Disclaimer: No creo que sea tan buena como para crear el universo de Harry Potter. Por favor, no me demanden, sí? Sí? Síiii??

Notas de la autora:HOLA A TODOS!!!!! Agradezcan a firecurly, mi nueva lectora beta y gran amiga, por haberme estado picoteando y preguntándome constantemente cuando escribiría y subiría el próximo capítulo. De no ser por ella probablemente me hubiera tardado más. Pero lo admito, soy una postergadora clínica-crónica. Gracias a todos por recordarme que tenía que escribir el prox capitulo.

Más notas:Creí que por si acaso, debería especificar que las letras en 'itálicas' es cuando están hablando en parsel.


'El príncipe de las Serpientes'

Por Blackwell


Capítulo 11

La casa de polvo


-¿Serás entonces nuestro Príncipe? –preguntó Yalei inocentemente, deseosa de que su amigo se quedara por siempre junto a ella.

-Claro, Yalei- dijo Harry sonriendo felizmente.

'Este será mi hogar' pensó.

-¡Si¡Si¡Si¡Viva el Príncipe¡Nuestro Príncipe! –exclamó Yalei.

Las serpientes del Lugar del nido siguieron su ejemplo.

"¡Hurra!", "¡Viva!", "¡Príncipe Harry!" "¡Viva el Príncipe Harry!"

"¡Príncipe Harry!" Exclamaron a voces las serpientes, y Harry supo que ya nada en su vida sería igual.


.

Esa tarde, las serpientes habían seguido aclamándolo.

"¡Maestro¡Amo¡Príncipe¡Nuestro príncipe¡Nuestro guardián¡Has vuelto¡Regresó!" gritaban.

Él solo se había quedado en pie.

No había podido moverse.

No quería ir a ningún otro lugar.

Estaba en casa.


.

Las serpientes parecían deseosas de complacerlo.

¿Qué si había dejado algo que quisiera recuperar en su antigua casa? No, la verdad no tenía nada.

¿Qué si tenía hambre? No, gracias. No tenía hambre. Y, no, también gracias pero no tenían porqué ir a buscarle algo de comida.

¿Qué si quería ir a despedirse de los Dursley? Definitivamente no.

¿Eh? No, gracias, pero podía caminar solo, la verdad muchas gracias por el ofrecimiento pero no necesitaba que lo cargara esa serpiente tan grande. Muy amable, pero podía ir caminando, gracias.

Sí, podían cuidar su mochila si eso querían.

¿Qué si le enseñaban donde iba a quedarse¡Claro!


.

Cuando Harry decidió que viviría de ahora en adelante con las serpientes, había imaginado que viviría en una cueva, un montón de hojas como cama o hasta tal vez dentro de un árbol hueco; pero nunca en sus sueños más locos habría imaginado que viviría en el lugar que ahora se encontraba.

Una casa.

En efecto

¡Una casa!

¿Cómo y porqué había una casa a mitad del bosque? Esa era la pregunta.


Un tiempo antes…

-Por aquí –dijo la serpiente con una ligera inclinación de cabeza.

Alunej llevó a Harry a través de otro pasadizo escondido entre la pared como aquel por el que habían entrado. Caminaron despacio y en silencio. Lo que hizo creer al niño que habían caminado durante horas, pero el haber pasado tanto tiempo con los Dursley había hecho mella en su personalidad, no se atrevió a preguntar hacia donde iban, si ya llegarían, si faltaba mucho. Permaneció callado.

Mientras caminaban, el pasillo parecía hacerse más oscuro a medida que se hacía más angosto y alto. Más. Más. Siguieron caminando y adentrándose en la oscuridad hasta que Harry ya no fue capaz de distinguir el suelo de las paredes. No había nada.

En ese momento, en lo más profundo de su mente, algo pareció despertar…


.

...Unos minutos más.

Camina más.

Sigue. Camina. Más adelante. Ya estas cerca.

Estas llegando. Camina. Un paso más. Así. Continua.

Hemos vuelto.

Estamos de vuelta en casa.

No. No es.

No es casa.

Era. Ya no es. Pero será de nuevo.

Síii.

Estamos en casa de nuevo.

Nuestra vieja casa. Nuestra nueva casa.

Como lo fue antes. Ahora lo es...


.

Una luz amarilla al frente.

Todo toma forma de nuevo. La idea absurda de palabras en su mente se desvanece.

-Pero…

Frente a Harry se encontraba el lugar donde había estado hacía unos minutos.

