Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, ¿Creen que me parezco a Meyer? No, bien.
Resalto: Modifiqué una parte de la ida de Edward en Luna Nueva para colocarla en el sueño de Bella.
Cabe destacar que cuando me refiero a él en cursiva, es evidente y obvio que escribo sobre Edward.
Esta pareja no me gusta mucho, pero quería una historia dramática. Tal vez, quien sabe, termine amando la parejita.
En fin, besos.
"-Adiós, Bella- dijo entonces con la misma voz suave, llena de calma.
-¡Espera!- espeté mientras intentaba alcanzarle, deseando que mis piernas adormecidas me permitieran avanzar."
Nunca encontraría la salida de aquella pesadilla, nunca despertaría, estaba condenada a nunca despertar. Morirme, era lo único que yo quería.
Capítulo 2.
Jake seguía sumido en un profundo sueño, me gustaba la sensación de paz que sentía al verlo dormir, puede que comprendiera ahora la razón por la cual él me miraba cuando yo dormía, pues no había algo mejor, ver la tranquilidad de un ser al cual amas. Mis noches solían ser pacíficas, desde su ida, todo era negro, una oscuridad impenetrable, un abismo sin fin, un callejón sin salida, estaba atrapada en mis sueños, había sellado el contrato de mi condena con sangre.
El agujero en mi pecho comenzó a molestarme, no debía darme el lujo de pensar cada momento libre en aquello, por esa razón odiaba mantener mi mente despejada, los horribles recuerdos surgían a mi antes de que yo pudiera reaccionar.
Rodeé mi torso con los brazos, debía luchar contra el dolor que me causaba, pero era una tarea que me costaba realizar yo sola.
-Jake- susurré con mi voz quebrada, sentía como me faltaba el aire, comencé a respirar agitadamente, y mi amigo seguía sumergido en sus dulces sueños-Jake…- traté de nuevo, dejé un brazo libre para agarrar a Jacob por el hombro y lo sacudí levemente, el simplemente no reaccionaba, lo único que logré fue aumentar el sonido de sus ronquidos.
Me di cuenta de que me estaba balanceando hacia delante y luego hacia atrás, gracias a Dios Jake no me vería haciendo eso, fue un auto reflejo por la desesperación, sentí las lágrimas brotar y caer pesadamente, deslizándose por mis mejillas. ¿Es que el dolor nunca terminaría? Tres años, maldije el día en que conocí a Edward Cullen. Extrañaba cada noche que pasaba con él, era mi maravilla, era la cima de mi mundo, yo giraba en torno a un centro, el era mi centro.
No extrañaba solo esas noches que pasaba con él, extrañaba sus caricias, el modo en que me observaba, como si algún día me fuera a desvanecer, pero al fin de cuentas, fue el quien terminó desvaneciéndose. El pecho comenzó a dolerme fuertemente, mi corazón estaba siendo destrozado, ¿Cómo me había permitido llegar hasta este punto? Sabía que era lo que seguiría, esto se había convertido en una rutina, me pasaba al menos una vez por semana, de pronto ocurrió. Todo se torno oscuro.
Caminaba por un sendero, tomada de la mano con Edward, me había dicho que diéramos un paseo, accedí, lo que fuera por pasar tiempo a solas con él. Nos habíamos adentro un poco en el bosque, Edward se dio media vuelta para encararme y me miró, una mirada seria, una mirada que no esperaba, una mirada de dolor.
-Bella, nos vamos.
Yo había malinterpretado todo, yo creía, y vaya que era ilusa, que cuando decía "Nos vamos" se refería a Él y Yo, a nosotros. Me di cuenta de que no era así, cuando pronunció "nos" se refería a los Cullen, a su familia, a una familia a la que yo no pertenecía. Traté de persuadirle, quería ir con el, no podía permitir que por un estúpido incidente con papel de regalo se fuera.
-No te convengo, Bella- ridículo, era totalmente ridículo, yo sabía lo que me convenía y definitivamente el si me convenía, mi mundo se vino abajo cuando pude decodificar las palabras que destruyeron mi existencia.
-Bella, no quiero que me acompañes.
-¿Tú… no… me quieres?
-No- sentí un golpe fuerte en mi corazón y luego un sonido sordo dentro de mí, me percaté de que había sido mi corazón cayendo destrozado. Él me dejaría, me abandonaría para siempre, había construido un mundo de ilusiones, me había creado mi futuro junto a él, había planeado mi vida perfecta, y ahora, mis planes, mis sueños, mis deseos, estaban todos depositados en una pequeña caja, los guardaría con llave y la quemaría, no debía dejar que una ilusión se apoderara de mi. Ruptura limpia, definitivamente eso no haría que sanara con mas facilidad.
-Adiós, Bella.
