El Bosque de la Verdad
El Pecado del Saber
Era viernes en la mañana, estaba saliendo el sol por el horizonte, en un sofá de una casa muy elegante y grande como una mansión estaba recostada una señorita de cabello violeta oscuro y ojos del mismo color, en la alfombra que estaba debajo estaba recostado un jovencito de cabello castaño y con ojos café casi del mismo color que el de su pelo, a lado de el, otra jovencita de cabello castaño claro corto, ojos café claro también con un vestido que parecía de un ángel, estaba descalza y dormía placidamente, era un día muy tranquilo al parecer. Mientras en una habitación de la misma casa, en una cama había un muñeco de felpa que parecía estaba roncando. La niña de cabello castaño claro empezó a despertar, se limpio los ojos con sus manos y lanzó un pequeño bostezo, se levantó y fue a observar como es que se veía la mañana.
-'Al parecer ya amaneció… ¿Debería estar en la escuela, no?, a no…hoy no ay clases, nos avisaron que por ser la primer semana, nos darían este viernes libre…bueno eso me da tiempo para poder descansar un poco más…o pensar en mis dos amigos que están aún dormidos'.-Pensó la niña volteando a ver a los otros dos jovencitos que aún estaban dormidos, la niña sonrió dulcemente y subió las escaleras hacía una de las habitaciones, entró y vio que el muñeco estaba en su cama, sonrió de nuevo y fue a un escritorio que estaba en frente de la cama, tomó un poco de dinero y salió de la habitación, bajo las escaleras con cuidado y con poco ruido, fue a la puerta y salió cerrando la puerta con delicadeza, después se dirigió a la biblioteca de la ciudad, entro y se encontró con la que administraba el lugar.
-Disculpé Señorita, me puede decir ¿Dónde encuentro la sección del Satanismo, La Guerra del Cielo, Cosas Humanas, Dios y demás?-Preguntó la niña a la señorita como si le preguntaran eso todos los días.
-¿Disculpe?, ¿No cree que esos temas son muy raros para una niñita de su edad?-Preguntó la Señorita mirando raro a la niñita que parecía no tenía idea de lo que significaba esos temas.
-Sí, se que son algo avanzados para mí, pero es que tengo curiosidad, y además usted esta aquí para hacer eso, no me lo pude negar.-Respondió la niña aún como si nada.
-Bueno…sí, mira están en la Sección B15-Dijo la Señorita tranquilamente a la niña y se puso a sellar libros.
-Gracias.-Dijo la niña, 'A ver… estoy en la sección B30, bueno a moverme, B29, B28…' Y así fue la niña contando los números hasta llegar al B15, entró y miro lo grande que era la sección, parecía que era toda una cuadra de libros, empezó a buscar libros y los recogió, agarró los de arriba con una escalera, y después ella ya tenía por lo menos 10 libros en sus manos, se sentó y empezó a leerlos.
Lucifer. Capítulo 1: El Misterio de Lucifer.
El universo siempre misterioso e insondable. Tan grande y majestuoso. O tal vez, nosotros tan pequeños e insignificantes. Universo relativo y cambiante. En la comparación se gana, pero también se pierde. ¿Somos mejores que algo? ¿Somos peores que otros seres? La eterna pregunta. ¿Que somos? ¿Quienes somos dentro de un cosmos infinito?
Antes del despertar del universo no existía nada, lo absoluto dormía una vez mas envuelto en sus eternas vestiduras. El primer rayo de la mañana surgió de entre las tinieblas y encendió los mundos, su fuego ilumino cada uno de los rincones del espacio. El aliento del Eterno se expandió por todo el espacio y la vida se desplegó una vez más en el eterno retorno de todas las cosas.
Hoy comprendemos que el nacimiento del Universo se produjo a trabes de una gran explosión que originó los mundos y las estrellas. El Universo entero está en continua expansión, es el aliento de Dios que se expande al igual que nosotros en menor escala, cuando exhalamos el aire expandimos ese aliento contenido en el interior. Esa es la figura. Algún día Dios inspirará nuevamente y será el día en que todo volverá a dormir por las siete eternidades, hasta que vuelva exhalar y todo vuelva otra vez.
Tratar de comprender la naturaleza del universo no es una tarea fácil para la razón que busca razones para apoyar otra posible razón. Es igual que tratar de entender a Dios con la razón finita y limitada de seres humanos. A Dios no se lo puede entender. Nuestra razón no abarca su totalidad, la mente humana es una sola de las siete llaves que el espíritu posee. Y como tal tiene su anverso y reverso. Colocar mal una llave en una cerradura puede provocar la inutilización de la llave o de la cerradura. Para acceder a los conocimientos superiores no existe en el mundo otra regla que aquella que nos legaron los antiguos sabios. Es esa regla de todo aspirante a los poderes espirituales: Saber-Querer-Osar y Callar.
En estas escuetas palabras se encuentran contenidas la dirección del aprendizaje. El uso de la mente y la razón es solo una guía. Constituye un poder, pero no puede dominarlo todo. Es un error enorme creer que solo la razón puede desentrañar todo el misterio universal. Otros atributos humanos que no son tenidos en cuenta a la hora del saber tienen la capacidad de abrir puertas que a la razón le esta prohibido o simplemente no se ajustará jamás. Cada cosa en su tiempo y en su justa medida armoniza los aspectos y se logran resultados mayores. El poder de la razón hace que el mundo muestre tan solo un lado de la realidad. Realidad que a veces se desvanece para dar pasó a una visión diferente del universo seudo conocido. Es entonces cuando la razón cree alucinar. Cree que algo anda mal en la maquinaria en la que está inserta, que ese ser humano está volviéndose loco. Pero por suerte no puede eliminar el resto por mas que lo niegue, a lo sumo terminará autodestruyéndose con el fin de no ver una realidad que no comprende.
Escritos muy antiguos se conservan en el mundo. Restos de civilizaciones milenarias se encuentran aun hoy en día para dar testimonio de un saber al que todavía la humanidad actual no ha llegado y tal vez le cueste mucho sacrificio y años alcanzar. Se cree que cuando alguien encuentra una tumba, una pirámide, un tesoro para nuestros ojos ha encontrado algo de un pasado remoto. Cuando en verdad ha hallado un indicio, una señal para encauzar nuevamente una nueva dirección, se ha revelado un sentido que señala un sendero hacia el futuro. Vamos hacia donde otros seres con conciencia ya fueron millones de años antes que nosotros, nos precedieron en el camino y dejaron alguna chuchería como señal disfrazada. Tan sagaces como cuando intentamos darnos a entender sin dar mayores indicios ya que esperamos mas del trabajo del otro por su propio bien que el que nosotros estamos dispuestos a hacer para fama personal.
El comienzo del universo es un misterio que los científicos actuales tratan de develar a trabes de enormes telescopios y robots tanteando arenas de planetas. Buscan una señal, una luz en las perdidas tinieblas. Buscan el principio del Big Bang, la Gran Explosión que dio origen al universo mismo, buscan, sin saberlo a ese rayo de la mañana, del despertar, a esa luz primigenia, buscan a Lucifer.
Cuando nada existía y no había cielo ni estrellas cuando no había universo. Y lo absoluto reposaba en la nada eterna, un rayo de luz quebró las tinieblas. Un fuego fulgurante nació y encendió los mundos. A ese fuego primigenio se lo llamó Lucifer, que significa "el que porta la luz" o "el que trae la luz" Lucifer fue la primera manifestación de Dios saliendo de su letargo. Es el primer ángel que tuvo como misión encender la chispa primera que dio luz al universo. Su misión se remite a eso: encender el fuego. Pretender asumir otras misiones no le corresponde. Ese fuego primigenio continua en el universo encendiendo y expandiéndose, pues el universo aun esta en expansión. Quienes buscan con la razón encontrarán una explicación desde su formación pero no lo comprenderán. El día que encuentren ese fuego primigenio, abr una confusión mayor en las mentes racionales, pues no podrán entender sus designios, sabrán de una fuerza que los puede aniquilar tan solo con un breve chispazo. Y tendrán que reconfigurar su rumbo. Tendrán que aceptar y callar. Lucifer fue la primera creación de Dios y como tal tiene un rango muy elevado y está fuera del alcance de la comprensión humana. Es a Dios a quien le corresponde juzgarlo y no a los seres humanos. Recuerden que así como ciertas Dominaciones, Potestades y Virtudes no están al servicio de los humanos, el ángel Lucifer tampoco lo está, en absoluto. Tratar de hacer contacto con este ángel es un error muy grande y que se puede pagar muy caro. Su misión no se detiene y el fuego que maneja es algo incomprensible para los humanos u otras conciencias.
Mucho se asocia la figura de Lucifer con la del Diablo. Esta es una asociación obligada de algunos partidarios de religiones nacidas en la confusión de los primeros tiempos del presente milenio ya que se tenía que discernir entre el bien y el mal. La figura de Lucifer por su controvertida misión se asocio al espíritu del mal, pero estudiando las religiones antiguas, mucho más que las occidentales encontramos que este ángel esta fuera del espacio y el tiempo de la razón humana. El fuego siempre despertó reverencia y temor entre las poblaciones antiguas y por que no actuales. La luz puede iluminar a quien se sirve de ella con fines medidos pero puede fulminar a quien se abusa. La función primaria del fuego es la de crear y la secundaria de iluminar. Estas funciones pueden traer salvación pero también destrucción. La figura del diablo se asoció entonces a la de Lucifer como ángel caído, como entidad que se reveló ante Dios como su contraparte. Pero como caudillo de las tinieblas no es Lucifer ya que el mismo no podría ser nunca entonces portador del fuego y de la luz. Sucedió que en el despertar del universo Dios dic la orden a las almas de salir de su letargo y poblar los mundo y trabajar su conciencia para engrandecer el saber universal, hubo una parte de esas almas que quisieron continuar durmiendo en el seno del Señor, como cuando uno duerme placidamente en una habitación a oscuras y lejos de los ruidos. La otra parte de las almas quisieron cumplir con el mandato y se dispusieron a trabajar en los mundos. Hubo una guerra en el cielo entonces. Las almas que estaban dispuestas a cumplir con la orden de Dios estaban a las órdenes del Arcángel Miguel, mientras que las almas rebeldes estaban a las órdenes de un Arcángel rebelde de nombre Shaitan y mas tarde llamado Satán o el adversario. La lucha se desato y duro mucho tiempo. Ganaron las huestes que estaban a las ordenes de Miguel, mientras que la otra parte, que en el total representaba la tercera parte de las almas tuvieron que resignarse y llegar de mala gana a los mundos y trabajar para encontrar verdaderamente el sentido con mucho sacrificio y una constante rebeldía que aun hoy se puede apreciar en el obrar de algunos seres. Quienes buscan desesperadamente llevar a todos los seres nuevamente al seno de Dios sin cumplir con la obra. Por eso desprecian la tierra y a los hombres y fundan nuevas creencias que confunden a todos.
Se menciona que fue Lucifer el caudillo que se rebeló ante el mandato divino, pero en verdad eso sería confundir más sobre el asunto. A Lucifer le correspondió llevar la primera luz de la mañana y esa es su misión. No se puede mencionar como ángel caído ya que aún está encendiendo las nuevas luces del universo y está muy ajeno de las discusiones humanas. En tanto que el adversario puede que esté presente en todos los lugares donde pueda y sobre todo, en este mundo.
Capítulo 2: Lucifer, ¿El Iniciador de la Guerra de los Cielos?
Según las tradiciones religiosas, antes de crear el mundo, Dios creó a los ángeles. Estas criaturas estaban destinadas a servir a Dios y compartir su Gloria; y, entre ellos, Dios designó algunos capitanes: los arcángeles.
La tradición cuenta que uno de los mejores arcángeles comenzó a sentir envidia del poder de Dios y comenzó a desearlo para sí. Así, Dios separó a este ángel de su Reino y lo expulsó junto a todos aquellos ángeles que siguieran sus ideas. Y asumiendo el nombre de Lucifer (Satanás o el Diablo), partió.
Normalmente llamo a esto la primera etapa de la Guerra del Cielo.
Eventualmente, llegó el tiempo de la creación del mundo y así lo hizo. La tradición dice entonces que Lucifer estuvo muy al tanto de la creación y que notó que Dios eligió al hombre como su criatura favorita en este nuevo mundo. Para Lucifer, esto fue perfecto. Como sabía que no estaba en condiciones de atacar a Dios directamente, ahora iba a usar a estas pequeñas criaturas llamadas hombres para herir a Dios.
Y así lo hizo.
La tradición dice que el hombre fue engañado por el Demonio y que así, este comenzó a errar. Estos yerros dejaron las cosas listas para nuevos yerros y pronto el mal se esparció y creció como una bola de nieve o una reacción en cadena. Hasta entonces, parecía que Lucifer estaba ganando esta segunda etapa de la Guerra del Cielo: No sólo estaba hiriendo a Dios sino también estaba logrado que los pecados de los hombres hicieran de estas criaturas infelices. Mas Dios eligió tomar partido actuando sobre los hombres.
Y así lo hizo. Había prometido respetar la libertad de los hombres, así que no simplemente vino a deshacerse de Lucifer. Eligió a un hombre para plantar la semilla de Su salvación.
Y usted conoce el nombre de este hombre: Abraham (Nota: si usted es musulmán, usted conoce a Abraham como Ibrahim, Paz Haya Sobre Él y Todos Los Suyos).
Con Abraham y todos los otros personajes que usted puede encontrar en la Biblia, Dios dejó su semilla germinar. Luego, cuando llegó el tiempo, envió a Su Salvador al mundo: Jesús (si usted es judío, usted no cree que Jesús sea el Salvador del mundo y respetamos eso; sin embargo, vamos a mantenernos en el punto de vista cristiano para el resto de este artículo).
Así, Jesús vino al mundo con dos misiones y una directriz. Su primera misión era enseñar a los hombres a defenderse de las tentaciones de Lucifer. La segunda, pagar el precio de todos los malos actos de los hombres y reconciliar de este modo a los hombres con su Creador. La directriz era muy sencilla: Jesús tenía que hacerlo sin faltar a la libre voluntad que Dios había dado a cada uno de ellos. ¿Fue Jesús Dios o sólo el Hijo de Dios? No vamos a entrar en ese debate en este artículo, así que continuemos.
Y Jesús lo hizo: Vino al mundo y vivió como humano. Luego creció y enseñó a los hombres cómo defenderse del mal. Por último, pagó, con su crucifixión, todos los pecados de los hombres sin faltar a la libre voluntad de cada uno de ellos en el proceso. Por hacerlo (es decir, por cumplir con su misión), Dios resucitó a Jesús y le llamó al Cielo. Ahora la segunda etapa de la Guerra del Cielo estaba completa para Dios. Y confió a los hombres pelear la tercera etapa por Él.
El la tercera etapa de la Guerra del Cielo, los hombres tienen rol protagónico. Vivimos en un mundo en donde reina Lucifer y en el que los hombres se ven continuamente engañados, manipulados y utilizados tanto para herir a Dios como para hacer a más hombres infelices y propensos al pecado. En el otro, Dios, a través de Jesús, enseñó a los hombres a defenderse de Lucifer y les dio la orden de enseñar a todo hombre sobre la tierra a hacer lo mismo y pasar la voz.
La Guerra del Cielo continúa.
La pequeña niña se detuvo antes de continuar, su cabeza le dolía y tenía los ojos enrojecidos 'Se me hace que la señorita tenía razón, estos libros son muy complicados para mí…pero voy a seguir leyendo ya que mi nombre es Sakura Kinomoto y necesito entender esto' pensó la niña y volvió a empezar a leer el libro.
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Eran ya las 11:00a.m. Y los dos jovencitos seguían dormidos en esa casa, todo apuntaba a que no se iban a despertar en un buen rato.
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Sakura vio que ya no había nada nuevo que leer, lo que quedaba era solo una breve descripción de lo que ya leyó, agarro otro libro y comenzó a leer.
Los Demonios: Capítulo 1 "Los Demonios"
Los demonios son ángeles caídos que desobedecieron y se rebelaron contra Dios. Son los responsables de la inmortalidad, crímenes, desastres, guerras, hambre, enfermedades y todo aquello que hace sufrir a la humanidad.
Entre los demonios se tomó como rey de los infiernos a Satanás o Lucifer. Su mayor deseo era ser venerado con la misma intensidad que Dios y poseer el control de todos y cada uno de los seres que habitaban la Tierra, en especial el alma del hombre. Comenzó una batalla sin cuartel entre los ángeles y los hijos de la oscuridad o demonios. Ajeno a todo esto, el hombre, continuó en la tierra perfeccionándose para llegar a ser dueño y señor de toda la creación, o eso intentó en algunas ocasiones, porque la mayoría de estos intentos por acabar con el mal fueron fallidos.
Los Demonios son el enemigo del hombre, que aplastaron el Dominio Numae por placer, y han pasado toda su historia conocida luchando contra la humanidad por cuerpos y almas. Los demonios son como ningún otro enemigo, pues a ellos no les interesa meramente la adquisición de territorio, mas buscan reducir a la humanidad a esclavos, que sufran a su placer, y que vivan sólo al antojo de sus temibles amos.
Los canales del infierno no dan tregua, no toman prisioneros, y no buscan nada, solo la destrucción de nuestros cuerpos, nuestras naciones y nuestras almas.
