿Habría la pluma escrito eso?
Y más importante… ¿de donde había salido ese pensamiento?
Nota a mí mismo: Nunca le digas a un niño que traes chocolate, especialmente a los pequeños del grupo D.
Martes. Mi primera clase con él.
¡DIOS!
Si no hubiera sabido que James esta muerto…. hubiera jurado que acabo de verlo.
¡Es la viva imagen de su padre!
Oh, Harry…
Es tan pequeño.
Tan tímido.
Nunca hubiera pensado que un hijo de James podía verse tan frágil.
Y no es solo su estatura o su complexión, hay algo más.
…
Algo que no logro llegar a comprender.
Ya es la hora del descanso y algunos niños ya estan fuera.
Me es más fácil observarlo desde lejos. Mi licantropía trajo consiga unos cuantos beneficios, fuerza, velocidad, agilidad, sentidos mejorados, entre otras cosas.
Lo busco entre los demás.
Y ahí está.
Es inconfundible.
Se encuentra entre un grupo de niñas.
"Quién lo hubiera dicho" pienso con una pequeña sonrisa.
Tal vez sí es era hijo de James después de todo.
Sin querer, las palabras que han plagado mi ser desde hacía tantos años vuelven a mí como un fuerte eco que nunca ha deja de sonar.
…
¿Por qué James?
Comienzo a caminar.
…
¿Por qué Lily?
Quiero ver a Harry de frente.
…
¿Por qué Peter?
Hemos seguido y lo demás son recuerdos.
…
¿Por qué Sirius?
Somos lo que queda.
…
¿Porqué pasan estas cosas?
Estoy solo.
…
Harry cambia de dirección y ahora se dirige a otro lado.
¡Maldición!
Lo seguí.
No diré nada más.
Es solo que…
¿Qué rayos quería hacer Harry en un sótano!
Ese niño sí que sabe como desconcertar a alguien.
'Esta vez sí lo atrapo' Me dije.
Camino como quien no quiere la cose y tropiezo 'accidentalmente' con Harry.
Es la hora de salida y no hay mucha gente cerca. Perfecto.
Murmura un breve 'Lo siento' y continúa caminando.
Es un niño con muy buenos modales.
-Esta bien –le digo acercándome- ¿Ya vas a casa¿Alguien vendrá por ti?
-Si, ya me voy. Pero caminaré –me dice.
-¿Hasta tu casa?
-No esta lejos.
-Ah.
'Ah'
Dijiste 'Ah' me digo.
Dos días tratando de verlo.
Dos días tratando de hablar con él y lo más interesante que se me ocurre decir es…
¿Ah?
(De no estar en medio de un grupo de niños me golpearía la cabeza con fuerza)
- Eso me dice que entonces debes llegar temprano todos los días a la escuela ¿no? –le digo. Tratando de hacer algo de conversación.
¿Por qué parece una tarea tan difícil?
-Eh, si.
Un tema seguro de conversación…
-¿Y tu primo también?
Seguro hablaría de su familia. Los niños adoran hablar de ellos mismos.
-Venimos juntos.
-Oh, entonces no debe ser una caminata aburrida.
Tal vez… puede que no quiera hablar porque me considera un extraño.
Si le hablo algo sobre mí tal vez hable de vuelta…
¿Lo que dije tuvo algo de sentido?
¡Y así comienzo a hablarle sobre Hogwarts!
Bueno, omitiendo algunos detalles como la magia, las clases, los nombres y lugares.
Mhhmmm…
Mirándolo desde ese punto de vista no parece ser una historia tan entretenida.
De pronto, noto una gran bola negra sobre su cabeza, su cabello. Y como lo hice una vez con su padre, le hago 'el' comentario, con el que todos en Hogwarts solían molestar a James.
-¿No has pensado en cortarte un poco el cabello?
Silencio.
-¿Qué hay de malo con mi cabello?
Sip.
De tal palo…
- No hay nada malo con el, era solo un comentario –le digo con una sonrisa- Verás, tuve un compañero en el colegio, éramos buenos amigos y su cabello era parecido al tuyo. Al inicio el ¡odiaba su cabello, para él era lo peor que le había podido pasar, solíamos decirle que un cald…
Un 'enoorme' caldero…
- …que algo le había explotado en la cara y su pelo había quedado así por la explosión. Siguió así por un tiempo hasta que se dio por vencido…
Se detuvieron al llegar a la reja.
