(…)

Simplemente mirar a Naruto le duele. Le duele como algo físico, como algo sólido comprimiendo su pecho.

Ahí sentado, con sus ropajes blancos y rojos. Con la mirada en los documentos sobre la mesa sin prestar la menor atención a la escuadra de ANBU que tiene delante.

Sasuke no puede creer la verdad ante sus ojos. Los rumores que llegaron a oídos de todo el equipo nada más atravesar las paredes de la Villa.

Naruto, el Rokudaime Hokage.

El bilis se le acumula en la garganta y solo con un gran esfuerzo, Sasuke logra no vomitar y de paso entrar en pánico en la ordenada oficina. Delante de todos.

Exteriormente sin embargo, ni un solo músculo se ha movido en su rostro.

(…)

Cuando Shikamaru le informa a Naruto de la llegada de la brigada de ANBUs liderada por Hinata y por tanto, la de Sasuke, el Hokage simplemente ha asentido con la cabeza y ha ordenado que entrasen a esperar mientras termina con unos documentos. Su mirada desinteresada y fría ha hecho sentir incomodo a Shika, que sin añadir nada más los ha hecho pasar a la estancia.

A partir de ahí, él solo se ha limitado a observar las reacciones de los ocupantes de la cámara desde la ventana donde está recostado esperando los documentos firmados en cuestión.

De no ser por los años de observador avezado, nunca se habría percatado del minúsculo temblor en las manos de Sasuke y la rigidez en su postura.

Lo más desconcertante, sin embargo, no era la ya predecible reacción de Uchiha, sino la completa y opuesta posición de Naruto.

El Rokudaime está tan relajado como cuando llegó esa mañana a la torre. Sus hombros rectos, pero no tensos, su caligrafía segura y su rostro impasible, tranquilo.

Sus ojos azules dos cristales opacos.

¡Ahí está la clave! Shikamaru suspira pesaroso y se acomoda en el alféizar. La vida de estos dos, es simplemente problemática.

(…)

Cuando por fin, Naruto, levanta la vista toda la escuadra hinca una rodilla ante él y solo Hinata se adelanta con el pergamino que contiene todos los detalles de la misión.

Colocándolo en sus manos, la capitana vuelve a su sitio esperando órdenes.

Hablando deliberadamente en plural, Naruto, felicita a la escuadra por un trabajo bien hecho y tras solo decir el nombre en clave de Hinata, despide al resto con un movimiento de la mano y la orden de descansar.

Una vez disuelto el humo de los jutsus de partida, Naruto, sale de detrás de su escritorio llamando a Hinata por su nombre, con lo cual la obliga a descubrirse de la máscara y al hacerlo le sonríe y le pregunta mas informalmente por ella y los detalles de la misión.

Más que asombrada tanto por la apariencia de Naruto, como por la formalidad desplegada, Hinata, se abraza a su cintura mientras entierra el rostro en su pecho y le pide que no la trate así fuera de órdenes de trabajo.

Naruto suelta una carcajada y le revuelve el pelo mientras le da la razón y se disculpa. Pero la costumbre en estos meses la había hecho a base de fallos como ese y prácticamente había recibido una paliza de Gaara al saltarle encima en una reunión de Kages. Cortando así de paso la seriedad del asunto.

Como el que no quiere la cosa, Shikamaru, se aclara la garganta y recoge los papeles de la mesa. Hinata que se había olvidado que estaba ahí se vuelve roja como la grana y se desprende de su abrazo unilateral mientras se disculpa y solicita retirarse.

Naruto le sonríe una vez más y la despide con la promesa de una cena pronto. Solo para volverse y encararse con la mirada calculadora de Shika. Suspirando lo aparta del medio y se deja caer pesadamente en su silla. Exhausto solo de mantener el rostro relajado cuando lo que quiere es fruncir el ceño como ahora.

Shikamaru observa por fin las señales que estaba esperando. Naruto cierra los ojos y cuando los abre de nuevo, Shika, se sobresalta al ver que el azul está teñido de una fina capa roja y parecen casi violetas.

Sus manos aprietan con tanta fuerza la madera de la silla que los nudillos están blancos.

