Disclaimer: Yo no cree Harry Potter, blah, blah, blah y más blah.

N/A:

Muahahahaha.

Vacaciones!

Muahahahahahaha

Pdtt.

Soy mujer!


'El príncipe de las Serpientes'

Por Blackwell


Capitulo 9

El Lugar del Nido


Cruzando los dedos mentalmente esperó la decisión del director.

-En ese caso, creo que no sería mucho problema si te dejamos ir un poco temprano¿Eh?

Harry asintió con la cabeza tratando de no parecer complacido consigo mismo.

A pesar de todo, su plan seguía en pie.

La Sombra Silenciosa continuaría su misión.

"Yalei" pensó "Pronto estarás en casa de nuevo. Te lo prometo".


Harry sostuvo el mapa frente a su rostro mientras descifraba el mejor camino para llegar a Princesa Lake. Después de unos minutos salió de su escondite en un pequeño callejón y se puso en camino.

Hacía veinte minutos que había salido de la escuela. El director lo había dejado ir a pesar de la peligrosa mirada que la Profesora Green le había dado, era obvio que ella no pensaba que fuera buena idea que volviera solo a casa.

Y Lupin siguió sin despertar.

Harry aún no sabía que rayos había pasado y por el momento había relegado la memoria del suceso a un escondite en su memoria, ya pensaría en ello más tarde cuando Yalei estuviera de nuevo en casa.

La Sombra Silenciosa tenía un trabajo que hacer.


Harry caminó.

Y caminó, y caminó y continuó caminando, topando con callejones, calles privadas, y luego, como si siempre hubiera estado ahí, encontró un bosque.

Se detuvo y miró a su alrededor. No había nadie.

'Perfecto' pensó.

Tomó su mochila y la puso en el suelo mientras recorría el zipper.

-Yalei, ven.

La serpiente asomó su cabeza con cuidado y luego sacó su lengua varias veces como si estuviera probando el aire. Se deslizó fuera y rápidamente se enroscó en el brazo derecho del niño, al parecer ese era su lugar preferido.

-¿Reconoces el lugar, Yalei?

-Creo…mhm…deberíamos seguir más adelante.

Caminaron siguiendo la orilla del río del lado contrario donde vivían los Dursley. Por lógica, si el río había arrastrado a Yalei y ésta había acabado en casa de los Dursley, entonces debía ir hacia el lado contrario del río.

Por casi una hora (o eso le pareció a Harry) esquivaron arbustos, árboles y, en el caso de Harry, tropezaron con piedras.

Entonces Yalei pidió a Harry que se detuviera y la depositara en el suelo, lo que el niño se apresuró a hacer diligentemente.

- Hasta aquí es donde puedes acompañarme T'arry -dijo la serpiente mirando con sus ojos amarillo-dorados al pequeño.

-¿Qué quieres decir? –preguntó Harry, temeroso de ser abandonado de nuevo.

-Solo los marcados podemos entrar.

-¿Eh?

La serpiente dio varias vueltas en el suelo, Harry habría jurado que se veía algo nerviosa.

-T'arry ¿Podrías esperarme aquí?

-¿Aquí? –exclamó Harry perplejo- ¿En el bosque?

-Sí, ehmm.. no aquí, aquí. Digo, puedes buscar un refugio por un rato¿Sí? Solo iré y volveré, bueno, creo. Ejem, si es que no viene alguien más. Pero creo que debería preguntar a los otros… Esto es algo¿Cómo explicarlo?… Estuve recordando algo, que no se… Era algo, importante creo. Lo mejor sería que me esperaras aquí ¿Sí? Por favor, T'arry…

La serpiente hablaba de forma atropellada, como si quisiera decir todo al mismo tiempo y miraba a Harry con ojos suplicantes.

-Pero Yalei, tengo que regresar, los Dursley…

-Por favoooor….

Harry miró los pequeños ojos de Yalei con resignación.

Él sabía lo que pasaría.

Sabía que haría cualquier cosa por ella.

Por su amiga. Su primera y única amiga.

