Capitulo 04: Acercamiento
Misa seguía confundida ya que aún no tenía recuerdo alguno de Light y aunque actuaba fingiendo por no hacerle daño a su "novio", notaba mucha indiferencia y desinterés de parte de él, quizás en realidad él no la amaba, entonces ¿qué une a Misa y a Light?, se preguntaba la niña, mientras extrañamente una imagen se venía a su mente: era Ryuzaki ¿por qué pienso en el? Seguía cuestionándose sorprendida. Es tan tierno, realmente adorable, casi demuestra inocencia; y su mirada, me transmite muchas cosas, me hace sonrojar y hasta sentirme intimidada, al igual que su singular comportamiento.
Pero se le hacia imposible decir algo sobre eso, ni siquiera sugerir el hecho de no amar a Raito, ya que si eran ambos sospechosos, el decir de un día a otro que el noviazgo es una farsa, aumentaría las sospechas y si no era eso, quizás hasta podrían tratarla de loca.
Ya era de noche, un silencio total invadía el lugar, todos dormían, ya que debido al desgaste de todos los miembros de la investigación, se decidió hace unos días atrás que por las noches se descansaría, y así sus mentes funcionarían mucho mejor durante el día.
Eran las 3 de la mañana y Ryuuzaki no lograba conciliar el sueño, seguía desmotivado, triste, desganado y aun más pensativo de lo normal. En ese momento paso Watari por la puerta de la habitación, y el detective lo llamó muy despacio para no despertar a nadie:
-Watari, ven acércate- Llamó
-Dime, Ryuuzaki-
-¿Podrías por favor abrir estas esposas un momento?- Solicitó un poco preocupado
-Pero tú dijiste que…-
-No importa lo que dije, no tengo sueño, quiero caminar un poco, es sólo un momento por favor- Interrumpió
Watari abrió las esposas y le dijo:
-Apresúrate que si alguien se da cuenta estarás en problemas, yo te cubriré mientras tanto-
-Gracias- Dijo el joven mientras su encorvada figura desaparecía en la oscuridad.
Después de caminar un poco por el edificio, se dirigió a la sala de monitores, en donde se veía el cuarto de misa en cada una de las pantallas, incluyendo la principal. Y la vio despierta, se encontraba pensativa, mirando la nada; entonces decidió hacer algo un poco arriesgado, pero sin embargo quiso intentarlo.
Camino al ascensor y fue al piso de Misa, golpeó despacio su puerta y la joven curiosa de quien era a estás horas le abrió.
-¿Tú?- Exclamó extrañada
-Sí, que yo sepa sigo siendo yo- Dijo burlándose de ella como siempre.
Algo muy extraño era que con esos ánimos aun pudiera intentar bromear con ella.
-¿Y qué haces aquí? ¿Dónde está Light?- Seguía interrogando
-Tu amor está durmiendo- Respondió irónicamente -¿Puedo pasar?- Ya que estoy aquí debo intentarlo pensó.
-Claro adelante- Dijo la niña mientras se acomodaba un poco la falda -¿Quieres un trozo de pastel?- preguntó sonriéndole.
-Ya conoces mi respuesta- Dijo mientras se sentaba en el sillón
-Supongo que no has venido a interrogarme-
-No, aunque no lo creas esta vez no vengo a eso, vengo a verte-
- ¿A mí?- pregunto la chica mientras no podía evitar sonrojarse
En ese minuto Misa sintió como su corazón se aceleró, ¿por qué mi corazón late así? Se preguntaba. No sé porque me puso tan feliz saber que vino a verme a mí y no por está maldita investigación.
Ryuuzaki no sabía que decir estaba muy nervioso, era la primera vez que estaba solo con ella, la belleza personalizada, lucía perfecta: llevaba un vestido negro muy corto como siempre, sus medias de encaje, sus ojos y labios perfectamente maquillados, completamente sensual, completamente mujer, con su natural ternura; nada en ella puede ser mejor, pensaba y sólo la observaba, con su pulgar entre sus labios.
-¿Y tú no dirás nada?- rompió el silencio la bella princesa
-Aps, lo siento, es que…-
-Ya no importa- Interrumpió -Estaba observando lo concentrado que comes, ¿está rico?- preguntaba entre coqueta y curiosa.
-¡Si!, ¿quieres probar?- decía emocionado
-Está bien, por ti haré una excepción y comeré un poco de dulce- Dijo antes de cerrar sus ojos y abrir su pequeña boquita.
Entonces Ryuuzaki saco un poco de pastel con la cuchara y lo acerco a la boca de Misa, pero estaba tan nervioso que su mano temblaba, por lo que paso a manchar con un poco de crema la punta de la nariz de ella. Siguiendo un impulso se acercó, sujetó suavemente su rostro con sus manos. Misa no pudo evitar sonrojarse cuando sintió tan cerca la respiración de él, pero no quiso abrir sus ojos. El chico siguió acercándose cada vez más y luego lamió muy suavemente la nariz de Amane para limpiar la crema que ahí había.
Misa abrió los ojos, después de un pequeño escalofrío, se miraron fijamente y entonces muy rápidamente se hecho atrás de un salto, estaba completamente rojo, muy nervioso no sabia que decir, ¿Qué hice? Se preguntaba. En ese momento salió corriendo y sólo alcanzó a decir:
-Lo siento-
La bella damita aun impresionada no lograba reaccionar, estaba como idiotizada. Cuando logró despertar, pensó: Yo creí que me besaría, pero sin embargo, lo que hizo fue mucho más simple, pero a la vez más excitante; jamás había sentido esto, pero… ¿Qué hice? Porque no lo detuve, deje que se fuera así, tan avergonzado. Tonta, eso es lo que soy una tonta.
