Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. ¡Sorpresa! No soy Meyer.
"-No me crees, ¿Verdad?- susurró, con el rostro aún más pálido de lo habitual-. Puedo verlo incluso con esta luz. ¿Por qué te crees la mentira y no puedes aceptar la verdad?
-Nunca ha tenido sentido que me quieras- le expliqué, y la voz se me quebró dos veces-. Siempre lo he sabido.
…
-Te probaré que estás despierta- me prometió."
Abrí mis ojos, ésa fue la última noche que soñé con Edward Cullen.
Capítulo 3.
Ha pasado un mes desde aquella tarde en la playa con Jake, no me arrepiento de lo que pasó ahí pero, ¿Qué pasaría si todo salía mal? Si lo nuestro no funcionaba -así como siempre supe que la relación con Edward era demasiado buena para ser cierta-, no soportaría otra ruptura, no sería un solo agujero por el cual preocuparme de mantener calmado, serían dos.
Nunca me había detenido a plantear aquello con Jacob, debía hablar con él al respecto, el tema me estaba carcomiendo, y al final de todo, podría lograr que fuéramos mejores amigos por siempre, porque yo no tenía intenciones de perder su amistad a pesar de todo.
Charlie estaba encantado con la relación con Jake, recuerdo la noche que se lo mencioné -Era el momento de que dejaras de un lado tu depresión, de verdad que Jacob te hará bien, el siempre te hizo feliz, Bella-, como siempre apoyaría cualquier plan que incluyera a Jacob, por muchas razones –principalmente porque era hijo de Billy, pero ese era otro tema-, y de todas formas, el odiaba a Edward desde el día en que me abandonó y me dejó sola en aquel bosque, indefensa, adentrada en el dolor, agonizando por el sufrimiento. No más.
Me levanté de mi cama, había estado, por lo menos unos 10 minutos envuelta entre las sábanas, pensando en todo aquello. Me dirigí al cuarto de baño con mi neceser en mano, me di una ducha y luego me cepillé los dientes, regresé a mi habitación, abriendo las puertas del closet para colocarme lo primero que encontrara en él, así fue, me puse unos jeans negros junto con una camisa verde con las mangas tres cuartos. Bajé las escaleras, pero claro luego de controlar un poco mi maraña de cabello, y al llegar a la planta baja me percaté de que Charlie se había marchado al trabajo ya, dirigí la vista hacia el reloj y vi que eran las 10 de la mañana, Jake seguro seguía dormido, mejor llamaba antes de pasarme por La Push, si aún descansaba, tal vez diera una vuelta por la playa.
-¿Sí?- La voz de Jacob salió por el auricular luego de tomar el teléfono y marcar el número de su casa.
-¿Jake?- Que pregunta tan estúpida, pero quería asegurarme, no quería repetir un incidente que tuve cuando un día contesto Billy, yo continúe cotorreando pensando que era Jake, cuando carraspeó y dijo que ya ponía al teléfono a su hijo me sonrojé en tiempo record.
-¡Hola, Bella!
-Hola, buenos días Jake. ¿Cómo estás?
-Bien, muy bien ahora. ¿Tú como lo llevas?
-Bastante bien- mentí, pues aún me regodeaba en la charla que debía tener con el, tenía miedo, miedo de que pasara lo que yo más temía.
-No suenas bastante bien.
-Uhm, ¿Puedo pasar por tu casa?
-Claro, ¿Qué ocurre?
-Nada, solo… solo quiero hablar contigo.
-¿Sobre qué?- pude notar como se tensaba al otro lado de la línea.
-Voy saliendo.
-Espera, dime que…- colgué antes de que terminara, seguro el pensaba que le iba a decir cualquier cosa como "No te soporto, mi corazón sigue siendo de Edward, así que vete al diablo, perro", reí para mi misma, como si fuera posible hacer que eso saliera por mis labios.
Tomé una cazadora, me la coloqué y tomé las llaves de la casa y las del monovolumen, salí de la casa, cerrando la puerta tras de mi y me dirigí hacia mi viejo Chevy. Cuando estuve en la cabina, coloqué las llaves en el contacto, encendiendo el trasto y poniéndolo en marcha a La Push. Ahora que lo pensaba, "perro", hacía tanto que Jake no entraba en fase, eso era buena señal.
