A la Mañana Siguiente

Sam Winchester despertó a la mañana siguiente y se encontró con que Dean lo miraba fijamente. Aún acostado a su lado, podía sentir esa presencia poderosa que le daba seguridad por un lado, y le inspiraba una excitación que le recorría todo el cuerpo. De inmediato el joven Winchester colocó su mano en la erección matutina de su hermano y empezó a moverla con suavidad.

"Buenos días, vaquero. ¿Cómo despertaste hoy?"

"Abrazado al hombre que amo. Sammy, ¿Puedes dejar de masturbarme por un momento? Quiero hablar contigo sobre lo que sucedió anoche."

"Sólo un poco más, De. Cúmpleme ese capricho."

"Pero es que yo…"

"Shhh", respondió Sam llevando uno de sus dedos hasta los labios de su hermano, "Olvídate de eso por ahora y sólo disfruta de lo que te estoy haciendo."

Un leve gemido escapó de los labios de Dean, mientras arqueaba su espalda, Una oleada de placer empezó a extenderse a lo largo de su cuerpo, empezando por su miembros, hasta su pelvis y al final los pectorales que Sam acaricaba con fuerza.

"¿Ves? Yo sé lo que le gusta a mi hermano", sonrió Sam.

"No pares, por favor no pares."

"No pienso hacerlo."

Y Sam continuó con lo que estaba haciendo hasta que el cuerpo de Dean se convulsionó entre las sábanas en un gemido largo lleno de placer y semen que manchó toda la mano del hermano menor. En un acto que Dean encontró morbosamente placentero, vio como Sam se llevó esa mano a su boca para saborear cada uno de sus dedos.

"¿Nunca te has preguntas cuál es tu sabor?"

"La verdad no es algo en lo que haya pensado."

Sam le mostró una sonrisa torcida ante de besarlo, invadiendo su boca con la lengua. Explorando el paladar. Dean notó un sabor nuevo y peculiar en la boca de Sam, y presionó su rostro contra el de su hermano mayor para que el beso se prolongara aún más. Al terminar de saborear aquellos labios de azúcar, Sam se separó de su hermano y lo observó fijamente. Se quedó perdido en aquella mirada en la cuál se derretía.

"¿De qué querías hablarme, De?"

"De lo que sucedió anoche. Ya sé que estás molesto y a lo mejor me precipité cuando tomé esa decisión, pero te juro que estaba pensando en lo mejor para ti. Le prometí a papá que te protegería siempre, y cuando supe que la única manera de salvarte de que fueras corriendo a que te violaran varios demonios, era que yo mismo te hiciera el amor; simplemente lo hice. Pensaba en que te estaba haciendo bien. Te salvaba de ellos."

"Lo entiendo, y por eso no puedo recriminarte nada. Además sabes muy bien que te amo y quiero estar contigo siempre. Al menos nuestra lucha contra el mal nos ha traído algo bueno. Podremos ser padres. Tu y yo sacaremos a ese niño adelante. Es sólo que…", la voz de Sam se quebró de repente.

"¿Sólo qué, Sammy? No tengas miedo, estoy contigo. Nada malo puede pasarte."

Los ojos de Sam se llenaron de lágrimas y escondió el rostro en su almohada.

"¡Hablame, Sam! Necesito saber qué es lo que tienes. Me preocupas, y si ayer te causé algún daño tengo que saberlo. Te amo y no quiero que nada malo te pase."

Lentamente, Sam levantó el rostro lentamente para ver a su hermano. Gruesas lágrimas caían por sus mejillas.

"¡Tengo miedo, Dean! Todo esto sucedió de repente, y no sé como puedo procesarlo. No es natural que un hombre se embarace y ahora por causa tuya seguramente la vida empezará a gestarse en mi interior en cualquier momento. Tengo miedo que el infierno quiera a este niño y para arrebatármelo te hagan daño. Tengo miedo por ti, y tengo miedo por mí. Tengo miedo de todo."

Dean le dio un beso en la frente.

"Calma, princesa, yo estaré aquí para protegerte."

Sam intentó forzar una sonrisa a través de su evidente tristeza y preocupación, pero fracaso en el intento y Dean se compadeció aún más de él.

"Sé que estarás ahí para mí y que me protegerás hasta la muerte. Sólo contigo estoy seguro, y cuando me concentro más en ti me olvido del vacío sentimental que siento. Por ejemplo ahora, tenía ganas de decir algunas cosas, pero en cuanto te vi sin ropa y te masturbé, me olvidé de todo. Eras todo para mí y yo era todo para ti, nadie y nada más importaba. ¿Me entiendes?"

"Por supuesto, Samantha. Yo me siento igual cada vez que nos encontramos en la cama. Si tienes miedo, yo estaré contigo en cada paso del camino y vas a ver que vamos a encontrar la forma de que todo salga adelante. Ahora, que te parece si te distraes un poco y te pones a investigar sobre la historia de la casa abandonada, mientras yo me baño. Luego podemos ir a desayunar."

"¿No quieres que nos bañemos juntos?", preguntó Sam con un puchero.

"Ya hemos tenido mucho sexo en las últimas horas, lo mejor será concentrarnos en este trabajo. Es lo que papá hubiera querido."

"Curioso que lo digas, porque ahora tu serás padre también."

Dean se levantó de la cama, vio de reojo a Sammy, y se metió al baño para ducharse. El menor de los Winchester juró oír sollozos entre el ruido del agua que caía. Dean también estaba sufriendo interiormente por ese embarazo.