† TRIBUTO 14/2 †

por

Tary Nagisa

Hi! n0n

Pues... no pude cumplir mi meta para terminar de una vez por todas ésta colección para el 14 de Febrero, pero bueno, la tengo que terminar tarde o temprano, y que mejor que temprano nxn

Así que, he aquí el capítulo 3, un TalaxKai; ojalá les guste ;)

PD. Ya saben que les agradezco infinitamente sus reviews, muchas gracias a Alexa Hiwatari nxn

Bey Blade No me pertenece sino a Takao Aoki. Yo... no pretendo hacer lucro de su trabajo, solamente tomé prestados a sus personajes para hacer un pequeño y simple Fic.

08/03/09

3. Capitulo 3- La 'No' Cita o Peripecia Rusiana

Las puertas de la habitación fueron abiertas.

- Quiero aclararte algo, Kai... –dijo en primera instancia un pelirrojo al detener al mencionado del brazo después de venirlo siguiendo por el largo pasillo, encontrándose entonces con la atención y mirada de éste al girarse y verle.- Esto no es una "cita", ni nada por el estilo.... para que ni te emociones... –le aclaró tranquilamente, soltándolo de su agarre.

- ¡Hmf! ¿Emocionarme?. –repitió con burla y divertido después de entrecerrar sus ojos, mirándole fijamente.- ¿Quién se emocionaría por tener una cita contigo, Tala?. Que sepa yo, nadie... –sus brazos fueron cruzados, dándole más presencia a su ya de por sí, definido porte.

- Ya quisieras... –mencionó el ruso sonriendo a su estilo, devolviéndole la mirada que el otro le dirigía.- Sé que muchas personas desearían tener una cita conmigo... –le aseguró al entrecerrar sus ojos con orgullo, desviando su atención hacia la venta a los segundos siguientes.

- Sí, claro... –respondiendo divertido ante ello, cerrando sus ojos con una pequeña sonrisa en sus labios.

- ¿Qué?, ¿Kai irá contigo? –comentó un confundido y sorprendido Kuznetzov, entrando a la habitación después de escuchar la conversación de ambos.

- Hn... –recibiendo como respuesta el asentimiento sin importancia del pelirrojo, recargándose entonces en la pared.

- ¡Ehh!, ¿Una cita con Kai? –dice por lo bajo el recién llegado ruso, pensando detenidamente en la cuestión.- No sabía que estuvieras interesado en nuestro frío y presumido capitán, Kai. –su vista se posó en el mencionado, mirándole detenidamente. Esperaba cualquier reacción.

- ¡Oye! –exclamando ante eso un molesto y ofendido pelirrojo, viéndole con enfado.

¿Cómo que frío y presumido?. ¿Él?.

¡Por supuesto que él no era así!

- Pero bueno... –Bryan le restó importancia al asunto, y de paso, a su capitán; él cual le veía mortalmente.- Creo que ustedes hacen una bonita pareja... se ven bien juntos. –confesó como si nada, agregando en el mismo tono.- Además, ustedes se entienden a la perfección, ¿o no?. –una sonrisa con destellos de burla tomó el control de sus labios, desconcertando, pero más que nada, molestando a los implicados.

Aquella era la extraña y bizarra forma de ser, y de actuar, de Bryan Kuznetzov.

Con él... nunca se sabía.

- No es una cita, Bryan. –le explicó un tranquilo y serio ruso-japonés, sacándole de su error e idea falsa, que se había formando en su mente retorcida.

- ¿A qué no? –dijo éste con una pésima y nada creíble actuación de confusión e inocencia, resultando únicamente escalofriante en alguien tan bizarro como él.- Veamos... –pensó en ello.- Van a ir al cine "los dos juntos"... –recalcó, viendo asentir a ambos sin captar la indirecta.- "Solos". "Uno al lado del otro". Viendo un film de: Chica-Chico adolescentes y enamorados, proclamándose su amor hasta que el ocaso se pone y terminan en una bella y apasionante primera noche, viviendo felices para siempre hasta que la muerte los separe, fin. –al final narró monótono y de memoria los típicos finales de esas películas que le resultaban tan estúpidas y aburridas, pues aquello había perdido el encanto pues ninguno de los dos rusos había captado su punto.

- ¡Hmf!. -tanto Hiwatari como Ivanov se vieron al mismo tiempo después se asentir, dirigiendo sus miradas en direcciones contrarias al ignorar las absurdas locuras y suposiciones de Bryan, porque claro, las habían notado perfectamente pero no caerían en su infantil juego.

- No iremos a ver ese tipo de película, Bryan. –informó neutro el ruso oji-violeta, conteniendo sus ganas de sacar su blade y darle una buena lección a Kuznetzov.- ¿Pues por quién nos tomas?, ¿Dos imbéciles? –señaló, entre molesto e indignado.

- ¿A no? –volvió a cuestionar "inocentemente", provocando una vez más a ambos.

- ¿Alguna vez escuchaste...? ¿Matanza Diabólica, genio? –siendo esta vez Kai quien preguntó, haciéndolo de tal forma que su mirada y sonrisa develaban malicia y arrogancia, muy al estilo, Blitzkreig Boys.

- ¿Matanza... Diabólica? –repitió en shock el otro.- ¿Te... se refieren a aquella película dónde hay sangre por todos lados? ¿Cuerpos muriendo lenta y dolorosamente? ¿Humor negro y violencia extrema? –aventuró entre dudoso e ilusionado, brillando de forma extraña sus ojos grises.

- ¡Ah!, parece que has escuchado de ella... –especuló Kai, entrecerrando sus ojos de forma altanera al ver que tenía al ruso en su palma-. Pues justamente veremos esa... –confirmó al clavar sus ojos en los otros, irradiando autosuficiencia por cada poro.

Si Bryan creía que era el único que podía divertirse y jugar con ellos, él también era capaz de hacerlo como buen ruso que era, mitad, pero lo era.

- ¿Y...? –sus ojos se abrieron grandes y con impaciencia.- ¿No me pueden llevar?. Saben bien que ése es mi género favorito, además de que he estado esperando ansioso el estreno y... –el intento de convencimiento del dueño de Falborg se vio interrumpido de repente.

