Capítulo 2: La Primera Misión


// Pensamiento del personaje //

//Pensamiento del narrador //

(Conversación telefónica)

[Intermedio entre los personajes


Resumen del capitulo anterior…

Kaede, un chico normal fue abrazado por una vampiro antes de sucumbir ante una muerte segura, Leonora a su vez fue "salvada" por otro vampiro.

Ambos fueron llevados al principado de Concepción, la guarida de algunos vampiros y por supuesto la casa del Príncipe, les pusieron al tanto de casi todo lo que debían saber y ahora esperan su primera misión…


Al entrar nuevamente en el salón, Francesca estaba al lado de Enrique, nuestro príncipe, Yazid y Freya entraron y nos dejaron frente a él esperando nuestra primera orden.

- Bueno chicos, espero que hayan aprendido lo básico y simple que es nuestro "precepto", ahora voy a ir directo al grano, han ocurrido ciertos sucesos en la Universidad de Concepción, supongo Leonora que estarás al tanto – Dijo Enrique.

- ¿Se refiere a las desapariciones? Por que yo las escuche antes de encontrarme con él – contesto apuntando a Yazid.

- Si, es eso, han desaparecido dos chicas una de ellas estudiaba Ingeniería Civil Metalúrgica, esta chica tenía 24 años, la otra estudiaba la carrera de Ingeniería Civil de Materiales y tenia 22 años, como pueden ver y contando la fallida captura de Leonora, están buscando gente que se especialice en ciertas ramas que pueden resultar "oscuras" para gente como nosotros. – decía Enrique.

- ¿Y qué se supone que deberemos hacer nosotros? – pregunté.

- Fácil, deberán ir a la Universidad, ver si pueden conseguir alguna pista o datos por medio de los propios estudiantes, pero solo investigarán, cualquier cosa que ocurra llaman hacia acá – contestó Enrique.

- Entonces deberán entregarnos el número – sugirió Leo.

- Ya me di el lujo de agregarlo en sus celulares – acotó el príncipe – Francesca estará con ustedes, así que por favor quiero un trabajo de equipo.

- Yo sola podría hacer todo – dijo Fran molesta – no necesito guardaespaldas.

- Si que los necesitas, además tómalo como entrenamiento para los nuevos, sino iría yo personalmente – dijo Yazid por lo bajo.

- ¿Qué tratas de decir Yazid? – Fran estaba aún más enojada.

- Sólo lo que oyes… - no alcanzó a terminar.

- Ya chicos , no tengo idea de que pasa aquí, así que sólo diré que se nos está haciendo tarde – dije tratando de calmar el ambiente.

- ¡Tú no te metas! – exclamaron al unísono.

- ¡Hey! Solo trato de terminar con lo que pidió el príncipe – ya me estaba enojando, suelo hacerlo con facilidad.

- Freya, por el bien de todos saca a tu chiquillo un momento, yo calmaré las cosas aquí – ordenó Enrique.

- Si Enrique – dijo Freya.

Ni me fije en que momento estaba afuera con Freya, quien estaba sentada y tenía apoyando mi cabeza en sus piernas mientras me sobaba el lomo como si fuese un lobo.

- ¿Tanto se noto que me estaba enojando? – pregunté casi susurrando.

- Sería imposible no reconocer a un gangrel cuando está enojado – dijo encorvando un poco su cuerpo hasta juntar su cabeza con la mía.

- Doushite? (¿por qué?) – volví a preguntar.

- Bueno como sabes nuestro clan tiene ciertas cualidades de animales cuando se enfadan¿recuerdas lo que te dije cuando estábamos en el patio? pues cuando te enojas te pueden salir orejas, cola, entre otros rasgos, a ti ya te habían salido orejas por eso Enrique me pidió que te sacara, ahora ya estás mejor así que incorpórate – dijo tranquilamente.

- Freya… si pasa eso cuando nos enojamos… ¿qué pasaría si entramos en frenesí? – pregunté mirando sus ojos.

- Me alegro que hayas preguntado - dijo Freya sonriendo – si entramos en frenesí nos convertimos completamente en "bestias" por así decirlo, pero al volver a nuestro estado, es decir, cuando nos tranquilizamos quedamos con "algo" de lo animal.

- ¿Podría decirse que si vuelvo en mi, quedaría con orejas permanentes? – volví a preguntar.

- Si, así es – contestó Freya – así que trata de controlarte… ¿bueno?

Comenzó a acercarse lentamente y yo también, podía sentir su "respiración" cerca de mis labios, comencé a cerrar los ojos y…

- ¡Date prisa Kaede! – Gritaba Leonora

- Grrrrrr ¬¬ U – fue lo único que dije.

- Ya mi lobito vaya a su misión, yo tengo que ir a otra parte – dijo Freya resignada.