Y aunque no estaba seguro del todo, una voz proveniente de atrás de su cabeza le susurraba que sería capaz de dejar todo atrás por la pequeña serpiente.

'Y lo haría' pensó harry.

-De acuerdo, Yalei. Pero, Vas a volver ¿Cierto?. ¿Aunque sea solo para decirme que encontraste a tu familia?

-Cuenta con ello, T'arry. Incluso si lo que creo no es… ¡Iré a visitarte a tu nido más veces de las que puedas imaginar! –exclamó la serpiente, obviamente contenta de que Harry hubiera aceptado su idea de esperarla en el bosque- Creo –continuó- que volveré cuando el sol salga de nuevo, si no es que alguien más viene en mi lugar.

-¿Porqué vendría alguien más?

-Bueno, este… te digo después. Si me quedo más tiempo no volveré cuando el sol salga de nuevo. Ya reconozco el lugar en el que estamos. Casi puedo oler el camino de vuelta a casa. Te veré pronto, T'arry.

Y con esas palabras la serpiente dio media vuelta y se deslizó por el suelo, mientras Harry sólo veía con mirada aprehensiva como su amiga se perdía a lo lejos entre los arbustos y la oscuridad que siempre acompaña la profundidad de los bosques.

El pequeño de casi ocho años tenía uno de esos presentimientos, uno que recorría todo su cuerpo.

Era como… creía que debía saber algo, o tal vez era como si ya lo supiera pero lo hubiera olvidado.

Como una de esas memorias que se vuelven borrosas con el tiempo.

La cuestión era, que él no podía recordar nada parecido a esa memoria.


Habían pasado horas desde que Yalei se fuera.

Ahora estaba solo.

Solo en un bosque.

Era un pensamiento algo… ¿Cómo era esa palabra?

Peruba…No, era algo así como urba, murba, surba, turba, Sí.

Peruba, con una T en el medio. Sería…

Perturbador.

Si.

Un pensamiento perturbador.

Era una palabra que la Profra. Grinn había mencionado en unos de sus poemas. Incluso si la mayoría de sus compañeros no habían entendido cuando la Profesora escribió la palabra en el pizarrón, él la había entendido y había tratado de recordar la nueva palabra.

Estaba recargado en un árbol que tenía algunas raíces a nivel del suelo, parecía que el niño quisiera esconderse entre las ramas para no ser visto. Claro está, que nadie pasaba por esos lugares tan profundos del bosque. Después de todo, el bosque estaba en los suburbios, que clase de persona que viviera por ahí trataría de entrar al bosque¡Sería un escándalo!

La única razón por la que las personas limpias, cuidadas y razonables que viven en esas casitas tan lindas, perfectas e iguales se acercarían al bosque sería para tener un pequeño picnic, y todo, por insistencia de sus pequeños niños. Y claro está, el picnic sería en la zona residencial, donde hay juegos, mesitas y sillitas para los niños, al igual que uno u otro guardia de seguridad en caso de que algún niño se alejara demasiado del lugar para traerlo de vuelta antes de que entrara en el bosque más de lo necesario.

De la nada, recuerdos de su profesor de Ciencias Naturales llegaron a su mente.

'¿Estará bien?' Pensó Harry.

Bueno, la enfermera había dicho que Lupin estaría bien…


:'Flashback':

-¿Se siente bien Profesor?

Lupin parecía al borde de un ataque nervioso.

-¡Qué si me siento bien?

-Estas borrando mi esencia, Harry. Por favor, detente. –Lupin tenía una sonrisa nerviosa en el rostro. Parecía al borde de la histeria- Me gustaría vivir más tiempo. Solo… detente ¿Sí? Prometo no hacerle nada a esa, tu¿Eh, mascota-serpiente. Solo, vamos, quita… el …he-… -Cayó de rodillas al suelo, aún con la mano en el bolsillo.

Harry sólo miraba atónito la escena.


-Ese humano se ve mal. Su aura estaba…

-¿Qué pasa con su aura?

-Nunca había visto algo así. Pero, creo que estaba… desapareciendo.

-¿Cómo es eso posible?

