Disclaimer Nada de esto que pueda ser usado para ganar dinero es mío.
A la gente que me lea:
A ver si le entienden. Últimamente ando muy desequilibrada en mi escritura.
Atte. Blackwell
'El Príncipe de las Serpientes'
Por Blackwell
Capítulo 8
Cuando me enojo
Y la vuela-pluma dejó de escribir pues su dueño no dijo la palabra de activación 'comentari' para que la pluma comenzara a escribir sus pensamientos e ideas. Después, solo quedó olvidada dentro de un maletín en el escritorio de un salón de clases muggle, donde sería recogido una hora más tarde por Emmanuel Durkliff, el Profesor de Matemáticas quien lo enviaría a su dueño, directo a la enfermería de la escuela.
Crack.
... Crack.
... Crack.
Crack. Crack. Crack. Crack. Crack. Crack. Crack. Crack.
Crack. Crack. Crack. Crack. Crack. Crack. Crack. Crack.
Crack. Crack. Crack. Crack. Crack. Crack. Crack. Crack.
Crack. Crack. Crack. Crack. Crack. Crack. Crack. Crack.
Crack. Crack. Crack. Crack. Crack. Crack. Crack. Crack.
Crack. Crack. Crack. Crack. Crack. Crack. Crack. Crack.
Crack. Crack. Crack. Crack. Crack. Crack. Crack. Crack.
Crack. Crack. Crack. Crack. Crack. Crack. Crack. Crack.
Ese sonido.
Algo dentro de él se había roto en ese momento.
¿…Cómo era…?
¿…Qué…?
¿…Pero es que…?
¿…Cuándo…?
¿Cómo?
¿Porqué?
¡Lupin no sólo sabía sino que…él…pero…cómo…que…!
…
¡AHGRRRRRR!
…
Él sabía.
…
Sabía de su golpe en la cabeza.
…
Estaba seguro que sabía que habían sido los Dursley.
…
Había sabido de su segundo nombre cuando él no lo sabía.
…
También supo que tenía un primo desde el principio a pesar de que tenían distintos apellidos.
…
Y ahora.
¡Incluso sabía sobre sus padres!
…
Con una mirada hecha de hielo Harry dejó entrever un atisbo de lo que sucedía en su interior.
-Quién. Es. Usted. –preguntó peligrosamente a su Profesor, quien aturdido, retrocedió dos pasos hacia atrás.
¡Quién rayos era Remus Lupin?
Él mismo sabía que era una persona especial pero…
Se asustó.
¿Cómo podía alguien saber más sobre él que él mismo?
En verdad estaba asustado.
…
Y enfadado.
Sintió su sangre hervir en su interior, recorriendo cada una de sus venas.
Lupin había dicho que quería ser su amigo.
¡Já!
Una palabra que odiaba comenzó a hacer eco en su cabeza lentamente, cobrando una mayor intensidad con cada segundo que pasaba…
-Harry, verás yo…
-¡No! –gritó el pequeño.
-Sé que debes sentirte un poco confundido, pero si me dejaras explicarte…
-Mentiroso –murmuró Harry.
Lupin se acercó y trató de acercar a Harry hacia él pero fue rechazado por fuertes golpes del pequeño niño que usó brazos y piernas para defenderse y alejar al hombre de su espacio personal.
-¡No! ... Mentiroso...
-… Todos son… mentirosos… no les importa…
- … ¡ALÉJESE!
Una fuerte viento salido de Dios sabe donde arrojó con fuerza al Profesor Sustituto contra la pared, elevándolo unos cuantos metros del suelo para luego dejarlo caer violentamente.
Lo extraño del asunto no importó a Harry un ápice, lo que fuera que haya sido debía alejarse de ese hombre en ese mismo instante. Se echó a correr.
-¡No irás a ningún lado hasta que tú y yo hablemos! –oyó decir a Lupin desde el suelo.
A Harry le pareció haber escuchado que su Profesor susurraba unas palabras antes de que tropezara con un obstáculo invisible y cayera al suelo con estrépito.
Lupin se levantó y se acercó al niño que intentaba ponerse en pie.
-Levántate –dijo al momento que extendía su brazos y tomaba al pequeño por la cintura para ponerlo en pie.
Harry estaba a punto de ver estrellas volando a su alrededor cuando sintió algo fresco en su frente.
La herida en su cabeza se había abierto.
Estaba sangrando.
Lupin lo había hecho sangrar.
Lo comprobó al tocar su herida con su mano derecha, sus dedos tenían ese líquido rojo que conocía tan bien.
