Silencio

Olas de agonía lo golpearon cuando despertó. Bumblebee se hizo bolita en el suelo. Por ahora estaba solo, pero sabía que sería así solo hasta que otro Decepticon terminara su turno. Y Megatron les había dicho a todos ellos que podían usar cuando quisieran su nuevo "juguetito".

Ahora Bumblebee no era más que un juguetito de los Decepticon. El pequeño Mecha amarillo estaba sin defensa contra los que quisieran usarlo. Quebrantado, se estremeció llorando, con las manos sobre sus ópticos. De verdad, deseaba que simplemente lo mataran. Por lo menos acabarían con su miseria. Pero, como bien sabía, los Decepticon disfrutaban demasiado abusándolo.

Al escuchar el temible sonido de pasos, se encogió en un rincón. Rezó que no fuera uno de los Seekers esta vez. Eran los más sanguinarios entre los Decepticon. Les gustaba averiguar cuanto podían hacerlo gritar de dolor antes de forzarlo. Thundercracker había sido el último, y lo había torturado dos horas antes de violarlo. Por lo menos cuando finalizó estuvo satisfecho y se fue.

"Bien, bien, Bumblebee, ¡te ves magnífico desnudo!" Rió Starscream por lo bajo al entrar.

Gimiendo de terror puro, Bumblebee se arrinconó aún más. Para él, Starscream era el peor de los Seekers. La última vez había quedado inconsciente antes de que lo violara, por la sádica manera en que Starscream lo torturó al inicio.

Caminando con largos pasos hacia el aterrado Autobot, el Seeker lo levantó del suelo y lo aventó a la litera. Mirándolo fijamente, lo sujetó a la litera con una mano.

"Comienzo a aburrirme de tus gritos, Autobot", Tomando impulso hacia adelante, dirigió su mano a los circuitos de la garganta de Bumblebee. Arrancando algunas conexiones, calló al Autobot dañando permanentemente su procesador de voz.

Ahora, sin posibilidades de siquiera gritar, el Autobot sufrió bajo las manos de Starscream por las siguientes horas.

Cegado

"Bien, esto de verdad apesta. ¡El inútil Autobot ni siquiera puede gritar!" Se quejó Thrust. Aventando a Bumblebee hasta el otro lado de la habitación, maldijo a Starscream por lo bajo. "Ese idiota siempre está arruinando la diversión de los otros"

Caminando alrededor del tembloroso Autobot, el Seeker rió mirando esos grandes ojos azules cargados de miedo. Pateando al Mecha amarillo, disfrutó el sonido de los circuitos crujiendo bajo su pie. Pensándolo bien, siempre había querido intentar algo en particular con un Autobot. ¿Porqué no hacerlo ahora?

Concentrándose sobre uno de los trozos de armadura que todavía cubrían a Bumblebee, Thrust pensó en lo mucho que podía divertirse derritiéndolo. Los ojos azules del Autobot se abrieron desmesuradamente por el miedo, su chasis entero tembló esperando más dolor. Thrust rió, mientras activaba su thruster. Mirando el cuerpo del Autobot retorcerse en agonía mientras el calor abrazante derretía el trozo de armadura, gruño:

"Sería más divertido si pudieras gritar, patético Autobot"

Aburrido del juego, Thrust levantó al Autobot. Aventándolo a la litera, lo sujetó con una mano. Bumblebee lo miraba con sus ojos azules, aún salvajes, mientras el dolor recorría su cuerpo. El Autobot rogaba que el Seeker se apurara a terminar.

Golpeándolo, Thrust miró esos ojos azules. Estaba cansado de que lo estuvieran escrutando. Una idea pasó por su mente: Si Starscream había tomado su voz, entonces él, Thrust, podía tomar su vista. Con una media sonrisa, Thurst golpeó esos ojos azules, una y otra vez, hasta que por fin se quebraron.

Gritando en silencio, Bumblebee sintió al Seeker retirando la pieza de su pelvis. En cuanto Thrust forzó sus circuitos dentro de los de Bumblebee, el Autobot se desmayó, escapando del dolor por lo menos un rato.

Botado

"¡Esos idiotas Seekers!" Dejó escapar Wildrider. Los muy desgraciados habían cegado y enmudecido al Autobot, y ahora no había ninguna diversión en torturarlo. No se podía ver el miedo en sus ojos y no se le podía escuchar gritar.

Dragstrip golpeó al Autobot desnudo a través de la habitación. Bumblebee no se movía, ni siquiera temblaba.

"Esos bastardos arruinaron la diversión"

"Adivino, tendremos que tirarlo y conseguir uno nuevo"

"Si. Esta demasiado dañado y de cualquier manera se va a morir rápido"

Los dos Stunticons arrastraron la inútil carcaza del Autobot fuera de la celda. Como la nave había aterrizado en uno de los planetoides de apuestas, la mayoría de los Decepticon andaban fuera divirtiéndose. Mientras, Megatron hacía su propia ronda cobrando sus "pagos por protección" de los dueños de los casinos. Saliendo por la trampilla, tiraron a Bumblebee por un lado de la escarpada junto a la que habían aterrizado. Dieron media vuelta, sin tomarse la molestia de averiguar que su desnudo juguetito había caído en el basurero del planeta.