Todo lo que aquí aparece pertenece a su respectivo dueño XD
Uno de los abandonados actualizado!! creo yo, que valió la pena la espera, al menos que no les guste el final jajajaja... lean XD.
-- ¡No puedo creerlo Harry!, quiere decir que si no llego a tiempo…
Jamás había visto tan molesto a su padrino, nunca, ni cuando el escape al ministerio. Quizá, que decía quizá, en realidad sí había cometido un enorme error. Arriesgar a los merodeadores en esa forma por… por una tontería como la que se le había ocurrido. Mientras Sirius gritaba, Harry pensaba en lo que le había dicho Izana y ahora, que estaba en problemas, sabía que debía haberla escuchado.
--Nosotros lo obligamos Sirius --dijo Padfoot avergonzado, pero su versión futura no parecía querer escucharlo y menos porque la puerta principal se abría… a las 4 de la mañana.
-- ¡Sí, fue geni…! --Arí se quedó con la frase a la mitad, las demás chicas que intentaban entrar la empujaron. Ella solo dio un par de pasos. Iona hizo una mueca al mirar el recibidor lleno. Se ocultó tras Lily cuando su padre, mortalmente furioso se les acercaba.
Sirius las revisó exhaustivamente de pies a cabeza. Las tres Black se jalaron la falda al mismo tiempo intentando que se alargara un poco… estaban, literalmente…
--Suban a descansar es tarde, Iona, debes tener algo de reposo --murmuró Sirius girándose de nuevo hacia Harry. Negó lentamente, tomó del brazo al chico y lo jaló a las escaleras. Harry subió dando algunos traspiés, su padrino caminaba con prisa. Iona se acercó a Remmy y lo abrazó sin entender nada, el chico le echó el brazo por los hombros encogiéndose con el portazo que seguramente daba Sirius al entrar a la habitación de Harry.
--Antro --dijo Izana ante la mirada de Padfoot -- ¿ustedes?
--Aparentemente una misión suicida --contestó James mirando evaluadoramente la minifalda de Lily. Aunque deseó no haber abierto la boca cuando Lily se acercaba y lo obligaba a mirarla --es difícil de explicar --sonrió y poniendo a Moony entre ellos dos se zafó.
--Pues lo van a hacer --esa ronca voz desde las escaleras no le agradó a nadie, en especial a Remmy que se empezaba a cansar de pasar las vacaciones castigado. Remus bajaba muy serio y por lo tanto molesto. Iona, Arí, Izana y Remmy dieron media vuelta sin abrir la boca y fueron hasta un sillón. El adulto les señaló al resto que hicieran lo mismo. Después frente a ellos exigió una explicación razonable.
Los chicos intentaban explicar con palabras bonitas lo que había sucedido, pero… ¿cómo le decías a tu padre que habías llevado a sus versiones pasadas a la morada de su peor enemigo, lo suficientemente adornado como para que no te matara?.
Remmy decía una palabra, Padfoot agregaba otra, después Moony y por último James para que Remmy volviera a decir algo, en resumen, solo balbuceaban y la paciencia de Remus empezaba a agotarse. La cosa empeoró cuando Issa bajó, esa mirada logró poner los nervios de punta a todos. Padfoot intentó cambiar el rumbo del sermón hacia las chicas, pero realmente a quién le iba a importar unas adolescentes que se habían escapado a un antro, vistiendo con… con… o más bien casi desvestidas, por más que una de ellas estuviera embarazada y hubieran llegado a las 4 de la mañana, cuando en la otra punta de la conversación estaba la misión suicida de esos muchachos. Las chicas se quedaron ahí como si no estuvieran, nadie las tomaba en cuenta, nadie que pudiera hacerles o decirles algo pues Remus e Issa estaban más concentrados en sacar una explicación de una aventura de la que solo sabían un poco por los gritos que daba Sirius en la habitación del piso superior.
Sirius gritaba y Harry solo miraba sus pies que dibujaban un hermoso círculo en la alfombra, borraba el círculo de la derecha a la izquierda y lo volvía a hacer de la izquierda a la derecha, nada en ese momento lo haría mirar a su padrino, excepto claro, que él se acercara, le tomara de la barbilla y lo obligara, justo como hacía en ese momento. El chico se removió incómodo en la cama, no quería mirarlo a los ojos pero no tenía otra opción, Sirius se sentó junto a Harry y continuó con el sermón. Ya no gritaba, solo hablaba y cada que Harry desviaba la mirada lo volvía a tomar de la barbilla y le giraba la cabeza.
-- ¡HARRY! --el chico dio un brinco, se había quedado dormido. Se apresuró a disculparse ante la furiosa mirada de su padrino. -- ¡arriesgaste tu vida y no solo tú, sino también a los merodeadores! --Sirius siguió regañándolo, Harry en lo único que pensaba era en su cama, su almohada y el tranquilo silencio de sus sueños --Harry, estarás... --Sirius guardó silencio y respiró hondo, Harry se volvía a quedar dormido, negó lentamente y lo empujó. Le echó el edredón encima y salió, terminarían esa charla cuando amaneciera.
La pesadilla que había tenido le llegaba de nuevo a la cabeza mientras bajaba los escalones. No comprendía y quería creer que eso había sido, solo un mal sueño. Sin embargo, algo le decía que no era así, que tuviera cuidado. Llegó a la estancia y mandó a dormir a los chicos ante la atónita mirada de Remus e Issa. Se dejó caer en el sillón cuando estuvieron solos, escondió la cara entre sus manos con frustración, Remus e Issa lo miraron, era de esperarse que estuviera preocupado por lo que había pasado pero después de haber regañado a los culpables sería más lógico que se sintiera mejor, pero lejos de ello se sentía fatal, con un segundo más que hubiera tardado y todo se habría ido al caño. Ahora estaba su pesadilla... la única forma de que Harry desapareciera era que Lily y James no terminaran juntos pero, desde que habían llegado, su relación había cambiado y por lo menos parecían amigos. Lo habían tomado mejor de lo que habría creído, tanto su muerte como el que tendrían un hijo. Levantó la mirada, estaba solo con Issa, Remus les había dado espacio.
