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Su nombre no lo inscribieron en la piedra blanca del memorial de la Villa. Su nombre es tratado con desprecio y con odio por todos los shinobis y la población civil en general. Nadie jamás lo recordará por su sacrificio. Pero Naruto sabe.
Hace tres años cuando Sasuke regresó; Naruto supo lo que había pasado. Lo supo porque ya de antes lo sabía con certeza. Itachi ya le había confesado sus planes. Solo a él. Naruto sabía que estaba enfermo. También sabía que tenía remedio si se atendía, pero su amante se negó rotundamente una y otra vez a atender a sus ruegos. Su convicción para salvar a Sasuke era inamovible.
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Cuando el menor Uchiha regresó a la Villa, Naruto solo le pidió un favor. Solo uno y para él inapreciable.- Donde está?- Naruto recuerda su propia voz y se maravilla de que no se haya quebrado al pronunciar las palabras. Sasuke lo entendió, desde luego y la misma noche de su llegada los dos abandonaron en secreto la Villa. Sasuke bajo pena de ser descubierto y ejecutado en el acto. Naruto ciego en su desesperación. Sasuke nunca preguntó las razones, simplemente lo guió hasta la salida oeste de la ciudad. La salida que rodea el río Nakano y atraviesa la propiedad de los Uchiha. A apenas dos quilómetros del propio cementerio de su familia, Sasuke lo llevó hasta un pequeño claro apartado.
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En una tumba sin nombre descansa su amado.
De eso hace ya tres años y donde antes no había nada ahora se alza un pequeño altar. Sasuke no dijo nada cuando lo vio y Naruto se alegra de que no preguntara. En el fondo es un alivio que Sasuke sepa la verdad o al menos parte de la verdad. A veces sin embargo es agotador para sus nervios el hecho de que Sasuke no pregunte cómo es que él, Naruto, sabe la verdad. No importa, si nunca pregunta, Naruto no dirá nada. Itachi le hizo prometer que no haría nada que dañara a su hermano… -y no lo hago-
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Naruto se arrodilla delante del pequeño altar que él mismo ha levantado para el hombre que hace 8 años evitó una guerra y la destrucción de la Villa a cambio de su vida y la de su hermano. Sus manos se mueven sobre la inscripción con el nombre de Itachi y sonríe. No con alegría, sino con una tristeza infinita mientras coloca las flores que ha traído sobre la tierra tamizada y las arregla formando un pequeño círculo.
-Hey!... Hace ya un año que no venía a verte…lo siento. Trato de cumplir tu promesa pero creo que lo estoy haciendo todo mal- su voz suena vacía incluso en sus oídos- Itachi… no puedo hacer esto. Estoy lastimándolo y lo sé pero… no se qué hacer si ti- un sollozo se escapa de sus labios- no sabría qué hacer sin él- Naruto sabe que está utilizando a Sasuke. Sabe que está reemplazando a un amante con otro y no es justo para ninguno de los dos, pero no puede dejar de ver a Itachi en Sasuke. En su forma de moverse, sus gestos, la forma en que sus ojos se enfocan cuando analiza un problema. La forma en que sus labios se fruncen cuando está enojado y sobre todo la forma en que sus manos se mueven por su cuerpo. Firmes, seguras y cálidas. Naruto se ha vuelto dependiente de esa seguridad para alejar la razón de sus temores. Se ve envuelto en la comodidad de un reemplazo. Eso duele, duele saber que su amigo es una sombra de su hermano.
A veces piensa que tal vez Sasuke se merece sentirse así. Su mente se agita llena de pensamientos oscuros que hablan de venganza y de saborear tu propia medicina. Sasuke lo hizo sufrir antes, cuando decidió abandonarlo a cambio de poder y de la serpiente inmunda que se lo ofreció. Sasuke abrió un agujero en su pecho y se marchó sin mirar atrás. A veces, Naruto siente como parte de su mente se deleita viendo a Sasuke languidecer a su lado. Viéndolo sufrir en silencio. Pero entonces se acuerda de Itachi y es cuando las nauseas llegan con más fuerza que nunca.
Itachi no le perdonaría que Sasuke sufriera por su culpa.
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Hace siete meses que Sasuke se marchó y Naruto ha venido al menos dos veces por semana a hablar con Itachi. A veces, cuando está aquí se da cuenta de por qué Kakashi siempre se detiene delante del memorial de Konoha y se le pasan las horas y llega tarde a todos los sitios. Al menos Naruto no tiene que inventar excusas a nadie del por que de sus ausencias y tardanza. Tsunade, últimamente no le ha dado muchas misiones y cada vez que hablan siempre ella le da indicios de que es probable que le asigne un equipo de genin para que los entrene. Todo esto, Naruto se lo cuenta en silencio a Itachi y a él también se le pasan las horas en este claro apartado donde descansa la única persona a la que él le debe algo en este mundo.
Continuará.
An: hola! Siento que sea tan corto el capítulo, el próximo será más largo para compensar.
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