Capitulo 4: ¿¡Un traidor en el principado!?

Disclaimer: Vuelvo a aclarar que esto es parte de un juego de rol… si no, no estaría en esta sección, si bien es cierto que pongo de mi cosecha para que las partidas no se vean tan fomes, todo es sacado de la partida (obviamente las escenas XXX se saltan, es decir, va a pasar algo XXX y listo, cada cual lo ajusta a su mente en el juego). También aclaro que si hasta el momento Kaede (quien es mi pj) aparece como el "héroe", por todo lo que ha hecho solo fue la suerte de mis dados (cargados kármicamente hablando) ya que hubo días en que los dados tirados salieron un completo asco ¬¬, pero bueno, el que quiere leer que siga leyendo y si no, simplemente no lea. Yo solo lo hago como recuerdo de algo que en su momento fue bueno.

Gracias.


// Pensamiento del personaje //

//Pensamiento del narrador //

(Conversación telefónica)

[Intermedio entre los personajes]


Resumen del capitulo anterior:

Kaede y Leonora fueron enviados por Enrique donde otros vampiros para darles una inusual bienvenida, durante la travesía conocieron a los ghouls de los vampiros y a sus chiquillos, también pelearon contra una gárgola y al regresar al principado ambos jóvenes heridos Enrique se disculpó y les aviso que la estatua era de Ricardo, uno de los vampiros del clan Ventrue, quien pronto regresaría de su viaje.


- Kaede… despierta – decía Freya apoyada en mi pecho.

- ¿Qué pasó? ¿qué estoy haciendo acá? – pregunte un poco incómodo.

- Pues anoche en la novatada regresaste un poco lastimado y yo me quede contigo… ¿gustas? – dijo mi sire entregándome un poco de sangre.

- Hai, arigato – respondí - ¿y Leo?

- Ella está durmiendo en la habitación donde despertaron por primera vez, si quieres vas a despertarla – contesto.

- Si iré, permiso – dije.

Al quitar la sábana de encima me di cuenta que estaba sólo con mis bóxers, ¿qué había pasado con Freya? No sabía y recogí la primera prenda de vestir que encontré, hasta vestirme por completo, mis movimientos eran torpes lo único en que pensaba era que había pasado con ella esa noche no recordaba nada, me vestí y salí con rumbo a la habitación de Leo.

Golpee la puerta de la habitación y al no recibir respuesta entre despacio, Leo seguía durmiendo así que me acerque y tocándole el hombro la desperté.

- Aaaahhhh Kaede, ¿qué pasa? – decía Leo bostezando.

- Como que ¿qué pasa? – dije – ya es hora de levantarse.

- Déjame un rato más, todavía me duele el hombro – dijo dándose la vuelta en la cama.

- Vamos Leo… - no alcancé a terminar de hablar pues sonó mi celular – Moshi moshi? // hola (saludo telefónico) //.

(Hola Koi, ¿dónde estás?) – preguntaba Mylene.

- Estoy en casa de un amigo – mentí – ¿Y dónde estás tu?

(En tu casa desde la mañana) – contesto

- ¿Desde la mañana y qué estás haciendo allá?- volví a preguntar.

(Te vine a ver, ¿o acaso se te olvido que estamos pololeando?) – dijo evidentemente molesta.

- No koi, como se te ocurre, voy ahora para la casa espérame allá – dije.

(Está bien pero apúrate ¿si? Que te extraño mucho) – contesto melosamente.

Corte la llamada y observe a Leo que me miraba con el ceño fruncido.

- ¿Por qué esa cara? – pregunté.

- ¿Dónde pasaste la noche? – pregunto mi compañera.

- Pues aquí donde más – conteste sin mentir // teóricamente hablando//.

- Creo que me exprese mal – dijo Leo para preguntar nuevamente - ¿con quién pasaste la noche?

- Yo no recuerdo nada después de que llegamos, lo único que sé es que Freya estaba conmigo cuando desperté – dije.

- ¿Y quién te llamo? – ahora se veía levemente enojada.

- Mylene.

- Mmmm, ¿puedo decirte algo? – volvió a preguntar.

