Capitulo 5: Una larga semana de entrenamiento.


Disclaimer: Recuerdo la partida de este capitulo… me reí mucho con las malas tiradas de dados de mi amiga Nuki… además que el master creó esta jugada para aprovechar de aprender nuestras habilidades y adquirir otras más por cierto, escribiré las jugadas por separado, me explico, cap 5 1ª pt Kaede y cap 5 2ª pt. Leonora gracias.

Resumen del Cáp. Anterior:

Kaede y Leonora descubrieron que Francesca estaba traicionando al principado, a su vez Fran vinculó a Leo dándole de beber de su sangre, luego de eso fue a casa de Kaede para casi matar a la novia de éste.

Kaede llevo a su novia al principado para pedirle a Enrique que nuevamente le borrara la memoria a Mylene, de esta manera Freya se dio cuenta que el chico estaba comprometido.

// Pensamiento del personaje //

//Pensamiento del narrador //

(Conversación telefónica)

[Intermedio entre los personajes]


Luego de conversar con Freya fuimos a nuestra habitación, yo me creía afortunado pues el dormitorio que nos entregó Enrique consta de 2 camas, pero Freya insistió en dormir conmigo, le conteste que no, que no siguiera suplicando hasta que me convenció, de todas maneras… una vez que cierro mis ojos, nunca me entero de nada.

En la noche siguiente desperté muy abrazado a mi sire, al verla durmiendo salí sigilosamente de la cama, vistiéndome en silencio di media vuelta y comencé a caminar hacia la puerta…

- ¿Ya estas despierto Kae? – preguntó Freya desesperezándose.

- Hai, no quise despertarte, por eso trate de hacerlo todo en silencio – contesté.

- Kümmere dich nicht, ich bin nicht aufgewacht, durch den du Lärm machtest (no te preocupes, no desperté por eso) – dijo mi sire.

- Mmmm ¿no? – dije extrañado – ¿entonces por qué fue?

- Porque no sentí tu cuerpo junto al mío – dijo mirándome fijamente a los ojos.

- Freya… – suspiré – ya hablamos de eso.

- Si, lo sé… disculpa – y agregó – ¿vas a despedirte de tu amiga? Porque yo me visto y nos vamos.

- Estaba en eso cuando me hablaste – conteste luego di media vuelta nuevamente – nos vemos abajo… Sire.

- Bajo en unos minutos con las cosas – dijo, no termine de escuchar lo que estaba diciendo, cerré la puerta y comencé a caminar por esos pasillos.

Vi a mi amiga siguiendo el mismo recorrido que yo, bueno ella hacía mi. Traía una cara de sorpresa mezclada con alegría y a la vez de rabia e indignación.

- ¿Qué te pasó Leo? – pregunté intrigado.

- El idiota de mi sire, me llevará a entrenamiento porque según él soy un asco de asesina – dijo enojada.

- Vaya – dije pensando en voz alta.

- ¿Qué cosa? – preguntó mi amiga.

- Nuestros sires parece que se pusieron de acuerdo – dije y agregue – yo me voy con Freya a la cordillera una semana a entrenamiento.

- Justo ahora que te ibas a arreglar con tu novia – dijo en un suspiro.

- Si… deberé llamarla y mentirle, para variar – conteste apenado.

- Tu vida se está volviendo un caos querido amigo – decía mientras miraba hacia los costados.

- Te extrañaré Leo… ya me había acostumbrado a tenerte como compañera – dije sonriendo.

- Yo igual gangrel – contesto la assamita devolviendo la sonrisa.

Bajamos las escaleras mientras esperábamos a nuestros sires, yo aproveché para llamar a mi novia por teléfono y contarle que me iba de viaje una semana como mínimo que la extrañaba y que en cuanto llegase la llamaría para que estuviésemos juntos y que quería hablar con ella de algo importante cuando aparece mi sire mirándome enojada, me despedí y corte el celular.

- ¿Estás listo Kaede? – preguntó seria.

- Si – respondí igual de serio.

- Vamos entonces, hasta luego Leonora – se despidió de mi amiga.

- Hasta luego – fue lo único que respondió la assamita y dirigiéndose a mí – cuídate Kae, nos estamos viendo cuando llegues y veremos que tal nos fue en los entrenamientos.

- Tú igual Leo y no te dejes influenciar por el simpático – contesté mientras la abrazaba y ella se reía.

