El primer capítulo al fin! Es más largo que el otro, aunque en este sólo vemos a una de las dos series del crossover... Pero es sólo para introducirla, próximamente habrá mezcla absoluta y en cada capítulo tendremos dos o tres cosas que contar XD

Espero que os guste, y muchas gracias a Mistral-black por el review! Me alegro de que te interese la idea, y no te preocupes si no sabes mucho de Reborn. Si estás leyendo la serie te enterarás enseguida de por onde van los tiros XD


Gecolis Casiopea

Capítulo I: La Madre Naturaleza en acción

Aquel día no había clases ¡y era una suerte! La primavera sólo acababa de empezar y ya hacía un tiempo espléndido, digno del más reconfortante de los veranos. La vida rebosaba allá por donde uno mirara, y los pájaros no hacían más que cantar y llamarse los unos a los otros con un tono interrogante. El polen se metía en los ojos de la gente y las alergias habían llegado por adelantado. Pero, de todas formas, era un bonito día de primavera. Había que disfrutarlo.

-¿Por qué no se callan los pájaros esos? –se quejó Gokudera-. ¡Estoy hasta las narices!
Inmediatamente se sacó un pañuelo del bolsillo y se sonó la nariz.

-Venga, no seas tan cascarrabias –rió Yamamoto-. Sólo estás así porque tienes una alergia de caballo.

-¿Estás insinuando algo, friki del béisbol?

Naturalmente, el peligris siempre estaba en pie de guerra.

-Chicos, dejadlo ya –dijo Tsuna, abriéndose paso entre los dos e intentando por todos los medios que la sangre no llegara al río.

Era, como ya se había dicho, un bonito día de primavera. Por eso Tsuna y los demás habían decidido salir al campo a admirar de cerca las maravillas de la Madre Naturaleza y a estornudar con su efusivo afán por polinizar todo lo polinizable. El que Reborn hubiera "sugerido" una caminata de varios kilómetros para fortalecer el cuerpo, la mente y el alma a través del contacto con el campo en su momento más activo sólo había sido un detalle sin importancia.

Tsuna se llevó la mano a la cabeza y se rascó el cabello. Él no estaba hecho para interactuar con la naturaleza de esa forma, y sabía que los demás tampoco... y sin embargo, habían venido todos. Siguiendo a los tres chicos que iban a la cabeza, iban un par de chicas con dos niños pequeños correteando alrededor de ellas. Y justo al frente...

-¡Sí, sí, sí, sí! -gritaba un chico lleno de vendas y tiritas-. ¡Esta es la fuerza vital de la naturaleza en toda su gloria! -el chico alzó un puño y sonrió a los demás-. ¡Me siento estupendamente aquí!

Por supuesto, no había ni rastro de Reborn por ninguna parte. Al fin y al cabo, él sólo era el culpable de que estuvieran en mitad de la nada con Gokudera asfixiándose con el polen y Ryohei a punto de convertirse en una supernova de pura energía.

Afortunadamente, las chicas parecían sí estar adaptadas a pasear sin descanso por el campo, aunque sólo fuera porque parecían lo suficientemente distraídas con los críos como para no darse cuenta de que deberían estar cansadas y aburridas. Y, por supuesto, a los niños pequeños no les afectaba para nada la magnificencia de la naturaleza; Lambo e I-Pin se limitaban a corretear aplastando flores y buscando insectos mientras gritaban cosas raras.

-¿Falta mucho para llegar al punto de descanso? -preguntó Tsuna, que hacía ya una hora que andaba corto de energías.

-Pues debería ser por aquí, Décim... ¡atchús! -estornudó Gokudera

-¡Ciao!

Los tres se giraron para ver como un bebé salía de entre los arbustos... curiosamente disfrazado también de arbusto.

-Habéis tardado más del doble de lo que pensaba -declaró sonriendo como sólo un bebé sabe hacer.

-¡Pero si llevamos tres horas de caminata a marcha forzada! -se quejó Tsuna-. ¿Tú cuanto has tardado, si se puede saber?

-Yo he venido por el aire.

Reborn señaló al camaleón que asomaba por el arbusto junto a él, que al instante se convirtió en una especie de parapente diminuto. Yamamoto rió ante la ocurrencia del crío, pero Tsuna no lo encontró tan divertido.

-¡Eso es trampa! Así nosotros también hubiéramos llegado antes.

-Son mis recursos, el mérito es mío.

Justo en ese momento llegaron las chicas, que celebraron encontrarse con el benjamín del grupo en un lugar tan apartado de la mano de Dios. Como ya era bastante avanzado el mediodía, decidieron que comerían ahí mismo, y se dispusieron a abrir las mochilas.

-¡Eh, chicos! -llamó Ryohei, que se había adelantado a todos y acaba de pegarse un buen paseo sobre sus pasos para encontrarlos de nuevo.

-Ryohei, deja ya de perderte por ahí y siéntate a comer -dijo Kyôko, su hermana.

-¡Pero es que es algo increíble! -siguió-. ¡Es la Madre Naturaleza al máximo!

-No habrás visto un ciervo pariendo o algo así ¿no? -preguntó un enfurruñado Gokudera.

-¡Mucho mejor!

En contra de la voluntad de la mayoría, hubo que volver a guardarlo todo para poder acompañar a Ryohei a dondequiera que este hubiera encontrado la maravilla que pregonaba. La única diferencia era que ahora había que llevar en brazos a Lambo, que se había dormido; y a cuestas a Haru, que se había torcido un tobillo de la forma más tonta posible.

-¡Llegamos! -anunció Ryohei triunfante-. ¿No es increíble?

Y sí, era increíble. Lo suficiente como para dejarlos a todos boquiabiertos.

-¿Qué... es? -dejó escapar Tsuna.

Ante ellos, saliendo del propio suelo, había una especie de tubo gigantesco, de un color verde parduzco y de aspecto terriblemente sólido; que se perdía por entre los árboles de alrededor. Una raíz gigante... procedente de una planta enorme... que había sido capaz de extenderla hasta ahí perforando el subsuelo.
Reborn no puso gesto de sorpresa, sino de preocupación. Iba a tener que hacer unas cuantas llamadas.

----

Próximo capítulo: Llegada al punto de encuentro


Se acabó este!