ENSÉÑAME A QUERERTE
Por Haruko Sakuragi
CAPÍTULO 6
La cafetería de la preparatoria Shohoku cerraba a las ocho de la noche, lo que dejaba aún hora y media de servicio. A las seis treinta de la tarde, Youhei y Fujii ya habían consumido dos vasos de refresco cada uno, y se divertían de lo lindo.
—Yo no sé cómo se le ocurrió a Haruko pensar eso —concluyó Fujii entre risas.
—Pero ya sabes: Hanamichi no se queda atrás —le completó Youhei, riendo también.
Siguieron las risas un par de minutos más.
—Oye, Fujii…
—¿Sí?
La chica lo miró al rostro. Y, por primera vez, Youhei notó el rubor que aparecía en las mejillas de su compañera cuando se miraban.
—No… Nada —decidió por fin el muchacho.
Después de la última frase, un silencio algo incómodo se instaló entre ambos muchachos.
Pero no tardó mucho en ser interrumpido por el inseparable ejército de Sakuragi.
—¡Hola, Youhei! —gritaron Ookusu, Noma y Takamiya al mismo tiempo.
Fujii dio un salto y Youhei respingó por lo sorpresivo del arribe.
—¿Pero qué les pasa, chicos?
Pero los muchachos parecieron no escuchar la pregunta del moreno, porque se habían percatado ya de la presencia de Fujii.
—Miren —empezó Takamiya—: es la amiga de Haruko.
—Hola, chicos… —murmuró la castaña.
—¿Desde cuándo ustedes están aquí a estas horas y juntos? —interrogó Ookusu.
—¿Por qué no nos habías dicho que sales con ella, Youhei? —soltó Noma.
Fujii, para variar, se ruborizó de súbito, y un calorcito muy agradable empezó a inundar su pecho. Pero Youhei pronto rompió sus ilusiones.
—¿Qué les pasa? —empezó el moreno— Fujii es sólo mi amiga —y luego habló más bajito—. Y yo ya les había dicho que me gusta la amiga de Hanamichi…
Fujii entristeció.
x X x
Eran ya las siete treinta, y cuatro figuras adolescentes caminaban en parejas: Youhei y Fujii delante, y Hanamichi y Haruko detrás.
Los primeros hablaban muy animadamente de la intromisión del ejército durante su estancia en la cafetería, pero los pensamientos de la pareja oficial eran diferentes.
—¿Desde cuándo Youhei y Fujii son tan cercanos? —preguntó Hanamichi, intuitivo.
—Yo no los había visto tan amigables antes —reconoció Haruko.
—Pues parece que se divierten mucho —reconoció el chico—. La verdad yo no sé a qué hora coincidieron hoy y optaron por esperarnos juntos.
—Chicos —la voz de Youhei interrumpió los murmullos de la pareja—. Nosotros los dejamos aquí.
—¿Qué?
—Sí. Yo prometí acompañar a Fujii hasta su casa, así que aquí nos despedimos.
Haruko y Hanamichi no objetaron, pero Haruko recordó que, cuando regresaban juntas, ella y Fujii no se separaban sino hasta cuatro calles más adelante.
—Mañana hablaré con ella seriamente…
x X x
Serían como las nueve de la noche cuando Hanamichi cerró la puerta de su habitación, con muchísimo cuidado y tratando de no llamar la atención… Es que no había pedido permiso para asistir al entrenamiento esa noche, y las enfermeras de seguro pensaban que había estado paseando por la playa toda la tarde… Pero el hecho de que no hubiera arena en sus zapatos y que no hubiera sudado ni una gota lo delataría.
—¿Qué haces llegando a estas horas, Hanamichi? —una voz de mujer lo sorprendió. Aparentemente, no había sido tan cuidadoso como creyó.
—Shhhhhht, Hikari —pidió, haciendo aspavientos.
La muchacha se colocó la mano en la cintura, en espera de la confidencia de su amigo.
—Sabes que te delataré si no me cuentas en dónde estuviste.
El pelirrojo no lo dudaba: aún tenía presente la vez que decidió desaparecer "mágicamente" su comida antes que probarla, y su amiga Hikari, por su propio bien, lo acusó con la enfermera en turno. Resultado: lo hicieron comer doble ración en la cena, y tuvo que permanecer vomitando hasta la media noche.
—De acuerdo —se resignó.