- Antes de que digas cualquier cosa – interrumpí – te aclaro que con Freya no pasó nada, o por lo menos eso espero, yo tengo mi polola y estoy bien con ella… Leonora, te digo la verdad, no recuerdo nada de anoche a excepción del recorrido que nos dieron, la pelea con la gárgola y que llegamos acá todos magullados.

- Esta bien, te creo… ahora vete que Mylene te está esperando – dijo Leo sonriendo

- Hai, arigato Leo-san – dije haciendo una leve inclinación de cabeza - nos vemos más tarde.

- Si, yo iré a mi casa ahora tengo un mal presentimiento – pensó mi compañera en voz alta.

- ¿Quieres que te acompañe? – pregunté.

- Iie, no te preocupes – y agrego – ¿tu crees que escuchándote hablar en japonés todo el día no iba a aprender? – y me guiño el ojo.

- Ja, ja, ja es verdad… bueno cualquier cosa me llamas – dije y me retire.

Comencé a llamar a Lycaon, pues debía irme con él, así que aproveche para dar un vistazo al lugar, estatuas y escudos de los diferentes clanes adornaban el pasillo del segundo piso, al llegar al escudo de mi clan se encontraban tres nombres, Tyr, Freya Richter y otro nombre que se encontraba semi-borrado así que no pude leer bien. Freya es el nombre de mi sire, supuse que Tyr era el nombre de su sire, pero ¿quién era el otro gangrel? ¿Dónde se encontraban ellos? Tal vez más tarde le preguntaría a Freya. Al bajar las escaleras estaba mi fiel amigo junto a Pepe.

- Ohaiyo Pepe, daijoubu ka? (hola Pepe, ¿cómo estás?) – pregunté mientras pasaba la mano por la cabeza de Lycaon.

- He de suponer joven Kaede que pregunto como estaba – dijo Pepe.

- Gomenasai (lo siento) esto de hablar en mi idioma no se me quita… y eso que nací aquí.

- Pues sus padres lo criaron bien – contesto – aunque uno haya nacido en otro país no debe olvidar sus verdaderas raíces.

- Si… bueno si me disculpas debo ir a casa – conteste mientras daba media vuelta y me disponía a salir.

- Kaede ¿Cómo pasaste la noche? – preguntaba Enrique caminando hacía mi.

- Pos bien, creo… dormí profundamente – dije – ahora si me permite, debo salir urgente a la casa.

- Lamentablemente no puedes ir, hemos detectado algo en el principado, una traición para ser más exactos.

- Enrique honto ni, sumimasen (de verdad, lo siento), pero me urge ir a mi casa lo más rápido que pueda… siento que algo no anda bien y quiero ir a cerciorarme – conteste algo ya molesto.

- Bueno si has de ir debes volver lo más rápido que puedas… - calló pues en ese momento Leo bajaba las escaleras.

- Leonora, que bueno que bajaste y ahora que están los dos aquí hablaré rápido.

- Enrique debo ir a mi casa… no puedo quedarme, pero si gustas vuelvo después – contesto la assamita.

- ¿En qué andan ustedes dos que tanto desean ir a su casa? ¿acaso no están a gusto aquí? – pregunto nuevamente el príncipe levantando una ceja.

- Intuición – contestamos al unísono Leo y yo.

- Mmmm, bueno espero que sus intuiciones fallen – dijo el Tremere – de todas maneras Pepe los acompañara, dejan a Leo en su casa y luego van a la tuya Kaede, después regresan.

- Bueno pero no es necesario que me pasen a buscar – contestó Leo – puedo venir caminando, mi casa queda cerca.

- Vamos rápido de una vez – dije impaciente saliendo del principado.

Pepe y Leo me siguieron rápido al igual que Lycaon, pero me detuve en la puerta del auto.

- Ly, ve a casa lo más rápido que puedas, creo que llegarás antes que yo – le hable a mi lobo- tengo un mal presentimiento, cuida a Mylene hasta que yo llegue.

- Claro – contesto el lobo – no te preocupes Kaede, me aseguraré de que no le pase nada.

Y dicho esto se me montó en dos patas para alcanzar a lengüetearme la cara.

- Vamos chicos, que tenemos que estar aquí temprano – dijo Pepe.