Una vez frente a la casa de los Black, Jacob estaba en la entrada esperando, bajé del monovolumen y el se acercó a mí, abrió sus brazos para atraparme en un fuerte abrazo y yo levanté mi rostro para rozar levemente nuestros labios, el me sonrió.
-¿Y bien?- sonaba preocupado.
-¿Y bien qué?
-Bella, deja de alargar las cosas, ve al grano- Jake siempre era tan… directo.
-Oh, claro, que tal si damos un paseo a la playa- propuse, me relajaría más ahí, y sería más sencillo decirle lo que tenía que decir.
Se encogió de hombros, obviamente irritado, tenia razón, estaba alargando. Caminamos hasta la playa y luego comenzamos a dar un paseo por la orilla.
-Jake, sólo quería decirte algo, tal vez sea insignificante, pero no soporto sentirme ansiosa y a la vez aterrada, todo por culpa de estos pensamientos que han rondado por mi cabeza- él aceleró el paso para estar adelante e mi y luego frenó y me dio la cara.
-Dime, Bella. Sabes que puedes decirme todo lo que quieras, puedes confiar en mí- sabía que podía hacerlo, siempre lo había hecho.
-Pues, es que tengo tanto miedo, necesito saber, no, necesito que me digas que siempre serás mi mejor amigo, sin importar lo que pase- pronuncié todo a una gran velocidad, casi parecía a velocidad vampírica. Casi.
-Bella, no debes tener miedo, sabes que yo siempre seré tu amigo…-suspiró y me miró con el rostro serio, había algo en sus ojos que no pude distinguir.
-Pero no mi mejor amigo- no fue una pregunta, en realidad, fue una afirmación.
-Bella, siempre serás mi mejor amiga- Me tomó entre su brazo izquierdo para darme un coscorrón en la cabeza con el otro brazo libre- eres muy tonta ¿Sabías?
-Me lo dicen frecuentemente.
Jake soltó una risotada y tomó mi barbilla con su dedo índice, alzándola para que pudiera verme mejor la cara y darme un beso cómodamente. Comenzamos a caminar de vuelta a su casa, el trayecto fue bastante lento, arrastraba los pies en la arena, podía sentir como los granos se introducían en mis zapatos, me daban unos leves cosquilleos, así me sentía siempre que estaba con Jake, cosquillas por todo el cuerpo, mi corazón se emocionaba y daba un vuelco de felicidad, cada momento que yo pasaba con él, era perfecto, algo totalmente opuesto con Edward, pues ya el se había desvanecido en el olvido, su agujero estaba casi sanado, las pesadillas habían desaparecido y los sueños comenzaron a avecinarse.
Después de media hora de caminata llegamos a casa de los Black y nos adentramos a la sala, yo me senté en el sofá, al mismo tiempo Jake me imitó y se sentó a mi lado. Me sentía tan pequeña a su lado, y pensar que yo era mayor que aquel grandulón.
-Bella…- Me volteé para mirar su rostro, estaba algo confuso.
-¿Si?
-Esto… Solo quería saber, ¿A qué vino la conversación en la playa?- me sorprendió con la guardia baja, no espera que Jake buscara razones para darle.
-¿A qué te refieres?- me limité a soltar esa pequeña e inocente pregunta.
-Pues, no lo sé, no con exactitud, es solo que…- comenzó a jugar con sus dedos, entrelazándolos y soltándolos una y otra vez.
-Vamos.
-Si, bueno, es solo que me diste la sensación de que no pensarías estar mucho tiempo conmigo- de nuevo me tomo el comentario de sorpresa, me quedé en silencio, observándole seria esperando que soltara algo más- ¿Y bien?- no había pensado si quiera considerar el acabar aquella relación, no por ahora.
-Jake, yo no pienso acabar con esto, tonto- le di un leve puñetazo en el hombro, a lo que el respondió abalanzándose sobre mi y dejando nuestros rostros a solo un milímetro de separación.
