Capitulo 3: Novatada… ¿sangrienta?


// Pensamiento del personaje //

//Pensamiento del narrador //

(Conversación telefónica)

[Intermedio entre los personajes


Resumen del capitulo anterior:

Luego de recibir las órdenes de Enrique, los 3 jóvenes fueron rumbo a la UdC. para buscar pistas de las chicas desaparecidas, conocieron a la novia de Kaede, la cual estuvo a punto de ser secuestrada y utilizada para quien sabe que experimentos, ella se entero de que su novio era vampiro y aún así paso la noche con él.


Cuando desperté el único que se encontraba a mi lado era mi fiel lobo Lycaon me dio un mensaje de Mylene diciendo que no me olvidara de pasar a buscarla a la biblioteca, así que me levanté, me di una ducha, me vestí y cuando iba saliendo suena mi móvil.

-(Kaede, necesito que vengas con urgencia al principado – decía mi sire.)

- ¿Qué pasa Freya, por qué tanto alboroto? – pregunté.

- (Aquí no te lo puedo decir, si quieres envió a Pepe por ti para que vengas con el perro – contestaba Freya.)

- Está bien, aquí te espero – conteste sin muchos ánimos.

No tardaron mucho en llegar, hice pasar a Freya y Pepe mientras terminaba de ordenar algunas cosas, éste a la vez me entregó una botella, la cual contenía sangre, acepte gustoso esa bebida pues tenía mucha hambre, termine de arreglar y nos fuimos.

- ¿Con quién pasaste la noche? – susurraba Freya.

- Con nadie ¿por qué? – pregunté.

- Por nada, debe ser una falla olfativa – decía mientras me tomaba del hombro.

Lycaon y ella se fueron jugando durante el viaje, nos demoramos más de lo previsto pues hubo un accidente en el puente y tuvimos que controlarnos demasiado para no salir a beber. Una vez que llegamos estaba Leonora (tosiendo cenizas), Yazid y Enrique.

- Hola muchacho ¿cómo estás? – preguntó Enrique.

- Daijoubu, arigato (estoy bien, gracias) – contesté.

- Deduciré que dijiste que estabas bien… ¿algún problema con el desayuno? – volvió a preguntar el príncipe.

- Mmmm nop, no suelo tomar desayuno¿por qué lo pregunta? – volví a preguntar con curiosidad.

- ¿Ves que Leonora está vomitando cenizas? - Preguntó Enrique para agregar – Eso nos sucede cuando comemos comida normal, es decir, comida humana – decía el príncipe indicando a mi amiga.

- Ahhh ¿así que era por eso? – pregunté entendiendo el por qué estaba así Leo.

- Om-cof-ite-cof cualquier-cof comen-cof-tario-cof – decía Leo hacía mi.

- Hai (si), Shimpai suru na (no te preocupes) – dije moviendo las manos.

- Bueno, lo que les quería comentar jóvenes, quiero que vayan a Penco a pedirle algo a Alexia, es un vampiro del clan Toreador dueña además del bebedero de la camarilla aquí en Concepción, entréguenle este documento y me traen la respuesta ¿bueno? – decía Enrique.

- Si claro no hay problema – contestó Leo una vez que se le paso la tos.

- ¡Excelente! Vayan inmediatamente, eso sí, deberán viajar en bus ya que Pepe debe hacer otras cosas – dijo Enrique.

- No hay problema – conteste – pero deberé dejar a mi perro aquí.

- Despreocúpate Kae, Lycaon se puede quedar conmigo – hablaba Freya mientras se apegaba a mi lado.

- Bueno, entonces no me preocupo – dije ya más tranquilo – Vamos Leo.

- Si, vamos – contesto mi compañera.

- Kaede, espera un poco – decía Enrique para agregar – necesito hablar contigo, por favor que los demás esperen afuera.