Subimos al auto y partimos en dirección a casa de Leonora, quien de los dos iba con cara mas preocupada, no lo podría decir, tanto Leo como yo estábamos sumergidos en nuestros pensamientos cuando por fin llegamos a casa de Leo lo primero que le dije fue cuídate y como única respuesta me guiño el ojo.

Pepe arrancó el auto nuevamente y cada tanto me observaba por el espejo retrovisor, ninguno dirigió palabra alguna, pero en mi mente vi a Leo y supuse que algo andaba mal… Mi pensamiento estaba dirigido a mi polola y a mi nueva amiga, una batalla mental que me estaba volviendo loco, al llegar a la mitad del puente me levante rápidamente y tome el manubrio del vehículo.

- Joven Kaede, que le sucede –gritaba Pepe tratando de quitarme el volante para seguir conduciendo.

- Rápido Pepe, hacia la casa de Leo, algo no está bien, vamos antes de que sea demasiado tarde.

Y girando el vehículo nuevamente, corrimos hacia casa de la assamita.


En casa de Leo/

- Ya era hora de que llegaras – dijo una voz dentro del departamento.

- ¿Cómo entraste aquí? – preguntó Leonora

- También soy vampiro, tengo mis mañas – contesto la voz femenina saliendo de las sombras.

- Francesca… ¿tu eres quien esta traicionando el principado? – pregunto nuevamente la assamita.

- Por lo visto Enrique se me adelanto, aunque debo decirte que las cosas no son como parecen – dijo Fran levantando una ceja.

Leo llevo su mano suavemente hasta el arma que tenia en su espalda para así poder amenazar a Francesca y pedirle de "buenas maneras" que se retirara.

- Cuando salga de mi habitación espero que te hayas ido – dijo Leo mostrando sus colmillos, dándole a entender que no le tenía miedo.

- Mmmm – fue lo único que obtuvo de respuesta la chica

Ya en su habitación Leo apuntaba hacia la puerta con su arma y con su mano izquierda buscaba el celular.

- Contesta gangrel, contesta – murmuraba Leo.

(- Dime Leo, voy camino a tu casa – contesto rápidamente el gangrel)

- Gracias Kae – decía la chica – Francesca está aquí, no sé como entro, por favor apúrate.

(- Estoy a pocos minutos de tu departamento – dijo Kaede para agregar - mantente alerta por cualquier cosa)

- Si, no te preocupes – el sonido de la puerta la alertó – parece que se fue, acaba de sonar la puerta de entrada nos vemos – y diciendo eso corto el teléfono.

- Sabes Leo, no deberías dejar las ventanas abiertas –dijo Francesca detrás de ella.

La chica quedo petrificada en su puesto, aún mantenía el revólver apuntando hacia la puerta mil preguntas se formaban en su mente, manteniéndola distraída y sin poder reaccionar, Francesca sin dejar de observarla comienza a caminar hasta ubicarse frente a ella y delicadamente quita el arma de la mano de la chica a lo cual ante el movimiento reaccionó dando unos cortos pasos hacia atrás.

- Detente ahí – ordeno Francesca sin quitarle la vista de los ojos.

- ¡¿Qué es lo que quieres de mi?! – gritaba Leo

- No mucho en realidad, digamos que ahora podré saber un poco más de lo que oculta Enrique, además de cobrar lo que me ha hecho Yazid – dijo la Tzimice.

Francesca comenzó a acercarse a Leo, quien no podía moverse del lugar que se encontraba, veía que la otra joven caminaba a ella abriendo la boca y mostrando sus colmillos, la assamita no pudo hacer mas que abrir levemente los labios, solo para mostrar igualmente sus colmillos, era la segunda vez que ella manipulaba sus sentidos.

- Vamos Leo, no te pasara nada – dijo Fran – es mas, te puede hasta gustar.

- ¿¡Qué pretendes hacer depravada!? – exclamo Leo al ver como la chica hacia sangrar sus labios.

- Solo manterte vinculada a mi, pero como te dije, no te dolerá – la chica sonreía mientras hablaba.

Instintivamente Leonora cerró los ojos al ver que la Tzimice se acercaba a ella, pero al sentir algo en sus labios los abrió inmediatamente, encontrándose a una Francesca que sonreía de forma burlona.

- Qué creías… ¿qué te daría un beso? – Ahora se reía con ganas – ese es el estilo de Kaede.