- ¡Qué lástima Kuznetzov!, perdiste tu oportunidad. –dijo tranquila y presuntuosamente el pelirrojo al entrecerrar sus ojos, comprendiendo la estrategia que comenzaba a utilizar el bicolor.- ¿Recuerdas que te ofrecí primero a ti la invitación? –le recordó.- ¿Y qué fue lo que me respondiste?. "¿Por qué mejor no le dices a Spencer? ¡No!, ¡Mejor a Kai!. ¡Sí, estoy seguro de que tanto tú como él, lo disfrutaran mejor!" –imitó el tono y la voz del ruso, adoptando sus mismo gestos al repetir sus palabras.- Pues eso mismo hice. –le confirmó, en aquella pose autosuficiente y altanera.

- ¡Ehh!, Pero yo pensé que me lo decías en plan de "cita". Tú sabes, mañana es San Valentín y... –de nueva cuenta quedaron a medias sus palabras.

- ¡Pues lástima!. Eso te pasa por pensar en cosas que no son, ni modo, perdiste tu oportunidad, Bryan... –y de esa forma, concluyó contundente Tala.

- ¡Maldito! –murmuró enojado el peli-gris, apretando con fuerza sus manos.- Si me hubieras dicho qué película era, te hubiera dicho que sí. –contrapuso aún si resignarse, controlando sus ganas de saltarle al cuello o, desafiarlo a una bey-batalla.

- ¡Exacto! –confirmó su líder.- Pero dijiste que no. Así que... lás-ti-ma. –deletreó sus últimas palabras, sonriendo divertido al molestarlo más.

Aquello comenzaba a disfrutarlo.

- ¡Kai! –el ruso se arrodilló ante el mencionado, aferrándose fuertemente a su pierna-. ¡Cédeme tu lugar! –decía dramático, mirándole con ojos de tristeza y desesperación.- Ya dijiste que no estabas interesado ni física y sexualmente en Tala, así que no hay problema si me cambias tu lugar, ¿verdad?, ¿verdad? –y sus ojos grises le veía con un extraño y perturbador brillo.

¿Acaso en verdad estaba rogando o...? ¿Sólo era una mala actuación de su parte?

"Y-yo no... dije eso". –pensó un confundido Hiwatari, tratando se apartar al ruso de sí, pues se veía muy raro, desesperado y sombrío, provocándole precaución y escalofríos.

- L-lo siento, Bryan; perdiste tu oportunidad... –inició dudoso al tratar de apártalo.- Será para la próxima. –comentó alentador, sonando más bien como si se burlara de él, pero... simple tono ruso.

- ¿Tú también... eres un maldito? –musitó por lo bajo el ruso, afilado su mirada en Kai al levantarse y sacudirse la ropa. Sabía que se divertían a su costa.- ¡Apiádense de mí, y llévenme! –volvió a decir en aquel tono lastimero, aferrándose esta vez al brazo de su ex-capitán.

- Si es al psiquiátrico, yo mismo te llevó. –comentó un neutro y serio ruso, entrando a la habitación y percatándose de esa inusual y perturbadora escena.

Bryan prácticamente lloriqueando sobre el brazo de Tala. Curioso y... extraño, pensó confundido Spencer.

- ¡Apruebo la propuesta!. –asintió el pelirrojo, sintiendo como su brazo era liberado en cuestión de segundos.

- ¡Spencer, amigo! –y esta vez el ruso permanecía pegado al brazo del mayor, acicalándose como si fuera un gato.- Diles que me lleven con ellos a ver Matanza Diabólica... –pidió en aquel tono dulce y actuado, tensando de sobremanera al rubio.

Sí, aquello era perturbador e inquietante.

- ¿Kai irá contigo? –preguntó sorprendido, alejando al molesto ruso y adentrándose más en la habitación.

Que se lo hubiera rectificado no era lo mismo a que el bicolor hubiera aceptado.

- ¡Ah! –le respondió el mismo Tala, entrecerrando sus ojos un poco fastidiado.

¿Por qué todo el mundo se sorprendía de que el ruso-japonés fuera con él?

No era no tan sorprendente ni la gran cosa.

- No quieren que vaya para que no les estropeé su cita... –expuso receloso Kuznetzov, cruzando sus brazos indiferente.- ¡Pero les prometo que no interferiré en nada, ni siquiera se darán cuenta de que estoy ahí! –volvió a decir con aquel tono molesto, volviendo a su mala y pesada actuación.

- ¿Cita? –repitió confundido Spencer, cayendo el lugar en un completo e irritante silencio, más que nada, por el desesperante Bryan que "gimoteaba", o al menos, esa era su intención.- Así que por fin se decidieron, bueno... –se dio la vuelta, caminando para salir del lugar.- Felicidades o... eso creo... –comentó un tanto dudoso, reanudando su marcha.

- ¡No es una cita! –dijeron al mismo tiempo el ruso e Hiwatari en un tono de molestia, viéndose por algunos segundos, y desviando sus miradas en dirección contraria.

"¿Por qué todo mundo piensa que es una cita?"–se cuestionó con fastidiado Ivanov.

"¡Hmf!" –siendo el único pensamiento de molestia que cruzó por la mente de Kai ante aquella absurda tentativa.

- No es... justo... –murmuraba un sombrío peli-gris, aumentando poco a poco su volumen.- ¡Yo quiero ir al cine!. ¡Quiero ver Matanza Diabólica!. ¡Quiero ir con Tala y Kai!. ¡Esto no es... justo! –volvió a repetir, diciendo lo mismo un par de veces pero más calmado.

En verdad Bryan estaba muy... dañado.

Fue la conclusión a la que llegaron los tres rusos, abandonando la habitación antes de que el oji-gris les sacara un cuchillo e hiciera su propia "Matanza Diabólica".

- Eso es... –el pelirrojo buscaba la palabra adecuada para describir aquella escena.

- Pertúrbante. –completó el ruso-japonés, asintiendo los otros dos ante su adjetivo expuesto.

- Yo... mejor me voy... –anunció Spencer, dejando a ambos rusos mirando fijamente la puerta que habían cerrado al salir.

Ya no se escuchaba ningún ruido "extraño" adentro, únicamente, el sonido que el rubio hacía al alejarse por el oscuro pasillo.

- ¿Y entonces? –preguntó de repente y cambiando el tema el oji-violeta, centrándose en los detalles que faltaban para lo de mañana.

- ¿Y entonces, qué? –repitió confundido Kai, ignorando a qué se refería.

- Sobre mañana. –le especificó molesto, cruzando sus brazos con impaciencia.

¡Odiaba cuando el bicolor se hacía el desentendido!

- ¡Ah!, eso... –el menor entrecerró sus ojos como si no le importara el asunto, e incluso suspiro cansado-. Nos vemos mañana en la entrada del cine a las 4:00 p.m. La función es a las 4:15 p.m., ¿verdad? –quiso confirmar, pues el ruso puso una cara de desconcierto como si algo estuviera mal.