-Dios -murmuró Lupin- ¡Harry, lo siento mucho! Yo no quería… -se agachó para tocar la cabeza del niño pero este lo rechazó de nuevo, enfadado.
Si las miradas mataran Lupin habría muerto varias veces en ese mismo instante.
-¡Harry James Potter, deja ya de portarte como un bebé! –Lupin intentó un nuevo acercamiento, pero tal vez hubiera sido mejor que no lo intentara porque esa vez no fue Harry quien lo alejó sino un extraño sonido siseante de detrás de Harry que estaba acompañado… de una serpiente.
-¡Pero que rayos…!
-¡Aléjate de mi amigo, maldito humano asqueroso!–gritó Yalei.
De algún modo su amiga se las había arreglado para sacar la mitad de su largo cuerpo por la abertura que Harry le había dejado para que respirara.
-¡Estúpido humano¡Por la sangre de Za Y'ther quien crees que eres para venir a molestar a T'arry de ese modo!
-Yalei… -susurró Harry con cariño. La serpiente había salido a su rescate a pesar de saber el riesgo.
-No te preocupes T'arry. Yo te… -la voz de la serpiente se quebró cuando vió la sangre en la cabeza de Harry - ¿Pero?…¡Cómo se atreve¡Morderé a este maldito repugnante Y' Gdri… ! –gritó Yalei como si estuviera maldiciendo, lo que podría ser probable dado que Harry no sabía el significado de algunas palabras.
Antes de que Harry pudiera hacer algo la serpiente se deslizó fuera de la mochila del pequeño, cayendo al suelo con un sonido seco. En unos segundos se acercaba amenazadoramente hacia el Profesor de Harry, mostrando sus afilados colmillos como muestra de sus intenciones.
La piel de Lupin se veía más blanca de lo normal.
-¡No¡Yalei detente! –gritó Harry.
-¡Qué¡Pero T'arry, él fue quien…
-¡Harry! Que… ¡Qué es esto? –exclamó Lupin trabando las palabras.
-Supongo que siendo el Profesor de Ciencias Naturales usted debería saberlo mejor que nadie.
El hombre se quedó sin palabras.
-Es una serpiente, Profesor –luego se dirigió a su amiga- Lo se, Yalei. Pero seguro no lo hizo a propósito…
Harry estaba seguro que de alguna forma (todavía no sabía como) Lupin lo había hecho tropezar.
-…Además este golpe ya lo tenía, la herida sólo se abrió cuando caí.
El Profesor Lupin no despegaba su mirada de la serpiente que se le acercaba.
-De todas formas todavía es culpable… ¿Por qué no habría de morderlo¡Yo siempre cuido de los míos! -Yalei ya estaba frente a Lupin, levantó la mayor parte de su cuerpo mostrando aún más sus colmillos con forma de media luna y balanceándose despacio de un lado a otro mientras murmuraba algo sobre el veneno de su mordida.
Un cálido sentimiento llenó a Harry, Yalei había dicho que era uno de los suyos.
Con esas palabras la serpiente acababa de instalarse en un hueco vacío que no había tenido nombre, hasta ahora.
Ahora ella era su familia.
-Solo déjalo en paz, por favooor –suplicó a Yalei, su familia.
-Pero… Pero… Pero… ¡Pero por quéeeeee?
-Por que te lo pido ¿Sí?
La serpiente guardó silencio. Luego se acercó reptando hacia Harry enfurruñada por no haber logrado su propósito.
-¡Harry¡Ten cuidado! –Lupin estaba en pánico- ¡No te preocupes¡Yo me encargo! –le gritó al niño mientras con manos temblorosas se disponía a sacar algo de uno de los bolsillos de su saco.
Una pequeña voz en su cabeza le dijo que Lupin iba a lastimar a su amiga.
Iba a hacerle algo malo a Yalei.
-¡NO¡Deténgase!
La serpiente estaba justo en medio de Lupin y él.
Tenía que hacer algo pronto o Yalei sufriría las consecuencias.
-¡Déjela en paz! –dijo de nuevo a Lupin sosteniendo la mirada de su Profesor.
El hombre no estaba haciendo movimiento alguno. De hecho, no se movía.
-Harry… -murmuró Lupin. Estaba de pie, con la mano derecha en el bolsillo de su saco y la izquierda descansando en el otro lado.
-¡No ha hecho nada malo¡Sólo estaba enojada por que usted me abrió la herida de la frente!
-Harry, deja que me mueva por favor –dijo Lupin visiblemente turbado- Vamos, hazlo.
-Pero… ¡Yalei no quería hacerle nada, en serio¡Sólo estaba enojada!