- ¿Por qué a mi? ¿Por qué no fuiste con Kaede? – preguntaba Leonora sentada en el suelo y apoyada en la cama.

- Muchas preguntas – dijo la Tzimice volviendo a su seriedad – y no creas que Kaede se salva, tengo otros planes para él, a ver si de esta manera aprenden a no ser tan confiados…

- No creas que te saldrás con la tuya Fran, si no somos Kaede y yo quien te la cobraremos, serán nuestros sires – decía una Leo ya incorporada.

- Eso lo veremos asesina, esperaré con ansias ese día – dijo cerrando la puerta tras ella.

Bajé del auto y comencé a subir por las escaleras rápidamente topándome a la mitad de estas con Francesca.

- ¿Qué le hiciste a Leo? – pregunte mientras agarraba a Fran de su blusa y mostraba los colmillos.

- Relájate gangrel, no le he hecho nada… todavía – contesto ella con una sonrisa ladina.

- No te atrevas Fran… - dije soltando un brazo para mostrarle mis garras muy cerca de su cara – te puedes arrepentir.

- No me valen tus amenazas… ¿sabias? – Contesto la chica aun sonriendo – y si quieres en vez de estar perdiendo el tiempo conmigo, podrías ir a ver a tu amiguita.

Solté a la mujer y dirigí mis pasos hacia el departamento de mi amiga, volviendo por un momento mi vista hacia atrás solo para descubrir que Francesca no estaba. El departamento de Leo estaba con la puerta junta así que entre.

- ¿Leo? – pregunté desde el umbral de la puerta.

- Kaede, gracias a Dios que ya estás aquí – dijo mi amiga abrazándome.

- Tranquila… ¿qué fue lo que paso? – pregunté separándome de su abrazo.

- Francesca me obligo a beber de su sangre, es quien está traicionando al principado, se vengará de Yazid conmigo y tiene algo preparado para ti – dijo rápidamente la chica.

- A ver… chotto matte (espera un poco) ¿cómo es eso de que tiene preparado algo para mí? – pregunté un poco incómodo.

- Dijo que nos serviría de lección para no ser tan confiados – comentó Leo afirmándose el mentón con una mano.

- Mylene… - susurre.

- Kaede, hay que ir rápido a tu casa antes de que le ocurra algo a tu polola – dijo mi amiga zamarreándome pues me fui en los pensamientos.

- Bajemos rápido, Pepe está abajo en el auto y Lycaon está cuidándola en casa – dije para agregar – solo espero que Ly la retenga el tiempo suficiente.

- Deja de hablar y baja entonces – dijo Leo desde la puerta – date prisa y deja cerrado.

Salimos lo más rápido del edificio para montarnos en el auto, Pepe, quien había visto nuestras caras de "pánico" y entendiendo nuestros gritos desincronizados, acelero el vehiculo rumbo a mi casa, yo gritaba a más no poder apúrate, acelera, hasta mi abuela maneja más rápido y cosas así, Leo por su parte me trataba de tranquilizar, pero como podía hacerlo, ya eran 10 años de pololeo con Mylene, toda una "vida" por delante, lo de ser vampiro a última hora habían arruinado mis planes de matrimonio… aunque eso se podía arreglar… bueno para resumirles estaba desesperado y sumergido en mis pensamientos, tanto que no me había dado cuenta que habíamos llegado a mi casa.


Baje rápidamente del auto y salte el portón como atajo, Lycaon estaba durmiendo lo cual me pareció demasiado raro pues, aunque este durmiendo, siempre llega hasta a mi, camine hasta donde debería encontrarse mi novia, al llegar…

- ¡¡¡¡Suéltala Francesca!!!! – grite mientras me quedaba en mi sitio sin poder moverme.

- Vaya Kaede… ¿así que ella era tu novia? – Decía la Tzimice sonriendo ladina – su sangre sabe bien.

- ¡Te dije que la soltaras! ¡Cobarde! – grite furioso mientras corría hacia ellas.

- ¡Já! ¿Yo cobarde? ¿Por qué dices eso? – dijo Fran mientras soltaba a Mylene dejándola caer inconsciente sobre la cama.