-- ¿Que pasa? --preguntó sentándose junto a su esposo
--Nada --murmuró él
--No te creo Sirius, sé que tienes algo.
Sirius negó y se puso de pie. Issa se quedó sentada mirándolo ir hacia las escaleras. No quería que Harry ocultara las cosas cuando le preocupaba algo y él hacía lo mismo.
Por la mañana, las chicas bajaron con una terrible resaca. Y los gritos de Issa no les ayudaron en nada aunque pudieron descansar cuando la mayor de las Black hacía su aparición.
--Iona --siseó Issa girándose mortalmente seria hacia su hija, la chica frenó en seco, casi con terror miró a su madre acercársele. Intentó alejarse pero la mirada de su madre no la dejó, ni siquiera sabía porque estaba tan molesta
--Buenos días mamá --dijo sonriendo. Issa solo la tomó del brazo y la jaló. Cuando salieron de la cocina, las gemelas se apresuraron a seguirlas. Helen y Lily las siguieron a ellas.
-- ¡EN QUÉ DEMONIOS PENSABAS AL IR A ESE ANTRO EN TU ESTADO! --gritó Issa en cuanto la puerta del estudio se cerraba, Iona se encogió en el sofá -- ¡NO TE DIJE QUE TE SENTARAS! --la chica se puso de pie de un brinco. Issa respiraba agitada, estaba muy molesta --por tu ropa --bajó el tono a un peligroso susurro --sé que estuviste bebiendo --intentó decir algo pero esa aura de peligro la obligó a morderse la lengua y mantener la boca cerrada --traes una cara de resaca que no puedes con ella. Pensé que sabías que el alcohol y el tabaco le hacían daño al bebé
-- ¡No fumo! --exclamó rápidamente con una chispa en los ojos. Bajó la mirada más rápido ante la cara de su madre.
--Pero bebiste, ¿no?
--Pues...
--Iona
--Quizá... un poquito
--Creí que querías ese bebé
--Sí lo quiero
--Mírame Iona --ordenó aún más seria, la chica levantó la mirada lentamente. Intentó desviarla pero Issa corregía la garganta evitándolo. -- ¿por qué bebiste?
--Se... se... se me antojó y... no fue mucho, no me embriagué --murmuró tragando saliva, la mirada de su madre se volvía más peligrosa conforme pasaban los segundos
--Claro que no, para embriagarte necesitas una cava entera --Iona sonrió, los ojos de Issa se estrecharon con furia
--Perdón --balbuceó la chica apresurada --no lo volveré a hacer mamá, en verdad... es que lo olvido, ya se me pasaron un poco los síntomas y lo olvi... dé
--Lo olvidaste --repitió Issa con los ojos cerrados, Iona tragó saliva -- ¿olvidaste que estabas embarazada? --ni siquiera se atrevió a asentir a pesar de que Issa seguía con los ojos cerrados, presentía que estaba en un grave problema -- ¿sabes lo que puede pasar si tomas alcohol estando embarazada? --Iona volvió a tragar saliva, ese siseó era peligroso. Issa abrió los ojos y taladró a su hija, Iona se removió incómoda. -- ¿sabes?
--Ss... sí
--Bien --Iona enarcó una ceja incrédula, su madre se sentaba en el sofá --ven Iona
--Pa... para qué
--Obedéceme
--Mamá ¿qué vas a hacer? --insistió mirándola desconfiada
--Castigarte --contestó Issa tranquilamente. Iona sonrió irónica. --ven Iona
--Mamá, tengo 17 años y estoy embarazada no puedes...
--Al bebé le hace más daño que tomes alcohol a que yo te dé unas nalgadas que bien merecidas tienes
--Unas... --murmuró Iona incrédula, estaba segura que había escuchado mal. --mamá...
-- ¿Quieres que me pare?
--Yo... mamá... no... puedes porque... ¡espera! --exclamó Iona al ver a Issa intentar ponerse de pie -- ¿es en serio? --Issa rodó los ojos y fue hacia su hija, la tomó del brazo y la jaló hacia el sofá...
Tras la puerta, las gemelas se miraban incrédulas.
--Arí, tienes una carta --la chica dio un brinco al escuchar a su padre tan cerca, giró un poco la cabeza y retrocedió de un brinco al topárselo tan cerca. Sirius sonreía agachado a la altura de sus hijas.
--Gracias papá --murmuró con las manos en el pecho, Sirius le dio un beso en la mejilla y con el pretexto de buscar a Harry (que se le había perdido y no encontraba por toda la casa) transformándose en perro se alejó. --mejor vamos por esa carta, si mi mamá nos mira aquí sigue con nosotras --agregó mirando con desconfianza la puerta, las demás asintieron rápidamente.
Cuando llegaban al recibidor, las sobresaltó la puerta principal abriéndose con violencia. Remmy entraba respirando con dificultad, se miraba furioso. Remus entraba después y Tonks al final con la vista en el pequeño de pelo azul en sus brazos. Las chicas se miraron entre sí pero siguieron hacia la cesta de la correspondencia. Helen fue la única que siguió a los otros tres.