Pepe nos esperaba en el auto, nos llevaría al Terminal para tomar nuestro bus con destino a Temuco, el cual salía a las 21ºº hrs.

Yo iba en silencio, no quería hablar, todo estaba saliendo mal según yo, primero convertirme en vampiro, el echo de haber sido infiel en la primera oportunidad que tuve con mi sire, mentirle a mi novia que iba de viaje para ver a mi sensei, no poder pedirle matrimonio como tenía pensado y que Enrique le borrara la memoria después de que ya me había aceptado como tal, luego el saber que Francesca traicionaba al principado y que haya tomado venganza con Mylene y Leo…

- Kae… ¿te encuentras bien? – preguntó mi sire sacándome de mis pensamientos.

- Iie (no), no estoy para nada bien – contesté.

- Es por tu novia ¿verdad? – volvió a preguntar.

- Si – fue mi respuesta.

No dijo nada más, pero después de unas horas de viaje comencé a sentirme mal, más bien me dio hambre y empecé a mirar hacia todos lados buscando alguna víctima, alguien a quien hincarle mis colmillos y degustar de su sangre.

- Toma esto – dijo Freya entregándome una botella.

- ¿Qué es? – pregunte al recibirla.

- Ábrela y sabrás – contesto mientras me sonría.

Al abrirla un olor inconfundible lleno mis fosas nasales… era sangre. Le sonreí y comencé a beber de este maravilloso elixir con sabor a metal.

- Lo traje porque pensé que te daría hambre – dijo sonriendo.

- No te equivocaste – conteste tapando la botella.

- Cuando eras mortal… ¿también comías de esta manera? – preguntó mi sire curiosa.

- Pues si, era peor en todo caso, comía todo el día, sobretodo cuando Mylene se quedaba conmigo, me regaloneaba preparando mis platos y postres favoritos – conteste con un dejo de melancolía.

- ¿Y cómo hacías para mantenerte en este estado? – preguntó de nuevo pasando su mano por mi torso.

- Ejercicios, bueno karate, basketball, football, entre otros más – contesté.

- Y peleas – agregó con una sonrisa.

- Si… y peleas, Freya ya llegamos – dije mientras apuntaba hacia la ventana.

Bajamos y retiramos nuestros bolsos, por un momento pensé que me estaban observando pero deseché la idea diciendo que estaba muy paranoico.

Mi sire comenzó a caminar hacía la salida y yo solo la seguí, y así estuvimos durante un buen rato ambos en silencio hasta que llegamos a nuestra guarida momentánea.

Freya golpeó la puerta pero nadie atendió la llamada.

- ¿Estás segura que nos estaban esperando, sire? – pregunté algo molesto por la situación.

- Si, ayer le avise a Violeta que llegaríamos hoy – contestó.

- ¿Violeta? – volví a preguntar

- Disculpa se me había olvidado, Violeta es una gangrel, es del principado de Temuco y nos acompañará en nuestro viaje de entrenamiento – contesto nuevamente con una sonrisa.

- Ahhh… - dije en un suspiro y agregué – deja que yo golpeo esta vez.

Golpee más fuerte la puerta y cuando ya estaba por echarla abajo se abrió y casi me caigo, perdí el equilibrio pero me gusto donde caí ^0^…

- ¡Violeta! – exclamó mi sire quitándome de los brazos de la gangrel.

- ¡Freya! Te extrañé mucho – contesto la chica dándole un beso rápido en los labios.

- Yo igual, te presento a mi chiquillo se llama Kaede – dijo señalándome.

- Ho-ho-l-la – contesté tartamudeando después de la depravada escena que apareció en mi mente después de verlas

// Escena depravada modo on: // para que no sea tan tedioso lo haré un resumen, Kaede en la cama teniendo relaciones con Freya y se le suma Violeta… con quien hacen un trío de maravilla *0* // escena depravada modo off //

- ¿Kaede? – llamaba mi sire mientras me hacía señas en la cara.

- Si, si, mucho gusto – contesté ofreciéndole mi mano en clara señal de amistad.

- Kaede… ¿eres oriental? – preguntó Violeta tomando mi mano.

- Doble nacionalidad – contesté sonriendo.

- Bueno, ya basta de presentaciones – dijo mi sire separando nuestras manos y agrego – y vamos marchando a nuestro viaje antes que nos pille el sol en el camino.