Acaricio mi mejilla diciendo: Nos vemos cuando vuelvas y me cerró un ojo, si hubiese podido hubiese movido la cola.

- Ha-hai (Si) – fue lo único que pude gesticular, realmente esa mujer me dejaba sin palabras.

- ¡Hey Kaede¡KA-E-DE¡KAEDEEEEEEEEE! – gritaba Leo haciendo gestos frente a mis ojos.

- Nani? (¿qué?) – pregunté calmadamente.

- ¿No crees que está un poquito vieja para ti? – preguntaba Leo.

- No sé que te estarás imaginando Leo, pero de cualquier manera, Freya se ve de mi edad - dije todavía en la luna.

- Está bien, haré como que no vi nada… //hombres// - dijo Leo.

- Bien vayamos antes de que Fran nos diga algo – contesté impaciente.

- Si, tienes razón, como que mi sire y ella no se llevan bien – contestó Leo.

- Como que tú sire y "nadie" se lleva bien – conteste sarcásticamente.

- Ja, ja, ja, tienes razón – decía Leo riendo.

En eso llegamos donde estaba Fran, justo estaba entrando otro tipo, supuse que era vampiro saludamos de pasada, iba rápido hacia el principado, así que aproveche de preguntarle a Fran quien era me contó que era un brujah llamado Gonzalo y que era mejor no hacer enojar a los de su clan pues eran bien polvoritas a lo cual yo me reí, cuando aparece un tipo y nos saluda.

- Buenas noches jóvenes, me presento mi nombre es José, aunque todos aquí me dicen Pepe y soy el "mayordomo" del principado.

- Konbanwa (buenas noches) – conteste – Ore wa Kaede desu.

- Dice que su nombre es Kaede y el mío es Leonora – dijo Leo antes de que Pepe preguntara.

- Mucho gusto jóvenes – dijo Pepe - ¿hacia dónde tengo que llevarlos señorita Francesca?

- A la Universidad de Concepción, tenemos que averiguar unas cosas y necesitamos que los alumnos estén ahí – contestó Fran.

- Claro, no hay problema suban – decía Pepe mientras abría una de las puertas para que subiésemos.

El recorrido no duró mucho, y en tres tiempos estábamos fuera de la U. Decidimos ir por separado, Fran vestía con una ropa tipo hippie de los '80 así que no le fue muy difícil adaptarse, Leo se "ofusco", es decir, paso desapercibida entre los estudiantes quienes no la veían y yo me fui a hablar con los patos salvajes que se encuentran ahí.

- Cuaaaa Cuac (hola) – dije a un pato que estaba despierto.

- Cuaaaa Cuac – me contesto.

- Cuaa Cuuuaac Cuuac (¿te puedo hacer unas preguntas?) – pregunté.

- Cuaac (si) – contesto el pato.

- Cuuacc cuuaac cuacc cuuuac (quisiera saber si tu sabes algo de las chicas que han

desaparecido aquí en la U) – volví a preguntar.

- Ccuac (no) – dijo – Ccuuac cuuuaac cuuaacc (pero pregúntale al perro tal vez el sepa, y de paso le dices que no nos moleste).

- Cuak cuacuuac ccuaaaac cuakk (está bien yo le digo y gracias) – contesté.

Dirigí mis pasos hacia el can, aunque note que la gente que estaba cerca del estante me miraba raro, me encogí de hombros y comencé a conversar con el perro, por lo que averigüe los secuestros ocurrieron en el estacionamiento del lugar y que probablemente un profesor de Ing. Civil informática podría estar implicado aunque tal vez podría encontrar más información en la biblioteca. //A algo me recuerda la biblioteca, pero no me acuerdo de que podría ser…//

Me encontré con las chicas y juntamos la información obtenida.

- Vamos a la biblioteca entonces – dijo Fran.

- Bueno, pero yo nuevamente me ofuscaré para que no me reconozca nadie de por aquí y me pregunten porque no vine a trabajar – contesto Leo.

- Yossha! (¡bien!) tu nos guías entonces - agregué.

- Por cierto Kaede… creo haberte visto por estos lados – inquirió Leo.

- Mmmm no que yo recuerde, tal vez me confundiste con otro – contesté.

- Bueno vamos ya antes de que la cierren – apresuró Fran quien ya se iba.

- Hai (si) / ok – contestamos Leo y yo.

Una vez que entramos a la biblioteca, recordé por que se me hacía familiar el lugar y la probabilidad de que Leo si me haya visto ahí, en una estantería no muy lejos de donde estábamos se encontraba mi polola //como pudiste olvidar eso Kaede… anata baka (eres un idiota)//.

- Espérenme un momento aquí chicas vuelvo pronto – dije y antes de moverme Fran hablo.

- Kaede, primero la misión y después te dedicas a conquistar.