- S-sí. –asintió éste, un tanto confundido.

¿Qué no era mejor si...?

- Entonces ahí nos vemos. –atajó, dando por finalizado los detalles para mañana al darse la vuelta y caminar por el pasillo.

- ¡Pero! –sus palabras e intensión quedaron a medias, pues Kai ya se había marchado. ¡Hmf! –dejando escapar un gruñido de frustración por su mala y frugal actitud.

"¿Qué si no nos vemos allá no lo hace más una... cita?" –pasó por su mente, desechado enseguida la idea.

- ¡Hmf! ¡Qué diablos digo! –entrecerró molesto sus ojos.- ¡No es una cita, no es una cita!. ¡Tala, definitivamente no es una cita! –se dijo a sí mismo, tomando el camino opuesto por el que el ruso-japonés se había ido.

Al día siguiente...

Un pelirrojo permanecía de pie, esperando recargado sobre uno de los pilares del cine.

Como había esperado y previsto, aquel lugar estaba retacado de gente. Y cómo no estarlo, si era ni más ni menos que el famoso, -y fastidioso para él-, día del amor y la amistad.

Así que el lugar estaba a reventar de parejas jóvenes y enamoradas. Tantos abrazos, besos y muestras de cariño lo estaban enfermando y haciendo que se mareara y quisiera vomitar; demasiado azúcar y color de rosa para él.

Buscando en algo en que distraerse, y olvidarse por un segundo de todo ese mar de amor y corazones, dirigió su vista hacia los posters de las películas, deteniendo su vista en la que pretendían ver.

Matanza Diabólica.

Película extranjera, ganadora de varios oscares y globos, teniendo una de las mejores críticas a nivel mundial, a pesar de su oscura, pesada y polémica trama.

Porque así como su nombre lo indicaba, Matanza Diabólica, era ese tipo de película donde había cuerpos ensangrentados y mutilados. Mortales, pero inofensivas y comunes armas a primera vista; personas tan inocentes y puras que parecían angelitos caídos del cielo que ni siquiera era capaces de mirar mal a una cucaracha.

Pero todo eso... ¡Absolutamente todo!. Se podía ir directo a la basura, pues en realidad no era ni un décimo de la verdad, porque... ¡O matabas o matabas!. No había de otra.

¡Y no!, ¡No matabas para preservar tu vida!. ¡No!, ¡Claro que no!.

Matabas únicamente porque... era divertido, y... tu cuerpo liberaba tanta tensión, que era más reconfortante y placentero que tener tres órganos en una misma hora, o al menos, esa era la política del protagonista que tenía una pinta de friki enloquecido y demente, que comparados con Bryan, Brooklyn o el mismísimo pelirrojo –al hacer su ataque de Nova rog-, resultaban tan inofensivos, dulces y buenos.

Una suerte sin duda había sido, que precisamente él se hubiera ganado ese par de boletos con una simple y común compra.

Porque en verdad así había sido.

/-Flash Back-/

Como una iniciada costumbre desde que había vuelto de Japón por lo del tercer campeonato mundial y después de lo de Boris; él, Tala Ivanov, había adoptado la saludable y relajante costumbre de caminar por las calles.

Día a día, y ya por la tarde, salía a caminar y tomar aire fresco, despejando su mente y relajando su cuerpo después de tanto entrenamiento riguroso y exhaustivo, porque... quería mejorar y no estancarse.

Y esa tarde, no había sido la excepción.

Casi a la misma hora había salido, dando un largo recorrido por más tiempo y más calles, y ahora, después de hora y media deambulando por la ciudad, tenía un poco de sed, por lo que entró a un pequeño supermercado, comprando una botella grande de agua natural.

- Aquí tiene joven. ¡Ah!, y unos pases para que mañana vaya al cine con su novia... –le dijo sonriente la cajera, entregándole dichos boletos.

- ¡Hmf! –siendo esa la única respuesta del pelirrojo, tomando su compra y saliendo del lugar.

"¿Para que vaya con mi novia?" –repitió.- ¡Cómo si a mí me importara eso! –gruñó molesto, estando a punto de tirarlos en el primer bote de basura que encontró.

- ¡Anda!, ¿Qué dices? –aquella voz llena de entusiasmo atrajo su atención, quedando a medio camino de deshacerse de los tickets.- ¿Qué te parece si mañana vamos a ver Matanza Diabólica?. Me enteré de que mañana es el estreno, y que ha sido un éxito a nivel mundial. ¿Qué dices mi princesita, vamos? –aquel joven la rodeó por la cintura, atrayéndola delicadamente hacia su cuerpo.

- Con una condición. –dijo seria ella al detener el beso que le iba a dar.- Que después me lleves a cenar... –su cara se relajó, sonriendo tierna y dulcemente a su novio.

- ¡Es un trato amor! –celebró feliz el muchacho, desviando ante eso su mirada un molesto líder de los Blitzkreig Boys, al ver como la cargaba y ambos se besaban.

- Matanza Diabólica... –susurró para sí, al verlos alejarse.- "Supe que es una de las mejores y más controvertidas películas de toda la historia..." –recordó, mirando fijamente los boletos y apareciendo de repente una pequeña sonrisita.

- Me parece bien... -murmuró, guardando los pases en su bolsillo.

De camino a la abadía se pasó pensando en lo que había leído en los boletos.

La fecha única de su uso era para el 14 de febrero, para cualquier hora y película. Lo malo era que únicamente eran validos si llevaba a otra persona, cosa que se le complicaba, pues a diferencia de aquel muchacho que había visto antes, él no tenía novia.

Y no porque no pudiera, ni fuera capaz de ello, sino porque... bueno, lo pensó un poco; él era un bey-luchador y tenía que entrenar arduamente y... había poco tiempo para salir y conocer... chicas, y siendo honestos, por ahora no estaba en sus planes.

Pero si era necesario llevar acompañante, bien podía invitar a la primera muchacha que se le pusiera enfrente, aunque... no estaba muy convencido con ello; si bien no era muy "sociable" y "abierto" con las personas que día a día estaban con él, -llámense los rusos-, mucho menos con una chica que acababa de conocer.

Además, el mundo cada vez estaba más difícil y peligroso, y no sabía si aquella jovencita que invitara resultara ser una loca obsesiva, -como Bryan Kuznetzov-, y mejor, no arriesgarse con ello.

De nueva cuenta releyó los boletos, comprobando que estos no especificaban el género de la persona que podía acompañarlo, por lo que las cosas se le facilitaban.