- ¿Celosa Freya? – preguntó la gangrel.

- No, sólo que mi chiquillo está de novio – contestó mi sire.

- Ahhhh… es una lástima – comento Violeta.

- Si… una verdadera lastima – recalcó Freya.

- ¿Se olvidaron de mi? – pregunté mientras me apuntaba con el dedo.

- ¿Por qué lo preguntas Kae? – volvió a preguntar mi sire.

- Porque están hablando como si no estuviese – conteste.

- Para nada, lo estamos haciendo deliberadamente para que escuches – dijo Violeta mientras se me acercaba peligrosamente junto a Freya.

- E… etto… (Esto…) – fue lo único que pude mencionar mientras retrocedía.

- Ja, ja, ja, ja, ja – se rieron ambas.

- Vamos ya – dijo Freya liberándome de esa… ¿tensión?

Y así fue, cargamos nuestras cosas en la camioneta de Viola agregando además unos litros de sangre en un cooler para el camino, luego de eso emprendimos nuestro viaje.


Primer día de entrenamiento (Viaje):

El viaje no fue del otro mundo, Violeta condujo el auto a 180 kms/hr. Y a veces más rápido todavía, tuvimos la suerte de llegar al refugio unas pocas horas antes del amanecer, Violeta aprovechaba cualquier oportunidad para molestarme al igual que Freya, esa sería la peor semana de mi vida o por lo menos eso era lo que creía, descargamos el auto y nos refugiamos en una cabaña.

- Kae, ¿Qué hiciste con lo mi regalo? – preguntó mi sire.

- Uhm… ¿Qué regalo? ^ ^ - volví a preguntar.

- La cajita que te entregué luego de tu primera misión – respondió visiblemente enojada.

- Ahhh si, sucedió algo esa noche, por eso no lo abrí, pero aquí esta ^ ^ -conteste mostrándole la caja y sonriendo.

- ¿Y me puedes decir que esperas para abrirla? – preguntaba más enojada aún.

- Gomen, la abro altiro, demo (pero), ¿me puedes decir por qué estás tan enojada? – pregunte mientras abría la cajita y sacaba asombrado una gargantilla con un dije en forma de garra.

- Es tu seguro de vida – respondió levemente más tranquila.

- ¿Mi seguro de vida contra quien? – volví a preguntar mientras me colocaba la gargantilla.

- Luego hablaremos de eso – contesto para luego decir – ya vete a dormir que mañana nos tocará un día pesado.

- Hai, konbanwa (buenas noches) sire – me despedí de ella y salí de la habitación.

Violeta estaba sentada al lado de la chimenea con un libro en sus manos, sin quitar la vista de éste me preguntó.

- ¿Qué pasó con Freya ahora?

- Pues… se enojo porque se me había olvidado algo que me regaló – conteste serio mientras me tiraba al suelo para dormir.

- ¿El collar? – volvió a preguntar.

- Hai – respondí.

- Tsk, eso le sucede a cualquiera, a mi también se me olvido – dijo sonriendo mientras me mostraba el suyo – ya ahora mejor vamos a dormir, mientras más temprano comencemos con el entrenamiento mejor.

- Bueno, konbanwa – dije y al darme vuelta me dormí.


2º Día de Entrenamiento:

Al día siguiente note algo raro, para ser exactos un leve peso sobre mi pecho y un cuerpo al lado mío, no di mucha importancia pues pensé que se trataba de Freya, hasta que escuché un fuerte carraspeo. Abrí los ojos lentamente…

- Buenas noches Freya – salude, al verla me di cuenta que quien me abrazaba era Violeta – no es lo que tu crees, yo dormí solito anoche – afirmaba mientras me levantaba rápidamente.

- ¡Violeta! – gritó mi sire mientras le daba una patada en las pierna a la chica.

- ¡Tan bruta que eres para despertar a los demás! – dijo la gangrel mientras se ubicaba frente a ella en tono amenazante.

- Etto… ¿podemos salir ya a entrenar? – pregunté evitando así una pelea momentánea.

- Si, vamos – respondió Freya y le dijo a Violeta – tú y yo tenemos una conversación pendiente, no creas que se me va a olvidar.

- ¿Y a está que le dio? – me preguntó Violeta mientras veíamos a Freya salir de la habitación.