- Ella ya está conquistada… ¿verdad Kaede? – pregunto Leo.

- Nos vemos chicas, espérenme – dije yéndome.

Camine hacia ella, me encantaba verla con su uniforme de bibliotecaria y los lentes le daban un cierto toque intelectual, luego pensé que diablos estaba tratando de hacer con Freya si ya estaba comprometido.

- Hola – susurre en su oído.

- ¡Kaede! – exclamó dando media vuelta y me abrazo.

- Daijoubu ka? (¿Cómo estás?)– pregunté dándole un tierno beso en los labios.

- Yo bien, pero¿qué te pasa? Estás helado¿te resfriaste? – preguntaba.

- Iie (no) Mylene, daijoubu (estoy bien) solo que afuera hace un poco de frío – contesté.

- No creo que solo haga frío, pareciera que estuviese nevando¡pareces un iceberg! – dijo ella.

- Ja, ja, ja, no exageres amor – sonreí – por lo visto no te han secuestrado.

- Ja, ja así que era eso… - dijo.

- No pienses mal, es solo que una de las chicas es amiga de ella – comenté señalando a Fran – y aprovechando que venia a verte // mentiroso // pues te pregunto.

- No amor, lo siento pero no te puedo ayudar aunque según he escuchado se juntaban con un profesor en las tardes, pero son solo rumores – contesto aun abrazada a mi.

- Etto… (Esto…) ¿Y cómo se llama el profesor? – pregunté.

- El apellido es Torres, creo que es Cristian Torres por cierto… Kae, me tienes muy abandonada… ¿cuándo vamos a salir? – me preguntó.

- Sumimasen, (disculpa) cualquier noche de estas ¿te parece? Es que no he tenido mucho tiempo, ya sabes la actuación y el Púb se me hace un poco complicado – contesté.

- Pero mañana es sábado, te toca trabajar y… ¿si salimos en el día? – decía ella.

- Iie (no) mañana no voy, le pedí el día al jefe - contesté animosamente

- Bueno pero me pasas a buscar bribón, que si no voy a comenzar a pensar que tienes a otra… - decía haciendo pucheros.

- Baka (tonta) //dicho de forma tierna // Sólo estás tu . – Dije otra vez – bueno hime-chan (princesa) ja ne! (nos vemos).

- Si amor… ai shiteru – dijo dándome un suave beso despidiéndose de mí.

Comencé a alejarme en dirección a las chicas, me estaban esperando Fran con una cara diciendo… ya te quiero ver cuando no puedas salir con ella durante el día, y la cara de Leo era mejor no adivinar el pensamiento.

- Eres un fresco Kaede – decía Leo reprochándome.

- No me regañes Leo – dije moviéndole la cabeza – ahora vamos a lo nuestro, pero salgamos de aquí, siento que somos escuchados.

Comenté todo lo que me dijo Mylene, así que nos encaminamos hacia el estacionamiento y comenzamos a revisar los vehículos para saber cual era el auto de dicho profesor, Leo aviso que se iba a la caseta de los guardias para ver si podía averiguar algo y con Fran nos quedamos allí esperándola. Cuando volvió vestía con uno de los uniformes de los guardias, armas y llaves me entregó otras llaves a mi al igual que una linterna y una luma.

Leo seguía ofuscada, Fran estaba sentada frente al auto y yo estaba de pie a su lado, cuando apareció el profesor Torres.

Fran se puso de pie inmediatamente y yo solo esperaba a que me diera el asentamiento para atacar, verlo tan tranquilo siendo culpable me producía asco.

- Profesor Torres, lo estábamos esperando – dijo Fran.

- ¿Y ustedes quiénes son? – pregunto Torres.

- Creo que ya lo sabe, no debería preguntar a estas alturas ¿no cree? – contesté.

- Vamos chicos, no comiencen con juegos a estas horas de la noche – dijo abriendo la puerta del auto – ahora si me disculpan debo irme.

La puerta se cerro de golpe, Leo se aprovechaba de que torres no la podía ver, lo cual nos pareció gracioso pero en ese momento no nos podíamos reír.

- ¿Qué juegos son estos? – Dijo molesto – yo no sé nada de las chicas que han desaparecido ahora dejen que me marche.

- ¿Y quién preguntó por ellas… profesor? – dijo Fran.

- ¿Uh? Ja, ja, ja, estoy tan acostumbrado que pregunten si tengo algo que ver con las niñas esas ya es un "reflejo condicionado" – dijo restándole importancia.

- Si claro, como usted diga, profesor – dije sarcásticamente.

- ¿Me permiten? Debo regresar a casa – volvió a abrir la puerta y está nuevamente se cerro.