-Eso era lo que esperaba oír- robando la distancia restante que nos separaba mientras acercaba su radiante sonrisa hacia mis labios para encajarlos con los míos, comenzamos a jugar con nuestros labios, moviéndolos sincronizadamente, Jake sabía lo que hacía, su lengua busco la mía ansiosamente y se enredaron en un juego de amor, continué besándolo, deseosa, podía sentir su aliento penetrar en mi garganta, separó sus labios de los míos, para rodarlos hacia mi cuello, me comenzó a besar mientras acariciaba mi espalda con sus cálidas manos, yo coloqué las mías en su pecho, él susurraba mi nombre, pude escuchar su respiración agitada por el deseo que se apoderaba de su control. Mis manos se enredaron el los botones de su camisa, los comencé a desabotonar, cuando desabroché el último acaricié su pecho con mis dedos, gimió al contacto, pero siguió besándome el cuello y luego viajando hacia mis labios de nuevo, sus manos se encontraban en mis caderas, sabía a donde iban a parar, sabía como terminaría todo esto. "Jake" suspiré mientras me dirigía a su oreja y besaba el lóbulo, luego lo atrapé entre mis dientes y gruñí, sus manos ya jugueteaban con el botón de mi pantalón, era un momento perfecto.
Alguien carraspeó desde la entrada de la sala, yo me sobresalté y me incorporé bruscamente alejando a Jacob de mi cuerpo, Billy se encontraba con el semblante blanco e inexpresivo, a su lado estaba Charlie, con los ojos abiertos de par en par y con el rostro de un tono púrpura.
-Pa-papá…- pude sentir como el color se iba de mi rostro, con la misma velocidad que me había encontrado a punto de arrebatar la virginidad de Jake. Charlie me miraba absorto de rabia, o eso fue lo que pude captar en su expresión, sabía que me esperaría cuando llegara a casa. Solo quería que el mundo se viniera abajo.
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El viaje a casa fue inquietante, claro no tenía a Charlie a un lado para atosigarme con una reprimenda, pero venía lo bastante cerca de mi monovolumen, en su patrulla, observándome cada tanto con una mirada de furia. Una vez aparqué el trasto frente a la casa, saqué las llaves del contacto y comencé a jugar nerviosamente con ellas. Tomé una bocanada de aire para luego abrir la puerta y bajar de la camioneta, Charlie ya se encontraba en el porche, abriendo la puerta principal. Me acerqué lentamente, él ya se encontraba dentro de la casa, se movía sigilosamente y pude escuchar como se tumbó en el sofá, dudé en seguir, pero me encaminé por el pasillo, cerrando la puerta tras de mi. Vaya, si que era intuitiva, sabia que no debía seguir, cuando me encontraba ya en las escaleras la voz de Charlie me llamó, me puse totalmente histérica de nervios. "Mientras antes, mejor" me dije a mi misma para intentar tranquilizarme, aunque fue inútil.
-Esto, ¿Me llamabas?
-¿A quién si no?- dijo con un tono irónico que no me agrado para nada- siéntate- "Muy bien, relájate, Bella" me decía una y otra vez, "Solo es Charlie" cierto, ¿Qué era lo peor que podía pasar?
-¿Mmm?- fue lo único que pude articular, un sonido bastante audible debido a los nervios, intentaba sonar relajada, pero logré que sonara mas como un coyote chillando.
-Bella, esto… lo que ocurrió hoy en la sala de Billy…- genial, iba a ir directo al grano, como si no tuviera ya suficiente.
-Ajá.
-Bueno, yo, esto… ¡Bella, ya tienes 21 años! Sabía que algún día esto tendría que pasar, solo espero que estén siendo… responsables…-Charlie sentenció por fin, yo me quedé totalmente anonadada.
-Papá… esto… Jake y yo nunca hemos hecho algo como lo que estás pensando.
-¿Quieres decir…?
-Sí, así que con tu permiso, me iré a mi habitación si no te molesta, esto resulta incómodo y lo sabes.
Charlie se limitó a asentir y yo salí pitada escaleras arribas, no había sido tan malo, aunque el comentario no me agrado mucho ¡Bella, ya tienes 21 años! ¿Acaso pensaba él que era una reprimida sexual? Suspiré ante la idea, agité la mano de un lado al otro descartándola y me fui directo a la cama, sin bañarme, sin cambiarme, sin hacer nada, estaba totalmente exhausta.
Pensaba que esa noche iba a ser inquieta, pero en el momento que me tumbé en la cama, me quedé dormida, pero con una sensación extraña, una sensación de que no estaba sola.
Hay, yo de verdad no sé como reaccionaría si mi padre me encontrara en esa situación, me da escalofríos tan solo pensarlo… o_o.
Bueno, ¿Qué opinan ustedes? ¿Por qué Bella se sentirá de ese modo? Mmm, será que algo malo pasará, o tal vez bueno, no lo sé…
No estoy segura, no sé muy bien como escribir lemon… Intentaré algo, si salé como espero, lo publico.
Besos