En la abadía contaba con dos personas más, tres, contando con que Kai, "misteriosamente", había vuelto; y ellos eran más confiables que cualquier otra persona en el mundo, -sí, hasta Bryan.- Al menos, sabía que nada malo le podía pasar estando con alguno de ellos, y que no terminaría muerto y mutilado en el fondo de un barranco, o como esclavo sexual de una loca demente.

Con una pequeña sonrisa adornando sus labios entró en la abadía, dirigiéndose con el primer ruso que se encontrara; daba igual cuál de los tres fuera, él sólo necesitaba una persona que lo acompañara.

Dando vuelta por el pasillo divisó a uno de ellos, sonriendo un poco más al llegar hasta su lado.

- Bryan, ¿Tienes algo que hacer mañana? –le preguntó sin poder ocultar su sonrisa y "alegría", desconcertando al mencionado por la forma en la que se lo había dicho.

Era cómo si... ¿Le estuviera... coqueteando?. O al menos, eso fue lo que pensó.

- ¿Mañana? –repitió como si pensara en eso, descartando esa impresión, pues... se trataba de Tala Ivanov; su serio y frío líder de equipo.- No, ¿Por qué? –indagó con cierta curiosidad, relajándose después de ordenar sus ideas.

- ¿Qué te parece si vamos a ver, tú y yo, una película? –y su sonrisa aumentó, descolocando más al ruso al hacer hincapié en el "tú y yo".

"De acuerdo. Ahora estoy más seguro de que no sólo me está coqueteando, sino que quiere una cita conmigo" –decía un sorprendido e incomodo peli-gris en su mente, tratando de parecer inmutable y normal.

- Ehm, pensé que Kai y tú... –divagó un poco por lo bajo, reorganizando sus ideas.- L-la verdad es que sí tengo planes, pero... ¿Por qué mejor no le dices a Spencer? ¡No!, ¡Mejor a Kai!. ¡Sí, estoy seguro de que tanto tú como él, lo disfrutaran mejor! –y una sonrisa muy diferentes a las que acostumbraba poner adornó por largos segundos su rostro.

- Si tú lo... dices... –dudó el pelirrojo al ver la forma en la que el ruso le veía y sonreía.

- Nos vemos pues... –se dio la vuelta, alejándose con pasos largos de él.

"Lo siento, Tala. Lo entiendo y es comprensible, pero no estoy interesado en ti" –sus ojos se entrecerraron, sonriendo autosuficiente al pensar en el interés e invitación que le había hecho el pelirrojo. "Seguramente peleó con Kai" –apostó, dando vuelta por el pasillo.

- ¡Qué... extraño! –musitó un confundido oji-violeta, continuando su búsqueda de alguno de los otros dos rusos.

- Spencer... –llamó a la puerta de su habitación, recibiendo respuesta que le permitía entrar.

- ¿Sucede algo? –cuestionó éste al verle, sabiendo que no era común que el pelirrojo fuera hasta su habitación a buscarlo.

- No, pero... –cerró la puerta, permaneciendo de pie a unos cuantos pasos de ésta, cruzando sus brazos y pensando en la forma para decírselo.- Quería saber si tienes planes para mañana... –mencionó, continuando ante la mirada confundida del dueño de Seaborg.- Tengo dos pases para el cine; le dije a Bryan que si me acompañaba pero dijo que no, que te dijera a ti o mejor a... Kai, y... –hizo una pausa, aprovechándola el otro ruso.

- Mejor dile a Kai... –atajó sin vacilar, mirando fijamente al pelirrojo.- Le gustará más a él... –agregó como justificante de su respuesta, viendo únicamente a un oji-violeta confundido.

- Hn... –y sólo atinó a asentir, saliendo confundido de la habitación.- Esto es... raro. –manifestó desconcertado, dirigiéndose a su última opción, y... quizás, no la mejor.

- Si Kai no quiere, ¡Entonces tendré que arrastrar a uno y...! –sus palabras se vieron interrumpidas por una presencia.

- ¿A quién vas a arrastrar?, ¿Y por qué motivo? –cuestionó el bicolor al verle, cruzando sus brazos al permanecer de pie frente a su camino.

- ¡Ah!, eres tú... –dijo como si nada, reparando en su postura y semblante.- ¡Nada que te incumba! –sentenció, entrecerrando sus ojos un tanto molesto.

De acuerdo, lo había tomado desprevenido y eso no le gustaba.

- Como quieras... –le respondió el menor, continuando con su andar.

- ¡Oye! –al oírlo avanzar, reaccionó.- ¡Kai, espera! –le llamó, viendo como se detenía y se giraba para verle.

- ¿Ya me incumbe? –preguntó con ironía, mostrándole aquella sonrisita altanera.

- ¡No, idiota!, ¡No es eso! –le explicó, llegando a su lado y tomando un poco de aire.- ¿Tienes planes para mañana? –preguntó directamente, viendo como el ruso-japonés levantaba confundido una ceja, por lo que continuó.- Tengo pases para ver cualquier película mañana, y tenía planeado ver Matanza Diabólica, y... aunque no me agrade mucho la idea... –especificó sincero.- eres la última opción, así que... –guardó silencio, esperando alguna reacción o respuesta del nieto de Voltaire.

- Espera... –expresó Kai, entendiendo una cosa.- ¿Entonces es a mí a quién ibas a arrastrar si te digo que no? –indagó, mirándole fijamente, y un poco divertido.

- S-sí. –afirmó no muy convencido de lo que le decía.- Era cierto que había dicho que si Kai no aceptaba arrastraría a alguien, claro que, ese alguien podría ser cualquiera, no era el bicolor específicamente, pero si eso ayudaba, entonces, estaba bien que hubiera dicho que sí.- ¿Entonces... vas? –y su pregunta de confirmación no se hizo esperar.

- ¿Contigo? –le replanteó Hiwatari.

- Sí. –contestó el otro.

¿A ver una película? –volvió a preguntar.

- Sí... –articuló con un poco de dificultad, al darse una idea de lo que el oji-violeta estaba haciendo.

- ¿Matanza Diabólica? –cuestionó.

- ¡Hmf! –y está vez sólo asintió, pero viéndole enojado.

- ¿Contigo? –volvió a indagar.

- ¡Maldición que sí! –estalló con molestia el ruso.- ¡Al cine, conmigo, Matanza Diabólica!. ¡¿Vas o no vas?! –demandó, pareciendo que llamaría a su Wolborg.

- Bien... –dijo simplemente el bicolor como si nada.- Pero no tienes porque alterarte... –señaló, mirándole divertido ante su actitud.

