Personajes, Meyer, míos no, bla bla bla, comprenden lo que eso quiere decir.
Perdón por la tardanza, simplemente la inspiración no llegaba a mí.
Espero les guste el cap, la verdad, a mi me da tanto sentimiento cuando lo leo.
"No todo es color rosa."
Capítulo 5.
-Bella- susurró una voz aterciopelada en mí oído, haciendo que mi cuerpo se estremeciera con el tacto de su aliento en mi piel; podía sentir como mi corazón daba palpitos dolorosos, muy fuertes.
-Edward- logré decir al fin, mi voz sonó quebrada y raposa, tragué grueso ¿Por qué me hacía esto? ¿Por qué volvía? El quería que mi corazón dejara de funcionar correctamente, se iría de nuevo, me lastimaría mucho más que la primera vez. No, no quería que se fuera, amaba a Jake, pero simplemente no podía dejarlo ir, simplemente no quería- quédate.
Una sonrisa torcida se formó en su níveo rostro, sentí una brisa gélida recorrer mi cuerpo, un maldito escalofrío que me llevó a la realidad. Abrí mis ojos violentamente, la visión que tuve a continuación me devastó.
Él estaba sentado al otro lado del sofá, me observaba con el ceño fruncido, el pánico de apoderó de mi, había sido un sueño, en el cual seguramente yo había hablado dormida… Sabía que no debía sentir miedo, no de él, pero aún así el terror me venció. El silencio se apoderó de nosotros, la horrible sensación de culpa me estaba carcomiendo ¿Cómo era capaz que yo soñara con Edward? ¿Cómo había permitido que esto pasara? Pensaba que tenía todo bajo control, que nunca mas me importaría.
-¿Ocurre al-algo?- titubeé, la respuesta era obvia, pero fue lo primero que pude decir para romper el incómodo silencio.
-¿Ocurre algo dices?- Su voz era áspera y hostil, sentí sus palabras como cuchillazos en el estómago- Para nada, estaba tranquilamente observando lo hermosa que se ve mi novia mientras duerme, de pronto empieza a susurrar algo, piensas que es lo mas adorable, hasta que te das cuenta de que lo que ha dicho es "Edward, quédate". No pasa absolutamente nada- bien, ahora era como una cierra eléctrica enterrándose en mi pecho. No podía responder a aquello, aunque sabía que eso era lo que él quería, pero ¿Cómo intentar defenderme? El tenía toda la razón de estar enojado, todo lo que dijo era cierto.
-Yo…
-¿Tu qué? ¿Acaso no era tu intención? Claro, enamorar al estúpido adolescente de hormonas disparadas, que importa, él no siente nada, él es de piedra- Comencé a sentir el picor en mis ojos que me revelaba que las lágrimas se estaban formando, de verdad no era mi intención, me había engañado a mi misma, me había creído que lo había superado, pero no fue cierto, solo estaba ocultado en un pequeño rincón de mi cerebro y mi corazón, en uno muy pequeño, si, pero seguía ahí.
-Lo siento- bajé la mirada y luego miré rápidamente hacia el techo, subiéndola, evitando que las lágrima brotaran. Suspiró y tomó mi rostro en sus cálidas manos, obligándome a mirarle. Las lágrimas se esparcieron a los largo de mis pómulos, nublándome un poco la vista.
-Bella, no te obligo a que me prefieras, sólo me frustra pensar que me quieres, cuando no es así, me frustra esto- me apuntó con el dedo en el centro de mi pecho, refiriéndose a mi corazón.
-le odio- no era una mentira, pero era una verdad a medias, le odiaba, pero lo quería tan cerca de mí, lo quería a mi lado, que no hubiera desaparecido nunca, pero a la vez agradecía tanto que lo hubiera hecho. Cerró los ojos con mucha fuerza, mientras negaba con la cabeza, si no le conociera bien diría que estaba tragándose las lágrimas. Me percaté de que no lo conocía nada, una pequeña gota se deslizo comenzando desde sus pequeñas y cortas pestañas, pasando por sus mejillas, cayendo finalmente en la manga de su camisa, en uno de los brazos con los que acunaba mi rostro. Desde ese punto de vista lucía tan… vulnerable. Todo por mi culpa- De verdad, le odio- aquellas palabras salieron sin que siquiera me diera cuenta, pude captar la sinceridad en aquello. Abrió sus parpados, dejando a la vista un par de ojos humedecidos. Solté un grito ahogado, maldiciéndome en mi fuero interno por el daño que le estaba causando. Buscaba las palabras adecuadas, no quería arruinarlo, no más de lo que ya lo había hecho.
-Jake- respiré hondo y lo solté todo de una vez- Te amo, de verdad, si confías en mí, cree lo que digo.