-¡Harry! Esto no es gracioso ¡Levanta el hechizo!
-¡Por favor, no le haga nada!
La serpiente sólo miraba de humano a humano sin entender nada.
-Esta bien. Prometo que no le haré nada a la serpiente. ¿De acuerdo? Entonces ¡Levanta el hechizo, ahora!
-Yo… No entiendo de qué esta hablando Profesor. Le aseguro que Yalei no…
-¡No estoy hablando de la serpiente, Harry! Te lo estoy diciendo a ti. Ahora. ¡Puedes quitar ya el hechizo?
-Pero…
-¡Hazlo ahora, Harry¡Esto no es un juego!
-¿Qué esta pasando T'arry? –quiso saber Yalei –Vayámonos ahora.
Harry silenció a la serpiente con un gesto de su mano y habló a su Profesor.
-¡No sé de que esta hablando! Y ni siquiera sé que es un hechizo.
-Harry, estoy seguro que en casa te dijeron que no hablaras de ello, pero esta bien. Yo… lo sé.
-¿Pero… que sabe qué?
-¡Oh¡Harry, ya basta¡Me estoy empezando a cansar!
-Yalei ¿Hiciste algo? –preguntó a la serpiente sin alejar la vista de su Profesor.
-¡No! Tú me dijiste que no le hiciera nada –siseó Yalei.
-Pero, Yalei no… -replicó Harry. Trataba de explicarle a Lupin que no tenía ni idea de lo que estaba hablando.
-¡Hechizos¡Conjuros¡Fórmulas!
-¿Esta hablando de matemáticas?
-¡MAGIA¡Estoy hablando de magia! Ahora, podrías ser tan amable de quitarme este hechizo por favor. No se como has logrado hacer esto pero… ¡Ya me estoy debilitando¡Tienes que quitarlo ahora!
¿Magia?
¿Magia, como en hombres con capas sacando conejos de sombreros de copa?
Harry guardó silencio unos segundos y luego habló.
-¿Se siente bien Profesor?
Lupin parecía al borde de un ataque nervioso.
-¿Qué si me siento bien!
Ahora sí que estaba sufriendo un ataque de nervios.
-Estas borrando mi esencia, Harry. Por favor, detente. –Lupin tenía una sonrisa nerviosa en el rostro. Parecía al borde de la histeria- Me gustaría vivir más tiempo. Solo… detente ¿Sí? Prometo no hacerle nada a esa, tu ¿Eh, mascota-serpiente. Solo, vamos, quita… el …he-… -Cayó de rodillas al suelo, aún con la mano en el bolsillo.
Harry sólo miraba atónito la escena.
¿Cómo había llegado su Profesor al suelo en unos segundos?
Algo no estaba bien aquí.
-Pero, Profesor. Yo, en verdad no sé de qué esta hablando…
-Detén el hechizo, Harry –La voz de Lupin se oía cada vez más débil.
-¿Un hechizo? Pero, Profesor… ¡La magia ni siquiera existe!
-¿Qué? –El mundo de Lupin parecía haberse derrumbado.
El pasillo habría quedado en silencio de nuevo si no hubiera sido por la dificultosa respiración del hombre arrodillado en el suelo.
El Profesor Lupin se veía muy mal, tenía que llevarlo a la enfermería.
-Yalei, cuídalo por favor. Iré por ayuda –dijo a la serpiente sin atreverse a alejar la mirada de Lupin.
-Profesor Lupin –dijo mientras se acercaba al hombre- iré por ayuda ¿Estará bien? –preguntó genuinamente preocupado.
El hombre dijo algo que Harry no entendió.
-¿Perdón? –el niño se acercó más.
-No –tomó aire- No me mires.
-¿Qué? –preguntó Harry frunciendo el ceño.
-Deja… deja de mirarme. Tú. Mira a otro lado.
-Pero, no entiendo.
-Sólo no me mires. Deja, deja de mirarme a los ojos. Así. Así funciona el hechizo.
-Pero, Profesor los hechizos no…
-Harry –lo cortó Lupin- Sólo haz lo que te pido, por favor…
¿Y si era cierto?
¿Y si era su culpa que Lupin estuviera así?
Lupin le había dicho que no lo mirara. Ahora que lo pensaba, no había dejado de mirarlo desde hacía un rato.
…
¿Y si probaba a dejar de mirarlo?
…
Claro, sólo por si acaso.
Removió su mirada de Lupin y la dirigió por todo el pasillo, buscando algo en qué entretenerse. Le pareció mejor alejarse de Lupin y se fue a sentar junto a Yalei dándole la espalda a su Profesor.