'No' pensó el niño mientras inspeccionaba el lugar con la mirada 'No lo es. Parece el mismo lugar, pero es más pequeño y todas las serpientes se han ido'

-Mi príncipe, es por aquí –dijo Alunej mientras se deslizaba por el suave pasto con movimientos ondulantes y se acercaba lenta, pero decididamente hacia la pared del otro lado del claro. Se detuvo y volteó la cabeza hacia Harry. El niño entendió que debía acercarse y corrió rápidamente con la presteza de su edad hasta posarse junto a la gran serpiente.

-Acércate, mi príncipe –dijo la serpiente alzando la punta de su cola y señalando la pared que estaba a unos dos metros frente a ellos.

Harry así lo hizo, pensando que entrarían por otro pasadizo como el anterior.

Caminó.

La pared comenzó a emitir una luz color celeste, casi espectral. Una línea comenzó a dibujarse de abajo hacia arriba, hacia la derecha, hacia abajo de nuevo formando un rectángulo perfecto.

Una figura emergió de la luz.

Una serpiente delgada y de cuerpo largo, del color de la pared. No estaba viva, era más bien… un dibujo, sí.

La serpiente recorrió con movimientos dóciles el rectángulo luminoso en la pared, con su largo cuerpo pareció abrazarlo con varias vueltas. Su cabeza se detuvo a la altura de Harry. Sus ojos brillaron azul oscuro por un momento, luego desapareció y en el lugar donde antes había estado su cabeza un cuadrado de unos treinta por treinta centímetros se había dibujado, a su alrededor una extrañas líneas comenzaron a aparecer. Antes de que se diera cuenta, el niño había comenzado a leerlas.

"Mi propia sangre y carne, solo tú podrás entrar

Tuyo por derecho, por una eternidad

Un refugio para poder respirar

Un lugar a donde puedas escapar

Un espacio libre de los demás

Solo aquí podrás descansar"

Harry se volvió hacia Alunej sin decir nada, demasiado impresionado como para hablar.

-Tócalo, pon tu mano –le dijo la serpiente como si eso lo explicara todo. Así lo hizo, poniendo su mano derecha en la fría y rasposa pared.

Por un momento nada sucedió, luego, Harry sintió como la piedra comenzaba a aumentar de temperatura, comenzaba a calentarse. Una luz amarilla comenzó a surgir de debajo de su pequeña mano, expandiéndose hasta cubrirla por completo, permaneció así unos segundos y luego su brillo empezó a redimir.

La pared frente a Harry se desvaneció por completo, frente a él apareció otro corredor como los anteriores. Impresionado, el niño caminó hacia el frente, para luego detenerse cuando se percató de que no había nadie con él. Se volteó abruptamente y vio a Alunej en el mismo lugar donde había estado antes, se acercó corriendo solo para chocar con una pared invisible.

Donde antes había estado el muro de piedra ahora había otra especie de pared, algo que le impedía seguir.

La palpó con las manos.

Sí, era sólida. Pero a la vez, no lo era. Después de todo, no había nada ahí.

Golpeó el aire¿o era la pared?, con sus puños.

No pudo atravesarla.

Y la serpiente, bueno, Alunej seguía ahí pero no parecía darse cuenta de que el niño trataba de llamar su atención. Resignado y con el ceño fruncido, Harry decidió seguir el pasillo, tal vez habría una salida al final.

Caminó silencioso por el largo pasillo oscuro haciendo resonar el suelo con sus pisadas hasta llegar al final. Frente a él, sólo había otra pared de piedra.

'¿Estoy atrapado aquí?' se preguntó Harry. Estaba pensando si debería regresar al inicio del pasillo cuando algo llamó su atención.

Unos ojos azul oscuro frente a él.

Se acercó y recargó sus manos en la piedra. Algo extraordinario sucedió.

La atravesó.

Lo impresionante de este hecho fue oscurecido por lo que siguió después.

Harry sintió que flotaba mientras era envuelto por una fuerza invisible, una ráfaga de viento le revolvía el pelo y agitaba sus ropas. Una luz sumamente brillante lo dejó ciego por unos instantes.

Cuando el niño reaccionó se dio cuenta que estaba tirado en el suelo. En un suelo liso y frío que no se parecía en nada al suelo irregular de piedra del pasillo en el que había estado.

Se puso en pie y abrió los ojos. No vio nada. Todo seguía oscuro.

De pronto, fue sorprendido por un sonido chirriante a todo su alrededor. Arriba, a los lados, abajo, estaba en todas partes.

Y de pronto…

¡BAM!

La luz estaba ahí. Iluminando una gran habitación circular con antorchas encendidas a lo largo de una lisa y brillante pared de colores claros. Y el piso, bueno… era como ver un patio que no hubiera sido podado en años. El suelo estaba cubierto por plantas y un pasto tan alto que llegaba casi a la altura del niño, rozando su cabeza.