Los primeros demonios aparecieron en el espacio conocido al final del Dominio Numae. Usaron sus extrañas tecnologías y magia, un arte desconocido para los Numae y barrieron a las defensas Numae, tragaron totalmente la mitad del Dominio antes de que se pudiese retardar su avance.
Cuando golpeó la segunda ola de Demonios, los Numae los mantuvieron apartados con dos innovaciones: los Derivantes conocidos como Caballeros, que se engendraron específicamente para luchar contra los demonios, y la magia Numae, si un poco primitiva, pero era una nueva forma de magia. Sin embargo, hasta los Numae no pudieron resistir la tercera invasión y pronto se acabo el Dominio.
Ninguno sabe por seguro porqué los Hijos Del Infierno detuvieron su ataque, pero se retiraron del centro de Stellae Cognitae, dejando que las naciones destruidas alrededor de Numa respirasen y se reconstruyeran. Cada nación que sobrevive tiene su propia teoría, aunque es seguro que la mano del Omnipotente les concedió una oportunidad a los Hombres para reconstruir y arrepentirse.
Stellae Cognitae todavía está encerrado por la inmensidad de Stellae Diaboli, y hasta los Demonios controlan pequeñas porciones de territorio dentro de nuestro propio espacio. Cada cinco siglos, los Demonios organizan invasiones masivas en Stellae Cognitae, que solo son retrocedidos por los valientes sacrificios de los hombres de esos tiempos. En la tregua provisional entre esas invasiones, los Demonios intentan subvertir a la humanidad desde adentro, buscando a los débiles, avaros o malditos y pactan con ellos, ofrecen regalos falsos a cambio de precios inconcebibles.
Capítulo 2: "El Origen de los Demonios"
La existencia de los demonios esta probada en los libros de teología, hablase de los pigmeos, las esfinges, el fénix, tez, y nadie los había visto. Nosotros escuchamos hechos y dichos del diablo, describir sus varias formas, cacarear su destreza y maña; sin embargo no se deben estas aventuras a los sueños y los desvaríos muy frecuentemente insípidos de algunas imaginaciones ardientes.
Los antiguos admitían tres clases de demonios, los buenos, los malos y los neutros. Los primeros cristianos solo reconocían dos, los buenos y los malos. Los demonómanas lo han confundido todo y para ellos todo demonio es un espíritu maligno. Orígenes y algunos filósofos sostienen que los malos espíritus son más viejos que nuestro mundo. La Biblia no habla de las creaciones de Ángeles ni de demonios.
Dios había creado nueve coros de Ángeles, los serafines, los querubines, los tronos, los demoníacos, los principados, las virtudes de los cielos, las potestades, los arcángeles y los Ángeles.
Todos estos eran puros y jamás inducían al mal. Algunos se dejaron tentar por el espíritu de la soberbia; se atrevieron a creerse tan grandes como su creador, y arrastraron en su crimen a los dos tercios del ejército de los Ángeles. Satanás, el primero de los serafines y el más grande de los seres creados se había puesto a la cabeza de los rebeldes.
Una loca ambición causo su perdida; quiso reinar en una mitad de cielo y sentarse en un trono tan elevado como el del creador. Dios envió contra el al arcángel San Miguel, con los Ángeles que permanecieron a la obediencia; una terrible batalla se dio en el cielo. Satanás fue vencido y precipitado al abismo con todos los de su partido. Desde este momento, la hermosura de los sediciosos se desvaneció; sus semblantes se obscurecieron y arrugaron cargándose sus frentes de cuernos, de sus traseros salió una horrible cola, armaron se sus dedos de curvas uñas. La deformidad y la tristeza emplazaron en sus rostros a las gracias y a la impresión de la dicha, sus alas de puro azul se convirtieron en alas de murciélago, porque todo espíritu bueno o malo es halado.
Belial: también llamado Belhor, Baalial, Beliar, Beliall, Beliel, es un demonio proveniente de la mitología hebrea y que aparece en el Antiguo Testamento. Los hombres impíos son considerados los hijos de Belial en el judaísmo.
En los primeros escritos cristianos, Belial era identificado como el ángel de confusión, lujuria y deseo, creado después de Lucifer. Paradójicamente, hay quienes consideran a Belial como el padre de Lucifer y el ángel que lo impulsó a la rebelión contra Yahvé, siendo el primero de los ángeles caídos en ser expulsado.
Desde la Edad Media ha sido considerado un poderoso príncipe de los infiernos, con ocho legiones de demonios a su cargo. Se dice que es un demonio de aspecto agradable y que induce a todo tipo de pecado, especialmente relacionados con el sexo y la lujuria. Se le da el nombre también del "señor de la arrogancia" o "señor de orgullo" (Baal ial).
Para cuando se reanudó la escritura de la Biblia en el siglo I, el término Belial se usaba como un apelativo de Satanás. Por lo tanto, cuando el apóstol Pablo escribió en su serie de contrastes paralelos "¿Qué armonía hay entre Cristo y Belial?" (2 Corintios 6:15), se suele entender que Belial es Satanás, y de hecho la versión Peshitta siríaca traduce así este término. Belial también se dice que nace del nombre Alexander.
Se usa también para designar la cualidad o condición de ser inútil, despreciable y no servir para nada. El término bíblico hebreo beli yá àl se aplica a ideas, palabras y consejos, así como a circunstancias calamitosas y, con más frecuencia, a hombres que no sirven para nada, a hombres de la peor calaña; por ejemplo: los que inducen a adorar a otros dioses; los benjamitas que cometieron el crimen sexual de Guibeah; los hijos inicuos de Elí; el insolente Nabal; los opositores de David, el ungido de Dios; los compañeros ociosos de Rehoboam; aquellos que conspiraron contra Nabot instigados por Jezabel, y, en general, los hombres que provocan contiendas. Indicando que el poder enemigo no volvería a obstaculizar la adoración verdadera de Su pueblo en su tierra, Jehová declaró mediante Su profeta: "Ya no volverá a pasar por ti ninguna persona que no sirve para nada. Enteramente será por cierto cortada". Se dice que en el mes de mayo de 2008 se reencarno en un chileno; además se dice que en el mismo individuo se reencarno astaroth
Leviatán: EN VARIOS PASAJES DE LA BIBLIA SE MENCIONA A UN ANIMAL MARINO YAMADO "LEVIATAN", EL CUAL HA SIDO IDENTIFICADO CON CUALQUIERCOSA, DESDE UNA SERPIENTE MARINA HASTA UNA BALLENA. LA TRADUCCION DE LA PALABRA NO ES MUY CLARA, PERO AMENUDO ES INTERPRETADO COMO "MONSTRUO TORTUOSO", LO CUAL SIN DUDA HACE PENSAR EN ALGUNA CLASE DE SERPIENTE. NO OBSTANTE, LA DESCRIPCION MAS COMPLETA DEL LEVIATAN, LA CUAL APARECE EN EL CAPITULO 41 DEL LIBRO DE JOB, PRESENTA UNA IMAGEN BASTANTE DIFERENTE: "¿PODRAS TU PESCAR Y SACAR FUERA CON ANZUELO AL LEVIATAN?... SE MUESTRA FEROZ SI LO DESPIERTAS; NADIE PUEDE RESISTIR SU SEMBLANTE... ¿QUIÉN ABRIRA LAS PUERTAS DE ESTA BOCA? ESPANTA EL CERCO DE SUS DIENTES. SU CUERPO ES COMO LOS ESCUDOS FUNDIDOS DE BRONCE, Y ESTA APIÑADO DE ESCA-MÁS APRETADAS ENTRE SI: LA UNA ESTA TRABADA CON LA OTRA, SIN QUE QUEDE NINGUN RESQUICIO POR DONDE PUEDA PENETRAR NI EL AIRE. ESTA LA UNA PEGADA A LA OTRA, Y ASIDAS ENTRE SI, QUE DE NINGUN MODO SE SEPARARAN. SUS ESTORNUDOS RELAMPAGUEAN LUZ, Y SUS OJOS COMO LOS ARREBOLES DE LA AURORA... EN SU CERVIZ RESIDE LA FORTALEZA: Y VA DELANTE DE EL, EL TERROR. LOS MIEMBROS DE SU CUERPO ESTAN PERFECTAMENTE UNIDOS ENTRE SI; CAERAN RAYOS SOBRE EL, MAS NO SE MOVERA DE SU SITIO... CUANDO EL SE LEVANTA TIE-NEN MIEDO LOS FUERTES..."
LA DESCRIPCION PROPORCIONA OTOS MUCHOS DETALLES SOBRE LA FUERZA DEL LEVIATAN, TALES COMO SU HABILIDAD PARA ARROJAR FUEGO DE LA BOCA, PARA RESISTIR LAS EMBESTIDAS CON LANZAS Y OTRAS HAZAÑAS MILAGROSAS. POR LO COMUN, SE HA SUPUESTO QUE EL LEVIATAN NO ES UN ANIMAL IMAGINARIO, PERO NO RESULTA DE NINGUNA MANERA OBVIO CUAL SIRVIO DE INSPIRACION PARA DICHA DESCRIPCION. ALGUNAS DE LAS DECLARACIONES, COMO "LA UNA (ESCAMA) ESTA TRABADA CON LA OTRA", QUE SE HA INTERPRETADO EN EL SENTIDO DE QUE LEVIATAN ERA UN ANIMAL CON LAS PATAS PALMEADAS, Y LAREFERENCIA A LAS ESCAMAS AJUSTADAS Y UNA BOCA LLENA DE "ESPANTOSOS" DIENTES, HAN HECHO QUE MUCHOS COMEN-TARISTAS LLEGUEN A LA CONCLUSION DE QUE EL LEVIATAN SE REFIERA A UN GRAN COCODRILO, UN ANIMAL QUE LOS HEBREOS ANTIGUOS HUBIERAN CONOCIDO BIEN. SI SE TRATARA DE LA UNICA MENCION DEL LEVIATAN, QUIZA PUDIERAMOS CON-TENTARNOS CON LA IDENTIFICACION COMO COCODRILO. NO OBSTANTE, EXISTE UNA REFERENCIA MAS BREVE, PERO MUCHO MAS FAMOSA AL LEVIATAN EN EL SALMO 104, VERSOS 25-26: "¡MIRA ESE GRANDE MAR, SU ANCHURA INMENZA, Y CUANTOS PE-CES CRIA: ANIMALES PEQUEÑOS Y MIL GRANDES! LASNAVES POR EL CORREN Y AHÍ ESTA EL LEVIATAN QUE TU CREARAS PARA QUE JUEGUE EN EL". EN ESTE CASO, LA REFERENCIA HACE ALUSIÓN A UN ANIMAL DE MAR, PERO LOS CO-CODRILOS HABITAN LOS RIOS Y LOS PANTANOS. LA AFIRMACION DEL SALMO HA LLEVADO A LA IDENTIFICACION DEL LEVIATAN CON LAS GRANDES BALLENAS.
ES POSIBLE QUE LA MISMA PALABRA, LEVIATAN, SE UTILIZA COMO REFERENCIA A DOS ANIMALES DISTINTOS. EL LEVIATAN DE JOB ES UN COCODRILO, MIENTRAS QUE EL DE LOS SALMOS ES OTRA COSA DIFERENTE, UNA BALLENA O UN ANIMAL MARINO AUTENTICAMENTE DESCONOCIDO.
Satanás: La leyenda de SATANÁS, según la historia, cuenta de un ángel muy hermoso y él más inteligente de todos, que por su soberbia y orgullo fue desterrado del cielo; y al igual que una serie de ángeles que como él, se revelaron ante Dios y fueron sacados por el Arcángel San Miguel.
La creación del hombre aconteció después de la caída de Satán. Dios lo hace conocer ante el hombre como el caído, provocando en Satán un odio terrible, él más bello de los ángeles se transformó en una figura horrible, de aspecto animal, bajo la que se esconde el burlador burlado y degradado.
Entre los ángeles y demonios no hay diferencia de naturaleza, tienen el mismo origen. Los demonios son simplemente ángeles rebeldes caídos, que en vez de obedecer a Dios, obedecen a Satán (El Príncipe de las Tinieblas). Dios creó a todos los ángeles y a las demás criaturas, mientras que Satanás no ha creado demonios.
En el Apocalipsis Satán significa el adversario de Dios, se convierte en anticristo, pero las dos palabras no tienen el mismo sentido, el anticristo es aquel que vendrá antes del triunfo definitivo de Cristo, entendiéndose como adversario de Cristo.
Los demonios puestos bajo las órdenes de Satán, están en todas partes, son legiones, no están solo sobre la tierra, también en el fuego, el aire. El mundo presente esta saturado de demonios, son tan numerosos como los granos de polvillo.
El diablo se esfuerza por tentar a los pecadores, a los santos y especialmente al propio Dios, a veces tiene éxito y otras veces fracasa.
Satán prueba a los Ascetos y a los santos con el aguijón de carne, atormenta a San Antonio, los simples clérigos y laicos que llevan una vida mundana. Tienen aún mayores dificultades para triunfar contra sus embustes, comprar mediante contratos de buena vida las almas de los desgraciados, acechan las debilidades de los moribundos, dispuesto a atrapar las almas pecadoras, en el momento que escapan del cuerpo. Satanás no es solo el seductor, es además el verdugo de los réprobos precipitados a las llamas del infierno.
En la antigüedad los demonios tenían el papel de los microbios, en la medicina moderna a su malicia se le atribuían todas las enfermedades: Parálisis, ceguera, gota, las afecciones nerviosas como la epilepsia, y a los histéricos los consideraban como poseídos.
Además los incendios, tormentas marinas y a todos aquellos desastres naturales se presentan como acciones del demonio.
Una leyenda Mesoamericana expresa lo siguiente:
"Cuando Dios expulsó a Satán del Cielo, lo condenó a un infierno, un sitio que es lo contrario de la tierra, el día es la noche y la noche es el día, las almas deambulan sin una razón, donde no existe la risa, donde a veces el frío es intenso y otras veces el calor es insoportable, y los espíritus no tendrán descanso.
El diablo como venganza ante Dios, trata de convertir a la tierra en un infierno, tentando, destruyendo, etc. Y solo aquellos que están verdaderamente con Dios subirán a la Gloria del cielo y los otros serán reclutados a vivir eternamente en el mundo de las sombras"
Belfegor:
El libro «De Prestigiis», publicado en Basilea en 1568 por Jean de Wier , afirma que el reino infernal cuenta, salvo error u omisión setenta y dos príncipes y 7.405.926 diablos, los cuales se hallan divididos en 1.111 legiones de 6.666 abortos del infierno.
Belfegor, conocido también bajo el nombre de Baalfegor, es uno de los grandes seductores del infierno, al que suele enviarse a la tierra para que atraiga a los hombres, bajo la forma de una mujer, corrompiéndoles a la vez con riquezas.
Es demonio ingenioso y atractivo, que actúa sobre los hombres proporcionándoles descubrimientos y tesoros ocultos. Se le ha identificado a veces como Príapo, dotándole de las características de éste:
"El rey del
rayo es Júpiter. De Neptuno el arma es el tridente. Poderoso
gracias a su espada es Marte. La lanza, Minerva, es tu atributo.
Con el tirso emparrado, Baco entabla el combate. La mano de Apolo
lanza la flecha, como todo el mundo sabe. Arma la pica la invicta
diestra de Hércules: más a mí un carajo erecto me hace
terrorífico"
Lucifer: Lucifer... La simple mención de su nombre parece evocar el olor del azufre. Se le imagina como el ángel más bello de la creación y también como el causante del mayor drama cósmico jamás ocurrido. Cuenta la leyenda que, seducido por su propio orgullo, arrastró a una gran parte de los ángeles que adoraban a Dios, provocando una rebelión cuyas consecuencias. Últimas son la existencia del dolor, la maldad y la muerte en el mundo. Lucifer es considerado desde entonces como el ideólogo del mal, el instigador del lado oscuro del hombre, el tentador primero. Pero su historia está llena de contradicciones, y una de ellas es la ausencia de una verdadera historia.
Porque, un acontecimiento de tal magnitud, de tamaña trascendencia para el ser humano, no podía pasar desapercibido para los autores de la Biblia. En sus páginas deberíamos encontrar un relato pormenorizado del suceso y de cuáles fueron sus causas.
Pero no es así. De hecho, el nombre de Lucifer ya no aparece en ninguna Biblia moderna, aunque sí estuvo presente en las antiguas. Fue borrado de la historia, pero no de la leyenda. En realidad, todo el mito moderno de Lucifer parte de un equívoco, de un simple error de traducción.
"Lucifer" es una palabra latina que significa "portador de la luz". Fue empleada por San Jerónimo en la elaboración de la Vulgata —la versión en latín de la Biblia— para traducir el término hebreo Helel (literalmente «resplandeciente») de un texto de Isaías. Fue una elección meditada, que buscaba conciliar los distintos sentidos que —según algunos— el texto hebreo parecía contener. Y es que, ya en aquella época, algunos "Padres de la Iglesia" habían creído encontrar en aquellas palabras ¡la descripción de la caída de Satanás!
Hasta aquel entonces Lucifer —también conocido como Heósforo— era tan sólo un dios menor de la mitología grecorromana, un hijo de la diosa Aurora que nada tenía que ver con las tradiciones judías o cristianas. Su condición de descendiente de los dioses influyó en la elección que realizó San Jerónimo.