-- ¡Te digo que te disculpes Rem! --exigió Remus deteniendo del hombro a su hijo. El chico se zafó agresivamente, abriendo la boca lo más que podía y respirando rápido se giró hacia su padre.
--No... no tengo... razón... para hacerlo --murmuró con dificultad Remmy
--Usa el inhalador --pidió Remus empezando a preocuparse
-- ¡Y para qué demonios! --gritó el chico retrocediendo. Cerró los ojos, no podía respirar y el lugar comenzaba a girar. Agitó la cabeza e intentó abrir los ojos pero éstos no parecían querer obedecer, se cerraban aún en contra del muchacho.
--Hijo --murmuró Remus acercándose rápidamente. Remmy manoteó para evitarlo y retrocedió un par de pasos antes de caer sentado en un sillón
--Déjame... déjame solo y vete con... al... vete...
--Remmy por favor --Remus se sentó junto a su hijo y comenzó a buscar entre las ropas del chico --el inhalador hijo
--No te... importa --sonrió Remmy recargado en el respaldo del sillón. Abría la boca cada vez más, su pecho bajaba y subía con gran velocidad, comenzaba a emitir un ruido aterrador de asfixia.
--Remmy --el chico abrió un ojo, no podía hacer más en realidad. Sintió un hoyo en el estómago al ver a Helen llorando junto a él. Se llevó una mano al lado del corazón, la chica se apresuró a meter la mano entre la túnica de Remmy, sonrió y sacó el inhalador que rápidamente puso en la boca del muchacho y accionó repetidas veces hasta que lo miró respirar mejor -- ¿te sientes bien? --preguntó preocupada, Remmy asintió serio, atónito se llevó una mano a la cara, Helen lo abofeteaba con una expresión de pocos amigos -- ¡por qué demonios sigues actuando como un niño! --gritó exasperada, Remus miraba con la boca abierta -- ¡por Merlín que vas a ser padre y sigues portándote como un niñato!
-- ¡No sabes lo que pasa, no tienes porque golpearme! --exclamó Remmy poniéndose de pie de un brinco
--Seguro te portaste como un patán con Tonks... de nuevo --siseó Helen
-- ¡No eres nadie para golpearme!
-- Soy tu madre
-- ¡Aún no!
-- ¡Lo seré y me respetas! --dijo Helen acercándose al chico. Remmy hizo una mueca indescifrable pero no contestó
-- ¿Me vas a castigar no? --murmuró Remmy mirando de reojo a su padre. Remus no podía reaccionar, Helen era la única que se ponía con Remmy y a pesar de como pensaba el muchacho, no le faltaba al respeto. Una lágrima bajó por su mejilla, amaba a Tonks y al pequeño Teddy pero... pero extrañaba a su Helen. -- ¿papá?
--Su... sube a tu habitación --balbuceó Remus con la mirada perdida. Remmy se quedó ahí mirándolo sin comprender
--Obedece a tu padre --ordenó Helen, el chico sonrió, sabía lo molesta que estaba.
-- ¡HARRY! --el grito de Sirius los hizo dar un brinco y compadecer a Harry que parecía huir en el jardín trasero.
En el piso superior, las chicas se amontonaban en la cama de Arí mientras ésta se decidía en abrir o no la carta que le había llegado. Ahí estaba el resultado de la prueba pasada del concurso y no quería ver si la habían descalificado.
-- ¡Así nunca sabrás si calificaste o no! --exclamó Izana por décima vez -- ¡yo lo abro! --dijo arrebatándole el sobre a su hermana.
Arí miró con suma atención a su melliza, sentía que vomitaría en cualquier momento y el que Izana pusiera esa expresión de tristeza empeoraba como se sentía. Iba a preguntar cuando la puerta abriéndose la hizo dar un grito.
--Perdón --balbuceó Harry echándose un clavado bajo la cama
-- ¿Han visto a Harry? --preguntó Sirius dos segundos después. Izana negó leyendo con fingida atención la carta
-- Sabes que terminará atrapándote --dijo Izana cuando su padre cerraba la puerta
--Pero entre más tarde mejor, mientras tanto puedo pensar en un buen pretexto para lograr que solo me encierre en mi habitación o me quite el pase a Hogsmade --contestó aún bajo la cama
-- Harry por qué hiciste eso --preguntó Lily seria
--No quería llevarlos, solo...
-- ¿Quieres salir y contestarme? --lo interrumpió la pelirroja
--No --contestó Harry tranquilamente --si salgo y Sirius se asoma me atrapa y aún no sé que decirle
--Si no sales iré por Sirius
--Estoy fuera --dijo Harry asomando la cabeza, Lily rodó los ojos y fue directo a la puerta -- ¡por completo! --exclamó el chico rápidamente, la pelirroja se giró con una sonrisa de autosuficiencia --la verdad Lily, no quería llevarlos, solo iría a mirar una cosa que no puedo decírtelo porque afectaría mi pasado
--Y supongo que quieres que te crea eso último --ironizó la chica
--Si no es mucha molestia --sonrió Harry
-- ¡Es increíble lo que te pareces a tu padre! --gritó exasperada --te vas --lo tomó del brazo y lo llevó a la puerta
--No por favor, eres mi madre, debes cuidarme --Lily no le tomó importancia a las peticiones del muchacho, abrió la puerta y lo sacó.
--Ve a tu habitación --murmuró una gruesa voz tras Harry, sin siquiera mirar quien le hablaba y con la mirada en el piso, dio media vuelta y obedeció.
Quince minutos después, las chicas iban a la estancia, Arí se miraba radiante, había sacado el primer lugar en la selección.