-¿Qué esta pasando, T'arry?
-No lo sé.
-Ese humano se ve mal. Su aura estaba…
-¿Qué pasa con su aura?
-Nunca había visto algo así. Pero, creo que estaba… desapareciendo.
-¿Cómo es eso posible?
-No lo sé. Nunca había visto algo como eso. Era como… como si se estuviera desvaneciendo en el aire.
-¡Oh!
¿Podría ser posible que él…?
¡No!
El nunca podría hacer algo así.
Él solo…
Pues, él… era solo él.
Solo Harry.
Escuchó a Lupin toser con trabajo a sus espaldas, se estaba tratando de poner en pie, dedujo que con poco éxito por el sonido de sus zapatos resbalando en el suelo.
-Mhhmm ¿Se encuentre bien, Profesor? –preguntó mientras se ponía en pie, sosteniendo a Yalei entre sus brazos.
Lupin no respondió.
La serpiente rodeó su brazo derecho con destreza y asomó la cabeza hacia la espalda de Harry, mirando hacia donde estaba Lupin.
-Esta tratando de ponerse en pie.
-¿Se ve mejor? –preguntó Harry.
-Desgraciadamente, sí.
-¡Yalei!
-¡T'arry, no puedes reclamarme! Sabes tan bien como yo que se lo merece por hacerte eso en la cabeza.
Harry solo ladeó la cabeza de un lado a otro, su amiga tenía un carácter muy especial.
La serpiente deslizó su cuerpo hasta que su cabeza estuvo frente a la herida de Harry. Luego respiró, oliendo la sangre que ya había secando en la herida del niño, quién apenas se dio cuenta que había dejado de sangrar. Yalei sacó su pequeña lengua partida por la mitad y la pasó sobre la sangre seca.
-¡Me estas haciendo cosquillas, Yalei!
Pero la serpiente no lo escuchaba porque se había enfrascado en una plática con ella misma.
-¡Qué humano tan estúpido¡Si no me hubieras detenido lo habría mordido tantas veces que tendría veneno en vez de sangre corriendo por sus venas ¡No saben cómo tratar crías¡Nunca en mi vida había visto tal conjunto de estupidez que…!
-Harry –oyó murmurar a Lupin.
-¿Profesor¿Esta bien?
-Pues… Mas o menos –la voz del hombre sonaba ronca y algo débil. Seguro que estaría sonriendo.
-¿A sí? –dijo Harry sin dejar de dar la espalda a su Profesor.
-Harry…
-¿Sí?
-Ya puedes voltearte.
Harry lo hizo.
Ahí estaba su Profesor Sustituto. Estaba sentado en el suelo con la espalda recargada en la pared, algo agitado pero visiblemente bien.
'¿Y ahora qué?' se dijo Harry.
-Así que… –Lupin había decidido dar el primer paso- ¿Puedo preguntar por una presentación? –preguntó con una sonrisa cansada en el rostro.
Esta vez Harry lo pensó antes de fruncir el ceño.
¿Una presentación?
-A tu, serpiente –agregó Lupin.
¿Quería que le presentara a Yalei?
¿No sería mejor si solo se echara a correr con Yalei en brazos?
Pero ese hombre en el suelo podía estar mal…
¡OH, NO!
¡Lo había olvidado completamente!
Se dio de golpes mentalmente contra el suelo…
Su plan.
¡Se había olvidado por completo de su plan!
Y ahora que iba a hacer…
-Creo haber escuchado que llamaste a la serpiente por un nombre…
Estaba prohibido llevar animales a la escuela.
¿Qué iba a hacer¿Qué iba a hacer¿Qué iba a hacer¿Qué iba a hacer¿Qué iba a hacer¿Qué iba a hacer¿Qué iba a hacer?
-¿Te importaría decírmelo?
-Ella no hizo nada malo…
-Yo se. Te creo. Te dije que no iba a hacerle nada a la serpiente ¿Recuerdas?
Harry asintió con la cabeza.
-¿Ya… lo ves? –dijo respirando con dificultad.
-Usted no esta bien, iré por la Señorita Sully.
-¡No! Espera, Harry. Esto es algo que ella no entenderá… ¡Cof¡cof!... –no pudo terminar porque lo invadió en acceso de tos.
Lo que sea que le estuviera pasando a Lupin él no quería que lo…
¡Dios!
-Usted… puede morir.
Lupin miró a Harry con sorpresa.
-¿Có…?
-Sólo lo se –dijo Harry levantando los hombros.