-No lo sé. Nunca había visto algo como eso. Era como… como si se estuviera desvaneciendo en el aire.

-¡Oh!

:'End Flashback':


Una idea repentina le vino a la cabeza.

Sus 'presentimientos' (Había aprendido esa palabra una vez que su primo veía la televisión).

Podía sentirlos en cualquier momento, a cualquier hora. Algunas veces solo sucedían, otras no pasaba nada.

'Tal vez' pensó Harry 'Si tratara de tener un presentimiento ahora, podría saber si Lupin se encontraba bien. Nunca lo había intentado antes, pero tal vez (solo tal vez) si lo intentaba ahora, funcionaría.'

Harry respiró profundamente varias veces e intentó relajarse. Poco a poco logró hacerlo y con detenimiento empezó a pensar en su Profesor Sustituto.

El ruido que hacían sus zapatos al caminar.

Su sonrisa.

De pie despidiéndose de él junto a las puertas de la escuela.

Su mano derecha pasando entre su cabello cenizo mientras escuchaba a los demás niños hablar.

La tristeza que escondían sus ojos.

El olor a chocolates de su chaqueta.

Todas las pequeñas cosas que lo hacían ser quien era.

Que lo hacían ser Remus Lupin, Profesor Sustituto de Ciencias Naturales en el colegio que asistía Harry.

Había llegado bien. Había entrado el primer día y había sonreído a todos.

Había sonreído a Harry.

De pronto, algo pasó tan rápido frente a sus ojos que Harry no supo al inicio que había sido.

Luego algo por fin encajó.

La comprensión de lo que fue, golpeó al pequeño de lleno en la cabeza.

Una dulce y cándida sonrisa que solo los inocentes de corazón como los niños son capaces de crear iluminó su rostro como nunca antes en su corta vida.

'Él va a estar bien' pensó felizmente Harry, justo antes de cerrar los ojos cansadamente y ser engullido por una total oscuridad.


En algún lugar del bosque, donde la oscuridad reina y pocos animales tienen el valor de acercarse, una reunión de gran trascendencia para el mundo tomaba lugar; una decisión había sido hecha.

Una acción, que cambiaría el futuro de tanto el mundo muggle, como el mundo mágico.

Por fin, alguien estaba escuchando.


Al darse cuenta que algo lo golpeaba en sus piernas, Harry se despertó de golpe y se puso en pie, claramente confundido. La intensa luz de la mañana lastimando sus ojos.

-Así que, por fin has despertado.

Extrañado, Harry se dio la vuelta, buscando a quien había hablado pero no encontró a nadie.

-¿Qué es lo que buscas?

-Yo…

La mente del niño se despertó por completo y recordó 'porqué' estaba ahí.

Harry miró hacia su derecha, al nivel del suelo. O más bien, miró al dueño de la voz.

Una serpiente de poco más de un metro de largo le miraba alerta. Era de un color café claro, como chocolate con leche, tenía pequeños puntos blancos en cada una de sus escamas. Sus ojos pequeños ojos amarillos le miraban con curiosidad.

-¿Eres tú quien espera por mí?. ¿Eres tú a quién he sido enviado a buscar?

La serpiente debía ser amiga de Yalei.

Ansioso, Harry asintió con la cabeza.

-Háblame, pequeño. ¿Cuál es tu nombre? Responde.

-Er… Yo, ehm. Mi nombre es Harry. ¿Cuál es tu nombre?

Los ojos de la serpiente se abrieron y por un momento parecieron como grandes círculos pero no dijo nada más.

-¿Eres amigo de Yalei?. ¿Ella te envió?. ¿Cómo esta ella? –preguntó el niño, deseoso de tener noticias de su amiga.

La serpiente pareció recuperar la compostura y alzó la tercer parte de su cuerpo mientras se dirigía al niño.

-Soy conocido como Elthen. Puedes dirigirte a mí de esa forma. Estoy complacido de haber nacido de mi madre para venir en tu busca al ponerse el sol brillante.

Inseguro responder, Harry sólo miró a Elthen asintiendo con la cabeza.

-Los otros me han enviado en tu busca, Harry.

-¿Yalei?