- Porque para vengarte de nuestros sires nos utilizas a nosotros – y en el momento en que tome a Fran y la arrastre hasta la muralla agregue – tú sabes… contra ellos sales perdiendo.

Lo único que sentí fue como mi cuerpo era lanzado hacia el otro extremo de la habitación y vi a Leo a mi lado con su arma apuntando hacia Francesca.

- Largo de aquí si no quieres que te perfore con una bala – gruño Leo.

- Vaya, vaya… ustedes no entienden – dijo Fran mientras movía un mechón de su cabello para quitarlo de su cara - ¿qué parte de… ustedes no deben confiar en nadie no aprendieron?

- De momento no tenemos a nadie, solo en nosotros podemos confiar – contesto la assamita mirándome de reojo.

- Así es – dije mientras me incorporaba – además si hay algo que me enseñaron es el honor por lo tanto mi palabra vale demasiado.

- Ilusos… bueno que se les va a hacer y Kaede… - lanzo sus garras dejándolas a un costado de mi cara – nuestra conversación todavía no termina.

Comenzó a caminar hacia la salida, Leo seguía apuntándola con su pistola y yo corrí para ver en que situación se encontraba Mylene, la cual era bastante preocupante, casi no tenía pulso lo mejor era llevarla a un hospital pero ¿cómo inventar una historia del porqué quedó así? Lo único que hacía era pedirle disculpas mientras la mantenía abrazada a mi cuerpo frío.

- Kaede – dijo Mylene en un leve susurro.

- Daijoubu koi (esta bien amor) aquí estoy – conteste igualmente despacio.

- Kae… quédate en casa yo hablaré con Enrique y le explicaré lo que ha sucedido – habló Leo mientras apoyaba su mano en mi hombro.

- Iie, (no) iremos ambos al principado, le diremos a Pepe que nos lleve y yo hablaré con Enrique para que vuelva a borrar la memoria de Mylene ver que podemos hacer con ella para sanarla y si existe la posibilidad de que tenga guardias de noche, Lycaon puede estar con ella durante el día, eso no me preocupa, la llegada de la noche me pone más neurótico – Conteste tratando de sonreír ante la ultima frase.

- Está bien, yo me llevo a Lycaon y tú a Mylene – dijo mi amiga sonriéndome.

- Te advierto que Ly es pesado, mejor le pedimos ayuda a Pepe – y agregué – lo llevan entre ustedes y yo llevo a Mylene, no sería la primera vez que cargo con ella ^0^.

- Haré caso omiso a tu comentario gangrel – decía mientras reía.

Viajamos de vuelta hacia el principado, Freya estaba esperándome afuera, comenzó a caminar hacia el auto, pero algo hizo que se detuviera, Pepe abrió las puertas del vehículo para poder bajar a Lycaon con Leo y yo bajé a Mylene en brazos, mi sire observaba mientras caminábamos hacia ella, cuando pase a su lado bajé la vista y dije "lo siento".

Entramos en la residencia y camine seguro hacía el hall donde debería estar Enrique, Leo y yo íbamos con uno que otro rasguño consecuencia de los altercados con Francesca.

- ¿qué les pasó muchachos? – preguntó Enrique con tono preocupado mientras se acercaba a nosotros.

- Francesca nos tendió una emboscada… a ambos por separado – dijo Leo.

- ¿y ella? – volvió a preguntar Enrique.

- Señor… – dije – ¿puede ser que me concedas un favor?

- Pues depende mi joven amigo – contesto él.

- Si pudieses nuevamente borrarle la memoria con respecto a lo que sucedió esta noche y si que hay alguna manera de sanarla – dije mirándolo a los ojos.

- Claro, no tendría problema con eso – y volvió a preguntar - ¿pero hay otra cosa verdad?

- Si, necesito a alguien que la cuide en las noches Lycaon lo hará durante el día y ella se quedará definitivamente en mi casa – conteste.

- No te preocupes Kaede, dejaré a alguien de confianza para que la vigile en las noches, ¿estarás más tranquilo así? – pregunto nuevamente el príncipe.

- Hai (si)… eso creo – contesté.

- Está dicho entonces, Pepe… llévala de vuelta a casa de Kaede, ¿tú irás para allá ahora cierto? – pregunto Enrique.

- No creo, sin querer Mylene podría abrir las cortinas en plena mañana – contesté.

