"Un árbol... un recuerdo... y un regalo"

Parte 3

Era el doce de enero, la mayoría del lugar se preparaba para la celebración del año nuevo ruso. Ni que decir que por primera vez en muchos meses la familia de los Levnikolesh, celebrarían con gozo la llegada de un mejor año. Todo porque pertenecían a la Iglesia Ortodoxa que aún usaba el calendario Juliano y la fiesta correspondía la noche del doce al trece de enero. Hacía dos años la casa se había cerrado después de la muerte de la señora Hiwatari. Al siguiente año... la herida aún era muy fresca y en esta ocasión, cuando todos temieron una nueva tragedia, existía aunque leve, una esperanza.

Ese era el motivo por el cual el doctor Millianseshov se encontraba en la residencia Hiwatari.

— "Su recuperación me ha sorprendido" — dijo el doctor Millianseshov al terminar de tomarle la presión a Kai y guardar en su maleta una muestra de sangre. — "Para ser sincero creí que..." — se detuvo al recordar la presencia del niño.

— "¿Moriría?" — completó Kai.

— "Yo..."

— "Tengo razones para vivir" — dijo mientras acariciaba la cabeza de su hijo que se había acercado para abrazarlo.

— "Muy buenas... Señor Hiwatari... Si me permite me gustaría hablarle en privado. Hay algo que necesito decirle"

El niño tembló... esas eran las palabras que había escuchado antes de saber que su madre había muerto. Kai sonrió al niño.

— "Gou, ve con Lev a ver como están los preparativos de la noche"

— "Papá..." — una mirada fue suficiente para que obedeciera — "Si, padre"

El niño salió acompañado de Lev. El galeno esperó algunos minutos... paseó nerviosamente por la habitación, ante la mirada atenta de Kai. Respiró profundamente, antes de acercarse al sofá donde descansaba el dueño del lugar.

— "Como dije, su recuperación es sorprendente, de hecho inexplicable... aunque no me gustaría que se hiciera ilusiones al respecto de su estado de salud... podría ser temporal y agravarse después..." — dijo mirando hacía la puerta donde momentos antes salió el niño.

— "Entiendo"

— "Sé que mi comentario pudo molestarlo, pero tengo que ser realista... Sin embargo... Usted siempre ha tenido fama romper cualquier... de ir más allá de cualquier expectativa... yo... no ignoro su trayectoria deportiva, es quizá por eso... su capacidad física... y..." — El médico se detuvo. Bajó la cabeza.

— "¿y?

— "Y... veo que no ha cambiado"

Los ojos de Kai se fijaron en los del médico, éste rompió el contacto, más con vergüenza que por temor.

— "Señor Hiwatari... le hago la más grande promesa de no comentar nada... pero necesito confesarle algo que quizá le haga prescindir de mis servicios..." — nuevamente bajó la cabeza, evitando la mirada roja.

— "Lo sé"

— "¿Eh?"

— "Lo reconocí hace cinco años... sé de donde le conozco y lo que hizo" — el hombre palideció.

— "¿Por qué no me denunció?"

— "Lo investigué antes. Ví como trataba a los habitantes del lugar y el respeto que se ganó. Mandé salir a mi hijo porqué sabía a qué venía hoy, no porque dijera algo de mi salud"

— "¿Aún sabiéndolo... me llamó?"

Kai se encogió de hombros — "Es bueno en su área, me conoce mejor que cualquier otro médico y sabía que no se arriesgaría a ser indiscreto"

El hombre respiró. — "Cuente con ello... No imagina el alivio que me causa... hice muchas cosas de las cuales me arrepiento... al principio busqué esconderme... luego al darme cuenta de las dificultades médicas del lugar, pensé que era la mejor forma de redimirme. Cuando me mandó a llamar... tuve miedo. Pero al ver que no me reconocía, me tranquilicé. Era la oportunidad de hacer algo por usted... por todo el daño hice... que le hice en la Abadía... pero no pude. Perdóneme... por lo de antes y ahora..."