- Lo mejor sería que no te acercaras a mí en un buen tiempo – conteste mientras me rascaba la cabeza.

- ¿Por qué lo dices? – preguntó la gangrel mientras yo me acercaba a la puerta.

- Freya se puso celosa – contesté al salir.

- // que tonta// - pensó Violeta y salió de la cabaña.

- Freya… ¿a qué hora comemos? – pregunté a mi sire una vez fuera que hermosa se veía la nieve.

- Que bueno que preguntas, así comenzará tu entrenamiento – respondió mi sire.

- ¿Nani? – pregunté.

- Comienza buscando tu comida, utiliza olfato, garras y esto – dijo entregándome una venda.

- ¿Y la venda para que es? – pregunté mientras recibía el pañuelo.

- Simple chiquillo, harás todo con los ojos vendados – decía mientras sonreía.

- ¿No será demasiado rápido? – preguntó Violeta.

- No, esté será entrenamiento intensivo, sin querer Kaede a tenido 3 peleas y no ha salido muy bien que digamos – contesto Freya demasiado seria para mi gusto.

- Vamos Freya que no es para tanto, no salí tan mal de ellas – conteste seguro.

- Es lo que crees Kaede, pero tu lado humano esta 95% en ti y mientras no superes eso, tendrás las batallas perdidas – Freya realmente estaba seria.

- ¿Tanto así? – preguntó nuevamente Violeta.

- Si, Kaede tiene miedo en herir a alguien más de la cuenta, ese es su único problema – y agregó – de no ser por eso, el chico sería un excelente Gangrel.

- Mmmmm, ¿quiere decir que este entrenamiento es más que nada para volverme un animal, una máquina de guerra? – pregunté enojado.

- Antes de conocerte ya eras una máquina de guerra, ¿o se te olvido? – dijo mi sire.

- No seas exagerada y ponme la venda mejor – conteste serio, ya me estaba enojando.

- Ja, ja, ja, ja, está bien – dijo mi sire mientras me colocaba la venda y me daba un beso en la mejilla – y suerte.

Traté de recordar lo que alguna vez había dicho mi sensei, sé uno con la naturaleza, concéntrate en tu objetivo, agudicé mi olfato y comencé a caminar seguro de mi mismo, uno, dos, tres, cuatro pasos, sentí sangre en el aire comienzo a correr a mi objetivo, cuando choqué con algo que me hizo volar una buena cantidad de metros y luego rodar en la nieve.

- ¡Kusso! (¡maldición!) – grité.

- Pero Kaede, como se te olvido que estamos entre árboles – reía Freya y agregó – Violeta quédate donde estás, el chico continúa ahora la búsqueda.

- ¿Seguiremos con lo mismo? – pregunté a mi sire sin quitarme la venda.

- Si, hasta que domines bien tu concentración, mira que después será más difícil – contesto mientras acariciaba mi cabeza – ahora ve.

- ¡Hai! – respondí mientras me levantaba de un brinco.

Comencé a afinar más mi olfato, diferenciar nieve, árbol, arbusto y cuanta cosa se encontrara a mi paso, cuando encontraba un árbol que se "veía" alto me subía de un brinco en el y ensartaba mis garras para poder sentir nuevamente el olor metálico de la sangre, otras simplemente me sentaba en alguna rama que estuviese gruesa, rápidamente comencé a distinguir cada cosa a mi lado llegando así donde se encontraba Violeta con la sangre.

- Uff… pensé que no lo lograría sin antes morir nuevamente ahora por hambre – le dije a Violeta mientras estiraba una mano para que me entregara el botín y con la otra me quitaba la venda.

- ¿Y quién te dijo que esto terminaba aquí… Kaede-kun? – preguntó seria Violeta.

- Ya llegue donde estabas, ese era el entrenamiento – dije serio.

- No mi joven neonato, ahora deberás pelear por ella – contesto la chica sonriendo.

- ¿Pelear tu conmigo? – pregunté

- Si, una pelea entre los dos, Freya sólo será testigo de la paliza que te daré – afirmo mientras su mano derecha sacaba sus garras y me hacía el gesto de "ven te estoy esperando".

- Como quieras… - suspiré.

Violeta se colocó en posición de ataque al igual que yo, con rapidez avance a ella y Violeta hizo lo mismo, lanzó un combo con su mano derecha cosa que gracias a mi reflejo esquivé sin dificultad agachándome y lanzando yo un upper (gancho) con mi derecha, cosa que la hizo retroceder sus buenos metros.