Y el techo, bueno, ha decir verdad no había techo… sólo un hermoso cielo azul celeste despejado.

La habitación era lo más hermoso que Harry hubiera visto en su vida, aunque ha decir verdad nunca había visto mucho de nada.

Más allá, al frente, una vieja puerta de color blanco. El niño caminó por entre las plantas, las hojas largas y delgadas acariciando su rostro suavemente. Llegó hasta la puerta.

No tenía perilla.

Llevado por la curiosidad de todo niño, Harry empujó la puerta. No tuvo que hacer mucho esfuerzo pues casi al instante en el que la tocó esta se abrió.

Dentro, de nuevo oscuridad.

Entro con precaución, sus pasos algo erráticos y vacilantes.

De nuevo, una explosión de luz se desató a su alrededor, las antorchas habían vuelto a encenderse como en la habitación anterior.

Pero esta vez, iluminando una gran estancia como las que el niño sólo recordaba haber visto unas cuantas veces cuando Tía Petunia tenía que llevarlo a hacer las compras.

En salón enorme se extendía frente a él. Con estructuras de vidrio en altos pedestales, pinturas grandísimas de paisajes dibujadas en las paredes, muebles, divanes, armaduras junto a las paredes. En el techo, un candelabro gigantesco iluminaba todo el salón, los pequeños fragmentos ovalados de vidrio que colgaban de él hacían que la luz se reflejara en todas direcciones.

La habitación parecía brillar de esplendor, pero, al mismo tiempo, el niño notó las telarañas en las esquinas de la habitación, la capa de tierra que cubría el suelo y hacía que cada paso que daba quedara marcado en el mismo suelo y levantara una ligera nubecita de polvo.

'Estoy en una casa' pensó 'Y no hay nadie aquí, el lugar no ha sido limpiado en años. ¿Es este el lugar donde Alunej dijo que me quedaría? Pues no parece tan mal, sólo necesita un poco de limpieza y no es algo que no haya hecho antes…'

Sólo entonces, el niño reparó en dos grandes escaleras al final de la habitación que parecían unirse formando una letra "O".

Era extraño que no las hubiese visto antes.

Se acercó hasta el inicio de las escaleras del lado derecho y las examinó con cuidado. Eran blancas y estaban hechas de piedra. Comenzó a subirlas apoyándose en el barandal y llenando su mano de polvo. Sus pasos eran ligeros pero aún así podía escuchar el eco que producía al subir los escalones.

Llegó al tope de las escaleras y vió extenderse ante sí otro espacio abierto como el anterior aunque un poco más pequeño en tamaño (pero no en altura), algunas paredes tenían dibujos y de otras colgaban cuadros, candelabros se extendían a lo largo de las paredes iluminando débilmente el camino.

Harry recorrió el lugar con cuidado, no sabiendo que era lo que podría encontrar ahí. A medida que se adentraba en las habitaciones el niño se dio cuenta que nadie había habitado el lugar en algún tiempo, probablemente muchísimo tiempo.

El suelo estaba cubierto de polvo hasta tal punto que el pequeño no podía distinguir el color del suelo, no que la débil luz de los candelabros en las paredes ayudara mucho. El lugar estaba casi en la semi-penumbra.

El pasillo principal se dividía en distintos caminos que lo llevaron a recorrer muchos cuartos, algunos parecían ser habitaciones para descansar, uno, algo que asemejaba una cocina, una enorme biblioteca tapizada de libros y varios cuartos más con algunos libros en las paredes, la mayoría de los otros cuartos, como sea, Harry no podía ni describir que había en ellos, parecían estar llenos de artefactos o cachivaches que no conocía. Otros cuartos estaban llenos (para su asombro) de objetos como espadas grandes y pequeñas, lanzas y lo que le pareció una infinidad de cuchillos y otras cosas más que aunque no estaba seguro que eran exactamente tenían finta de ser igualmente peligrosas.

Después de muchas vueltas y pasar por algunas habitaciones repetidas veces (después de un tiempo se dio cuenta que había estado dando vueltas en círculos) llegó a un cuarto muy curioso, de su agrado.

Había terminado parado frente a una puerta que se abrió sin dar tiempo al niño de acabar de preguntarse qué abría dentro. No era nada grandioso en sí pero tenía ese algo, bueno, tenía algo que hacía que le agradara. Le gustaba.

La habitación estaba mejor iluminada que el resto de la casa.