Kai se encogió de hombros — "Renacimiento" — murmuró.

— "¿Disculpe?"

— "Ha hecho más que otros... ¿Lo veré en dos días?" — al ver que asentía agregó — "Pase a la sala, Gou le tiene un regalo"

El médico saludó y salió, cerrando la puerta tras él.

--oOo--

Ya afuera, Levian Millianseshov respiró profundamente apoyándose en las pesadas puertas de cedro. Cerró los ojos tratando de ocultar las lágrimas que sentía bajar por sus mejillas.

Desde que vio a Kai Hiwatari, hacía cuatro años, no había tenido un momento de respiro. Casi pensó en huir nuevamente. Sin embargo, se había encariñado con el lugar... se había convertido en un 'médico rural' Quizá la paga no era mucha, dadas las condiciones de los lugareños, pero era compensado con el afecto, el respeto y la gratitud que todos le demostraban.

En una de las visitas divisó al joven Hiwatari... era inconfundible... casi no había cambiado a no ser por haber crecido. Imponente, serio, desafiante. Vio sus ojos rojos fijos en él, como un recordatorio de cuando lo conoció en la Abadía. Tuvo miedo. Él era uno de los médicos encargados de él... después y durante sus 'aplicaciones médicas'

La voz de la viejecita que atendía lo sacó de sus recuerdos y continuó con la consulta. Fue ella quien le comentó que el joven señor había regresado a la mansión y la había restaurado. Cada vez que preguntaba a los aldeanos, éstos hablaban bien de él, aunque lo tenían por solitario y algo raro. Durante los siguientes días le huyó... pero casualmente siempre lo encontraba. Se tranquilizó cuando Lev lo presentó... Kai pareció no reconocerlo.

El tiempo pasó y desistió de irse. Muchas cosas pasaron durante esos años. Conoció a la señora Hiwatari y al hijo. Fue uno de los que sintieron la muerte de tan querida dama... Fue una total sorpresa cuando lo mandó llamar y le pidió que le atendiera. Era verdad lo que le había dicho. Hizo lo posible por Kai. Agotó todos sus conocimientos, hizo discretas consultas... nada. Fue un golpe muy duro para él al conocer el estado de salud de Kai. Se torturaba mentalmente en las noches pensando que quizá fuera por su culpa... por no haber dicho "No" cuando tuvo la oportunidad.

Durante su visita para Nochebuena del 25 de diciembre, estaba devastado. Sintió profundamente el estado de su paciente. Pero Kai estaba tan cansado que no pudo confesar la pena y remordimientos que le embargaban... los guardó para sí.

Para la mañana de navidad, se acercó con timidez a la casa. Temía lo peor. Fue una gran alegría saber que el joven señor, como lo llama Lev, parecía no solo mejor sino más animado. Pasó a examinarlo repetidamente los siguientes días. Quince días pasaron antes que se animara a confesar su culpa y pedir perdón... Un gran peso se quitó de su corazón y su espíritu se alivió.

— "¿Mi papá se encuentra bien?" — escuchó una vocecita cerca de él.

Abrió los ojos y se limpió las lágrimas con un pañuelo. Ahí a su lado estaba un tembloroso niño al lado de un enorme adulto que esperaba la respuesta casi con el mismo anhelo que el pequeño.

— "Si joven Gou... lo está"

— "Pero usted está llorando... así estaba el policía cuando... mi mamá murió"

— "Es por otra cosa, pequeño. Es por..." — 'renacimiento' esa era la palabra que utilizó Kai... ahora la entendía... había renacido él también, aún sentía tristeza, pero ¿Cómo no creer... si alguien que le había hecho tanto daño le había perdonado, más aún confiado en él? Sonrió — "Porque tu papá me dio un regalo que había esperado por más de quince años"

— "Pero no trae nada" — insistió el pequeño mirando sus manos y el maletín.

— "Hay cosas que no se ven... pero se sienten y tu papá me dio algo muy especial"

El pequeño se quedó pensativo. Muchas cosas habían pasado, desde la navidad. Se encogió de hombros, en conocido un gesto... un familiar gesto.

