LO SIENTO!! uu, supongo que esta es la parte en que todos me atacan por haberme demorado tanto xP (o quizá ni lo notaron xD), sea como sea aquí está el penúltimo capi del fic. Me costó un montón hacer algo leíble, por más que escribía encontraba que el faltaba algo, y de los miles de intentos esto fue lo más decente que logré. Espero les guste, por que le puse todo mi amorsh. :D

Declaimer: Si, lamentablemente la serie no me pertenece, sino al magno Hiroyuki Takei.

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Capi III: Jugar con fuego Desde que el chino salio de su habitación sintió que el tiempo se detuvo. El ainu sabía que debía esperar, que faltaban muchas horas, cientos de minutos, millones de segundos antes de que llegara el momento en que viera al chico que desde ese momento sería su "maestro", sintió una extraña sensación de nerviosismo en su estómago…

-Tic… Tac… Tic… Tac- Suspiró sonoramente mientras volvía a dirigir su mirada hacia el dichoso reloj. "No puedo creer que solo han pasado 45 minutos desde que hablé con Ren…" miró hacia su ventana, aun estaba claro. "De noche… de noche… ven de noche…" Horo ya tumbado sobre su futón no paraba de repetir la conversación de aquella tarde en su mente… "ahora si que me he vuelto loco, veo a Ren a diario y aun me cuesta mantenerme tranquilo ante estas situaciones… soy patético, seguro que el debe estar de lo más tranquilo practicando con Basón" y se tapó rostro con una almohada.

" Aun así no paro de pensar… ¿Por qué habrá querido que fuera de noche a su habitación?" Sintió su cara subir de temperatura… "¿Acaso Ren está planeando algo?... digo, de noche, en su habitación… solos…" sacudió la cabeza intentado alejar tan tentadoras (e imposibles) ideas de su mente. "Jejejejeje ya quisiera que ese maldito me dejara tocarle aunque sea la mano sin matarme por ello…" suspiró… "aun así estaré con el toda la noche, no debo desanimarme…".

-Toc Toc- … alguien tocaba al otro lado de la puerta, al escuchar el sonido el estomago de Horo dio un vuelco a causa del nerviosismo… "será Ren…?"

- Horo, estas ahí dentro?- El aludido se incorporó al distinguir al dueño de aquella dulce voz, sin duda no era su chinito… lastima.

-Hee, si estoy, pasa Lyserg-

El chico inglés abrió la puerta tímidamente y entró en la habitación del ainu.

-Dime ¿sucede algo?- Horo se sentó sobre el futón, intentando disimular el huracán de emociones que lo embargaban internamente-

-Yo… quiero pedirte un consejo sobre algo… ¿Tienes tiempo?- el chico del norte lo miró inquisidoramente, el peliverde estaba un poco sonrojado, ¿qué clase de ayuda querría?- claro, siéntate y cuéntame-

-Verás… es sobre Hao-

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Después de mirarse por milésima al espejo, y revisar frenéticamente la hora cerciorándose de que no era muy temprano, el ainu emprendió su marcha hacia la habitación de su profesor particular. Tocó la puerta casi temblando.

-Ren, ¿puedo pasar?-

-Si, entra-

Horo asomó su cabeza por la puerta antes de pasar, estaba algo nervioso. Entró a la habitación mirando como todo estaba en perfecto orden, "Muy digno de Ren"-pensó sonriendo-, y luego dirigió su vista hacia éste que le esperaba apoyado despreocupadamente en un pared que daba al frente de la puerta al otro lado de la habitación. El Tao lo miraba curioso mientras avanzaba, ya que el norteño llevaba una de sus manos atrás.

-Ren, no te burles de mi, pero te traje un regalo simbólico- le extendió su mano que estaba oculta y le entregó una brillante y roja manzana- Es porque eres mi profesor ¿entiendes?- Le sonrió y la depositó en las manos de su compañero.

El chino la miró por un momento, "una manzana… es extraño ver estas frutas por estas fechas", dirigió su mirada ahora al ainu que parecía estar esperando alguna reacción por parte de él.- Gracias- dijo calmadamente antes de darle un pequeño pero sonoro mordisco a la fruta. -¿Quieres?-

Vio que el chino movía sus labios y le extendía la fruta… pero no había reacción de su cuerpo más que la posible cara de tomate de debía estar exhibiendo a su rival… "¡¡POR QUÉ TENIA QUE SER TAN EXESIVAMENTE SENSUAL PARA TODO LO QUE HACIA!!, ERA UNA MANZANA! UNA MISERA MANZANA!!" y a pesar de lo simple de ello la había mordido de una forma tan… divina, que estaba seguro ni el papa se hubiera resistido a lanzársele enzima.

Ni el haberse preparado mentalmente toda la tarde, ni el yoga ni nada de lo que había hecho para calmarse había surtido un real efecto en él… al primer movimiento, a la primera pequeña acción que había realizado el peliviolacio ya lo tenía babeando por él y se odió por ello.

