Disclaimer: ¿Me escucho como si fuera millonaria?, Y eso, señores y señoras, es la prueba de que Harry Potter no es mío (Oh! Pero como quisiera que lo fuera)
'El príncipe de las Serpientes'
Por Blackwell
Capitulo 13
El-niño-que-perdimos
...no vió tampoco como el ambiente en la casa parecía más ligero, menos abandonado.
Más despierto.
Algo en la casa de polvo estaba cambiando y Harry Potter muy pronto averiguaría el porqué.
En una gran oficina de un edificio cuidadosamente escondido un hombre rechoncho y nervioso sufría el peor dolor de cabeza de toda su vida mientras sentía el inminente inicio de un tic nervioso, su cuerpo, incapaz de contener tanta tensión había comenzado a manifestar un llamado de auxilio obligando a la mano derecha del Ministro de Magia a abrir y cerrarse continuamente por varios minutos, varias veces al día desde la semana anterior.
El inicio de todos sus problemas había empezado hacía seis meses, aún recordaba haber pensado que de seguro sería otro tedioso martes como el día anterior, lleno de papeles que firmar, proyectos que revisar, juntas con otros políticos a las que acudir; había pensado en que tomaría un trago al final del día en su oficina, después de todo, algún día tenía que terminarse esas botellas de firewiskey que dignatarios de otros países seguían regalándole (No que le disgustara que lo hicieran). Había tomado una taza de café sin leche y azúcar aquella mañana en su oficina, aún lo recordaba claramente, e iba a la mitad de un informe que presagiaba una alza en los huevos de salamandra negra del oriente por la destrucción inesperada por un grupo terrorista muggle de una de las tres más grandes reservas de salamandras cuando la rubia cabeza angular de Nicolai Sesbarr, su jefe del Departamento de Desmemorización apareció inesperadamente en la línea segura de emergencia. Desde que se percató del aumento en las llamas verdes de su chimenea Fudge supo que quienfuera en esa llamada no tenía buenas noticias y sintió un escalofrío recorrer toda su espalda hasta su nuca, pero sacudió su cabeza y arrojó aquella sensación en la parte trasera de sus pensamientos, ya se ocuparía de ella después.
-¡Ministro Fudge! –exclamó en tono urgente Nicolai. 'Malo' pensó Fudge 'un tono de urgencia nunca es bueno y mucho menos cuando involucra a los desmemorizantes'.
-Nicolai ¿Qué sucede? –dijo Fudge tratando de mantener la calma.
-¡Señor! A las dos de la tarde se registró un pulso de magia de gran magnitud en los alrededores de Londres, se envió un equipo para determinar el punto de concentración; el origen del pulso se registró en Surrey, específicamente en Little Whingging. Al inicio estábamos confundidos, creímos que se trataba de algún ritual o un duelo entre varias personas por la magnitud del residuo mágico, una inspección más profunda resultó en el conocimiento de lo que ocasionó el pulso –dijo, su voz volviéndose más grave y oscura a medida que avanzaba el reporte- ¡Fue el desplome de una barrera, señor ministro!
Fudge dejó escapar un suspiro de alivio.
-¡Una barrera! ¿Porqué vienes a molestarme con estas sandeses y tonterías? ¡Bah! Una pequeña barrera no puede ocasionar más que solo unos pequeños desperfectos en objetos muggle, nada de que preocuparse. Haz que tus chicos se encarguen de reemplazar lo más importante y que no haya rastro alguno de esa barrera que puedan percibir los muggle.
-¡Ministro! Creo que no me expliqué bien, fue el desplome de una sola barrera lo que ocasionó un pulso de residuo mágico que se sintió todo el camino desde Surrey hasta casi llegando a Londres.
-¡Qué! ¡Imposible! ¿Están seguros que fue sólo una barrera? ¿No había más conectadas?
-¡Estamos seguros que fue sólo una! Nosotros tampoco podíamos creerlo, así que cotejamos las listas de residentes con las barreras registradas en confidencialidad en el ministerio sobre esa área y, ministro, encontramos que sólo una barrera de sangre pudo haber sido la causante...
El Ministro de Magia se sintió palidecer.
Surrey. Little Whingging. Barrera de sangre.
No podía ser. Que no lo fuera.
