Los personajes ni la historia me pertenecen, solo los adapto, sin fines de lucro, solo por diversión,

Los personajes ni la historia me pertenecen, solo los adapto, sin fines de lucro, solo por diversión,

"pensamientos"

-dialogos-

(Aclaraciones o N/A)

Capitulo 3

-Dame la cartera. .-Se la señalo con la pistola- Ya sabe, esa enorme cosa negra que lleva con usted y que parece contener la mitad de sus pertenencias. Entrégamela.

Ella miró la cartera que colgaba de su hombro como si no supiere lo que era ni como había llegado hasta allí.

Después de todo, tal vez no estuviera tan tranquila.

Draco buscó en su interior, manteniendo un ojo y la pistola en ella hasta que encontró las llaves del vehículo. Las guardó en l bolsillo delantero izquierdo d sus jeans.

-Por si se le ocurre ir a dar un paseo.

La condujo hacia la puerta que daba a la casa. Ella casi no opuso resistencia cuando él la obligo atravesar la cocina, hasta llagar al cuarto de baño. Lo que Draco vio de la casa le dijo que ella era o muy reprimida o un ama de casa fanática. Tal vez ambas cosas. Todo- el piso, las mesadas de la cocina, los enseres domésticos, las mesas, los muebles, todo- estaba dolorosamente prolijo y limpio. Ni siquiera había un diario o una revista de cable a la vista.

En el baño, también inmaculado con sus esponjosas alfombritas verde y durazno haciendo juego con las toallas, cerró la puerta y se apoyo en ella con u profundo suspiro.

-Necesito un poco de limpieza y un vendaje.

Hermione se sitió sofocada junto a él, entre los estrechos límites del cuarto. Y el olor a pescado no era el único problema. Nunca había estado en el baño con un hombro, y mucho menos con uno que la apuntaba con una pistola. Las manos le temblaban con violencia. Miró el arma y tragó saliva. Miró e sangriento desastre bajo el brazo izquierdo de él volvió a tragar.

-Tendrá que...-Debió detenerse y tragar una vez más.-Tendrá que sacarse la chaquea y...la camisa.

Con la cabeza ladeada contra la puerta y los ojos cerrados, el sonrió.

-Bueno, mione, pensé que nunca me lo pediría.

-¡Basta!-gritó ella-. Mis chistes estúpidos ya son bastante malos. Los suyos ni siquiera resultan graciosos.(N/A:sino sexys )

-Sí, señora.-Draco se obligó a abrir los ojos y se preparó para el sacrificio que significaba la curación de la herida.-Tendrá que perdonarme. Soy algo nuevo en esto de tomar rehenes.

Se apartó de la puerta y ella tuvo que ayudarlo a sacarse la chaqueta.

La expresión de su cara al descubrir a cartuchera que llevaba al hombro lo hizo sonreír con ironía.

-No la morderá. Esta vacía. Solo deslícela hacia afura.

Ella lo hizo, pero, en lugar de dejarla caer al suelo como había hecho con su chaqueta, la sostuvo un instante, pasando una y otra vez el pulgar por el cueva cuero. Una reacción curiosa, pensó él. Después, con cuidado, colgó la cartuchera en la barra de la cortina de la ducha.

Draco intentó desabrocharse la camisa con una mano, pero sus dedos entorpecieron la tarea.

-Déjeme a mí.

Rápidamente, ella le apartó la mano y se encargó de hacerlo.

"Ah, sus manos si que eran suaves. No importaba cuánto temblaran.

-¿Eso es lo que soy?-preguntó Hermione- ¿Sú rehén?

A Draco no le importó cómo sonaban sus palabras, pero ¿de que otra manera podía llamarla?

-Tengo un arma y usted no. Supongo que eso la convierte en el rehén.

-Gracias. Necesitaba oírlo.

Le sacó la camisa d los pantalones y, al hacerlo, lastimó la herida y la abrió donde la camisa había estado pegada.

Draco siseó con un agudo suspiro de dolor.

-Lo lamento-murmuro Hermione-. Siéntese.

Él estudió por un momento su expresión concentrada. Todavía no lo había mirado a los ojos desde que había entrado en la casa.

-Si me siento, ¿intentará huir? Espero que no. Debo decírselo, ya tengo suficientes cargos en contra tal como están las cosas. No me gustaría agregar otros a la lista.

Esta vez la voz de ella fue más suave. Resignada.

-Siéntese.

Él se sentó sobre la tapa del inodoro y padeció la humillación de que lo lavaran como a un bebé. Pero esas manos, esas manos suaves y calmantes, lo hicieron sentir más como un hombre vigoroso que como a un bebé inerte.

Una reacción totalmente inapropiada, dadas las circunstancias. Cuando ella se arrodilló a su lado, él bajó la vista hacia su cabeza oscura; cuando se inclinó para mirarle el costado, debió rechazar la tentación de tocarla.

La luz ubicada sobre el lavabo daba reflejos rojizos a su pelo. De un profundo y sinuoso color castaño, abundante y ondulado, le caía hasta debajo de los hombros. Brillaba, saludable y suave, y le despertó deseos de verlo a la luz del sol, hundir sus dedos en él, sentir su suavidad, su calidez. Tenía tanto frío.