Todos los vampiros salieron del salón quedando sólo Enrique y yo, ya me estaba poniendo nervioso me miraba completo, como analizándome al final se detuvo y habló.

- Kaede, relájate que lo que debo decirte no es tan malo – decía con una sonrisa.

- ¿Qué quiere decir con que no es tan malo? – pregunte.

- Pues Yazid me habló de la chica que estuvo con ustedes en la biblioteca y que vio todo lo ocurrido, veras, utilicé unos dones que tengo y le modifiqué la memoria – dijo el Tremere.

- ¿Cómo? – pregunte ya que no entendía que había hecho.

- Pues ella no recordará nada de lo sucedido ayer – contesto Enrique.

- ¿Nada de nada? – volví a preguntar incrédulo.

- Nada – dijo Enrique serio - ¿Pasó algo que la chica debiese recordar?

- Iie (no) – respondí mirando hacia otro lado.

- ¡Qué bueno! – Volvía a decir Enrique sonriendo – ahora ve con Leonora que tienen una misión que cumplir, por cierto, aquí esta el papel que deben entregar recuerda el nombre de la chica es Alexia di que vas de parte mía, es decir, Enrique Cortés el lugar esta a un lado de la calle y el bebedero se llama Moonligth no les será difícil llegar.

- Si señor – conteste

Al salir estaban todos esperando que les dijera que había pasado así que hice un resumen poco detallado de todo y antes de irnos le dije a Lycaon que no le dijera nada sobre Mylene a Freya, de mi vida, amigos si pero no de Mylene por que me podría dar problemas, así que me despedí del can y de mi sire. Salimos con Leonora del principado cuando me hizo una pregunta que no espere.

- Kae ¿Dónde queda Penco? – preguntaba Leo mirando apenada

- Cerca de Lirquén – contesté.

- ¿Puedes ser más específico? – volvió a preguntar mientras íbamos rumbo al paradero.

- No te hagas problema, yo conozco esos lados Mylene vive por allá – dije sin reparos.

- Así que la chica es tu novia – dedujo mi compañera – supongo que pararás el juego con Freya

- Si, eso es más que obvio, aunque ya que estamos solos te puedo contar lo que me dijo Enrique – y agregue – le borro la memoria a Mylene, no recuerda nada de lo que sucedió ayer y también me puse triste por eso, ya que anoche estuvimos juntos y no tuvo ningún problema en aceptarme en lo que me convertí.

- Vaya, eso es un poco… decepcionante – dijo Leo – bueno subamos al bus mientras antes terminemos mejor.

- Hai – conteste entristecido tras recordar la noche anterior.

No tuvimos inconveniente alguno, fuimos conversando contándonos de nuestras vidas antes de aquella noche y qué pasaba cuando nos convirtieron hasta que subieron unos tipos mal vestidos y súper atorrantes que se ubicaron cerca de donde estábamos nosotros.

//Aclaro que en mi país a esta gente se les trata de flaites y son ordinarios hasta para hablar, generalmente dicen washita rica, ta yica la mina entre otros, ni siquiera sabe hablar esta subespecie… Gracias //

- Cacha la minita loco (observa la señorita)/ – dijo uno de los tipos hablando bajo a sus compañeros

- Si, ta bien yica ¿y cachaste el mino que va con ella? (si, es linda ¿y viste el joven que la acompaña?) – agrego otro de ellos.

- Demah loco, entero'e pollo (por supuesto amigo, es muy cuico) – acoto el último.

Comencé a apretar mis puños sobre las piernas y Leo me tomaba del brazo pidiendo que me calmara, pero no me gusta que hablen así de las mujeres, los observé detenidamente y me preguntaba como podían dejar a esos tipos subirse, note que estábamos llegando al lugar así que me levanté y con un gesto le dije a Leo que me siguiera, toqué el timbre y bajamos del bus. Debíamos cruzar la calle para poder ingresar al terreno del bebedero había un guardia así que nos acercamos y yo hablé con él.

