Vídeo Juego: Redient Evil series
Título: PROYECTO: D
Concepto original: Capcom
Autor: EGBC
Género: General/Horror
Rango: T

Capítulo 4: El antes de una sentencia
Sipnosis:—¿Algún problema, Barry?— Sherry Birkin


Lentamente abrió sus ojos. Un segundo después los cerró y giró su cuerpo, su espalda enfrentando la ventana. No era por la brillantez del sol, que de hecho, era una brillante mañana, pues las persianas se encontraban cerradas y la poca luz que llegaba dentro de la habitación servía solo para darle un ambiente de penumbra. El verdadero motivo de su negación en dale bienvenida al nuevo día era el simple hecho de su mala noche anterior… o más bien de sus dos continuas malas noches. La primera por los ronquidos de su hermano en el avión y ahora el tener que hacer guardia.

Resoplando interiormente a las injusticias del mundo, Claire se levantó.

Agarrando su arma, una Beretta 92FS, debajo de la almohada, revisando rápidamente el seguro y el cartucho cargado de 9X19mm Parabellum, se la ajustó detrás de su jeans. Por último caminó hacia el mueble agarró su roja chaqueta y completo su atuendo con sus botas.

Abriendo la puerta se sorprendió al no encontrar a Jill en la silla frente a las dos habitaciones que habían ocupado haciendo la correspondiente guardia. En corto tiempo la beretta dejó su escondite hasta estar en las manos de una nerviosa Claire.

¿Cómo entraron sin hacer ruidos? ¿Cómo demonios pasaron a Jill?

Pasando frente a la habitación de su hermano escuchó sus inconfundibles ronquidos. Al parecer estaba bien, tampoco se había dado cuenta de la ausencia de su compañera. Conociendo la responsabilidad de Jill sabía que algo malo debió pasar o algo muy importante como para dejar su puesto.

Ella siguió caminando, optando no llamar a su hermano. Había mil cosas que podrían hacer que Jill no estuviera en su posición designada. No era necesario alertar a su hermano, tal vez ni siquiera era necesaria el arma en su mano, pero con lo que paso ayer, cuando tu mortal enemigo actúa cuando pensabas que estaba muerto, un poco de paranoia es comprensible.

En sus primeros escalones escuchó débilmente sonidos de lo que si mal no se equivoca era la cocina. En media escalera se detuvo y juraría que su corazón palpitó más rápido que antes cuando diviso que es la sala no había la señal de ni un cuerpo, los charcos de sangre, vidrios y pedazos de concreto aún estaban ahí pero los cadáveres habían desaparecidos y más importante la silla donde Leon había caído dormido estaba vacía, el maletín tampoco sería encontrado en alguna parte, solo la fosforera, el cuchillo, una ahora seca chaqueta y una camisa con dos huecos de bala eran las únicas señales de que el agente Kennedy había estado alguna vez allí.

Terminado de bajar las escaleras, después de un rápido escaneo de la sala, siguió directo a la cocina.

Con sumo cuidado y silencio miro dentro de la cocina solo para distinguir una figura desapareciendo debajo del mostrador. Al principio creyó que se estaba ocultando de ella, pero juzgando por los ruidos parecía ser que estaba buscando algo.

Demasiado ruido para ser un profesional

Con tanto ruido Claire no se preocupo mucho por una sigilosa entrada y optando por una rápida y eficaz apuntó en lo alto esperando a la persona levantarse.

No tuvo que esperar mucho para que la persona lo hiciera y se encontrara frente a frente a la beretta de la joven Redfield.

—¡Quieto o… ¿Jill?!

—¿Claire?


Soltando un gruñido, no tan audible pero si largo, en claro signo de frustración, Barry se hundió en el asiento. Era cierto que usaba desde hace años, en el trabajo, todos los días tenía una frente suyo. El problema no era su falta de conocimiento, él no era el equivocado, eran esas malditas cosas.

¡Estúpidas computadoras!

¿Por qué tenía que haber un nuevo modelo cada seis mese?

—¿Problemas?

Barry miró sobre su hombro a la muchacha en la puerta. Sin molestarse en hablar hizo un ademán con su mano indicando la computadora frente suyo.

Caminando airosamente, intentando y logrando molestar al hombre mayor, llego a su lado y se apoderó de la computadora. En unos segundos ya tenía en la pantalla la información que ambos querían.

Barry gruñó de nuevo y la chica se limitó a suspirar

—No te preocupes Sherry, ya enviaran algún mensaje… Tal vez aún estén durmiendo… ya conoces a Chris

Acomodando un mechón de cabello que había caído sobre su rostro Sherry sonrió, más para el hombre frente suyo que para ella.

—Si… tienes razón


Después de ayudar a Jill en el desayuno, Claire subió los escalones y despertó a su hermano. Chris, conociendo muy bien a ambas mujeres, sospechó –con suficientes razones– al saber que estas dos mujeres se habían juntado para hacer un desayuno. El que una lo hubiera hecho ya era un peligro, pero las dos juntas… solo un pensamiento se le cruzaba por la cabeza.

Dios tenga piedad de todos nosotros

Prefiriendo mantener su derecho para la quinta enmienda, Chris guardó silencio caminando a su sentencia. Para su sorpresa la comida no estuvo nada mal, escogiendo sabiamente no hacer un comentario sorprendido. Tal vez tenía que ver porque eran comidas congeladas.