— "Entiendo. Es como el que me dio mi mamá para navidad" — ambos adultos lo miraron sorprendidos — "Le agradezco su visita y le deseo feliz año nuevo" — Le saludó ceremoniosamente y le entregó una cestita con las tradicionales mandarinas.

— "Dime, ¿Qué te trajo el Abuelo Frío y Nievecita?" — preguntó el médico.

— "Un sueño..." — sus ojos se iluminaron de felicidad — "Mi mamá... ella me dijo que tuviera paciencia y hoy tendría mi regalo"

Ambos adultos se miraron, alarmados. El médico disimuladamente le puso la mano en la cabecita y le observó detenidamente. Pero para su alivio no parecía enfermo.

— "¿Y tu papá lo sabe?" — dijo con cuidado.

— "Si. Se lo conté. Me dijo que si eso me dijo mi mamá, debía ser paciente. Disculpe, veré como está mi papá"

Lev, respetuosamente le abrió la puerta para que el niño pasara.

— "Doctor... ¿Él?"

— "No tiene fiebre, dudo que esté enfermo. Sobre lo que dijo... han pasado tantas cosas en esta casa que me gustaría creerlo"

— "¿Qué hay de mi joven señor? ¿Estará bien?"

El médico giró la vista a la puerta — "No lo sé. Cuando me fui el domingo, pensé que sería cuestión de horas... han pasado más de quince días. Su condición es... de cuidado. Así como ha mejorado podría recaer. Pero, por primera vez en muchos años, creo en que todo es posible... o por lo menos me gustaría que así fuera" — sonrió — "Sigue siendo un fénix"

— "¿Disculpe?"

— "Nada, solamente... felices fiestas"

— "Felices fiestas, para usted también doctor".

---ooOoo---

Gou se había acercado a su padre. Kai se miraba pensativo, pero su rostro cambió suavemente al sentir a su hijo. Le hizo una seña para que se sentara cerca de él.

— "¿Qué le diste al doctor? Se miraba muy raro" — Kai le miró — "Lo siento... solo tenía curiosidad"

— "¿Todo está listo?"

— "Si papá. ¿Podré quedarme despierto? Andrev dijo que teníamos mucho que celebrar y había comprado buenos fuegos artificiales"

— "Lo pensaré"

— "Por favor..."

No pudo seguir porque Lev entró apresuradamente. Por primera vez no había tocado al entrar como normalmente lo hacía...

— "¿Qué sucede?" — preguntó Kai al notar la alteración en el rostro de Lev.

— "Visitas señor"

— "Sabes que hacer, échalos"

— "Joven señor... es el señor Ivanov" — Kai se encogió de hombros — "Pero no viene solo"

— "¿Vino con ella?" — dijo con fastidio. Al ver que negó — "Tala sabe las reglas, dile que se deshaga de ellos"

— "Son sus antiguos compañeros de blade, joven señor"

Ahora Kai se extrañó, el comportamiento de Lev no coincidía, si eran los otros (Bryan, Ian o Spencer) sabía que hacer con ellos.

— "Si esos idiotas están bebidos échalos, no quiero problemas"

— "No son ellos..."

— "¡HOLA KAI!" — dijo repentinamente una conocida y en ese momento molesta voz...

---ooOoo---

Desde su voluntaria reclusión en su casa, muchas cosas habían pasado y decidido hacer. La primera, evitó todo contacto con los que alguna vez fueron sus compañeros de equipo. Se negó a cualquier visita. Y, eso incluyó a los rusos. Y eso que ellos sí conocían su refugio. Una vez llegó Tala con su novia. Kai fue entonces muy explícito y cortante al indicarle que tenía entrada pero solo. Y, no quería ver a nadie.