-Ella estaba ahí –dijo Elthen, no parecía querer decir nada más.

-¿Ella esta bien?

-Sí, pequeño. Los suyos esperan tu llegada para darte las gracias por traerla de vuelta al Lugar.

Harry suspiró, aliviado.

-¿Vendrás?

El pequeño asintió con la cabeza, resistiendo la urgencia de preguntar porque Yalei no había venido por él.

'Pero' pensó el pequeño 'Era lógico, seguro Yalei estaba ocupada con su familia, con su madre y sus hermanos y hermanos. Ella le había contado sobre ellos, seguro que los había extrañado mucho'

Él no podía imaginar lo que sentiría. Es decir, sabía que cuando tenía un año había vivido con su papa y su mamá pero no podía recordarlos. Por más que trataba sólo recordaba una luz verde brillante y una risa oscura.

No le gustaba pensar en eso.

- Sí –respondió- Iremos a ver a Yalei ¿Cierto?

La serpiente asintió con la cabeza.

-Si vienes, la verás.

-¡Entonces iré contigo!

Harry tomó su mochila del suelo y se la puso en los hombros, listo para ir en busca de su amiga.


Tras casi treinta minutos de mucho caminar, Elthen se detuvo.

Harry sabía donde estaba.

Recordaba los nombres escritos en el mapa que estaba dentro de su mochila. Se habían detenido al linde del Bosque de Lord Alberich, mejor conocido como el bosque Alber.

-¿Vendrás, Harry Potter? –preguntó Elthen.

'No había que pensarlo' se dijo Harry, 'no tenía nada que perder'

-¿Porqué preguntas de nuevo? Ya te había dicho que sí iría contigo.

Y siguió a Elthen a lo desconocido con un único pensamiento en la mente.

Pronto vería a Yalei.

Sólo había pasado casi un día, del cuál gran parte había pasado dormido, aún así, ya extrañaba terriblemente a su amiga.

Harry no se atrevió a pensar que pasaría cuando regresara con los Dursley. Cuando llegara el momento aceptaría las consecuencias por haber pasado la noche en el bosque.

Pero no le importaba.

Yalei valía todos los golpes del mundo.


Llegaron a una zona enorme, muy oscura y profunda en el bosque.

La zona en sí, era gigantesca para Harry.

Todo a su alrededor estaba cubierto por grandes árboles que cubrían la mayoría de la luz. Algunos pequeños rayos de luz iluminaban vagamente el lugar, dándole un toque de tenebrismo absoluto. A niño le pareció el escenario de una película de terror.

-Por aquí –dijo Elthen. Mientras daba una mirada a Harry y se deslizaba por el suelo.

El niño siguió obedientemente a la serpiente notando el sonido de agua corriendo que se escuchaba a lo lejos.

'El río' pensó 'Si el río esta cerca de aquí, entonces la casa de Yalei debe estar cerca de este lugar.'

Elthen lo llevó hasta el rincón más alejado de la zona. Luego, para su sorpresa, la serpiente atravesó lo que parecía una pared de piedra envuelta, literalmente, en plantas de enredaderas.

Harry dudó unos segundos pero la curiosidad fue más fuerte y se encaminó al lugar donde había perdido de vista a la serpiente.

Retiró con las manos una densa cortina de enredaderas y se vió de pronto en un pasillo de piedra sumamente alto, angosto y muy largo, en el cual seguramente algún adulto en sobrepeso habría de tener problemas para cruzar. Para Harry, con su pequeña complexión de niño, fue tan fácil como simplemente caminar. No podía ver a Elthen pero podía oír el reptar de la serpiente por el suelo al pasar sobre algunas piedras y hojas.

Minutos después divisó la luz del sol, indicando el final del túnel.

Entonces, le pareció que había emergido a un sueño.

Harry estuvo casi seguro de que solo las serpientes sabrían de ese lugar, bueno, y ahora el también.

- Bienvenido al Lugar del Nido, Harry -siseó Elthen. El orgullo era evidente en su voz.

Harry estaba maravillado.