- Konbanwa, hemos venido a ver a Alexia de parte de Enrique Cortés, tenemos algo para ella – dije pareciendo formal.

- Esperen aquí – dijo el guardia y llamó a otro le dijo algo al oído y el tipo salió – él traerá la respuesta.

- ¿Por cuánto tiempo tendremos que esperar? – me preguntó Leo por lo bajo.

- No sé, pero ando con dinero para entrar… me está dando hambre – contesté.

- ¿Nunca te cansas de comer o es idea mía? – volvió a preguntar la assamita.

- Ya, que no es para tanto, mira ahí viene el otro guardia – dije evitando el tema.

Hablaron entre los dos y el guardia principal dijo que podíamos avanzar, al entrar reconocimos que los chicos que estaban ahí no eran vampiros, bueno había uno el cual se nos acercó.

- Buenas noches ¿ustedes son los que buscan a Alexia? – preguntó el joven.

- Konbanwa (buenas noches) – contesté

- Digo lo mismo – dijo Leonora – y si, nosotros la estamos buscando ¿tu quién eres?

- Disculpen, mi nombre es Javier y soy chiquillo de Alexia – contestaba el joven sonriendo – ahora, acompáñenme al segundo piso por favor, ahí está mi sire.

Comenzamos a caminar detrás de Javier, con Leo observábamos detenidamente el lugar y a veces nos mirábamos de reojo, la escalera que conducía al segundo piso era bastante delgada así que tuvimos que subir de a uno, una vez arriba Javier abrió la puerta y nos presentó a Alexia que se encontraba sentada en su escritorio.

- Buenas noches chicos – dijo Alexia – me dijeron que necesitaban de mi.

- Kon… - no alcance a contestar pues Leo me dio un codazo.

- Disculpe por eso, Kaede no olvida las raíces y habla casi todo en japonés, a pesar de ser chileno – decía mi compañera.

- No hay problema – contesto Alexia – ¿te encuentras bien?

- Hai, daijoubu – conteste – bueno me presento, ore wa Lee Kaede, clan gangrel y ella es mi compañera Leonora Arcas clan assamita.

- Vaya, que distintos… sus sires son Freya y Yazid ¿cierto? – preguntaba la chica.

- Si – contesto Leo.

- Bueno¿y qué es lo que tienen para mi? – preguntaba Alexia.

- Ya se me olvidaba, sumimasen (disculpa), el príncipe dijo que te entregásemos esto – conteste.

Entregue el sobre a Alexia y al abrirlo lo leyó minuciosamente, noté que una sonrisa marcó sus labios y miro a Javier que se encontraba ahí, luego él también sonrió, Alexia volvió a leer la nota y nos dijo:

- Bueno chicos, antes de que le lleven la respuesta a Enrique, necesito que me hagan un favor – pidió Alexia.

- ¿Y qué sería? – pregunte notando que Leo me miraba con cara de pocos amigos.

- Vayan a Lirquén y le entregan esta nota a Gonzalo Barra, debería estar en la plaza como siempre, es fácil de reconocer y su clan es Brujah díganle además que lo necesito con urgencia para esta noche y que nos encontraremos en el principado – dijo alexia.

- Está bien – dijo Leonora – vamos Kaede.

- Si, vamos – dije – por cierto, fue un placer conocerlos.

- Igualmente Gangrel – contesto Alexia – por cierto, vayan con Javier en el auto, él les dirá quien es Gonzalo así lo identifican más rápido.

- Nuevamente gracias – conteste.