Fran hizo un gesto a Leo que paso desapercibido para Torres, quien estaba frente a mí. Subió al auto y se marchó, nos miramos y decidimos quedarnos ahí escondidos, cuanto tiempo había pasado no estoy seguro, luego llegó Torres otra vez y se fue directo a la biblioteca, comenzamos a caminar despacio cuando escuchamos un grito… comencé a correr rápidamente hacía el lugar.

- ¿Qué pasa Kaede, por qué corres? – preguntaba Leo corriendo tan rápido como podía.

- Ese grito fue de Mylene – contesté asustado.

- Diablos Kaede, no hagas estupideces y detente en este momento – gritaba Fran.

Yo seguía corriendo hasta llegar a la entrada, estaba a punto de abrir la puerta cuando siento una mano en mi hombro.

- Te dije que no cometieras ninguna estupidez Kae – decía Fran mirando hacia otro lado – ahora tómalo con calma y recuerda… ya no eres un humano, vayamos con cuidado, recuerden que el príncipe no quiere peleas, solo informes.

Iba a replicar pero Leo me negó con la cabeza, no me quedo otra alternativa que aceptar lo que me decían, abrí lentamente la puerta y entramos no se veía nadie, la luz del primer piso estaba encendida lo único que yo pensaba era en Mylene, hasta que escuchamos otro grito el cual provenía del segundo piso Leo me tomo automáticamente del brazo antes de que pudiese echar a correr y Fran comenzó a caminar por las escaleras yo iba de segundo y atrás mío iba Leo.

Cuando llegamos al segundo piso no se veía nada y las linternas apenas iluminaban nunca pensé que ese lugar tenía tanto espacio.

- Este es un buen momento para que ilumines el cuarto Kaede – dijo Fran susurrando.

- Hai, como tú digas – contesté y de mis ojos salieron luces rojas iluminando la habitación.

- ¿De dónde creen que vinieron los gritos? – preguntó Leo.

- Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaghhhhhhhhhhhh – otro grito.

- ¡De allá! – conteste mientras corría nuevamente hacia la habitación que estaba al final del pasillo.

Al llegar a la habitación vi a Mylene en el otro extremo del cuarto acurrucada y mirando hacia abajo cuando unos libros comienzan a atacarnos, alcanzo a agacharme y veo al profesor en el centro de la habitación.

- ¡Me la vas a pagar desgraciado! – grité.

- Kaede ¿eres tú? – dijo Mylene comenzando a levantar la vista.

- Si soy yo, pero no levantes los ojos hasta que yo te diga – conteste, no quería que me viese con garras y con linternas en vez de ojos.

- Vaya niño, no me esperaba esta… sorpresa, ya veo por qué estaban tan interesados en las chicas esas, pero de aquí no saldrán – dijo Torres tranquilamente.

- Eso es lo que usted cree – dijo Fran - ¿qué podría hacer algo de su… como decirlo, tipo?

- Mucho puedo hacer – contesto.

De la nada una bola de fuego fue enviada hacia nosotros a tal velocidad que con suerte esquivamos, Mylene comenzaba a levantar la cabeza cuando vio como se iluminó el cuarto, nuevamente le grité que se quedara con la cabeza agachada y que luego yo le daba explicaciones, Leo sacó su arma y disparó hiriendo levemente a Torres en el brazo.

- ¡Estúpida! – gritó Torres y envió otra bola de fuego esta vez en dirección a Mylene.

Quién fue corriendo a quitarla de en medio fue la misma Leo que se quedó protegiéndola.

- Ahora si me la pagarás - dije

- Kaede, contrólate que no podremos dominarte después – susurraba Fran lo suficiente bajo para que sólo yo pudiese escucharla.

- Tranquila, no haré ninguna estupidez – dije relajado y con media sonrisa en los labios.

Torres comenzaba a lanzar bolas de fuego como si le pagasen por ello y logré esquivar varios, hay que aprovechar lo que uno sabe y en unos segundos ya estaba frente a el dándole un zarpazo en el mismo brazo que anteriormente había disparado Leo. Fran, aprovechando la situación y la desconcentración del tipo se acercó a su vez también y lo toco, lo que sucedió a continuación fue demasiado confuso para nosotros, Leo y yo, pues Torres comenzó a cambiar radicalmente, es decir, su cuerpo comenzó a moldearse de tal manera q estaba irreconocible, era como una estatua de cera derretida.

Volteo para ver a Mylene y noté que me estaba mirando asustada una de sus manos era llevada a su boca para omitir un grito que se escucharía después…

- ¡¡¡¡¡Kaede!!!!! – Gritaba Mylene - ¿¡Qué te ha pasado!?

- Tú tranquila y confía en mí, ya te dije que luego te explicaría – conteste un poco enojado.

- Pero ¡¿Qué te esta pasando?! – seguía gritando.

- Amor necesito que confíes en mi ¿bueno? – dije "apagando las linternas" y colocando la mirada especial de gato con botas .

- Está bien… - dijo un poco asustada todavía.

