El tercer capítulo~
Advertencias: ¡Lime! *Babas*
Cap. 3
Lujuria. Confianza
Le gustaba verle dormir, era la única ocasión en la que podía estar tranquilamente con el menor sin que éste le mirara de manera asesina después de aguantar la mirada fija de Soren durante más de tres minutos seguidos. ¡Pero es que era tan lindo! La blanca y suave piel, su bonita cara se veía aún más bella sin esa continua expresión de malhumor en él, apenas se le escuchaba respirar hasta cuando dormía, sus largas pestañas rubias proyectaban una sombre sobre sus levemente sonrosadas mejillas; el cabello rubio caía sobre su rostro, mientras el broche en forma de cruz descansaba sobre la mesilla de noche, ese que solo se quitaba para dormir y asearse, y estaba junto a una pequeña daga que era algo que el noruego también solía llevar consigo; sus labios estaban ligeramente entreabiertos y secos, Soren deseaba humedecerlos él mismo, pero sabía que estaba prohibido.
¡Él no quería que le odiara más, sólo que se mostrase más amable con él! Por supuesto, si Lukas se lo permitiera no dudaría en quitarle la pureza en una sola noche (aunque pudiera parecer cortito de mente para algunas cosas, era lo suficiente experto en el tema como para saber que el chico era vírgen, muy obviamente), claro que lo haría. Pero estaba convencido de que el menor no iba a permitirlo, apenas soportaba el contacto visual con el dueño de aquel castillo, y ni hablar del físico...
Cuando había subido a dormir le había encontrado allí, no sabía por qué había acabado durmiéndose allí, tal vez quería hablar con él, y como había tardado en subir se había quedado dormido sin darse cuenta.
¡Pero, joder, si se quedaba dormido en su cama, únicamente cubierto por la ropa interior y una camisa suya que le quedaba grande, además con esa carita tan adorable... pedía a gritos que le violaran, maldita sea! ¡Y él quería hacerlo! ¡Oh, que si quería! Le deseaba más que a cualquier prostituta que hubiera pasado por su cama, y eso que el número ascendía a cientas de ellas. Ardía en deseos de arrancarle esa fina camisa y...
"¡Deja de pensar en esas cosas!" -Se reprochó a si mismo, apartando los pensamientos lujuriosos de su sucia mente... y, cómo no, éstos volvieron con más fuerza que nunca cuando el joven durmiente, como si lo hiciera a propósito, se giró en la cama, soltando un leve suspiro/gemido (a Soren le pareció lo segundo) en sueños, relajado. El de ojos azules se acercó al muchacho con la intención de arroparle y así poder dejar de pensar en esas cosas con más fácilidad, pero ocurrió todo lo contrario: al subir las mantas hasta los hombros del joven, rozó accidentalmente (¿accidentalmente?) el hombro de Lukas, y éste suspiró ante el contacto.
Soren frunció el ceño, y no resistió la tentación de volver a bajar algo las mantas y acariciar de nuevo el hombro del muchacho, ascendiendo con los dedos, suave y lentamente, las caricias hacia su cuello. El menor alzó la cabeza y eso le facilitó más la tarea, su control se perdió por completo cuando el menor volvió a suspirar, en reacción a sus caricias.
A la mierda. ¡Quizá se ganara un ojo morado, una patada donde más dolía o algo similar, pero por Odín que no podía aguantar más aquella tortura! Apartó completamente las mantas y subió con cuidado a la cama, casi temeroso de despertarle antes de tiempo, aunque no estaba seguro de si realmente seguía durmiendo o ya estaba lo suficientemente despierto como para saber lo que quería. De una manera u otra ya no podía aguantarlo más, comenzó a besar delicadamente el cuello de Lukas y dejar minúsculas marcas en su blanca piel, sus marcas; al observar las reacciones del menor (sonrojarse, volver a suspirar y echar la cabeza hacia atrás) se subió con cuidado encima de él, sin aplastarlo, y, mientras sus besos subían desde la parte inferior del cuello hacia la comisura de los labios, acariciaba despacio el muslo del menor, notando como éste gruñía y se removía levemente, intentando buscar su contacto.
Al alzar la mirada se cruzó con la de Lukas, que tenía los ojos entreabiertos al igual que la boca, las mejillas sonrosadas y sus bonitas pero frías orbes violáceas clavadas en él, sus cejas estaban levemente fruncidas, como si intentara resistirse y no disfrutar de aquello. Oh, ¿cuánto tiempo llevaba despierto? Soren rió levemente ante la sumisión del muchacho, y subió la mano de su pierna hacia el cabello de éste, enredando los dedos en sus mechones rubios, provocando que sus ojos se abrieran de par en par al rozar accidentalmente cierto mechón extraño de su cabello*. El mayor sintió curiosidad y se dedicó a manosear aquel extraño mechón de pelo rizado, observando las reacciones que causaba en Lukas, el cual se mordía el labio inferior con fuerza, y se aferró a la camisa de Soren, cosa que le hizo bastante gracia a éste.