Pero, ¿qué decía en realidad el texto de Isaías? El profeta recogía la siguiente sátira, compuesta por Yahvé evocando la derrota de su enemigo, el rey de Babilonia: « ¿Cómo has caído del cielo, astro rutilante, hijo de la aurora, y has sido arrojado a la tierra, tú que vencías a las naciones? Tú dijiste en tu corazón: "El cielo escalaré, por encima de las estrellas de El elevaré mi trono y me sentaré en la montaña del encuentro, en los confines del Safón; escalaré las alturas de las nubes, me igualaré a Elyón (el Altísimo)". Por el contrario, al sol has sido precipitado, al hondón de la fosa» (Is. 14, 12-11).
La Vulgata empleó la palabra Lucifer en la traducción de la primera frase:
« ¿Quomodo cecidisti de coelo, Lucifer qui mane oriebaris?...» Las sucesivas versiones a las lenguas vernáculas conservarían sin traducir esa palabra latina: « ¿Cómo caíste del cielo, oh Lucifer, hijo de la Aurora?...» Desde entonces, Lucifer fue considerado un nombre propio. Había nacido la leyenda del ángel rebelde, el mito grecorromano resurgía, la leyenda .pagana se cristianizaba y el origen del mal en el mundo había sido, por fin, hallado. Se había creado un nuevo nombre y un nuevo personaje.
El mito sobreviviría luego al paso de las edades y muchas leyendas medievales se nutrirían de estas ancestrales raíces, creando relatos de gran belleza y simbolismo, pero Isaías -su autor primigenio- sabía muy poco de mitología clásica. Sus fuentes pertenecían a un ámbito cultural muy diferente y el fondo de sus palabras reflejaba un drama que nada tenía que ver con batallas cósmicas entre ángeles, pero sí de luchas entre dioses. O al menos entre hijos de los dioses
Baalberith: Demonio del segundo Orden. Jefe secretario y activista del infierno. Se le ubica entre los más poderosos príncipes del infierno. Originalmente era el Dios Fenicio Cananita.
Belcebú: También conocido como Belzebú y Beelzebub, este demonio es el Príncipe de los demonios. El primero después de Satán. El señor de las moscas y cuya apariencia toma a veces colosal; de rostro hinchado, coronado con una cinta de fuego, cornudo, negro y amenazante, peludo con alas de murciélago
Astaroth:Astaroth es el nombre otorgado a un varón, por la encarnación medieval de una poderosa Diosa-Demonio, de nombre Astoreth. Archiduque del occidente de los infiernos. Representado como un ángel coronado, desnudo enclenque sosteniendo una víbora en la mano izquierda y cabalgando a lomos de un dragón.
Capítulo 3: "Los Nueve Círculos del Infierno, o El Recorrido al Infierno de Dante"
El Infierno esta hecho de los nueve círculos, pero para poderles redactar mejor esto, los dividiremos en zonas de misma importancia.
Zona Gris: Esta consta de la Selva del Pecado y la Playa de la duda.
Esta se compone de aquellos lugares que se encuentran fuera del Infierno, es decir, al inicio del viaje de Dante. Durante esta etapa, Dante toma consciencia de que debe cambiar el rumbo de su vida, y es auxiliado por el espíritu de Virgilio, en el inicio de su viaje.
Este le comunica que tiene la misión de guiarle a través del Infierno; único camino posible en el proceso de expiación de los pecados del alma. Luego de pasar una noche de dudas y miedos, el poeta y su guía se ponen en camino.
La Selva del Pecado: La historia comienza cuando el protagonista, Dante Alighieri, se despierta reflexionando sobre su vida de pecador, lo que lo ha llevado a perderse en medio de una oscura y densa selva (la cual es símbolo de la manera en que el pecado nubla los sentidos y hace al hombre perder el camino correcto). Luego de avanzar un poco, comienza a subir una montaña cuya cima se encuentra revestida de los rayos del sol. Sin embargo, al poco andar, le intercepta una pantera manchada, seguida de cerca por un león y una loba, fieras que finalmente le hacen desistir de alcanzar la esperanzadora montaña.
Una vez que inicia el camino de vuelta, Dante se encuentra con el espíritu de quien se identifica como Virgilio, poeta romano de la antigüedad admirado por el protagonista. Le explica que para poder huir de aquellas bestias y salir de la oscura selva, deberá seguir otra ruta, una que le mostrará los horrores del Infierno y la esperanza del Purgatorio. Dante acepta el desafío de semejante viaje, y ambos personajes comienzan a caminar.
Lamentablemente, la información de la playa de la duda no aparece…o no queremos decírsela pequeña niña…ahora bajaremos a la Zona Azul
Zona Azul: Esta Zona esta formada por el Vestíbulo de los Ígnavos y la orilla del Arqe ronte. Dante y Virgilio atraviesan las puertas del Infierno para llegar a esta zona, dentro de la cual se encuentran inmediatamente con el Vestíbulo de los Ígnavos. Muchos concuerdan con que este lugar no se encuentra propiamente dentro del Infierno, ya que no constituye un círculo en si. Luego de salir del vestíbulo, los protagonistas llegan a las orillas del Aqueronte, primero de los ríos Infernales e hito de transición para entrar verdaderamente al Infierno y el primero de los círculos.
Ambos poetas atraviesan la puerta del Infierno, no sin antes leer un mensaje que Dante considera aterrador. Del otro lado, se encuentran inmediatamente con un oscuro lugar, plagado de lamentos, gritos, blasfemias y otros sonidos indeseables.
Al avanzar divisan una muchedumbre que camina desnuda por este gran espacio, siguiendo una bandera blanca que flamea sin cesar, mientras son picados constantemente picada por avispas, moscas y otros insectos voladores. Desde las alturas se escucha el espantoso coro que forman los ángeles que en la batalla contra Lucifer, no se rebelaron contra Dios, pero tampoco le fueron fieles. Virgilio explica quienes son estas personas: los ígnavos, perezosos o faltos de diligencia para elegir entre el bien y el mal, almas que vivieron sin infamia pero también sin alabanza. Se dice que ni la misericordia de Dios se apiada de ellos, ni la Justicia Divina los condena al Infierno; por esta razón, no se considera al vestíbulo como un lugar que se encuentre dentro del territorio mismo de Lucifer.
Dante observa a la muchedumbre, y dice reconocer a aquel espíritu que hiciese la "gran renuncia", sin embargo, no lo identifica claramente de ninguna manera. Luego de caminar algún tramo, ambos poetas se encuentran con un nuevo grupo de pecadores, a la orilla de un gran río... luego pasan a la Orilla de Arqueronte
Llegan a la orilla del gran río Aqueronte, Dante y Virgilio divisan al barquero Caronte, quien se acerca navegando y gritando.
Virgilio explica a su acompañante, que este personaje es el encargado de cruzar las almas de los pecadores hasta la otra orilla, lugar donde comienza el Infierno.
En un principio, Caronte ve a Dante y se niega a cruzarle, sin embargo Virgilio le increpa para convencerle de que no puede oponerse a la voluntad divina. Así, la barca se llena y comienza el viaje a través del río. Sin embargo, antes de llegar a la otra orilla, un temblor y la aparición de relámpagos rojos, aterrorizan a Dante, haciéndole perder el conocimiento.
Zona Verde: Una vez que se atraviesa el Aqueronte, es posible decir que hemos entrado de lleno al Infierno. Esta zona se compone sólo por el primer círculo; el limbo, donde se encuentran las almas de quienes no han recibido el bautizo ni ningún otro sacramento católico.
Dante despierta a en la orilla opuesta del Aqueronte, describiendo su intento de mirar el fondo del Infierno; este cono invertido formado por diferentes círculos. Sin embargo, el abismo es tan profundo, oscuro y nebuloso, que dicha tarea se vuelve imposible.
Ambos poetas comienzan a caminar en descenso y entran inmediatamente en el primer círculo: el Limbo, lugar que, según Virgilio, es aquél donde se encuentran las almas de quienes no recibieron el bautismo ni abrazaron la fe católica, categoría que lo incluye a el mismo.
Mientras caminan por este lugar, escuchando los suspiros de hombres, mujeres y niños que viven con un deseo sin esperanza, Virgilio habla a Dante sobre la bajada de Jesús al Infierno. Al rato, ambos se encuentran con cuatro importantes poetas de la antigüedad que les saludan: Homero, Horacio, Ovidio y Lucano. Los seis caminan juntos hasta llegar a la entrada de un castillo rodeado de siete murallas y un riachuelo, en cuyo interior se encuentra un fresco y verde prado. Este es el hogar de los paganos virtuosos, donde Dante reconoce a varias personalidades importantes de la historia y del mundo antiguo. Después de un momento, ambos poetas continúan su camino hacia el segundo círculo
Dato: La ciudad a la que entran los seis personajes (Dante, Virgilio, Homero, Horacio, Ovidio y Lucano), es símbolo de la sabiduría, rodeada de las siete murallas que serían las ramas del conocimiento: física, metafísica, ética, política, economía, matemáticas y dialéctica. Detrás de estos muros se encuentran los llamados paganos virtuosos; grandes hombres y mujeres de la antigüedad que se destacasen como héroes, poetas y sabios. Estos no pueden salvarse ya que no conocieron a Cristo, aunque al contrario de los pecadores en otros círculos, han encontrado un camino de luz gracias a sus acciones y sobre todo, a la razón. Sin embargo, la fuerza de la razón es incapaz de alcanzar la vida eterna, ya que para ella, debe sumársele la fe.
Zona Amarilla: Luego de salir del primer círculo, el Limbo, el cual es parte de la zona verde, se entra en la zona amarilla o de la Incontinencia. En esta zona, que se compone de los círculos 2, 3, 4 y 5, podemos encontrar los pecados de Lujuria, Gula, Avaricia y gasto desmedido (denominado como Prodigia) e Ira y Melancolía. Estos pecados son los que se encuentran en los círculos mas altos (si contamos con que ni la Ignavia ni el nos ser bautizados, son verdaderos pecados), y los realizan las personas que pierden la razón y se entregan a sus apetitos físicos
Dante y Virgilio descienden desde el primer al segundo círculo, cuya entrada está protegida por el gran rey Minos. Éste se encarga de juzgar a las almas que llegan al Infierno (y que no se quedan ni en el vestíbulo de los Ígnavos, ni en el Limbo), designando el círculo que deben ocupar, mediante las vueltas que da su cola alrededor de su cuerpo.
Luego de que Minos le advierte a Dante, que está a punto de entrar en la "mansión del dolor", y de que tenga cuidado de no fiarse de nadie, ambos poetas continúan su camino
Dante y Virgilio avanzan por el segundo círculo, cuando comienzan a escuchar gritos y lamentos, además del ensordecedor rugido de un viento tempestuoso.
Al cabo de un momento, Dante divisa un grupo de almas pecadoras, que se contorsionan sin parar en el aire, empujados por un torbellino de viento negro.
Virgilio se da a la tarea de mostrarle uno por uno, a los diferentes personajes históricos que entre ellas podemos encontrar, mientras Dante se apiada de ellas, ya que en el fondo, han pecado por amor.
Luego de un rato de observarlas, Dante llama a una pareja que se destaca de entre las demás; son Paolo y Francesca de Rímini. La muchacha cuenta la historia de como ambos -esposa y cuñado-, cayeron presas de un apasionado amor, y fueron muertos al ser descubiertos por el esposo. Al oír este terrible suceso, Dante cae desmayado de dolor y compasión.
Dante despierta encontrándose ya en el tercer círculo (el de la gula), aunque antes de poder avanzar, sale a su paso Cerbero, el terrible can guardián de esta zona.
Virgilio actúa raudo, recogiendo puñados de tierra del suelo, y lanzándoselos a las fauces del animal, el cual se apacigua, engañado por la treta.
Luego de pasar por sobre algunas almas hundidas en el pantano, Dante se detiene a hablar con una de ellas que se ha levantado. Es Ciacco, personaje florentino de la época, que Dante sitúa aquí por haber sido un glotón empedernido. La conversación que mantienen, trata sobre la situación política florentina; Dante pregunta y Ciacco augura un mal futuro. Luego de pedirle a Dante que renueve su recuerdo en el mundo de los vivos, Ciacco vuelve a caer en el pantano, para no levantarse más.
Dante y Virgilio continúan caminando por el círculo, hasta que llegan al lugar donde se desciende hacia el siguiente.
Zona Naranja: Una vez que se atraviesa el Aqueronte, es posible decir que hemos entrado de lleno al Infierno. Esta zona se compone sólo por el primer círculo; el limbo, donde se encuentran las almas de quienes no han recibido el bautizo ni ningún otro sacramento católico.
Los poetas acaban de bajar de la barca de Flegias, y se encuentran detenidos por las puertas infranqueables de la ciudad de Dite. Allí Virgilio duda un momento sobre la ayuda celestial que se le ha prometido; la cual tarda en llegar
Es ese el momento en que aparecen las feroces Erinias o Furias; quienes amenazan a Dante con invitar a la Medusa a que lo convierta en Piedra. Virgilio protege a Dante del peligro, cuando a lo lejos, cruzando la Estigia, aparece un enviado celestial.
Dicho personaje, un ángel, abre la puerta de la ciudad con un toque de su varita, sin obtener ningún tipo de oposición. Seguidamente, increpa a las furias y otros personajes que han intentado oponerse a la voluntad divina del viaje de los poetas, y se marcha.
Una vez adentro, Dante y Virgilio avanzan por entre sepulcros abiertos, que se encuentran incendiados constantemente... es el castigo de los heresiarcas
Virgilio y Dante caminan por entre las tumbas de la ciudad, visitando el sector de los epicúreos; filósofos medievales que postulaban el placer intelectual como fin último de la existencia humana, y que negaban la inmortalidad del alma.
Conversando se encuentran, cuando de una de las tumbas, emerge Farinata, personaje opositor a las ideologías políticas y religiosas de Dante. Mantienen un intercambio de puntos de vista, hasta que de la misma tumba, surge Cavalcante, otro personaje florentino. Cavalcante pregunta por Guido, su hijo, poeta y amigo de Dante, pero cuando éste le responde en tiempo pasado, Cavalcante cree que su hijo a muerto, y vuelve a sumergirse en el fuego de su castigo.
Por su parte, Farinata continúa su conversación con Dante, augurando un oscuro futuro político florentino, además del exilio próximo del poeta. Una vez terminada la conversación, Farinata vuelve a meterse en su tumba abierta, y los viajeros recomienzan la marcha por la ciudad, llegando a una parte donde el camino comienza a bajar y el hedor se hace fuerte y permanente.
No hay datos de la siguiente parte del viaje de Dante.
Zona Roja 1: Dante y Virgilio atraviesan la laguna Estigia para enfrentarse a las puertas de Dite. Aquí empieza la parte más difícil del viaje, ya que la zona naranja es el límite de los pecados de Incontinencia, y los separa de los pecados de malicia, aquellos que se ejecutan con la intención clara de dañar al prójimo. Sin embargo, en su interior, la ciudad guarda a un tipo de pecador, que se puede considerar como una mezcla entre los incontinentes y los maliciosos: los herejes. La herejía se opone a las doctrinas de la Iglesia y los mandatos oficiales de la religión cristiana, y puede ser vista como una incontinencia intelectual o violencia contra Dios.
Luego de que ambos poetas rodeasen el Flegetón con la ayuda de Neso, entran en un frondoso bosque de árboles nudosos, y habitado por arpías. Mientras avanzan, Dante escucha lamentos por todos lados, creyendo que son los pecadores que se ocultan en el follaje. Adivinando su equivocación, Virgilio le aconseja cortar la rama de un árbol, acción que Dante realiza, y que conlleva la molestia del propio árbol, quien le increpa por su falta de piedad.
En efecto, los pecadores de este círculo, son los suicidas, y su castigo, es ser convertidos en árboles y picoteados por las arpías. El árbol con quien los poetas conversan, es Pier della Vigna (poeta y ministro de Federico II Hohenstaufen), quien narra su historia, agregando que, al llegar la hora del juicio final, los suicidas serán las únicas almas que no volverán a entrar en sus cuerpos humanos. La consecuencia de haberse quitado voluntariamente la vida, será arrastrar sus cuerpos hasta este bosque, y colgarlos de sus propias ramas.
En esto se encuentran, cuando aparecen las almas de dos hombres, escapando de un grupo de perras negras. Uno de ellos se esconde tras un arbusto, siendo encontrado inmediatamente por las bestias, y despedazado violentamente. Una vez que han desaparecido las perras y la segunda alma fugitiva, Dante y Virgilio se acercan al arbusto para conversar con el.
Aparece Gerión frente a los poetas, y se posa en el borde del abismo. Dante nota que hay algunos pecadores sentados cerca de ahí, y Virgilio le permite ir a verlos de cerca, mientras él se encarga de tratar la bajada con Gerión.
Una vez que Dante se acerca a dichos pecadores, se da cuenta de cada uno tiene un pequeño saco colgando del cuello; saco que está adornado con diferentes escudos de armas. Son las insignias de varias familias italianas, conocidas por sus actividades de usurearía.
Luego de que uno de los pecadores le grita que se vaya, Dante recuerda que debe partir con Virgilio. Una vez que se reúne con él, este le explica que será necesario bajar sobre la grupa de Gerión, ya que no existe otra posibilidad para seguir avanzando. Dante acepta y se suben en la bestia, la cual emprende vuelo, descendiendo circularmente.