-- ¿Te nalguearon? --murmuró Izana mirando a su hermana mayor llegar. Iona le mandó una mirada gélida. --la niña se portó mal
--Cállate Izana --masculló Iona dejándose caer en el sofá junto a Helen
--Oh y no quiere...
-- ¡Dije que te callaras! --la interrumpió Iona respirando hondo, Izana solo sonrió y dio con el orgullo merodeador de la chica logrando solo que su hermana mayor se le lanzara y se fueran juntas al piso.
--Hacía tiempo que no miraba algo así --dijo Arí subiendo los pies al sofá. Iona e Izana se batían en el piso con aparentes deseos de asfixiar la una a la otra.
-- ¡Deja las llaves ahí! --exclamó Sirius que pasaba por el recibidor. Harry no tardó en aparecerse. De hecho, se extrañó cuando entraba a la estancia y no se burlaban o le decían algo, era lo más lógico, en especial de Lily, ya esperaba un "Espero que hayas aprendido la lección" y cuando llegaba a la chimenea supo la razón, por desgracia no se había dado cuenta antes y se tropezaba con las chicas que seguían prendidas una a la otra.
-- ¡DEMONIOS! --gritó Harry sentándose con una mano en la boca, tuvo que pararse pues las hermanas se movían hacia él y la sangre se derramaba entre sus dedos --creo que me tiraron un diente --masculló mirando la pared con una gran mancha roja
-- Que palabras son esas --inquirió Sirius serio desde la puerta que daba a la cocina -- ¡qué te pasó! --se apresuró a ir con el muchacho al dar con el chorro de sangre que caía de su mano.
--Eso --con la mano libre señaló el piso
-- ¡IONA, IZANA, DETÉNGANSE! --pero ni ese rugido las detuvo --aguamenti --dijo dos segundos después. Las chicas se separaron ante el potente chorro de agua, inmediatamente subieron al sofá con la mirada furiosa de su padre sobre ellas -- ¡y tú ve con Issa! --ordenó mirando a Harry, el chico asintió y obedeció. No quería más regaños o castigos --antes deja las llaves. --Harry intentó sonreír dejando que más sangre saliera y colgó las llaves de su camioneta en la pequeña percha sobre la chimenea antes de ir a la cocina.
-- ¡Merlín qué te pasó! --llegó el grito de Isa desde la cocina algo amortiguado por los de Sirius.
Decidieron dejar a esas dos con sus problemas y salvaguardar sus oídos, así que prefirieron salir a pasear.
Arí caminaba cruzada de brazos mirando como James y Lily (quienes no podían ni estar a diez metros uno del otro) iban abrazados, Remus y Helen caminaban más juntos que los otros dos y Padfoot miraba embobado a las chicas que pasaban junto a ellos.
-- ¿Eres la maraudeuse, verdad? --Arí se detuvo de golpe, miraba aterrada a la chica que parecía de su edad que a su vez la veía con exagerada devoción. Intentó negar. -- ¿me das tu autógrafo?
--Yo...
-- ¿Puedo tomarme una foto contigo?
-- ¡No!
--Pero maraudeuse, solo una foto
--Me confundes, yo no... no soy... esa... cantante, mira, ni siquiera hablo francés --balbuceó terriblemente nerviosa --no canto ni en la ducha, lo siento --le sonrió intentando alejarse, los demás miraban a buena distancia.
--Sonríes como la maraudeuse --dijo señalándola, la sonrisa de Arí se esfumó --y tu acento es como el de ella --los ojos de Arí se abrieron más. Esa era una de sus más temidas pesadillas, que la reconocieran sin maquillaje
--No tengo acento
-- Debemos irnos, con permiso --Padfoot pasó un brazo por los hombros de Arí y la giró. Se alejaron rápidamente. Tras ese incidente, la chica Black no disfrutó del paseo, solo pensaba en que la descubrirían, la volverían a reconocer y su padre se enteraría. No le tomó importancia a los comentarios de los demás, tenía un presentimiento, uno malo.
Al día siguiente, el golpeteo en su puerta la despertó. Somnolienta miró el reloj junto a la cama. Masculló molesta y echándose el edredón encima se giró.
-- ¡Izarí! --el gritó de su gemela la hizo sentarse de un brinco. Encogió las piernas, Izana se subió de un brinco a la cama y gateaba hasta llegar a pocos centimentros de su hermana --mira --dijo extendiéndole un periódico
-- ¡NOOO! --se puso de pie arrebatándole el periódico --no es verdad, no es cierto... es el que lee papá --balbuceó aterrada mirando la primera plana
--Busca la mitad, la sección de deportes, la cultural, la de modas... --empezó a contar Izana, los ojos de Arí, si era posible se abrieron más --y la de espectáculos
--Quiero morir... me arrojo de la ventana y todo termina, mi papá no va a poder hacerme nada --dijo aterrada, bajó de la cama y corrió hacia la ventana que daba hacia el patio trasero.
--No seas exagerada Arí... Arí alejate de ahí --se sentaba en la cama, pero al ver a su hermana abrir la ventana y sacar medio cuerpo, se acercó a ella y la arrojó a la cama de nuevo. --vamos a pensar en algo, simplemente le decimos a papá que no trajeron el periódico y...
--Que bueno que estás despierta --Lily asomaba la cabeza, Arí tragó saliva con dificultad, cuando la pelirroja entraba, su vista fue atraída hasta la revista que Lily llevaba en la mano.
--Dime que no aparezco ahí --rogó con los ojos llorosos, Lily hizo una mueca indescifrable y arrojó la revista, después se sentó con lentitud. --por mi madre... ¡estoy muerta!. ¿que rayos hago en una revista de deportes muggle de la mano de Padfoot?...
