Todos los personajes pertenecen a Meyer, lo que escribo no alcanza ni sus talones.
Definitivamente debo escribir un poco de lemon, aunque debo sentarme un día entero, seguramente, a reventarme el cerebro para poder lograr uno bueno. :)
Bueno gracias por los reviews, espero les guste el capítulo, a mi me gustó mucho, no sé aún la razón exacta. n_n
No estaba siendo ridícula, no me sentía sola.
Capitulo 4.
La noche pasó tranquila, sin inquietudes, aunque no podía desechar la sensación que sentí antes de acostarme, no estaba sola, definitivamente me estaba volviendo paranoica.
La luz cruzó los cristales de mi pequeña ventana, lastimando mis ojos, ¿Luz? Los abrí de golpe para toparme con un rayo de sol que me enceguecía, había salido el sol en Forks. Era un buen día para visitar a Jake. Me había olvidado de cómo me sentía la noche pasada, corrí hacia mi baño para arreglarme un poco –quitar el aliento desfavorable- y luego volví rápidamente a la habitación, había algo distinto, ignore la idea, solo estas imaginando cosas. Abrí las puertas de mi pequeño y concurrido closet y tomé un suéter color vinotinto, aunque estuviera soleado el día era muy frío, con unos vaqueros azules con adornos a los lados y un cierre en uno de los bolsillos traseros. No me moleste en verificar si me veía bien, así que enseguida bajé las escaleras, Charlie se había marchado ya –glorioso lunes- y me dirigí al pasillo, tomando las llaves de mi monovolumen, salí de la casa cerrando la puerta tras de mí.
-Vaya- articulé en voz alta, el día estaba realmente hermoso, se podía distinguir el cielo, era de un azul intenso, pero claro, no había ni una nube en el que se pudiera esconder el radiante sol, las mariposas y las aves habían comenzado a revolotear en el ambiente, podía comprenderlo, nunca en toda mi estadía en Forks, y debo resaltar nunca, había presenciado un día como aquél. Quería tomar un fotografía, pero la cámara que me había obsequiado Renee en mi cumpleaños número 18 no estaba en condiciones, además de que no recordaba donde estaba. Caminé lentamente, el día me tenía deslumbrada, hasta donde se encontraba mi vieja camioneta, en un día como este debería de verse menos deteriorada, pero no era así, la amaba, ha resistido tanto tiempo. Me adentré a la cabina, coloqué las llaves en el contacto y la encendí, el motor comenzó a sonar ruidosamente mientras temblaba dentro del monovolumen, moví la palanca de cambios, apreté el acelerador y me dirigí a la reserva. El recorrido fue bastante breve, aunque en algunos momentos me entretuve con las pequeñas flores que lucían hermosas, se podía captar la nitidez de los colores, rosadas, rojas, azules, violetas, un jardín lleno de colores por todo el camino, definitivamente, el día favorecía a su aspecto y a mi humor.
Aparqué mi viejo auto frente a la casa de Jake, me encaminé hasta la puerta para dar un leve golpe con mis nudillos, esperé solo unos segundos para luego encontrarme con unos relucientes dientes que brillaban con el contacto del sol, él me estaba sonriendo, yo devolví la sonrisa y lo tomé entre mis brazos para abrazarlo, me sentía muy pequeña. El enterró sus labios en mi cabello, noté su respiración acompasada viajar a través de toda mi cabeza.
-Hola- dijo al fin.
-Hola- dije, para luego mover mi rostro en dirección al suyo. Sentí como mis mejillas se elevaban involuntariamente, el hacía que mi cuerpo reaccionara de vuelta a su contagiosa alegría.
-Hermoso el día ¿No?
-Bastante aceptable- Jake bufó y yo solo pude ponerme de puntillas para tocar mis labios contra los suyos- bien, realmente hermoso.
-Deberíamos aprovecharlo.
-Estoy totalmente de acuerdo- tomó mi mano, acto seguido de cerrar la puerta de su casa y nos dirigimos hacia el bosque, ¿Porqué Jake me llevaba al bosque? Se suponía que en los bosques, normalmente, los árboles impedían que la luz del sol penetrara en él.
-¿A dónde me llevas?- estaba ansiosa, y nerviosa a la misma vez. Jake estaba muy emocionado, parecía un niño de 5 años, aunque en cierto modo, él era uno, solo que se encontraba atrapado en un cuerpo de un hombre de 30 años.
-¡Rápido!- él iba tan rápido, o posiblemente –definitivamente posible, a decir verdad- yo tenía el paso muy lento.
Íbamos corriendo, yo solo veía los árboles pasar el camino por mis ojos, cuando al final del camino, una pequeña luz me atraía, Jake se paró en seco, caminamos lentamente hacia aquel pequeño resplandor. Jacob me dirigió una cálida sonrisa y me jaló suavemente para que le siguiera, cuando traspasamos la barrera de enredaderas, no pude evitar quedarme deslumbrada, una hermosa visión atravesó mis pupilas.