- ...se envió un equipo al lugar y se identificó el origen de concentración, la barrera ya había caído por completo y los cimientos se deterioraban a tal grado que en unos minutos no quedaba nada más que un leve rastro de magia en las orillas de la propiedad. Cuando se intentó identificar el origen del desplome nos topamos con algo inesperado...
Por favor, no lo digas. Que no lo sea.
- ...el registro no proporcionaba nombres sólo la barrera, no sabíamos a casa de quién íbamos. Asumo por su reacción que sabe de quién estoy hablando.
El Ministro de Magia asintió con la cabeza lentamente.
- Ministro, su familia no sabe dónde está. Harry Potter no ha estado en casa desde hace más de una semana y nosotros no sabíamos nada al respecto. El-niño-que-vivió desapareció y no lo sabíamos.
No más de dos segundos después, Fudge sintió un inexplicable cosquilleo en su mano derecha.
Hospital St. Mungos. Habitacion No. 74
Catorce dias desaparecido
Sus ojos dolian. Y habia tanta luz. ¿Porque habia tanta luz? ¿Habia dormido acaso con la luz encendida? ¿Cuando se habia ido a dormir?
Oh, todo estaba tan borroso... Si solo pudiera, abrir bien sus ojos...
Habia mucho blanco. ¿Su habitacion habia sido tan blanca siempre? No, no. Su cuarto era gris, si. ¿Porque habia tanto blanco entonces?
Fruncio el ceño intentando recordar... Sus ojos se agrandaron mientras sus ultimos recuerdos volvian a el.
-Harry, verásyo…
-¡No!
- …si me dejarasexplicarte
-Mentiroso
- … ¡ALÉJESE!
Y luego, el... ¿Que habia sucedido? ¿Que habia hecho despues de eso? Harry estaba corriendo, tenía que detenerlo, no podia dejarlo ir sin antes explicarle... ¿Porque no podia recordar?
Trato de recordar con mas fuerza, recordar que ropa traia, como estaba parado frente al hijo de su mejor amigo, las palabras exactas que habia dicho...
Estuvo recostado en la cama por varios minutos forzando su cerebro a trabajar, a hacer un mejor esfuerzo y luego, cuando por fin obtuvo algo...
El hombre intento incorporarse de la cama ignorando el dolor y los calambres que recorrian todo su cuerpo, logro que sus piernas lo obedecieran lo suficiente para colocarlas en el piso pero cedieron de inmediato cuando intento ponerse en pie y cayo tambaleandose de inmediato. Pero eso no lo detuvo, como pudo se arrastro casi gateando a la puerta de la habitacion y despues de tres intentos logro abrir la puerta para encontrarse con un gran pasillo.
No llevaba mucha distancia cuando la voz sorprendida de una mujer lo distrajo.
- ¡Señor! ¿Que cree que esta haciendo?
Una enfermera de cabello oscuro iba a su encuentro por un lado del pasillo. La mujer ya lo estaba ayudando a levantarse antes de que el hombre lobo pudiera protestar.
- ¡Tiene que quedarse en cama! ¡Merlin! ¡Pensamos que tardaria mas en despertar por el estado en que lo trajeron pero aqui esta usted, intentando escapar por el pasillo!
Lupin forcejeo por unos instantes con la mayor fuerza posible, desafortunadamente el hecho de haber estado en coma por varios dias tiene un desagradable efecto secundario en la fuerza fisica de cualquiera asi que Lupin termino exhausto casi de inmediato y siendo arrastrado por la enfermera de regreso a su cama.
-No puedo quedarme aqui -murmuro apurado- tengo que... que hablar con Dumb... dr...
-Ya, ya. Con esto estara mejor –dijo la enfermera tomando una pequeña toallita húmeda de algún lugar y poniendola en su frente.
-Pero... es imp... tnte... que yo... que...
Lupin, al borde de la inconsciencia lucho por mantenerse despierto porque tenian que saberlo.
Tenian que saber que lo ultimo que recordaba eran escamas de serpiente y un olor a sangre.
Cuarto de Interrogacion No. 4, Ministerio de Magia
Diecinueve dias desaparecido
La habitación estaba casi vacía a excepción de una pequeña y cuadrada mesa de metal justo al centro, dos sillas simples también de metal y una antorcha de llamas verdes al centro y alto de cada pared. En una de las silla se encontraba sentada una mujer rubia de aspecto nervioso y mirada culpable, su largo cuello se torcía hacia los lados cada cuantos segundos pero siempre volvía inadvertidamente al frente donde una sencilla puerta de madera se encontraba cerrada.
