Por fin el siguiente capítulo, disculpen la demora, pero no había tenido sufuciente tiempo de pensar .
Muchas gracias por los reviews, ya que dan las ganas de seguir con la historia...
Espero les guste!
Capitulo 6: Complicidad
"No estás sola", la suave y tierna voz de Ryuzaki aun resonaba en la mente de Misa. El abrazo se hacia eterno y a la vez fugaz, no querían que terminara, ambos desearon detener el tiempo en ese instante. Esa confianza, ese secreto existente entre los dos le daba ese toque único, lo especial al momento.
Ryuzaki acerca su mano suavemente al rostro de su amiga, su actual cómplice, y le regala una suave pero algo torpe caricia. Misa algo temblorosa se apoya en el respaldo del sofá y le responde enredando suavemente el cabello sobre la nuca de él. Ambos cuerpos temblaban, procuraban controlarlo, pero se hacia imposible no percibirlo. En un movimiento los labios de la chica rozan tierna y suavemente el rostro de Ryuzaki, lo que provoca un estremecimiento en la tímida pareja. Los invadían sentimientos inexpresables con palabras, pero eso ahora no importaba, el silencio reinaba mientras sus ojos hablaban por ellos.
Era una mezcla de ternura, pasión, compenetración, todo lo que ambos pudieran desear, lo que siempre habían anhelado, ahora aquí estaba, se reducía a una persona, a un ser. Todo un mundo, toda una vida reducida a un par de minutos de ensueño.
No existía maldad, la tristeza se borraba, sólo dejando espacio a la alegría, al sentimiento de ver el sueño cumplido, el sueño hecho realidad. El abrazo entre los dos continuaba, muy suave y sutil, cuando de pronto sus labios se encontraron. Misa se sonrojo aún más, mientras Ryuzaki la abrazaba muy fuerte. El silencio fue roto, el detective retrocedió y la joven desvió su mirada.
-Discúlpame- dijo L temblorosamente
Mientras una lágrima caía por la suave mejilla de Misa
-De verdad lo siento, yo nunca…- intentaba explicarse Ryuzaki
-No te preocupes- interrumpió Amane –No tienes la culpa de nada-
-Pero…-intentó hablar L antes de ser interrumpido por Misa
-Nada es malo, mientras no se quiera así, mientras no intentes dañar-
Ryuzaki no pudo articular palabra alguna, era la primera vez que oía a Misa hacer un análisis tan profundo y talvez acertado, aun así la felicidad en su corazón se opacaba por la vergüenza, la impotencia y las ganas de correr.
Misa observaba detenidamente a Ryuzaki, mientras no sabía que hacer, sus lágrimas caían incontenibles, de tan sólo pensar, de si quiera imaginar que había perdido a quien más amaba, a quien la había hecho sentirse mujer, sentirse deseada, querida y valorada, no como una simple esclava que debe servir a su amo.
Ryuzaki iba caminando a la puerta cuando Misa entre sus lágrimas dice:
-¡Te Amo!
Ryuzaki se sintió paralizado, un escalofrío recorrió su cuerpo, podía casi oír los latidos de su corazón totalmente acelerado, y antes de siquiera pensar en que hacer, sintió unos delicados brazos atándolo por la espalda, como suplicando que no abandonase la habitación. Fue cuando la sutileza y encanto de Misa lograron que L abandonara toda duda, volteando y abrazándola firmemente.
Fue en ese momento cuando Ryuzaki respondió a Misa:
-Yo también…
El brillo de los ojos de la chica aumentó, eran entonces más brillantes que cualquier estrella, que cualquier luna en el cielo de esa noche y una lágrima de felicidad calló esta vez por su mejilla. Ryuzaki la seco con su mano y susurro en su oído:
-No derrames más lágrimas, y siempre recuerda que no estás sola, ahora me tienes a mí a tu lado.
Al concluir esta frase L tomo delicadamente el rostro de Misa, se inclino levemente para alcanzar sus labios, y la besó suavemente, pero con una pasión indescriptible, beso por cierto plenamente correspondido por la dulce chica, que en ese instante no sabía con certeza si todo era real o estaba en el interior de un bello sueño.