Un hermoso y pequeño claro, con el césped brillando a juego con las pequeñas atracciones infantiles, un par de columpios, con el asiento de un rojo chillón, un diminuto tobogán plateado con bordes morados, me debía de llegar como a la cintura, luego, algo que llamó mi atención, una rueda colorida, contenía todos los tonos del arco iris, resaltando del suelo. Mi mirada viajó por cada grano de tierra sobresaliente, para luego mirar a Jacob, quien me sonreía alegremente.
-¿Qué te parece?
-No sabía que existiera este parque, y mucho menos, en medio del bosque.
-Lo descubrí una tarde de excursión, tenía 7 años, estaba con papá cuando lo encontré.
Me limité a sonreírle nuevamente y me acerqué lentamente hasta la rueda colorida tomando de la mano de Jake. Una vez lo suficientemente cerca de ésta solté su mano y coloqué ambas en ella.
-¿Me darías vueltas?- levanté mi mirada y lo miré entusiasmada.
-Claro.
Subí a la ruedita y me acosté en el centro, entrelazando mis dedos en los finos tubos. Jake comenzó a girar la rueda suavemente, podía ver el cielo dando vueltas en torno a mí. Me di cuenta de que me gustaba esa sensación, me sentía una niña, en ése momento, tenía 5 años de nuevo- más fuerte –dije demasiado alegre, él se limitó a dejar escapar una pequeña risa, luego empecé a sentir presión, como si me estuvieran empujando hacia un lado, estaba dando vueltas a una rapidez incontrolable. Mantuve siempre los ojos abiertos, éstos comenzaron a llorarme debido al roce del viento, pero de pronto, sin previo aviso, el cielo comenzó a distorsionarse, todo daba a un mismo lugar, vi los ojos de Edward mirándome fijamente, los temblores se apoderaban de mi, aunque no estaba del todo segura si eran temblores de mi cuerpo –debido al impacto, la sorpresa y el miedo- o eran ocasionados por la rueda, lo que si sabía, era que quería dejar de ver su rostro, debía dejar de verlo.
-Jake…- intenté decirle que parara, pero cuando articulé su nombre, las náuseas se apoderaron de mí.
-¿Qué pasa? ¿Quieres que pare?
-S-sí.
La rueda seguía girando descontroladamente, la imagen de Edward no se iba y las náuseas seguían, pero la presión se había ido. De repente, sentí unos brazos a mi alrededor, pero no podía ver otra cosa que su rostro, por lo que comencé a agitarme y a patalear, lo que no le hacía gracia a mi estómago.
-Bella ¡Bella! –la voz de Jake retumbó en mis oídos, pero no lo podía ver, me dí cuenta de que estaba gimiendo, saqué de un empujón los brazos que intentaban acunarme y me incliné para sentir una arqueada de mi espalda y un sabor desagradable viajar por mi paladar. Edward se había marchado, lo había sustituido mi novio, que ahora estaba acariciando mi espalda formando círculos con la mano- lo siento, no debí girar la rueda tan fuerte –mi visión se aclaró un poco, no me había percatado de que había vomitado, pero, mas extraño aún, yo no había comido antes de visitar a Jake.
-No, fue mi culpa –me encontré con algo cálido en mi mejilla, una lágrima, no sabía por qué estaba llorando, hasta que recordé lo que observaba mientras me encontraba girando. Lloré sin control, me acurruqué en el pecho de Jake, el intentaba calmarme, yo no podía parar el llanto.
-Bella, calma, no tiene tanta importancia, puede que vomitar no sea lo mejor del mundo, pero solo fue eso…
-No estoy sola –no encontraba el modo de explicarle a Jake la razón de mis lágrimas, pero debía intentarlo, tragué grueso esperando que las ideas fluyeran en mi mente, buscando el modo de sentirme a salvo, no podía lidiar con esto, no de nuevo.
-Por supuesto que no.
-No lo entiendes, alguien, alguien me sigue, Jake
-Vamos, no seas ridícula, Bella. ¿Quién sería capaz de acechar a mi chica?
-Tal vez…
-¿Qué?
-E-Edward…-una vez dicho esto, mis sollozos aumentaron a gran escala.
-¿Qué quieres decir? ¿Acaso ese chupasangre ha vuelto? Si lo veo, te juro que lo reviento ¿Dónde está, Bella?
-No lo sé.
-¿Cómo lo sabes entonces? ¿Cómo sabes que regresó?
La verdad, no estaba del todo segura, ahora que lo pensaba, solo lo había visto esta tarde, lo que a decir verdad, fue un producto de mi imaginación, la que luego vomité, estaba vomitando los recuerdos que quedaban de él, literalmente, lo cual me causó mucho daño. Pero aún así, no estaba siendo ridícula, la noche pasada había descansado tranquilamente, pero no sin antes tener una sensación extraña, alguien me acompañaba esa noche, o tal vez fuera solo mi imaginación.