Guardó a Yalei en la mochila de nuevo, pidiéndole que se mantuviera en silencio y le prometió que si la necesitaba pediría su ayuda, la serpiente accedió aunque no muy feliz del todo.
-Ahora regreso.
-¡Espera, Harry! –Lupin intentó ponerse en pie pero cayó de nuevo al suelo.
-No se levante –le dijo Harry- ¡No se le ocurra hacer algo que empeore su estado¡Iré por la enfermera y usted se quedará aquí hasta que ella vuelva¡No vaya a ningún lugar!
Y sin prestar atención a las protestas de su Profesor se dirigió corriendo a la enfermería.
Harry iba corriendo lo más rápido que podía por los pasillos de la escuela.
Derecha. Izquierda. Derecha. De Frente. Esquivar a un grupo de niñas. Izquierda. De frente. Detenerse. A la Derecha.
Sin pensarlo dos veces abrió la puerta con un vidrio que tenía con letras rojas el rótulo de 'Enfermería Escolar' y entró gritando el nombre de la enfermera casi sin aliento.
-¡Señorita Sully¡Señorita Sully!
-¡Aquí estoy, pequeño¿Porqué tanto alboroto¿Algo pasó?...
Una mujer de mediana estatura de unos treinta y cinco años con pelo largo y castaño salió de detrás de una cortina salió del segundo cuarto de la enfermería. Vestía pantalones oscuros y una blusa veraniega, encima llevaba una bata blanca de manga corta sin abrochar que le llegaba hasta las rodillas, en su mano cargaba una taza.
-… ¡Oh! Eres tú. ¿De nuevo aquí¿Te sientes mal¡Dios mío¡Eso que tienes en la cabeza es sangre? –La enfermera se acercó con plenas intenciones de examinar a Harry pero este la detuvo.
-¡No¡No soy yo¡Es el Profesor Lupin!
Se escucharon varios ruidos estrepitosos del cuarto por donde la Señorita Sully había aparecido, como si alguien tropezara con algunas sillas y mesas, seguido de varias maldiciones fuertes, y luego, su Profesora de Literatura, la Señorita Grinn, apareció algo despeinada, con su saco mal puesto y una taza rota en su mano derecha.
La Señorita Sully murmuraba algo así como un 'Ana, disimula en frente de los niños' y su Profesora de Literatura respondía casi sin mover los labios un 'Pero es que ya te dije que no puedo evitarlo'.
-¡Harry¿Acaso mencionaste a Remus Lupin? –preguntó Anabel Grinn.
-¡Sí¡Esta muy mal¡Se tuvo que sentar en el suelo y no podía ponerse en pie!
-¡Oh, no¡Porqué estas cosas me pasan a mí! –dijo la Profesora Grinn y Harry tuvo que moverse a un lado para darle paso porque salió corriendo de la enfermería y como Harry, sin siquiera tomarse la molestia de cerrar la puerta.
-Ignórala –le dijo la Señorita Sully- Ahora dime donde esta el Profesor.
-En el área de Jardín de Niños. La se… segunda sección.
-Muy bien.
La Señorita Sully se fue a una mesa y tomó una bolsa de color blanco donde fue echando varias cosas que iba tomando de los estantes y cajones. Estuvo lista en segundos.
-Harry, necesito que…
-¿Harry¡No me dijiste donde esta Remus! –la voz de Anabel Grinn resonó desde la puerta de la enfermería.
-Jardín de Niños. Segunda Sección –dijo la Señorita Sully antes que Harry contestara.
-Bien. Los veo allá –la Profesora de Literatura hizo amago de irse.
-¡Espera Ana! Necesito que vayas a buscar a Matthwes, Scott o Verainer, tal vez tengamos que traerlo cargando hasta acá y dudo mucho que entre Harry, tu y yo podamos hacerlo.
-Sí, claro… –dijo mientras se iba en dirección a la sala de Profesores.
-Necesito que me lleves hasta allá, Harry. Vamos.
La Señorita Sully jaló a Harry del brazo izquierdo hasta la salida y luego ambos se enfrascaron en una rápida caminata hasta el área de Jardín de Niños.
La ida y venida de Harry no tardó más de tres minutos. Cuando llegaron Lupin ya estaba tendido en el suelo, desmayado.
'Espero que esté bien' pensó Harry.
La Señorita Sully se acercó a Lupin para revisar sus signos vitales, respiró con alivio al comprobar que el hombre estaba con vida.
Sacó varias cosas de su botiquín y las utilizó. Después de un tiempo la Señorita Grinn llegó con Ryan Scott, Profesor de Español, y un Profesor que Harry no conocía, Verainer. Ambos hombres se veían fuertes y lo demostraron cuando entre los dos cargaron fácilmente a Lupin. Scott sostenía a Lupin del lado derecho y Verainer del izquierdo.