Luego Hermione se dedicó a curarle la herida y Draco se olvidó todo lo relacionado con tocarlo. Las reacciones masculinas ante las manos de la mujer cedieron el lugar al dolor. Ella era cuidadosa, debía admitirlo, y la herida no era demasiado profunda, pero maldición eso no impedía que para él le ardiera casi si despidiera llamas azules. El proyectil había trazado un surco de casi 10 centímetros de en su costado. Cuando usó una pinza para sacar los trozos d tela del corte, Draco dejó escapar un rosario d palabrotas que hicieron enrojecer las orejas femeninas.

-¿Es eso necesario?-quiso saber.

-Sí- siseó él- .Me ha sentir mejor.

-Bueno, decir malas palabras no es correcto.

Draco deseo volver a reírse, pero el dolor se lo impidió.

-Mujer,decir malas palabras no es ni de lejos tan incorrecto como encañonarla con un arma.

Ella cerró la boca con fuerza y no dijo una palabra más.

Después de cubrir la herida con antibiótico, le puso una almohadilla de gasa y le envolvió el resto con tiras de venda para mantenerla en su lugar. Durante el proceso, él sintió que sus brazos le rodaban la cintura, unos brazos suaves y delicados que, ahora que el dolor cedía, lo hicieron pensar en que lo abrazaban y le calmaban el dolor.

"Te estas pasando, amigo."

El pelo de ella se movía y le rozaba el pecho y el montón, con la consecuencia de que un calido temblor l recorrió la columna vertebral.

"Y hueles como cloacas llenas de entrañas de pescado."

Sintió que las fuerzas se le escapaban como agua que baja de una colina. No debió haberle permitido que lo convenciera de sentarse.

Hermione se puso de pie y se lavó las manos en el lavabo.

Draco miró esas manos delgadas, observó cómo se acariciaban la una a la otra debajo del chorro de agua y, durante un instante de locura, deseó que le tocaran.

Se obligó a alejar de su mente ese pensamiento tan estúpido.

En es momento de aturdida distracción, ella abrió la puerta y corrió.

-Maldición!.

Draco se levantó del artefacto y salió tras la fugitiva, con cada músculo de su cuerpo gritando en protesta por el dolor.

Hermione escuchó su cortante imprecación, su respiración dificultosa sus pasos pesados. ¡Iba detrás de ella!

Si lograba llegar a afuera, tenía posibilidades de escapar.

Podía esconderse en la oscuridad y deslizarse por la carretera hasta la casa de algún vecino. Con el golpeteo de su corazón en sus oído, dobló la esquina para ir a la cocina.

Seis metros más hacia la libertad. ¡Cuatro! ¡Dos!

Con las manos extendidas, alcanzó a tocar la manija y se aferro a ella, lo hizo girar, abrió la puerta.

Un brazo musculoso se catapultó por encima de su hombro y cerró la puerta con su fuerza, obligándola a soltar la manija. En medio de su completo terror, se dio vuelta hacia el hombre. El ímpetu de Draco la empujó contra él.

Pecho contra pecho, ambos se aplastaron contra la puerta que estaba a sus espaldas. Él la mantuvo allí con el peso de su cuerpo. Otro rosario de palabrotas- de él- lleno el aire. El pánico- de ella- hizo que unos escalofríos bajaran por su espalda.

Parecía un desafío para ver quién respiraba con más fuerza, el fugitivo o su cautiva.

Contemplar el ancho pecho desnudo que se cernía sobre ella la aplastaba no contribuyó en nada a tranquilizar el galopar de su corazón. Sin embargo, para ser sincera, lo enloquecido de su pulso no se debí del todo a su corrida a través de la casa o al miedo por lo que podía ocurrir después. Gran parte de la culpa residía en esa gloriosa piel tensa sobre los músculos, que hizo sus cosquillar dedos ante el recuerdo de haberlo tocado un momento antes.

Y eso era absolutamente ridículo. De ninguna manera podía sentirse atraída hacia un hombre que la encañonaba con una pistola, por más que ella codiciara el arma. Nunca había sido de las que enloquecen por un hombre. Excepto por Shaoran, claro, pensó con un ligero toque de histeria.

La sola idea de sentirse atraída hacia ese peligroso criminal la aterró. El hombre en sí mismo la aterraba.

Había tratado de escapar. ¿Qué le haría?

-Un buen intento, querida. Lástima que no tendrás otra oportunidad.

Sorprendida una vez mas al oír la mismas palabras farfulladas por Shaoran Li en circunstancias similares, y aterrada por no saber qué quería decir ese hombre con ellas.-por Merlín ¿La mataría?-, Hermione se encontró con la mirada enfurecida de su captor. Era la primera vez que de veras podía verle los ojos, y fue un error. No debería haber mirado. Debajo de la masa sudorosa desgreñada del largo pelo rubio, sus ojos eran de un color plateado tan brillante que parecían iluminados desde dentro. Ojos hipnotizadores. Cautivantes, duros, con profundidades desconocidas que ella no se atrevió a conocer.

-¿Iba a alguna parte?

Sintió una presión en la muñeca y luego oyó un sonido metálico. Aturdida, miró hacia abajo para encontrarse con una banda de lustroso acero cromado que le rodeaba muñeca. ¡Esposas, por Morgana!

La banda que hacía juego con la primera rodeó la muñeca izquierda de él. Con una sonrisa dura en los labios, Draco la cerró con satisfacción.

-¡Usted no puede!- Gritó Hermione.

-Intente adivinar otra vez. Acabo de hacerlo.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Espero muchos reviws.

Nos leemos la próxima semana o asi.

Pity-san