Pasos de conquista
Disclaimer:
Pues creo que ya dejé bien claro de quien es la serie, y toda la culpa de por que me gusta el yaoi de ella, que esta tan linda y me encanta ponerlos en situaciones rosadas y vergonzosas.
Si he llegado a molestar a algún lector con estas situaciones me disculpo, pero no pueden negarme que es muy divertido imaginarlos incluso de Romeo y Julieta.
Si he llegado a incmodar a alguien con este fick al tener tantos insultos de por medio me disculpo, pero en el manga de yyh Hiei tiene esos diálogos.
n.n Estoy leyendo, viendo, escribiendo, delirando y todas las otras posibles acciones existentes y no existentes con la serie JunJoun Romantica. Este capítulo fue influenciado por el opening de JJR "Kimi Hana" de la banda Pigstar", tiene escenas tan tiernas que no pude evitar saltar por todo mi cuarto al imaginar este episodio.
Notas:
Las letras en cursiva las dice Youko (por si he olvidado decirlo en el capítulo anterior), y por si lo han notado presenta dos estilos de narración.
Sin más avisos publicitarios les dejo.
Gracias por leer.
-Paso 2-
"Vuélvete un ser frío"
-Habitación de Shuishi Minamino-
Desperté antes de lo previsto, puesto que mi reloj aún no sonaba para levantarme y sacarme de la cama en la que siempre me gusta permanecer por mucho, mucho tiempo. Y justo ahora que quería intentar dormir un poco me fue imposible volver a cerrar los ojos.
-Estúpido demonio de fuego-
Llevé mis manos hasta mi cabeza, ¡estaba terriblemente confundido!; ¿le gustaba o no le gustaba a Hiei?; ¿fue por mi apariencia que se arrojo como un poseído hasta mis labios y me beso?; ¡en serio!; ¡me había besado y no estaba escribiendo cosas en un cuaderno con él y yo de protagonistas!.
Lo admito, ya estoy hablando puras incoherencias, pero es que recordar como él me recorrió con su boquita inexperta hacía que las estúpidas mariposas que al parecer "habían decidido vivir por toda la vida en mi estomago" revolotearan de un lado para el otro.
-Me encantan las perforaciones-y esa voz en mi cabeza era la responsable de que hubiese pasado la noche con la mirada en el techo; ¡se suponía que él no debía dormir!: ¡no al revés!
-¡Diablos!-si, y cada día me gustaba más, volviéndome loco al grado de dibujar su rostro en miles de cuadernos, de escribir lo que fuera con los kanjis de su nombre, de comprar cosas con formas de llamitas o coleccionar cajitas de fósforos por el hecho de que él podía hacer fuego.
¿Qué?, ¡si estoy enamorado!; ¡que esperaban!, entonces, razonen ustedes, ¿Qué pasa cuando justo la persona, ser, cosa, lo que sea que sea que te gusta, te da un beso o te mira tan profundamente que sientes que tus piernas vuelan en miles de rosadas nubes sintiendo como te sube la sangre hasta las mejillas, todo a mil por hora y sientes que eres un idiota literalmente?.
Bingo, ¡te enamoras más!
-Shuishi, ¡bue-nos-días!- y para rematarla, por alguna "extraña razón que desconozco y que no quiero saber", Youko estaba más feliz, amable y dulce de lo habitual, cosa que me estaba empezando a dar miedo.
-Anda, ¡hace un radiante y maravilloso día!-
Si como no, mira que radiante.
-¡Esta lloviendo pelmazo!-
-Yo sólo decía-
En ese momento capté como me miraba Youko. Tenía una sonrisa demasiado sarcástica en sus labios...
O no...
Eso sólo significaba una cosa...no dejaría de molestarme en toda una semana.
-Shu-i-shi-
Sonrisa pepsodent de Youko…
-¿Qué?- me rendí, escondí mi cabeza debajo de mi almohada, la cual para colmo tenía una estampa de un dragón en el medio. ¡Todo me recordaba a Hiei!; seguro, los dioses habían confabulado para que las cosa me salieran al revés; ¡mira que no recordaba tener una almohada con un dragón negro!
-¡No creí que con el primer paso ya te daría un beso!- podía imaginarme a Youko dentro de mi cabeza, mirándome con ojos brillantes y cursis, sosteniendo un abanico o que se yo, ¡seguro daba vueltas y vueltas como idiota en mi cerebro!