--Un tributo a la maraudeuse, por ser la estrella joven más popular --leyó Izana de la revista de deportes, Arí se la arrebató con verdadera furia
-- ¡Tributo mis... aaahhh! --tan solo ver la fotografía que servía como portada, arrojó la revista justo hacia la puerta que en esos momentos se abría, se congeló mirando la revista, unas manos, un cuerpo, una cabeza... la revista caía en manos de su padre. --me muero
--Buenos días papito, ¿que es esto? --Iona llegaba y antes de que Sirius pudiera mirar sus manos, le quitaba la revista e iba con sus hermanas. Arí volvió a meterse a la cama y se arropó completamente.
--Buenos días, solo venía a darle esto a Arí, le acaba de llegar, ¿qué tiene? --dijo Sirius dejando a un lado una caja blanca.
--Está en esos días --dijo Izana, Sirius sonrió comprendiendo y salió. En cuanto su padre hubo cerrado la puerta, corrió hacia la caja y la abrió ahí mismo -- ¡madre santa! --exclamó sorprendida. Arí apretó las sábanas sobre ella y se acurrucó más.
Izana miró a las otras chicas, se sentó sobre la caja cuando la puerta volvía a abrirse.
-- ¿Traes algo? --preguntó a Helen que entraba.
--El profeta --contestó la chica. Arí salió de la cama como bólido hacia Helen.
-- ¡NO!, solo esto me faltaba --exclamó mirando en la primera plana del profeta una mala fotografía de ella -- ¿cantante bruja que actúa como muggle?, ¿la razón?, la conocerá en poco --leyó estupefacta, eso no podía estarle pasando a ella, ahora toda la comunidad mágica se enteraría y... ¿y quien no conocía a las hijas de Sirius Black?
-- ¿Alguien puede explicarme esto? --ahora era Harry el que entraba, parecía divertido. Mostraba una revista de autos que como portada llevaba la fotografía de Arí con Padfoot y debajo un extraño encabezado "La maraudeuse al natural, no como estás acostumbrado a verla en sus conciertos"
--Muy bien, como broma ya estuvo bueno que ya me cansé --dijo Arí tomando la revista, el bochorno y el miedo habían desaparecido y ahora eran suplantados por una furia peligrosa que crecía rápida y peligrosamente.
--Arí, ¿por qué dice que soy tu nueva conquista?, ¿pues cuántas te han conocido los medios? --la chica se giró letalmente seria hacia padfoot que llegaba con una nueva revista, se la quitó de forma agresiva
-- ¿Quién mira Play bo...? --intentó decir confundida, su furia había bajado repentinamente, pero Harry con agilidad le quitaba la revista. Lo miró pero solo pudo verlo darle la espalda.
-- Oye Arí, mira saliste bien --giró la cabeza hacia James que llegaba con la mejor revista de música, en la portada la misma fotografía.
--Qué... qué hay en la caja --preguntó en un siseo, su gemela sonrió incómoda --Izana
--Revistas en muchos idiomas con...
--...no termines --respiró hondo y salió de la habitación.
--Debemos deshacernos de esto antes de que mi papá lo mire --dijo Iona mirando a Harry salir tras Arí.
Pudo alcanzar a Izarí cuando ésta golpeaba el árbol del patio trasero. Se acercó y la abrazó con cariño.
-- ¡Alguien está jugando conmigo! --reclamó ella molesta -- ¡si sé que tú...!
--Tranquila, nadie conoce la identidad o dirección de la maraudeuse
-- ¿Entonces como rayos me llegan esas cosas?
-- ¿Quien te las da?
--Mi papá... ¡no! --agregó rápidamente al adivinar lo que su novio pensaba --mi papá no puede saberlo, si lo supiera... --cerró los ojos y respiró hondo, había perdido el color de golpe --...con lo que hice en el concierto cuando me miraron... ¡me mata!
-- ¿Que hiciste? --preguntó Harry suspicaz, ella lo ignoró completamente.
--Si mi papá lo lee Harry, me va a matar...
-- ¡Miren esto! --Iona llegaba corriendo -- sí, sí el bebé --agregó antes de que alguno pudiera formular una palabra y disminuyó la velocidad
-- Corazón al desnudo, la mejor comedia erótica se presentará en el teatro... ¿no es la obra que protagonizas? --preguntó Harry leyendo sobre el hombro de Arí, Iona asintió preocupada.
--Mira las fechas, estamos en el colegio... nadie me dijo nada y... estoy en todos los periódicos en los que no salió Arí y aunque son pocos...
--...gracias --masculló Arí recordando el por qué estaba en el patio.
--Entiende Arí, no es nada que mi papá se entere de que cantas a que se entere de que actuó semidesnuda
--Pues en Corazón al Desnudo haces un desnudo frontal y...
-- ¡Cállate Harry!
--Chicos --Sirius llegaba sonriente, extrañamente sonriente.
--Para dejar descansar a Issa, los llevaré a ver una obra de teatro --Iona cerró los ojos, rogaba con toda su fuerza porque su padre dijera Peter Pan o cualquier otra obra infantil o familiar --me dijeron que bajos instintos está muy bien, ¡Iona! --se apresuró a ir hacia su hija. Iona se desmayaba, era demasiada la presión de la obra y el embarazo le jugaba muy malas pasadas.
--Yo insisto --dijo Harry mirando a Sirius que con Iona en brazos regresaba a la casa --Sirius tiene algo que ver... demasiadas coincidencias Arí.
Los pocos días que les quedaban de vacaciones los pasaron tranquilos, Arí despertaba a las 6 de la mañana para recibir el correo y ocultar las revistas o periódicos en los que saliera, solo esperaba que cuando regresara al colegio, su madre la cubriera. La obra bajos instintos había sido cancelada pues el teatro se incendió (para descanso de Iona). Y así, entrado enero, tuvieron que volver al colegio.