Su mirada era devastadora, sabía que simplemente no confiaba en mí, no lo culpaba, como confiar en mí después de decir el nombre de mi ex novio del cual, por lo visto, sigo enamorada. Comencé a jugar con mis dedos esperando que dijera algo, el silencio con él era tan incómodo, pero no iba ser yo quien rompiera el silencio… Y el tampoco, pasaron segundos, minutos, pasó una hora y los dos estuvimos ahí sentados, sin decir nada, sin observarnos, si expresión alguna. Sabía que era el momento de irme, Jake estaba muy molesto, demasiado diría yo, pero como lo iba a culpar. Me levanté del sofá sin mirarlo y me dirigí hacia la puerta, no observe algún indicio de que se fuera a parar así que simplemente salí por la puerta de la entrada y me dirigí a mi monovolumen, el día estaba nublado… de nuevo. El viaje a casa fue inquietante, mi novio me odiaba, mi ex novio rondaba en mis pensamientos y para más, tenía esa inquietante y desagradable sensación de que alguien me seguía ¡Bella, estás volviéndote loca! Necesitaba dormir, si, dormir más, sumirme en mis estúpidos sueños en la soledad de mi cuarto.
El camino a casa fue pesado, los párpados me caían por voluntad propia, cada día me sentía mas agotada, no comprendía, mi cuerpo quería dormir, dormir y nunca despertar, pero mi corazón tan sólo quería estar junto a Jake, dejar a Edward de un lado, quería estar tranquilo.
Cuando por fin, aparqué mi auto frente a la casa, me dirigí hacia el pequeño porche, busqué las llaves en mi cartera, genial, las había dejado en casa. Rebusqué en el tapete frente a la puerta, tomé la diminuta llave de emergencias que se encontraba ahí, la introduje en el pestillo, abriendo la puerta y dejando que la oscuridad se apoderara de mis ojos, caminé buscando encender las luces, tropiece unas cuantas veces con un jarrón, el mismo, sólo yo era capaz de hacer eso, cuando la luz se esparció por la pieza, me sorprendí, pues no había sido yo quien la había encendido.
-¿Papá?- mi voz hizo eco por toda la estancia, no hubo respuesta a mi pregunta. Dudosa caminé por el pasillo, pasando por la sala, subí las escaleras, recorrí las habitaciones buscando a algo, no sabía exactamente que, pero me sentía inquieta. Respira, Bella, me lo decía una y otra vez, se había encendido la luz, tal vez, en algún tropiezo había conseguido encenderla… Me dirigí hasta el baño para darme una ducha. Dejé que el vapor inundara el pequeño cuarto para entrar en la ducha, dejé que el agua caliente relajara mis músculos agarrotados, permitiendo que el agua fluyera a mis pies, al igual que mis pensamientos, quería que se deslizaran con el líquido cristalino, que se perdieran en las tuberías, cualquier recuerdo de él, quería que desapareciera.
Tomé una toalla y envolví mi cuerpo en ella, me observé en el espejo, no podía ver nada, estaba totalmente empañado, me encogí de hombros, de todos modos, no quería ver los recuerdos que estaban viajando en mi mente reflejados en mis ojos.
Una vez en mi habitación, tomé mi pijama de siempre, una camisa desgastada de un blanco grisáceo, junto con unos shorts negros, nada del otro mundo, cerré mi puerta con seguro, solo previniendo que Charlie llegará y se le ocurriera la brillante idea de entrar a mi alcoba sin tocar antes, eso sería totalmente incómodo.
Una vez con la pijama puesta, el pelo peinado, mis dientes cepillados, y la cena de Charlie lista, me acomodé en mi cama, cubriéndome con el edredón y dejando que mis mente descansara de una vez de los malditos recuerdos de Edward, aquellos malditos momentos que disfruté tanto. Te abandonó ¡Recuérdalo, Bella!, aquello fue lo último que alcancé a pensar antes de sumirme en un profundo sueño.
Pude sentir sus dedos níveos acariciar mis mejillas, estaba tarareando una melodía muy agradable, conocía esa melodía, era mi nana, aquella que Edward compuso para mí hacia ya tanto tiempo. El dolor cubrió cada partícula de mi cuerpo, cada pensamiento libre, cada suspiro, cada respiración, estaba completamente repleta de dolor. Mis ojos aún se encontraban cerrados, pero los quería abrir, la oscuridad, la soledad, me aterraban, no me gustaba sentirme de este modo, pude sentir pequeños temblores provenientes de mi cuerpo. De pronto, el tacto de unas manos heladas en mis hombros hizo que me sobresaltara y abriera mis ojos violentamente.
La visión que tuve me había ocasionado hiperventilaciones, no podía encontrar el aire, el hueco en mi interior comenzó a abrirse bruscamente dentro de mí, no podía mover mis brazos, simplemente estaba desmoronándome ahí, en mi habitación, a él no le importaba nada, podía estar viendo como agonizaba y jadeaba, aumentando cada vez mas, pero el solo estaba observándome, con expresión horrorizada, maldije en mi fueron interno mil veces eso malditos ojos topacio que penetraban en mi alma.