Zona
Roja 2: Luego
de salir de la zona roja 1 (pecados de violencia, o Injuria mediante
fuerza), Dante y Virgilio deben bajar un insondable abismo, con la
ayuda de Gerión, la bestia halada mitológica.
La zona roja 2 se
conforma por el octavo círculo, recibiendo el nombre de Malebolge
(fosas del Mal), ya que se constituye de diez profundas fosas que
pueden atravesarse gracias a puentes de piedra que las cruzan. En
estas fosas, se castiga la primera de las subdivisiones de la Injuria
por fraude; el Engaño o la mentira aplicada a quienes no confían en
el pecador.
De esta
manera, encontramos a seductores y rufianes, aduladores, simoniacos
(clérigos que comercian con sus puestos), adivinos, barateros
(hombres que comercian con sus cargos públicos), hipócritas,
ladrones, consejeros falsos, cismáticos y falsificadores.
Finalmente, para pasar al próximo nivel, es necesaria la ayuda de
los gigantes, quienes tienen su propio espacio dentro del Malebolge,
en forma de un gran pozo.
No hay información de las primeras dos fosas.
Dante y Virgilio llegan a la tercera fosa del 8º círculo, donde descubren que el suelo está lleno de pozos, de los que sobresalen las piernas de los pecadores, hasta el muslo. En esta posición invertida se castiga a los simoníacos, cuyas plantas de los pies se encuentran ardiendo constantemente.
Dante se encuentra curioso de uno que agita las piernas mas que los demás, y cuyo fuego castigador en sus pies, parece más rojo. Virgilio le anima a descender juntos, para que el mismo sea quien le pregunte lo que quiera a dicho pecador. Así lo hacen, y una vez frente al incógnito personaje, Dante se inclina para demandar su identidad. Éste responde que es el papa Nicolás III, y que debajo de el, hay varios papas mas enterrados, además de augurar que luego de él, vendrán algunos mas, tales como Bonifacio VIII y Clemente V. En ese momento, Dante ejecuta una dura reprimenda al eclesiástico, increpándole su grave pecado y reflexionando sobre el justo castigo.
Luego de esto, los poetas salen de la fosa para avanzar a la siguiente.
Dante y Virgilio atraviesan el puente de la quinta fosa, la cual contiene una pegajosa y espesa resina que hierve constantemente. Caminando van, cuando detrás de ellos aparece un demonio con un pecador sobre sus hombros. Sin verlos, el demonio hecha su presa a la resina hirviente, luego de lo cual es arponeada sin piedad por otros muchos demonios que se encontraban al borde de la fosa. El poeta griego aconseja a Dante que se esconda mientras el va a dialogar con los demonios, los cuales al verle, le atacan inmediatamente. Sin embargo, Virgilio pide que se acerque sólo uno con quien entenderse, al cual hace entender que es inútil intentar oponerse a la voluntad divina de que él y Dante crucen el Infierno.
A raíz de esta conversación, Dante sale de su escondite. Malacoda, el demonio que lidera al resto, dice a Virgilio que el puente que cruza la sexta fosa, se ha desmoronado, y que tendrán que tomar un desvío, ofreciendo una escolta de demonios para que les acompañen (fin del canto 21)
Parten caminando todos, poetas y demonios, y bordean la quinta fosa. Dante observa que los pecadores sumergidos en la resina hirviente, sacan partes de su cuerpo por algunos momentos, volviendo a sumergirse rápidamente, por miedo a que los demonios les arponeen. Sin embargo, uno de ellos se demora más de lo necesario, y es enganchado de los cabellos, por el demonio Graffiacane. El pobre pecador (identificado como Ciampolo) está ahora a merced de los malhechores, aunque antes de cualquier ofensa, Virgilio alcanza a preguntarle algunas cosas. El pecador nombra a algunos barateros italianos: fray Gomita y Don Miguel Zanche (cancilleres importantes de la isla de Cerdeña, en la época medieval), pero no logra distraer la atención de los demonios, uno de los cuales le corta el antebrazo.
Ante la posibilidad de ser desmembrado completamente, el pillo pecador inventa una farsa, convenciendo a los demonios de que le liberen, y así podría llamar a otros sumergidos para su sádica diversión. Sin embargo, cuando es liberado, escapa lanzándose nuevamente a la resina hirviente y desapareciendo al instante. Tras el se lanzan Alichino y Calcabrina, quienes pelean por haber sido engañados, cayendo también a la resina hirviente, sin poder salir.
Dante y Virgilio aprovechan esta situación, para escapar sigilosamente, ya que preveen que los demonios podrían hacerles algún daño.
Dante y Virgilio avanzan y dejan atrás la 10º fosa, para llegar a un lugar cuya iluminación no permite ver mas que algunas altas torres.
Virgilio le corrige: no son torres, sino gigantes, y los reconocen cuando se acercan aún más. Están metidos en grandes fosas, y sus cuerpos sobresalen a la vista desde el ombligo. Al primero que ven es a Nemrod, y luego a Efialto.
Finalmente, es Anteo el que les ayuda, mediante la petición de Virgilio, a bajar desde el nivel octavo, al noveno.
Zona Roja 3: Dante y Virgilio continúan bajando, hasta llegar al novel inferior del Infierno. Una vez ahí, se encuentran con que deben caminar sobre un lago congelado: el Cocito, limo de los cuatro hitos hidrográficos del Infierno.
Este lugar está plagado de pecadores congelados y enterrados en el hielo desde la cintura para abajo. Mientras caminan, Dante observa a dos pecadores que están muy cerca uno de otro, y desea conocer sus identidades, sin embargo no le responden. Es un tercer personaje, Camiccione de Pazzi, quien le explica a Dante que esos dos son Napoleón y Alejandro Degli Alberti.
Luego de conversar por algunos momentos, Dante y Virgilio continúan caminando hacia el próximo recinto: Antenora.
Ambos poetas llegan a un punto en el cual las almas se encuentran atrapadas completamente dentro del hielo; ninguna de sus extremidades asoma hacia el exterior.
Avanzan por este recinto sólo algunos metros, cuando de pronto se encuentran frente a frente con el horrible Lucifer.
El gran demonio es de proporciones gigantescas, y está atrapado desde la cintura en el hielo. Su cabeza se divide en tres y con cada boca devora a un pecador distinto: Judas, Bruto y Casio.
Ahí se quedan contemplándolo algún tiempo, hasta que Virgilio decide que es hora de partir.
Ambos poetas avanzan hacia Lucifer, hasta que le alcanzan. Una vez ahí, Dante rodea por el cuello a Virgilio, quien se agarra de los vellos del gran demonio, y comienza a descender a través de la hendidura que hay en el hielo.
Cuando ya habían avanzado algunos metros, Virgilio da la vuelta, quedando boca abajo. Al rato terminan el descenso (que se había convertido en ascenso), para salir a una caverna. Dante muy confundido, mira a su alrededor y se encuentra con las enormes piernas de Lucifer, saliendo por la hendidura en el suelo... Virgilio explica: han atravesado el centro de la tierra, y han salido al otro hemisferio.
Ahora solo resta que ambos comiencen a ascender, para que al rato salgan nuevamente a la superficie, a contemplar un hermoso cielo estrellado.
-Esto es demasiado.-Dijo Sakura cerrando el libro…-Pero debo saber más-Repuso mientras se ponía su mano sobre la frente, tenía algo de fiebre, y le dolía la cabeza, pero eso no la detuvo, agarró un tercer libro y empezó a leer.
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En la casa el niño de cabello café se levantó y notó que no estaba la otra niña que estaba su lado, levantó a la niña de cabello largo violeta y empezaron a buscar en toda la casa.
-No esta en el patio.-Dijo un niño de cabello café y ojos café claro
-Tampoco en las habitaciones.-Dijo otra niña de cabello violeta oscuro y ojos del mismo color.-Syaoran, si no esta aquí, quiere decir que salió, ay que buscarla.-
-Sí…Tomoyo, tú busca en la Escuela, y yo buscaré en los alrededores-Dijo Syaoran mientras abría la puerta de la casa.
-Sí.- Dijo Tomoyo. Los dos salieron corriendo de la casa y empezaron a buscar a Sakura
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El Cielo: Capítulo 1, Los Nueve Coros Angelicales.
Serafines:
El
superior directo es el Creador. Son los más cercanos a El y los más
hermosos artífices de la belleza. Se los considera la jerarquía más
alta de los Ángeles; rodean el trono de Dios y lo alaban cantándole
"Santo, Santo, Santo".
Se dice que poseen seis pares de
alas; dos tapan la cara, dos el cuerpo y las otras dos las utilizan
para volar (algunos dicen que se cubren de la luz de Dios).
Sirven
al Dios que poseemos en cada uno de nosotros y trabajan especialmente
con la energía amor; son conocidos también como cantores o músicos
de Dios. Se los representa a veces con instrumentos musicales o
cantando; transmiten la frecuencia Amor Impersonal y la sabiduría
del amor.
Querubines: Trabajan con la energía Sabiduría y están dirigidos por el Arcángel Gabriel. Se los divide en Querubines del Fundamento y Querubines del Firmamento; custodian los lugares sagrados, sostienen la Creación para que ésta no se destruya. Sostienen las galaxias, los sistemas, las órbitas de los planetas, y hay Querubines sobre dichos planetas, soles y estrellas.
Su nombre deriva del hebreo "Kerub",
que se interpreta como "el que intercede" o "el
conocimiento en sí mismo".
Se los representa en el período
barroco sosteniendo los cielorrasos de una habitación como
regordetes alados.
La energía cósmica es transmitida por un
Querubín. Trabajan el macro y el microcosmos: nuestra conciencia del
infinito.
Los Querubines del Fundamento protegen los lugares sagrados; abriendo poco a poco dichos lugares, que eran secretos y protegidos hasta ahora (ej.: se están descubriendo lugares como templos, tumbas, escritos antiguos, etc.).
Tronos:
Están
dirigidos directamente por el Creador y trabajan la energía Poder;
manejando el impulso de vida y el impulso creador.
Nuestro Ángel
Solar es un trono. El Padre está sentado en un trono. En la
mitología se los menciona como carros de fuego o ruedas que conectan
el cielo con la Tierra.
Los impulsos son dos: uno gira hacia la
derecha y otro hacia la izquierda; son como dos anillos que se
entrelazan. Somos nosotros, con nuestras dos polaridades, es decir,
el Yin y el Yang.
Nuestra Presencia es nuestro presente continuo
en nosotros, el que siempre está, el gemelo sabio, el que siempre
estará.
Los Tronos están dentro del grupo de ángeles de mayor
tamaño y toman distintas formas; una de ellas, se dice, es la silla
del Padre
Dominaciones: El superior directo de las Dominaciones es el Arcángel Rafael. Trabajan con el rayo verde; son sanadores e integradores en los niveles físico, emocional y mental. Transmiten técnicas y conocimientos necesarios para la sanación, ya sea para los humanos como para el planeta y todos sus reinos (mineral, vegetal, animal). Transmutan lo enfermo por lo sano; son ángeles que protegen los hospitales, los trabajos de yoga y meditación. Son seres celestiales que gobiernan las actividades de todos los grupos angélicos inferiores a ellos.
Se los puede invocar para todo caso de enfermedad, ya sea
física, emocional o mental. Manifiestan la sanación, la verdad, la
concentración, la consagración y fundamentalmente la perfección.
Se los llama también los enjoyados, los médicos del cielo,
etc.; sus ropajes son blancos o verdes con piedras preciosas, y sus
alas son de color tiza.
Estos ángeles exaltan la belleza, la educación, la música, el arte, la sabiduría, el amor. Transmutan todo lo bueno para nosotros
Virtudes:
Trabajan
con la energía de sabiduría y el director es Dios. Se caracterizan
por ser pequeñas y muchas, y traen rápidamente energía espiritual.
Son hacedoras de milagros; trasladan la luz al planeta, son muy
rápidas.
Transmiten mayor cantidad de energía espiritual en
menor tiempo. Se les quita figura por su rapidez, por eso
generalmente se las simboliza como una carita con alas; traen la
respuesta de Dios en situaciones extremas.
Traen la energía
búdhica necesaria para que se realice lo que el ser considera un
milagro, por ejemplo una resurrección, alguien imposibilitado de
caminar y que comienza a hacerlo, etc. Producen una transformación
en la materia.
Son conductores de todas las frecuencias
espirituales (todos los colores).
Cuando enviamos luz al planeta,
son las virtudes las que intervienen. Pertenecen al plateado que es
la vibración más alta del rayo blanco (energía fría). A medida
que más grupos humanos aprendan a trabajar con las virtudes, habrá
una mayor infusión de energía espiritual disponible para nuestro
planeta.
Poderes
y Potestades: Son
ángeles guerreros y se los representa con armaduras; son el ejército
del Padre. El jefe o príncipe es el Arcángel Miguel, y trabajan con
el rayo azul.
Desde este coro se coloca sobre cada ser un Ángel
de Protección con el propósito de proteger la materia, que lo
acompaña durante todas las vidas desde el momento en que aparece por
primera vez como humano. Luchan contra el plano astral más denso y
se los invoca para librarse de entidades y pensamientos negativos.
Equilibran y reconcilian los opuestos (por ejemplo, donde hay
oscuridad buscan la luz). Es un coro muy grande y de él depende el
equilibrio entre el bien y el mal.
A este coro pertenecen los
Ángeles del Nacimiento y los Ángeles de la Muerte, que son los que
acompañan al ser cuando viene a este plano y también lo llevan de
vuelta, ayudando a despegar sus cuerpos de este plano.
Este coro
angélico tiene a su cargo que nunca el mal supere al bien.
Principados:
Están
dirigidos por el Arcángel Uriel. Desde este coro es colocado sobre
cada ser un ángel con el propósito de suministrarle todo lo que
pueda necesitar.
Son los grandes ángeles que rigen los reinos
elementales y los contienen dentro del orden divino; son los
guardianes de los grandes grupos, de los países y naciones, de las
ciudades, de nuestro barrio, nuestra manzana, nuestra casa, animales
y plantas. También son ángeles integradores; acuden según nuestras
necesidades o en momentos de desesperación.
Dentro de los
Principados existen y trabajan nueve coros más (sólo para el reino
humano) que cumplen distintas actividades: hacer trabajos internos
para la contemplación; desarmar energías del plano astral denso;
para aquietamiento pre-meditativo; para lograr quietud en situaciones
que se viven como extremas; para adquirir fuerzas y resolver
situaciones sin temor ,etc.
Nos dan discernimiento, son
ejecutores del dar. Sus virtudes son servicio, suministro, serenidad,
paz y sanación psicosomática. Hay que pedirles todo lo que queremos
sin pensar en cómo lo queremos.
Los Principados también
atienden a los reinos mineral, vegetal, animal y humano.
Arcángeles:
Son
corrientes de vida independientes de los ángeles y los elementales.
Son los ángeles súper lumínicos, mensajeros que llevan los
decretos divinos; están considerados como los intercesores más
importantes entre Dios y los humanos. También los llaman los
mensajeros de Dios y son los que comandan las legiones del cielo en
su constante batalla con los hijos de las tinieblas (se cree que en
algún momento fueron como humanos, pero no se sabe cuántas ruedas
kármicas atrás).
El contacto con el mundo angélico es un
contacto directo con la Conciencia Cósmica, con la frecuencia Amor,
y es en sí mismo Alegría. Están dirigidos directamente desde el
plano búdhico, por el Padre.
Los arcángeles son los seres más
evolucionados junto a los Elohims. Son co-creadores del Universo. De
esta rueda kármica el más antiguo de todos es el Arcángel Miguel.
El Príncipe de los Arcángeles es Miguel, por ser el más
antiguo. La mayor triangulación la componen el Arcángel Miguel, el
Arcángel Jofiel y el Arcángel Chamuel.
El Corán reconoce a
cuatro arcángeles, pero sólo menciona a Gabriel y a Miguel;
mientras que las fuentes judeo-cristianas están de acuerdo en que
son siete y los más conocidos son Miguel, Gabriel, Rafael y Uriel
que dirigen cuatro coros. Hay otros además de éstos.
Los
principales son siete, tienen libre albedrío y pueden presentarse
sin ser convocados:
MIGUEL: es el jefe de los Poderes y las
Potestades. Es para protección y para no tener negatividad.
JOFIEL:
representa la Sabiduría Divina; es el rayo amarillo.
CHAMUEL:
está relacionado con el confort y el amor impersonal; es el rayo
rosa.
GABRIEL: es la energía de equilibrio, la belleza y el
arte; es el rayo blanco.
RAFAEL: es el médico de Dios;
representa la sanación de las enfermedades físicas. Es el rayo
verde.
URIEL: es suministro, paz; cura enfermedades
psicosomáticas. Es el rayo oro-rubí.
ZADQUIEL: trabaja la
transmutación, es organización. Rayo violeta.