- Vaya gangrel, buen movimiento – sonrío Violeta mientras se limpiaba la sangre de sus labios.

- Iie, te golpee despacio – dije mientras sonreía de medio lado.

- Bueno, ahora queda una duda… ¿Quieres de esta sangre…. O de ésta otra? – preguntó mostrando el envase y sus labios.

- No quiero problemas, así que tomare la que tienes en tus manos – contesté.

- Como quieras, allá voy lobito – dijo corriendo hacia mi con más velocidad que la anterior.

Sinceramente no sé en que momento apareció junto a mi, nuevamente lanzo un golpe esta vez con su izquierda, alcanzando a ponerme en posición peek a boo* protegiéndome lo suficiente para amortiguar el golpe, pero igual salí disparado por la potencia de el.

.

- Buen golpe – conteste.

- Eso fue despacio – contestó cerrándome un ojo.

- Bueno ya que estamos con esas, vamos al bosque – propuse sabiendo que yo estaba en desventaja.

- Por mi esta bien, es hora de la cacería – contestó la muchacha corriendo tras de mi.

Comencé a correr ocupando mi máxima velocidad cuando siento algo que entra por mi piel, Viola me había lanzado un cuchillo, corrí hasta esconderme tras un árbol para quitarme el arma, cuando sentí su presencia se lo lancé de vuelta.

- ¡Ahhhhh! – gritó la gangrel al recibir el arma.

- ¡Te la devuelvo! – grité – a mi no me sirve.

- ¡Maldito! – gritó nuevamente Violeta.

Aprovechando su descuido trepé por un árbol cercano y luego salté encima de ella dejándola de espalda contra el suelo y yo encima de ella con mis garras amenazando su rostro y una sonrisa de triunfo.

- Mi sangre – dije.

- No has ganado todavía chico – contesto.

- Mmmm, si que lo hice – afirme mientras acariciaba su rostro y me acercaba.

- Eso es trampa – contesto Violeta sonriendo y cerrando los ojos.

- No, no lo es – dije mientras le quitaba la sangre del cinturón, luego me levante.

- Ves, fue trampa, utilizaste tu encanto para quitármela – habló la gangrel seria.

- Violeta no te enojes – reía Freya desde uno de los árboles – esa es una de las armas del chico, ganó limpiamente.

- Arigato, Freya – sonreí mientras bebía mi almuerzo.

- Apresúrate con eso que todavía no hemos acabado – gritó Freya al alejarse.

- ¿No? – pregunté curioso.

- No, falto yo mi joven gangrel ^ /// ^ - sonrió mi sire.

- Esto si será digno de ver – exclamó Violeta.

- Contra ti… ¿puede ser mañana? – pregunté.

- ¿A qué se debería eso? – preguntó nuevamente mi sire.

- Necesito reponerme de la herida que provocó Violeta – conteste mostrando la herida de mi hombro.

- Pero eso es fácil chico – dijo Viola acercándose a mi y quitando la prenda que cubría mi espalda me dio un lengüetazo.

- O//////O – mi cara de asombro.

- o_OX – cara de Freya – eso debía hacerlo yo.

- Te demoraste mucho – fue la corta respuesta de Vio.

- ¬¬ Bitch – contesto la gangrel mayor.

La joven gangrel no alcanzó a terminar de hablar pues tomé a Freya de un brazo y me la lleve de ahí //Dios… sé que soy apuesto pero esto ya es demasiado//, cuando noté que Freya se calmó la abracé.

- ¿A qué se debe esto? – preguntó mi sire.

- Mira, no te quiero dar una idea, pero si Mylene no estuviese en mi vida… - cayé.

- ¿Qué pasaría si no estuviese tu noviecita? – preguntó mientras se deshacía del abrazo.

- Pues sólo estarías tu – contesté sinceramente y le di un beso corto en los labios.

- Odio cuando haces eso – dijo mi sire sin abrir sus ojos.

- Créeme, yo lo odio aún más – y agregué – ¿comenzamos?

- No, nuestra pelea quedará para mañana, ahora irás a cortar leña, veremos que tan rápido eres con tus garras para sacarlas y guardarlas y que tan fuerte es la potencia de tus golpes – decía sin soltar aún mi abrazo y mirándome a los ojos.