A Harry le dio la impresión de que así debía de verse un trío de borrachos después de un día de juerga.
Los tres se fueron balanceando en cada paso hasta la enfermería. No se toparon con ningún niño curioso porque como Harry oyó comentar a los Profesores, la Señorita Grinn había dado aviso de que se extendiera la hora de descanso por unos minutos más para que tuvieran tiempo de llevar a Lupin hasta la enfermería.
Luego vino el obligado interrogatorio que fue más fácil de lo que Harry pensó porque la Señorita Grinn no dejaba de acosarlo con preguntas a las que el niño sólo tuvo que escoger las adecuadas y contestar un 'Sí', 'No', 'Ajá, 'Eso Creo' o su maravilloso, siempre útil y genial 'No lo recuerdo'.
En resúmen, había dicho que Lupin y él se habían topado en esa sección y luego de unos minutos su Profesor se había empezado a sentir mal y había caído al suelo.
Luego él había salido en busca de ayuda.
Lo cual era parcialmente cierto si se le veía desde cierto punto de vista. Lo único que quería era saber que Lupin estaría bien y que podía salir de ese lugar, no le gustaba nada relacionado con los hospitales, el color blanco brillante lo aturdía.
Después de un tiempo, el Director McKnee y el Profesor de Matemáticas llegaron a la enfermería. El primero, enterandose de lo sucedido por boca de todos, y el segundo, con las cosas que el Profesor Lupin había dejado en su escritorio. Luego, la Señorita Sully tenía listo su diagnóstico sobre el paciente que descansaba tranquilamente en una de las tres camas de la habitación principal.
-¿Así que dices que estará bien? –preguntó McKnee.
-Eso parece. Aunque aún no me explico porqué se desvaneció así de repente. Es un hombre saludable, no sufre enfermedad, es tan… raro que le haya pasado algo así –exclamó la enfermera.
Harry cruzó los dedos mentalmente y se hizo el desentendido. Le habían hecho sentarse en una silla para que descansara.
-¿Entonces porqué aún no despierta? –quiso saber el director.
-No lo sé. Sugiero que esperemos algo de tiempo. Una hora estaría bien –dijo la Señorita Sully.
Fue entonces que la Señorita Grinn se percató de la presencia de Harry en la enfermería, las clases habían empezado hacía rato y a él aún lo tenían sentado en esa silla.
-Director McKnee ¿Qué hay de Harry?
-¿Harry quién? –preguntó confundido el director.
-Harry Potter. Él encontró al Profesor Lupin, Director.
-¡Por supuesto! Nuestro joven valiente que nos llevó hasta el Señor Lupin… -dijo mientras buscaba con su mirada a Harry en la habitación- ¡Y ahí esta¿Porqué estas en esta silla, eh?
-Me dijeron que me quedara aquí, Señor –respondió el niño.
-¡Oh! Cierto. Muy cierto. Bueno, pues…
Pareció meditarlo por un momento, y luego habló.
-Bueno, pues… mhhmm… viendo que la Señorita Sully dice que el Profesor Lupin va a estar bien en un rato creo que han sido demasiadas emociones por hoy ¿Mhhmm? –se inclinó hacia Harry- ¿Te parecería bien si te mando a casa ahora?
El niño respondió asintiendo en silencio con la cabeza.
La idea del director caía de perlas en su plan.
Tal vez no todo estaba perdido después de todo.
-De acuerdo, entonces llamaré a tu casa. Vuelvo en seguida –dijo, y salió de la enfermería.
Harry se contuvo de negar vehementemente.
Tío Vernon aún estaba en el trabajo, Tía Petunia estaría de compras y no volvería hasta más tarde.
Cuando Lupin despertara seguro que hablaría sobre Yalei e intentarían arrebatársela para matarla, ponerla en un zoológico o algo parecido.
No permitiría que lo separaran de Yalei.
Jamás.
Si sólo…
-Mhmm… ¿Señorita Grinn?...
-¿Qué pasa, Harry?
-Yo… olvidé algo ¿Puedo salir un momento?
-Esta bien. Sólo no tardes mucho, el director volverá en cualquier momento ¿De acuerdo?
-Gracias –mencionó Harry cuando ya tenía un pie fuera de la puerta.
Sabía que no tenía mucho tiempo.
Corrió por los pasillos desiertos de la escuela y pasó junto a los salones llenos de alumnos que tomaban sus clases, hasta llegar…
A la biblioteca.