- Bien pensado, entonces se quedan los dos, Kaede y Leonora – sentencio Enrique.

- ¿Y yo por qué? – pregunto Leo semienojada.

- Sólo por si acaso – contesto nuevamente Enrique – pasaran la noche con sus respectivos sires.

Al decir esto sentí un escalofrío recorrer mi columna vertebral, pasar la noche con Freya… eso si que no lo tenía previsto, dormir con mi sire o cerca de ella me incomodaba a decir bastante.

- ¿Me puedo quedar con Leo? – pregunté como quien no quiere la cosa.

- ¿Algún problema conmigo Ka-e-de? – preguntó a su vez mi sire remarcando bien molesta mi nombre.

- Iie Freya, ninguno ^^U – conteste moviendo mis manos y cabeza en señal de negación.

- ¡Que bueno! – Exclamó para agregar en mi oído – tu y yo tenemos una conversación pendiente jovencito.

- ejem… etto… (esto…) cla-claro – conteste tartamudeando.

- Bueno, ya está todo dicho, Kaede y Freya no sé si prefieren el aire libre o habitación – decía el Tremere dubitativo.

- Al aire libre / habitación – contestamos al unísono Freya y yo respectivamente.

- Bueno ustedes verán – y agregó – ustedes tendrán la otra habitación.

- Mmmm – fue la escueta respuesta de Yazid.

Comencé a sentirme raro de repente y mirando a Leo noté que ella estaba igual que yo, como a sabiendas de que pronto ocurriría algo, mmmm como explicar lo que sentimos en ese momento, fue la misma sensación de que cuando uno hace algo lo van a retar, pero esperas esa amonestación y no llega nunca, luego cuando te olvidas del asunto ¡PAFF! Te llega de sopetón… Y así mismo fue como se abrieron ambas puertas del salón principal mientras entraba un sujeto bastante molesto con una chica detrás de él.

- ¡¿Quién fue el desgraciado que dejo a mi gárgola sin ojos y con tremendos cortes en la espalda?! – gritó el recién llegado.

- ¡Ricardo amigo mio, tanto tiempo! – exclamó Enrique, al momento que se acercaba mientras Leo y yo nos miramos de forma alarmante.

- No me vengas con bobadas Enrique, ¿qué mierda le paso a mi gárgola? – volvió a preguntar Ricardo esta vez un poco más calmado, yo creo que fue donde vio tanta gente… mejor dicho a dos candidatos con el signo de culpabilidad en sus rostros.

- Esta bien, fui yo – dijo el príncipe.

- Tu no pudiste haber sido, esto me huele a un assamita y a un gangrel – dijo nuevamente el vampiro observándonos a Leo y a mi.

- Por eso te digo que fui yo Ricardo… – contesto el Tremere para agregar – No se me ocurrió mejor idea que enviar a estos dos neonatos a buscar algo a tu bodega para hacerles la novatada, no pensé que la cosa había pasado a mayores sino hasta cuando los vi llegar.

- ¿Neonatos? – preguntó Ricardo.

- Hai – contesté – ore wa Lee Kaede desu clan gangrel y ella es Leonora del clan assamita.

- Necesito un traductor por favor – decía Ricardo mientras movía el brazo repetitivamente como diciendo siguiente.

- Dijo que su nombre era Kaede, mi sire – tradujo la chica que estaba tras el vampiro.

- Gracias – contesto Ricardo y agrego – Yo soy Ricardo del clan Ventrue y ella es mi chiquilla, Vanesa.

Al inclinarme para saludar como es mi costumbre mis ojos se toparon con los de ella, los cuales son de un verde intenso, nos quedamos así por un momento, hasta q recibí un leve pellizco en el brazo por parte de mi sire y un carraspeo por parte de Leonora.

- Si nos disculpan, mi chiquillo y yo tenemos que conversar – dijo Freya bien seria.

- Si no se preocupen – agregó Ricardo – con Vanesa nos despedimos también, debemos ir a nuestro refugio para ordenar la información que hemos traído de nuestro viaje.

- Les fue bien… supongo – preguntó Enrique tratando de no mostrar interés alguno, pero note que había cierta expectación en él.

- Si, nos fue excelente… - el Ventrue no pudo terminar la frase pues mi sire interrumpió.