Había alfombras en el suelo y un candelabro dorado con brazos curveados que caían en cascada; sostenían pequeñas pedazos de vidrio cortados que hacían que la luz se difuminara en cada rincón posible de la habitación.

Había varias alfombras con dibujos colgadas en las paredes, algunas pinturas también. Un enorme escritorio de madera oscura, que a Harry le pareció asemejaba a una mesa, flanqueado por una enorme silla con cojines se encontraba de frente a la puerta por donde Harry había entrado.

El niño se acercó y pasó sus manos por la superficie del escritorio, su mano volvió a llenarse de polvo. Polvo viejo. Seguramente de muchos años. Todo el lugar tenía un olor extraño, a secretos encerrados.

Sobre el escritorio había un viejo libro abierto.

El niño se acercó y muy despacio se colocó frente al libro, no alcanzó a ver lo que había en el libro.

¡Ni siquiera parado de puntillas!

Harry se reprimió mentalmente por ser tan pequeño, tal vez si pudiera tomar un poco más de leche… un día después de clases había oído a una mujer decir a su hijo que si tomabas leche crecías, si solo pudiera conseguir un poco...

No pudo evitar un suspiro de resignación, no tenía tiempo.

'Y seguramente en esta casa, lo último que podría encontrar sería leche' se dijo. Sin pensarlo dos veces se subió a la silla y de pie miró el libro. Tenía las hojas amarillas, y como todo en la casa, seguramente llevaba mucho tiempo ahí.

'Extraño' se dijo 'que alguien haya dejado un libro abierto, como si hubieran estado leyéndolo y de pronto se hubieran ido'

Trató de leer el libro pero no pudo entender lo que decía. Seguramente debía de estar en otro idioma.

De un salto bajó de la silla y de pronto recordó algo. Una ocasión en que Dudley lo había convencido de que saltaron en el sillón de la sala, Tía Petunia había palidecido al verlos dando brincos despreocupadamente sobre su sillón favorito de tapicería blanca. Lo habían castigado por una semana en su alacena, por supuesto, como 'Dudykins' había sido 'obligado' por Harry a saltar en el sillón no había recibido ningún regaño.

Pero Tía Petunia no estaba ahí. No podía mirarlo con su blanco cuello largo y su boca con una mueca de desprecio. No podía regañarlo. No podía castigarlo.

Nunca más.

Con un cálido sentimiento en el pecho y sintiéndose más feliz que en toda su vida, el pequeño se encaminó a explorar lo que quedaba de la habitación.

Por fin había comprendido lo que realmente significaría el no volver a vivir con los Dursley.


.

Los muebles consistían, además de un diván de color verde oscuro que a Harry se le antojó sumamente cómodo, a excepción del polvo que lo cubría, y que se había alzado en forma de una pequeña nube cuando el niño se sentó en el mueble.

Trató de examinar las cosas más de cerca pero no encontró casi nada interesante hasta que no se topó con una puerta junto al estante de los libros. Al principio pareció estar atorada pero con un fuerte empujón el niño fue capaz de abrirla, dentro había una habitación a media luz. A la derecha estaba una gran cama de color azul oscuro con un dosel negro, un espejo alto con figurillas dibujadas en su marco de metal estaba entre la cama y la pared del frente. Frente a la cama había una pequeña mesita con algunos libros apilados y pedazos de papel enrollados, una silla de madera, y arriba de la mesa, estaban tres estantes con algunos frascos y más cosas raras que no reconoció.

A la izquierda, un armario simple con cajones y ropa en algunos ganchos, un viejísimo traje y algunos extraños vestidos oscuros que Harry no había visto antes en su vida.

Un pequeño tocador con espejo estaba entre la cama y el armario, algunas cajitas y adornos estaban colocados descuidadamente sobre el tocador, todos cubiertos por un poco de polvo que les daba un aspecto sumamente triste y melancólico. Una alfombra rojo oscuro se extendía por el suelo y decoraba la mayor parte de la habitación.

Era un espacio grande para el niño, quién había vivido todo lo que recordaba de su vida en una alacena debajo de las escaleras, la habitación era pequeña pero aún así espaciosa.

Harry se sintió al instante a gusto en la habitación, necesitaría un poco de limpieza, sí,

¿Pero en esa casa qué no lo necesitaba?, pensó.

Y de nuevo, el niño se percató de otra puerta disimulada en la pared, sin pomo, con los mismos dibujos de las paredes de la habitación, justo detrás del espejo alto frente a la cama.

Puertas disimuladas dentro de cuartos escondidos en casas abandonadas en pasadizos secretos.