De repente la puerta se abrió y la mujer dió un respingo sin levantarse, su rostro como de caballo se enfocó con aprensión en las dos personas que habían entrado en la habitación cerrando la puerta tras de sí, ambos usando túnicas azules con plateado.
Eran un hombre y una mujer. La mujer no era de estatura muy alta comparada con su compañero que parecía sobrepasarla por varias docenas de centímetros, tal vez cuatro, era blanca y tenía el cabello liso, negro y corto hasta los hombros, sus ojos eran azules casi de un color celeste y la mujer miraba a la rubia como si quisiera pasarle un cuchillo por la garganta. El hombre, negro y con un arete en una de sus orejas, tenía una presencía grande y se veía casi como si aquel cuarto fuera demasiado pequeño para él, él ('gracias a dios' pensó la rubia) portaba una expresión completamente neutral en el rostro pero de haber conocido la rubia a ese hombre hubiera sabido que cuando su rostro se mantuviera libre de expresión alguna era cuando más cuidado debías temer. Pero ella no lo sabía, y por eso abrío su boca y las palabras fluyeron cual río desbocado.
-¡Sáquenme de aquí! ¡Quiero ir a casa! ¡Engreídos! ¡Arrogantes! ¡Fenómenos! ¡Que tiene su tipo con nosotros! ¡No hemos hecho nada! ¡Déjennos ir! ¡No queremos estar aquí, con los de su tipo!
-¡Silencio! –chilló la pelinegra. Calmadamente levantó el maletín que la rubia había fallado en notar y lo puso sobre la mesa abriéndolo, tomó varios pergaminos y una pluma blanca como de ave y la puso recostada sobre el pergamino.
-Ministerio de Magia de Gran Bretaña, bajo el mandato de Cornelius Fudge, 15 de Julio de su noveno periodo. Interrogación No. 57 respecto al caso Harry Potter,...
La pluma se paró y comenzó a escribir por sí sola sobre el pergamino.
Los ojos de la mujer rubia se agrandaron y su boca se abrió como si estuviera apunto de gritar pero una fría mirada de la otra mujer en la habitación la hizo callar y tuvo que contestarse con sólo mirar con odio la pluma como si fuera capaz de prenderle fuego con el pensamiento.
- ...dirigida por Marianne Jones y Kingsley Shackelbot, con expedientes limpios, ambos aurores y en servicio. Establezca su nombre completo para el expediente, señora.
-¡Porqué hacer lo que uno de ustedes dice! ¡Fenómenos de la naturaleza, todos ustedes! ¡No deberían de existir! ¡Son aberraciones!
-Nombre, señora –habló Kingsley, su voz madura y rasposa.
La mujer calló por unos segundos y pareció recapacitar con la sutil amenaza en la voz del hombre, respiró profundo y más calmada respondió.
-Petunia Dursley.
-Muy bien, Sra. Dursley. Soy la aurora Jones y mi compañero es el auror Shackelbot y estamos aquí para proceder con la interrogación respecto al paradero de su sobrino Harry Potter, siete años, mago, desparecido. Como muggle con conocimiento previo proveeido por su difunta hermana Lily Evans, después Potter, y guardiana citada legal del ya mencionado menor de edad, anteriormente cuestionada con veritaserum, enfrenta cargos graves contra su persona por negligencia, abuso de menores, posible homicidio no culposo, obstrucción de la ley, incumplimiento del estatuto de secrecidad, ataque a un auror del Ministerio de Magia en servicio, negación a cooperar en un caso apoyado por el Wizengamot y unos cuantos cargos menores. De acuerdo a la severidad de esos cargos, lo cual será determinado por el Wizengamot en seción dentro de algunas semanas, se le fijará una sentencia que podrá ser de entre 25 a 40 años en una prisión muggle con conexiones al Ministerio de Magia o de 5 a 10 años con desmemorización.
La mujer rubia había dejado de lado su mirada superior y altanera al darse cuenta de la gravedad de su situación, por fin se enfrentaba a la realidad y parecía estar a punto de llorar.
-¿Entiende su situación Petunia? –preguntó la aurora Jones.
Petunia Dursley asintió suavemente.
-Sí –dijo.