Ángeles: Es en general la denominación para todas las jerarquías, si bien conforman un particular grupo y un coro completamente diferente de los demás. Son básicamente los mensajeros de Dios, los mediadores en asuntos espirituales de carácter personal y los que reciben a cada uno de los nacidos en la Tierra a su cuidado, bajo el rol de Ángeles Custodio o de la Guarda. Se los suele representar de variadas formas, como niños, bebés, hombres jóvenes o doncellas, aunque en verdad no se determina cuál es el aspecto (siempre hablando en forma figurada) o la edad de los mismos. Tampoco aparecen en la Biblia afirmaciones concluyentes de apariciones dando una representación única para ellos. En modo subjetivo, cada humano tiende a representar la presencia angélica de acuerdo a sus inherentes criterios estéticos intrínsecos, por lo tanto es imposible definir una variable constante.
Capítulo 2: La Familia de Dios.
La Biblia encierra muchas sorpresas. Su estudio detallado revela circunstancias que chocan frontalmente con los dogmas establecidos con el paso de los siglos. Una de ellas se refiere a las creencias originales del pueblo judío. En un principio, aunque pocos lo sepan, Israel aceptaba la existencia de otros dioses, pero sometidos a la autoridad de Yahvé. Esa concepción coincidía, a grandes rasgos, con la que tenían los cananeos, el pueblo que habitaba gran parte de las tierras que luego serían conquistadas por lsrael La principal diferencia entre ambos consistía en que, para los primeros, ese dios principal era Yahvé, mientras que, para los segundos, era Baal.
Pero Baal no era sino el hijo de otro dios llamado El, a quien sustituyó en el trono. Curiosamente, Yahvé manifiesta en la Escritura numerosas veces, su odio visceral hacia Baal, pero nunca hacia su progenitor. Sorprende que un dios celoso como era Yahvé permitiera después a los judíos utilizar esa misma palabra, «El», para designar a su persona, tal y como podemos observar en numerosos pasajes de la Biblia.
¿Por qué esa excepción con un dios de sus enemigos los cananeos? ¿Acaso se trataba de un dios diferente? Esas contradicciones han llevado a algunos exégetas a insinuar que ese dios El de los cananeos y su homónimo hebreo —también conocido como Yahvé— podrían ser en realidad el mismo dios. Hay un texto clave en el capítulo 14 del Génesis que parece confirmar tal hipótesis. Allí encontramos a dos personajes, uno judío —Abraham— y otro cananeo —Melquisedec—, que se saludan mutuamente invocando ambos al mismo dios: El-Elyón, nombre compuesto con el del dios cananeo y el superlativo «Elyón» (el Altísimo). El que tanto Melquisedec como Abraham utilizasen en su saludo el mismo nombre, no deja opción a ninguna otra explicación: ambos adoraban al mismo dios. Yahvé no era sino el nombre con el que los judíos conocerían al antiguo dios de las cananeos, y a partir de ese momento el título de «el Altísimo», utilizado hasta entonces sólo por los cananeos, pasaría también a ser empleado por los israelitas para referirse a su dios.
Y si ambos dioses eran en realidad el mismo, las «leyendas» de los textos cananeos pueden también aplicarse a Yahvé. Así, por ejemplo, se dice que de los amores de ese dios con distintas mujeres nacieron varios hijos. Uno de ellos, llamado Sahar (aurora) tiene una relación directa con la historia de nuestro personaje, pues en el texto de Isaías Lucifer es llamado Helel ben Sahar por el propio Yahvé, es decir «Lucero hijo de la Aurora». Y aquí nos encontramos con la paradoja de que —en base a ese título, y según la mitología cananea— Lucifer podría ser descendiente directo, aunque no reconocido, de Yahvé.
Antes de rechazar de plano tan heterodoxa idea deberíamos regresar al texto de Isaías. Allí comprobaremos cómo Lucifer pretendió «escalar el cielo y colocar su trono por encima de las estrellas de El». Se dice que en la Biblia, las estrellas simbolizan los miembros de la corte de Yahvé. Pero el texto menciona algo más: Lucifer ambicionaba «sentarse en la Montaña del Encuentro, en los confines del Safón». «Safón», en hebreo, significa «norte», pero para los cananeos, el Safón era precisamente la montaña donde moraba la divinidad. No lejos de ahí se encontraba «la Montaña del Encuentro», lugar donde los dioses tenían sus asambleas. La idea es casi universal: los griegos hablaban del monte Olimpo, en cuyo pico más alto vivía Zeus, y en su morada convocaba las reuniones con otros dioses; los hindúes mencionan el monte Meru, en cuya cumbre se hallaría la ciudad dorada de Brahma, punto de encuentro de dioses. Tales ideas, lejos de ser ajenas al pensamiento hebreo, se encuentran ratificadas en multitud de puntos de la Escritura, supervivientes a posteriores «retoques» más acordes con la ortodoxia monoteísta de los últimos siglos del judaísmo. Pero, ¿qué ocurría en la privacidad de las reuniones de Yahvé con los otros dioses?
Aunque el Libro de los Salmos es bien conocido, casi nunca se repara en el revelador contenido del número 82. Allí se habla de un Yahvé orgulloso, que ostenta de nuevo la jefatura entre los dioses, dispuesto a poner las cosas en su sitio. Dice así el texto:
«Elohim se yergue en la asamblea de El, en medio de los dioses juzga: ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente y guardaréis consideración a los malvados? Haced justicia al humilde y al huérfano, vindicad al infeliz y al pobre. Rescatad al humilde y al indigente,- de manos de malvados liberadle... Yo me dije: ¡Dioses sois, e hijos de Elyón todos vosotros, sin embargo, moriréis como hombres, y como cualquiera de los príncipes, caeréis».
Dioses sois, e hijos, de Elyón! El texto no deja lugar a dudas: los dioses juzgados, aquéllos a quien Yahvé había confiado distintas funciones, son sus propios hijos y el texto pertenece a la Biblia. Ahora bien, ¿qué funciones realizaban estos hijos de Elyón? La respuesta nos la da el Deutemnomio:
«Cuando Elyón repartió las naciones, cuando distribuyó a los hijos de Adán, fijó las Íronteras de los pueblos según el número de los Sene'El [los hijos del dios El], mas la porción de Yahvé fue su pueblo» (Deut. 32, 8-9).
Es decir, cuando Yahvé comenzó tener descendencia, dividió su reino entre sus hijos, reservado para sí una parte del territorio: el que primero ocuparían los cananeos y luego Israel. Tal pudo ser el origen de muchas monarquías de aquella zona. Pero con el tiempo esos reyes dejaron de ser leales y cuestionaron la supremacía de Yahvé. Incluso su propio hijo Baal llegaría a arrebatarle el trono. Esa fue la razón por la que Yahvé planeó la invasión del territorio cananeo por el pueblo de Abraham: necesitaba que un nuevo pueblo fiel ocupase su antiguo territorio, le rindiera culto y le erigiera de nuevo en dios del lugar. Con ello recuperaría además del trono en aquella zona, el título que había perdido de «Dios de )os dioses» (Jos. 22, 22). En cuanto a esos otros dioses, Yahvé no dudó ni por un momento en acabar con ellos cuando lo creyó necesario. Eso sí, les dedicó bellas palabras que recordaran su antigua magnificencia. Así, por ejemplo, ocurrió con el rey de Tiro:
«Tú eras sello de perfección —evocaba Yahvé— lleno de sabiduría y de acabada belleza; en el Edén, jardín de Elohim, habitabas. Tú eras un querubín consagrado como protector. Yo te había establecido; estabas en la Santa Montaña de Elohim... hasta que se descubrió en ti la iniquidad. Se enegrió tu corazón por tu belleza, echaste a perder tu sabiduría por tu esplendor. Por tierra te he derribado... te he arrojado de la Montaña de Elohim, y te he destruido, ¡oh, querubín protector!» (Ez. 28).
Capítulo 3: El Cielo
1. ¿Qué es el cielo? Se llama cielo al estado de felicidad de quienes mueren en gracia de Dios. Es la sentencia de premio del juicio de Dios. Es la situación de gozo completo sin mezcla de dolores que reciben quienes alcanzan la santidad y se presentan ante Dios con el alma limpia, brillante, adornada de virtudes y buenas obras.
2. ¿Qué premios hay en el cielo? El cielo es un premio eterno. Allí nadie puede pecar, ni lo desea. Sólo se ama el bien. Los gozos del cielo duran para siempre, nunca terminan. Suelen agruparse en dos:
La visión de Dios. Es el premio principal: la unión con Dios, la intimidad con el Señor que es el Bien supremo y origen de todos los bienes y gozos posibles.
La felicidad completa. Todos los buenos deseos satisfechos, todas las ilusiones cumplidas. En compañía de los ángeles y los santos, y de Santa María.
3. ¿Por qué cuesta tanto imaginar la gran felicidad del cielo? Porque el mayor gozo del cielo es espiritual, y en esta vida hay mucha tendencia a buscar la felicidad en asuntos materiales. Así se pierde soltura para captar los bienes espirituales y su valor superior.
4. ¿Hay diversos gozos en el cielo? Sí. Los más santos gozarán en el cielo de una felicidad mayor. Suele ponerse el ejemplo siguiente: imaginemos varios recipientes de distinta capacidad: un vaso, una botella, una tinaja, un tonel. Si los llenamos, todos estarán completos pero cada uno según su capacidad. En el cielo seremos completamente felices pero cada uno según la capacidad de su corazón.
5. ¿El cielo es un autopremio? En parte sí pues cada uno lo alcanza con sus méritos y buenas obras. Pero más bien es fruto del amor de Dios que ha establecido gratuitamente ese premio tan grande. Nadie puede autollevarse al cielo; es Dios quien lo otorga.
6. ¿Qué camino conduce al cielo? Nuestro Señor Jesucristo nos indicó el modo de vida que nos llevará al cielo. Basta poner en práctica sus enseñanzas. Para conseguirlo, será necesario contar con la ayuda de los sacramentos y de la oración.
7. ¿Consejos y atajos para ir al cielo? Para avanzar rápidamente hacia el cielo se suele recomendar:
El repaso asiduo de las enseñanzas de Cristo (doctrina cristiana).
La práctica frecuente de la confesión.
La devoción confiada hacia María Santísima.
8. ¿Conviene desear el cielo? Es muy conveniente desear el cielo fomentando el ánimo y la esperanza de llegar a ver a Dios. Además de desearlo, habrá que ir dando pasos hacia el cielo, pero se camina más velozmente hacia los ideales si se fomenta la ilusión por la meta.
9. ¿Desear el cielo no es egoísmo? El egoísmo es un amor propio exagerado y que prescinde de los demás. En cambio, el deseo del cielo es un amor propio correcto -el mejor- y no olvida a los demás, ya que el camino hacia el cielo incluye la caridad, amor a Dios, el servicio, el afán apostólico, etc.
Sakura cerró el libro y agarró el próximo, estaba clavada leyendo los libros, no tenía consciencia del tiempo, y solo pensaba en saber más de todo, y en aprenderlo.
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Syaoran corría y corría por todos los lugares que Sakura visitaba, no la pudo encontrar en ni uno solo, con los ojos llorosos regresó lentamente a la casa.
Tomoyo tampoco tuvo existo en la Escuela, igualmente triste regresó a la casa.
Sakura se acostó en el suelo para descansar un rato, su cabeza le dolía de tanto leer los libros y además tenía ya muchas dudas y respuestas en su mente que podían cambiarle la vida, ella se sentó y aunque aún tenía más libros por leer decidió leer el décimo.
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Syaoran y Tomoyo regresaron a la casa y empezaron a preocuparse mucho por Sakura, sus caras eran de tristeza y preocupación inmensa.
-Debe haber un lugar que no hayamos visitado….-Dijo Syaoran apretando el puño.
-No podemos estar seguros de donde esta….ella ah cambiado mucho, además ¿recuerdas esa cruz invertida que se formo en ella?-Preguntó Tomoyo.
-Sí…pero ¿Qué significa? ¿Dónde fue?...-Syaoran responde aún más preocupado.
-Syaoran, cálmate un poco por favor, debe haber algún lugar que no hayamos pensado es todo.-Dijo Tomoyo tratando de calmar la preocupación de Syaoran.
Mientras Kero seguía dormido ante la luz del sol.
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Sakura agarra el último libro de todos los que agarró, "Mi Libro".
-Hmmm….no recuerdo haber tomado este…-Sakura dice y piensa mientras abre el libro para leerlo.
Mi Libro
Desde hace mucho tiempo se dice que yo eh sido el más malvado de todo el universo, que yo eh llevado a varios a la perdición y a la tentación, sí, puede que sea cierto, pero yo no hago nada malo, ellos mismos son los que deciden tomar mi camino y no los culpo por ello, por que yo les digo lo que en serio desean desde el fondo de su ser, yo les digo lo que ellos no saben de sí mismos y los hago dudar de su existencia, pero solo lo hago para que sepan que es lo que desean, las tentaciones las desean, pero también yo se toda la verdad, se la misma verdad que Dios sabe pero no dice, yo a ti pequeña te puedo guiar por el camino del saber y la verdad, yo te puedo hacer sentir feliz contigo misma, te puedo liberar a esa pequeña rebelde que esta dentro de ti, solo llévate este libro que se va ir escribiendo solo cada vez que lo desees, y justo las últimas 50 páginas de este libro son para que tú me escribas y eso se volverá realidad, yo te lo concederé…solo llévame contigo Sakura.
El Libro llegaba hasta ahí.
Sakura estaba atónita y con una cara de susto, en su mente pensaba: "¿Qué….qué debo hacer?"; Sakura estaba ya muy dolida de su cabeza, pero el libro sabía su nombre, y además Sakura quería ser feliz y aprender las verdades que nadie le ah dicho…Sakura brillo de un color rojo intenso y bajo la mirada al suelo…Las hojas del libro pasaron una tras una muy rápido y se cerro el libro, sus ojos eran negros y estaba viendo con ellos una cruz invertida sin un cuerpo en él, después sus ojos se volvieron del color normal y ella ya estaba a media cuadra de su casa.
-¿Cómo…cómo llegue aquí?, Auch…me duele la cabeza, mejor me voy a casa de Tomoyo.-Sakura se fue directamente a la casa de Tomoyo dejando de lado su pequeña y solitaria casa.
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-Voy a salir de nuevo a buscarla.-Dijo Syaoran mientras se levantaba del sofá.
-Si quieres te acompaño, revisemos toda la ciudad entera si es necesario.-Dijo Tomoyo apoyando a Syaoran.
En lo que iban a salir una persona entró en la casa.
-Sakura….-Dijeron Syaoran y Tomoyo sorprendidos de ver a Sakura. A Syaoran le salieron unas cuantas lágrimas de los ojos y fue a abrazar a Sakura. Tomoyo veía conmovida la bella escena.
-Hasta a un lado Niño.-Dijo Sakura quitándose a Syaoran de su cuerpo.-No quiero que me abrases Syaoran.-Dijo Sakura con una mirada de molestia.
-Pero Sakura….-Dijo Syaoran viendo a Sakura muy extrañado y triste.-Es que me preocupaste mucho, a los dos…-
-Pero ya estoy aquí, por lo que no se deben preocupar más, ahora si me disculpan voy a mi cuarto a leer un poco mi libro.-Dijo Sakura dirigiéndose tranquilamente a su cuarto, subió las escaleras, entró a su cuarto y lo cerró con llave.
-¿Qué fue lo que le pasó a Sakura?-Se preguntó Tomoyo mirando al pobre de Syaoran que se volvió a sentar en el sofá muy callado.- ¿Qué le paso?-
Syaoran estaba mirando hacía el suelo muy deprimido, sus ojos irradiaban preocupación y sobre todo temor, por su mente pasaban muchas preguntas sobre lo que le estaba pasando a la pequeña Sakura, Syaoran no puedo contener las lágrimas de tristeza y empezó a llorar, Tomoyo se levantó lentamente y fue a abrazar a Syaoran, Syaoran seguía llorando poniendo sus dos manos en sus ojos.
Sakura ya en su cuarto se sentó y empezó a ver el libro por fuera, era un libró hecho de un forro de piel, parecía ser un libro muy antiguo, en los bordes tenía unos símbolos en forma de cruz, los bordes de la derecha eran de una cruz común y corriente, y los de la izquierda eran cruces invertidas y doradas, el libro era de color rojo carmín, el título del libro estaba en color negro, y en el reverso del libro, solo había una gigantesca cruz dorada con un diamante negro en el centro, Sakura al ver el diamante sus ojos se tornaron negros y vacíos, una luz roja se irradiaba alrededor de su cuerpo que formó una Cruz invertida en su cuerpo, luego de unos momentos Sakura cayó dormida en su cama, en la frente de Sakura le salió una mancha negra en forma de botón de cerezo pequeña. Mientras Kero estaba debajo de Sakura aún dormido el pobre.
La Mancha de su frente se fue extendiendo como ramas a través del cuerpo de Sakura, ella quedo cubierta por líneas negras con formas de rama en todo su cuerpo, ella despertó y sus ojos se volvieron como de un gato y rojos, en su mano apareció una daga negra con forma de cruz, la parte baja de la cruz era como de una daga y en el centro de la cruz había un diamante rojo.
Kero aún dormido salió disparado de la cama hacía la ventana y se perdió.
El Libro que tenía Sakura se guardó solo en la caja del escritorio y la casa empezó a temblar, Syaoran y Tomoyo abajo veían en el techo un agujero rojo con negro que giraba violentamente, le salían rayos y en el centro había la cara de un demonio horripilante (Se lo dejo a su imaginación).