Tala no lo tomó muy bien, pero comprendió que Kai manejaba su duelo de una forma muy propia, muy a su manera. Aunque sabía cuanto le había afectado, porque más que conocer a la esposa, había sido alguien a quien apreciaba y se la había presentado. Fue su padrino de bodas y era de Gou. No insistió. Además, Kai le dio el manejo de dos empresas más (que Tala consideró una forma de decirle que no regresara) que le absorbían completamente. Eso sin contar algunos problemas personales que atravesaba.

El resto de los rusos... fueron menos comprensivos. Salvo, porque consideraron que saldrían peor parados si iban directamente a reclamarle; no lo buscaron. Desde ese momento se rompieron relaciones. Kai nunca les llamó para explicarles (Tala lo había hecho), mucho menos para disculparse.

Pasado el tiempo... lo intentaron pero Kai nunca les respondió. Nunca estaba o sencillamente no les devolvía las llamadas. Finalmente desistieron. Aunque nunca les faltó fondos económicos o ayuda cuando la necesitaban, eso si por intermedio de Tala, aunque como les aclaró el pelirrojo, la mayoría por órdenes de Kai.

Quizá Tala hubiera hecho lo mismo que los otros, es decir ya no buscarlo o llamarlo; pero estaba ligado empresarialmente con Kai y tenía tanto que agradecerle por las oportunidades que le había dado que aceptó las condiciones que le impuso su amigo. Llamadas de vez en cuando y alguna carta, que cada vez se volvió más esporádica. Finalmente después de recibir una inusual correspondencia decidió saber personalmente saber de su amigo.

Sin decirle nada a los otros inició un conocido recorrido... que años atrás siempre hacía.

Tala se había vuelto un socio muy diestro en el manejo de las empresas Hiwatari (de Kai, se entiende) y manejaba junto a Ian (que era el director) la Abadía, hoy un orfanatorio y escuela de blade, como ellos la hubieran deseado. Eso si, fuera de las manos de Voltaire Hiwatari.

Bryan, había seguido carrera en el ejército. Había escalado rápidamente los rangos militares y actualmente ostentaba el grado de Capitán dentro de la División de Antiterrorismo. Era muy respetado.

Spencer, se encontraba casado y manejaba una próspera empresa de equipo electrónico. Aunque participaba activamente con Tala en otra empresa y en la Abadía.

Respecto a los Bladebreakers, era otra historia. Pese a entenderse mejor, nunca dejó de tener secretos para ellos. Eso siempre les molestó, pero de alguna forma se acostumbraron... o se resignaron –según se vea- Durante los años que mantuvieron contacto, algo esporádicamente, notaron que no obstante la distancia, sabía muchas cosas de ellos, cuando pudo les brindó ayuda tanto económica como moral.

Habían visto sus cambios, sus éxitos empresariales y la aparente aceptada relación con su abuelo. Al principio parecía tranquilo, otras veces no tanto. Nunca les dijo que les pasaba. Lo poco que supieron fue por revistas o cuando hablaban con los rusos. Por una revista se enteraron que tenía un romance con una bella beyluchadora, luego supieron del rompimiento y... desapareció por casi seis meses. Regresó casi al año, increíblemente era más comunicativo y parecía más feliz... luego desapareció por dos años. Hasta hoy que sabían de él.

Como los rusos, cada uno había hecho su vida.

Max, había entrado a la universidad y posteriormente conseguido un empleo en la BBA, era director de un área, como una vez lo fue Judy.

Ray, se casó con "su gata china" como se refería Bryan a Mariah, y tenía una hija. Kai le había ayudado económicamente para abrir un restaurante. Además, mantenía su idea de enseñar beyblade a los chicos.

Kenny, era un gran programador de computadoras y diseñador de blades. Kai fue uno de los que había visto su potencial y gracias a ello logró que Kenny formara parte de su equipo de una importante empresa en Japón. Como una vez lo soñó tenía computadoras tan enormes como quería, eso si, sin olvidarse de Dizzy. Su actual posición se debía, por problemas que había tenido con una pequeña empresa que abrió y perdió. Porque si bien era un genio como diseñador, era un malísimo empresario y los inescrupulosos se aprovechaban de él. Ahora bajo la protección Hiwatari, sabía que estaba respaldado y tenía libertad necesaria para desarrollar sus proyectos.