-El Ministro de Magia considera prudente –Jones hizo un gesto- que se le interrogue sin el uso de pociones, para que se encuentre libre de influencias, al respecto del paradero de Harry Potter.
-¡No sé dónde esta el mocoso! –exclamó Petunia secamente.
-Estamos al tanto de eso Sra. Dursley. Pero dígame, ¿Tenía Harry algún amigo? –pregunto Kingsley aunque ya sabía la respuesta, se la habían dado varios de los maestros, compañeros e incluso el mismo primo del pequeño.
-No. No le gustaba estar junto a otras personas.
-Querrá decir que usted y su esposo no le dejaban estar junto a otras personas.
-¡Pués que esperaba! ¡Si el chico estaba con alguien más seguro habría mostrada sus modos y rareza! ¡Todo el vecindario habría sabido que era un fenómeno! ¡Y qué habrían pensado de mi familia! ¡Mi pobre familia!
-El chico es su familia –apuntó Kingsley.
-¡Já! Ese mocoso era más un estorbo que nada, nos tenía siempre al margen, siempre esperando que sucediera algo cuando lloraba, gritaba y se enojaba como la inútil de mi hermana. ¡No podíamos vivir así todo el tiempo!
-¿Fue por eso que pensó que debía disciplinarlo? ¿¡Educarlo como se entrena a un perro!? –exclamó Jones con enojo.
-¡Qué habría hecho usted! ¡Un día nos levantamos y estaba ahí junto a la puerta, y lloraba y lloraba porque la maldita de mi hermana no estaba!
-¿Y por eso lo dejaba sin comer? ¡Porque el bebé extrañaba a su madre! ¿Por eso le pegaba para que dejara de llorar?
-¡Se lo merecía! ¡Todos ustedes! ¡Con sus modos raros y sus cosas de fenómenos! ¡Yo ni siquiera quería hacerme cargo de él! ¡Fueron ustedes los que lo dejaron junto a mí puerta con solo una sábana y una carta, si me hubieran preguntado yo me habría negado a tenerlo en mi casa!
-¡¿Qué anda mal con usted Dursley?! ¡Cualquiera hubiera aceptado a ese niño con los brazos abiertos! ¡Maldición, si me hubieran preguntado yo lo habría cuidado! ¡Pero usted era su única familia!
-¡Ese mocoso es de su tipo! ¡No es familia mía! ¡Nosotros somos normales, gracias a dios!
-¡Pues déjeme decirle que de encontrar a Harry Potter no lo verá en mucho tiempo porque aunque usted saliera libre por algún milagro de los cargos que se le imputan yo personalmente me aseguraré que ese niño no esté a más de 300 metros de usted!
La Sra. Dursley guardó silencio, pareció recordar de pronto donde estaba y porqué.
-Sra. Dursley, si Harry no tenía amigos ¿puede decirnos si alguna vez lo vió hablando con alguien en distintas ocasiones? ¿El supermercado, alguna tienda, en el parque?
-No, no. Nunca lo veía hablando con nadie.
-¿Lo escuchó mencionar a alguien? ¿Otro niño? ¿Algún profesor?
-No.
-Entonces dígame ¿A qué lugares solía ir aparte de la escuela? ¿Dónde le gustaba estar?
-Yo, bueno, no lo sé. Creo que le gustaba la escuela, nunca se quejaba cuando era día de ir a la escuela como Dudley, ya nunca se quejaba... mhhm, a veces cuando terminaba sus tareas preguntaba si podía ir al parque y lo dejaba ir cuando quería estar sola.
-¿El parque? ¿Cuál?
-Uno que está a cinco cuadras, con columpios.
Ambos aurores se miraron el uno al otro.
- ¿Eso es todo lo que sabe? ¿Alguna tienda a la que le gustara ir? ¿Algun pasatiempo? ¿Lo vio coleccionar cosas, algun objeto? ¡Denos algo, por mas pequeño que sea! –exclamo la aurora Jones.
- ¡Lo siento, de acuerdo! ¡Jamas no llevamos muy bien con el mocoso!
-Denos las señas de ese parque que menciono –dijo Kingsley asperamente- ya es hora de que regrese a confinamiento.
Petunia hizo un gesto de desprecio pero esta vez supo contenerse y sabiamente mantuvo cerrada la boca.
Ministerio de Magia. Cuartel General de los Aurores. Sala de conferencias No. 1.
Veintidos dias desaparecido.