Desperté jadeando, estaba sudando y me había dado cuenta de que había gritado pues Jake se sobresaltó y salió de su profundo sueño, así eran mis noches comúnmente, creo que este sueño no había sido nada en comparación con el que tuve la noche que ocurrió, había soñado que estaba con el, que me besaba, que me decía que me amaba, que nunca me abandonaría, lo prometía, el había roto su promesa, muchos pensarían que no era un sueño tan malo, pero hacer los recuerdos renacer, y me refiero a los recuerdos de nuestros momentos de felicidad, era mucho mas doloroso que soñar que el me clavaba una daga en el pecho.
-Bella, ¿Te encuentras bien?- me preguntó Jake aún adormilado, pero dejando reconocer la preocupación en sus ojos. Oh, si. Me encuentro de maravilla Jake ¿Por qué lo preguntas? Las lágrimas comenzaron a brotar solas, no podía hablar, sabía que mi voz estaría rota y Jake me escupiría mil venenos por hacer una escena por él.
Estaba seguro que lo haría, pero en vez de eso, me tomó en sus brazos, rodeándome con ellos, besando mi cabeza y haciendo sonidos tranquilizadores, Jake había cambiado bastante, cada día que pasaba era mas difícil alejarme de el.
-Bella…-dijo mientras seguía besando mi cabeza- debería de golpearte, eres tan tonta, no debes llorar, no por él. No vale la pena gastar lágrimas en algo que nunca valió la pena.
-Jake, si valió…
-No, no valió. Si hubiera significado algo, no estarías en estos momentos aquí, sabes perfectamente que si de verdad hubiera valido, no estuvieras aquí, pero de todos modos, yo siempre seré tu consuelo, no quiero que sufras, no por un chupasangre, y menos si te hace daño. Debes darte una oportunidad, la de vivir, Bella.
¿Cómo podía esperar de mí que no sufriera? Yo no estaba hecha de piedra, era humana y sentía, me dolían las decepciones, y aunque tenía razón, no podría dejar de sufrir por ese simple motivo. Luego me imaginé como debía de lucir, una patética humana sollozando descontroladamente en brazos de un licántropo, era miserable, y Jake, el era un sol, el soportaba cada momento como ese que le obligaba a pasar. El tenía razón, yo debía vivir, no sería fácil continuar, nada en este mundo se logra por el camino fácil, pero sin tan solo lo intentaba…
-Jake, yo… Lo siento…- me solté de su abrazo para encararlo y dirigirle mi mejor sonrisa, aún con la tristeza reflejada en mis ojos- Gracias.
Tomó mi rostro entre sus manos para besar mi frente, sabía a donde quería llegar con todo esto, me iba a consolar, pero tal vez más de lo que yo esperaba. Sin soltar mi rostro, siendo persistente, besó mis parpados, limpió mis lágrimas con el roce de sus labios por mis mejillas, besó la punta de mi nariz, beso mi barbilla, y luego colocó sus labios sobre los míos.
Era dulce, y amargo a la vez, era un sentimiento extraño, quería tanto a Jake, le devolví el beso, con urgencia, con ansias, con desesperación, estaba despechada y estaba consolándome con Jake, lo estaba usando de repuesto, no podía. El continuó el beso de una manera tan dulce, entrelazando nuestras lenguas, encajado los labios con cada movimiento, sentía su aliento penetrar en mi garganta, estaba llegando demasiado lejos. Me separé de el, de manera brusca y jadeando. Jadeaba por impotencia más que nada, sí, me debía dar la oportunidad, pero aún mi corazón no podía descartar la simple posibilidad de que Edward volviera, una posibilidad tan distante. Era una idiota, tres años, Bella. Pero tres años no bastaban para olvidar el sabor de sus besos, nada en comparación con Jake.
Era una arpía, no merecía que Jacob estuviera a mi lado aún, no así. Había acudido a él aquella vez, y desde entonces no puedo separarme de él, pero, y si por alguna razón Edward no se hubiera marchado nunca, era evidente que mi relación con Jake no hubiera llegado a nada, solo habría tenido el recuerdo de aquella tarde en la playa de la reserva de mí coqueteando con el para descubrir la verdad de mi vampiro favorito. Aún, después de todo, seguía siendo mi vampiro favorito.
Definitivamente era de lo peor, hacerle esto a mi mejor amigo.
-Bella, lo siento-¿Se estaba disculpando el? De verdad, nunca comprendería sus pensamientos, si era yo la que lo lastimaba ¿Por qué era el quien se disculpaba?
Lo miré, ansiosa, arrepentida, confundida y con muchas mas emociones que mi cerebro no era capaz de procesar, me arrepentí de lo que había hecho.
Me abalancé sobre Jake y lo besé, lo besé sin control, definitivamente, el si me hacía bien. Ahora era yo quién entrelazaba nuestros mundos, en ese momento, ese maravilloso momento éramos solo el y yo. Los recuerdos de mi "vampiro preferido" estuvieron de lado, ahora solo me importaba el presente y el futuro, ya no importaba si no lo volviera a ver –aunque sabía que me arrepentiría de pensar aquello- ahora solo me importaba no perder a Jacob, no, eso sería el fin de mi mundo, el se había convertido en esa pieza perdida de mi rompecabezas, si él, faltaba una pieza, una pieza esencial, por fin había completado mi mundo.