- ¡Kaede detrás de ti! – grito Leo.

En lo que me giro recibo una bola de fuego impactando contra mi hombro botándome al suelo, Fran fue a levantarme y nuevamente una bala pasó al lado de nosotros. El tiro de Leo dio cerca del corazón haciendo que se inclinara levemente hacia delante, de pronto el tipo nos miró y sonrió.

- Es hora de dejar los juegos – decía mientras comenzaba a transformarse en un ave tamaño familiar, es decir, muuuuy grande – yo iré a ver a sus amiguitas.

Comenzó a desplegar sus alas para salir por la ventana hasta que Fran, que no me explico como, apunto su mano contra él y salieron unas garras mucho más largas que las mías, las cuales penetraron desde la espalda de Torres hasta pasar por el corazón y salir, dejándolo ensartado en ellas, cuando Fran sacó sus "garras" me acerque lo más rápido que pude y le pregunté donde estaban las chicas me dio la respuesta y quedó inmóvil.

Guarde mis garras y me acerque a Mylene.

- ¿Koi? (¿amor?) – pregunté.

- No te me acerques Kaede – contesto bajando la vista – hablaremos tal vez… después.

- Mylene… - alcance a murmurar mientras veía como huía de mí.

- Leo, Kaede, espérenme abajo yo me desharé del cuerpo – nos ordenó Fran.

- Esta bien – contestamos al unísono.

Comenzamos a bajar cuando escuché a Mylene hablar con unos guardias, contándole a medias lo que había pasado, ellos decidieron subir así que tomé a Leo del brazo y retrocedimos escondiéndonos en los estantes de la librería.

- ¿Quieres hacer una travesura Kae? – preguntó Leo

- Si es capaz de subirme el ánimo, obvio – respondí un poco bajoneado

Leo se ofusco y camino hacía los guardias que ya estaban cerca de nosotros y comenzó a jugar con ellos con el típico "¿quién te tocó si no fui yo?" y en una que el guardia me da la espalda salgo de mi escondite y lo golpeo dejándolo semiinconsciente en el suelo cuando el otro guardia me ve va hacia mi pero Leo le da con su arma dejándolo en igual situación que a su compañero, los bajamos por las escaleras y los dejamos en el cuarto de aseo… solamente en calzoncillos y en una pose muy especial.

- No pensé que harías eso Kaede – decía Leo atacada de la risa.

- Yo tampoco pensé que lo haría pero como propusiste una travesura, que mejor que terminarla así ¿no crees? – dije poniendo cara de inocente.

- ¿Y ustedes dos de que tanto se ríen? – pregunto Fran que se estaba incorporando al grupo

- Una pequeña broma de Kaede – dijo Leo apuntando con el mentón el cuarto de aseo.

- ¿Qué hiciste gangrel? – preguntó Fran.

- ¿Ore? (¿yo?) Nandemonaide (nada)… - dije sonando más inocente aún

- Mejor voy a revisar… no me fío para nada de tu cara – dijo Fran con una leve sonrisa – ustedes quédense aquí.

- Ni nos pensábamos mover – dijo Leo aún riéndose.

- Soy de la misma idea, ya que debemos llegar y decirle al príncipe que matamos a un "brujo" porque eso era ¿o me equivoco? – pregunté.

- Yo no responderé a esa pregunta Kaede… y mejor voy a revisar por que ya me come la curiosidad – respondió Fran.

Fue rápidamente al cuarto de aseo y cuando abrió la puerta solo pude ver que su boca se abrió hasta casi tocar el suelo, giró su cabeza hacia donde nos encontrábamos con Leo cuando escuchamos las carcajadas que tenía Fran, nuevamente nosotros nos largamos a reír hasta que paso el tiempo.

- Ya chicos es hora de irnos – decía Fran – estarán esperando el reporte en el principado.

- Si vamos, quiero descansar un poco, mejo dicho quiero pensar – dije cabizbajo.

- Despreocúpate Kae, ya la escuchaste, cuando analice todo lo que vio hablará contigo – dijo Leo apoyando su mano en mi hombro.

Fuimos hacia la salida y fuera de la biblioteca se encontraba Mylene sentada en el suelo y con los brazos abrazando sus piernas. Les dije a las chicas que me esperaran un momento a lo cual accedieron y dirigí mis pasos hacía ella. Me incliné sobre mis rodillas quedando frente a Mylene, estuve así un rato hasta que decidí hablar.

- Sumimasen (disculpa) – dije susurrando – te quería contar pero más adelante, cuando yo pudiese tener digerido esto.

- Kaede… ¿desde cuándo? – preguntó sin dejar de mirar al suelo.

- Desde hoy… por eso no te lo podía decir, ni yo me lo creo aún – contesté.