-…decidió que era mejor pasar el tiempo haciendo cosas divertidas que peleando una batalla campal contra su cabeza. Después de eso, tomaba cada oportunidad que tenía para revolver aún más su cabello- sí, solía hacerlo para impresionar a todas las chicas que suspiraban embelesadas deseando recorrer sus dedos por el cabello de James- fueron tiempos muy divertidos- le digo aún con una sonrisa.
-¿Aún los ve? – me pregunta.
¿Ver a quién? Quise decirle
-¿Perdón?
-A sus amigos. ¿Aún se ven?
¿Acaso dije algún nombre?
¿Sabe algo?
'Calma' me digo.
Respira y cuenta hasta diez.
Uno, dos, tres…
-Bueno, el tiempo pasó y…cada uno siguió su propio camino.
Cuatro, cinco…
-…Unos seguimos juntos tiempo después. Otros, siguieron caminos distintos.
Seis…
-A veces me pregunto…
Me lo pregunto todos lo días.
Al despertar.
Al caminar.
Al respirar.
-…Tal vez creyeron que hacían lo correcto, no lo se Harry, a veces el corazón humano es difícil de entender… Lo único que se puede hacer es rezar para…
Pienso en ello tantas veces al grado de desear olvidar sus nombres con tal de que no doliera tanto.
Pero me doy cuenta que eso sería aún más doloroso.
Porque prefiero vivir este sentimiento una y mil veces más a nunca haber sentido del todo.
Prefiero seguir odiándome en silencio por pensar que Padfoot es inocente, porque tal vez Sirius Black es culpable…
-…rezar para que se encuentre bien y que encuentren la paz que no pudieron tener.
Es sólo que no se que pasó.
Nunca hablamos.
Los Prisioneros de Azkaban no pueden recibir visitas.
Solo los miembros del Wizengamot pueden asistir al juicio.
Los Prisioneros en custodia no pueden recibir visitas.
La última vez que nos vimos estábamos todos juntos. James, Lily, Harry, Peter, Sirius, estábamos preocupados por el futuro, pero nunca creí que ese futuro podría acabarse tan rápido.
Me di cuenta que estaba encerrado en mi mismo cuando un grupo de jóvenes ruidosos cruzó la calle en sus bicicletas.
Sonreí.
Al menos estábamos ahí.
Éramos como los sobrevivientes de un desastre natural, solo debíamos recoger las piezas y empezar de nuevo con lo poco que teníamos.
Recordé una frase que James me dijera una vez cuando me negué a jugar Quidditch con él y se la conté a Harry.
- Un amigo me dijo una vez: 'la vida es para vivir, la muerte es para dormir', luego me arrojó un pesado libro en la cabeza y se alejó gritando¡Remus, deja de estudiar y busquemos algo de diversión!
Ese pesado libro de transfiguración había dejado una dolorsa marca.
- Yo, algunas veces…
'Harry estaba hablando' me dije, y esperé.
- Algunas veces me miro en el espejo, quisiera tantas cosas…
Se ve muy triste.
¿Porqué esta triste?
- …que no pueden ser…
Me doy cuenta que habla sobre sus padres cuando su mano toca la cicatriz que todo el mundo mágico conoce.
- Mis padres murieron en un accidente de coche –murmuró.
-Sí, lo se –respondí.
Seguro sus tíos le habían dicho que no contara su verdadera historia.
-…me gusta soñar que un día volverán por mí. Que los veré y sabré…
Estaba tan sorprendido.
Este pequeño, hijo de un amigo mío se sentía 'culpable' por estar triste. Ya no escuché nada mas.
Me inclino y lo tomo de los hombros.
-Mírame a los ojos Harry –le digo.
-Y ahora escúchame muy bien – esto debe quedarle bien claro-Tú eres Harry James Potter. Eres el hijo de James y Lily Potter.
Eres el hijo de mis amigos. Por tanto, eres mi amigo. Y yo, el tuyo.
- Eres un ser humano y esta bien estar triste. Es correcto extrañar a las personas que amamos aunque los hayamos conocido por corto tiempo. Todo esta bien.
Pobre niño.