"¿Es como si me aprovechara de él?" -Se preguntó a sí mismo, decidiendo no contestar a eso. Ya tendría tiempo de sentirse culpable más tarde.
Después de jugar unos momentos más con el gracioso mechón de Lukas, apartó la mano; durante esos segundos el menor pareció recuperar el control un instante, ya que abrió la boca para decir algo, pero Soren no se lo permitió. Volvió a dedicarse a explorar su cuerpo con la mano que anteriormente se encontraba en su cabello, agarrándole el mentón con suavidad con la otra y alzándola levemente, para depositar un beso en la comisura de sus labios, jugando con él antes de entregarse totalmente. Quería ver como reaccionaba, y la forma en la que lo hizo le gustó y le pareció graciosa y tierna de algún modo al mismo tiempo: el menor separó levemente los labios, y Soren pudo sentir y escuchar su respiración agitada, hasta que Lukas se impacientó y gruñó en voz baja; entonces el mayor no le hizo esperar más tiempo y le besó, sin encontrar apenas resistencia cuando comenzó a profundizarlo, mordiéndole el labio y jugando con su lengua a su antojo.
La mano que recorría el delgado cuerpo, dándole caricias en la piel del cuello, el torso y la cintura, bajó finalmente hacia donde quería llegar, introduciendo la mano por debajo de la ropa interior. Lukas se sobresaltó ligeramente, cerró por fin sus ojos y gimió en los labios del danés, que estaba dudando sobre si podría aguantar durante más tiempo, pero decidió disfrutar un poco más de los sonidos que escapaban de la boca del noruego, que intentaba retenerlos sin ningún éxito. Continuó acariciando el miembro del muchacho mientras éste se aferraba a su camisa, su rostro completamente enrojecido y su esfuerzo por ahogar los gemidos que se le escapaban no hacían más que aumentar las ganas que le tenía Soren.
Se detuvo antes del final, sin dejar que Lukas lo disfrutara del todo, y tuvo que hacer un esfuerzo para conseguir separarse de él, levantarse y comenzar a quitarse su propia ropa, dejando ésta en cualquier parte, dejando únicamente los calzones de lana, y volvió a la cama. Antes de poder hacer nada notó como Lukas le aferraba del cabello y le atraía hacia sí, besándole, acto que sorprendió enormemente al de ojos azules. Sin embargo, no tuvo tiempo de sorprenderse más, porque el menor se apartó levemente, rompiendo el beso, sus labios casi podían rozarse desde esa distancia... y entonces notó algo frío en el cuello.
Con un rápido vistazo a la mesilla de noche se dio cuenta de que la daga de Lukas ya no estaba allí. Claro que no, estaba en su cuello.
Soren le miró a los ojos, atisbando un leve brillo de deseo lujurioso en éstos, a pesar de que Lukas trataba de mantenerse tan inexpresivo como siempre, su respiración seguía siendo agitada y sus mejillas estaban aún enrojecidas.
-No me toques. -Espetó, y eso le dolió al danés. Le dolió el odio de su voz, más que el hecho de que le hubiera puesto un arma en el cuello.
Vaya, había estado tan cejado por la lujuria y sus propios deseos que no se había detenido a pensar que él no quería hacer aquello, que solo se había mantenido dócil porque no había podido resistirse a las caricias, pero Soren no pudo evitar pensar que en cierta forma le había obligado. Y se sintió mal, fatal. Se había prometido a si mismo protegerle, no hacer nada que él no quisiera, y al final resultaba que de lo que tendría que protegerle era de sí mismo.
Su instinto protector hacia aquel frágil y solitario joven volvió a aflorar, expulsando la lujuria. Ignoró el filo de la navaja en su cuello y rodeó lentamente el cuerpo de Lukas con los brazos, consciente de que podía matarlo por eso. Solo tenía que apretar la navaja... y ya está. Sería libre, se habría vengado de él y podría marcharse, ¿no era eso lo que quería?
Por alguna razón el menor vaciló y no lo hizo, bajó la navaja, a pesar de que él también era consciente de un par de cosas: podía violarlo, hacer con él lo que le diera la gana, podría haberlo mantenido en una celda en el sótano de aquel castillo y aún así no lo hizo, le dejó dormir en su propia cama, respetó su espacio (hasta aquel momento) y le trató como si fuera importante, como si no fuera mucho inferior a él, porque eso es lo que era.
Lukas correspondió débilmente al abrazo y cerró los ojos, cansado, notando que Soren le dejaba en la cama y le arropaba antes de marcharse.