- ¡¿Pues no me alteres, quieres?! -siseó su respuesta Ivanov, al tratar de calmarse.

- Está bien... –y dicho esto el menor reanudó su marcha, alejándose del alterado ruso.

- ¿Hmh? –y algo vino a su mente, por lo que lo analizó.

Invitación + cine + persona = cita.

- ¡¿Eh?! –y los conceptos tomaron valor.- ¡Espera, Kai! –fue tras él, llamándole para que se detuviera.

- Quiero aclararte algo, Kai... –le dijo al entrar en la habitación, reteniéndolo del brazo.

\-End Flash Back-\

Y de esa forma, ambos habían aclarado, -y sobre todo a Bryan-, que aquello no era una cita, o al menos, hicieron el intento.

Sin embargo, no sabía exactamente "por qué", sentía que aquello no era del todo cierto.

Miró desconfiado a su alrededor, centrando su atención en algunos muchachos que permanecían en su misma situación.

¿O... debería decir, que él permanecía en la misma situación que ellos?

Todos ellos tenían algo en común, además de ser hombres. Ellos, esperaban a sus acompañantes, muy posiblemente y un 99%, a sus novias; cosa en la que ahí difería el pelirrojo, pues él no esperaba a su novia, sino a su...

¿Amigo?, ¿Ex-compañero de equipo?, ¿Conocido?.

Para no complicarse mucho las cosas, a Kai.

Esperaba a Kai Hiwatari, que era un chico, -como él-; pero que no era ni su novio, ni su amante, sino... sólo un bicolor, llamado Kai como ya había dicho.

Que por cierto, ya se estaba tardando. Faltan unos cuantos minutos para las 4:15 p.m. y él ni sus luces, y... sólo esperaba que no lo hubiera plantado.

Porque, ¿Qué tan patético sería ser plantado, -por un hombre-, que no tiene ninguna relación ni sentimental, afectiva o sexual contigo?

Simplemente, demasiado estúpido y patético.

- Si me plantaste, Kai... –murmuró por lo bajo frunciendo molesto el ceño, pensando en las posibles formas de cobrárselas a ése petulante y egocéntrico bicolor.

- ¿Disculpa? –aquel llamado atrajo su atención, dejando a un lado sus planes de venganza, mirando entonces a la persona que le hablaba.- ¿Me regalas tu hora, por favor? –pidió educadamente el muchacho, sonriéndole amablemente.

- Las 4:08 p.m. –le respondió neutro el pelirrojo al mirar el reloj del cine, desconfiando un poco de aquel muchacho rubio que le sonreía abiertamente.

El reloj estaba delante de ellos y era demasiado grande y vistoso como para que una ancianita casi ciega lo viera. Además, podía ver que el tipo llevaba uno de pulsera bajo las mangas de su camisa.

¿Entonces... por qué le pedía la hora?

- Muchas gracias... –dijo él, aumentando su sonrisa.- Sólo espero que nuestras chicas no nos hayan plantado en éste día... –comentó trivialmente, haciendo una pausa y viéndole fijamente.- Aunque si eso pasara... ¿Qué te parece si tú y yo nos vamos y nos perdemos por "ahí"? –y el tono de su voz y su expresión le confirmó lo que pensó, entendiendo con eso, a dónde iba aquel asunto.- ¡Ah, por cierto! Mi nombre es Meyrev. ¿Y el tuyo? –preguntó al extenderle la mano; permaneciendo inmóvil y en silencio el líder de los Blitzkreig, analizando detallada y fríamente aquellos ojos azules que le veían con un brillo especial.

Estaba claro que no se lo diría. Ni ahora ni nunca, pero... ¿Qué era lo que ése extraño en verdad quería de él?. Le intrigaba.

- Yo... no tengo porque decir... –y sus palabras quedaron ahí por aquella voz.

- ¡Tala! –le llamó un serio y neutro bicolor al aparecer en escena, mirando con incertidumbre y desconfianza al muchacho con el que permanecía su ex–líder, sintiendo como si hubiera interrumpido algo importante.

- ¡Oh!, así que te llamas Tala... –sonrió, desistiendo en su intento de que el ruso estrechara su mano.- ¡Ya veo!, así que tú no esperabas a tu chica, sino a... él. ¡Qué lastima por mí! –entrecerró sus ojos, suspirando decepcionado. ¿Sabes?, eres afortunado y te envidio. –sus palabras fueron para el ruso-japonés, confundiendo a éste por su significado, pues no entendía del todo de qué le hablaba. Bueno, adiós... –se despidió de ambos con un movimiento de su mano, alejándose con su radiante sonrisa, pero una mirada triste y decepcionada.

- ¿Y ése?, ¿Te estaba coqueteando? –articuló un escéptico y confundido Kai ante lo que acababa de ver, siendo ignorado por un pelirrojo ensimismado en sus pensamientos.- ¿Si quieres puedo irme para que aceptes cualquiera que haya sido la propuesta que te haya hecho? –mencionó con ironía y molestia, pues el ruso no le veía ni le respondía.

¿Acaso Tala estaba molesto por su repentina llegada y el estropeo de su ligue, o... había otra razón por la que lo estaba ignorando y parecía no escucharlo?

Fuera como fuera, aquella escena lo había desconcertado un poco.

Y al parecer, si había personas que estaban interesadas en tener una cita con Ivanov.

Qué equivocado había estado, pensó.

- ¿Quieres que me vaya? –dijo de nuevo y como última llamada, dispuesto a marcharse sino obtenía respuesta del ruso.

- Cállate idiota, es tu culpa... –señaló éste al pasar a su lado sin verle, deteniéndose después de dar unos cuantos pasos, y mirándolo fijamente.- ¿Vienes o no entras? –cuestionó, mostrándole aquel porte arrogante que el ruso mostraba casi todo el tiempo.

Volvía a hacer el mismo.

- ¿Tengo opción? –ironizó al entrecerrar sus ojos, entrando de una vez por todas al lugar, pues ya casi iniciaba la función.

Al llegar a la taquilla de acceso a las salas, el pelirrojo entregó los tickets, posándose en ambos la mirada de la encargada, viendo a uno y luego al otro, atando cabos mentalmente pues se sonrojó y sonrió nerviosamente.

Sí, posiblemente pensó que ellos eran pareja, novios o cómo se les dijera a las parejas de homosexuales.

Ignorando el hecho tanto por parte de Kai como de Tala, ambos esperaron a que la muchacha les cortara los boletos después de decirle la función que verían, los dejara pasar, y les dijera dónde estaba sala; cosa que tardó un poco, pues la chica en verdad que estaba emocionado y nerviosa con lo que a sus ojos, era su relación.