-¿Qué rayos es eso?-Preguntó retóricamente Syaoran-¡Oh No, Sakura!-Syaoran corrió rápidamente a las escaleras, pero los temblores lo hicieron caerse, la casa empezaba a deformarse y se volvió solo una masa gris, Syaoran y Tomoyo aparecieron en el patio de la escuela y vieron como el cerezo se empezaba a marchitar, luego otra vez se formo una masa gris y aparecieron en medio de una pelea entre demonios y ángeles, en medio de ellos estaba el árbol ya marchito y encima del árbol estaba un diamante negro y otro blanco juntos en forma de frutos de cerezos.
-Syaoran, tengo miedo.-Dijo Tomoyo viendo la terrorífica escena.-Y ¿Dónde esta Sakura?-
-No lo sé, y no se que es esta maldita guerra-Dijo Syaoran viendo también la guerra que se desató-Cuidado.-Dijo Syaoran mientras se lanzó sobre Tomoyo y la empujo para un lado por que un meteoro se dirigía hacía ellos, antes de que cayera todo se volvió nuevamente una masa gris.
-Vaya, vaya, vaya, con que quieren a su pequeña Sakura de vuelta ¿No?-Dijo una voz grave desde atrás de ellos dos.
-No puede ser…-Dijo Tomoyo volteando a ver al ser de la voz
-¿¡Qué le has hecho a Sakura Demonio!?-Gritó Syaoran mientras volteaba con lágrimas viendo al ser.
El ser era nada menos que Sakura totalmente desnuda llena de las líneas negras en forma de ramas y el botón de cerezo en su frente, tenía unas alas negras en su espalda totalmente rotas también.
-Ustedes jamás la tendrán de vuelta niños, ahora ella es mía, y esta escena que ven es nada menos que el destino de este maldito mundo, por la obra del humano este mundo ahora le pertenece a Lucifer y a Satanás, este destino es inevitable, Dios les dio el libre albedrío y por ese regalo ahora el mundo será del Infierno, el humano corrupto y maldito ahora es nuestro, nos vemos queridos, necesito tomar a esta princesa como mi reina.-Dijo mientras desaparecía junto con la masa gris, todo volvió a la normalidad, Tomoyo y Syaoran ya estaban en su casa como si nada hubiera pasado, lo único diferente era que una cabeza de piedra de un demonio estaba tirada en el suelo y que Sakura no estaba en su habitación, y en su lugar solo había sangre.
-Sakura….-Dijeron los dos mientras veían llorando la cabeza del demonio.-
La Cabeza de piedra se rompió y dejo un diamante negro junto con un diamante blanco y dos pequeños collares que tenían una nota pegada. Syaoran la vio y la leyó.
"La Vida ah muerto, la esperanza se ah ido, y los reyes dominarán la tierra maldita junto con la princesa pura vuelta impura, el mundo ah sido pecado del saber y al saber más, más pecado se vuelve, todo terminará, el conteo ya inicio, y solo el ángel y el fruto de la vida podrían detener mi trabajo, intenten entrar al saber y morirán, aléjense de él y la fé engrandecerá, pero cuidado con el perro guardián de la fé, que este puede ser el mismo hijo del Diablo."
Tomoyo ignorando la cara de terror, tristeza y preocupación de Syaoran tomó los diamantes y los collares, vio que un collar tenía una espada con la funda negra, y la otra con la funda blanca, se puso ese collar y se transformó en su forma angelical, pero en su mano tenía una espada blanca con un diamante negro en medio de la funda con forma de cruz, brillaba mucho el cuerpo de Tomoyo y la misma espada también, Syaoran vio sin hablar a Tomoyo y tomó el otro collar, se lo puso y una especie de fuego violeta lo cubrió de los pies a la cabeza, su cabello se volvió un poquito largo y tenía una camisa hecha de fuego violeta oscuro que no lo quemaba (sin mangas), también tenía uso pantalones de fuego violeta también que le llegaban hasta los tobillos, sus pies estaban descalzos pero líneas negras cubrían sus pies desde el dedo de en medio hasta el tobillo dando un giro en espiral. En Su mano derecha se hallaba la espada hecha de color blanco totalmente, el mango era negro con rayas violetas que hacían parecerlo fuego, en el centro un diamante blanco en forma de cruz invertida.
-Ahora…buscaré a Sakura.-Dijo Syaoran viendo a la cara a Tomoyo, ella asintió y los dos salieron por el techo atravesándolo.
Tomoyo miraba intrigada a Syaoran por su cambio de actitud tan radical, ahora se volvió muy serio, más de lo normal y sus ojos no irradiaban nada, Tomoyo se sumergió en su mente y recordó algo que le dijo Yue unos meses atrás de su desaparición; "Tomoyo, puede que lo que te diré no lo entiendas, y que no tiene nada que ver con lo que esta pasando ahora, pero en un futuro ya no estaré aquí y la guerra del mundo comenzará, recuerda que ustedes son la puerta con el bosque".
-'Yo nunca le entendí lo que dijo, pero ahora esta algo más claro, solo que debo averiguar más sobre que me quiso decir Yue, y si me estaba ocultando más cosas, debemos recuperar a Sakura'-Pensó Tomoyo mientras volaba atrás de Syaoran.-Syaoran, ¿Cómo vamos a buscar a Sakura?-Preguntó.
-Las espadas que nos fueron otorgadas son la puerta al saber del cielo y del infierno, espadas que son del Ying y el Yang purificados como uno solo, Ahora que Sakura ah sido hecha demonio el Ying mostrará el camino hacía su encuentro…mi espada.- Dijo Syaoran con unos ojos vacíos, tristes y grises- Y Tomoyo, Eriol viene ya en camino, el despertar de esta guerra lo obligará a venir.-
-'¿Cómo, Cuando Syaoran supo todo eso?'-Se preguntó Tomoyo mientras lo seguía volando por todo el cielo.
En la oscuridad total se encuentra una niña pequeña…se escucha su lamento y su llanto, su cuerpo esta desnudo y arrodillado ante la oscuridad que la rodea, no para de llorar y tan solo se escucha entre cada llanto "¿Qué me paso?"
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Tomoyo seguía viendo a Syaoran algo confundida por todo lo que el había dicho, más aún así se concentro en seguirlo.
Syaoran por fin se detuvo encima del árbol de cerezo grande de su escuela, empezó a descender lentamente y aterrizo en el piso a unos pasos del árbol de cerezo.
-¿Syaoran, que hacemos aquí?-Preguntó Tomoyo mirando extrañada a Syaoran.
-Este árbol de cerezo es la puerta entre nosotros y Sakura…-Dijo con una voz suave y tranquila- Aquí es donde encontraremos a Sakura…-Syaoran se acercó al árbol de cerezo, miró su espada y la clavo en el tronco del árbol y la sacó nuevamente, del hueco empezó a salir un líquido gris, Syaoran volvió a clavar su espada en el hueco y al hacerlo todo su alrededor se torno gris.
-¿Qué esta pasando?- Preguntó asustada Tomoyo.
-Vamos a entrar donde Sakura…-Dijo Syaoran volteando a ver a Tomoyo.
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En la casa de Tomoyo, en la habitación de Sakura, Kero empezó a despertarse, el pequeño muñeco de felpa volteo a los lados y no vio a Sakura, no le dio gran importancia y bajo a la sala a ver si estaba ahí, pero tampoco había nadie.
-¿Dónde estarán todos?-Se preguntó Kero mientras se sacaba una lagaña del ojo.-¿Será que se fueron al cine o a comer y no me invitaron?-Dijo algo enojado.
La puerta de la entrada se abrió y Kero volteo a ver quién la abrió, su sorpresa fue muy grande al ver quien era el que estaba en la puerta.
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Syaoran y Tomoyo estaban caminando por los pasillos de un templo.
-¿Seguro que aquí esta Sakura?, este lugar me da miedo-Dijo Tomoyo mientras caminaba de tras de Syaoran.
-Sí, estoy seguro, solo hay que hallar el centro del templo-Contesto Syaoran siguiendo caminando por el pasillo, siguieron caminando por un gran rato en los pasillos tenebrosos del templo en el que se encontraban, las pinturas eran macabras, y los pasillos cada vez más oscuros y fríos, al final llegaron a una gigantesca puerta de metal que tenía un dibujo grabado, eran unas serpientes alrededor de un corazón roto por la mitad, había nubes en las esquinas y 5 diamantes rodeando al corazón. La puerta se abrió y Syaoran dijo "Aquí esta Sakura…"
Al Abrirse la puerta Syaoran y Tomoyo lograron ver un cuarto gigantesco que parecía una librería, Syaoran y Tomoyo entraron al cuarto y al hacerlo la puerta se cerró, Syaoran parecía no haberse asustado, más Tomoyo estaba temblando de miedo.
Syaoran empezó a examinar los libros que estaban enfrente de él con cuidado.
-¿Syaoran, que haces, no vinimos a encontrar a Sakura?-Preguntó Tomoyo acercándose a Syaoran lentamente.
Syaoran no respondió y siguió examinando los libros.
-Syaoran, contesta-Dijo Tomoyo.
Más Syaoran siguió sin responder y examinando los libros.
-¿Me escuchas?-Pregunto en un tonó irritante.
El no respondió y siguió buscando libros.
-Ya esta, este es.-Dijo Syaoran sacando un libro con el título "El Oscuro Sello", al sacar el libro las paredes se abrieron por la mitad dejando paso a una inmensa oscuridad sin fin, Syaoran se guardo el libro en su camisa y entró a la oscuridad, Tomoyo le siguió con algo de temor, al entrar una serpiente gigante se les apareció, era roja con filosos colmillos amarillos.
-¿Qué quieren ustedes aquí mocosos?-Preguntó la Serpiente.
-Vengo por una amiga.-Dijo Syaoran agarrando su espada, saltando a gran velocidad y cortándole la cabeza a la serpiente.
Tomoyo vio con asombro la escena sin hacer nada. La Serpiente se consumió por la oscuridad y desapareció, Syaoran siguió caminando hacía adelante, Tomoyo lo agarró del brazo fuertemente y le dijo "¿Qué rayos haces Syaoran?", el joven le respondió "Busco a Sakura", Tomoyo lo soltó y lo acompaño, al seguir caminando por esa oscuridad, el frío se hacía más intenso y detenía brevemente a Syaoran y Tomoyo, pero seguían avanzando, llegaron a una puerta pequeña hecha de hielo puro que decía "El frío es la naturaleza de los mortales"
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-Este lugar es muy oscuro…por favor quiero aprender más sobre ti y sobre la verdad.-Dijo una joven de 13 años arrodillada y desnuda con ramas negras cubriéndole el cuerpo y unas alas negras y rotas con una mirada vacía y sombría.-Tú eres mi señor Lucifer, tú eres mi maestro…
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-Yue, al fin has vuelto, después de un año te vuelvo a ver, ¿A qué has venido amigo mío?-Pregunto un muñeco de felpa a un gran ángel de cabellera blanca.
-No Viene solo Kerberos.-Dijo un jovencito que estaba detrás de Yue-O ¿Es acaso que me has olvidado?
-Tanto tiempo Kero ¿verdad?-Dijo una voz más aguda y chillona proveniente de un muñequito de felpa negro.
-Y no me olvides a mí también.-Dijo una ángel de cabellera café oscuro y alas negras.
-¡¿Eriol, Ruby Moon, Spinel Sun, Yue?! Están todos aquí.- Dijo Kero viendo sorprendido a todos sus antiguos amigos que se habían marchado.-Pero…por algo todos están aquí, y si mis suposiciones son correctas es por Sakura ¿Verdad?-
-Desgraciadamente así es.-Dijo Eriol pasando a tomar asiento en la sala.
-Yue nos aviso de todo lo que ha pasado con Sakura, por lo que no nos tienes que explicar nada.-Dijo Ruby Moon entrando juntó con Yue y Spinel Sun.
-Sí…entiendo, pero Yue, creí que habías muerto.-Dijo Kerberos mirando triste y reconfortado a Yue.- ¿Qué pasó?
-Estoy vivo por suerte, más no es momento de hablar de lo que pasó más bien tenemos que hablar sobre que pudo haber provocado lo que hice y también tenemos que encontrar a Sakura.-Dijo el ángel con seriedad.
-Además, nos parece que esto esta más lejano que la misma magia…-Dijo Eriol bajando la mirada.
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-Bueno, debemos entrar Tomoyo.-Dijo Syaoran mientras abría la puerta y entraban los dos.
Tomoyo estaba aterrada y paralizada y no sabía por que estaba así, ella ahora era también maga y podía protegerse más algo en su mente la tenía paralizada, pero por alguna razón a su mente vino el día en que Yue sacrifico su vida por la suya y la de sus amigos… "No puedo dejar que estos pensamientos me detengan, no puedo ser tan miedosa ante estas situaciones, ya no temeré" Pensó ella, y cuando entro con Syaoran a través de la puerta vieron un desierto gigantesco hecho de hielo y nieve, Tomoyo ya no tuvo miedo y empezó a volar, Syaoran al verla sonrió un poco y voló también.
-Ahora sí Tomoyo, vamos a buscar a nuestra amiga Sakura, que bueno que ya no temes.-Dijo Syaoran sonriéndole a Tomoyo
-Sí…ahora vamos a buscar y a salvar a Sakura.-Dijo Tomoyo mirando a los ojos a Syaoran y empezaron a volar sobre el desierto.
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-Lucifer, enseñadme sobre la frialdad del humano.-Dijo la niña aún con la mirada vacía y fúnebre.
El Oscuro lugar se desvaneció y ahora ella se encontraba en el desierto de hielo y nieve, el Desierto Congelado.
-Ahora veo…el humano no sabe nada más que arruinarle la vida a los demás con su frialdad hipócrita.
Todo volvió a ser oscuridad y la jovencita se recostó tocando su corazón gris.
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Mientras Syaoran y Tomoyo volaban veían la nieve caer al suelo desértico y como es que se creaban estalagmitas y estalactitas con enorme velocidad, luego una lanza de hielo atravesó el ala de Syaoran tirándolo al suelo, otra lanza estaba a punto de darle a Tomoyo, pero ella puso sus manos enfrente de ella y un escudo de estrellas rompió la lanza antes de que tocará a Tomoyo. Tomoyo preocupada voló a donde estaba Syaoran, el se quitó la lanza de su ala y se levantó lentamente.
-No eres más que un simple mortal con poderes pobres.-Dijo una voz de manera burlona que provenía del cielo.-Vamos, ¿No das más?
-¿Tú que deseas de nosotros Ángel del Hielo?-Preguntó Syaoran mientras miraba seriamente al misterioso ente.
-Aunque sea eres listo, sí, soy el Ángel del Hielo, uno de los 5 hermanos de esta zona desértica.-Dijo el ente en un tono burlón. Era un ángel muy raro, sus alas estaban hechas de hielo trasparente y macizo, su vestimenta estaba hecha de nieve, era muy parecido al de Yue, solo que estaba hecho de nieve violeta, su cabellera era violeta claro y largo, su zapatos eran violetas también.
-Y Bueno, ¿dónde esta Sakura?-Preguntó Syaoran
-Eres no más que un simple mortal con poderes especiales, eres igual a todos los humanos, no te diré donde esta tú pequeña niña, ella nos servirá como atajo a su mundo y será nuestra reina, oh y por cierto me llamo Ica.
Tomoyo sin pensarlo dos veces se puso en frente de Ica y puso su mano en la cara del ángel, luego una esfera blanca se formo y se disparo en la cara de Ica (Fue más rápido de lo que parece, unos 5 segundos cuando mucho), esta lo lanzó contra una piedra de hielo, Tomoyo tomó su espada y voló con rapidez hacía donde estaba el Ángel.
-Dime ya Ica, donde es que esta Sakura.-Gritó Tomoyo mientras le trataba de clavar la espada a Ica, el lo esquivo a penas girando hacía un lado.
Ica extendió sus manos y sus ojos brillaron de color violeta, entonces la nieve empezó a atacar a Tomoyo, ella quedó atrapada entre la nieve e Ica empezó a atacar a Syaoran, pero el con su espada logro protegerse de la nieve haciendo una esfera de fuego morado.
-Libera a Tomoyo y dime de una vez donde esta Sakura.-Dijo lanzándole una esfera de fuego negro, Ica lo esquivo más no volvió a atacar.
Hubo silencio un tiempo, luego Ica habló.
-Sakura esta con Lucifer ahora…esta aprendiendo las cosas que muy pocos saben, aprende a vivir con el pecado humano, por que el humano es reflejo de este desierto al igual que es reflejo de muchas cosas más…Sakura ha aprendido mucho estando en estos lugares, ha aprendido que el humano, que todos los humanos no les interesa los demás, los humanos solo viven para sobrevivir, y sobreviven para vivir, más eso no es vida, solo buscan ser tan fríos como el hielo y es cierto, no me lo puedes negar ni tú ni ella, por que el humano es muy frío y cruel, por eso el mundo esta en colapso y lo estará aún peor, tal y como este desierto, así es un humano, tan frío y tan horrible, y como una ventisca de nieve, azota y lástima dejando varados a los que si quieren seguir…Sakura será nuestra reina y protectora y no permitiré que te le acerques.-
Entonces Ica creo en su mano una pequeña esfera color blanco, el la lanzó al suelo y al tacto un remolino de nieve se creo absorbiendo todo a su alrededor, Tomoyo estaba siendo succionada por el remolino y ya que no podía moverse este la absorbió más rápido. Syaoran clavo su espada en el suelo y luego dijo en voz baja "Fuego de la Oscuridad, vuélvete cenizas y cobra vida en el frío", luego fuego violeta oscuro empezó a formarse alrededor de la espada, el fuego se expandió sobre la misma espada volviéndola una espada hecha enteramente de fuego violeta, Syaoran sonrió y cogió la espada que estaba envuelta en llamas, miro a Ica y siendo más veloz que un rayo apareció flotando atrás de él, Ica se volteó a ver al joven que con su espada estaba a punto de matarlo, Syaoran atacó con su espada al ala de Ica, esta se derritió y el empezó a caer al suelo, pero se pudo sostener en el aire aunque con dificultad por la falta de un ala.