- Mmmm – levantaba la vista en ese momento – bueno, pero ahora deberás dejar que yo me acostumbre a la idea – dijo acariciando mi rostro – ai shiteru (te amo).

- Yo igual – contesté manteniendo su mano junto a mi rostro.

- Kae debemos irnos, nos esperan – dijo Fran apoyando su brazo en mi hombro.

- Hai – respondí.

- Nos vemos mañana, yo te paso a buscar y cuídate – le dije a Mylene.

Me levante, no sin antes darle un beso en los labios y camine hacía donde estaba esperando Leonora, una vez que nos alejamos un poco volteé mi cara hacía donde había quedado ella, seguía en la misma posición que quedó antes de que me fuese aunque esta vez pude notar como caían unas lágrimas de sus ojos.

Pepe nos estaba esperando en el auto, subimos y nos encaminamos camino al principado, me pregunto que me pasaba y Leo le hizo con la cabeza que mejor no dijera nada, el camino se me hizo eterno y eso que en vehículo son sólo unos cuantos minutos, pero recordaba como había dejado a Mylene y sentí dolor, no sabría explicar si era porque recién estaba comenzando con esto o que, Fran me llamó avisando que ya habíamos llegado, bajamos del auto y caminamos hacía la entrada, Freya se encontraba esperándome.

- ¿Cómo te fue? – preguntó.

- Bien – fue lo único que dije.

- ¿Qué le pasó? – preguntó Freya a Leo.

- Sólo se encontró con alguien – fue la asertiva respuesta de la que sería mi compañera de armas de ahí en adelante – nada más.

Entramos al principado y Freya nos llevó hasta el príncipe.

- Muy bien chicos espero informes – dijo Enrique con una sonrisa.

- Bueno, lo que averiguamos es que las chicas fueron secuestradas por un aprendiz de brujo, el cual era profesor de la misma Universidad su nombre era Cristián Torres y las chicas están en el cementerio en esos momentos – dije todo rápidamente.

- Vaya que eficaces – decía enrique aplaudiendo - ¿y cómo lograron encontrar tantos datos?

- Torres falleció – dijo Yazid de pronto. // Y donde estaba metido este sujeto//

- Aps, es una lastima – volvió a decir Enrique - ¿y cómo falleció?

- Kaede no bajo la potencia al enviar un zarpazo – contestó Francesca.

Yo quede con cara de pregunta al igual que Leonora pero no quisimos negar nada, ya nos explicaría Fran más tarde, o eso creíamos, Yazid en cambio, la miraba como tratando de decir algo.

- Luego conversaré contigo Francesca – habló Yazid – y después contigo Enrique.

- Claro Yazid no hay problema – contesto Enrique.

- ¿Y de qué querría hablar conmigo señor?- preguntó como si nada Francesca

- Sabes bien de que quiero hablar – la tomó del brazo y se la llevo a otro lugar del hall – no deberías estar mostrando las "virtudes" de los Tzimisce, menos con dos neonatos y de los cuales uno de ellos es mi chiquilla, aún no entiendo por que Enrique te tiene aquí, pero conmigo ve despacio, porque al mínimo error no desearás haberte presentado aquí.

Yo quedé helado ante tal comentario pues con el buen oído que tengo pude escuchar la conversación muy bien a pesar de lo bajo q murmuraban, Leo otra vez movía su mano para todos lados frente a mi.

- ¿Te paso algo chiquillo? – pregunto Yazid.

- Nan-nandemo (na-nada) Yazid – contesté.

- ¿Y por qué esa reacción? – me volvió a preguntar

- Yazid… ¿Por qué no dejas de atormentar a mi chiquillo, no ves que regreso mal de la misión? – intercedió Freya por mi.

- Gracias Freya pero no tienes que defenderme – dije más tranquilo – solo fue algo que recordé de hoy, nada más.

- ¿Quieres salir? – me pregunto mi sire.

- Claro, por que no – conteste sin muchas ganas

- ¿Algo que contar? – pregunto nuevamente

- No por el momento, disculpa Freya, pero necesito estar solo por unos minutos¿crees que podría ir a casa? - pregunté

- Claro no hay problema, déjame hablar con Pepe para que te vaya a dejar, si quieres te acompaño – dijo.

- Freya en serio, necesito estar un tiempo a solas conmigo tal vez mañana diga lo que me pasa, quizás ahora viene la nostalgia de no poder ver la luz del sol otra vez, no poder contemplar el anochecer o el atardecer, sacar a pasear a mi perro, tantas cosas que extrañare ahora – dije melancólicamente.

- Esta bien Kaede, todos nos sentimos así en un principio, luego te acostumbraras – dijo llevándome de la mano – te llevaré con Pepe para que te deje en tu casa, procura estar acá "temprano" mañana, tendrán otra misión.