- Sala 6, que disfruten su película y... feliz San Valentín... –dijo esto último más pausadamente, volviéndose su cara más roja que un tomate.

- ¡Hmf! –siendo aquello la respuesta de un molesto pelirrojo, y un "indiferente" Hiwatari.

Claramente, no les gustaba que la gente pensara que ellos eran... "eso", pero bueno, daba igual si pensaban que eran pareja o extraterrestres, les daba igual.

Olvidándose de ese incidente y en un acuerdo mutuo y sin palabras, únicamente con miradas; uno compró las bebidas y unos cuantos dulces, comprando el otro las palomitas y uno que otro tentempié.

Sí, todo eso, únicamente con miradas.

Después de todo, ambos se entendían sin la necesidad de éstas, y a veces las cosas resultaban más fáciles y mejores.

Sin más tiempo que perder, ambos se dirigieron a la sala 6, entrando en ésta a oscuras pues para su mala suerte, ya había comenzado el film.

Sí, se habían tardado un poco en la dulcería, pues había mucha gente.

Caminando por el pasillo lentamente y alumbrados únicamente por la luz de los pequeños focos en el piso y la luz de la pantalla, lograron divisar dos asientos a mitad de la sala, dirigiéndose a ellos y mirando de vez en cuando la pantalla.

Aunque... algo había llamado su atención. Extrañamente la sala estaba llena, pero... no sabían si por el día, o por el estreno de la película.

Pero daba igual. Entre algunos apenas y audibles "Con permisos" llegaron a mitad de la fila, sentándose en sus asientos y tratando de enterarse de qué iba la cosa.

En esos momentos se apreciaba a una muchacha castaña rodeaba de algunas de sus amigas, riendo y charlando sobre los chicos guapos que les gustaban.

Un poco extrañados por lo que veían, los rusos levantaron confundidos el ceño, pensando que posiblemente aquella chica era una de las "victimas" de la matanza.

Cosa que confirmaron, al ver la interacción que se daba entre ellas y aquel chico alto y peli-negro, su futuro novio en los siguientes 35 minutos de la cinta, candidato principal de aquella matanza.

Y sí, fueron testigos de cómo se iba desarrollando la relación entre ambos, pasando en ese momento por el acercamiento y cortejo.

- ¿Ya viste? –le comentó el bicolor al girarse para hablarle al oído al pelirrojo, divisando sus ojos por la tenue luz que los alumbraba brevemente.- ¿No te recuerda a alguna escena?... tú y aquel chico... –concluyó con una sonrisa burlona el menor, haciendo que el ruso se atragantaba con las palomitas, viéndolo toser y pasándole sin darse cuenta su propio refresco para que se le pasara la crisis.- ¿Qué? ¿Eres baka, o no sabes cómo comer palomitas? –apuntó divertido al verle convulsionarse por la toz.

- ¡No es... culpa de las palomitas, idiota! –respondió un tanto más calmado y ya casi sin toser, tomando otro poco más de refresco.- Es tu culpa por... decir tonterías... -comentó, escuchando como eran callados para que guardaran silencio.- ¡Ya vez, qué te calles! –contrapuso por lo bajo, colocando el refresco en el portavasos de Kai, sin darse cuenta todavía del pequeño error.

Sin nada más que decir, y comiendo y bebiendo, fueron adentrándose en la historia, dándose cuenta después de media hora de película, y por los gritos de emoción; los besos y abrazos que comenzaron en la sala, que aquella película no era...

- ¿Ivanov? –le llamó neutro y viéndole de reojo.- ¿Estás seguro de qué ésta es la sala 6 donde se proyecta Matanza Diabólica? –apuntó con un semblante de desconfianza, entrecerrando los ojos momentáneamente para soportar la situación de la que ya sospechaba.

- ¿Eh?. Sí, estoy seguro que sí. Aquella muchacha dijo que era la 6, tú la oíste... –le recordó.

- Sí, pero... –un grito de emoción atrajo su atención.

- ¡Ah! ¡Love, Love Romance es la mejor película romántica que he visto! –chillaba emocionada una chica atrás de ellos al aferrarse fuertemente del brazo de su aburrido novio, dirigiéndole ambos una mirada asesina.

- Love love... –murmuró mecánicamente el pelirrojo.

- Romance... –secundó de igual forma el ruso-japonés, mostrando sus rostros fastidio, decepción y molestia.

"Van a ir al cine 'los dos juntos'. 'Solos'. 'Uno al lado del otro'. Viendo un film de: Chica-Chico adolescentes y enamorados, proclamándose su amor hasta que el ocaso se pone y terminan en una bella y apasionante primera noche, viviendo felices para siempre hasta que..."

El discurso de Bryan le vino a le mente, molestándolo aún más.

- ¡Hmf! –rápidamente se puso de pie, escuchando como algunas personas se quejaban al taparles la pantalla, ignorando sus quejas y palabras.

- ¿A dónde vas, Kai? –le preguntó Ivanov al ver que se levantaba con la clara intención de marcharse.

- No me digas que tú si te quedarás a ver el final... –dijo con molestia en sus palabras, mirándole con fastidio.

- No... –respondió éste, levantándose y siguiendo al oji-violeta entre las quejas e inconformidades del auditorio.

- ¡No puedo creerlo... qué estafa! –farfullaba indignado el bicolor, empuñando sus manos realmente enojado.

- Ni que lo digas, esto es una injusticia... –concordó con él Tala, mirando a los encargados que se dirigían hacia ellos mientras charlaban.

- ¿Te has dado cuenta del éxito que ha sido el estreno de Matanza Diabólica? –dijo el más alto de ellos al continuar con sus pasos.

- Hn –asintió su interlocutor.- A estás alturas la película ya mero debe de finalizar en la sala 9. –respondió el primero.

- ¿Y a qué horas es la siguiente función en la sala 13? –preguntó el más joven y adorable de ellos dos.

- En 25 minutos. –le contestó.

- Entonces tendremos más gente, démonos prisa. –sonrió, apresurando el paso.

- Sí... –y ambos desaparecieron en el siguiente pasillo.

Una vez de nuevo solos, fuera de la sala 6, ambos rusos se vieron al mismo tiempo.

- Tú... –indagó Kai al verle sonreír a su estilo.

- ¡Por supuesto! –le confirmó.- Al menos yo no me iré de aquí hasta ver la película... –cruzó sus brazos, cerrando sus ojos presuntuoso.

