Un Poco De Mal Tiempo

Un Poco De Mal Tiempo

Estoy adaptando la historia a los personajes, x lo tanto los personajes no me pertenecen. Y la historia tampoco. Es sin fines de lucro, solo x diversión.

"pensamientos de los personajes"

-Diálogos-

(N/A: Notas de Adaptadora o alguna otra cosa que quiera comentar)

Capítulo 7

"...la esposó a la manija de la heladera... después de sacar el teléfono de la cocina. Satisfecho, le dirigiendo una última sonrisa burlona antes de enfilar hacia el baño."

Conciente de que esta seria la única oportunidad de ducharse en mucho tiempo, Draco la aprovechó hasta sus últimas consecuencias. Por ahora estaba bastante seguro. Su anfitriona no iba a irse de apuro a ningún lado, a menos que se llevara con ella la heladera de veintiséis pies cúbicos.

Cerró la puerta del baño, se viró y frunció el ceño. Era el cuarto de una mujer. Cada cosa combinaba con la otra en vívidos aunque femeninos matices de verde y durazno. El jabón olía a rosas, el shampoo, a lilas. Incluso la maquinita de afeitar era femenina: de color violeta con flores rosas.(n/a: que esperaba, es la casa de una mujer) Cuando acabó de ducharse, afeitarse y cambiar el vendaje, olía como un condenada jardín de lleno flores. En fin, al menos había conseguido eliminar el olor a pescado.

Aunque, claro, su ropa era otra cuestión. Nunca había sido puntilloso,... esta bien, siempre había sido un poooco puntilloso, y no le gustó volver a ponerse la misma ropa y encima llena de sangre seca.

Las simples actividades de tomar una ducha y vestirse (no pensaba que a la señorita Hermione le hiciera gracia que saliera desnudo) lo dejaron débil y tembloroso. Necesitaba comer. Estaba famélico.

En el mismo minuto en que abrió la puerta del baño, oyó la voz de ella. No distinguió las palabras, pero le hablaba a alguien cuyas respuestas no conseguía oír. No podía estar hablando por teléfono. Maldición ¿había llegado algún vecino?

Con movimientos silenciosos y rápidos, se deslizó a través del vestíbulo hacia el dormitorio y se puso los zapatos. Si tenía que huir, prefería no hacerlo descalzo. Luego tomó su calibre 38.

Con mucho cuidado, tan furtivamente como pudo, volvió a atravesar el vestíbulo. Había perdido tanta sangre y, mucho mas importante, hace tanto que no comía, que le temblaban las piernas. El olor a café no ayudo a mejorar su situación. Se le hizo agua la boca y su estómago gruñó. Y el no quería hacer ruido...

-Lamento lo de anoche- le legó la voz de Hermione por encima de la música de la radio. -Yo también te extrañé. Créeme, no fue mi intención. Tendrás tu recompensa, querido, te lo prometo.

Ante esas palabras, una particular sensación de perdida se instaló en las entrañas de Draco. Lo cual era una completa estupidez. De todas las cosas que había perdido en las últimas 18 horas- su libertad, su reputación, su credibilidad, un bonito pedazo de piel que le gustaba mucho -, ninguna de ellas tendría que ver con esa mujer.

Dado que nadie le respondía, Draco dedujo que estaba hablando por teléfono celular, ya que le estaba pidiendo perdón por lo de la noche anterior. ¿El pretendiente del negocio rural? Con toda seguridad, no. El hombre estaba casado, y ella no parecía ser de ese tipo.

De espaldas a la pared, Draco se acercó más a la cocina.

Merlín, como odiaba todo eso. No quería asustarla no lastimar a nadie, pero no iba a permitir que lo encarcelaran. Era su palabra contra la de Nott, y Nott era su superior. La reputación de Draco, Su foja de servicios, nada de eso se mantendría en pie frente al apelativo de asesino de policías. La muerte sería lo único que le brindarían sus años de servicio, si vivía el tiempo suficiente como para ser tirado en una celda. Él mismo había puesto su buena cuota de criminales detrás de las rejas. Sabía que mas de uno les gustaría poner le las manos a su atractivo cuerpo.