El lugar parecía tener toda la luz que no había visto desde que entrase en el bosque. No estaba seguro del porque, pero la forma en que la luz descendía daba una sensación casi mágica y etérea, mientras un extraordinario aire de paz y tranquilidad inundaba sus sentidos.

¿En verdad estaba aún en el Bosque de Lord Alberich?

El lugar era aún más grande que el que habían pasado hacía unos minutos a excepción de que este no tenía un solo árbol, si bien, unos cuantos arbustos. Estaba rodeado por enormes paredes tan altas como las del túnel y tan envueltas en enredaderas, que Harry no se hubiese sorprendido de que hubiese mas entradas como por las que Elthen y él habían llegado.

Y más allá, justo frente a él, estaban las piedras más grandes que Harry hubiese visto en su vida. Elthen lo guió hasta el frente de ellas.

-Espera un momento Harry, Los grandes están por venir -dijo Elthen al momento de detenerse a escasos cinco metros de las rocas– al saber que te he traído conmigo estarán ansiosos de conocerte.

Harry miró a su compañera. Estaba algo erguida y hacía pequeños movimientos con su cola, parecía algo impaciente e incluso ¿emocionada?

-Elthen ¿Quiénes son Los grandes?. ¿Y cómo sabrían que hemos llegado?

La serpiente no respondió la pregunta de Harry y se limitó a sonreír enigmáticamente mientras murmuraba.

-…un momento, solo un momento.

Un minuto después, Harry se sintió observado, al principio escuchó solo unos cuantos murmullos, luego, los murmullos se hicieron palabras comprensibles.

Y antes de que se diera cuenta, estaba rodeado por montones de serpientes, de hecho, todo el lugar del nido estaba saturado de esos reptiles. Había serpientes desde colores tan vivos como amarillos, verdes y naranjas hasta unas que parecían solo manchones oscuros. Las había tan pequeñas que hasta podían caber en la palma de la mano y tan grandes que Harry tuvo la certeza de que podrían romper su cabeza con un solo golpe de su cola o tal vez comérselo de un solo mordisco.

Harry solo esperaba que no hicieran ninguna de esas cosas con él.

Y a todo esto ¿¡Dónde se había metido Yalei?

-¿Eh?…Elthen.

-Un momento, solo un momento –dijo la serpiente y continuó mirando las rocas frente a ellos.

Luego, como si aparecieran de las nada, tres serpientes se encontraban de pronto arriba de las enormes rocas, que ahora se daba cuenta Harry, no eran mera decoración sino algo así como una tarima o un altar.

Las serpientes estaban en fila, observando con detenimiento a la multitud. Eran grandes y majestuosas, su piel era de un color que Harry nunca había visto en su vida.

De un negro azulado tan oscuro como la noche, pero al tocarlas un rayo de luz, sus escamas brillaban con los siete colores del arcoiris. Harry podría haber observado sus colores por un buen tiempo si las serpientes no hubiesen comenzado a hablar.

Bienvenidos, hijos del lugar del nido!- dijo la serpiente de la izquierda.

Gracias sean dadas porque nos vemos de nuevo!- dijo la del medio.

Estamos aquí!- dijo la del lado derecho.

Las serpientes, incluida Elthen, sisearon alegremente. Harry no pudo evitar sentir algo de alegría.


'Este es un buen día' se dijo.

Aunque en los días por venir Harry no recordaría porque ese pensamiento le había pasado por la cabeza en esos momentos.


Las serpientes continuaron.

-¿Así que el humano ha venido?- dijo la del medio.

-¿Significa lo que es? Responde, Elthen- preguntó la serpiente de la derecha.

-- siseó Elthen alegremente mientras alzaba su cabeza hacía las rocas, como en forma de respeto.

-Preséntanos- dijo con voz de mando la serpiente de la izquierda.

-Harry -dijo Elthen– ellos son Los grandes. Sim, Tlha y Xern.

El pequeño niño no puido evitar pensar como era que había hecho para encontrarse en esa situación.

-Hola, mhmm, Mi nombre es Harry, Harry Potter- dijo Harry con una sonrisata y saludó tímidamente con su mano derecha a las tres serpientes, Los grandes.