Nos despedimos de Alexia, vaya que mujer, es idéntica a Mature del juego The king of Figthers //Kaede es adicto a los videojuegos y realmente ver a Alexia es ver a Mature // y comenzamos a bajar con Javier, preguntó si queríamos algo de beber antes del viaje y contestamos que no, ya habíamos comido antes de salir. Salimos del lugar, subimos al auto y fuimos rumbo a Lirquén. Cuando llegamos a la plaza no se encontraba Gonzalo, así que dimos varias vueltas alrededor en el auto con Javier, hasta que vimos aparecer los mismos tipos que estaban en el bus…

- Kaede, ellos son los ghouls de los brujah Gonzalo y Tomás, por si quieres preguntar por ellos – decía Javier mientras indicaba disimuladamente a los tipos.

- Si, creo que iré – dije.

- Pero yo voy contigo – decía Leo que se bajaba del auto.

- Tú te quedas en el auto, te pueden molestar otra vez – dije tratando de sonar autoritario.

- Yo voy contigo y es mi última palabra Kaede, si no ¿quién te va a controlar? – pregunto.

- Ahhh Kamisama //[Ay Dios (o Señor Dios)//, está bien, vamos… - conteste resignado.

Le pedí a Javier que nos esperara ahí y caminamos rumbo a ellos, cuando se dieron cuenta de que íbamos hacia ellos comenzaron nuevamente con sus frases y piropos ordinarios, Leo me pedía que por favor no cometiera alguna barbaridad y que me calmara a lo que yo simplemente sonreí.

- Hola de nuevo – dije en español – no creí encontrarlos aquí.

- Mish, el pollo con la mina (el cuico y la damita) – dijo uno de los tipos.

- Más respeto con la señorita – dije más serio – estamos buscando a Gonzalo¿Lo han visto?

- ¿Pa' qué lo querís longi? (¿Para qué lo necesita amigo?) – contesto el que lideraba a los cuatro.

- Necesitamos hablar con él… orden de Alexia – dijo Leonora mostrando levemente su colt.

- No te pasis de lista caurita (no abuse dama) – dijo otro.

- Digan donde se encuentra Gonzalo y se evitaran muchos problemas – dije mostrando mis garras disimuladamente.

- ¿Me buscaban? – contesto uno que se venía acercando al grupo.

- ¿Eres Gonzalo? – pregunto Leo

- Si soy yo¿necesitan algo? – volvió a preguntar.

- Ore wa Kaede, clan gangrel y ella es Leonora de los assamitas venimos de parte de Alexia – conteste guardando las garras.

- Ah ustedes son los nuevos, Tomás me habló de ustedes, bueno algo¿y qué necesita Alexia? – pregunto Gonzalo.

- Entrega la nota Kae mientras antes terminemos mejor – me dijo Leo.

- Por cierto Gonzalo, son muy irrespetuosos tus chiquillos – dije mientras entregaba la nota.

- ¿Por qué lo dices gangrel? – preguntaba Gonzalo mientras leía la nota.

- Porque hace un rato nos topamos con ellos en el bus y dijeron varias cosas, ya sabes tengo muy buen oído y ahora también.

- Brutos – decía el brujah golpeando a uno – ya les he dicho que no vayan haciendo escándalo por ahí.

- Lo sentimos – contestaron los cinco ghouls a coro.

- Bueno, lo que me pide Alexia está cerca de la Catedral, pero dice que deberán ir ustedes – explicaba Gonzalo con una leve sonrisa en su rostro – es una pintura, no les será difícil entrar, vayan por las alcantarillas y se encontrarán a un nosferatu de la camarilla, su nombre es Gaspar él les indicará el camino a seguir desde allí.

- Ay Dios, otra vez al centro de la ciudad – decía Leonora quejándose.

- Vamos Leo, te servirá para conocer… las calles – dije sonriendo.

- Chistoso – me contestaba irónicamente - ¿debemos llevarle algún papel o nota a Gaspar?

- Si – contesto Gonzalo – se lo escribo inmediatamente.