-Ja –rompió el silencio ante la inmovilidad del ainu- se te ve tenso, ¿Por qué tan nervioso pinchudo?-

-Yo…- Y para empeorar las cosas era la persona más obvia del mundo-…es que me perturba que alguien como tu me valla a enseñar algo. No valla a terminar como otro señorito- fingió molestia-

-Tonto, si tanto te reocupa eso por qué lo pediste como deseo… baka- Horo lo miró con cara de pocos amigos… no podía discutirle eso, pues el solo se había metido en esa situación-

-Bien, bien dejémoslos de juegos y vamos al grano… ¿por donde empezaremos?-

-MMMMMMMmmmm…- lo miró analizandolo- ¿Que tal por sacarte esa banda de la cabeza?-

Horo instintivamente se llevó las manos a la frente. -¿Qué tiene de malo mi bandita?, desde niño la llevo.- Le miró como haciendo un puchero, realmente le había tomado cariño a esa prenda-

-Soy tu maestro, ¿lo olvidas?- le arqueó una ceja, provocando un gruñido como respuesta- Sácatela y mírate al espejo.- El chino indicó con su índice un espejo que había apoyado a una pared con el tamaño necesario para verse cuerpo completo.

-No te acostumbres a que te haga caso, es solo por ahora- Y Horo obedeció -Oh… si que cambia mi cara sin esto- Sin la banda algunos cabellos del norteño caían libremente por su frente dándole un toque más adulto y varonil a su aspecto.

-¿Ves que tengo la razón?-

-Puede ser- lo miró de reojo mientras jugaba con su cabello- Alguna otra queja señorito?- Ren lo miró molesto-

-Mmm, quizá intentar no usar ropa tan holgada si vas a salir, de todas formas no tienes TAN mal físico, teniendo en cuenta los kilos de comida que ingieres a diario- intentó llevar esa noche sin sarcasmos, pero molestarlo le era superior, ya que desde que se recordaba con Horo siempre había sido así, insulto tras insulto, como un código secreto de amistad que con nadie más compartía-

-Pues mira idiota!- Ren al verse sacado de sus pensamientos levantó la cabeza para toparse con un hermoso Horo sin polera enseñándole (algo molesto) su desnudo y MUY (cof cof) marcado torso… guardó silencio un momento por el espectáculo. "Oh por dios, benditos entrenamientos de Pillica…" desde ese momento amaba a su cuñada.- ¡Mira y trágate tus palabras tiburón! Está claro que no tengo mal físico-.

Ren, que estaba apoyado en la pared con los brazos cruzados a la altura de su pecho, desvió la mirada. Simplemente ese tipo de visiones no le eran de mucha ayuda en su tarea de controlar sus sentimientos hacia el ainu, al contrario, solo lo hacían querer besarlo más.

-Abre el ultimo cajón de ese mueble, ahí tengo un par de camisas que me quedan grandes, a ti te deben quedar bien-

Horo hizo lo que el Tao le dijo, no sin gruñir un poco, y encontró un par de camisas negras con finas rallas plomas, muy elegantes por cierto.

-Pruébatelas, si las quieres son tuyas- Horo lo miró algo sorprendido por su amabilidad-

- Gracias- Ren lo miraba mientras se las probaba, ambas le quedaban perfectas, y hacían resaltar su blanca tez y azulado cabello, sintió su corazón acelerar el pulso-

- Wooooo, si que cambia mucho mi aspecto con cosas tan simples- Se dio vuelta para mirar al Tao- Supongo que no fue una mala idea pedirte que fueras mi profesor- Se acercó al Tao posándose a uno de sus lados.-No encuentras que me veo muy atractivo así?- lo miró coquetamente, su compañero se volvió a sonrojar levemente- Y Ren? Dime, no estoy listo ahora para conquistar a cualquier persona?-

-No te creas tanto cuerpoespin, la apariencia no es todo, también tienes que saber conquistar- el aludido bufó-

-¿No crees que tenga lo necesario?- sus miradas se toparon, desafiantes-

- Tienes la actitud de un niño de 5 años-

- ¿Ah si? Pues te probaré lo MUY seductor que puedo llegar a ser-

- ¿A si? Y si se puede saber… ¿cómo lo harás pequeño pervertido?- si, era una clara provocación a su espíritu competitivo.

Horo se levantó de su posición y se puso frente al Tao para observarlo mejor, ante sus ojos era perfecto, con esa cara de que nada le importaba, su pose de chico malo, y sus profundos y claros ojos… Se acercó a él, posando ambos brazos a cada lado de sus hombros, sin tocarlo, apoyándose únicamente en la pared que lo sostenía.

-Demostrándotelo - casi lo dijo en un murmullo…- ¿O te da miedo sucumbir ante mis encantos?-

-Tonto- le sonrió de medio lado al ver sus ojos tan llenos de ¿"deseo"?, su compañero le respondió el gesto… -

El peliviolacio se mantuvo inmóvil unos momentos, mirándolo inquisidoramente a los ojos, intentando predecir el próximo movimiento del ainu. ¿Cómo se suponía que debía reaccionar en esas situaciones?, por culpa de sus malditos (o benditos) desafíos estaba literalmente entre la espada y la pared…

Horo por su parte lentamente iba acortando distancias, hacia un rato que había dejado de pensar racionalmente… y es que esos felinos ojos examinándolo, desafiándolo, llamándolo, hacia mucho no le dejaban pensar libremente… definitivamente estaba loco por el chino y estaba dispuesto a llegar a las ultimas consecuencias para demostrárselo.