Daichí... era caso aparte. Regresó a su isla. No anhelaba realmente riquezas, vivía tranquilo y feliz en su isla, administrando la empresa donde una vez trabajó su papá. No se complicaba la vida y se rumoraba que tenía una linda novia.

Tyson... aunque nunca destacó en los estudios si lo hizo en los deportes. Además, del blade su dojo tenía una muy buena reputación, tanto que llegó a entrenar a los que pronto serían deportistas de categoría olímpica. Aunque nunca logró apaciguar a su abuelo, que ya era bisabuelo por ambos nietos.

Hillary, obtuvo premios por su dedicación a la enseñanza. Se graduó de maestra con honores y participa activamente en el mejoramiento de la educación, y aunque le fue destinada una plaza de Directora, siempre prefirió la enseñanza directa. Así que maneja con mano disciplinada, su escuela y su hogar.

Cada uno había hecho su vida, algunos triunfos, fracasos, logros...

Cuando su mundo se rompió, Kai decidió alejarse lo más que pudo de ellos. Habían muchos lugares, pero optó por el que le pareció más aislado, donde menos lo molestaran. Ahí era su refugio, para su dolor, enfermedad, soledad y sufrimiento. Fue por ¿Orgullo? ¿Miedo a la lástima? ¿Decepción? ¿Soledad? ¿Disfrutar con su hijo... lo poco que le quedaba de vida? Todo, alguno o quizá nada... en todo caso ya no importaba.

Porque... ahora se encontraban frente a él.

----ooooOoooo----

Nota: Encontré buscando sobre las fiestas rusas que hay dos celebraciones, iguales hasta cierto punto: la ortodoxa y la católica. La primera sigue el calendario Juliano y por eso es el desfase de fechas y la segunda el que actualmente tenemos, es decir el Gregoriano. Es decir que la fiestas de fin de año son del 24 de diciembre al 13 de enero.

Es decir la "la Navidad Católica" por la noche de 24 a 25 de diciembre. Otra fiesta es "la Navidad Ortodoxa" que se celebra el de 6 a 7 de enero.

Ah, también que para nosotros Santa Claus, les corresponde a los rusos es un hombre que viene de Siberia en un trineo con tres caballos blancos llamado Abuelo Frío (Ded Moroz) y su nieta "Nievecita" (Snegurochka).

La celebración del año nuevo es en el gregoriano del 31 de diciembre al 1 de enero. En cambio en el Juliano, la noche del 12 a 13 de enero.

Se acostumbra para año nuevo como un regalo tradicional las mandarinas. Que durante la Unión Soviética era una fruta muy exótica y cara. Era muy codiciada y de fiesta.

***

Una aclaración personal:

Siiii, regresé y al parecer falta el último capítulo. Pienso que la perspectiva de las cosas pudo haberse cambiado, de hecho bastante. Aunque no soy partidaria de las historias tristes, ésta no es tan "feliz". Cumple más un propósito de reflexión. Como expliqué en la primera parte, he pasado por cosas incómodas (por llamarlas así) para esas fechas. Y, lamentablemente no es tan raro, es difícil encontrar a alguien que no sepa de alguna o haya vivido una.

La reflexión sigue siendo la misma. Estamos vivos, sobrevivimos y luchamos día a día. Vemos las fotos de nuestros seres queridos que no están o casi no están con nosotros, puede entristecernos, dolernos. Pero seguimos vivos, y ese es el regalo que cada uno tiene y que cada uno debe aprovechar de la mejor manera.

En cada fic que hacemos, sea de humor, familiar, de amistad, angustia, etc. cada palabra que plasmamos nos representa, exponemos nuestra alma, pensamientos, sueños, deseos, vivencias, tantas cosas que logran que otros rían, sonrían, lloren o reflexionen.

Este mi pequeño aporte para ustedes.

Un abrazo.