-¿Cómo te atreves?, aún así fallaste, no me has matado cuando tenías la oportunidad.-Dijo Ica soltando una pequeña risa.
-Puede que haya fallado, más tú poder se ha acabado.-Dijo Syaoran
Ica no entendió lo que le dijo y decidió ver hacía el suelo, su sorpresa al ver que la nieve dejaba de cubrir a Tomoyo y que el remolino se había desvanecido, también vio como es que un área de 10 metros estaba vuelta ceniza, pero antes de poder decir algo la ceniza lo cubrió y el se volvió ceniza también.
-No te nos debiste enfrentar Ica…-Dijo Syaoran mientras aterrizaba suavemente en las cenizas.
-Syaoran, gracias por salvarme, más debemos seguir buscando a Sakura.-Dijo Tomoyo sin pensarlo dos veces y su mirada señalaba la gigantesca preocupación que tenía por Sakura, estaba totalmente decidida a encontrarla. Ella miró a Syaoran y luego se fue volando para seguir su camino.
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-Sakura esta en peligro de unirse a Lucifer y a su padre, si ella va con ellos será más sencillo que la guerra del Cielo y el Infierno comience, a parte de que Sakura pagará con su pureza y vida.-Dijo Yue preocupado pero tranquilo.
En la habitación hubo silencio por unos minutos, se escuchaba el ruido del aire acondicionado y en la mirada de los ahí presentes se notaba el miedo, el temor a lo que ellos ya sabían que podía suceder, todos estaban de acuerdo en que debían encontrar a Sakura y a los demás, más no sabían donde empezar a buscar.
-¿Dónde estas Sakura?-El muñeco de felpa se pregunto en silencio mientras se veía una lágrima caer de sus ojos.- ¿Por qué no pudiste resistir más?
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Una niñita pequeña de 13 años hincada lloraba profundamente en la oscuridad, sus lágrimas hacían un charco debajo de ella, mientras ella se preguntaba una y otra vez "¿Qué me pasó?".
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-El Pecado del Saber humano, mientras más saben menos fe poseen, todo tiene una explicación dicen los sabios de este mundo, más no saben algo que yo sí, que su mundo esta por terminar, ya que por tanto poder buscar, por tanto querer aprender terminarán destruyendo el paraíso que se les otorgo y se convertirá en tierra de mi señor…el fuerte se aprovecha del débil, el débil sirve al fuerte para no morir, el fuerte sabe el temor del débil y se aprovecha de eso, y cuando el débil deja de temer, sabe lo que tiene que hacer, terminar con la muerte del fuerte y mandarlo a donde se merece, al Infierno, el paraíso de mi señor…los que más saben más premios poseen, más saber buscan, y cuando no les queda nada por saber, lo usan para destrozo de sus semejantes, para sentirse más poderosos, pero la verdad es que….nunca sabrán tanto como yo ni como mi señor, que sabemos la verdad humana, que si no fuera por el fruto del árbol del conocimiento, todo sería el paraíso del enemigo de mi lord, el paraíso de Dios.-Dijo Sakura, mientras veía como se evaporizaba Ica, el ángel del hielo.-, El Árbol del Conocimiento hizo que el mal y los pecados que existían desde la aparición de Dios se extendieran y contaminaran al humano, llenándolo de conocimientos que no le sirven, matar para vivir, poder para sobrevivir, acabar con todos.
"Mi niña, el saber es un pecado, y yo su dueño, más a ti te guiaré por el saber humano, te enseñaré sus pecados más mortales y aprenderás a matar a aquellos que sepan demasiado"
En ese desierto de hielo Tomoyo y Syaoran seguían estando, volaban en el aire helado y en el suelo nada más que pura nieve, no había señales de vida alguna y el viaje por el desierto parecía no tener fin, en ese momento ellos dos pasaron sobre un río o más bien un gran mar hecho de hielo, había muchas estatuas de hielo sobre el mar, parecían bestias que luchaban en una guerra en la que no habría ganador, se veían algunas ya rotas y entre todas una resaltaba, era una estatua curiosa, parecía que del mismo mar salían unas olas que uno podría jurar no estaban congeladas y que se seguían moviendo tranquilamente sobre el mar, encima de ellas de las mismas olas salía la parte superior de un ángel, parecía por la forma de sus alas que trataba de escapar de algo…y sostenía en su mano un cristal en forma de corazón, era rojo como el fuego y ala vez tan blanco como la nieve…Syaoran bajo para observar tan curioso objeto y Tomoyo le siguió por detrás.
Syaoran como hipnotizado por el cristal, lo tomó, al tomarlo el lago empezó a brillar de un color blanco y la estatua también, la luz encegueció por un momento a Syaoran y a Tomoyo, luego de unos segundos el ángel que era una estatua cobró vida, el lago se descongelo y las demás estatuas cayeron lentamente al fondo del lago.
-¿Quién a tomado el cristal del lago?-Preguntó el ángel mirando a Syaoran detenidamente-¿Has sido tú el que a despertado al lago de su sueño?
-Sí, ¿Algún problema?-Pregunto Syaoran devolviéndole una mirada de enojo.
-No, al contrario, te doy las gracias por despertar a este lago y a mí de ese sueño.-Contestó el ángel sonriéndole amablemente-Para que hayas podido recoger este cristal has de tener una gran magia y bondad en tú corazón, ¿Viniste a buscar a alguien no es así?
-¿Cómo sabes eso?-Preguntó Syaoran confundido. En eso Tomoyo estaba viendo el lago desde arriba, según parecía el lago era un gran hoyo que en el centro tenía un hueco y una piedra en forma de corazón con un remolino rodeándolo.
-Por que solo una persona noble de corazón y de gran valentía que viene cruzando este desierto de hielo en busca de la salvación de un ser querido puede tomar el Cristal del lago de mis manos.-Contestó en ángel.
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-La razón de que no pudiera resistir tanto fueron esos sueños que tan seguido tenía, esos sueños lentamente consumieron la fuera de Sakura y la redujeron hasta el punto en que tuvo que ceder.-Dijo Eriol contestando la pregunta Kero.
-Yo se donde la podemos encontrar, o aunque sea donde empezar a buscar.-Dijo Yue mientras en su mano aparecía un libro antiguo con las iniciales en la portada C.I.R.-Si estoy en lo correcto, ella, Syaoran y Tomoyo ahora están en el Desierto de Hielo, el camino que lleva hacía la Iglesia Olvidada, y también se como llegar, será fácil ya que estamos todos aquí.
Eriol puso sus manos sobre el suelo y un círculo negro se formó, Yue y los demás hicieron lo mismo, ese círculo creció hasta ocupar toda la estancia. Se escuchaban gemidos que provenían del círculo y este emanaba frialdad.
-¿Listos?-Preguntó Eriol advirtiendo en su voz que este viaje no iba a ser fácil.
-Sí.-Contestaron todos con gran seguridad en su voz.
Todos entraron al círculo y este se cerró.
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En la inmensa oscuridad de un cuarto solo se observaba una vela prendida sostenida por una niña de 13 años envuelta en una manta negra diciendo "Los mortales no deben llegar al Santuario de mi Señor", la vela se apagó.
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-Dime noble joven, ¿Cuál es el nombre de mi salvador?-Preguntó acercando su cara a la de Syaoran.
-Me llamó Syaoran, Li Syaoran.-Dijo soltando una sonrisa extraña.
-Y ¿Cómo se llama la joven que esta en el aire?-Volvió a Preguntar el ángel.
.Me llamo Tomoyo Daidouji.-Descendió hasta estar parada sobre el lago.-Y estamos buscando a nuestra amiga Sakura Kinomoto.
-Con que Kinomoto…-Dijo el ángel con un gesto pensativo.-Bueno si se trata de ella, no puedo permitirles que pasen de este lago, sufrirán la agonía de la guerra humana…
En las manos del ángel se formaron dos esferas de agua que giraban rápidamente, el las lanzó hacía debajo de Syaoran y Tomoyo y lazos de agua salieron del lago atando a los dos magos.
-Como me hubiera gustado que esto no terminado así queridos amigos, pero no dejaré que interfieran con la misión de Kinomoto.-Dijo el ángel viéndolos fría y graciosamente.
Con un pase de manos antes los ojos de los dos, ellos quedaron profundamente dormidos, los lazos se desvanecieron y los dos cuerpos en reposo cayeron al lago.
El ángel con otro pase de manos congelo el lago en un instante, Syaoran y Tomoyo jamás volverían a despertar de su sueño.
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"Querida Sakura…si quieres ser realmente libre y feliz conmigo…debes deshacerte de ese bondadoso espíritu que tienes que retiene todo tú potencial querida niña, deshazte de la dulce niña que tienes dentro de ti, para que seas totalmente perfecta, para que no sufras por el error humano, tú no eres como ellos, tú eres perfecta, tú sabes las lecciones que nadie más sabe, y por eso sufres, por que son verdad, en tú interior lloras por ellos, por que yo no miento con esto, por eso son míos, por que son errores que hayan nacido, por sus pecados y errores humanos se vuelven míos, tú has sufrido mucho por ellos ya, así que Sakura si quieres ya no sufrir y ser una conmigo, mi princesa y mi reina, deshazte de esa dulce niña!"
-Sí señor…-Dijo Sakura aún desnuda y envuelta en esos signos negros que le cubrían el cuerpo.-Me desharé de mi dolor.
Sakura empezó a brillar de un color rojo intenso y lentamente se vio como su alma se separaba de su cuerpo y formaba otro más, lentamente el cuerpo tomo su forma completa y cayó al suelo…era la bondad de Sakura.
"Perfecto…ahora no debe salir de aquí"
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Dos muñecos de felpa estaban tendidos en la nieve y no muy lejos de ahí dos ángeles, uno negro y otro blanco estaban también tendidos sobre unas rocas de hielo, un mago estaba sentado en el centro recobrando la consciencia.
-Bueno, es hora de seguir…-Dijo el joven de ojos color zafiro levantándose de la nieve y sacando su báculo, levantó en brazos a los dos muñecos de felpa y para cuando dio la vuelta los dos ángeles estaban levantándose.-Ahora sí, vámonos.
-Ya que estamos aquí debemos encontrar primero a esos dos.-Dijo el ángel negro.
-Y después debemos hallar a Sakura.-Dijo el otro ángel.
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-Debo salir de esta guerra cruel…no puedo permanecer aquí, es demasiado doloroso ver esto…-Decía un niño rubio de unos 9 años que estaba escondido en un hueco entre dos rocas, mientras veía que afuera caían bombas y sangre se dispersaba por todos lados. Era de noche y la luna estaba de color rojo sangre, no parecía que esto iría a parar.
En otra parte un niño castaño de ojos cafés de no más de 13 años estaba desmayado a las orillas de un lago donde lo rodeaban muchas plantas y flores en abundancia, tenía en su mano derecha un collar con una espada negra de adorno en ella, mientras no muy lejos de él estaba una niña recostada de 13 años con un cabello sedoso y largo de color violeta, ojos color esmeralda y una piel blanca como la nieve, en su mano derecha tenía una pulsera con una cruz rosa en ella, y en su mano izquierda traía un collar que tenía una espada blanca y resplandeciente como adorno que emanaba dulces sentimientos.
-Despierten, despierten.-Decía una niña de 5 años con un vestido hecho de flores sin mangas que le llegaba hasta la rodilla.-Despierten, despierten.
-Ah…-Dijeron los dos jovencitos.-¿Qué….?
-Bien, ya despertaron, vengan síganme.-Dijo la niña mientras se iba corriendo en línea recta.
Los dos jóvenes se estaban levantando poco a poco y luego de unos segundos recobraron la consciencia y siguieron a la niña, la siguieron hasta un hoyo que estaba en el suelo, la niña se resbaló por ahí y se lograba escuchar el eco de la profundidad del hoyo al oír como la niña reía y gritaba mientras se resbalaba.
Syaoran y Tomoyo se miraron confundidos, Syaoran suspiró y entro en el hoyo, lo siguió Tomoyo detrás.
Syaoran llegó al final del hoyo y su sorpresa al ver como parecía un palacio donde llegó a aterrizar, las paredes eran hechas de mármol, de muchos colores vivos y refinados, de colores café y verde con amarillo, el piso era de mármol también con dibujos de bellas flores, había una lámpara que parecía una fuente colgando en el techo, despedía una luz azul clara que cubría toda la habitación, y justo en frente estaba la niña.
-Auch!-Dijo Tomoyo mientras se levantaba del piso donde cayo.-Que bello lugar!, ho no lo creo, es tan hermoso!
-Gracias por el cumplido a mi casa.-Dijo la niña despidiendo una sonrisa encantadora.-Me llamó Synaki Kindelio Rusengorg, pero llámenme Synki, y ustedes son?
-Yo me llamó Li Syaoran, un placer conocerte Synki.
-Y yo soy Tomoyo Daidouji.-Dijo Tomoyo mientras volteaba a ver la casa entera.
-Según parece les llamó la atención mi humilde casa.-Dijo Synki mientras miraba las caras de curiosos de Syaoran y Tomoyo.-Es raro encontrar a dos niños de su tamaño aquí y no en la guerra, ya que todos los niños grandes están en la guerra ahora mismo.
-¿Guerra?-Preguntaron los dos confundidos y desorientados.
-¡¿Cómo que no saben de la guerra!?-Preguntó Synki con la cara aterrada haciéndose para atrás, luego empezó a calmarse y dijo.- ¿Ustedes como llegaron aquí? Por que si no saben de la guerra, seguramente no pudieron llegar a esa parte del Bosque sin ningún rasguño. ¿Cómo llegaron aquí?
-Bueno no sabemos como llegamos aquí, tan solo despertamos en ese lago donde nos encontraste-Dijo Tomoyo, Syaoran solo asintió.
En ese momento se sintió un gran estruendo y una granada rodó por la entrada de la casa. Synki al instante se puso enfrente de Syaoran y de Tomoyo y puso sus manos enfrente de ella creando un escudo de hojas que brillaban de color verde-limón en forma de círculo, la granada explotó pero el escudo detuvo todo el impacto.
-¿Eres una maga?-Preguntaron Syaoran y Tomoyo a Synki sorprendidos de que pudiera hacer un escudo.
-Sí…con esta guerra todos necesitamos saber usar magia o alguna otra arma para nuestra defensa. ¿Ustedes son magos también?-Preguntó Synki
-Sí…y dime se puede saber donde nos encontramos.-Dijo Tomoyo cambiando de tema.
-Pues este era un hermoso lugar, "El Paraíso Invernal", todo el tiempo era invierno pero aún así era algo tan hermoso pero ahora con la llegada del Ángel del Hielo Eterno se inició esta guerra por esta tierra y ahora todos nos ocultamos y tratamos de ganar y sobrevivir a esta guerra.-Platicó Synki con una mirada seria y recostándose en un sillón que tenía enfrente de ella.
-Ya veo…Syaoran tengo que hablar contigo en privado ¿De acuerdo?-Preguntó Tomoyo mientras tomaba del brazo a Syaoran y lo llevaba al rincón.
-Sí.-Respondió Syaoran.
-Syaoran, se que debemos preocuparnos por salvar a Sakura, pero no sabemos ni como salir de aquí, lo menos que podemos hacer es ayudar a acabar esta guerra ¿no crees?
-Puede que tengas razón Tomoyo, pero aún así solo somos tú y yo contra una guerra que no sabemos cuanto a durado, ¿Crees que podamos ayudar en algo?-Preguntó Syaoran tratando de reflexionar sobre ello.
-En eso tienes razón, pero lo debemos de intentar, además tenemos más poderes y aquí quien sepa, nos pueden ayudar en algo.-Dijo Tomoyo.
-Ok Tomoyo, vamos a tratar de ayudar, pero si encontramos como salir, salimos.-Dijo Syaoran.
-Sí.-
Tomoyo y Syaoran regresaron con Synki.
-Synki ¿Dónde se encuentra ese Ángel del Hielo Eterno?-Preguntó Tomoyo.
-Bueno, él se encuentra en el Templo de Lago de Cristal, él mismo creó ese templo para él, para dominar todo este mundo. ¿Por qué?- Devolvió la pregunta Synki.
-Por que vamos a detenerlo para acabar esta guerra.-Respondió Syaoran inmediatamente.
-Pero…No saben donde esta y además es muy peligroso haya afuera con tantas peleas y con tantos monstruos.-Dijo Synki intentando hacer reflexionar a sus dos compañeros sobre lo que hacían.
-Sabemos que es peligroso, lo superaremos, pero ¿Nos podrías guiar?-Preguntó Tomoyo.
-Bueno…si puedo pero es muy peligroso y no se si deba…-Dudo Synki.
