DISCULPEN LA DEMORA PERO ES QUE ACA EN MI TRABAJO EL INTERNET SIGUE MAL, PERO TUVE CHANCE DE PEDIRLE LA LAP A MI NOVIO Y TUVE OPORTUNIDAD DE ACTUALIZAR.. LES DEJO EL CAPITULO, PERDON SI ES CORTITO PERO PROMETO QUE EL SABADO EN LA TARDE-NOCHE LES ACTUALIZO...

QUE LO DISFRUTEN, Y MUCHISISIMAS GRACIAS POR TODO!


TITULO: TE LLEVO EN LA SANGRE

HISTORIA ORIGINAL: SOLIN

ADAPTACION: BLUEMOONBLUE.

CAPITULO X


Desperté desorientada. ¿Por qué hacía tanto calor? No podía mover la cabeza. Pero el pánico sólo duró un segundo, hasta que me di cuenta de que lo que me impedía moverme era el peso del brazo de Terry sobre uno de mis senos.

Mis ojos se abrieron de golpe y vi, a la cálida luz del sol, el cuerpo del hombre que amaba acostado a mi lado. Ninguno de los dos llevábamos nada de ropa, aunque la sábana nos cubría hasta la cintura. De repente, me sentí alarmada.

¿Qué había hecho?

Había dejado que Terry me hiciera el amor. Eso era lo que había pasado, y el dolor tan íntimo que experimentaba en mi entrada era la prueba de ello. Una oleada de calor recorrió mi cuerpo al recordar cómo me había tocado y mi mirada se dirigió irresistiblemente hacia él.

Su cara estaba relajada por el sueño, parecía más joven y menos intimidante, pero ni siquiera dormido se le quitaba el gesto arrogante de la boca. Su pelo largo y castaño estaba revuelto y una sombra cubría su mandíbula. Verlo así me pareció muy especial, tan privado como lo que habíamos compartido la noche anterior.

Pero realmente no lo habíamos compartido. Él no había querido que yo lo tocara. ¿Por qué? Incapaz de contenerme, alargué mi mano para apartar un mechón rebelde que le caía sobre la frente. Ante su insistencia, no lo había acariciado la noche anterior, pero ahora, al ver que no se despertaba, deje que mis dedos recorrieran su pecho, como había deseado hacerlo la noche anterior. Su pelo era suave y brillante y jugué con él. A modo de tentativa presione un poco con el dedo sobre su piel para comprobar la fuerza de sus músculos. Era demasiado bello. Sabía que, si él oía que lo describía así, quedaría tremendamente ofendido, pero para mí él era el epítome de la belleza masculina: fuerza, virilidad, dureza y altura. Era mucho más alto que yo, y acostados como estábamos, eso quedaba aún más claro. Él se estiró así que retiré la mano a toda prisa, temerosa de que me encontrara mirando y tocándolo como si fuera un juguete nuevo.

Él volvió a quedarse inmóvil y suspiré aliviada, ¿le molestaría que lo despertara con mis caricias? habría deseado saber más acerca de los hombres y lo que les hacía reaccionar. Terry era el único hombre que me había interesado, pero era incomprensible para mí como un libro en chino.

Pero me había dejado saber algo de él: me había dicho que se había enfadado porque se creía ignorado y que tocarme no era un deber. Estaba bien para ser el principio.

Y había dejado bien claro que quería que siguiéramos casados. Entonces comprendí el significado de sus últimas palabras la noche anterior. Terruce había consumado nuestro matrimonio, yo había dejado de ser virgen y eso impedía obtener la nulidad. Lo había hecho a propósito... pero no podía enfadarme por eso, porque sus actos me habían demostrado que deseaba que siguiéramos juntos.

Sonreí pensando eso, el brazo de mi esposo se mo vió. Estaba despertando.

Él abrió los ojos y su zafiro mirada me atrapó como un imán al verme.

-Buenos días —su voz sonaba aún adormilada.

Ahora era más consciente de que su mano aún seguía sobre mi pecho.

-Buenos días -respondí, casi con frialdad.