- Que escena tan conmovedora – suspiro Violeta.

- Piérdete Violeta – dije serio – Freya, vamos… todavía quedan unas horas antes de dormir, aprovechémoslas.

Mi sire me observaba curiosa mientras yo la llevaba nuevamente al interior del bosque, le indique un árbol y espere su consentimiento, así termine la noche, encaramándome a los árboles como mono y como leñador a tiempo completo para mi sire, por lo menos el primer día no me fue del todo mal… ¿o no?


3er Día de Entrenamiento:

Luego de "comer" y una que otra discusión entre Violeta y mi sire por mi culpa (traduzcámoslos en celos) me dispuse a un previo precalentamiento antes de la pelea con mi sire...

- ¿Lista Freya? – pregunté.

- Para ti siempre estoy lista Kae – contestó mi sire guiñándome el ojo.

- ¿No cambiarás conmigo verdad? – pregunté sonriente.

- ¿Y por lo visto tu tampoco? – preguntaba nuevamente mi gangrel.

- ¿Pueden dejar la cursilería? – comentó Violeta – Me están dando asco.

Nosotros reímos al ver los gestos de Violeta, pero ya comenzamos a ponernos serios sabiendo que el entrenamiento debía continuar.

- Las damas primero – dije al inclinarme como saludo.

- El que ataque primero será el que gane Kaede, en una batalla no le darás la partida a una mujer ya que podría ser tú único movimiento – acotó mi sire.

Y así fue que obedecí a esa indirecta… Corrí hasta ella con mis puños a los costados, solo quería un acercamiento pero, giro en su puesto y me dio de lleno con su puño dejándome en el lugar y propinándome otro golpe esta vez con ambas manos, haciéndome volar unos 3 metros de distancia.

Me levanté enojado y ahora sí que saque mis garras a lo cual mi sire hizo lo mismo.

- Cuidado con tu enojo Kaede, recuerda que te puedes quedar con orejas permanentes – gritó Freya.

- No me interesa – conteste – me vería más bonito y tierno.

Violeta se reía por lo estúpido de mi comentario pero que más da, nuevamente me lancé a la carga, Freya haciendo gala de su habilidad y experiencia volvió a hacer un amague esta vez saltando sobre mi y dejándome un bello rasguño en la cara, me levanté lo más rápido que pude y traté de darle un arañazo en la cara, pero se agachó enterrando su garra en mi brazo extendido.

- Vamos Kaede… ¡¿eso es todo lo que puedes hacer?! – gritaba Violeta.

- Concéntrate gangrel, así como vas no lograrás nada contra mi – decía a su vez mi sire.

Fui otra vez al ataque pero Freya rápidamente me bloqueo y me dejo tirado en el suelo.

- Mañana será otro día chiquillo, sólo espero que estés más concentrado – susurró Freya en mi oído.

- Si claro – susurré.

- Ven Kae, te curaré esas heridas – decía Violeta mientras me llevaba a la rastra.

- ¿No sería mejor que me levantaras? – pregunté.

- Nop, será tu castigo por coquetear con Freya – dijo sin reparo

- // mujeres….//

Y así fui llevado a la cabaña, alimentado y cuidado para luego seguir cazando conejos, picando leña, probando velocidades y estrategias en la nieve, volvimos a la cabaña en la noche, solo sentí que alguien se acostó al lado mío y yo quedé profundamente dormido.


4º Día de Entrenamiento:

Al despertar lo primero que hice fue abrir mis ojos para evitar problemas, pero no fue así, bueno más o menos a mi izquierda estaba durmiendo Freya y a mi derecha Violeta, me deslice hacia abajo para salir de la cama y cuando estuve frente a ella noté como las mujeres comenzaron a acercarse donde supuestamente estaba yo, me dio risa ver a ese par, tratando de que sus movimientos no se notaran hasta q se toparon de frente al intentar darme el beso de buenos días.

- ¿¡Qué mierdas haces aquí Violeta!? – gritó Freya.

- ¡Yo me hago la misma pregunta Freya! – grito Violeta.

- ¡Yo soy la sire de este mocoso! – gritó enojada esta vez mi sire.

- ¿Nani? – ese "mocoso" me dejó descolocado.

- ¡Por muy sire que seas no te da el derecho de meterte en su cama! – exclamó la gangrel.

- ¡¿Y supongo que a ti si?! – Freya ya gritaba como loca.