Al pasar unos minutos nos entregó la nota que debíamos pasarle a Gaspar, no sin antes pedirnos disculpas por lo que habían dicho sus muchachos y con un "nos vemos pronto" nos fuimos. Javier nuevamente nos llevaba pues a esas horas de la noche no encontraríamos buses en ninguna parte, nos contó que había estudiado leyes, que en el año 1986 aprox. le dieron el abrazo y que tenía una "hermana vampiro" llamada Agatha. Cuando llegamos cerca de la Catedral nos despedimos de Javier y le dimos las gracias por todo y que ojala nos encontráramos de nuevo, así que intercambiamos números de celular y se marchó.

- Bueno¿por dónde comenzamos? – preguntó Leo.

- Yo creo que por… ahí – dije indicando una tapa de alcantarilla.

- Está bien, yo te sigo – dijo mi compañera.

- Baja y me esperas – dije mientras sujetaba la tapa.

- No me gusto como sonó eso – contesto Leo.

- Vamos, no te dejaré aquí – y agregué – si quieres tú sujetas la tapa y yo bajo primero.

- Yo bajo primero – dijo no sonando muy convencida aún.

Observé a mí alrededor por si había gente cerca y levanté la tapa con cuidado, esperé a que Leo descendiera y luego lo hice yo volviendo a cerrar el acceso al alcantarillado. Por Dios que estaba hediondo el lugar, además de que estaba lleno de ratas y otros insectos, yo podía mirar perfectamente en cambio Leo no, así que me pidió que encendiera las luces nuevamente. Comenzamos a caminar siguiendo mi instinto hasta que hablé con uno de los roedores preguntándole por Gaspar me contesto que estaba cerca y que lo siguiera, una vez que lo encontramos Leo me tomó del brazo, en realidad hasta yo me asuste un poco, pero por lo feo que era.

- ¿Qué hacen ustedes aquí? – preguntó el nosferatu con voz de ultratumba.

- Buenas noches – dijo Leo – hemos venido de parte de Alexia, Enrique y Gonzalo.

- ¿Cómo es eso? – volvía a preguntar Gaspar.

- Larga historia – conteste – aquí está el salvoconducto.

- Mmmm – dijo mientras leía el papel - ¿Y ustedes quienes son?

- Mi nombre es Leonora y el es Kaede, somos neonatos – contestaba Leo.

- ¿Y necesitan una de las pinturas que se encuentra aquí? – Pregunto Gaspar y agregó - ¿les dijeron cuál era?

- Pues… no – conteste – esperábamos que la nota lo dijese.

- Ya veo… bueno sigan por este túnel y en la primera bifurcación doblen a su derecha, encontrarán unas escalinatas y al final de éstas una puerta, dentro de ella se encuentra la pintura, aquí dice cualquiera así que tomen la que más les guste pero deben hacerlo rápido.

- Doushite? (¿por qué?) – pregunté

- Preguntó por qué – tradujo Leo.

- Por nada importante – contestaba Gaspar – sólo que se les está haciendo tarde, deberían ser las 04:30 AM.

- ¡Si que es tarde! – Exclamé – vamos Leo que quiero llegar a mi casa a dormir.

- Esta bien, vamos – dijo Leo – volveremos pronto para que nos indique la salida.

- Claro, no hay problema – contesto Gaspar.

Comenzamos nuevamente el recorrido por la alcantarilla y rápidamente llegamos a la escalera que mencionó Gaspar y al atravesar la puerta entramos en una peculiar habitación, en una de las paredes se encontraba la estatua de una gárgola, las esquinas tenían antorchas encendidas, cajas por todas partes, pero al final de la habitación descubrimos que había una caja de la cual sobresalían varias pinturas enmarcadas y otras sin marcos, así que con Leo nos acercamos para sacar una y al tratar de retirarnos la gárgola estaba en la mitad de la habitación mirándonos, Leo sacó su arma y yo hice lo mismo con mis garras y cada uno se fue por un lado.

- Leo… ¿por qué no le disparas a una de las antorchas? - pregunté

- Desde aquí no puedo a la más cercana – contestaba mientras seguía caminando.