-No lo sé –repetí, lo cual ocasionó que Jake frunciera el ceño y me mirara preocupado.
-Vamos, estas confundida, has dado muchas vueltas, vamos a casa –me limité a asentir y a pararme rápidamente de la rueda, del lado que no estaba roseado con mi comida del día anterior. Me tambaleé hacia un lado, estuve a punto de caer, pero Jake era muy rápido, tenía bueno reflejos, por lo que me rodeó con sus brazos antes de que yo cayese.
-Lo siento, Jake –fue lo único que alcancé a decir, pues luego sentí como me elevaba del suelo- no, no, puedo caminar sola, bájame –el negó con la cabeza.
-No permitiré que quedes estampada en el suelo, viscoso y mohoso, del bosque, te llevaré en brazos a casa, así que deja las quejas –suspiré, me rendí muy rápido, sabía que no había discusión que yo pudiese ganar, y sería inútil patalear, eso solo empeoraría las cosas.
El viaje de regreso fue mas tranquilo y lento que el de ida, obviamente, Jake quería que yo me relajase un poco, lo logró, pues cuando estuvimos frente a su casa, yo ya me encontraba adormilada, no podía moverme, el cansancio simplemente no me lo permitía.
Una vez dentro de la sala, Jake me depositó delicadamente en el sofá y se dirigió hacia la cocina.
-Te prepararé un poco de té.
Me limité a asentir, aunque seguramente no me había visto, me sentía fatal, la cabeza me daba vueltas, y aún viajaba por mi mente una imagen de mí, vomitando esencias de Edward, me sentí mucho mejor después de lloriquear como niña en el pecho de Jake. Estaba dejando que los recuerdos se esfumaran, o por decirlo mas crudamente, dejé que el viento soplara las sobras que quedaban de aquél hombre.
Cerré mis ojos, esperando relajarme un poco, cuando sentí algo cálido en mi frente, abrí moví rápidamente mis parpados hacia arriba dejando espacio para que mis pupilas admiraran a Jake sobre mi cabeza. Lo separé de mí para tomar su rostro entre mis manos y mover sus labios para que se acomodaran sobre los míos, dejé que él me besara, hasta que recordé que había vomitado y lo alejé de mí sin dejar que el beso pasara a más que un pequeño roce. El me miró y frunció los labios.
-No creo que me quieras besar, no en estas condiciones –me señalé los labios, su expresión fue de un asco fingido, luego me sonrío y yo tome un cojín del sofá y se lo pegué en toda la cara.
-Tomate el té –señaló con su bronceada mano una pequeña taza sobre la mesa que se encontraba frente al sofá, de la cual escapaba humo, arrugué la nariz, odiaba el té, pero no podía negar que siempre que enfermaba, eso me hacía sentir mejor. Me incorporé para tomar la tacita, la acerqué a mis labios, soplando un poco antes de colocar la taza en mis labios, dejé que el líquido caliente bañara mi garganta, mi cuerpo comenzó a temblar, pero por desagrado, sabía realmente horrible. Coloqué el té de regreso en la mesa y saqué la lengua introduciendo mi dedo índice en mi boca, haciendo una expresión de asco sobreactuada.
-Billy siempre hace lo mismo –soltó una risotada, me emocionaba escucharlo reír.
-¿Alguna vez lo has probado? –mi cara era de repulsión y rotundo asco.
-Claro, me gusta bastante, me relaja.
Abrí los ojos de par en par, siendo muy exagerada y luego fruncí el ceño.
-Eres desagradable –lo golpeé nuevamente con el cojín, lo que ocasionó que el hiciera la imitación de un rugido y se abalanzara sobre mí, empecé a reír descontroladamente, estaba, posiblemente, sufriendo un ataque emocional, primero estaba triste, ahora estaba muy alegre, demasiado diría yo.
Esta vez permití que me besara mas profundamente, pues el té había eliminado un poco el desagradable sabor, de todos modos, a Jake no parecía molestarle mucho. Separé mi labios de los suyos para tomar un poco de aire, pero el paró el beso completamente, me quedé en frío ¿Tan horrible estaba? ¿El té no logró nada?
-Te amo, Bella –me quede paralizada un segundo y luego volví a besarlo, con ansias ésta vez, y luego fui yo quien se detuvo.
-Te amo, Jake –continuamos besándonos al tiempo que yo hundía mis uñas en su espalda, el me acariciaba el pelo, tan suave, tan gentil, él era mi caballero, no permitiría que un estúpido recuerdo hiciera nada. Éramos el y yo, yo no jugaba al amor.
Uhm, definitivamente, Jacob es un amor, quisiera tener a alguien como él. Que sea cariñoso, divertido, inteligente, que me sienta protegida con el, hay definitivamente me estoy enamorante de Jake...
Bueno veamos como seguirá esto, que pasará. ¿Edward volverá? ¿Será tan descarado? Bueno, nos vemos en el siguiente cap :)
