... tu mejor amigo guardara un secreto crucial?

Las calles de Tokio estaban desiertas. Tan solo una pareja vagaba por la plaza. Tan solo una pareja sería testigo.

El reloj sonó marcando las tres de la madrugada y una figura apareció en lo alto del edificio. Su capa blanca ondeaba al viento. La pareja llegó a ver una sonrisa, que a les pareció de póquer, en su rostro antes de que se produjera una explosión y empezara a salir humo. Cuando este se dispersó, las agujas del reloj, ya no estaban.

Cuando el inspector Nakamori le abrió la puerta a Kaito, llevaba en la mano un periódico y parecía muy enfadado.

-¡Aoko!- grito al ver a Kaito.

-¡Ya bajo, un momento!

Kaito miró con curiosidad al inspector, que no paraba de refunfuñar.

-¿Qué sucede inspector?-pregunto.

Nakamori le tendió el diario sin una palabra. Kaito leyó, interesado. En primera plana ponía:

Kaito Kid vuelve a la acción

Anoche, una pareja asegura haber visto una figura sobre el reloj, antes de que sus agujas desaparecieran. "Fue increíble, estaba allí levantado, como si nada y de repente, una nube de humo nos izo perder la visión. Inmediatamente después, las aguijas ya no estaban. Es inexplicable" aseguran.

Aoko bajó corriendo las escaleras. Se reunió junto a Kaito y se despidió de su padre. Mientras salían de su casa, en el rostro de Kaito se dibujó una sonrisa de póquer. Aoko a la cual no se le escapó el gesto del chico, también sonrió, podría ser, que lo que se imaginara fuera cierto…

Caminaban de vuelta a casa de Aoko, puesto que ya habían acabado el instituto. Aoko caminaba deprisa, porque se había enfadado con Kaito debido a un pequeño comentario de este.

Flash back

-Aoko...

-¿Si?

-¿Tus bragas rojas de hoy llevan conejos, o nubes?

Aoko enrojeció notablemente. Había subido a un estantería a por un libro, y el ventilador de la biblioteca le había levantado la falda.

Fin flash back

-Aoko- dijo Kaito

-¿Qué?- pregunto, notablemente enfadada.

-¿No te habrá enfadado por lo de antes, verdad?

Aoko le dirigió una mirada furtiva, y rápidamente, entró en casa. Kaito se dirigió a la suya. Y una vez allí.

-Señoriíto, ha llegado una carta para usted.

-Arigato, Ji- dijo cogiéndola. Subió a su habitación, y dejó la carta encima de la mesa. Se vistió de Kaito Kid, y se dirigió al museo, donde posteriormente, dejaría las enormes agujas del reloj.

Aoko, abrió la puerta de su casa y se dirigió al jardín trasero para regar las plantas, cuando le sonó el teléfono.

-Mossi, mossi.

-Aoko, necesito que vengas al museo a traerme unos papeles que me he olvidado en casa. Están en el cajón derecho de mi escritorio.

-Claro, pero dime, ¿a qué museo voy? ¿al nuevo?

-Sí, muchas gracias. Te espero aquí.

Aoko subió al cuarto de su padre, buscó los papeles, y se puso de camino al museo.

Kaito sobrevolaba los cielos de camino al museo. Aunque ya sabía que allí le esperaba una gran patrulla de policías comandados por el inspector Nakamori. Así que decidió aterrizar en el tejado.

Aoko suspiró resignada. Aquel museo estaba acabado de inaugurar, por lo tanto, todavía no lo conocía. Por la entrada, no la dejaron pasar, así que tuvo que colarse por una rendija. La consecuencia de aquello, fue perderse. Después de aquello decidió dar una vuelta por si encontraba a su padre, pero pronto descubrió, que aquello era más grande de lo que se imaginaba. Continuó caminando por un pasillo, que le reveló unas escaleras, subió por ellas. Al final, encontró una puerta, que abrió despacio.

Kaito, pasando por detrás de todos los policías, consiguió dejar las agujas, ya sin la grieta que presentaban normalmente. En una estantería, a cambió, cogió algo del estante siguiente.

Nakamori, releyó otra vez la nota de Kid:

"Cuando todo sea oscuro, y ante la mirada de todos vosotros, dejaré aquello que marca el tiempo, para coger, aquello que marca la historia."

Suspiró, no solo se atrevía a desafiarlos, sino que también insinuaba que loa policías eran unos catetos. Esta vez le atraparía. De eso podría estar seguro.

Kaito volvió al tejado y una vez allí, se dispuso a marcharse, cuando.

-¡Quieto!

A Kaito se le congeló la sangre. Maldijo por lo bajo. Sabía que estar allí con Aoko podría ser peligroso para él. Sabía que, si Aoko le miraba a los ojos, corría el riesgo de ser descubierto.

-Kid…- dijo ella

Por su parte Aoko, también lo estaba pasando mal, sentía que traicionaba a Kaito cuando estaba cerca del ladrón.

Kaito, no se lo pensó demasiado, con un movimiento rápido, echó a correr hacia el balcón, pero algo salió mal, el techo, que no estaba muy bien echo, empezó a agrietarse. Kaito tuvo el tiempo justo, para coger a Aoko y saltar por el balcón antes de que el techo se les cayera encima. Aterrizó en un tejado que estaba un poco más allá. Soltó a Aoko, que perpleja, todavía le miraba. De repente, Aoko se puso blanca.

-Kaito…

Kaito abrió mucho los ojos, le había descubierto. Se palpó la cara con las manos, y descubrió que no llevaba la chistera, ni el monóculo. Ahora, Aoko se enfadaría con él, y estaba seguro que no le perdonaría. Sin embargo ella sonrió.

-Así que era verdad…

-¿E-el qué?

-Que tú eras Kid.

-Aoko, yo…

-No hace falta que me explique nada. La semana pasada, mientras estaba en la oficina de mi padre, esperándole, en el cuarto del lado, escuché unos ruidos, abrí la puerta, y descubrí que un gato había destrozado media habitación. Allí tenían guardados la información sobre delincuentes con delitos leves, y Kaito Kid, estaba allí. Más tarde cuando fui a la biblioteca, en un libro, vi la foto de tu padre y me di cuenta de que se aparecían mucho a Kaito Kid, y até cabos, aunque no estaba del todo segura…

-Aoko…- El sol se estaba poniendo y la luz violácea, los baño a los dos. Una suave brisa removió los cabellos de Aoko. En aquel momento, Kaito, la cogió por la cintura, la acercó a hacia él, y la besó. Fue un beso tímido pero también dulce. Cuando se separaron. Kaito se puso detrás de Aoko, y por el cuello, le pasó el colgante que había pertenecido a su familia, y que posteriormente, con la muerte de su padre, había ido a parar a un museo. La abrazó por detrás y le susurró-Te quiero.

-Y yo…- dijo Aoko sonriendo.

Este era el final que siempre habían deseado ambos. Por fin triunfó el amor…


Buenas!

Espero que no seais muy malos conmigo, puesto que este es el 1r fic q hago sobre Kaito & Aoko!! Ojalá me haya quedado lo suficiente bien para que os guste!!

Bueno!! Tengo que agradecer sus reviews a sasuscote y a Elisa Li Kinomoto!!

Aps!! no te preocupes, en serio!! Q no voy ha hacer Shin~Shihoni nada d eso!! No es q la chica me caiga mal... simplemente esq pienso q no pega con él!!

El tema del siguiente esta en vuestras manos!!xD

Besüs

~Say~