Mientras todos disfrutaban el gran banquete de bienvenida, Iona y Remmy estaban en el despacho del director, por obra de sus padres, tendrían que decirle todo al profesor Dumbledore...
--Sus padres me dijeron que tenían algo importante que informarme --dijo el anciano con serenidad. Iona y Remmy se miraron.
--Sí bueno --murmuró Remmy aflojando su corbata
--Verá señor es que... --dijo Iona
--...nosotros... pues...
--...es que... bueno, si no quiere lo entenderemos --balbuceó Iona removiéndose en su lugar, Dumbledore los miraba con atención.
--Sí, no es algo común pero... pues pasó y...
--Jóvenes, no les entiendo --los interrumpió Dumbledore sonriente
--Nos vamos a casar --dijo Remmy respirando hondo
--Felicidades, si me invitan con gusto asistiré
--No --dijo Iona --digo sí pero no, es decir sí pero... no, no es eso, digo... aayy --Remmy le pasó un brazo por los hombros mientras ella desesperada ocultaba la cara tras sus manos
--Claro que lo invitaremos profesor pero lo que queremos decirle es que... pues... verá --balbuceó el chico Lupin, insistía en aflojar el nudo de su corbata a pesar de que ya colgaba de su hombro derecho --es que sé que no es lo propio en el colegio...
--Estoy embarazada --dijo sin miramientos Iona, bajó lentamente sus manos y miró al director que parecía sorprendido, Remmy la miraba con una ceja enarcada , vaya forma de decir las cosas que tenía esa mujer.
--Entiendo --murmuró Dumbledore mirando seriamente a esos dos adolescentes, Remmy incluso se había desabrochado los primeros botones de la camisa.
--Señor --dijo Iona mirándolo a los ojos --sabemos que no es algo... pues quizá no sea correcto pero, quisiera terminar de estudiar --Remmy la abrazó al escucharla desesperada. En cambio Dumbledore sonreía débilmente.
--Señorita, claro que es correcto y me alegra que quiera seguir estudiando aún a pesar de ser mayor
-- ¿Quiere decir que podré continuar?
--Por supuesto, solo que con algunos cuidados especiales
--Gracias --murmuró Remmy tranquilo, Iona... acababa de vomitar el escritorio del director --demasiada presión --se excusó el chico avergonzado.
--Perdone por favor
--Te ves muy mal Iona, mejor ve con madame Pomfrey y dale esta nota, ella te dará una poción para las náuseas... --dijo dándole un trozo de pergamino, la chica asintió rápidamente poniéndose de pie
-- ¿No tendrá algo para el mal humor? --dijo Remmy en un susurro que sin embargo Iona pudo escuchar y como respuesta le mandó un certero y duro golpe en la cabeza.
El embarazo de Iona era el más grande secreto del colegio y por eso mismo, había tardado un día en darse a conocer. Solo algunos slytherin no la felicitaron, en general y hasta los profesores se mostraron felices aunque también corrió el mito de que le había costado un buen castigo y demás... algo que nadie se molestaba en desmentir.
La clase de pociones era la que con más ímpetu, Iona había intentado no tomar, la mezcla de olores y el profesor no creía poder soportarlo. Pero una de las normas que le habían impuesto era justo esa, tomar todas sus clases lo más normal que pudiera.
--Profesor --murmuró Iona levantando la mano, Snape la miró pero siguió paseándose entre calderos --profesor --insistió con los ojos cerrados --necesito salir...
--No --contestó Snape tranquilamente --el que esté embarazada no significa que pueda hacer lo que quiera señorita... o debería decir señora --Remmy apretó los puños molesto
--Bien, con permiso necesito salir --dijo Iona ignorando el esfuerzo de Snape por hacerla rabiar
--Si sale no podrá entrar a mi aula por lo que resta del año y si no mal recuerdo para poder seguir estudiando debe tomar todas las clases
--Solo déjela salir, necesita ir --dijeron desde los últimos lugares, Snape se giró molesto en busca del que había osado contestarle
--Necesito... --murmuró de nuevo Iona poniéndose de pie, se cubría la boca con ambas manos. Snape llegaba hasta ella con una sonrisa triunfante.
--Creí que había superado... la... la rivalidad contra mi padre, no tengo nada que ver con viejas rencillas --escupió la chica mirando fulminante al profesor
--Siéntese... señor...
-- ¡Señora de nadie profesor! --gritó Remmy sin poder contenerse -- ¡mi novia, futura esposa y la respeta! --exigió irguiéndose violentamente
--Siéntese señor Lupin
--Iona mejor ve al...
-- ¡No va! --interrumpió Snape -- ambos se sientan
--En verdad necesito irme...
--Sentados, si sale no vuelve a entrar
--Iona no tiene la culpa de que esté amargado
--Remmy por favor --murmuró Iona, pero el chico no parecía dispuesto a dejar todo así.
--Cállate Lupin --exigió Snape --que no tengo porque tratarla de forma especial
-- ¡Está embarazada!
-- ¡Y no es más que su culpa! --exclamó Snape. Remmy empezaba a respirar rápido, su pecho bajaba y subía de forma anormal pero sus ojos arrojaban chispas.
-- ¡Rem! --gritó Iona, Remmy se detenía con el puño en alto dispuesto a golpear al profesor --te van a expulsar, no seas tonto que no vale la pena.
--Pues no es nuestra culpa el que nadie lo haya podido soportar y se haya quedado... --masculló Remmy con furia.