Suficiente había soportado como para irse sin ver la película.

- Lo mismo digo. –concordó, dirigiéndose ambos hasta la sala 13.

Como esperaban, la sala estaba a oscuras y desierta, por lo que tomaron asiento y esperaron.

En completo silencio, sin decir o articular palabra alguna, disfrutando de éste y de la presencia del otro. Porque al menos, aquello no les molestaba.

- En 25 minutos dijeron, ¿verdad? –preguntó de pronto el ruso al sentir la necesidad de escuchar la voz de su acompañante.

- Hn –asintió tranquilamente el otro, recargando su cabeza sobre la blanda y acolchonada butaca.

Quién diría que una simple visita al cine se pudiera complicar tanto.

Daba igual.

El sonido de las puertas siendo abiertas y con esto la luz que alumbró el lugar atrajo su atención, mirando hacia ellas, y luego entre ellos.

La silueta de una persona con algunos palos que figuraban ser de escoba y mops permanecía entre el limite de éstas, acomodando sus artículos de limpieza pues le daría una última pasada a la sala.

Y comprendiendo lo que eso significa, ambos se pusieron de pie, dirigiéndose tras una cortina a mitad de la sala.

Si eran encontrados ahí, los sacarían enseguida del cine, perdiendo su única oportunidad de ver el estreno gratis.

Pero...

Decir que en aquel pequeño cubículo cabían perfectamente dos personas era decir mucho, porque ciertamente, a duras penas, cabían ambos y eso, que permanecían a escasos centímetros del otro, rozándose involuntariamente sus cuerpos.

Y ya ni decir que ambas respiraciones chocaban con la otra si trataban de alejarse, y de no ser porque Kai mantenía su cabeza gacha respirando sobre el pecho del pelirrojo, podrían respirar el mismo aire.

En esos momentos, ambos se preguntaban para qué servía aquél cubículo tan estrecho.

Afuera de ahí, lograban escuchar los silbidos del hombre de limpieza, pues canturreaba las canciones que escuchaba en su reproductor.

Si escuchaba música, estaban seguros de que no los escucharía y muy posiblemente, ni siquiera se le ocurriría mirar en tan pequeño cuartito.

De todos modos, tenían que estar alertas.

- ¿O-oye? –articuló en susurro Ivanov, al pasar lentamente los segundos entre ambos.- ¿Estás seguro de... esto? –dijo al sentir como su cuerpo comenzaba a entumirse por la posición en la que se encontraban.

Él estaba contra la pared, figurando estar abrazando al bicolor, pues era él el que lo mantenía quieto e inmóvil contra el concreto en un intento de que ambos cupieran en tan pequeño lugar.

- ¿Quieres ver o no la película? –le preguntó, levantando su mirada para tratar de verle en la oscuridad.

- S-sí, pero... permanecer en esta posición por más de 20 minutos va a ser... cansado. –comentó, moviéndose un poco al tratar de cambiar aunque sea unos milímetros la posición.

- Yo tampoco estoy muy contento, ¿sabes? –volvió a bajar su vista pues en aquel movimiento del pelirrojo sólo logró que sus cuerpos se ajustaran a los espacios, quedando entre sus piernas en una posición un poco insinuante.- Pero mírame... –prosiguió, tratando de ignorar el detalle.- Aquí estoy, y sin hacer preguntas ni quejarme... –indicó, claramente para él.

- ¡Bien! ¿Quieres que me callé?. ¡Pues entonces me callo! –y quedaron de nueva cuenta en silencio, relajando el pelirrojo sus facciones al inundar sus sentidos un delicioso aroma.

"Éste olor" –inhaló un poco más, cerrando sus ojos para disfrutarlo. Esa fragancia provenía del bicolor.

Era extraño, no recordaba que el ruso-japonés utilizara fragancias.

Al parecer aquel aroma había estimulado sus sentidos, pues algunas imágenes aparecieron en su mente.

"¿Una cita con Kai?" –había dicho Bryan.

"Creo que ustedes hacen una bonita pareja... se ven bien juntos." –fue lo siguiente que le escuchó decir.

"Así que tú no esperabas a tu chica, sino a... él. –y ahora aquellas palabras de aquel tipo.

"¡¿Pero qué diablos?! –sentenció molesto al tratar de negar con su cabeza y disipar aquellas imágenes y frases.

- ¿Fra...fragancia nueva? –comentó en un intento desesperado de olvidarse de eso, tomando al menor por sorpresa.

- ¿Qué? –inquirió confundido, entendiendo después a lo que se refería.- Sí, algo así... –afirmó, recordando como Bryan se había aparecido en su habitación y le había dado el 'toque de gracia', vaciándole encima prácticamente todo el perfume.

- No está mal. –fue lo único que le dijo, cerrando sus ojos y disfrutando del aroma.

Y de nueva cuenta, quedaron en completo silencio; escuchando de vez en cuando los silbidos del hombre.

Un poco impacientado, pero más que nada entumido por las posiciones, apenas y tocó el pecho del pelirrojo con su frente, dejando escapar un suspiro al comenzar a cansarse de aquella pose.

"No sabía que estuvieras interesado en nuestro frío y presumido capitán, Kai." –de pronto escuchó la voz del peli-gris, abriendo sus ojos y comprobando que sólo había sido un recuerdo y seguían en el mismo lugar y situación.

"¡Kai!, ¡Cédeme tu lugar!. Ya dijiste que no estabas interesado ni física y sexualmente en Tala, así que no hay problema si me cambias tu lugar, ¿verdad?, ¿verdad?" –otro fragmento del día anterior se reprodujo en su mente, desconcertándolo por lo que estaba recordando.

"¿Sabes?, eres afortunado y te envidio" –y esta vez, un recuerdo de hace rato.

- ¡Hmf! –un pequeño gruñido escapó de sus labios, queriendo evitar aquello.

- ¿E-en verdad ése chico quería contigo? –soltó de repente, levantando su vista para tratar de verle.

Cualquier cosa que lo ayudara a distraerse de aquellos recuerdos sería bueno.

- ¿Eh? –siendo tomado totalmente en blanco por aquella cuestión.- ¡Y-yo que sé! –se excusó molesto.- Además... no dijiste que nadie estaría interesado en tener una cita conmigo. Siendo así, entonces no lo creo... –explicó enfadado, pues justamente una de las cosas que quería evitar era esa, y el ruso-japonés se la extendía en bandeja de plata.

- Pero era bien parecido, ¿o no?. ¡Admítelo!. ¿Era tu tipo? –presionó, logrando ver como el ruso esquivaba su mirada.