Viendo que su vida ya no estaba en riesgo el mayor Redfied entro en temas más serios.

—¿Dónde está nuestro… anfitrión?

—S… Kennedy salió.

Chris giró su silla hacia Jill.

—¿Cómo que salió?

—Se despertó y salió… para deshacerse de los cuerpos

—¡¿Y lo dejaste ir así como así?!— Chris se levantó de su asiento aumentando unos cuantos decibeles su voz.

Jill se limitó a verlo incrédulamente. —¿Querías que lo detenga?

Chris abrió su boca pero la cerró inmediatamente cuando recordó lo que era capaz Leon. Él se sentó de nuevo.

—Lo siento.

—No eres el primero.— Jill gruñó.

Claire cambió su posición incómodamente a esto, dando a entender mucho a su hermano.

Un silencio se extendió mientras los tres comían su desayuno.

Claire no pudo evitar preguntarse por Leon. Sabía que aquí, en Minneapolis había suficientes lagos para desaparecer cuerpos, no era por ese motivo sus preguntas.

No había sido necesario que los tres vinieran a Minneapolis. El plan original, había sido propuesto por Jill era que solo ella viniera a hablar con Leon. Pero entonces, la menor de los Redfield se había ofrecido e inmediatamente fue su hermano. Claire no sabía que su hermano quisiera hablar con Leon, pero ella si tenía su propósito fijo.

Ciertas palabras tenía que ser pronunciadas.

En Raccoon, él había salvado su vida, y su continuo apoyo era lo que la mantuvo fuerte, haciéndola sentir que no estaba sola. Entonces, se habían separado, dejando a la niña que ella había jurado proteger a su cuidado, y con palabras que hubiera dado lo que sea por nunca haberlas hablado. Siguió Francia, donde fue capturada y entonces la isla Rockfort donde la pesadilla comenzó otra vez. Era casi irónico que lo primero que pensó fue contactar con Leon, como si saber de él era lo que necesitaba para seguir adelante, noción que había herido su orgullo tanto en admitir, pero no tanto como la respuesta. Había enviado a su hermano Chris, la persona quien había ido a buscar, el motivo por el cual había dejado a Leon y Sherry y abierto la boca de más. En Antártica, su hermano la salvo y por extensión había sido salvada por Leon. Cuando ella y su hermano regresaron, ella estaba tan deprimida por la pérdida de Steve que estaba dispuesta a encerrarse en su cuarto y no hablar con nadie, eso es, hasta que Barry había repartido las noticias sobre la desaparición de Sherry y la posible muerte de Leon.

Oh, cuan molesta había esta con Barry en ese momento que no recordaba todo lo que había hecho subsecuentemente.

Todo lo contrario de cuando habían recibido noticias de Leon, con información sobre Sherry.

Había hecho tanto por ellos, por ella y Sherry. Quería verlo a la cara y demostrarle lo agradecida que estaba.

¿Y qué había hecho en su rencuentro?

Le había disparado.

Otro de tus inteligentes movimientos, Claire

Si antes no sabía como actuar alrededor de él… ahora menos.

Jill fue la primero en terminar con su porción de desayuno y llevando sus platos comenzó a lavarlos. Los hermanos Redfield compartieron una confusa mirada hasta que el mayor de ellos solo se alzara de hombros y continuara comiendo. En cambio, Claire estrechó sus ojos a la mujer.

Ella está comportándose muy extraña desde que llegamos aquí…

El ruido de alguien abriendo la puerta alerto a Claire y los ex-Stars, solo para verse obligados a bajar las armas cuando descubrieron al dueño de la casa entrar.

Los ojos de Claire en enfocaron en el desnudo torso de Leon, que como la última noche estaba goteando de cristalina agua. Sin embargo, al contrario de cualquier saludable reacción de una mujer viendo el muscular cuerpo de un bien formado hombre, sus ojos estaban enfocados en las dos pequeñas cicatrices en su pecho. De repente se encontró en un raro estado entre asombro que dos heridas de balas prácticamente sanaran de la noche a la mañana y de culpa al recordar que fue ella las que las causó.

Leon se detuvo frente a los tres, viéndolos fríamente gruño, algo ya parecía característico en su voz.

—Tienen dos minutos…— anunció con un borde de acero en su voz. Ante las miradas confundidas de los presentes, siguió. —… para darme una buena razón por la cual no debería matarlos.

Continuara…


Notas del autor: OO Esta vez hasta a mí me sorprendió Leon. No tengo mucho que decir, solo que desde el próximo cap comenzaré a dar algunas respuestas de la condición de Leon.

Ezequilhl: No me lo digas… ni siquiera lo menciones… ya me imagino como te puso este final de capítulo. Pero comienza a acostumbrarte.

Steve Burnside: Dejemos esto claro, nunca dije que Steve no aparecería, solo dije que nunca dije que lo haría o no lo haría… no espera, eso no es… era… ¿Qué era?... ¡Arrrg! ¡Lo que sea! Simplemente sigue leyendo prometo que te sorprenderé, al menos estoy esperando hacerlo.

El próximo cap vendrá tan pronto como encuentre una buena razón para que Leon no mate a alguien… Mientras tanto dejen sus comentarios, por favor.