Inseminación

Sam Winchester necesitaba tener a su hermano dentro de él, era lo que había estado esperando todo el día. Cuando Dean se había entregado a él de esa forma, sabía que lo mejor estaba por venir.

"Quiero verte, Sammy, desnudo como Dios te trajo al mundo", gimió el mayor de los Winchester.

Sin pensarlo dos meses, Sam empezó a quitarse la ropa como si su vida dependiera de ello, y por supuesto Dean disfrutaba de la escena con una amplia sonrisa lujuriosa en su rostro. Una vez que Sam se encontró desnudo, su hermano se volvió a recostar sobre él mientras apretaba su pene para masajearlo con fuerza.

"¿Te gusto eso, bebé?", preguntó Dean al darse un beso.

"Sí, De. Pero quiero verte desnudo también. Quiero que me dejes quitarte la ropa."

Y sin esperar a la contestación, Sam empezó a quitarle la ropa a su hermano, sin dejar de besar su cuello.

"Calma, campeón, que tenemos toda la noche para hacer esto."

"No, De, te necesito dentro de mí ahora. Quiero que me violes, quiero que me penetres y me insemines. Planta tu semilla dentro de mí."

"Llevo haciendo eso varias veces al día durante los últimos dos años."

"Pero esta noche es especial."

Nunca antes habían tenido tanta química entre ellos, el contacto del pecho duro de Dean contra el musculoso de Sam llenaba el aire de lujuria y pasión. Sus besos no eran simples roces de labios, sino que uno intentaba devorar la boca del otro en una batalla digna de los Winchester.

"No me hagas esperar más, mi culito está hambriento de ti."

"Como siempre, campeón. Sabes perfectamente bien que desde que te robé la virginidad nunca has podido olvidarme. He oído como gimes mi nombre mientras duermes."

"Sólo tu hombría podía dejarme marcado como quiero que lo ahora. Te lo pido otra vez. ¡Penétrame!"

"Tú lo pediste, Sammy, después no quiero que te quejes porque no puedes caminar bien."

"¡Sólo hazlo, vaquero!" gimió Sammy.

Esas palabras eran justo lo que Dean estaba esperando para que empezara la acción, pues fue a su maleta para obtener la crema especial que usaba para dilatar a su hermano en aquellos momentos tan 'especiales'. En cuanto el primer dedo de su hermano mayor entró en Sam, éste soltó un gemido de alegría y se aferró a las sábanas, sintiendo un placer que nunca antes había experimentado. Todo por la acción que la magia del demonio ejercía en él.

"Quiero más, De. ¡Dame mucho más! Necesito que sigas entrando en mi cuerpo. ¡Diablos! No te detengas que mi cuerpo espera ardiente a que puedas penetrarlo."

Dean simplemente se limitó a sonreír, excitado que su hermano estuviera sintiendo placer con algo tan sencillo. Entonces lo penetró con dos dedos.

"Sí, De, eso es lo que quiero. Tú sabes lo que me gusta. ¡Dame todo lo que tienes! Esta noche no puedo vivir sin tu cuerpo y sin tu excitación. Tan sólo quiero que me hagas tuyo."

"Todo a su tiempo, campeón. Todo a su debido tiempo."

Y entonces tres dedos entraron en el cuerpo de menor de los Winchester, mientras se aferraba con fuerza las sábanas, tratando de dominar todo el placer que se extendía por su cuerpo, y que por supuesto no podía controlar. Entonces los dedos de Dean salieron del trasero del buen Sammy.

"Dime cuanto lo quieres y te lo daré"

"¡Sólo penétrame!" gimió Sam.

"No hasta que me digas cuanto lo quieres."

"¡Diablos, De! Lo quiero más que nada en el mundo, me alimento de tus folladas y me haces sentir como todo un hombre. Tú hombre. ¡Ahora penétrame!"

"Tú lo pediste, princesa"

Recostado sobre la cama, Sam vio perfectamente como la figura poderosa de su hermano se colocaba frente a él, lo tomaba de las caderas y lo atravesaba con todas sus fuerzas. En ese momento Dean sintió algo muy extraño en el cuerpo de Sam, un hecho que definitivamente era sobrenatural. Había una succión extraña dentro del cuerpo del joven Winchester que no permitía que Dean sacara al pene de aquel culo. Ciertamente lo intentó sacar, pero no podía. Sam vio esos esfuerzos como parte del encuentro sexual y siguió gimiendo como de costumbre con el nombre de Dean en sus labios. En pocos minutos, el mayor de los Winchester recibió una descarga de placer mientras soltaba trallazos de semen dentro Sam.

Al fin pudo Dean separarse de su hermano, y de inmediato se alejó de él. Sam ya no tenía el poder del demonio en su interior, alterando sus hormonas y vio todo tal cuál era.

"Dean, eres un estúpido. ¿Cómo se te ocurrió violarme de esa manera?"

"¡Tú me lo pediste!", se defendió Dean.

"Estaba bajo la influencia de un demonio que me había violado. ¿No se te ocurrió que tal vez podíamos encontrar una forma de solucionar todo esto?"

"Afuera estaba lleno de demonios y si no te hacía yo el amor, ibas a ir corriendo hacia ellos para que te violaran. Al menos me da gusto que te sientas bien y pienses de una manera coherente."

"Dean, piensa en lo que acabas de hacer. Me inseminaste y ahora no tardaré en embarazarme. Tú y yo seremos los padres de un niño demonio."

"Corrección, tú serás la madre Sammy."

"No es tiempo de bromear."

Sam se levantó de la cama, caminó hasta su hermano para abrazarlo con fuerza y apoyar su cabeza en el pecho duro de Dean.

"Yo no sé que voy a hacer con esto."

"Estaremos juntos, protegeremos a ese niño, porque va a ser un hombrecito, y lo vamos a educar para que sea un cazador como nosotros."

"¡Pero será un demonio!", protestó Sam.

"Si no podemos hacerlo luchar contra las fuerzas sobrenaturales de este mundo, entonces tendremos que destruirlo como tal."

"Sabes una cosa, De. No importa lo que haya pasado, aún te amo."

"Lo mismo digo, princesa."

Y esa noche durmieron juntos como si nada hubiera pasado.