La chica sonrió en señal de victoria, y guardó silencio en espera de la narración.
x X x
Justo a las diez de la noche, Haruko apagó el televisor de la sala de estar y subió a su habitación. Su hermano hacía rato que le había dado las buenas noches, y sus padres optaban por encerrarse en su habitación desde antes de las nueve.
Subió a paso lento y pensó en la tarea que debía entregar la semana siguiente. Era jueves, pero debía administrar bien su tiempo si quería pasar el fin de semana con Hanamichi.
Se sentó ante el escritorio que había en la habitación y extrajo una libretita rosa que guardaba en su maletín de la escuela. Buscó un bolígrafo y se dispuso a escribir:
—A ver… Creo que hay… Un examen de matemáticas… Un trabajo de biología…
Apuntaba lo que recordaba que debía hacer, en tanto mantenía los ojos entornados y se llevaba el bolígrafo a la boca.
—¿Para cuándo era la tarea de psicología?
No bien había terminado de formularse la pregunta, cuando escuchó la alerta de mensajes del teléfono móvil.
—¿Quién será? —se preguntó, y se acercó a la mesita de noche, en donde descansaba el aparato.
"No tengo sueño y estoy aburrido: ¿qué haces?"
Haruko sonrió para sí misma, anticipando que se trataba del número de Daisuke.
"Enlisto mis tareas. Quiero pasar el fin de semana con mi novio y no puedo dejar la escuela abandonada"
Envió el mensaje y supuso que Daisuke no respondería, así que pospuso lo de la lista para la tarde siguiente, y se dirigió al baño (que se encontraba en el pasillo).
Cuando volvió a entrar a la recámara, Haruko ya vestía la ropa de dormir, se había cepillado los dientes y se disponía a dormir, cuando escuchó otra alerta de mensaje:
"¿Qué harás mañana por la tarde? Quiero ir al cine y todavía no conozco los lugares de por aquí. ¿Me acompañas?"
Haruko lo pensó un par de minutos.
Dado que Hanamichi se había escapado de la clínica toda la tarde anterior, lo más probable era que no lo dejaran salir ni siquiera a la playa. Y ella había quedado en visitarlo hasta el sábado. Por otro lado, el entrenamiento terminaría una hora más temprano y ella no había hecho planes con sus amigas.
Respondió:
"¿Nos vemos en el gimnasio?"
x X x
Cuando Disuke Müller abrió los ojos esa mañana de viernes, el reloj digital de su mesita de noche marcaba las ocho en punto.
—¡¿POR QUÉ AKARI NO ME LEVANTÓ!
A toda prisa, se levantó, se metió al baño, se cepilló los dientes mientras se daba una ducha con agua fría, se atragantó con una rebanada de pan tostado y salió de casa a toda prisa con su maletín a cuestas.
Alcanzó a Akari sólo un par de cuadras lejos de casa.
—¡¿QUÉ PASA CONTIGO!
—¿A qué te refieres, niño?
Daisuke se enfureció:
—¿A qué me refiero? ¡¡A que no me levantaste!
—¿Y qué?
—¡Es tu obligación!
—Claro que no.
El muchacho se cruzó de brazos. Estaba muy molesto con su hermana.
—Pues pudiste haberlo hecho como un favor hacia tu hermano menor…
Akari conocía las facetas de Daisuke, y la del chantaje era la que mejor sabía manejar:
—Claro que no. Además, te lo mereces por estar enviando mensajes al celular de tu entrenadora hasta casi la media noche, niño…
La reacción de Daisuke no tardó en aparecer: menos de dos segundos después de que Akari dejó de hablar, el rostro de su hermano se puso completamente rojo, y él permaneció en silenció el resto del tiempo que estuvieron juntos esa mañana, hasta que se despidieron en la entrada del edificio.
—¿Quieres que te espere? —preguntó Akari, aún con una sonrisita burlona en los labios.
—… —el chico no respondió.
—Ah, si… Se me olvidaba que hiciste una cita con tu entrenadora…
El rostro de Daisuke volvió a teñirse de carmín, y no pudo hacer nada más que asentir y caminar hacia su aula sin proferir palabra.
Aún con una sensación de travesura presente, Akari se dirigió a su aula. La primera clase que tenía era biología. Le gustaba mucho esa materia desde que estudiara la secundaria, y era una de las pocas en donde ni siquiera el ser un poco antisocial y no aprender del todo el japonés le impedía disfrutarla.
Entró al lugar y se ubicó en su pupitre, notando que el chico de atrás se encontraba dormido ya. El profesor apareció sólo dos minutos más tarde, iniciando la sesión.