El no los conoció y en cambio yo, los vi tantas veces y por tantos años…
-Se esta haciendo tarde ¿no crees? –le digo.
Es agotador tener tantos sentimientos dentro de uno mismo.
Solo quiero recostarme en el suelo y no moverme en varias horas…
-Sí. Es tarde –me dice.
Ninguno de los dos nos movemos pero sé que debo ser yo quien tome la iniciativa.
-Será mejor irnos ya. Fue un placer hablar contigo Harry –le digo con una sonrisa– Si necesitas algo o solo quieres hablar ya sabes donde estoy por las mañanas.
Cualquier cosa.
Todo lo quieras.
Te lo daré.
Doy media vuelta y me encamino hacia el apartamento.
'Es tan cansado ser un adulto' me digo, antes de dar vuelta en una esquina desierta y desaparecer a mi edificio.
Miércoles.
Esos pequeños niños tienen ideas muy extrañas.
¿Probar un sándwich de mermelada con crema de cacahuate y mostaza¿Quién más hubiera pensado algo así!
Pero a la vez…
¿Pueden los animales hablar entre ellos?
Tal vez los mágicos.
¿Pero los no-mágicos?
¿Pueden hacerlo?
Creo que el esquivar a Anabel Grinn se ha vuelto casi un deporte para mí.
Después de todo no estaré mucho tiempo aquí.
Jueves. Grupo F.
Hoy escuché una conversación muy interesante en la sala de Profesores.
Estaba tomando un café a la hora del descanso cuando algunos Profesores sintieron la necesidad de comenzar a contar anécdotas sobre los niños problemáticos de la escuela.
Estaban hablando de cómo atrapar a alguien que jugaba bromas a los maestros (sonreía internamente) cuando de pronto el nombre de Harry salió a escena.
Al principio creí que hablarían sobre como jugaba bromas a sus compañeros pero…
No.
Un Profesor, Durkliff, comentó sobre la vez que Harry escaló al techo de las cocinas.
Yo ya sabía de eso, Albus me lo había contado.
Después fue silenciado por Jhon Matthwes, quien dijo que el niño no causaba nunca problema alguno entre las clases.
Otra persona dijo que Durkliff odiaba a los niños.
Luego Anne dijo que se callaran la boca y que recordaran lo que ya todos sabían.
Hubo un triste silencio.
Después, Michael Terrence, Profesor de Geografía, se aclaró la garganta y me contó una historia.
Una que yo no sabía.
El principio me fue muy conocido.
Los padres de Harry Potter murieron en un accidente automovilístico cuando el tenía un año de edad. Desde entonces ha vivido con sus tíos, Vernon y Petunia Dursley, y su primo que también asiste a esta escuela, Dudley, y quien es un año mayor que Harry.
No se sabe mucho sobre su vida en casa de los Dursley.
Pero saben que Harry no tiene amigos.
Siempre esta solo a la hora del descanso.
Rara vez lleva almuerzo mientras su primo lleva más de lo necesario.
Sus ropas se ven viejas y algo gastadas. Dudley siempre lleva ropa nueva.
Aunque sus calificaciones son bajas nunca reprueba una materia pero tampoco saca dieces. Su primo también tiene bajas calificaciones, pero…
Hacía tres meses el Comité Escolar había aplicado exámenes sorpresa a los alumnos para evaluar la calidad de los Profesores.
Los Profesores de tercer grado habían pasado muy bien parados. El Comité Escolar quedó impresionado y en compensación habían donado una máquina nueva para hacer café a los Profesores, la misma donde él se había servido esa taza que ahora sostenía en sus manos.
Naturalmente, los Profesores quisieron saber quienes habían sido sus salvadores, y por esto (Michael Terrence se negó a dar detalles), de alguna manera se habían hecho de los exámenes que habían dejado impresionados a los miembros del comité.
Exámenes con una calificación casi perfecta de cada materia.
Exámenes que tenían la misma letra.
Exámenes que habían sido contestados por una misma persona.
Exámenes cuya letra, siete de los nueve Profesores de tercer grado habían acordado, pertenecía a Harry Potter.