Se acercó, ansioso por ver que encontraría esta vez. La puerta cedió con un ligero empujón y con confidencia, el pequeño se sumergió en la oscuridad por unos cuantos pasos en un suelo liso como el de toda la casa. Un 'clang' a su espalda le indicó que la puerta se había cerrado detrás de él. Caminó, y unos segundos más adelante se dio de frente con una superficie lisa, la empujó.

Cedió.

Estaba donde había comenzado, bueno, para ser exactos, estaba a unos cinco metros a la izquierda de Alunej, que aún seguía con la mirada fija en la pared donde había desaparecido un buen rato antes.

¡La puerta lo había llevado de nuevo al claro! Y en menos de un segundo.

-Príncipe. Has vuelto a nosotros –dijo Alunej. El niño no supo cuando se acercó la serpiente hasta su lado- ¿Ha sido el nido de su agrado?

- –dijo el niño de inmediato- Pero, Alunej¿Sabes como llegó esa casa, digo..err, nido, aquí¿Quién la hizo?–preguntó, no sabía si él mismo se entendía. ("¿Y qué fue todo eso de la pared brillando azul, el dibujo de la serpiente moviéndose y la pared que desapareció pero que aún estaba ahí? Quiso preguntar, pero no se atrevió)

-Siempre ha estado aquí ese lugar –contesto la serpiente con un tono solemne- cuando otros han llegado, otros que hablan como nosotros, entran aquí. Sacan y meten objetos, nosotros no cuestionamos sus decisiones. Ellos vienen, viven, cuidan de todos nosotros. Algunos se quedan. Otros se van. Eso es lo que dicen las historias.

'Así que nadie sabe' pensó el niño y un fuerte gruñido resonó en el claro, su estómago estaba por fin protestando la falta de la poca comida que solía consumir cada día (o dos días según el humor en el que se encontraran sus tíos). Harry dejó escapar un ligero suspiro y levantó la cabeza hacia el cielo, ya no había tanta luz, pronto sería de noche y no tenía ni idea de donde conseguir comida, ya no vivía con sus tíos y no tenía ni un solo centavo para comprar comida.

-¿Desea comer algo, señor?- escuchó.

Y a pesar de todo.

A pesar de todo, no se arrepentía.


.

Casi una hora después (el niño no podía estar seguro del tiempo que pasaba) Harry estaba sentado en el claro donde se habían reunido las serpientes, con las piernas extendidas y una pequeña montaña de diferentes frutas, hojas y pequeños animales muertos frente a el.

A la orden de Alunej, algunas serpientes se habían dado a la tarea de salir a buscar algo de comida para el

Dándoles las gracias, se sentó en el suelo y comenzó a separar las frutas y a examinarlas, tomando lo que creía que podía comer y poniéndolo en una pila diferente a su derecha.

Unos minutos después el cielo oscureció por completo dejando a Harry en la completa oscuridad que era aliviada solo por los ligeros rayos de una media luna; tomando las frutas del suelo, comenzó a comer lo que para él, era un festín.

Después de comer, Harry se recostó en el césped cerrando los ojos por unos segundos. Sintió vagamente como Alunej se acercaba y enroscaba su cuerpo largo y escamoso junto asu brazo izquierdo.

Tal vez porque en su mente se había asentado firmemente el pensamiento de que ya no estaría nunca más con los Dursley, el niño empezó a relajarse lentamente.

Y por primera vez en mucho tiempo, se sintió descender suave y libremente en el mundo de los sueños.

Sueños de nuevos amigos, nueva familia y un nuevo hogar.

Y Harry soñó, sabiendo que esta vez sus sueños eran realidad.


Y muchos dirán que ese fue el momento en que el futuro del niño realmente cambio. Cuando finalmente comprendió que el mundo no se limitaba solamente a secretos escondidos en la alacena debajo de las escaleras en una casa, de una aparente familia de lo más común y corriente, en un lindo vecindario de uno de los tantos países del mundo.


Lo vi.

Quite el polvo con mis manos.

Lo sostuve y lo miré.

Y supe que estaba hecho para mí.

Algo para mí.


..

Síi, siii, ya se que no tengo excusa!!! Pero que puedo decir a mi favor? Soy extremadamente floja, lo see, lo admito. Solo recuerden que matarme no es bueno, pueden planearlo, si, pero la ejecución del plan deberá llevarse acabo hasta después de que acabe la historia.

(¡Maldición! Ha sido casi un año desde que escribí el capitulo anterior!! Cuando me di cuenta no podía creerlo!! No, no puedo permitir que esta falta de atención suceda de nuevo. Esta vez me esforzare mas.)


Domingo 4 de marzo del 2007, 7:21 pm