- ¡CALLENSÉ YA DE UNA VEZ QUE ME TIENEN HARTO! – grité enojado y agregue – ninguna de las dos tiene derecho a meterse en mi cama a la hora que se les ocurra y mucho menos pensar que soy de su propiedad, yo tengo novia y que eso les quede bien en claro ¿¡Me entendieron!?

Ambas chicas se miraron y dieron su afirmación moviendo rápidamente su cabeza. La tensión había pasado, salí de la cabaña dando un portazo el cual termino con la puerta destrozada en el suelo y exclamando una y mil maldiciones hasta que mi sire me tomo del brazo y pidió disculpas. Conversamos un poco y decidimos retomar a pelea del día anterior dejándole bien en claro que esta vez no le daría tregua y aunque tuviese que descansar los días que me quedaban yo iba a ganar.

Freya sólo sonrió y esperamos que llegase Violeta que todavía seguía shokeada con mi grito, nunca me habían visto tan enojado como en ese momento y es que de verdad... fue la gota que rebaso el vaso.

Aun quedaban rasguños en mi brazo, pero ese no era motivo para abandonar el entrenamiento, había estado en peores situaciones y me hacían entrenar igual, la única "ventaja" era que ya no sentía dolor.

Nuevamente fui con mi sire golpe a su mandíbula pero al recibirlo se agacho rápido y me dio otro golpe en las costillas luego me tomo del cuello y me lanza mucho más lejos que el día anterior, me levanto nuevamente e hice tronar el hueso de mi cuello, Freya venía corriendo hacía mi y aproveche ese impulso para enterrarle mis garras en su vientre la levanto y la estrello contra un árbol suelto mi garra derecha para darle un zarpazo con la izquierda y corre hacia su izquierda, solo corte el árbol y así estuve un rato porque se escabullía y yo sólo alcanzaba a cortar ramas y troncos, fue así como se arrinconó y yo aproveché para darle 3 golpes en su rostro utilizando las garras, mi sire me mira fijamente y se sonríe, Freya hace una invertida golpeándome en la mandíbula con el pie, claro que al caer le llegó una patada mía en las costillas.

- De ayer a hoy mejoraste Kaede – decía mi sire sobándose el vientre.

- No es eso, sólo que hoy tengo ganas – dije sonriendo.

- Pues sigamos entonces – finalizó mi sire.

Me iba a golpear pero fui más rápido y me subí a un árbol quedando apoyado en una rama gruesa, Freya también subió pero a la rama que estaba debajo de la mía, no sé como hizo un enganche que me dejo recostado y con ella debajo, lo único que nos separaba era la rama pero ese no fue problema para Freya Richter, desde su lugar enterraba sus garras en mi espalda ya que con sus piernas aprisionaba las mías y con su brazo derecho afirmaba mi cuello mientras su mano izquierda se ensañaba con mi espalda hasta que me aburrí y quebré la rama que nos sujetaba cayendo varios metros hasta el suelo.

Me levante como pude y quité la rama que estaba arriba de Freya.

- ¡No seas idiota Kaede, esto no se ha terminado! – gritó Violeta.

Ni bien dijo eso Violeta cuando recibo el golpe de Freya enterrando sus garras en mi vientre.

- Lo siento – le dije a mi sire.

- ¿Sientes que? – preguntó.

No conteste, simplemente saqué sus garras de mi bajo vientre y como Freya estaba un poco preocupada por mi semblante tranquilo no vio venir mis garras en su abdomen y la otra amenazando su cara.

- ¿Gané? – pregunte.

- Si… has ganado Kaede – contesto mi sire.

- Tomen el parcito suicida – dijo Violeta lanzándonos sangre para recuperar un poco de energía.

- Kamikaze – corregí.

Rengueando llegamos a la cabaña, mi entrenamiento como gangrel había concluido, en esos días no me había acordado de mi amiga hasta que vi mis armas en la pieza y decidí practicar con ellas al día siguiente.


5º y 6º Día de entrenamiento 7º Día viaje:

Los siguientes días pasaron sin ninguna novedad, entrené con mis shuriken, mejore mi olfato y velocidad, mi fuerza, resistencia y destreza, mi trato con los animales también mejoro bastante y pelea ni decir.