Todas las serpientes, excepto Elthen que ya había hablado con Harry todo el camino, se tensaron al escuchar el saludo de Harry.

Harry, que no estaba entendiendo nada, no se explicaba la reacción de las serpientes.

¿Acaso debió haber hecho otra cosa además de saludar?. ¿Por que Elthen no le había dicho nada?. ¿Lo dejarían ver a Yalei?.

La tensión se rompió al escucharse un grito proveniente de detrás de las tres serpientes.

El grito de una voz que Harry conocía muy bien.

Se los dije!. ¿¡Eh?. ¡Les dije y no quisieron creerme!

-¿Eres tu Yalei?- preguntó Harry sorprendido.

Si!. ¡Si!. ¡Soy yo, T'arry!- exclamó Yalei, al momento que feliz, se desliaba suavemente sobre la roca para detenerse justo frente a la serpiente del medio, Tlha.

No quisieron creerme que hablaste conmigo, T'arry!- dijo Yalei consternada- ¡Pero yo insistí, insistí y les dije que había hablado contigo hasta que decidieron enviar a Elthen en tu busca ¡Y ahora estas aquí! .¡Entre nosotros! –exclamó la serpiente bastante orgullosa de si misma y dando vueltas alrededor de Tlha, mientras la serpiente negra la miraba con cara de pocos amigos.

Harry estaba cada vez más perdido. No se le ocurrió nada que decir a lo que Yalei le había dicho así que solo sonrió con cariño a la pequeña serpiente.

Si Yalei estaba feliz, él también lo estaría.

-Ya es suficiente, Yalei.

De nuevo, otra voz había surgido de detrás de las tres serpientes. Una voz autoritaria que demandaba atención.

Otra serpiente surgió de entre las sombras.

Pero esta serpiente era aún más extraordinaria que cualquiera de las que Harry había visto hasta el momento.

Debía medir más de siete metros de largo y tal vez medio metro de ancho. Su piel era de un color más negro que el de las tres serpientes y aún más negro que el cabello azabache del propio Harry. Era enorme y despedía una presencia impresionante.

La serpiente se acercó lentamente hacia Yalei y Tlha.

Cuando la luz dio de lleno a la serpiente, Harry admiró la forma en que sus escamas despedían tonalidades plateadas.

Entonces, Harry se dio cuenta que la serpiente estaba ciega. En los lugares donde se suponía debían estar los ojos, solo había dos cuencas vacías. Sin poder evitarlo, Harry sintió lastima por la criatura.

- Ahora que esta aquí y lo hemos escuchado, te pido perdón por no confiar Yalei.

- No hay nada que deba ser dicho Y' Alunej- dijo Yalei con cariño.

-¿Eres tu, Harry?- preguntó Y'Alunej.

Harry despertó de su estupor y se apresuró a responder.

-Ehm, sí, soy yo.

-¿Quién eres, Harry Potter?

Harry no sabía que era lo que la serpiente quería saber así que contestó lo mejor que pudo.

-Soy de Little Whinging, Surrey. Vivo con mis tíos y mi primo.

-¿De quien eres cría?

Harry supuso que se refería a sus padres. Seguro quería saber porque no vivía con ellos. Respondió con la mirada perdida en algún interesante punto en el suelo.

-Mis padres fueron Lily y James Potter. Murieron en un accidente de coche cuando yo tenía un año de edad.

-¿Así que tus tíos y tu primo cuidan de ti?

Harry no pudo evitar sonreír tristemente. El infierno se congelaría antes de que los Dursley se preocuparan por el.

-Sí- respondió Harry en tono monótono.

-Harry Potter, quisiera agradecerte el que hayas ayudado a una de mi sangre. Yalei puede a veces ser muy impetuosa y algo despistada. Me alegro que hayas estado ahí cuando necesitó ayuda.

Harry se ruborizó de inmediato.

Nunca nadie le había hablado de esa forma. Hasta ahora, nadie le había dicho que se alegraba de que el existiese, todo había sido lo contrario.

¡Por fin había encontrado a alguien que se alegraba que estuviera vivo, bueno, además de Yalei!