-- ¡REM! --volvió a gritar Iona incrédula, ésta vez jaló a su novio de la túnica obligándolo a sentar, el rostro de Snape era digno para fotografía. En cambio, los merodeadores miraban todo con divino embelesamiento. Ni siquiera Padfoot sentía ganas de defender a Iona, a su ver, Remmy hacia un muy buen trabajo.
-- ¡5o puntos menos grif...! --intentó gritar Snape, pero Iona le vomitaba encima. Lily miró sin creerlo, James y Padfoot hacían inhumanos esfuerzos por no reír y Moony parecía avergonzado, casi podía sentir lástima por Severus Snape, pero Padfoot en un gran esfuerzo de control le recordaba lo que Snape había dicho.
--Lo tenía merecido --masculló Moony unos segundos después y sonrió abiertamente.
--Le dije que tenía que salir --se excusó Iona, Snape estaba petrificado...
Mientras en el grupo de sexto, los chicos en historia de la magia dormitaban o inventaban juegos mientras Harry seguía pensando en un plan para averiguar lo que Voldemort tramaba. Ya había sido demasiado tiempo de tranquilidad y eso lo alteraba, era extraño siendo sinceros.
--Salgamos de aquí --murmuró Arí al oído de Harry --necesito decirte algo
--Podemos hablar aquí --contestó el chico aburrido
--Necesito salir hoy en la noche
-- ¿Estás loca?
--No, son las eliminatorias y participo en el primer lugar... son hoy a las 10
--Pero...
--Pidamos ayuda a los merodeadores, ellos...
-- ¿Crees que Padfoot te ayudará a escaparte sola del colegio? --preguntó Harry divertido. Arí hizo una mueca molesta y se giró.
Por la tarde, durante la cena.
--Bien, pero Harry te acompañará --decía Padfoot con tono de padre responsable
-- ¡¿Qué?! --exclamó Harry atónito, olvidó que la cena era su plato preferido y lo apartó -- ¿estás loco?, no debe salir...
--Son eliminatorias... --contestó Padfoot simplemente
-- ¡No puedo salirme del colegio!
--No eres mi hijo, le temes a las reglas del colegio --recriminó aparentemente ofendido James, Lily rodó los ojos
--No, no le temo a reglas, al director, a los profesores o a lo que tenga que ver con el colegio --dijo Harry mirándolo fijamente, poco después, su vista fue hasta Padfoot que comía tranquilamente --le temo a Sirius, si se entera me mata... ¡me lo advirtió!
--Ya no seas miedoso, soy tu padrino ¿qué podría hacerte?
--Matarlo lentamente para que aprenda la lección, por ejemplo --contestó Iona poniendo cajeta a su plato con pollo.
-- ¡Exacto! --dijo Harry asustado
-- ¿Entonces prefieres que tu novia salga sola? --preguntó James preocupado
--No es que... pues... bien, bien, vamos... total, ¿que puede pasar?.
Todo se planeó para las 9 de la noche cuando el castillo estuviera solo con algunos prefectos en los pasillos. Era sencillo, solo llegar hasta la bruja jorobada y en Hogsmade llamar al autobús noctámbulo, aunque no contaban con que Honeyduckes tuviera alarma.
Harry y Arí intentaban por todos los medios apagar esa escandalosa sirena mientras evitaban que los hechizos les dieran. ¿quien iba a creer que de haber alarma sería así?.
-- ¡Aurores, hay aurores afuera! --exclamó Arí alarmada
--Tranquila, ven... --Harry sacó rápidamente su capa de invisibilidad, se las echó encima y se pegaron a la pared mientras los aurores entraban en busca del malhechor. Corrieron fuera en cuanto los aurores terminaban de entrar. No se detuvieron hasta casi salir del pueblo. Agotados, levantaron la varita rogando porque el autobús apareciera.
-- ¡No hay nada, no viene, no llega! --los nervios comenzaban a traicionar a Arí. Harry la abrazaba intentando tranquilizarla mientras se preguntaba como era posible que esa chica tímida y nerviosa, hubiera ganado el titulo de "mejor revelación del año" o "mejor cantante joven" o algunos otros títulos y premios más.
--A ver, ni siquiera separas tu varita del pantalón --rió Harry levantándole el brazo un poco más. No terminaba de bajar su brazo cuando el enorme autobús morado de tres pisos aparecía.
En Hogwarts, nadie podría subir a dormir hasta que Arí y Harry regresaran. Algunos dormitaban en la sala común. Mientras otros platicaban o tenían antojos extraños...
--Remmy --Iona tenía casi cinco minutos moviendo a su novio, el chico o tenía el sueño pesado o fingía muy bien --Remmy tengo hambre... Rem por favor... ¡bien, quédate ahí! --se puso de pie molesta -- ¡si me pasa algo, será tu culpa!
--Estoy despierto, ya desperté --murmuró el chico abriendo los ojos cansado -- ¡Iona detente, no seas niña!
-- ¿Niña? --la chica se giró ofendida. Con tanto grito, los merodeadores ponían atención.
--Remmy no la hagas... --intentó decir Lily, tenía que advertirle que sería peligroso llevarle la contra pero Helen la detenía.
--Déjalo Lily, debe averiguarlo él solo --dijo Helen con una sonrisa peligrosa. La pelirroja la miró.
-- ¡Sí, deja de hacer berrinches!
-- ¡Berrinches! --gritó Iona acercándose a su pobre novio -- ¡yo hago berrinches!, ¡y quién demonios hizo berrinche cuando no quise...!
-- ¡Iona! --exclamó Remmy sonrojado
--Además, solo quería comida --dijo ella empezando a hacer un mohín --tu hijo tiene hambre y tú no querías ir...