Cargamos la camioneta una Dodge RAM SRT 10 de color rojo, yo cuando la ví me enamoré de esa camioneta, el viaje de vuelta también fue sin complicaciones, solo unas cuantas bromas a mi persona Violeta no dejaba de hablar y de contar anécdotas de Freya cuando llegó a Chile junto a Tyr, su sire, pero Freya lanzó una mirada y Viola cambió el tema, yo iba en medio de las dos gangrel, lo cual aprovecharon tocándome sin reparo,

Violeta nos dejó en el Terminal y me llevó a un lado.

- Toma, es para ti – dijo la gangrel entregándome un regalo.

- ¿Y esto que es? – pregunté intentando abrirlo.

- No lo abras aquí, ábrelo en el bus para que lo vea Freya, apuesto que lo encontrará bonito – dijo sonriendo.

- Arigato… Violeta-san – dije mostrando mis respetos - ¿nos volveremos a ver otra vez?

- Puede que si, puede que no – contesto pensativa la chica – y no es porque no quiera Kaede, créeme que si fuese por mi, no te dejo ir, pero ya son dos quienes te esperan a si que como amigos no me hago problema.

- Te preguntaba para formar una amistad, para nada más – conteste riendo.

- Malvado, ya habías hecho que me ilusionara – dijo la chica.

- Kaede vamos que se nos hace tarde – decía mi sire.

- Ya voy Freya, cuídate – me despedí con un beso en la mejilla.

- Tu igual Kae, ahora más que nunca deberás cuidarte – dijo la chica afligida.

No pude preguntar pues Freya me tomó del brazo y me subió al bus a pesar que iba regañando, le hicimos señas de despedida y mi sire me da un beso en los labios, al voltear mi rostro hacia Viola nos miraba con los ojos bien abiertos asombrada por el gesto de mi sire, luego reacciono y comenzó a gritar y a hacer gestos de enojos, como pataletas y puños al aire yo reía divertido y el bus salió del Terminal.

- ¿Qué es eso? – preguntó Freya indicando el paquete.

- De veras, es un regalo que me hizo Violeta – contesté sonriendo y agregué – me deberás dar el número de teléfono y la dirección para enviarle algo de agradecimiento.

- Si tú lo dices – contestó mi sire mientras observaba atónita el contenido del regalo.

A decir verdad yo también quede estupefacto, dentro de la caja se veía claramente un babydoll rojo y una nota de Violeta.

Querido Kaede:

Conociéndote, sé que ya le preguntaste a Freya mi dirección y número de teléfono, están anotados al reverso de la hoja pues sé que Freya no te las dará, menos después de ver el regalo ^^.

El babydoll tendrás que traérmelo, para usarlo contigo es la gracia, además deberás ser tú quien me vista con el.

Te cuidas príncipe gangrel

Besos

Violeta San Martín

- ¡VIOLETAAAAAA ME LAS PAGARÁS! – gritaba Freya.

- Tranquilizate, lo hizo para molestarte nada más – conteste calmadamente.

- Eso es lo que crees – dijo mi sire.

- Oye, solo está Mylene y tu - //si es que le pasa algo a mi novia ya sé a quien culpar// dije.

- Si… y Violeta y Vanesa – dijo mirandome de reojo.

- ¿Vanesa?... ¿qué Vanesa? – pregunté.

- La chiquilla de Ricardo – contestó.

- Ahhh, de verás – suspire – pero no, no me interesa, recuerda Freya que fue por una laguna mental que no te puedo sacar de encima ahora.

- ¿Y tu quieres sacarme de encima realmente? – pregunto.
- No es lo que quiero Freya, pero si sigues con este juego lamentablemente me iré – conteste.

- Esta bien, esto quedo aquí – contesto.

- Bien pensado – fue mi última frase, pues no dijimos nada en todo el camino.

Pepe nos estaba esperando en el Terminal para llevarnos al principado, me contó que Mylene estaba con guardia día y noche así que no tenía porque preocuparme, no había pasado nada raro en nuestra ausencia todo estaba en perfectas condiciones, de Francesca tampoco se sabía nada lo cual era bueno y malo, estábamos entrando al recinto cuando aparece por el otro lado una camioneta con vidrios polarizados observé y no pude más que sonreír.


NdA.:

peek a boo: Cubrirse con ambos brazos lo que es rostro y pecho manteniéndose semi-agachado y solo sus ojos descubiertos, utilizado generalmente en el boxeo como defensa.