OoooooO
-Querido hermano... -Ronroneó con voz suave y aterciopelada, besando las mejillas de su hermano, sonriendo como pocas veces hacía. -¿Qué vas a hacer ahora? ¿Vas a hacer que ataquen?
-No te precipites, Natasha. -Respondió el mayor, apartando suavemente a la rubia. -Antes tienes que cumplir con tu parte, da.
-No debes preocuparte por eso, hermano. -Replicó la joven con los ojos brillantes, sintiéndose feliz por serle de utilidad a la persona que más quería. -Él confía en mí, dentro de poco conseguiré que haga lo que yo quiero. Entonces podrás quedártelo, hacerle sufrir todo lo que quieras...
Una sonrisa sádica se dibujó en el rostro de Iván, que besó la frente de Natasha.
-Él estará contento. Eres una buena chica, da...
OoooooO
-¿Y esa historia es cierta? -Preguntó el finés mientras observaba a su compañero con los ojos muy abiertos, fascinado. -¿Existe de verdad?
Berwald asintió.
-N'die s'be qu'en es...
-Que siniestro. -Rió levemente Tino. -Ahora que lo dices, mi primo está algo obsesionado con eso. ¿Es cierto que esa guerra que me has contado ocurrió realmente?
Volvió a asentir.
-'sa gu'rra... es t'talmente c'erta. La 'tra p'rsona era S'ren.
Tino abrió los ojos como platos, casi sin poder creerselo.
-¡Así que por eso lo sabes! Entonces tú luchaste en algunas de esas batallas... -Dijo Tino, recordando mentalmente todo el relato. -Un cruel y poderoso duque, tan poderoso como mi primo, ambos están enfrentados... y han tenido varias batallas en los últimos diez años. Nunca gana ninguno, ambos sufren pérdidas y el otro siempre consigue llevarse algún prisionero, al que luego tortura... Resulta algo espeluznante. ¿Y cómo se llama esa persona?
-No se s'be su n'mbre... t'ene un 'podo.
-¿Y cual es?
-El G'neral 'nvierno.
-Es un nombre extraño. -Murmuró el de ojos violetas, esbozando una sonrisa. -De todas formas, me alegro de que no te pasara nada.
Hubo un silencio de algunos segundos, en los que Tino siguió con la cabeza apoyada en el pecho de Berwald, observando las llamas danzantes del fuego, que le hipnotizaban.
-Oye, Berwald.
-¿Sí?
-¿Qué harías si me capturaran a mi?
El mayor pareció pensárselo unos segundos antes de dar con una respuesta.
-N'nca d'jaría que eso 'curriera
OoooooO
Soren tomó aire y continuó andando, con cuidado de no tirar la bandeja que llevaba en las manos, provista de un chocolate caliente que olía deliciosamente bien, un vino suave y varios alimentos. Tal vez no fuera la mejor forma de disculparse, de todas formas quería que Lukas desayunara bien.
Se dirigió al salón, pero escuchó unas voces antes de entrar y se detuvo en la puerta, escuchando.
-¿Estás segura de lo que dices? -Oh, esa era la voz de su amor. Es decir, la del noruego. -¿Hacerle eso al idiota? -Y estaba hablando de él.
-Completamente. -Oh... y esa era Natasha. -Por favor, necesito que me ayudes, Soren solo lo hará si tú le convences... ¿lo intentarás?
Hubo unos segundos de silencio, hasta que la eslava pareció impacientarse y continuó hablando.
-Si nos ayudas con ésto ya te he dicho lo que podemos hacer... -Hizo una pausa. -¿No es eso lo que quieres? Él confía en ti, podemos utilizar eso. -Otra pausa, la voz de la eslava sonó levemente alegre por sus palabras. -Le hundiremos, pero te necesito a ti. Llévale a la trampa, distráele mientras tanto, como sea, pero hazlo.
Ésta vez, el noruego no lo dudó.
-Lo haré.
Soren abrió los ojos como platos y retrocedió, tiró la bandeja contra el suelo, furioso, y el ruido de los platos y vasos al romperse se escuchó claramente.
Cuando Natasha salió, tuvo el tiempo justo de verle desaparecer por las escaleras. Esbozó una leve sonrisa triunfante.
-¿Qué ha sido eso? -Preguntó el noruego desde dentro.
-Oh, nada, no te preocupes. -Respondió la eslava. -Habrán sido los niños...
OoooooO
* Sobre el rizo de Noruega, no sé si es erógeno como ocurre con Italia y Romano... me suena que sí, pero no estoy segura xD
¿¡Cual es el plan de Natasha!? ¿Quién es el enemigo de Den del que hablan Fin y Su? ¿En qué ha aceptado participar Noru? ...
Todo ésto y mucho más en el próximo capítulo. (?)
¿Review?