Cuando estuvo a una distancia minima, bajó un poco su cabeza en busca del cuello de su profesor. Observó rápidamente lo sonrojado que estaba Ren y satisfecho al notar que no había sido apartado mi aniquilado en su arriesgada tarea, procedió a lamer suavemente el cuello del susodicho, causando notorios escalofríos en el chico de china.

-Horo… es mejor que te detengas-

-No suenas muy convencido… además- se acercó a su oído- ya es muy tarde- el Tao se sonrojó muy violentamente… nunca hubiera esperado una respuesta así de sexy de parte del ainu-

Aprovechando el haber sido interrumpido, Horo aprovechó de estirar un poco su brazo y mover el interruptor de la luz, dejándolos iluminados únicamente una hermosa luna llena que se colaba por la ventana del Tao.

El ainu prosiguió su tarea pero ahora con más intensidad, apoyando y rozando de lleno sus cuerpos, besando desesperadamente la piel clara y sedosa del chino, que no había puesto resistencia alguna, sino que para sorpresa del norteño lo tenía sujeto fuertemente de la camisa y vez en cuando soltaba un leve quejido a acusa de las fuertes cosas que estaba sintiendo con el peliazulado.

Luego de un rato el ainu se acercó algo torpe a los labios del chino… bien, una cosa era su cuerpo, otra muy distinta eran sus labios. Lo miró buscando una señal para saber si podía hacerlo. El chino abrió sus ojos y le dio un suave golpe en la cabeza al entender el por qué se había detenido.

-¡Oye!- Y sin dejarlo replicar el chino acercó por primera vez sus labios a los del otro chico de manera muy sutil causando un fuerte cosquilleo en el estomago de ambos-

Ren notó que el ainu temblaba ligeramente, claramente no de miedo, sino que de nerviosismo. Y verlo así con sus ojos cerrados, con sus mejillas color carmín y sus inexpertos labios entreabiertos dejó de dudar… no podía desconfiar de él, simplemente el norteño era muy puro para utilizarlo para conquistar a alguien más, ya sea al niño bueno de Lyserg u otra persona, quizá todo eso era más que un simple desafío o una calentura pasajera para el ainu. -Presionó sus labios con los del otro chico suavemente, para acostumbrarse al contacto del otro-. Almenos eso esperaba, no podría soportar verlo con otra persona, lo amaba mucho para soportar algo así… pero bueno, luego se ocuparía de eso, ahora tenía cosas que hacer.

Horo lo tenía sujeto por su estrecha cintura, mientras que él, como para guiarlo tenía sus manos en ambos lados de sus mejillas.

-¿Estas seguro que quieres?- Je, no sería malo escucharlo, aunque sea una vez-

-Hazlo pronto- más que repuesta sonó a suplica. El Tao sonrió. Y sin más introdujo lentamente su lengua en la boca del otro. Horo respondió algo torpe al principio por su falta de experiencia, pero luego siguió el ritmo del Tao sin mayores problemas. Si, era el mejor profesor que había tenido en su vida. A medida que se iba intensificando la profundidad de sus besos sus manos también exploraban más audazmente. Ya no tenían percepción del espacio tiempo, solo estaban ellos, y nada más.

-ckic-

Ambos se quedaron inmóviles al instante, al sentir el ruido de unos pasos provenientes del pasillo… avanzaban a paso audiblemente apresurado en dirección de la habitación en que se encontraban.

El pulso de los chicos aumentó considerablemente por todo lo que sucedía, además de que ninguno hizo nada por moverse de la audaz posición en que se encontraban… lo pensaron en un segundo ambos " Por Kami que no habrán la puerta".

Al sentir los pasos pasar de largo la puerta de Ren volvieron a respirar, se habían salvado de una grande…

-Horo… estás despierto?- golpeó levemente la puerta contigua a la que estaban, es decir, la puerta del ainu.

El susodicho reconoció la voz del peliverde a pesar de lo bajo que hablaba "Que raro, qué querrá a estas horas Lyserg…", pensado esto su atención se desvió hacia el chico que yacía entre sus brazos, que estaba muy tenso y hacía un extraño movimiento "como temblando"-pensó-, se quedó así un momento… pero en pocos segundos lo entendió y sintió su mundo derrumbarse… Ren estaba temblando de furia… "Soy hombre muerto"…

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Chan chan chaaaaaaaaaaaaaaaaan… xD

;; Noooo! Ahora qué pensará Ren de Horo… ¿Acaso lo utilizó para algo? ¿Qué fue eso, calentura, amor? ¿Por qué Lyserg busca a Horo a elevadas horas de la noche? ¿Habrá lemon en el siguiente episodio?

esta historia continuará…

:D Mil gracias a los que leen y por los reviews que me han dejado, me hacen la vida más feliz.

P.D.: Sorry si Ren está un poco (o muy) OOC, pero es que me encanta que sea Uke xD jejejejejeje