DE NUEVA CUENTA YO…. JEJEJEJJEE

PUES YA DIRAN QUE PAREZCO DISCO RAYADO PERO ES QUE LES AGRADEZCO MUCHO SUS COMENTARIOS Y ME DA UNA ENORME ALEGRIA QUE LES ESTE GUSTANDO LA ADAPTACION DE LA HISTORIA.

ADVERTENCIA: ESTE CAPITULO TIENE UNA ESCENA LEMMON O BUENO ES ALGO LIME… SI NO QUIEREN LEERLO SOLO NO LO TERMINEN Y SI ES DE SU AGRADO ESPERO Y LES GUSTE…

LES MANDO BESOS Y ABRAZOS

TITULO: TE LLEVO EN LA SANGRE

HISTORIA ORIGINAL: SOLIN

ADAPTACION: BLUEMOONBLUE

CAPITULO VI

Mi corazón se detuvo un instante y después volvió a latir a toda velocidad.

-¿Casarme? -repetí.

- O tal vez tú, al igual que Susana, no desees atarte a un inútil.

La rabia me invadió al oírlo utilizar aquella horrible palabra y le di un puñetazo en el pecho.

-¡No vuelvas a utilizar esa horrible palabra. Incluso si no puedes volver a moverte en toda tu vida, nunca serás un inútil!

-Si eso es lo que crees, entonces cásate conmigo.

-¡Pero tú no quieres casarte conmigo!

-Quiero hijos. Mi madre espera una nuera y si tú ocuparas ese puesto estaría más que feliz ¿no?

La idea de tener a los hijos de Terry me hizo temblar, pero...

-Eso es ridículo. Estás enfadado con Susana, pero no deseas pasar el resto de tu vida conmigo como tu esposa y lo sabes.

-Quiero volver a Escocia y quiero que vengas conmigo.

-Por supuesto que iré, pero no tienes que casarte conmigo para convencerme de que vaya contigo.

-¿Y mis hijos? ¿Quieres tener hijos conmigo sin estar casada?

-No tengo ni idea de lo que estás diciendo -dije, roja hasta las orejas.

-Te estoy diciendo que quiero hijos. ¿Es tan difícil de entender?

No, no lo era. Terry sería un padre increíble y nunca había ocultado el deseo de serlo.

-Pero... -titubeé

-Tendrías que someterte a un proceso de fecundación in vitro. No puedo... —ahora fue él quien calló y yo sabía que su orgullo se rompería en pedacitos si decía aquellas palabras.

-Por supuesto que no. Eso es normal, pero no durará mucho tiempo - intenté quitarle importancia.

Por un momento deje mi imaginación volar y me imaginé como esposa de Terry. Pertenecerle y tener hijos con él. Era muy fácil imaginarme embarazada de un hijo suyo... y muy, muy feliz de estar en ese estado.

-Tal vez tengas miedo del tratamiento.

-No -dije, mirándolo de frente, intentando contener los latidos de mi corazón-. Terry...

Él puso un dedo sobre mis labios.

-Piénsalo.

Solo asentí con la cabeza, sin saber que decir. Incluso si no hubiera deseado casarme con él, no habría podido rechazarlo a la primera. Tras la marcha de Susana, habría sido muy cruel.

-Y mientras lo piensas, acuérdate de esto.

Sus labios sustituyeron a sus dedos sobre mi boca, y en mi mente se produjo un cortocircuito. Mis pezones se endurecieron casi dolorosamente contra la tela de mi sostén y empecé a notar cierta humedad entre mis muslos. Aquel no era un beso de exploración, era un asalto a mis sentidos y, cuando la lengua de Terry pidió entrar en mi boca, la deje sin protestar.

Aquella sensación entre mis piernas se fue incrementando, lanzando un mensaje de necesidad que no había sentido nunca antes. Yo solo podía gemir y apretarme contra él, con los dedos firmemente agarrados contra la solapa de su chaqueta. Terry introdujo su mano bajo mi blusa y empezó a acariciar suavemente mi espalda, haciéndome temblar. Después, una mano masculina se dirigió a acariciar uno de mis senos por encima de mi ropa. Me sentí invadida por el placer. Nunca le había permitido a ningún chico llegar más allá de un beso.

Pero se trataba de Terruce Grandchester, el hombre que más amaba en el mundo y moría por sus caricias. Grité pero el sonido se perdió en su boca cuando sus dedos empezaron a desabrochar mi sostén y uno de ellos se introdujeron para acariciarme suavemente el pezón. La sensación entre mis piernas aumentó así como mi deseo de gritar. Me agité en su regazo, incapaz de controlar el impulso de moverme.

Él retiró su boca de la mía haciéndome perseguirlo con mis labios. ¿No podía dejar de besarme en ese momento? Pero no lo hizo, simplemente trasladó sus labios hasta un punto sensible detrás de mí oreja. Haciéndome temblar y gemir de placer.

Mientras sus manos seguían atormentando mis senos, sus labios hacían estragos en mi nuca.

-Qué dulce sabes, pequeña –me dijo mientras saboreaba cada centímetro de mis labios.

Cuando mi blusa pareció interponerse en su camino, me dijo que me la quitara.

-¿Qué? - mis ojos se abrieron como platos, confundida.