—A ver… No hay que perder el tiempo —anunció. Era un hombre joven, de menos de cuarenta años pero de mirada muy seria—. Necesito que formen parejas para trabajar en un proyecto que durará dos semanas. Háganlo rápido y no me obliguen a hacerlo yo.
Se escucharon muchos murmullos y el sonido de algunas sillas arrastrarse al ser cambiadas de lugar. Akari se reprendió por no haber hecho ni una sola amiga en el tiempo que llevaba en esa escuela, y pronto se dio cuenta de que ya todos estaban acomodados… Y sólo quedaba una persona libre.
—¿Tiene pareja, Müller-san? —preguntó el profesor.
La aludida negó con la cabeza.
—No se preocupe —continuó—. El señor Rukawa, que ni siquiera se ha percatado de la actividad, será su compañero.
Akari no lo digirió con rapidez: por lo que había escuchado, Kaede Rukawa era de los chicos más populares y sin proponérselo. Seguro si se le veía cerca de él, pronto rodaría su cabeza junto a su reputación.
Sin embargo, Akari no objetó. Ya más tarde hablaría con el muchacho.
—Ahora les explicaré en qué consiste el proyecto…
x X x
La campana que anunciaba la hora del almuerzo se dejó escuchar a todo volumen por todos los pasillos de Shohoku.
Youhei, Ookusu, Noma y Takamiya salieron de su aula en dirección a la cafetería para comprar el almuerzo de ese día.
—¿Cuánto dinero tienes? —le preguntó Takamiya a Noma.
Noma, que conocía a su amigo, se anticipó a cualquier petición que éste pudiera hacerle:
—No lo suficiente para compartirlo contigo.
Takamiya entristeció, pero de inmediato cambió de objetivo.
—¿Cuánto dinero tienes, Ookusu?
Youhei rió por lo bajo. Sin embargo, cuando levantó la vista, divisó a Haruko, Fujii y Matsui, caminando por el pasillo.
—Miren —se le adelantó Takamiya—. Son Haruko y sus amigas.
—Chicos —intervino Ookusu—, no vayan a pensar mal de mí. ¿Han notado que las amigas de Haruko son bonitas?
—¿De qué hablas? —ahora fue Noma quien habló.
—Mírenlas bien. ¿Tú qué dices, Youhei?
—… —el aludido no respondió.
—No seas tonto, Takamiya. Ya sabes quién le gusta a Youhei. No intentes confundirlo.
Todos rieron, incluso Mito. Pero, casi inconscientemente, volteó a ver a Fujii antes de perderla de vista por el pasillo.
—Sí es bonita…
x X x
Hisashi Mitsui acababa de salir de la cafetería tras haber ingerido su almuerzo. Caminaba despreocupado hacia su aula, cuando divisó una figura femenina que le parecía muy agradable desde hacía tiempo.
Akari Müller.
La chica salía del sanitario e iniciaba el camino hacia su salón, cuando un muchacho alto la interceptó.
—Hola.
La muchacha, que no se lo esperaba, dio un pequeño salto que, por fortuna, logró disimular.
—Ah, eres tú… —pronunció sin mucho entusiasmo.
A Mitsui no le gustaba ser ignorado.
—¿Cómo que soy yo? No me digas que buscabas a alguien en especial.
El tirador de triples puso su mejor sonrisa de galán de telenovela.
—Pues no. Pero tampoco te buscaba a ti.
Akari reinició su camino, y Mitsui se dio a la tarea de seguirla.
—¿Por qué eres tan seria?
—¿Yo seria? No.
—¿Entonces por qué no me has sonreído ni una sola vez desde que nos conocemos?
Akari volteó a ver al chico de tercer año. Contempló su perfecta sonrisa y admiró sus ojos azules que le dedicaban una mirada tranquila pero cautivadora.
Sin embargo, no se mostraría insegura o impresionable.
—No creo que hayas hecho algo que lo amerite.
La respuesta descolocó al muchacho. Ninguna mujer se le había resistido jamás. Hasta ese momento.
—¿Puedo acompañarte?
—Voy a mi salón.
—Me queda de paso. ¿Te acompaño?
—Si quieres.
Ambos caminaron en silencio. Mitsui empezaba a interesarse en la chica más allá de lo atractiva que le parecía físicamente.
Tardaron menos de cinco minutos en llegar a la puerta del aula. Algunas muchachas murmuraron cuando vieron a la extranjera acompañada del superior Mitsui. Pero ella, restándole importancia al hecho, se despidió.