-Mi shuishi esta grande, diste tu primer beso, mejor dicho ¡te robaron tu primer beso!, wuaaaaaa, ¡que romántico!, a mi me lo robó Kuroune hace mucho tiempo, ¡que nostalgia me das!-
¡Tierra por que no te lo tragas!
-¡No lo digas!, ¡que me apeno!- grité, cubriéndome la cara con la almohada, ¿Por qué no me podía asfixiar con ella?; ¡rayos!.
Sentía mis manos temblando, mis labios entre abriéndose tomando aire salvajemente, seguro tenía la cara muy, muy, muy, muy roja.
En un impulso llevé mi cuerpo lo más al fondo de la cama, tapándome hasta la cabeza con las frazadas, en este momento soy una rata cobarde. ¿Algún problema?
-¡Te besó y le correspondiste!-
-¡No!-
-¡Besito!-
-N-o-l-o-r-e-p-i-t-a-s-
-Roce de labios-
-Es lo mismo Youko, y no me estas ayudando ahora-
-¿Lengua con lengua?-
-¡Eso es peor!-
-Kiss you-
-¡Muérete!-
-Mátate tú, total; ¡ya te beso, puedes morir tranquilo!-
-¡Ahhhhhhh!-
Seis a.m. y sonó mi despertador, quizás podría pasarme la vida metido dentro de la cama, si, ¡eso era perfecto!, podría hacerme el enfermo y faltar toda la semana a la escuela y a los trabajos de Koedma.
Levanté la cabeza de la almohada, en verdad me estaba asfixiando con ella.
-Estúpido-
Entonces escuché como alguien tocaba la puerta de mi habitación, y por algo que no supe la cara se me lleno con un rubor extremo, de inmediato mi corazón latió con una inigualable potencia y me sudaron las manos. ¿Y por qué demonios estaba yo nervioso?; ¡si fue Hiei quien se lanzó como poseído sobre mi!
-Shuishi, soy la voz de tu conciencia, y más te vale escucharme antes de que me vuelva a poner estúpido y cursi-
-Dime-
-Comenzaremos tu segunda lección, quizás con esta consigues que te invite a salir-
-Youko, eso es imposible, ¡Hiei es Hiei!, ¡no me invitaría a salir ni aunque lo drogara!-
-Pues ayer no fue tan Hiei pretty boy-
Sonrojo por parte de Kurama…
-Escucha, ¿te has percatado si quiera por un segundo que eres un libro abierto?-
Mire el techo de mi alcoba, eso no podía ser verdad. ¿Se me notaba a kilómetros que me gustaba Hiei?
-Segundo paso de conquista: Ignóralo todo el día
-¿Y eso por qué?, no le veo ni pies ni cabeza a eso.-
-Si lo haces, te aseguro que no podrá quitarte de su cabeza hasta haberte robado otro beso.
-Estás loco-
-Loco como un zorro-
Si, y debo de admitir que por primera vez se me antojo la idea de ignorar a Hiei.
Y lo iba a conseguir aunque me tuviese que amarrar a un árbol para ello.
-Sobre el árbol de cerezo, frente a la ventana de Shuishi-
-Me encantan las perforaciones-
-¡Rayos!, ¡no de nuevo!- llevaba prácticamente seis horas, ¡seis malditas horas de su vida pensando en que demonios le había pasado en ese momento!, y es que él no lo entendía y si él no lograba entonces nadie podría simplemente.
¡Mukuro tenía la culpa!, ¿acaso no sabía que él hacía las cosas literalmente?, ¡mira que decirle que le diera un beso y ya!; ahora estaba más confundido que antes y ni siquiera había podido darle una explicación al kitsune.
¿Por qué me dirán ustedes?; pues bien, ¡por que se había escapado como una vil rata cobarde!
Recordó su rostro, los ojos verdes que le miraron pidiendo una respuesta a ese acto, la forma en que jugó con el arete de su lengua, como el corazón le había latido con una potencia abrasadora y que tenía sudando las manos, temblándole el labio inferior incapaz de mordérselo para evitar sentir aquello en el pecho.
Y el sólo recordar como el paraguas se le había caído al kitsune lo hizo sonrojarse una vez más, y los labios carnosos regresaron a su mente, el aroma y el sabor a chocolate que traían consigo.