Entró por las grandes puertas de madera a la biblioteca escolar, un lugar lleno de hermosos libros de todos los tamaños y todas las materias. Un lugar que contenía una gran fuente de conocimientos escrita en papel. Un conocimiento que el deseaba poseer.
Pero no tenía tiempo de admirar esas estanterías llenas de grandiosos libros con sus letras impresas en color negro y olor a madera…
Suspiró mentalmente.
Tenía que tener puesta su atención en el plan.
-¡Jóven!
Harry paró en seco y miró al dueño de la voz.
-Por tu forma de correr creo que no leíste el letrero a la entrada de la biblioteca que dice 'No Correr'.
-Lo siento, Señor –musitó Harry avergonzado.
Un hombre anciano de cabello corto encanecido asintió al pequeño aceptando sus disculpas. Vestía ropas holgadas y sostenía un libro abierto en sus manos.
-¡Finalmente alguien con sentido del decoro¿Pero tan pequeño? Respóndeme jovencito ¿Qué te trae a este lugar cuando seguramente deberías estar con tus compañeros tomando clases?
-Yo, necesito encontrar un mapa, Señor –dijo Harry tratando de ganarse la simpatía del hombre intentando sonar lo más amable y educado posible.
-¿Un mapa¿Puedo preguntar porqué necesita un mapa el jóven? –preguntó curioso el hombre. Harry lo conocía de vista por ser el encargado de la biblioteca.
-Necesito… encontrar un río o arroyo que debe correr cerca de mi casa.
-¡Oh¡Una búsqueda! Supongo que puedo ayudarte fácilmente con eso.
El hombre cerró el libro que llevaba en la mano y se acercó a un alto escritorio donde dejó el libro.
-Creo que no nos hemos presentado debidamente. Mi nombre es Victor Phillipe Moreau, Bibliotecario.
El hombre extendió su mano hacia Harry quien respondió estrechándola y contestando a la presentación por igual.
-Harry James Potter, Estudiante. Es un gusto conocerlo Señor Moreau.
-Lo mismo digo, Joven Potter.
¿Joven Potter?
Eso sonaba… interesante.
Terminaron el saludo y con un gesto de su mano el Señor Moreau pidió a Harry que lo siguiera a través de una serie de estantes llenos de libros.
-Esta biblioteca esta muy bien constituida, sus estantes cuentan con algunos libros de materias avanzadas a pesar de que nadie por aquí se preocupa mucho por leerlos, aunque después de todo cuantas veces se ha visto a pequeños leyendo libros de Química Cuántica, Biología Celular de Paquidermos Asiáticos y Africanos, La Psicología del Subconsciente de acuerdo a Sigmond Freud o Análisis de las causas de la Revolución Francesa según Thomas Webber –decía el Señor Moreau mientras caminaban entre los pasillos- Yo mismo he traído algunos de los libros que descansan en estos estantes de mi biblioteca personal con la esperanza de que ahora puedan servir a mentes jóvenes deseosas de conocimiento o tal vez de apoyo para los Profesores... ¡Ohh! Aquí estamos.
Se detuvieron frente a un estante casi al final de la pared.
-¿En qué zona vive usted, joven? –preguntó mientras examinaba unas etiquetas pegadas a un lado del estante.
-Privet Drive, Little Whinging. Señor.
-¡Oh, si, si! He pasado algunas veces por ahí. Parece un lugar tranquilo. Aquí esta lo que buscabas –Tomó uno de los libros del estante y dio vuelta a varias páginas- ¡Ajá! Si, aquí esta. Mira.
Puso el libro abierto en las manos de Harry para que este pudiera verlo. Ambas páginas estaban cubiertas de líneas de distintos colores, algunos signos extraños y pequeñas palabras. El Señor Moreau comenzó a señalar el mapa para Harry.
-Aquí esta Little Whinging ¿Si lo ves? Bueno, más abajo esta Privet Drive –señaló uno de los nombres pequeños que estaba escrito dentro de una figurita rectangular- Esta es la calle donde vives, si vamos algunas cuadras más arriba y hacia la derecha esta Roses Market y llegando a Princess Place esta esto, Lady's River –señaló una pequeña línea azul en el mapa- Creo que este es el río que buscabas, es el único en todo Surrey. Hay otros dos arroyos pero están demasiado lejos de Little Whinging. Y un lago en los límites de Surrey. Creo que eso es todo.
Harry examinó con calma y asombro el mapa.
El primero que tenía en sus manos. Ahí estaba el nombre de Privet Drive y de sus calles vecinas, y más allá, arriba y a la derecha el nombre del río por donde Yalei había venido.