- ¡Y-yo qué voy a saber!. ¡No me interesan los hombres!. Si tanto te importa aquél tipo, ¿Por qué mejor no vas a buscarlo y sales con él, eh? –repuso alterado, cansándose se aquel juego a la Kuznetzov.

- No fue a mí ha quien se me acercó, ¿verdad? –obvió con su tonito presuntuoso.

Kai sólo lo estaba provocando. Se divertía con él.

- ¿Y entonces qué quieres que haga?. ¡¿Qué vaya con él y acepte una cita que no pedí ni quiero tener?! –si el ruso estaba molesto, era por el hecho de que daba como cierto que él estaba interesado en aquel tipo, cuando aquello, no era verdad.

- ¿No te gusta por qué es un hombre o por qué es un extraño? –indagó, al acercarse un poco más.

- ¿Sabes, qué? ¡Olvídalo! –miró hacia otro lado, al ver que no sacaría al bicolor de su error.- ¡Regreso a la abadía! –se movió un poco, alejando sus manos que casi descansaban en los hombros del menor, importándole un comino el espacio entre ambos, si alguien los descubría, o si el cielo se caía.

- ¿Qué pasa, Tala Ivanov tiene miedo? –provocó divertido.- Además... ¿Qué no fuiste tú el que me invitó a venir? Estás siendo descortés... –dijo al entrecerrar sus ojos, en un tono ya más serio.

- No te invité, te dije que si me acompañabas, eso es todo... –aclaró al tratar de moverse, quedando involuntariamente a escasos centímetros del rostro del otro.

Y aquella respiración lo distraía, lo hipnotizaba.

- Es lo mismo. –apuntó éste, percatándose de la ausencia recurrente de su capitán.

- No en... mi mundo. -apenas y logró decir, cayendo Kai en el mismo encanto.- ¿Puedes hacerte a un... lado?. Quiero salir... –informó, tomándolo de las muñecas por inercia.

Demasiada tentación. Demasiado deseo de...

- Oh, cierto... lo olvidaba... –contestó apenas y siguiendo el hilo de la conversación, sin hacer nada al sentir las manos del pelirrojo sobre sus muñecas.- En tu mundo nunca pas... –sus palabras quedaron ahí, al sentir como algo le presionaba los labios.

Sus ojos parpadearon con sorpresa y repetidas veces, si no se equivocaba, entonces Tala lo estaba besando. Sí, aquello lo comprobó al sentir como llevaba sus manos hasta su cuello, colgándolas en sus hombros mientras profundizaba el beso.

Un beso lento y exploratorio, el cual también él comenzó a corresponder, olvidándose por el momento sobre lo qué hacían. Segundos largos pasaron hasta que éste tomó otra intensidad y fuerza, arrebatándoles de un jalón a ambos el aire que les quedaba.

- Hm, Hm... –y podía sentir la respiración acelerada del ruso muy cerca de sí, subiendo y bajando su pecho en busca de restablecer su respiración normal.

Algo bueno del lugar en el que se encontraban, era el hecho de que estuviera oscuro y, ninguno de los dos podía interpretar los pensamientos del otro, y mucho menos, el motivo que los había llevado a eso.

Porque en verdad no sabían qué era lo que los había llevado a probar los labios del otro.

¿Un arrebato, mera espontaneidad?

Aquello mismo había sido. Ninguno de los dos lo había planeado; tampoco lo habían deseado. Simplemente había sido algo que había ocurrido, y ya.

No había por qué dar explicaciones o disculparse, mucho menos si se trataba de ellos dos. Las cosas así eran entre ellos, no necesitaban palabras para suavizar o expresar un momento de debilidad o fracaso. Mucho menos, si se trataba de un beso.

Pero aquello...

Esa cercanía que seguía. Esas respiraciones entrecortadas y disparejas que comenzaban a sincronizarse; esa distancia que no aumentada y permanecía estática, como si nada hubiera ocurrido o... desearan más.

Y aquello... desapareció.

Al mismo tiempo y por decisión de ambos, aquel espacio fue erradicado.

Sus labios volvieron a rozarse, besándose con la misma pasión y ansiedad que hacia pocos segundos lo habían hecho, devorándose y confirmando que aquel primer encuentro no había sido un error sino algo que acogían como resultado de una oportunidad que se les había presentado en algo tan sencillo como asistir al cine.

Claro que, sabían que una vez alumbrado por cualquier luz, esa posibilidad podía desaparecer en cuestión de segundos, a menos de que ambos desearan lo mismo; cosa que, era posible, pero no había cien por ciento seguridad en ello.

Si había algo claro entre ellos, era que aquel acompañamiento del otro no había sido una "cita". Que se convirtiera en eso una vez que salieran de ahí, era algo que permanecía a la expectativa y que muy pronto descubrirían, pues la luz de la cabina y la música sonaron en la sala, anunciándoles que ya era seguro salir, y que era entonces cuando todo se definiría.

Olvido o Esperanza.

Oportunidad o no.

Ambos se separaron, permaneciendo en el mismo puesto tratando de ver los ojos ajenos. De encontrar respuesta o un indicio de ella.

No vieron nada.

Por lo que ambos se resignaron, separándose y saliendo uno, y luego el otro.

Kai fue el primero, saliendo y encontrándose con la sala medio iluminada; saliendo Tala después, sin decirle o hacer nada.

La respuesta había sido tomada, sonriendo mentalmente ante ello el ruso-japonés.

"Por supuesto, qué esperaba" –rió un poco más, encaminándose a los asientos.

Al menos vería una buena película, pensó, hasta ser tomando con fuerza del brazo y desconcertarlo con eso.

- Vienes conmigo, ¿o no? –el ruso le sonrió presuntuoso, acercándolo hacia sí, y dándole un fugaz beso.

Le había aclarado algo, no dado una respuesta definitiva.

Fin.


¡Ehhh! n0n

El 3ro. que termino de ésta colección. Sólo me falta uno, ¡sip! nxn

Jeje, bueno, pues ahí ven, uno capítulo largooo, raro en mí n.n? pero que la semana pasada me hubiera servido mucho para mi reto T.T

Pero en fin ñ.ñ

Hmm... pues éste fic me gustó mucho y disfruté escribiéndolo. Tarde mucho en el, y debo de darle otra revisada al final pues lo terminé más que apurada y se me pudieron haber pasado algunos errores nxn

Sip, me he vuelto un poco estricta con eso :D

Bueno, pues espero que les guste y me dejen su cometario, ¿ne?. Se me cuidan, sip ;3