-Hiei…¿qué?-
-No digas nada-
-Yo quiero que tú me…-
Pensamiento censurado por Hiei
-¡Ahhhhhhh!-gritó tapándose la cara con sus dos manos, ¡de donde había sacado el esa personalidad para hablar!, ni que fuera el actor de una novela rosada y melosa.
Y lo peor era que sentía esas mariposas "o sea lo que fueran" volando como locas en su estómago, yque la sangre le subía hasta las mejillas.
Definitivamente estaba enfermo, muy, muy enfermo, ¡y quería ya la cura para ello!
-Si sientes algo en tu estómago, entonces te dio fuerte, muy fuerte- si, y para rematarla Mukuro aparecía en su cabeza cada vez que intentaba obviar el pensamiento, dios, ¿que haría ahora?, si iba a donde ella y le decía que había sentido aquello presentía que estaría cavando su propia tumba, no por que ella fuera expresiva o se pusiera como una quinceañera en estos casos, si no por que estaría dejando a la vista cual era su punto débil en el makai.
Y él lo sabía, que esas cosas lo volverían frágil como un humano, sentirse aferrado a alguien terminaría lastimándole.
Temía a ello, sentirse enfermo de algo que no lastimaba físicamente cuando ya no le tenías. Estaba enfermo de amor, ¡estúpido amor!, ¡lo maldecía a el y a todas sus letras!; ese pequeño sentimiento podía incluso con una mirada de indiferencia del kitsune herirle, y él no sabría que hacer para olvidar aquello.
Volvió a descender la vista, y cuando esos pensamientos que "no deberían estar en su cabeza" al fin dejaron de fastidiarle se dio el lujo de mirar hacia la ventana.
-Baka…kitsune-exclamó, su rojizos ojos se quedaron perdidos en la habitación, ¡era culpa de Kurama esto!, si no fuera por sus guantes de látex y ese bronceado repentino no habría caído!.
-Mentiroso-
-Estúpida conciencia-
De acuerdo, ya no podía simplemente dejar de pensar en Kurama, en todas las condenadas cosas estaba, en el árbol, véase las odiosas flores rosadas de cerezo, que al parecer habían "escogido justo ese árbol y ese día para florecer", en la casa, en su ropa, en la forma de las nubes, en el makai cada vez que se hablaba de Youko Kurama, en fin.
-Estas condenado Hiei- si, y odiaba no saber que era lo que le pasaba.
Malditos sentimientos humanos que provocaban estas cosas…
Odiaba al odioso sentimiento que se adueñaba de él cada vez que le miraba. Se sentía tan extraño no poder simplemente ser él por que el otro lograba con cada gesto, por más inocente que fuera, "aunque de inocente no tenia un pelo", darle un giro de trescientos sesenta grados a su vida.
-No me puede gustar un hombre, es Kurama, convéncete de eso, es Kurama, es Kurama- si, y si esos pensamientos sirviesen, cosa que bien sabía que no le ayudarían más que para freírse la cabeza hace rato que lo habría logrado.
-Hiei; ¿quieres entrar?, hace frío afuera-
La carita sonrojada del baka kitsune
-¿Quieres helado?, creo que queda algo en la nevera-
La voz de ese meloso zorro…
-Si quieres duerme en mi cama, yo dormiré en el futón, así estarás más cómodo-
Había dormido en su cama, en su almohada, con su olor…
-¡No, no, no, no!-
Esto se estaba comenzando a salir de control.
-No…iré…a…verle- exclamó, apretando los dientes con fuerza sobre su boca, lo mejor era quedarse allí, bajo el rosado y fastidioso árbol, mojándose de los pies a la cabeza por esa "repentina" tormenta que estaba cayendo, ¡y aunque le diese hipotermia no se moverá de allí!
-Esto debe de ser un complot- exclamó, mira que primero sale el sol, y justo cuando se pone a pensar en Kurama llueve, y eso sólo quería decir una cosa.
Le estaban insinuando que debía ir a tocar a su ventana para pasar la noche en su casa.
-Estúpida lluvia- de acuerdo, había pasado de odiar el rosado árbol al hombre que predice el clima, a la casa del baka kitsune y a Mukuro.
-Ojala me hubiese quedado callado-
Si, y si hubiera sabido que no era el único con esos problemas en la cabeza habría entendido que no estaba mal querer a un hombre.