- GAAAAAOOOOOO // aclaro que esta frase me encanta y la utilizo cada vez que puedo //- gritaba la gárgola dando un manotazo donde se encontraba mi amiga.

- ¡Cuidado Leo! – grite y de un salto llegué frente a la estatua – daijoubu ka? (¿estás bien?)

- Si, no me alcanzo a hacer nada – contestaba desde el suelo.

- GAAAOOOOOOOO – nuevamente gritaba la gárgola dándome la espalda mientras se dirigía a Leo.

- ¡Ni lo pienses! – grite mientras me lanzaba a su lomo enterrando mis garras.

- GAOOOOOGAOOOOOGAAA – gritaba más fuerte.

- ¡Dispara Leonora! – volvía a gritarle a mi compañera.

El tiro pasó entre mi cabeza y la de la estatua, lo que me hizo perder la concentración momentáneamente, pero ese descuido fue aprovechado por la estatua quien me agarro de una pierna lanzándome a un extremo de la habitación.

- ¿Te encuentras bien? – preguntaba mi compañera

- Mmmm – fue mi respuesta – esta vez apunta bien

- Para ti es fácil decirlo – me contesto Leo mientras volvía a disparar.

Me levanté como pude sacando las cajas que habían caído sobre mí y haciendo tronar mis huesos.

- Ahora si me estás haciendo enojar – decía mientras me volvía a acercar a la gárgola.

- Kaede… - mi compañera no alcanzó a terminar la frase.

- Tranquila Leo, es sólo un decir – dije sonriendo – ahora¿puedes apuntar a alguna de las antorchas cercanas?

- No, el tiro es un poco complicado todavía – contestaba Leo

- Bueno, allá voy – dije mientras nuevamente iba a atacar a la estatua.

- GGGGGGGAAAAAAAAAOOOOOOOOO – gritó nuevamente al sentir mis garras otra vez en su espalda.

- Aprovecha ahora Leo – dije mientras me escudaba en su espalda – ve si puedes darle a los ojos.

- Está bien – me contesto mientras daba un tiro certero en su ojo derecho.

La gárgola comenzó a moverse desesperada a todos los lados chocando su espalda contra la pared dejándome nuevamente tirado en el piso. Le grité a Leo que no se moviera de su lugar, pero ella fue a ayudarme recibiendo un golpe de la estatua provocándole un corte en su brazo izquierdo.

- Daijoubu ka? – pregunte.

- Algo… - respondió entrecortadamente.

- Te dije que te quedaras ahí, esta bestia se volvió loca – dije incorporándome nuevamente – deja intentar algo.

- ¿Qué vas a hacer? – preguntó Leo

No alcanzó a recibir respuesta pues yo ya me encontraba frente a la gárgola propinándole un certero zarpazo en el ojo izquierdo dejándola completamente ciega. Ahora si que estaba incontrolable además que se levanto completamente, esa criatura medía dos metros y más, Leo y yo quedamos tan impactados ante la imagen que no atinábamos a movernos del lugar, hasta que vimos a la estatua a 3 metros de distancia…

- ¡Kaede muévete! – gritó mi compañera saltando hacia su izquierda.

- No iba a esperar a que lo dijeras – contesté mientras yo lo hacía a la derecha.

- Si claro – me decía mientras corría hacia la salida.

- Por quien me tomas Leo – dije mientras pasaba al lado de la gárgola y frenaba.

- ¿Qué pretendes hacer ahora? – pregunto la assamita llegando a la puerta

- Yo nada – dije sonriendo

Y nuevamente entierro mis garras de hombro derecho a costilla izquierda, la bestia seguía gritando y Leo me llamaba para que saliésemos rápido del lugar. Pero me di cuenta de que la pintura la había dejado atrás así que nuevamente me devolví para recuperarla recibiendo otro golpe de la estatua la cual me dejó al lado de Leonora.