La primera obvia reacción fue pensar que había hecho trampa. Después de dedicarle al problema un poco más de tiempo, se dieron cuenta que no había habido forma de que alguien se copiara pues la preguntas eran abiertas y contestadas en presencia de alguien del Comité Escolar, sin mencionar que los exámenes sí habían sido sorpresa.
Y ahora, sabiendo que había contestado los exámenes por sí mismo, venía la pregunta más obvia¿Si era tan inteligente porque no sacaba tan buenas calificaciones en las clases diarias?
Habían tratado de hablar con él pero el niño tenía una enorme habilidad para responder a las preguntas, o mejor dicho, para no responderlas del todo.
Después, los Profesores habían comenzado a notar ciertas cosas, que cuando no se les ponía atención pasaban desapercibidas.
Notaron que Harry no hablaba con nadie, solo decía lo necesario, y nunca participaba en clase si no se le preguntaba algo directamente.
Era muy retraído y eso no era un buen signo en los niños.
Luego la enfermera de la escuela les dijo algo sobre misteriosas y anormales heridas en el cuerpo del niño, y les había dicho algo sobre cierta historia inventada con dos finales.
Fue ahí cuando se dieron cuenta que algo sucedía en casa de los Dursley.
Pero ellos solo eran Profesores de una escuela, que es casi equivalente a decir que no eran nadie.
No podían hacer nada sin ninguna prueba.
Sólo tenían sospechas que algunos Profesores se negaban a aceptar y que incluso otros se negaban a decir en voz alta, porque, después de todo, siempre algo podía significar nada.
¿No es así?
Esta de más decir que esta información me dejó pasmado.
Desde que llegué a mi departamento he tratado de contactar a Albus por la Red Floo, parece no estar en ningún lugar.
Le he enviado una lechuza, debemos hablar.
Viernes.
Aún sin noticias de Albus.
Bla, bla, bla.
Hablan hasta por los codos si se les da la oportunidad. Pero no puedo hacer nada, son niños y les gusta expresarse en grandes (yo diría enormes) medidas.
Estoy comenzando a sentir pena por todos aquellos maestros que tuve en mi vida.
Si recuerdo bien como fui cuando tenia de 11 a 17, tal vez 23 años… no quiero ni pensar lo que fue de mis maestros en Hogwarts.
Esta decidido.
Esta próxima navidad les enviare un regalo.
Mañana va a llover. Debo cerrar las ventanas antes de salir.
He decidido ir en busca de Dumbledore ya que parece haber desaparecido y no ha contestado mis cartas (cuatro hasta el momento).
Sábado
Albus Dumbledore no aparece todavía, me gustaría creer que no me esta esquivando, pero no puedo.
Sábado. Por la tarde.
Aún nada.
Ni en Hogwarts, ni en su casa, Golden Manor, ni en ningún maldito piso del Ministerio.
¿Porque cuando lo necesito parece haber desparecido de la faz de la tierra!
Domingo por la mañana.
Para pasar el rato decidí comprar algunos libros sobre como enseñar a los niños. Algunos consejos lucen interesante. Deberé intentarlos en clase.
Domingo. De noche.
Mataré a Dumbledore.
Bueno, no.
Primero hablo con él y después la mato.
Claro, primero deberé encontrarlo, hablar con él y después matarlo.
En ese orden.
Sí, es un mejor plan.
Lunes
Anne, quiero decir, la Profesora Grinn estaba en clase cuando llegué al salón. Al salir me dice adiós y me lanza una mirada 'demasiado' significativa que decido ignorar.
No puedo evitar mirar en ese momento a Harry. Luce diferente.
¿Qué le pasó a su cabello?
Pregunto a los niños sobre su fin de semana. Si los mantengo hablando de cosas que les gusta entonces no se meten en problemas. Ese manual si que ha sido de ayuda.
-Nada especial, me quedé en la casa- me dice.
He notado que siempre dice 'la casa' o 'casa', nunca 'mi casa'.
Ladea su cabeza casi imperceptiblemente hacia la izquierda.
Hay algo ahí.
Hay algo en la cabeza del pequeño…
-Pero tuviste que… -traté de decirle algo pero he olvidado que era. Las palabras se perdieron cuando la imagen de un líquido espeso y de color rojo apareció en mi mente.
Sangre.
Toda su cabeza rodeada de sangre.
La cabeza del cachorro 'tenía' sangre.