Pude sentir como sus dedos viajaban de mis brazos, hasta mi rostro, el cual tomó entre sus gélidas palmas, esa acción, aquello, había roto algo en mí, comenzaron pronto los sollozos.
-Edward- logré decir con la voz quebrada y sin aliento. ¿Por qué? ¿Por qué estas cosas me tenían que pasar a mí? Vete, ¡Vete de una maldita vez! Intente gritar, pero había algo que me lo impedía. Sus labios se habían posado sobre los míos, aquello era lo que me detenía, el me besaba con melancolía, con dolor, con arrepentimiento, y aún así, con amor. Mi cuerpo no era capaz de reaccionar, me encontraba en estado de shock, ¿Cómo se atrevía? Dejé que mi mente calmara mi cuerpo, siendo demasiado difícil, pues las boca de Edward seguía presionando la mía, distrayéndome completamente. No fue imposible, cada músculo de mí se calmó, cesando los temblores, dejando que el odio que había en mi corazón se apoderara de mí. Moví mis brazos hasta sus hombros, aún sin responder al beso, empujé lo mas fuerte que pude su cuerpo, alejándolo del mío, permitiendo darme un respiro. Él me miró con vergüenza, no me importaba, ya Bella no estaba aquí.
-Bella…
-¿Qué crees?- Pude atrapar su mirada en la mía, sus ojos jugaban nerviosamente a mi alrededor.
-¿Q-qué?- dijo con la voz entrecortada, me agradaba verlo así, justo como él me había dejado, justo como la última visión que tuvo de mí, cuando me dejó en aquél bosque, estaba completamente segura de eso, yo lucía miserable, exactamente como él en estos momentos.
-Seguí tu consejo- sus expresión fue confusa, obviamente no estaba comprendiendo nada, como adoraba que no pudiera leer mi mente. Amaba ser esa excepción.
-¿Mi consejo?
-Así es. ¿Sabes que me molesta?
-¿Yo?
-¡Bingo! Tú, tu egoísmo, de verdad Edward, nunca piensas en alguien que no seas tú. Me enamoras, me ilusionas, me utilizas, y luego… me destrozas y me abandonas. Ya Bella no es útil, mejor será desaparecer. Entonces ¿Qué haces aquí?
-Bella, yo nunca te utilicé, puede que el resto sea cierto, pero no sabes como me arrepiento cada noche, cada día que pasa lejos de ti es una tortura, es un abismo, tu me haces sentir humano, tu haces que imagine a mi corazón latiendo de nuevo.
-Imagínalo sin vida de nuevo.
-Lo siento, tienes todo el derecho de decir lo que quieras, tienes todo el derecho de odiarme, pero por mi parte, simplemente ya no puedo resistir estar lejos de ti.
-¿Y si yo te lo pido, Edward?
-No tendría opción.
-Estuviste aquí.
-¿Qué?
-Dime una cosa, ¿Me has visitado constantemente?- No sonó como una pregunta, si no mas bien como una afirmación.
El nerviosismo estaba impreso en su semblante, junto con la duda, pero para mi todo tenía sentido ahora, mi inseguridad, esa sensación que sentía desde hacía poco, era él, Edward había decidido seguirme. Idiota…
-Puede que si.
-¿Si o no?- mi tono de voz era desafiante, frío y hostil, no iba a darle compasión a ese hombre, no después de haberle entregado mi corazón, lo cual fue sólo para lastimarlo.
-Si.
-Eres injusto, Edward.
-Lo sé, lo siento, solo… yo solo…
-No, no sabes la razón por la que eres injusto. Vamos, pregúntame.
Soltó un gemido luego de escuchar como tragaba grueso, aunque el no lo necesitaba, los nervios humanos eran algo que dejaban costumbre.
-¿Por qué soy injusto?
-No me dejas seguir tu consejo, mas bien, no estas cumpliendo tu promesa.
-¿Cuál promesa?- preguntó extrañado.
-Será como si nunca hubiera existido.
Dejé de observarle, girando mi cuerpo para apoyarme de un costado, dándole la espalda a Edward, no iba a dejar que este encuentro indeseado fluyera, así que cerré los ojos, buscando el sueño, cuando de pronto el silencio reino en mi habitación, me giré y descubrí que él ya no estaba. Desaparece para siempre.
Ahora estaba segura de mis sentimientos.
Siento la demora, no tuve ni tiempo ni inspiración. Bueno, me ha gustado bastante la actitud de Bella con Edward, se da cuenta de lo que tiene, y de lo que pierde si perdonara a Edward, en su posición, habría echo lo mismo, al fin de cuentas, para que hacer algo de lo que luego te arrepentirás.
Amo a Jake, él es el pobre que sufre aquí sin razón y.y
Gracias por los reviews! Espero les haya gustado el Cap.
Besos! Dejen reviews =)
Whitlock lover.