--Pero ya voy amor, tranquila por favor, solo es un momento
-- ¿Me estás diciendo desesperada?
--Pues no pudiste esperarte, además acabas de comer, ¿no crees que ya es mucha comida?
--Es un bruto --murmuró Lily mirándolo
--Hombre tenía que ser, pensé que tendría más tacto --dijo Helen compadeciéndolo por primera vez en mucho tiempo.
-- ¿Quieres decir que estoy enorme?
--No, no, no quise decir eso... --se apresuró a decir al ver los ojos de Iona bañados en lágrimas. --solo que estás comiendo mucho y...
--Casi se salvaba --dijo Helen rodando los ojos. Lily asintió pensativa. Los merodeadores miraban de las chicas a la pareja. Parecían tomar nota para cuando estuvieran en esa situación.
-- ¡Ahora me dices tragona!
--Bueno...
--Claro, con lo que cargo --exclamó señalándose que al traer una playera interior le hacía resaltar una pequeña bolita que desentonaba con su antes abdomen plano. -- ¡y que tú te encargaste de encasquetarme, no quieres que coma, después de que es tu culpa!
--Iona espera... --pidió el muchacho recién dándose cuenta de lo que acababa de hacer. --yo no quise ofenderte, solo...
-- ¡Por supuesto, como tú no vas a cambiar y solo yo me voy a inflar, yo solo voy a sufrir estos meses...!
--Cariño por favor
-- ¡No me digas cariño Remus! --gritó furiosa
-- ¿Se llama Remus también? --preguntó Padfoot curioso, los demás solo se alzaron de hombros. Iona se acercaba a Remmy con la varita apretada a su pierna. El muchacho retrocedía temeroso.
-- ¿Quieres un helado con cajeta?
-- ¡NO!, ¡lo que quiero es que sepas lo que es estar embarazada!
--Iona, amor...
-- ¡No soy tu amor! --lo interrumpió acercándose más
-- ¿Quieres fresas con vainillla, plátano frito y algo de sal con jarabe de chocolate?, como el otro día que...
-- ¡NO! --volvió a gritar, Remmy seguía retrocediendo mientras Iona con mirada asesina seguía caminando hacia él, de repente se detuvo, Remmy le miró la varita. Tragó saliva y sacó la suya al ver que Iona la levantaba. Pero nada podía hacer, la chica agitaba su varita, murmuraba algo y sonriente se giraba hacia Padfoot. -- ¿me darías un sushi con leche condensada, cajeta y un licuado de espinacas con cajeta? Por favor... --los ojos de Padfoot se abrieron de forma graciosa pero se abstuvo de hacer un comentario así que solo asintió. No sabía lo que le había hecho a Remmy pero algo debía ser para que estuviera tan tranquila. Compadeció al muchacho al verlo revisarse exhaustivamente y después de darle un beso a Iona, salió junto a James y Moony. No sabía donde conseguiría arroz, pescado crudo y... todo lo demás en una sola comida.
Llegaron al lugar de las eliminatorias justo a la hora, pero no se atrevieron a entrar al mirar sobre el edificio, una enorme calavera verde de la que de la boca salía una serpiente.
--La marca tenebrosa --murmuró Harry abrazando a Arí.
-- ¡Vamonos! --dijo Arí jalándolo, debían alejarse, si Voldemort no estaba ahí. Habrían muchos mortífagos y...
--Vaya, vaya, vaya... --siseó una voz tras ellos, los chicos sacaron sus varitas rápidamente.
-- ¿Qué tenemos aquí? --dijo otra voz, una que creían conocer --desmaius --susurró la misma voz y antes de que pudieran reaccionar, el primer mortífago caía inconsciente --será mejor que... --intentó decir pero se vio interrumpido por tres mortífagos más.
-- ¿Es Potter?
--Y su noviecita --rió el mortífago que parecía buscar la forma de sacarlos de ahí
-- ¡La orden del fénix apareció!.
Harry y Arí no sabían si alegrarse o asustarse más, si los encontraban ahí... Harry apretó la mano de Arí y la jaló aprovechando la momentánea distracción de los mortífagos. Pasaron corriendo entre todos rápidamente, quienes al mirarlos echaron a correr tras ellos.
Sirius combatía con fiereza junto a Remus, quien tuvo que formar un escudo junto a su amigo pues se había quedado ido.
-- ¿Que te pasa?
--Creí haber visto a Arí... ¡es el concurso! --gritó asustado, sin dar más explicaciones corrió hacia el edificio y Remus fue tras él.
Harry y Arí habían tenido que entrar al edificio, las calles estaban llenas de mortífagos y magos, no podían verlos ahí... tenían que encontrar la forma de regresar al colegio.
-- Vaya, señor Potter... --se detuvieron, esa voz que arrastraba las palabras... Lucius Malfoy se interponía entre ellos y la única posible salida. --...debería estar en el colegio... ¡petrificus totalus! --gritó Lucius, Harry miró impotente como Arí caía a su lado totalmente petrificada --desmaius --no pudo hacer nada contra el segundo hechizo de Lucius, al mirar preocupado a Arí, no había podido siquiera defenderse...
El sonido de los hechizos le llegó amortiguado a Sirius justo cuando entraba a la enorme bodega, miró un resplandor al fondo y sin esperar a Remus corrió hacia ahí. A solo unos metros miró al mortífago que encimaba dos cuerpos, los sujetaba bien y levantando la varita dispuesto a desparecer, lo miraba a él...
-- ¡NO! --sacó su varita para detenerlo pero la luz propia de un hechizo de desaparición, le deslumbraba...
Sion
P.D.Espero señales de vida...