Ciertamente, el ninja, esperaba ver una reacción tras el corto encuentro de Naruto y Sasuke. Pero esperaba más bien insultos y reproches. Quien sabe, tal vez caricias y gemidos. Pero no esta rabia fría que parece irradiar su Rokudaime. No la indiferencia de Naruto y desde luego no el silencio casi palpable de Sasuke.

Shika está confuso y por una vez su mente de genio falla para encontrar una posible razón lógica.

Temari dice que la sensibilidad no es su punto fuerte, y él sabe que tiene razón. Debe ser por eso que el "por qué" se escapa de sus manos. La respuesta debe ser algo problemático. No vale la pena.

(…)

Naruto le ordena a Shikamaru que se retire y cuando este sale se hunde más aún en la silla que gira para mirar hacia fuera a través del enorme ventanal.

¿Cómo se atreve? – sisea venenoso. Sus ojos fijos en la distancia. Sus movimientos cortos e irritados- Naruto se despoja del manto de Kage y lo deja caer sobre el brazo de la silla mientras siente como algo oscuro bulle en su interior.

Rabia, una rabia tremenda. Algo incontrolable y doloroso. Que aprieta y no le deja pensar con claridad. La máscara que cubre el rostro de Sasuke se aparece una y otra vez en su mente y el dolor se intensifica. Sasuke ha cambiado en este año y medio que ha estado lejos. Se ha dejado crecer el cabello, es más alto de cómo él lo recordaba y su postura es diferente. Naruto lo ha estudiado sin mirarlo de frente una sola vez, pero su atención ha estado centrada en él todo el tiempo. Y le enfurece el solo hecho de estar en su presencia. De no ver su cara oculta tras el halcón de la máscara. De imaginar cómo ha madurado y temer a la vez ese cambio.

Como un resorte se levanta y crea un clon. Le ordena quedarse en la oficina y él sale por la ventana con una ráfaga de viento que desordena la prístina oficina.

(…)

Corre por los tejados sin apenas tocarlos y antes de darse cuenta ha cruzado la muralla de la Villa y se aleja en dirección al bosque. Su chakra cada vez se hace más denso y siente al zorro removerse en su interior. Pero su inquilino permanece en silencio y Naruto se lo agradece mentalmente sin ánimos de discutir con él.

Cuando llega a su destino se detiene bruscamente y toma una bocanada del aire puro del bosque. Sin apenas haber sudado por la carrera y con más calma sigue caminando hasta el pequeño altar detrás del dosel de enredaderas que han crecido a su alrededor.

Al entrar por el pequeño espacio entre las plantas, Naruto, se ha quedado inmóvil y sin respiración… Itachi!!! – el nombre muere en sus labios cuando la figura se gira en su dirección y Naruto tiene que sofocar un grito al ver el rostro de su amante. Cierra los ojos y se aprieta el pecho mientras camina hacia atrás sin mirar. Obligándose a dejar el lugar. Temiendo por su propia sanidad.

Siente que no le llega aire a los pulmones y jadea suavemente mientras apoya las manos en las rodillas y se encoje sobre sí mismo.

Es demasiado verlo en todas partes.

Está dispuesto a marcharse cuando la voz de Sasuke, le detiene cuando murmura su nombre. La decepción y el anhelo que crecen en su pecho se mezclan y dan paso a una frialdad enorme. Se gira y sus ojos recorren todo el cuerpo de Sasuke, tan inexpresivos como los del otro. No, este no es Itachi. Se siente estúpido por su reacción pero no avergonzado.

(…)

El parecido es horrible. Sasuke lo sabe. Sigue en su uniforme, la máscara colgada del cinturón y su rostro libre para que Naruto lo recorra y compare a placer. Porque Sasuke sabe que lo está comparando. Que esos ojos fríos y vacíos que no pertenecen a Naruto lo están comparando con aquel que vino a ver. Y sabe que lo encuentran carente de originalidad. El plagio cuasi perfecto. Pero la reproducción. El original ya no está-piensa con angustia-

Sasuke debería estar enojado, furioso con Naruto por ocultarle las noticias y casi sacarlo a empujones de su vida. Antes de venir aquí ha estado en la casa y la mansión estaba vacía y oscura. Limpia, pero no vivida. Sus cosas y las de Naruto en su sitio, pero ni rastro de la presencia de su amigo, su amante, su Rokudaime. ¡Ja! Una risa amarga se escapa de su garganta mientras recorre las habitaciones repletas de fantasmas que solo vienen a visitarlo cuando Naruto está ausente.