- ¿No podías encontrar una manera de llegar más rápido aquí? – preguntaba Leo mientras me ayudaba a levantarme

- Iie, está era la manera más rápida je, je – dije sonriendo.

La estatua comienza a correr hacía la entrada donde estábamos, así que salimos rápido sellando la salida con un podio que se encontraba fuera.

- Vaya… pensé que demorarían más – decía Gaspar.

- ¿Por qué no nos avisaste de la gárgola? – pregunto Leo que aún tenía el brazo sangrando.

- En la nota decía que no les avisara – fue la respuesta de Gaspi.

- Bueno, ya saldaremos cuentas en el principado¿nos señalarías el camino de regreso? – pregunté

- Por supuesto jóvenes síganme – respondió Gaspar.

No tuvimos que caminar mucho para poder llegar a las escaleras que nos llevarían a la superficie así que nos despedimos de Gaspar y nos fuimos de aquel apestante lugar. Una vez arriba miré detenidamente la herida de mi compañera y rompí mi polera para detener la sangre. Decidimos tomar un taxi pues ya faltaban pocas horas para amanecer, Leo se ofusco pues iba herida y el chofer o los transeúntes que pasaban ya por el lugar comenzarían a preguntar y como es obvio no podíamos ir a un hospital. Llamé un radiotaxi para que nos fuese a buscar y di la dirección del principado.

Ya en casa bajé primero yo y luego Leo, Lycaon iba corriendo a saludarme con un encargo que le dejo mi sire, Enrique requería rápido nuestra presencia en el Hall, cuando abrimos la puerta…

- ¡SORPRESAAAAAAAAAAAA! – gritaban nuestros compañeros, los cuales enmudecieron al ver a Leo herida de tal gravedad y a mi todo magullado.

- ¿Qué te paso Kaede? – preguntaba Freya mientras corría a mi lado.

- Nada… solo nos topamos con una gárgola – conteste irónicamente.

- ¿Con la gárgola de Ricardo? – pregunto Enrique.

- Si… con ella – respondió Leo mientras se sacaba la venda improvisada.

- ¿Y la gárgola… en qué estado se encuentra? – preguntaba Alexia que también estaba entre los presentes.

- Pues ciega y con su espalda destrozada por mis garras – contesté.

- Vaya… – dijo Enrique – Ricardo se molestará mucho cuando llegue de su viaje.

- ¿Quién es Ricardo? – preguntó Leo.

- Es uno de los nuestros, su clan es Ventrue y esa gárgola era su mascota – contestaba Alexia.

- Mmmm… creo que tendremos problemas cuando llegue ese Ricardo – le dije por lo bajo a Leonora.

- Ya lo creo que si – respondió mi amiga.

- Bueno, creo que ustedes necesitan de esto – dijo Alexia entregándonos unos vasos con sangre.

- ¡Siiiiiiiiiiii, sangre! – Dije bebiéndome todo el vaso - ¿hay más?

- Tu no cambias Kaede – decía Leo sonriendo y bebiendo de su copa.

- Bueno muchachos eso es todo por hoy, ya es tarde así que pueden quedarse aquí – comentó Enrique.

- Gracias/Arigato – contestamos con Leo.

- Y ustedes serán bienvenidos en mi bebedero, vayan cuando quieras – decía a su vez Alexia.

- Ya nos verás por allá – conteste sonriendo hasta ver la mirada de Leo – o… ¿me verás por allá?

Y todos se pusieron a reír, nos despedimos de todos y nos fuimos a acostar, dando las gracias con Leo de que no nos mataron… esta vez…


NdA.: Esta partida fue de puro jugoseo para conocer a los demás personajes de la Camarilla, ya en el sgte. capítulo vendrá otra aventura del parcito Kaede y Leonora. Llega Ricardo pero justo los salvan Freya y Yazid…

¿Cómo que a entrenamiento?