'¡Wow!' pensó entusiasmado.
-…necesita? –dijo el Señor Moreau.
-¿Perdón? –Harry no había escuchado lo que hombre había dicho.
El Señor Moreau, encargado de la Biblioteca, sonrío felizmente.
-Te decía que si eso es lo que buscabas puedo sacarte una copia allá adelante o puedes sacarlo si tienes tarjeta de la Biblioteca, la cual también puedo darte pero el trámite tarda un día.
-Una copia de ambas páginas estaría bien.
-Muy bien. Sígueme.
Salieron de entre los estantes y el Señor Moreau lo llevó a un pequeño cuarto con una copiadora que estaba detrás del escritorio donde había dejado el libro anteriormente y que Harry no había visto.
El proceso no tardó más de unos segundos en los que el Señor Moreau presionó un botón que hizo aparecer una luz amarilla en la copiadora, proveniente de debajo del vidrio donde estaba el libro.
-Aquí tiene, Joven –dijo dándole dos hojas en blanco y negro. Las copias del mapa.
-Muchas Gracias, Señor Moreau –dijo Harry tomando las hojas.
-Espero verle de nuevo por aquí, Joven Potter.
-Trataré, Señor Moreau -Se despidió con una inclinación de cabeza y salió de la biblioteca.
Dobló las hojas con cuidado y las guardó en su bolsillo derecho, corrió tan rápido como sus piernas se lo permitieron y llegó hasta la puerta de la enfermería.
No podían haber pasado más de veinte minutos desde que saliera de la enfermería y si la Señorita Sully estaba en lo correcto entonces Lupin aún no despertaría. Esperaba que ella no se equivocara porque Lupin despertaría, hablaría de Yalei, en la escuela se enfadarían porque nadie creería que podía hablar con la serpiente, probablemente lo expulsarían y los Dursley…
Suspiró cansadamente.
No lo averiguaría si no entraba. Dio unos pasos adelante y entró. El director, la enfermera y la Señorita Grinn ya lo esperaban.
-Estaba comenzando a preguntarme donde estarías –dijo el director McKnee.
-Yo -Harry inventó una rápida excusa- Estaba en el baño.
-¡Oh! –el director sonrió- Verás Harry, estuve llamando a tu casa por teléfono pero nadie contesta ¿Sabes si salieron?
Sonrío interiormente.
Claro que nadie le contestaría el teléfono porque no había nadie que pudiera hacerlo. Debía convencer al director que lo dejara salir aunque su plan incluía el escaparse de clases ahora no podría hacerlo porque de alguna forma había sido testigo de un desmayo de Lupin (O cualquier cosa que haya sido) y por la traumática experiencia (Sí, como no) McKnee quería enviarlo a casa.
¿Cómo convencer a un adulto de que un niño de siete años podía cuidarse sólo?
Bueno, de casi ocho años, tal vez… sólo sabía que hacía ocho años había nacido el mes de Julio, y estaban a Junio. Así, que en más o menos de un mes tendría ocho años.
¿Por qué siempre tenía que andar metido en problemas?
-Bueno ¿Qué hora es? –preguntó Harry con timidez.
-Uh, las 11:30 creo ¿Sabes donde están tus tíos? –dijo el director.
-Err… Tío Vernon debe estar en el trabajo, y Tía Petunia dijo que trabajaría en el jardín toda la mañana, tal vez no escuchó sonar el teléfono –aportó Harry con una sonrisita nerviosa.
La Profesora de Literatura lo miraba sospechosamente pero no dijo nada.
-Además –continuó Harry- se supone que debería salir en una media hora, y hago 10 minutos de aquí a la casa, así que, sería como si solo llegara veinte minutos antes.
Cruzando los dedos mentalmente esperó la decisión del director.
-En ese caso, creo que no sería mucho problema si te dejamos ir un poco temprano¿Eh?
Harry asintió con la cabeza tratando de no parecer complacido consigo mismo.
A pesar de todo, su plan seguía en pie.
La Sombra Silenciosa continuaría su misión.
"Yalei" pensó "Pronto estarás en casa de nuevo. Te lo prometo".
No me gustan las mentiras.
Porque estos son los puentes,
Que sostienen los errores.
Puedo ser egoísta tal vez,
Pero cuando doy mi confianza
Espero lo mismo de regreso.
Incluso si no lo merezco.
Por qué no lo merezco ¿Cierto?
Solo una cosa:
¿Les gustó?
Parece que cada vez que trato de editar un capitulo estos días no pasa nada... estoy empezando a pensar que tal vez es mi computadora...