-No te preocupes, los tres nos apoyaremos uno al otro.-Dijo Tomoyo con un tono suave de voz.
-Bueno…Esta bien, vamos los guiaré.-Sonrió Synki y con un pase de manos los envolvió a los tres en hojas y se le tele transportaron.
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Dos ángeles, un bravo león, una pantera y un joven de 13 años con una capa negra y un gorro negro en forma de cono vuelan sobre un desierto congelado, buscando por horas rodean las mismas zonas y al fin hallaron algo…
-Miren hacía abajo amigos, es…o no….vamos!-Dijo el joven mientras volaba rápidamente en picada, los demás lo siguieron con la velocidad de un rayo, al llegar fue una gran sorpresa encontrarse a una joven, tenía un vestido que le cubría hasta poco debajo de la cintura, el vestido eran como picos de hielo que sobresalían de su cuerpo, sus brazos eran delgados y usaba unos guantes de hielo con cristales en ellos, su cabellera era blanca y en la frente tenía una marca parecida a la de un volcán, solo que esta estaba invertida y en pequeños trozos. Sus ojos irradiaban nada y estaba descalza, sus piernas tan blancas como la nieve.
-¿A qué vienen a molestarme?-Preguntó la jovencita mirando fijo al joven de su misma edad.
-¿Más bien, tú que haces aquí tan solitaria?-Preguntó el joven de ojos color zafiro.
-Voy camino al Lago de Cristal-Dijo la joven sin mucho alboroto.
-Dejadme en paz mal nacido-Dijo un joven rubio de 9 años con ropa desgarrada y un cinturón con bolsas en el.-Devuélvete al Infierno.-El niño saltó hacia atrás logrando esquivar la espada de su atacante.
-Deja de resistir niño-En voz grave dijo un hombre alto y fornido con armadura negra y una espada roja como el fuego.-Aún así esta sellada tú muerte, si no te mató yo te matará mi señor.- Lanzó su espada hacia el pequeño niño y le hizo una herida en el brazo izquierdo, más el niño intentando escapar tomo un polvo de una de las bolsas que tenía y las lanzó enfrente de el, el suelo donde cayó el polvo se volvió lava y esta le impidió el paso al guerrero, aprovechando el niño huyo hacia el bosque.
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-Se puede saber ¿Qué hacen unos plebeyos como ustedes en el Desierto de Hielo?-Preguntó la niña de vestido de hielo y marca de volcán.
-Nosotros venimos a buscar a nuestros amigos y a salvar a Sakura Kinomoto-Dijo El joven Eriol con una sonrisa.
-Con que buscan a la próxima reina…bueno…los llevaré hacía ella, se donde esta.-Dijo la niña sin mostrar alguna expresión.-Pero a cambio deben darme una pequeña parte de su magia.-Dijo la niña mientras estiraba su mano y tocaba el pecho de Eriol, donde estaba su mano empezó a brillar alrededor de color azul brillante y burbujas pequeñas pasaron por la piel de la niña hasta su pecho, luego de unos segundos quitó el brazo y tuvo una sonrisa en su rostro.
-Me siento raro.-Dijo Eriol.- ¿Segura qué no nos estas engañando?-Pregunto desconfiadamente.
-Si les estuviera mintiendo no sonreiría, solo los llevaría.-Dijo empezando a seguir su ruta.-Además, si ella se vuelve la reina del maestro, este Desierto será mi Infierno, así que vamos.
-Esta bien, te creo, vamos amigos ya estamos en camino.-Dijo Eriol siguiendo a la niña mientras los otros lo seguían a el.
-¿Crees que no sea una trampa?-Preguntó Kerberos a Yue mientras seguían caminando.
-No lo creo, esa niña no tiene razones para mentir, además…si nos trata de engañar se como remediarlo.-Dijo Yue seriamente mientras apresuraba el paso.
-Por cierto ¿Cómo te llamas?-Preguntó Eriol a la joven.
- Soy Kariko Princess Lady, Pero díganme Kariko.-Dijo aún sin expresar nada.
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-No puedo creer que tú estabas dentro de mí, con razón era débil.-Dijo Dark Sakura (Es el nombre que le daré a la parte de Sakura que esta en el lado de Lucifer ahora ya que se deshizo de su parte noble, como recordarán, Dark Sakura es Sakura, pero con las marcas en su cuerpo y el botón de cerezo negro en su frente) mientras con un látigo rojo y largo azotaba a Sakura que estaba encadenada de los brazos hacía el techo.
Sakura estaba desnuda y colgando del techo, tenía marcas rojas en todo su cuerpo por los latigazos que Dark Sakura le hacía.
-Otra vez.-
-Aahhhhh-
-Llora Sakura!-
-Aaaaaaahhhh!-
-Por ahora término, pero no te preocupes aún no llega lo mejor.-Dijo Dark Sakura mientras dejaba el látigo en el suelo y desaparecía en las sombras.
Sakura solo miró a su atacante y pensó "¿Eso lo cree yo?" Y se desmayó en sus lágrimas.
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Syaoran y Tomoyo estaban siguiendo a Synki que los guiaba por el bosque hacía el Templo del Lago de Cristal, miraban a los lados y se veía toda la flora que había, a donde miraran había árboles frondosos y verdes con lianas y ramas que sobresalían, el lugar era toda una selva, pero lo raro es que no había ni un solo animal, ni señal de vida silvestre.
-¿Synki por que no ay animales aquí?-Preguntó Tomoyo
-Bueno, eso es por que ellos huyeron mucho antes de la guerra, ellos se salvaron de esta masacre cruel e inconsciente, nosotros somos quienes sufrimos, más tenemos la esperanza de que si terminamos la guerra ellos volverán.-Synki respondió mientras sus ojos se tornaban brillosos y profundos. Syaoran y Tomoyo callaron y siguieron su camino; Después de unas horas lograron salir del enorme bosque a un claro, voltearon a los lados y ya no había bosque, solo el claro de tierra y pasto, siguieron caminando y después de unos metros sintieron que la tierra vibraba, se detuvieron para percibirlo mejor y notaron que algo grande se acercaba, las vibraciones se hacían más fuertes a cada segundo y se sentía con mayor fuerza, los tres se prepararon para lo peor y luego debajo de sus pies un gran hoyo se formó, de ahí salió un gran escarabajo metálico con tenazas de cangrejo y colmillos de vampiro, este con sus tenazas lanzó a Synki por el aire quien cayo con fuerza pero no se hirió.
-¡¿Qué es esa cosa!?-Gritó Tomoyo invocando su espada.
Syaoran invocó su espada y ataco al Escarabajo directamente provocándole una herida en la cabeza, el escarabajo chilló y aturdió a Syaoran que estaba muy cerca de él.
Tomoyo aprovechando el chillido del Escarabajo lanzó su espada hacia su herida con una gran fuerza y velocidad, esta se clavo en su frente y el escarabajo volvió a chillar, sus ojos se tornaron rojos y escarbó un túnel en la tierra desapareciendo de la vista.
-¿Dónde estas?-Se preguntó Tomoyo observando el suelo inmóvil y a Syaoran que se levantaba del suelo algo mareado.- ¡Syaoran, atentó, el escarabajo se metió bajo la tierra!
-Sí, gracias Tomoyo.-Dijo Syaoran elevándose lentamente del suelo y esperando la aparición del escarabajo.
Synki por su parte aunque no estaba herido la caída lo dejo mareado y sin tener noción de lo que había pasado, el camino hacía donde estaban Syaoran y Tomoyo, pero enfrente de el apareció el escarabajo de un salto, Synki retrocedió lentamente mientras miraba fijamente a los ojos del escarabajo, este lo atacó pero Synki lo esquivo rodando debajo de él, el escarabajo volvió a atacar y Synki lo volvió a esquivar; Synki sonrió y sacó una joya verde en forma de estrella que tenía guardada en su vestido y dijo "Alma del Bosque, dame tú estrella", en ese momento el se elevó en el aire y una estrella verde lo cubrió, esta giró cada vez más rápido mientras su vestido cambiaba de ser de flores de varios colores a ser estrellas blancas y verdes alternadamente, su vestido era igual, solo que llegaba hasta arriba de la rodilla y era de estrellas, su cabello cambio de ser rubio a ser totalmente blanco y con una diadema con una flor como adorno, tenía unos guantes verdes y blancos con una joya en forma de estrella en cada uno, también tenía unas alas pequeñas blancas que le salían de su espalda descubierta.
-Escarabajo, aléjate de aquí, nuestra misión no es dañarte, pero si insistes tendré que borrar tu existencia.-Dijo Synki en el aire con una mirada fija, decidida y sin malas intenciones en los ojos del escarabajo furioso, el escarabajo lanzó de su boca un ácido verde que rozo a Synki por la cabeza pero sin dañarla.-No me dejas más remedio que eliminarte.-Dijo Synki cerrando sus ojos, puso su mano en dirección hacia el escarabajo furioso, y una luz salio de la joya hacía la palma de la mano de Synki, esta luz creo una esfera del tamaño de su mano y se disparó hacia el escarabajo, en menos de dos segundos la luz alcanzó al escarabajo y este se consumió con la misa luz.
-Ella…Ella-Tartamudearon
-Ella es muy poderosa.-Completaron la frase.
-No quería lastimarlo, pero no me dejo más opción, tenemos que continuar nuestro camino para detener a este maligno Ángel.-Dijo Synki con una mirada decepcionada y triste.
-No te preocupes amiga, además el fue quien nos atacó, nuestra prioridad debe ser detener al Ángel del Hielo Eterno.-Dijo Tomoyo mientras Syaoran miraba atónito a Synki quien resplandecía ante la luz de la Luna.
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Kariko y los demás caminaban a paso lento por la nieve, cayó la noche y las estrellas y la luna se observaban en el cielo, empezó a hacer mucho más frío.
-Kariko, hace mucho frío. ¿No crees que debemos refugiarnos?-Preguntó Eriol.
-Hmmm….Bueno, está bien.-Dijo Kariko expresando con su voz cierta compasión, paso sus manos por la nieve que se fue levantando poco a poco hasta formar una cueva hecha de hielo macizo, por fuera solo se veía la entrada oscura y las pequeñas paredes de hielo circulares.-Vamos entren, mi casa es su casa.-Dijo entrando a la cueva..
Eriol y los demás se miraron algo confundidos y luego entraron a la cueva, al entrar se sorprendieron de ver que la cueva por dentro era toda una mansión, el piso era de madera de roble y una alfombra café larga y extensa que iba desde la entrada hasta unas escaleras largas que subían hacía una puerta grande hecha de madera tallada con figuras de animales y plantas por todo el marco de la puerta, la perilla era de oro puro con un símbolo en el centro de un volcán invertido; Las paredes también estaban hechas de madera, las adornaban cuadros con marcos de plata de diferentes animales míticos, había velas colgando por toda la mansión y a los lados de la gran escalera había 4 puertas, 2 a los lados y dos atrás, volvieron a ver la inmensa puerta y se abrió, de ahí salió Kariko sonriente.
-Veo que les gusto mí querida casa.-Dijo Kariko bajando por las escaleras.-Si quieren les muestro sus habitaciones.
-¿Aún es más grande?-Preguntaron todos asombrados.
-Bueno, no se si sea grande, grande, pero es mi linda casa y seguramente tienen sueño ¿no?-Preguntó sonriéndoles con cariño
-Bueno, al decir verdad si tenemos algo de sueño…-Dijo Eriol haciendo un pequeño bostezo.
Kariko río suavemente y dijo "Bueno…síganme por favor" Y empezó a caminar hacía la puerta del lado izquierdo de la escalera, los demás la siguieron y ella abrió la puerta, al abrirla se encontraron con un pasillo largo con varias habitaciones.
-Entren a cualquier puerta, cada recámara es diferente y les aseguro serán de su agrado-Dijo Kariko invitándolos a pasar-Y si quieren desayunar o cenar antes de irse a dormir síganme.
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El niño rubio seguía corriendo por el bosque saltando los arbustos y pasando por debajo de las ramas desesperado, escucho un ruido detrás de el y volteó aún corriendo, en lo que volteaba se tropezó con una rama y cayó al suelo lastimándose la rodilla, el niño se quedó inmóvil intentando ver se donde provenía ese ruido, luego un pájaro salió detrás de el silbando.
-Maldita sea.-Dijo el niño mirando rabioso al pájaro.-Solo era un estúpido pájaro.
El niño se levantó y siguió caminando por el bosque.
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-¿Qué les pareció la cena?-Dijo Kariko viendo a sus invitados terminar su plato de plata.
-¡Estuvo exquisito!-Gritó Kero con la panza apunto de estallarle.
-Sí, estuvo delicioso, gracias por la comida Kariko-Dijo Spi tomando una pequeña servilleta y limpiándose la boca.
-¡Otro plato más por favor!-Gritó Kero levantando su plato vació al aire.
-Kerberos, confórmate con ese plato, somos invitados y no debemos molestar a nuestra anfitriona.-Dijo Eriol regañando a Kero.
Kariko río suavemente tapándose la boca con la mano y dijo "No te preocupes Eriol, mi casa es su casa, aquí hagan lo que deseen, solo que si quieren más comida sírvanse ustedes y recuerden en la mañana seguimos nuestro camino ¿de acuerdo?"
Todos asintieron con la cabeza.
Las sillas donde estaban sentados eran también de madera (¿Cómo eran?, se los dejo a su imaginación n-n), la mesa era larga y redonda, en medio había un candelero pintado de bronce con velas aromatizantes ya encendidas, la habitación eran de tamaño mediano y encima de ellos habían más candeleros con velas aromatizantes.
Kero apareció de nuevo en la mesa con un gran plato de carne, dulces, y un vaso de limonada fría y empezó a devorarlo todo tan rápido como puedo.
Después de que terminó Kero de comer, empezaron a platicar un poco.
-Kariko, desde hace un tiempo tengo la duda en mente de ¿Cómo sabes tú lo de que Sakura puede ser la reina de Lucifer?-Preguntó Yue mirando seriamente a Kariko.
-Aquí todos lo sabemos, y sabemos la historia y la leyenda del "Pecado del Saber y la Reina Pura", la pregunta sería ¿Cómo es que tú lo sabes?-Regresó la Pregunta a Yue poniendo sus codos sobre la mesa y sus manos en sus mejillas.-Me gustaría saber como lo sabes tú.
Yue suspiro y dijo "Bueno, no les puedo contar toda la historia si no hasta encontrar a todos, pero la razón de que se sobre todo esto, es que ya lo viví"
-Que mal…me hubiera gustado oír tú historia,-Dijo Kariko haciendo un gesto de niña caprichuda- pero aún así, si lo viviste, sabes como puede terminar si no la rescatan a tiempo ¿Verdad?-Preguntó Kariko cambiando a una mirada seria y preocupada.
-Todos lo sabemos.-Dijo Eriol interrumpiendo la conversación.
-A mí lo único que me interesa es rescatar a mi querida Sakura, y no descansaré hasta encontrarla-Dijo Kero haciendo "ò.ó"
-Lo comprendo, bueno es hora de irnos a dormir que mañana vamos a desayunar Hot Cakes y seguir nuestro camino-Dijo Kariko sonriente mientras se levantaba de la mesa.
-Bueno, vámonos.-Dijo Eriol.
Mientras Caminaban Rubí Moon le dijo a Spinel "No confió mucho en esta niña Spinel, sabe más de lo que nos dice, y Yue sabe que sabe ella, esto me esta dejando confundida Spi."
-Yo también estoy confundido Rubí, pero debemos confiar en Eriol, el dice que todo estará bien.- Dijo Spinel tratando de calmar a Rubí.
-Bueno, esta bien Spi, confiaremos en Eriol.-Dijo Rubí mientras lanzaba un gran bostezo y se dirigía a escoger una habitación.
Eriol escogió la primer habitación y entró, la habitación era espaciosa y tenía una chimenea con un fuego ya encendido, la luz de la luna pasaban por una ventana grande con cortinas elegantes media abiertas de color café, había un sillón rojo que lucía muy cómodo, una cama grande estaba en medio de dos paredes con una cortina roja con decorado dorado a su alrededor, Eriol se acercó y la abrió, la cama era tamaño King Size, las almohadas tenían forma de lunas menguantes, y lunas llenas, la colcha era de estrellas.
Kerberos entró en la que estaba enfrente de la de Eriol y su cuarto era mediano con una cama hecha a la medida del pequeño Kero, la habitación estaba decorada con peluches, y muchas almohadas de dulces por todos, lados, Kero esbozó una gran sonrisa y empezó a saltar de almohada en almohada.
Rubí y Spinel entraron en la habitación de Eriol y encontraron a Eriol ya dormido en la cama; los dos sonrieron y se recostaron junto a él.
Kariko subió las escaleras, sonrió dulcemente y entró a su habitación.
Yue decidió entrar en la habitación que estaba a lado de la de Kero, entró y se encontró un cuarto con vista hacia el cielo, vio las estrellas y la luna que estaba llena, no había cama, solo un sillón hecho a su medida, Yue se sentó en el y contempló las estrellas; El cuarto no era nada extraordinario, solo era un cuarto con vista hacia el cielo, un sillón para contemplarlo, y varios cojines con forma de luna rodeando todo el cuarto.
Yue se quedó mirando las estrellas y empezó a recordar el momento en que Sakura fue elegida "La Reina del Saber"