-¡Porque! ¡Como es posible que no sepan nada! ¡¡Han estado trabajando por semanas, tiempo completo, horas extras y aun nada!!
Fudge, vestido en una tunica marron y con sombrero de bomba, paseaba de un lado al otro sobre la plataforma junto a una de las paredes mientras reprimia a los aurores por su falta de resultados. Llevaba ya varios minutos vociferando a sus subordinados y aun se veia que continuaria por otros tantos. Su caminar era erratico y nervioso, gotas de sudor resbalaban detras de sus orejas, sus ojos se veian ligeramente dilatados y algo oscurecidos; por una razon que escapaba a los aurores sacudia su mano cada varios minutos como si quisiera arrojar un polvo inexistente, el ministro parecia no percatarse de ese extraño ademán y ninguno de los aurores presentes que habian sido convocados a la conferencia se encontraba de humor como para preguntar al respecto, en ese momento a nadie le preocupaba particularmente la salud de la persona que les echaba en cara su "incompetencia".
Despues de media hora de palabrerias y acusaciones los aurores fueron despachados con instrucciones de reforzar la busqueda, encontrar mas indicios del paradero del pequeño y "por favor, encuentren algo, ¡por Merlin!"
Al final solo Fudge y Robert Gallawey, el jefe del departamento de reforzamiento de la ley quedaron en la sala de conferencias, el primero debatiendo mentalmente sobre si el estres de las ultimas semanas podia compararse al de sus primeros meses de haber sido elegido como ministro de magia en Inglaterra y el segundo preocupado en como un pequeño de siete años podía desvanecerse tan eficazmente.
Primer piso del Ministerio de Magia, entrada principal.
Tres meses desaparecido.
-¡¡Pero señorita!! ¡¡Usted tiene que dejarme pasar!!
-¿En serio? ¡Ilumineme usted entonces con las razones por las que deberia hacer algo que seguro me costaria mi trabajo!
Hubo silencio, el hombre habia titubeado demasiado y la mujer en el escritorio supo aprovechar el momento.
-¡Vayase de aqui ahora! Y no vuelva si no es para un asunto diferente de este.
El hombre se fue refunfuñando y la mujer suspiro cansadamente.
-Son dias –empezo a decir un hombre rubio que se acercaba- como estos en los que deseo fervientemente no tener un trabajo que implique hablar con tanta gente. ¡Dios! Son tan molestos a veces que solo quisiera usar un Inmobilus, acercarme lentamente mientras extiendo mis manos para que se cierren alrededor de sus pequeños cuellecitos de magos... –termino, extendiendo sus manos y haciendo ademan de cerrarlas al frente suyo con un rictus de odio no del todo fingido.
-¡Michael! No digas esas cosas, alguien podria escucharte y hacerse una mala impresion –susurro la mujer.
-¡Como si me importara lo que los demas piensen!
-¡Y es por esa actitud que no tienes novia!
-¡Oh, por favor! ¿Heyleen, no te mordiste la lengua acaso?
La mujer tomo sin pensarlo un manojo de panfletos amarillos que estaban a la derecha del escritorio y los blandio contra la cabeza de su compañero que no hizo ningun intento por evadir el golpe.
-¡Me pregunto hasta cuando va a durar toda esta locura! ¿Recuerdas aquellos dias en que la gente no intentaba comprarnos para poder entrar al Ministerio?
-¡Como olvidarlos querida! ¡Si no fue hace mas de dos meses! Pero si, extraño los viejos tiempos –exclamo Michael con una sonrisa socarrona en el rostro.
Estuvieron en un silencio comodo por varios minutos, pero Heyleen nunca habia sido buena soportando el silencio, algo que ver con su hermana y su madre que la habian condicionado al ruido con sus continuas peleas matutinas que terminaban hasta el anochecer.
-Crees... ¿crees que lo encuentren?
Michael Collins no tuvo que preguntar de lo que estaba hablando, era la razon por la que hacian guardia estricta en la entrada del ministerio desde hacia dos meses cuando temprano por la mañana con un cafe caliente en una mano y el periodico el Profeta en la otra Michael se habia enterado de la noticia al igual que la mayoria del mundo magico; aun recordaba el titular que en letras grandes remarcadas decia: "Niño-que-vivio desaparecido, ministro encubre todo"
La sorpresa lo habia hecho dar un pequeño brinco y derramar parte de su cafe sobre si mismo, hecho que lo tuvo maldiciendo por varios minutos despues mientras con cuidado cubria su mano hinchada con una crema para quemaduras leves.