- Vamos al patio Kaede – ordenó Freya.

- ¿No puede ser en la habitación? – pregunté.

- No – fue la tajante respuesta de mi sire y agregó mientras caminaba hacia la salida del salón – Gute Nacht Kinder und bis morgen, gehen wir Kaede (Buenas noches chicos y hasta mañana, vamos Kaede).

No tuve mas remedio que seguirla cual perro con el rabo entre las piernas cuando su amo lo va a castigar. Sabía a que se debía su enojo, entendió de la forma más directa el por que yo me mostraba frío con ella después de que nos enviaron a la Universidad a buscar información, era porque ya estaba con alguien…


Ya en el patio Freya me dio la espalda... Pasaron los minutos, no sé si llego a ser la hora... pero ese silencio se me hizo eterno.

- Warum hast du es mir seit einem Anfang nicht gesagt? (¿por qué no me lo dijiste desde un principio?) - preguntó bien molesta.

- Sumimasen Freya… (lo siento Freya), simplemente lo había olvidado – conteste tranquilamente.

- Hast du mich verstanden? (¿me entendiste?) – preguntó mientras ponía cara de sorprendida.

- Hai (si)… tomé clases de alemán, francés, inglés y portugués… más que nada como cultura general y por si algún día viajaba a alguno de esos países – conteste sonriendo y a la vez tratando de evitar lo inevitable.

- Y yo perdiendo el tiempo hablando en español… – dijo observando el suelo.

- Sire, de verdad lo siento mucho, todo esto de ser un vampiro me había cerrado por un momento mi cerebro, pero cuando Enrique nos dio esa misión en la Universidad y vi a Mylene ahí, fue como un balde de agua fría para mis sentidos – dije sinceramente.

- Warum? (¿Por qué?) – preguntó mi sire.

- ¿Sinceramente hablando? Porque me cautivaste desde la primera vez que te vi – conteste mientras miraba hacia otro lado.

- Und nämlich, der dir gefallen hat? (es decir, ¿Qué te gusto?) – preguntó Freya mientras se acercaba a mi.

- Iie (no), – conteste nuevamente – me atraes, pero yo estoy enamorado de mi novia, lo siento.

- Ya veo – bajo levemente su rostro, pero inmediatamente lo levantó regalándome una de sus hermosas sonrisas – no te preocupes, de ahora en adelante será relación sire-chiquillo.

- Gracias Freya – por costumbre la abracé recibiendo otro abrazo por parte de ella – gracias por comprenderme.

- No hay de que y ahora vamos a dormir que te tengo una sorpresa para mañana – dijo guiñándome un ojo.

- ¿Sorpresa? – pregunté.

- Nos vamos de entrenamiento a Temuco una semana – contesto sonriendo nuevamente.

- ¿Temuco? ¿una semana? ¿entrenamiento? – trataba de procesar las palabras dichas por mi sire.

- Bueno, llegaremos a Temuco donde nos estarán esperando, una vez allá nos vamos más a la cordillera – nuevamente sonreía, creo que mi cara era de un completo estúpido.

- ¿Cordillera? – si… realmente parecía idiota repitiendo todo.

- Si, a la Cordillera, no te preocupes lo pasaremos bien y a la vez aprenderás más sobre el clan y tus habilidades – decía mi sire.

- Claro… dejaré a Lycaon con Mylene y me despediré, total le diré que voy a ver a mi antigua sensei y que estaré entrenando – dije no muy convencido.

- Por supuesto, debes avisar a tu novia – dijo lo último en un susurro.

- Ya sire, vamos a dormir, que ya está por amanecer – acoté mirando mi reloj.

- Vamos, te espero en la habitación – y me dio un beso rápido en los labios y agrego mientras se iba – como las madres a sus hijos cuando son pequeños.

- Si claro… - susurre y la seguí.


NdA.:

Waaaaaaaaaaaaaaaaa después de casi un año… está bien… después de un año sin escribir, retome el fic más que nada para desestresarme, cosa que poco a poco estoy consiguiendo. Que puedo decir…. Gracias a los pocos pero fieles lectores, yo feliz de escribir algo que nos sucedió… cuando éramos un grupo de amigos….

Ja ne!