- Si claro, no hay problema, gracias, ja ne! (¡nos vemos!) – dije dando media vuelta

- Por cierto Kae, debo entregarte algo – dijo entregándome una cajita – ábrelo en tu casa y mañana me preguntas que es pero debes llevarla contigo siempre ¿escuchaste?

- Hai (si) arigato (gracias) – contesté.

En lo que levanto la vista para despedirme siento unos labios sobre los míos, los cuales eran suaves y lentos que luego van acelerando el ritmo, rodeo su cintura con mis brazos atrayéndola más a mi cuerpo, quería sentirla y olvidar lo ocurrido hace un momento atrás, el sentir su mano recorriendo mi espalda por debajo de la polera hizo que reaccionara y me alejara de ella.

- Disculpa Freya, de verdad me siento un poco mal – dije apenado por un sentido de culpa que no podía imaginar.

- Está bien Kaede, no te preocupes entiendo – dijo evidentemente molesta – nos vemos mañana.

- Hai – respondí.

En el camino a casa fui conversando cosas triviales con Pepe, me contó que era Ghoul de Enrique y que el realizaba las labores de día cosas como documentaciones, compras etc. Eso me sirvió para alejarme un poco de mis pensamientos, ya que ahora no sólo se encontraba el daño que le había echo a Mylene, se me sumaba a esto lo sucedido con mi Sire, cuando llegamos le di las gracias y entré a mi casa. En el living estaba Lycaon y al principio me gruño pues había algo distinto en mí y lo notó, luego de su saludo correspondiente (entiéndase lengüetazos) me dijo que tenía visita. Fui a mi pieza, pues en el living, cocina y comedor no había nadie, quedé de una pieza cuando descubrí quien estaba ahí.

- Konbanwa koi (buenas noches amor) – dijo Mylene.

- Konbanwa – contesté levemente inclinado.

Estaba sentada en mi cama y me miraba de arriba abajo, como si fuese la primera vez que me veía, yo seguía de pie bajo el marco de la puerta, la luz de la luna entraba por la ventana del cuarto haciendo que ella se viese aún más hermosa. Comencé a acercarme de a poco temiendo que sólo fuese un sueño y al llegar a ella la abracé, lo único q salía de mi eran gemidos, no me salían lágrimas por más que intentase llorar, su mano acariciaba mi cabello como si fuese un niño y lo único que yo podía decir era, amor perdóname, la apretaba cada vez con más fuerza, quería sentirla, escuchar el sonido de su corazón el cual más de una vez se había echo uno solo con el mío, buscó mis labios hasta llegar a un inocente beso. No quise demorar lo que ya era obvio y mientras la besaba lentamente fui desprendiendo una a una sus ropas, recorriendo nuevamente su piel, deseando que el momento no se acabara nunca, sintiendo el calor que emanaba de su cuerpo con cada caricia y con cada beso, escuchar el palpitar de su corazón que cada milésima de segundo se ponía más rápido.

- Es extraña esta mmmm sensación – comentaba entre gemidos.

- ¿Qué sensación amor? – pregunte sin despreocupar la labor que estaba ejerciendo en ese momento.

- Sentir el frío de tu cuerpo con lo ardiente que está el mío – contesto.

Aquello fue el detonante a mi libido, si yo no soy capaz de sentir, por lo menos lograría que ella si lo hiciera, me levante para cerrar la puerta de mi pieza, pues mi mascota tiene la costumbre de entrar a ciertas horas de la noche y cuando termine de desvestirme volví a acostarme junto a Mylene, nuevamente empecé a besarla estaba respondiendo más rápido de lo que generalmente lo hace y solo entre besos y caricias ¿cómo será si…?// Mylene se encontraba con la espalda contra el colchón y mis besos y masajes fueron bajando de a poco hasta llegar a su vientre su mano acariciaba lentamente mi cabeza revolviendo mis cabellos.

- Ka… ede tú… ¿no pue-des sen-tir? – preguntaba gimiendo.

- No te preocupes amor, tú disfruta ahora, es lo que me importa ahora – conteste como pude.

- Pe- ro… - no alcanzo a hablar.

Nuevamente fui a besarla, puse mi mano en su mejilla y alejé un poco mi rostro.

- Te ves realmente hermosa¿lo sabías? – Y agregué – no fue por mi propia voluntad ser vampiro, a decir verdad, estaría muerto y enterrado en estos momentos.

- ¿Qué sucedió? – preguntó.

- Nada importante, solo me quisieron asaltar a la salida de la disco y Mauro con el Pipe no se encontraban conmigo – contesté, no quería decirle que me había enfrentado a los sujetos porque sabía que me retaría.

- Ay amor, tu no cambias… ¿por qué no seguimos en lo que estábamos mejor? – preguntaba pícaramente.

- ¿Estás segura? – pregunté.