El pequeño Harry Potter llevaba varias semanas desaparecido, nadie sabia nada, no tenian la mas minima idea de donde estaba, ningun testigo o pista alguna, no sabian si estaba perdido o alguien lo habia secuestrado solo se sabia que un dia no habia regresado a su casa despues de clases en la escuela muggle. No estaba claro como el ministerio de magia se habia percatado de la desaparicion (tal vez tenian guardias o algun hechizo de monitoreo) pero inmediatamente se habia armado un equipo de busqueda y rescate que habia encontrado... nada.
Rumores en el ministerio decian que tal vez el niño había huido de casa por cuenta propia y no habia sido secuestrado, al parecer la familia del niño-que-vivio no tenían en alta estima a la pequeña celebridad, suficiente explicacion seria decir que ni siquiera se habian tomado la molestia de notificar la desaparicion de su sobrino a las autoridades muggles ni habian intentado contactar con el mundo magico, de hecho se decia que la familia habia sido cuestionada por largas horas en una de las celdas de interrogacion y lo que fuera que hubieran confesado tenia muy molestos y ansiosos al equipo encargado de encontrar al pequeño con no decir que la familia habia terminado en un inmediatamente sospechoso "confinamiento de aceptacion mutuo", en otras palabras, estaban en confinamiento aislado hasta que el ministerio votara su destino pero Michael sabia lo que el ministerio decia entre lineas y no en voz alta: la interrogacion habia sacado a luz acciones lo suficientemente preocupantes como para que el ministerio retuviera y considerara castigar a un par de muggles.
Generalmente el mundo magico se conformaba con desentenderse del mundo de los muggles, ni siquiera las guerras lograban cautivar la atencion de los magos y brujas como para que pensaran en intervenir; muggles y magos vivian en mundos enteramente diferentes y rara vez se mezclaba uno con el otro. Los crimenes de magos contra muggles eran, aunque no raros, una baja estadistica desde siempre (exceptuando uno que otro mago oscuro y como olvidar el asunto de hacia varios años con aquel-que-no-debe-ser-nombrado), es muy bien sabido que los crimenes de muggles contra magos son casi nulos, practicamente inexistentes. Esto debido a que un mago o bruja puede usar su magia en cualquier momento para defenderse (incluyendo la magia accidental en menores), los muggles nunca esperan enfrentarse contra magia y por lo tanto nunca estan preparados para defenderse de esta, rara vez un muggle toma desprevenido a un mago y aun asi el ministerio generalmente deja al mundo muggle lidiar con su gente excepto en casos extraordinarios. Y la familia de cierto pequeño mago perdido daba todas las luces de ser uno de esos casos.
Y a pesar de los rumores, la posibilidad de que el pequeño salvador del mundo magico hubiera dejado su casa por cuenta propia no parecia ocurrirsele a la mayoria de la gente que demandaba se encontrara al niño al instante. De inmediato se habia sospechado secuestro, cientos de magos que practicaban magia negra habian estado sumamente molestos de la derrota de su Señor oscuro a manos de un pequeño de solo un año, como ese niño había sobrevivido esa noche con tan solo una cicatriz en forma de relampago cuando magos adultos y con años de experiencia en duelos habian fallecido en segundos, por siempre permaneceria en misterio para el mundo entero.
En una noche un mago oscuro y terrible que habia iniciado su propia guerra contra el mundo habia caido, una pareja habia muerto y un bebe habia quedado huerfano ganando mas enemigos que un hombre adulto de 50 años en toda su vida; esa noche el resto del mundo magico habia suspirado con tanto alivio y felicidad que nunca se habian molestado en cuestionar a donde habia ido a parar ese niño solo contentos con saber que habia vivido y Tu-sabes-quien habia muerto.
Michael se habia preguntado una que otra vez el dia de Halloween mientras visitaba a su hermano y sus sobrinas que habria pasado si aquella noche Tu-sabes-quien hubiera vivido y el pequeño Potter hubiera muerto; ¿estaria Valerie de cinco años riendo tan felizmente en el sofa si eso hubiera pasado? ¿Habria su hermano, un auror novato en aquellos tiempos sobrevivido lo suficiente como para concebir a Valerie? ¿O a Melanie de tres años?