-Cuarto de Shuishi Minamino-
-3, 2, 1-
-No lo aguanto, no puedo, ¡no puedo!- lo admito, estaba comportándome como un niño pequeño al que le acaban de robar su juguete preferido, cosa, que en mi caso, seguro se llamaría Hiei y sería el último modelo de una colección de peluches violentos capaces de disparar proyectiles de chocolate.
-¿Chocolate?-
-Se "supone" que estoy hablando sólo Youko-
-Correcto, sigue con tu delirio-
-Gracias-
Pero es que…para mi era prácticamente imposible ignorar a Hiei por todo un dia; ¿Saben lo que eso significa?
¿Veinte y cuatro horas sin verle?
¿Ochenta y seis mil cuatrocientos segundos sin escuchar su voz?
¿Sin ver sus ojos rojizos o su cabellera negra, o quizás lo malgasto de su ropa o las tontas mañas que trae del makai?
-No es para tanto Shuishi, hasta yo podría-
-Si fuera Kuroune no podrías-
-Cállate-
-Que, ¿te di en un punto frágil?-
-Esta vez me reservaré el derecho de opinar-
Y justo, justo ahora, ¿me piden que ignore a Hiei?
¿Sabiendo que esta lloviendo torrencialmente?
¿Qué esta en el árbol de cerezo del frente de mi ventana con el tobillo sangrando por algo que aún no sé?
¿Y que me esta fulminando con sus ojos rojizos, diciéndome "baka kitsune, por que demonios no me abres la ventana si sabes que estoy lanzándote miradas telequinéticas que dicen "ábreme"?
-Sólo déjame abrir un poco la ventana Youko, un poquito-
-Ni aunque me pagarás todo el dinero del mundo-
¿Qué quizás podría tenerle dentro de mi cuarto por las próximas seis horas hasta que pase la tormenta a mi merced?
-¡Deja de dominar mis manos!, ¡tengo suficiente con que vivas en mi conciencia!-
-También es mi cuerpo, y yo hago lo que quiero con él, y ahora se me antoja verte bailando Shuishi-
-Te odio-
Seguro, Hiei debe estar pensando que estoy enfermo, o que me atacó una araña mutante radiactiva para que me estuviese moviendo de esta manera; ¡mira que pelear con mis manos para abrir una estúpida ventana!.
-Escucha, te amarraré a la cama si es necesario, y de paso se vería muy excitante y todo eso, pero no dejaré que abras ni medio centímetro la ventana, arruinarías mis planes; ¡ni lo sueñes pretty boy!-
Estaba comenzando a pensar que tal vez este plan se estaba saliendo de control, una cosa era que quisiese ser el novio de Hiei, pero a Youko se le había metido entre ceja y ceja que mi vida era dominable por él, cosa que ya era demasiado. Además, ignorar a Hiei todo un dia no seria TAN mala idea si no acarreara que por mi culpa fuese a contraer hipotermia o se fracturase el tobillo, o me odiase por toda la vida por no prestarle la atención que se merece, o dejase de hablarme por un largo tiempo, por que incluso los monosílabos a los que yo califico como conversación desaparecerían.
¿Les cuento algo interesante?
-Hiei es un rencoroso y amargado-
Y no me perdonaría jamás el no abrirle si se dignaba a tocar el cristal de la ventana.
-Pero Youkito lindo, precioso, ¡me esta mirando!, ¡y muy feo!-
-Pues primero piensa en una excusa, barata, creíble y rápida para explicar el por que estas hablando sólo y bailando ballet en tu cuarto-
De acuerdo, lo más probable es que desde la perspectiva de Hiei me viera…como estúpido, moviéndome en círculos de un lado para el otro, jalándome el cabello, mordiéndome las manos o poniéndome una almohada en la cara para que no viese lo rojas que estaban mis mejillas.
Tener sus ojos sobre mi perfecta persona no me dejaban pensar bien…
-¿Por qué no deja de mirarme?, ¡y por que pone esos ojos!-
Era difícil…muy difícil ignorarlo cuando te das cuenta que te esta comiendo con la mirada, ¡maldito demonio de fuego!.