El sentimiento fue mas agradable de lo pensó.

-No, no hay porque agradecer nada. Me gusta ayudar a las personas, bueno, quiero decir- dijo el niño poniéndose aún mas rojo- a quien necesite ayuda.

Yalei, Elthen, y muchas serpientes lo miraron con adoración, pero Harry se encontraba tan avergonzado por las recientes palabras de Y'Alunej que no se percató de nada.

-Tus palabras dicen más de ti de lo que podrías imaginarte, Harry Potter. Mi nombre es Alunej, puedes llamarme así.

Como no sabía que era lo que Alunej quería dar a entender, ni si era bueno o malo, Harry mejor no dijo nada y se limitó a sonreír de nuevo.

- Sube aquí arriba, pequeño. Acércate.

Elthen dejó escapar un murmullo de admiración.

-Es un gran honor. Me parece que es un buen presagio de tu futuro con nosotros- dijo a Harry en voz baja– anda, ve, sube por aquí.

Elthen llevó a Harry hacia un lado de las grandes rocas, donde otras rocas más pequeñas hacían de escalones. Con sus buenos reflejos, Harry fue capaz de estar junto a Alunej en unos cuantos segundos.

Desde arriba de las rocas Harry tuvo una mejor vista de todas las serpientes en el suelo.

Eran muchas, tal vez demasiadas. Seguramente debería haber más de miles de serpientes.

¿Acaso era posible que todas ella vivieran en el bosque de Lord Alberich?

La serpiente, Alunej, se acercó a Harry con precaución, casi como si temiera que fuese a romperse.

Estaban tan cerca uno del otro que Harry podía sentir la respiración de Alunej sobre su cara. Su boca entreabierta, dejaba al descubierto unos colmillos curvados hacia atrás que se miraban seriamente peligrosos en opinión de Harry.

Luego, con mucho cuidado, Alunej comenzó a dar vueltas alrededor de Harry, husmeando el aire a su alrededor dando esporádicamente ligeros empujoncitos a Harry con su cabeza. Dio vueltas y vueltas y vueltas. Y con cada vuelta que daba, se acercaba cada vez mas a Harry, atrapándolo con su propio cuerpo.

'Seguramente ahora que lo tenía atrapado apretaría lo mas fuerte posible para que todos sus huesos se rompieran y sus órganos reventaran' pensó Harry. 'Aunque ¿Tenía acaso algo por que vivir?' se recordó tristemente.

Una pequeña punzada de dolor lo atravesó.

De morir en ese instante, su único remordimiento sería el no haber llegado a conocer a Yalei del todo.

La extrañaría.

Pero la verdad, era un gran alivio el que su vida terminara a manos de alguien que le había dirigido unas cuantas palabras amables. Prefería mil veces morir victima de la serpiente que a manos de los Dursley.

Porque el niño estaba casi seguro que no siempre tendría la misma suerte que antes.

Algún día, tal vez no muy lejano, su suerte se acabaría y la de los Dursley empezaría.

Alguna tarde, seguramente Tío Vernon lo golpearía tan fuerte que ya no despertaría.

Podía ser un niño pero no era un tonto.

Élentendía muy bien lo que significaba estar muerto y lo que era morir.

Sus padres también lo sabían.

Harry cerró los ojos suavemente, tratando de prepararse para lo que fuese a venir.


'Tal vez en otro tiempo' se dijo 'tendría la oportunidad de hacer algo grande. Le habría gustado que la gente lo recordase por haber hecho algo bueno. Que hubieran dicho alegremente ¡Miren, ahora estamos bien, y todo, gracias a Harry!'

Le hubiera gustado llegar a demostrar que el servía para algo.

Que era valioso.

Que podía llegar a ser apreciado.

Que su vida era importante

Que había sobrevivido por una razón.

'En fin' se dijo 'no hay mucho que pueda hacer ahora'


Harry esperó tranquilamente el final.

Y esperó, y esperó.

Y siguió esperando por varios minutos sin que nada sucediera.

