7. De compras.

Me levante costosamente de la cama. Se estaba realmente calentito allí dentro. Rebusqué en mi armario buscando algo que ponerme. Me decanté por unos vaqueros deshilachados y una sudadera azul. Me fui al baño, abrí la ducha y dejé que mis músculos se despertasen.

Las imágenes de la noche pasada invadieron mi mente. Seguí sin poder creerme que me hubiese tomado tan a la ligera, no, que me hubiese creído que eran vampiros como si me hubieran dicho que son de California. Ahora comenzaba a creer a mi madre. Era rara.

Después de la ducha me vestí y sequé mi pelo el cual como siempre me llevaba la contraria. Con bastante esfuerzo conseguí que quedara peinado. Recogí las cosas del baño y me fui a la cocina a desayunar pero unos golpes en la puerta me avisaron de que ya no tenía tiempo.

-Bueno días. ¿Lista?-cantó Alice cuando abrí la puerta.

-No entiendo como puedes estar tan animada por ir de compras-refunfuñé.

Con una sonrisa me agarró del brazo y me llevó hasta el coche.

Por el camino me hizo una entrevista sobre la cena. Y a medida que le iba contando más cosas su cara se iluminaba más.

Cuando llegamos al centro comercial comenzó mi pesadilla. Me llevó de un lado para otro sin descanso. Me hizo probarme miles de cosas y comprar otras miles y no me dejó pagar ninguna. Algo que me sentó mal. No me gusta que se gasten dinero en mí. Después de comprar ropa me llevo a la tienda de Victoria's secret. Intente de todas las formas posibles persuadirla para no entrar ahí pero al final me metió dentro sin ningún esfuerzo. ¿Por qué? No le he hecho nada. ¿Por qué me tortura?

-Una chica tiene que tener ropa sexy para mostrar-me explicó.

-Que yo sepa no voy por la calle en bragas-contradije.

-Bella, a un chico le gusta que su novia este sexy-aclaró.

-No tengo novio. No se para que querría eso-bufé.

No dijo nada, pero me sonrió pícaramente. Me metió en un probador y me pasó todas las cosas más provocativas que encontró en la tienda. Al final me compró un montón de cosas de color azul diciendo que era el color que mejor me quedaba. Vale, me parece perfecto que me quede bien, pero, me gustaría tener más colores a parte del azul.

Al salir de allí propusimos ir a comer y le obligué a que me dejase pagar a mí. Por suerte aceptó. Cuando nos sentamos me di cuenta de la cantidad de bolsas que nos rodeaban. No quería ni calcular cuanto dinero sumaría todo aquello.

Por fin, y doy las gracias, decidió que ya habíamos comprado lo suficiente cuando salimos de otra tienda más. Desde fuera el centro comercial no parecía tan grande.

Las bolsas llenaron la mitad del coche. Asustaba abrirlo.

Me ayudó a meter mis bolsas en mi cuarto y después a guardarlas en el armario.

-Bella-me llamó.

-¿Mmh?

-Me alegro de que no le vallas a contar el secreto a nadie y de que no te alejes de nosotros-me confesó.

La miré. Lo decía de verdad.

-Mmm, no te fíes mucho de mí. Me he tomado esto con demasiada calma, puede que algún día salga corriendo de casa con la lencería sexy que me has comprado gritando vuestro secreto-bromee.

Las dos nos echamos a reír. Alice iba a ser una amiga fantástica.

Ni siquiera oí el sonido del móvil, pero Alice ya lo tenía en la oreja y dos minutos después colgó.

-Nos vamos-dijo.

-¿No me vas a dejar ni descansar diez minutos?-pregunté.

-Ya descansarás en el coche-dijo riéndose.

No tenía ni idea de a dónde íbamos solo sé que paró el coche al lado del río.

Me ayudó a salir, no sin antes tropezarme con el cinturón de seguridad y me guió hasta dónde vi que estaban sus hermanos.

-¡Alice, Bella!-nos saludaron cuando llegamos.

-Hola-respondí.

Noté una mano en mi espalda y después un pequeño empujón los cuales me asustaron e hicieron que gritase. Todos comenzaron a reír menos yo. Había sido Derek.

-Derek, ¿Ves mi cara?-dije señalando mi cara-¿Esta cara? Es la cara de ¡juro que te voy a clavar la piedra más pesada del bosque en le cabeza!-grité.

-¡No! ¡Por favor no! La gran Bella ¡no!-dijo burlándose. Acto seguido le di un puñetazo en el hombro el cual me dolió más a mí que al él. De hecho creo que ni lo notó.

-Vale, antes de que Bella se rompa una mano, hoy vamos a jugar-dijo Emmet.

-¿Jugar?-pregunté.

-Sí, a baseball-y acto seguido me encontré en la espalda del mismo viendo como pasaban los árboles a una velocidad vertiginosa.

Bien, tengo que decir que, por fin, después de un año sin ordenador y de ir a casa de una amiga para poder entrar en internet, tengo ordenador. Ya está arreglado y podré continuar la historia. Siento que la gente se haya quedado a medias, pero si alguien se sigue pasando por aquí, podrá seguir lellendo mi fic, auqneu a lo mejor tardo en subir porque la estoy escribiendo de nuevo. Lo siento, y esero que os guste!

Sand'