—Gracias. Creo que nos vemos después.
Se dio la media vuelta, dejándolo en la puerta solo. Hisashi no estaba acostumbrado a eso.
—Oye… —la llamó.
—¿Qué?
—… —dudó un poco sin saber qué decirle— ¿Irás a ver entrenar a tu hermano hoy?
—No.
—Si quieres puedes esperarme y te invito a tomar algo después.
—Tengo cosas que hacer —respondió Akari—. Pero gracias de todos modos.
Mitsui se retiró un poco desconcertado. Akari no lo notó, y se dirigió directamente al bello durmiente que se sentaba detrás de ella.
—Bueno… No pienso reprobar.
Tras murmurarlo, tocó a Rukawa en el hombro para intentar despertarlo.
—Despierta…
Pero el chico no parecía tener intenciones de hacerle caso a la muchacha.
—Rukawa…
Y él no se inmutaba.
—Rukawa…
Y de tanto molestarlo, el chico abrió los ojos.
—¿Qué quieres?
Akari, lejos de intimidarse, se molestó.
—¿Cómo que qué quiero?
Él continuó mirándola sin hablar.
—Tenemos un proyecto juntos.
Rukawa se encogió de hombros y la miró al rostro.
—¿Eres la hermana del novato escandaloso?
Akari asintió. Posteriormente, procedió a explicarle a Rukawa en lo que consistiría el proyecto.
A ella no le pareció tan desagradable. A él hasta le pareció simpática.
x X x
Eran las seis en punto cuando Miyagi anunció que era el final del entrenamiento de ese viernes. No obstante, no pasaron ni cinco minutos cuando Daisuke ya estaba de pie en la entrada del gimnasio, esperando a Haruko.
Ella demoró cerca de diez minutos más que él. Pero a él no le importó en cuanto la vio acercándose a su ubicación.
—¿Lista? —él sonrió nada más verla frente a él.
Haruko asintió con una sonrisa y ambos emprendieron el camino juntos.
Haruko lo guió hasta un multicinema que quedaba a poca distancia de la preparatoria. Una vez ahí, él no permitió que ella pagara y decidió correr con todos los gastos. Haruko se sintió incómoda pero él la tranquilizó diciendo que era una costumbre alemana.
Pasaron la tarde juntos.
Cuando Haruko llegó a casa, pasadas las nueve de la noche, Hanamichi le había llamado un par de veces. Pero ya era tarde para devolver la llamada.
x X x
Notas de la autora:
Después de tanto tiempo, un nuevo capítulo de esta historia. Espero que sea de su agrado, ya que decidí no dormir hasta terminarlo (y son casi las siete de la mañana).
Paso a contestar reviews… Y no olviden escribirme sus comentarios acerca de este capítulo.
Miguel: Un gusto leer comentarios tuyos, como siempre. Ya ves que aquí Haruko es casi lo opuesto a lo que es en Trampas del corazón. Siempre me ha gustado mucho como parte de la historia, y aquí digamos que estará confundida en un ratito. Hanamichi está entusiasmado por el interés que ella siempre ha puesto en él, y creo que su relación va bien porque el pelirrojo aún no se da cuenta del interés de Daisuke en su novia. ¿Qué te parece Akari? Ya habrás notado quién está interesado en ella, y lo bueno es que no se dejan ver los intereses de ella. ¿Y qué tal Youhei? Aquí habrá un triángulo amoroso y él está inmerso. Te mando un beso y un abrazo, y sigue leyendo y dejando reviews.
Elena: Pues ya ves que Haruko es un poquito confiada, y no le molestó que Daisuke hubiera averiguado su número. Igual puedes darte cuenta de que él no se está pasando ni la acosa, sino que se va a cercando a ella de buen modo, paso a paso. A Fujii le gusta Youhei, pero ya sabemos que a él le interesa más Hikari… Ojalá te guste lo que viene. Saludos y gracias por leer.
Masg: He aquí el nuevo capítulo que espero sea de tu agrado. Fujii quiere a Youhei, pero a él le gusta la compañera de habitación de Hanamichi, así que la cuestión no es tan sencilla. Y no te preocupes, que el yaoi no va a ser tan marcado. Digamos que aquí tendremos un final abierto para que cada quien interprete como quiera. Espero contar con tu seguimiento y tus reviews en los siguientes capítulos. Besos y abrazos.