-¿Por qué no temes? No puedo encontrar tu miedo. ¿Por qué? –preguntó Alunej.

-¿Por qué debería temer?

-Porque sabes que podría matarte. Asfixiarte hasta morir.

-Sí, tal vez.

-¿Entonces? –apremió la serpiente.

Harry abrió los ojos suavemente y miró a Alunej.

-¿Por qué debería tener miedo a perder algo que no tengo?- dijo, en un susurro tan bajo que solo la serpiente pudo escucharlo.

Después de un momento Alunej aflojó su cuerpo, liberándolo completamente. Acercó su cabeza suavemente, con cuidado. Y le habló tan bajo, que nadie más en la gran roca pudo escucharlos.

-Porque entonces –dijo con voz suave- ya no tendrías ninguna oportunidad de llegar a tener lo que deseas.

Y se alejó, deslizando su cuerpo suavemente alrededor de Harry. Dejando al niño enterrado en sus pensamientos y recuerdos.

Una luz en el interior del niño comenzó, aunque tenuemente, a brillar de nuevo.

-Eres valiente Harry Potter –dijo Alunej con voz clara- Y posees una firmeza tan profunda que incluso algunas de las serpientes mas ancianas que he llegado a conocer no pudieron alcanzar.

Y dirigiéndose a las tres serpientes negras habló con voz alta y firme, para que toda la multitud serpentina del lugar del nido pudiese escucharlo.

-He aquí a Harry Potter. Un pequeño. Considerado por nosotros una cría. Ayudó a uno de los nuestros sin conocerlo. Sin esperar nada a cambio de su acción -Alunej calló por un momento, como desafiando a la multitud a que dijera algo, luego continuó– Ahora esta aquí. Todos conocen las tradiciones. Todos conocemos las leyes.

Golpeo el suelo con su larga cola y se movió a un lado, dando espacio a las otras tres serpientes, Los grandes, quienes comenzaron a hablar.

Hoy estuvimos aquí para ser testigos! -dijo Sim.

Hoy conocimos a Harry Potter! –dijo Tlha.

Hoy, decimos que Harry Potter es un Parselmouht! –habló Xern.

De haber sido posible, un enorme signo de interrogación se habría dibujado sobre la cabeza de Harry.

¿Que él era un que?

No tenía idea de lo que hablaban las serpientes.

Este día, recordamos las tradiciones que nos han permitido vivir en paz! –continuó Sim.

Este día, decimos que el humano Harry Potter habla nuestra lengua, la lengua de las serpientes! -exclamó Tlha.

Este día, el consejo de Los grandes decide! –dijo Xern.

Callaron un momento, y todas las serpientes en el lugar del nido parecieron aguardar expectantes en silencio.

Harry no podía hacer otra cosa más que echar una mirada furtiva a Yalei, quién también miraba a Los grandes con ojos brillantes sin prestar atención a los intentos del pequeño para llamar su atención.

Parselmouth Harry Potter! –dijo Sim.

Es ahora y en un futuro, sin importar lo que suceda! –siguió Tlha.

El amo indiscutible! –exclamó Xern.

Y el mundo de Harry se detuvo.


Cuando es de noche y esta oscuro

Sueño que quiero ser un héroe.

Deseo ser alguien importante.

Deseo hacer algo impresionante.

Deseo ser recordado.

Que cuando la gente me vea,

caminando por las calles,digan,

¡Ahí va!

¡Miren!

¡Hizo algo grande!

¡Fue algo expectacular!

¡Y lo hizo por nosotras!

¡Y por eso no lo olvidaremos!

¡Vivira en nuestra memoria!

Su vida no ha sido en vano.


Tenía que acabar esto y darles un regalo de Navidad.

FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO!

Pdtt. ¿Pueden creerlo?. ¡Por fin me dieron una memoria USB!

¡Y tiene 1 GB de espacio!

Muahahahahahahaha!

Pdtt.2

Proximamente: Capitulo 10: 'El Principe de las Serpientes'

...Creo que comenzaré mi cruzada personal contra el programa para editar. Lo detesto.


Lunes, 26 de Diciembre del 2005, 12:32 a.m.