Una suave risa femenina le llegó flotando desde la cocina y bajó cosquilleando por su espalda. A pesar de ser una mujer esposada a una heladera, con un acusado de asesinato prófugo en la casa, parecía estar muy tranquila.

-Sí, yo también te amo, querido. Ven aquí.

Rayos!. De veras había alguien con ella.

Tarareó algo junto con la radio y luego dijo:

-Muy bien, capullito. Ya sé que no te gusta que te abracen.

¿Capullito?

Draco ya había tenido suficiente. Dio un paso y espió por detrás del ángulo de la pared.

Ella estaba sola, todavía esposada donde la había dejado. Se hallaba de pie, de espaldas a él, tomando café y mirando por la ventana ubicada sobre la pileta de cocina. La cafetera y una radio con reloj estaban en la pequeña extensión de la mesada entre la pileta y la heladera. El lugar del teléfono permanecía vacío, como él lo había dejado, y el aparato seguía fuera de alcance.

Entonces, ¿con quién demonios hablaba?

Un ruido sordo llamó su atención en el preciso instante en que un peso se instaló sobre su pie derecho.

Algo se frotó contra su pierna. Draco miró hacia abajo y blasfemó. El gato más féo, peludo y gordo que había visto en su vida lo contemplaba con ojos relampagueantes.

Draco odiaba los gatos. Y éste permanecía sentado en su pie, restregándose contra su pierna, y ronroneaba con tanta intensidad como para hacer vibrar las paredes. Draco sintió que estaba usando una única, gigantesca y palpitante pantufla, toda completa con cabeza, cola y recelosos ojos amarillos que miraban desde su cara aplastada.

Draco guardo la pistola en su cartuchera del hombro.

-Capullito, supongo.

Hermione se enorgulleció de no saltar al sonido de esa voz.

Sabía que estaba allí. Había percibido su presencia en la aceleración de su pulso y en la electricidad que pareció cargar el aire. Durante un minuto, miró pensativa por la ventana.

Los perro estaba echados en la hierba, a lo largo de la verja. El cielo estaba tan celeste que lastimaba los ojos. En el campo de los Thomson la brisa soplaba suavemente meciendo el pasto. En el otro extremo opuesto, una vaca de Hanna Habbot metió la cabeza entre las 2 hileras de alambre de púa para probar el pasto de Hermione.

Normal.

Todo se veía tan increíblemente normal.

Pero nada era normal. Al menos, no esa mañana.

Con la amenaza de una risa histérica, Hermione se dio cuenta de que lo que mas deseaba era haberse cambiado de ropa. Después de la ducha, no había tuvo mas remedio que ponerse lo mismo que vestía la noche anterior. Luchando contra la necesidad de estrangularse por ese pensamiento tan tonto, apartando el agarre a su taza de café y con lentitud se dio vuelta.

-Se llama Crookshans.

-Por lo menos es mejor que capullito- dijo su visitante herido.

-Capullito también es un lindo apodo. Y usted debería estar en la cama.- agregó antes de poder impedirlo. A pesar de a ver dormido toda la noche, la cara de Draco todavía se veía descolorida.

-Debo irme antes de que aparezcan los policías.

Sorprendida, ella apretó mas la taza.

-¿Por qué vendrían aquí?

Él empezó a encogerse de hombros, pero el dolor de su costado le advirtió que no terminara el movimiento.

-Si piensan que todavía estoy por la zona, podrían empezar a registrar casa por casa.

-¿Cree que lo harán?

-¿Por alguien que consideran un asesino de polis? Sí, claro que lo harán.

-¿Es usted un traficante asesino de policías, agente Malfoy?

Los ojos de él se entrecerraron y su mirada se hizo mas dura.

-Anoche no parecía saber mi nombre. Estuvo escuchando la radio?

Ella se encogió de hombros e hizo un gesto en dirección a la mesada.

-Bueno, me perdonara si no me quedo para escuchar el resto de su relato.

Hermione tragó saliva y asintió. Él debía irse. Sería lo mejora para ambos.

-Gracias por su hospitalidad obligada. Me iré enseguida.