-La idea Shuishi es que él no deje de pensar en ti; ¡no que tú lo veas en cada cosa que se te ocurre mirar!-
-¿Y que puedo hacer Youko?, esto de "ignóralo todo un dia", no esta dando buenos resultados-
-¿Y cómo sabes que no esta dando buenos resultados eh?-
-¿Qué?-
-Primero; ¿desde cuando que Hiei te mira tanto desde ese árbol?-
-Pues…nunca lo había hecho…-
-¿Y desde cuando que se sonroja cuando sus miradas se topan?-
-Eh…¿desde ayer?-
-Serás baka, primero Yusuke termina la secundaria, antes de que te des cuenta que te ve hasta en las nubes sabiondo-
-¿Y como sabes que no ha dejado de pensar en mi?
-¿El hecho de que esta quemando las hojas rosadas del árbol no te dice nada?-
-Mera coincidencia, necesito hechos, no distorsiones de tus ojos Youko-
-¿Quieres hechos?-
-Me lo merezco-
-Bien, abre la ventana y grítale; ¡Hiei quieres salir conmigo!-
-¡Serás bestia Youko!-
-Me lo supuse idiota, sólo ve, párate bajo el árbol y dale un beso en la mejilla, dile que se ve bien o que si quiere una taza de chocolate caliente y listo, el resto de lo que ocurra es problema tuyo-
Bueno, al menos ya tenía la siguiente instrucción y no se oía tan mal, fácil de realizar hasta para un niño de seis años, Kuwabara seguro podría hacerlo, ¿entonces por que yo no podría?, ¿siendo que según mi libreto tengo mucha personalidad y un gran toque principesco?.
¿Les digo algo?
-Estoy aterrado-
-En el árbol con Hiei-
-Baka kitsune-Volví a moverme, y había incinerado ya la hoja numero seiscientos sesenta y tres, y si mis cálculos no me fallaban aún tenía unas cien hojitas rosadas para quemar a mi antojo, estúpidas hojas que insinuaban "Kurama" en todo su ser nefasto y rosa.
-¡Dale un beso y ya!- estúpida Mukuro que seguía gritando en mi cabeza. ¿Qué era este sentimiento?, ¿esta pequeña bomba de tiempo que amenazaba con explotar si no gritaba o le hablaba o le decía algo siquiera de lo que me estaba pasando?-
-Espera-
Seguro había pescado una buena fiebre, pues me ardía la cabeza, y mis ojos querían cerrarse a causa de no haber dormido todo el dia de ayer por estar pensando en ese baka kitsune, y mi tiritar del labio inferior se había mudado hasta mis manos. ¡Ya ni siquiera podía quemar las hojas!.
-Eso sólo puede significar…- si, levanté la mirada y me tope con su "sonrojada" cara sobre mis ojos rojizos.
Le fulminé.
¡Mira que abrir la ventana luego de unos diez minutos que deja de llover!; ¡que estoy empapado hasta la punta de mis calcetines y ya no me quedaban hojitas para incinerar!.
-Que- exclamé, calándole con mi mirada más malhumorada que podía realizar.
-Hiei…yo…que…quer-
Mira que actuar de tartamudo, aunque debo admitir que lo hacía muy bien, o era yo el idiota que le creía tal burrada.
Entonces de la nada, se me vino otra frase que Mukuro me había dicho cuando le "revelé" mi ya no tan secreto malestar, y el mismo sentimiento extraño se adueñó de mi estómago, y si no fuera por que hasta las odiosas nubes tenían formas de zorros seguro no estaría pasando por cosas como esta.
-Los humanos les llaman citas Hiei, son muy buenas para estos casos-
Estúpidas costumbres ningens, y estúpidos consejos de Mukuro que no sirven para nada.
¿Qué como sé que no sirven?
Pues el primer consejo no me sirvió, sólo me confundí más.
En ese momento le sentí, un toque, manos tiritonas jalando mi ropa mojada me hicieron volver a la realidad.
-¡Hiei yo quería preguntarte!-
¿Por qué demonios me grita de la ventana?, ¿que acaso no puede esperar a que ingresara al cuarto?
-¡Qué cosa!-
De acuerdo, si ya era estúpido el que él me gritase, debió de verse más estúpido el que yo le respondiera de la misma manera.
-Estúpidas vías de comunicación-
-¡Pues si te gustaría…!-
Y lo supe, algo muy, muy en el fondo, me estaba advirtiendo lo que seguiría.
-¡Yo quería saber si tú querrías!-
-Oh dios mío, no digas lo que estoy pensando-
Seguro ahora le bajo la vena rosada de esas hojas, y quiere invitarme a salir o sea como se llame.