Algunas veces Michael pensaba seriamente en silencio que habia pasado aquella noche, ¿Habia Tu-sabes-quien cometido un error? ¿Habian los padres de Potter hecho algo para proteger al niño y nadie se habia dado cuenta? ¿Era acaso la magia accidental del niño-que-vivio tan poderosa que ni siquiera un mago tan terrible como Voldemort habia podido defenderse? Pensaba en todo eso por varios minutos luego se recordaba que sus sobrinas estaban ahi, su hermano y cuñada estaban ahi tambien, el resto de su familia seguia con vida gracias a un bebe que todo el mundo magico conocia y que familias (incluso su hermano) contaban la historia de esa noche a sus hijos antes de dormir. Harry Potter era una leyenda viviente que aunque existia y respiraba nadie habia visto nunca, excepto algunos privilegiados esa noche. Todo mundo se habia contentado con solo saber que el pequeño gran mago estaba viviendo en algun lugar del mundo muggle y al cumplir once años entraría a Hogwarts para empezar su educacion.
El mundo magico no habia cuestionado donde estaba Harry Potter, no habia preguntado si estaba bien protegido, no habia pensado que seguidores del Señor oscuro podrian encontrarlo, no se le habia ocurrido preguntar donde estaba. A pesar de que el niño los habia salvado de una terrible guerra que se expandia incontrolablemente el mundo magico no se habia preocupado por el destino de su salvador mas alla de darle fama y celebridad a su nombre, hoy, se maldecian por su descuido.
Y ahora...
-La verdad no lo se, he escuchado que nadie en el equipo de busqueda y rescate tiene la mas minima idea de donde podria estar.
...el mundo magico pagaba su error.
Heyleen le lanzo una mirada horrorizada.
Incluso el habia pensado que el niño vivia en algun lugar con fuertes barreras magicas, posiblemente con guardias de aurores o un guardaespaldas o hasta tal vez estaba de incognito con otro nombre; nunca habia pensado en preguntar a su hermano que habia sido del niño tal vez porque no queria pensar mas en aquellos horribles tiempos de temor e incertidumbre cuando no se sabia cuando seria el proximo ataque o quien amaneceria muerto despues.
-Pero me gusta pensar –continuo con voz subyugada- que si fue capaz de sobrevivir a Tu-sabes-quien con solo un año de edad no es del todo imposible que algun dia volvamos a saber de el.
Heyleen se mantuvo callada por un minuto deseando que su compañero tuviera razon, que algun dia Harry Potter caminara por el mundo magico, y ella pudiera estar ahi.
Quien hubiera pensado en ese momento que Harry Potter se toparia de lleno con el mundo magico aun antes de cumplir once años.
Que caminaria por las calles de Diagon Alley antes que cualquier mago nacido en familia muggle.
Que años despues Michael, con una taza de cafe en la mano y el periodico el Profeta en la otra se enteraria al igual que todo el mundo magico que Harry Potter seguia con vida. Afortunadamente para Michael, esta vez al dar un brinco la taza de cafe caliente caeria al suelo en vez de derramarse sobre su mano.
El destino ya habia cambiado para el niño-que-vivio cuando habia contestado aquellos examenes sin temor a replesalias, cuando una maestra habia hablado con su antiguo profesor de Hogwarts, cuando un hombre lobo habia llegado como maestro sustituto. Cuando una tarde aquel pequeño se habia hecho amigo de una serpiente las ruedas del destino se habian detenido y girado de forma distinta de lo normal pero siempre en una sola direccion, hacia adelante.
Y mientras magos y brujas del mundo esperaban con ansias noticias del niño-que-vivio, mientras el mundo magico sufria una revolucion de pensamientos independientes y liberales un pequeño niño corria y saltaba alegremente por el bosque con serpientes a su lado. Seguro y en paz con el mundo por primera vez.
Llaman mi nombre
Dicen mi heroe
Si solo supieran
Lo triste que estoy
\\\/
Llaman mi nombre
Dicen mi amigo
A ellas protego
Con todo mi ser
\\\/
Llaman mi nombre
me dice enemigo
no se lo que quiere
pero no cederé
\\\/
Hoy soy un principe
Nadie me llama
Protego mi reino
Y jamas perderé
17 de Septiembre 2008, 1:56 a.m. Hora de Japon, Osaka (yujuuuu!!)