El líquido rojo resbalando desde el lado izquierdo de su frente hasta su pecho. Hilillos de sangre recorriendo su rostro.
Sangre.
¿Cómo había llegado esa sangre a la cabeza de mi cachorro!
Era sangre.
Me siento palidecer.
'¡Calmate!' me reprendo a mi mismo.
Estoy en un salón de clases muggle y no debo dejar que me hunda el pánico.
¡Pero porqué demonios tenía sangre en la cabeza!
Era mucha sangre…
'Estúpido. ¡Cálmate ya!' me digo.
Tal vez sólo había sido un golpe. ¿Verdad? No había porqué preocuparse. Nada malo había pasado. La sangre que creía ver en su rostro era solo mi imaginación, un producto de mis sentidos agudizados. Pero esa herida era demasiado reciente…
No podía estar equivocado.
Había habido sangre en la cabeza de 'mi' cachorro, y no era sangre de hacía unos días ¡No! Ni siquiera era de ayer. Era de hacía unas horas, tal vez…
Era una herida de no más de tres centímetros. No le habían dado tratamiento. El olor de la sangre se mezclaba con agua y…
¿Papel?
Ni siquiera traía puesta una bandita.
¿Qué rayos?
La conversación con Michael Terrence regresa a mi cabeza como un golpe duro y seco.
Una palabra viene a mi mente.
Dursley…
Estaba dispuesto a acercarme para revisar su frente y preguntar al cachorro qué demonios estaba pasando cuando la voz de un niño me trae de vuelta a la realidad para preguntarme si estoy bien.
¡Que si estoy bien?
¡Algo le ha pasado a mi cachorro!
¡Claro que NO estoy bien!
…
Dursley…
…
Tenía sangre en su cabeza.
…
'Calma' me recuerdo.
Miro al niño que me ha hecho la pregunta, Derek Andens.
De pronto he recordado que estoy en un salón lleno de niños y se supone que debo dar la clase de Ciencias Naturales a pesar de que no se nada de cómo enseñar algo a un niño.
Sí, he vuelto a la realidad y debo dar una clase. Me encargaría más seriamente de mi cachorro ahora.
Los Dursley…
Tal vez Albus sospechaba algo.
Por eso me envió.
Marissa Heinderb estuvo aquí todo el tiempo, tal vez ella habló con Dumbledore.
Tendré que hablar 'MUY' seriamente con él.
…
El cachorro tenía sangre.
…
¡Ese maldito!
Si me llego a enterar que sabía algo que yo no y no me lo dijo lo voy a hechizar de aquí hasta dentro de cincuenta años y haré que Voldemort parezca una ancianita de paseo en un parque, le dolerá tanto que…
Harry esta mirándome fijamente.
¿Habré hablado en voz alta?
Debo hablar con Harry sobre esa herida en su frente.
¡Maldición!
Y la vuela-pluma dejó de escribir pues su dueño no dijo la palabra de activación 'comentari' para que la pluma comenzara a escribir sus pensamientos e ideas. Después, solo quedó olvidada dentro de un maletín en el escritorio de un salón de clases muggle, donde sería recogido una hora más tarde por Emmanuel Durkliff, el Profesor de Matemáticas quien lo enviaría a su dueño, directo a la enfermería de la escuela.
(Solo por si acaso…)
Confundus es un hechizo que, obviamente según su nombre, confunde a una persona.
…
¿Se dieron cuenta que Remus no escuchó cuando Harry dijo: "Que los veré y sabré… si tengo los ojos de mi padre o los de mi madre"
Pues, Harry lo pensó pero no lo dijo en voz alta. Se que parece que según el otro capitulo parece que Harry habló, pero no lo hizo. Solo lo pensó porque Lupin lo interrumpìó antes de que dijera algo más.
…
Este capítulo-bonus me sacó canas verdes.
¡Pasé meses escribiéndolo!
(Supongo que notaron eso, sorry)
…
¿Ya leyeron HP and The Half-Blood Prince?
¿NO?
¡Entonces que rayos hacen leyendo esto en vez de seguir leyendo el libro!
…
Pdtt. No pregunten por la tardanza, se que de seguro quieren saber quien soy para quemarme en léña verde... PERO RECUERDEN, primero debo acabar de escribir mi fic.