Aparte, ya me siento bastante estúpido gritando del árbol a la ventana, y estoy seguro que él también se siente así, ¿Por qué no mejor me dejaba entrar a su alcoba y asunto arreglado?, así nos…evitábamos estas cursilerías.
-Espera-
Acaso…¿es tan importante que debe de hacerlo de esta manera, suponiendo claro que no existiese otra?
¿Y como le digo que bueno, a mi, me, ¡rayos!…gustaría…ir..con…él, si él, al cine o algo así?
-¿Que rayos estoy pensando?-
-¡Si querrías pasar la noche en mi casa, ya que tienes herido el tobillo!-
Dolió…
Pero…¿se supone que no debería de haberme dolido verdad?; entonces…¿por que?, ¡Por que me trataba de esta manera como si no hubiera pasado nada!
¡Como si esas malditas y horrible seis horas en que estuve divagando no hubiesen significado nada!
-¡Hiei pasa algo!-
¿Qué si me pasa algo?...¡Obvio que me pasa algo sabiondo!
Pero…¿cómo se dice?
¿Se sonríe, "suponiendo que pueda hacerlo", y ya esta?
-Seré estúpido--
-¿Hiei?-
-Eso…no era lo que esperaba escuchar… kitsune-
-¿Ah… no?-
-Pues…ni se acercó un poco a lo que pensé-
Diablos…
Ya no podía darme la vuelta, salir corriendo a darme contra un muro, o fugarme por un agujero del mundo espiritual.
¡Yo y mi gran boca!, estúpidos pensamientos que no me dejaron diferenciar la fantasía de la realidad.
Mira que pensar que Kurama me invitaría a salir…
Espera, yo quería en el fondo que Kurama me…
-Los humanos las usan para conocerse mejor, divertirse, besarse…-
-Besarse-
-Hiei, ¿escuchaste lo que te dije?-
-Kurama-
No supe por que lo hice…
-¡Hiei, te podrías matar!, ¡apenas te sostenías en ese árbol!, ¡por eso te estaba gritando de la ventana!-
No supe por que salté del árbol hasta la baranda de la ventana o me quedé mirando sus ojos verdes de tan manera que le hice sonrojar.
-Hiei…que…-
Y si él se sonrojaba por mi causa…
-Kurama yo quería saber si tu-
Y si fuera por ese sentimiento tan extraño que se había adueñado de mi alma luego de percibir el roce sobre mi boca de su carne.
-Tú…-
Ni siquiera sé como se pronuncia, por que sé que no podría sacarle de mi garganta aunque lo intentase…jamás podría decirle siquiera algo parecido a ello.
-Estúpida palabra-
-¿Tú?- y cuando volví a sentir el roce de su piel cerca de la mía, sus dedos acercándose levemente sobre mi mano, palpando la humedad de las gotas de lluvia.
Y sus ojos mirándome como aquella vez…
La voz masculina, y el recuerdo del arete en la punta de mi lengua.
-¿Querrías tener una cita conmigo…Kitsune?-
En ese momento en que Kurama me apretó la muñeca, desee que me partiera un rayo…literalmente.
-Continuará-
Ya saben, lo de siempre, un review me da inspiración para seguirle,. Gracias por leer este fick, pido disculpas si las personalidades se tornaron algo molestas, amo a Youko y por eso siempre lo incluyo, aunque sea de reportero.
Próximo capítulo:
Paso 3: Vuélvete su maestro
Gracias especialmente a:
Kitty_wolf, Carmilla Vampirelle, -ReScUe-CoLuPtOr-, Kuranieves Jaganshi, Andromeda no Sainto, kisachanlover y a lAIN1109.
Notas:
Nos veremos en la siguiente entrega si ustedes quieren, como ahora estoy de vacaciones e comenzado a redactar las actualizaciones de todos los ficks de yyh que tengo, llevaré unas mil palabras en cada uno, y pienso subirlas a mas tardar en la mitad de enero o principios de febrero.
Saludos! nOn
…No soltaré tu mano, no la soltaré...
…Si cuanto más tiempo pasamos juntos más solos estamos...
…Entonces limitémonos a cogernos de la mano hasta que desaparezca la soledad…
…Aunque tus pequeñas espinas hieran mi mano...
-Kimi-Hana-
Pigstar