Acaricié su pelo al mismo tiempo que el pasaba sus manos por mi espalda, luego por mi cuello, y ahí dirigí las mías, para entrelazar nuestros dedos, no dejaría que jamás se separara de mí, no ahora que había descubierto que estaba enamorada de Jacob Black.
Ambos, ansiosos, jadeando no separamos culminando aquél beso, no me había sentido tan cálida hacia tanto tiempo. Lo miré a los ojos, le amaba, no podía creer que en un momento a otro me hallaba llorando por el pensamiento de soledad y luego estaba completamente feliz.
-Ay, Isabella Swan-dijo mi nombre con un suspiro melancólico.
-¿Qué haré contigo? Pequeño adolescente de hormonas disparadas.
Me dirigió la más radiante de sus sonrisas y me besó de nuevo, no quería que esto acabase nunca. Su beso fue rápido, pero tierno, dirigió su mirada a mis ojos, me sentía tan… indefensa, sentía como penetraba en mí.
-Bella, demos un paseo- haría cualquier cosa con tal de no separarme ahora de Jake.
-Claro.
El se levantó primero para luego tomar mis manos para ayudarme a levantar, salimos de la casa y fuimos caminando hasta la playa de la reserva. Entrelazamos nuestros dedos, una corriente subió desde mis dedos hasta mi espina dorsal, hacía mucho frío, pero tan solo el roce de sus dedos con los míos hacía que todo mi cuerpo estuviera tan cálido.
Una vez estuvimos en la playa, caminamos por la orilla, no intercambiamos palabras, no sabía cual era el fin de todo esto, hasta que vi a lo lejos, un árbol, aquel en el que una vez estuve sentada con Jake, aquel en el que el me contaba antiguas historias Quileutes, ése era nuestro árbol.
Nos acercamos, el se sentó primero y jaló suavemente de mi brazo para que me acurrucara a su lado, así lo hice y apoyé mi cabeza sobre su pecho, me quedé enterrada en el, me sentía protegida y nadie podría dañarme de nuevo.
El suspiró, tenía los ojos cerrados cuando me detuve a ver su rostro, duró unos segundos así, luego, los abrió y me miró fijamente, me estaba dejando sin aliento.
-Bella, sabía que no podía seguir solo, tú eres capaz de lograr que mi corazón lata rápido y lento al mismo tiempo, el solo late para ti, por ti- sus palabras estaban poniéndome melancólica, comencé a ver borroso, las lágrimas estaban a punto de apoderarse de mi- el sonido de tu voz, esa era mi única esperanza, me sentía tan solo antes de conocerte, pensaba que el amor era algo insignificante, que podría manejarme solo, tu cambiaste los significados de todo.
-Oh, Jake- comencé a sollozar, era tan blandengue. El rodeó mis hombros con su brazo izquierdo, acercándome más a el, presionándome contra su pecho, podía escuchar los dulces latidos de su corazón.
-Quiero que siempre formes parte de mi vida, quiero que nunca te separes de mi, quiero ganarme tu corazón, quiero tener un pase a tus sentimientos, Bella.
-Jake, eso no es necesario, tu eres todo lo que yo quiero ahora.
-No quiero que te vayas, quédate conmigo, por favor, prométemelo, Bella- no sabía si esas palabras tenían doble sentido, no comprendía, pero había un tono distinto cuando pronunció aquello.
-No quiero hacerte sufrir- y era cierto, si todo lo que me había dicho era cierto, si las cosas salían mal, yo perdería a mi Jake para siempre.
-No te preocupes por mi, Bella- ¿Cómo me pedía aquello?
-No quiero sufrir más- aquello salio automático de mis labios, yo no quería decir aquello, sabía que Jake no era así, el no me haría sufrir, solo que no quería quedar tan… vulnerable.
No podía distinguir el rostro de Jacob, mis lágrimas no me permitían ver más allá de lo que yo deseaba, brotaron incansables por mis mejillas, no pude contenerlas, el me miraba con el rostro bañado en tristeza, de verdad podía ver como mi sufrimiento le afectaba, acercó su mano, tan delicada, tan suave y a la vez tan fuerte, me limpió las lágrimas y tomo mi rostro entre sus manos para besar mi frente. Definitivamente, era imposible sentirme expuesta con el a mi lado.
-Bella, yo nunca te haría sufrir, si tu sufres por mi causa, mi existencia se convertiría en un infierno, por favor- Confiaba en Jake, debía ser capaz de permitir que el formara parte de mi vida, más que ahora.
-Siempre estaré contigo, lo prometo- acerqué mis labios a los suyos sellando aquella promesa, era una que yo cumpliría.
Uhm, gracias por los reviews, solo tres, pero bah, no me importa : D
Espero que disfruten la historia, no tengo mucho que decir, nos vemos al próximo capítulo.
Besos, Whitlock lover.