Pero él no respondió. Un minuto después, ya estaba quitándome mi blusa y la ropa interior. Mi piel se estremecía donde él la tocaba. Estaba totalmente desnuda de la cintura para arriba, descubierta ante la sensual mirada de Terry. Sus ojos zafiros estaban fijos en mi pecho desnudo. Con vergüenza me cubrí de su ardiente mirada.

-No deberías mirarme así.

Él no retiró la mirada ni un ápice, sino que delicadamente me tomó de las muñecas.

-Déjame que te vea -dijo él.

-Pero...

-Quieres que te vea -aquello resultó demasiado arrogante.

-No.

-Sí, mi pequeña. Te excita que te mire, que vea lo que le ocultas a los demás.

Agité la cabeza, negándolo, pero en realidad, tenía razón. Estaba muy impactada por su mirada y deje que me apartara las manos de mi pecho, dejando a la vista mis senos juntos con mis rosados y excitados pezones. Él alargó un dedo y rozó el pezón endurecido de un pecho.

-Hermosa... -dijo esto con tal reverencia, que sentí que mis ojos se humedecían de nuevo-. Eres hermosa mi pequeña.

Añadió esto con tono posesivo mientras me abrazaba fuertemente. Haciéndome temblar.

Sus manos empezaron a moldearme suavemente, acariciándome suavemente con tal maestría, que evite pensar cómo habría aprendido a hacerlo.

Lo miraba fascinado mientras bajaba la cabeza; sus labios se cerraron sobre mi pezón y al ver sus labios contra mi piel, creí que ardería de excitación.

Todo se volvió borroso. La sensación era eléctrica y, cuando empezó a acariciarlo y a jugar con la lengua, las pequeñas descargas de placer se hicieron tan insoportables, que cerré los ojos, eche la cabeza hacia atrás y empecé a suplicar:

-¡Por favor, Terry, por favor!

No sabía qué estaba pidiendo, pero sabía que necesitaba algo. Mi cuerpo parecía estar en llamas y era incapaz de concentrarme después de haber soñado con este momento durante tanto tiempo, por fin mis fantasías se habían hecho realidad. Sólo había amado a este hombre en toda mi vida y ahora por fin estábamos juntos.

Una carcajada masculina contestó a mis súplicas mientras empezaba a pasarme una mano por la pantorrilla. Me hizo cosquillas detrás de la rodilla haciendo que me encogiera, y después me empezó a recorrer la parte interna del muslo. Mis piernas se abrieron casi instintivamente y él siguió con su exploración hasta que llegó al lugar que más necesitaba de sus caricias. Di un respingo debido a la enorme sensación de placer.

Su mano se internó dentro de mi falda tocándome de la forma más íntima posible, haciéndome temblar de miedo y placer. Nunca había hecho aquello y nunca hubiera dejado que otro hombre que no fuera Terry lo hiciera. Para algunas cosas era tan inocente como una niña.

-¿Qué me estás haciendo? -susurré.

-Amarte...

Aquella palabra sonaba tan bien. Que podía imaginarme que él estaba realmente haciéndome el amor y que me tocaba para saciar su deseo por que en verdad me quería. Esa dulce idea incrementó mi placer hasta la inconsciencia. En aquel momento, era como si Terry me amara tanto como yo lo amaba a él.

Él me obligó a levantarme; ¿ya había acabado? La sola idea hizo que mi necesidad se hiciera aún más urgente.

Pero él me bajó la cremallera de la falda y lo dejó caer sobre la alfombra. Después me quitó las braguitas y dejó que se deslizara por mis piernas.

Rápidamente me quité las sandalias, deseando volver a la seguridad de su regazo cuanto antes, y mi deseo se cumplió casi al instante, cuando él volvió a atraerme hacia sí para seguir probando la sensibilidad de mi piel.

Él seguía recorriendo mi cuello con sus labios, dándome pequeños besos y mordiscos mientras con su mano acariciaba lentamente mi vagina masturbándome lentamente.

Mis gemidos se volvían más fuertes así como el temblor de mi cuerpo el cual parecía un volcán a punto de estallar. Me sentía al borde de un precipicio, deseosa por saltar, pero aterrada por los resultados ya que los dedos de Terry se introdujeron dentro de mí comenzando a moverlos, solo podía sentir como entraban y salían.

-Déjate ir, mi pequeña -dijo antes de besarme con una pasión que sólo había sentido en sueños-. Dame el regalo de tu placer.

Llegue al clímax entre un estallido de fuegos ar tificiales y terremotos. El placer duró mucho entre gritos y gemidos le pedía que parara, pero al mismo tiempo le suplicaba que continuara. El siguió tocándome hasta que las convulsiones de mi cuerpo casi me hicieron saltar de su regazo del cual estaba fuerte sujeta.

Intenté decir algo, pero era incapaz de articular una frase coherente, me encontraba temblando en una serie de clímax que me dejaron agotada y casi inconsciente en sus brazos. Él me atrajo hacia sí y llevó la silla de ruedas hasta mi habitación. Allí me colocó sobre la cama y me arropó cariñosamente.

-Duerme, tesoro. Hablaremos mañana.

CONTINUARA…

NOS LEEMOS EL MARTES O MIERCOLES! GRACIAS POR TODO LES DESEO EXCELENTE INICIO DE SEMANA!