- Claro que sí...- dijo Mylene, recorriendo con sus dedos desde mi cuello hasta el vientre, acariciando las cicatrices que tengo gracias a una que otra pelea y otras recibidas de los entrenamientos. Cerré los ojos... temía que aquello fuera un sueño y que en cualquier momento pudiese despertarme.

Sin embargo su boca recorrió mi vientre con besos no podía ser un sueño... nuestros labios se volvieron a juntar y se fundieron en un apasionado beso, apretando nuestros cuerpos uno contra el otro, tratando de trasmitir mutuamente calor. Mis labios deambularon por su cuello, mejillas y orejas, no se movía en lo absoluto, demasiado ocupada en sentir lo que esas caricias provocaban en su interior.

Bajé mi cabeza y acaricié con mi rostro ambos pezones, antes de besarlos amorosamente, para finalmente atrapar primero a uno y luego al otro con mi boca y someterlos a una succión lenta y golosa. Mylene gemía, a causa de la excitación que mis caricias provocaban... mi boca parecía no tener descanso, baje por su vientre, en pequeños besos y lametazos, dejando que mis manos jugaran con sus senos.

Seguí bajando otro poco hasta llegar a los muslos de Mylene, muy cerca del monte de venus, pero sin llegar a tocarla... mi lengua recorría la zona muy...muy cerca, pero sin llegar a tocar los labios vaginales. Su aroma de mujer excitada llenaba mis fosas nasales... dulce y penetrante al mismo tiempo. Cuando el primer lametazo largo y lento recorrió directamente los labios vaginales, llegando a estimular el clítoris, ella lanzó un profundo suspiro de gozo... mi lengua se concentró entonces en ese lugar, jugueteando con su clítoris, entrando un poco en su interior para luego dar largos lengüetazos por toda la extensión... Mylene se movía, sus senos atrapados por mis manos, su sexo a merced de mi boca que no tenía descanso... sentía su ser contraerse y gemía calladamente. Mi lengua se introdujo un poco más en su sexo, la recorrí lentamente y luego su clítoris era atrapado por mi boca y succionado de un modo que provocó que el orgasmo le llegara en forma violenta, todo su interior fue sacudido por espasmódicas contracciones.

Volví a besarla en los labios repitiéndole una y otra vez cuanto la amaba, que me perdonara, ella solo mi miraba de forma tierna como comprendiéndome, luego se acurrucó sobre mi pecho y se durmió. Yo contemplaba su forma de dormir, se veía indefensa, relajada y tranquila pero después de aquella batalla, me dio hambre, traté de controlarme pero no duré mucho, así que sin preámbulos la mordí. Se sentía rico, el sabor metálico con una mezcla de dulzor, nunca he probado sangre igual, miré el reloj y eran las 07:00 AM tan rápido pasaron las horas que no me di cuenta.

- Buenos días amor – dije sonriendo - ¿Cómo amaneciste?

- Con los ojos cerrados Baka – decía manteniendo los ojos cerrados y riéndose bajito.

- Amaneciste graciosa parece – yo también sonreí – bebé, son las 07:000 AM, debes ducharte e ir a trabajar.

- No quiero, estoy bien así – contestaba acurrucándose más a mi cuerpo.

- Bueno como quieras, pero yo ahora voy a dormir.

- ¿Ahora? – pregunto levantando la cabeza para mirarme

- ¿Y en qué otro momento si no? – dije levantando una ceja – ahora solo una petición. No se te ocurra abrir las cortinas .

- Está bien koi – dijo Mylene – dejaré las cortina cerradas, me daré una ducha y volveré a despedirme.

- Ya ve de una vez – dije bostezando – mira que me está dando sueño.

Se levantó de la cama y camino hasta la puerta, desde ahí se giro dejando que contemplara su cuerpo y al cabo de unos segundos con su mano izquierda me hacía señas para que la acompañara a ducharse, sonreí y me senté en la cama.

- Iría con mucho gusto amor a ducharme contigo – conteste – pero ya va a amanecer y sabes que el sol da directamente en el baño.

- Je, je, je perdón amor, no me acostumbro todavía – decía mientras juntaba sus dedos índices y miraba hacía abajo.

- Mmmm por casualidad¿no tienes frío estando así? – pregunte.

- Ahhhhhh! Si, ya mejor me voy rápido a bañar – decía corriendo hacia el baño.

- Tu ropa está en el clóset como siempre, está lavada así que no te preocupes – dije gritando.

- OK – contesto.

No sé por cuanto tiempo habrá estado Mylene en el baño, pero yo caí totalmente dormido…


NdA: Hasta aquí llegamos con el 2º capitulo, miren el fresco quiere andar con las dos… bien parecido a mi el perla…

Polvoritas: Llámese así a la gente que estallan por cualquier cosa, desde una mirada hasta una broma.

Polola/o: En otros países se les conoce como novios