Pero Sasuke no está enfadado. Sasuke simplemente no está. Solo está su cuerpo que ahora camina como otra aparición más por el sombrío corredor.

Solo le queda un sitio al que volver, unos brazos en los que descansar. Pero como siempre, para él es demasiado tarde. No tiene un lugar ni nadie que lo espere en él. Tal vez su hermano lo escuche y si tiene suerte incluso lo acoja junto a su lado.

(…)

Ahora está aquí. Mirando a los ojos de Naruto y sabe que no le queda nada. Ni siquiera la sombra del hombre que lo cobija bajo su apariencia.

¿Nada que perder? ¿Nada que ganar?

Da un paso en dirección a Naruto y levanta la mano hacia su rostro. Sus ojos no abandonan el cielo que se refleja en la clara mirada. Sus nudillos rozan la piel acaramelada y un temblor le recorre el cuerpo. Naruto no se aparta pero no responde al gesto. Sasuke se acerca tanto que su aliento roza los labios de Naruto. El calor de su cuerpo se filtra a través de las capas de ropa y se siente embriagado por su olor a bosque y a algo seco y fresco que él asocia con su amigo.

Naruto no está rígido pero tampoco se inclina hacia la caricia cuando Sasuke abre la mano y la apoya sobre su mejilla. Se inclina y sus labios están a punto de rozarse cuando Naruto se aparta ligeramente y el beso nunca llega a producirse.

Las palabras que deberían ser de bienvenida salen de labios de Naruto ensayadas y carentes de calor. Solo ha movido el rostro para evitar los labios de Sasuke pero no se aparta y deja que el otro lo envuelva en un abrazo frágil e inseguro. Patético.

Justo aquí, ante la tumba de su hermano, mirando por encima de su hombro, Naruto se deja abrazar y besar. Sasuke besa su cabello y su rostro. Muy suavemente, como para no ahuyentarlo. Para no asustarlo.

Poco a poco, Naruto levanta las manos y recorre con ellas el cuerpo de Sasuke que se estremece y se pega más a él. Levanta las manos hasta que sus dedos se enredan en el sedoso cabello oscuro y cuando se encuentra con la cinta que lo ata, la deshace y deja que caiga libre sobre los pálidos hombros. Hunde los dedos y de un tirón echa hacia atrás el rostro de Sasuke que lo mira sorprendido. En este año no solo Sasuke ha alcanzado su altura definitiva, Naruto ya no es el más bajo de los dos, ahora se miran a los ojos sin apenas diferencia.

Con el puño firmemente cerrado sobre el cabello, Naruto acerca su rostro al oído de Sasuke y deja que sus labios tracen suavemente el exterior. Su lengua rozando el lóbulo, su aliento estremeciendo al otro. La mano que tiene libre la deposita sobre la garganta de Sasuke y presiona sobre la tráquea, efectivamente cortando la presión de aire. Sería tan fácil, le susurra a Sasuke. Tan solo unos minutos más y no habrían más Uchiha en mi vida- y tú no harás nada para detenerme, verdad Sasuke?

Sasuke no le responde, no lo haría aunque pudiera. Porque Naruto tiene razón. Él no hará nada para detenerlo. Su visión se nubla y el sharingan se activa inconscientemente en sus ojos, pero no ve con más claridad solo todo teñido de rojo. Naruto suspira y la mano que está haciendo presión en su garganta se retrae y Sasuke siente como acaricia su rostro, pero lo siente todo muy lejos, como si flotara por encima de su propio cuerpo. Unos labios fríos se cierran sobre los suyos pero él está alejándose cada vez más.

Las palabras de Naruto no cesan de repetirse en su mente.

No, tú no eres Itachi.

Continúa.

AN: Jeje! Hola a todos, lamento haber tardado tanto en la actualización, me pilló un caso grave de vaguitis aguda.

Espero que esto tenga sentido y si puede me dejen un comentario a ver que tal les parece. Ya sé que a veces los tiempos y diálogos parecen más bien pensamientos pero no lo son, son eso, diálogos pero es raro.

Gracias de antemano. Un saludo.

PS: Sara() _ gracias por las review, al dejarlas anónimas no puedo contestar a ellas personalmente, pero lo hago por aquí ^^