Pero la atención de Hermione fue atraída por Crookshans. El gato estaba haciendo una deliberada figura en ocho alrededor de los pies del agente, frotándose contra sus largas piernas con una expresión de puro éxtasis felino en su cara aplastada.

¿Qué era aquello, en un gato que odia a la gente?

A Crookshans no sólo le disgustaba la mayor parte de la gente, sino que, aparentemente, odiaba a todas las personas del planeta excepto a Hermione. Incluso a Harry y a sus padres, a quienes había visto a lo largo de todos sus siete años, los recibía con un siseo. En cierta ocasión Harry había tratado de acariciarlo y Crookshans se había agenciado un trozo de piel a cambio de la ofensa, quedándole a Harry una cicatriz en forma de de rayo en su frente.

La visión de su antisocial gato ondulando entre los pies del agente apaciguó algo dentro de Hermione.

-No contestó mi pregunta.

-No.

-¿No, no contestó? ¿No, no va a contestar? ¿O no, no es un traficante asesino de policías?

-¿Acaso importa?

-Es una pregunta estúpida.

-No.- Él verificó la carga de su pistola. -No soy un traficante asesino de policías.

Hermione tragó saliva.

-Entonces por qué no va a la policía? ¿O por qué no los llama para hacer que vengan a buscarlo? Con toda seguridad, la gente para quien trabaja ayudará a esclarecer las cosas y dejar limpio su nombre.

-Usted ha estado leyendo demasiados libros. Voy a irme enseguida.

Claro que no estaba deseoso de salir a campo abierto y continuar huyendo. Se sentía débil y mareado a causa de la perdida de sangre. Toda la agencia lo perseguía. Sus ropas ensangrentadas eran como un cartel luminiscente, de fácil identificación. O el centro de un blanco. Durante unos pocos minutos de la noche pasado, justo antes de quedarse dormido, se había sentido de veras seguro en esa casa, en compañía de esa mujer. Claro que no deseaba huir. No todavía. Pero no podía quedarse. Debía llegar a un lugar seguro y estudiar sus próximos movimientos.

Además, ella lo denunciaría a la primera oportunidad.

Él se había metido en su vida gracias a su encanto y un revólver. Estaría muy contenta de verlo por última vez. Luchó contra el cansancio y la debilidad que amenazaban con mandarlo de bruces al suelo.

-¿A donde irá?- Preguntó Hermione.

Su voz suavemente entro en su mente con la calidez de la seda. trató de rechazarla.

-No necesita saberlo. Puedo arreglármelas sin tener que aguantar a que llame a su novio no bien pueda.

-No es mi novio. Ron es sólo un amigo. Un amigo casado. Su hija mayor estuvo en mi clase el año pasado, y le enseñaré a el mas chico este año.

-¿Le enseñará? Oh, caramba. ¿Es usted maestra?

-Profesora.

Draco cerró los ojos con fuerza. Merlín. Justo tenía que haber elegido aquello la noche anterior.

-Supongo que nunca se casó.

-¿Qué tiene que ver eso con...

-¿Lo hizo o no?

-No-dijo ella.

Lo que pensaba. Había elegido una rígida y sensata maestra solterona (n/a: te dijo que era profesora.¬¬), que te amonestaba ante cada mala palabra que decía.

-Es mi suerte.

Hermione lo miró con ojos entrecerrados.

-¿Y eso qué quiere decir?

Antes de tener tiempo para contestar, los perros empezaron a ladrar. Hermione se tensó. Ése no era el ladrido para anunciar una ardilla se sube al árbol" o "aquí vienen los chicos por la carretera". Era el ladrido por el cual les había dado el nombre. La señal con que indicaban la presencia de extraños.

-Hay alguien aquí.- advirtió Hermione.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

N/A: Siempre quise poner "una ardilla se sube al árbol" me parecen tiernas X3. Voy a actualizar 1 ves por mes seguro, así que a no desesperar.

Este capítulo es un poco mas largo que el anterior así que cumplí :D. Ahora les toca a ustedes dejar reviews.

Gracias por los reviews que dejaron en el capi anterior me animaron mucho - .

Saludos y cuídense.

Pity-san.