-¿Estás bien? –al parecer él necesitaba asegurarse de que todo iba bien.

-Sí -respondí, algo avergonzada por aquella intimidad, intenté moverme hacia un lado sin éxito-. Tenemos que levantarnos. La sesión de fisioterapia empieza en menos de una hora.

Ahora que estaba despierto, yo pensaba que, aunque quisiera seguir casado conmigo, al no quererme, la imagen no podía ser perfecta.

-¿Qué pasa, mi pequeña? ¿Estás adolorida? -preguntó, algo que considere una falta de tacto.

Me pregunté qué harían otras mujeres la primera mañana después de hacerlo.

-Un poco.

Él me levantó la barbilla y me obligó a mirarlo.

-Lamento haberte hecho daño.

Vi que era sincero, pero no quería que se sintiera culpable por algo tan natural.

-No ha sido nada -contesté, intentando sonar todo lo sofisticada que no me sentía. -Se supone que siempre es un poco doloroso la primera vez.

-Menos doloroso que si hubiera sido una primera vez convencional, ¿no? Eres muy apasionada, pecosa.

-¡Mocoso engreído! No creo que sea necesario hablar de esas cosas.

-No tienes que sentirte tímida conmigo, tesoro. Soy tu marido.

Aquella frase me recordó lo que él me dijo cuándo admití ante él que seguía siendo virgen.

-Terry, tu idea de lo que debe avergonzarme y lo que no, no se parece en nada a la mía.

-Eres muy inocente.

-Ya no.

Él me miró encantado.

-No, tesoro. Ya no. Ahora me perteneces.

-Para bien o para mal -dije, con una amargura inesperada.

-¿No estás contenta de estar casada conmigo? No lo creo después de lo de anoche – me dijo, frunciendo el ceño.

-Asúmelo, Terry. Esta boda no es lo que ninguno de los dos hubiéramos deseado para nuestro futuro -y cuando pronuncié estas palabras, me di cuenta de lo reales que eran.

Mi esposo había planeado casarse con una supermodelo, mientras que yo solo quería casarme por amor.

Él me acarició la mejilla en un extraño gesto de cariño.

-Eso es verdad, pero rara vez las cosas salen como las habíamos planeado.

-Supongo que tienes razón -dije, poniendo mi mano en su corazón-, pero yo siempre había pensado en casarme por amor.

El me rodeó con el brazo y me miró de un modo que no supe interpretar.

-Tú me quieres.

Abrí la boca para replicar, pero él siguió hablando.

-No me niegues el regalo de tu amor — me colocó un dedo sobre los labios, cerrándomelos-, lo atesoraré siempre.

-Tú no me quieres.

-Tú me importas, tesoro. Te seré fiel -de nuevo acarició mi mejilla-. Tendremos una buena vida, juntos.

No respondí. No podía hacerlo. Saber algo y oír lo eran dos cosas distintas, como acababa de descubrir. Ya sabía que Terry no me amaba, pero había deseado secreta mente que su insistencia en casarse conmigo signifi cara algo más. Oírle decir que sólo se preocupaba por mí y que viviríamos bien era como recibir un impacto mortal.

Terry no era mi enemigo, pero en este momento me hizo más daño que todas las crueldades de mi madrastra durante todos estos años. En mi futuro augure años de soledad en mi matrimonio, deseosa de amor, pero la perspectiva más devastadora era que el castaño no estuviera allí.

Tomé aliento intentando no dejar ver mis emo ciones.

-Aún tenemos que levantarnos.

Él parecía querer seguir con la discusión, pero ya no podía aguantar más.

-Por favor -supliqué, sin importarme parecer patética porque no podía soportar la conversación un minuto más.

Él sacudió la cabeza.

-No te puedo dejar marchar así. Debes confiar en mí y creer que nuestro matrimonio será todo lo que un matrimonio debe ser.

-¿Querías a Susana? -pregunté en un ataque de masoquismo.

-Con Susana tuve sexo. En un momento dado, creí que era algo más, pero ahora todo lo que recuerdo es eso.

No me gustaba que recordara el sexo con Susana. Sexo real. Algo que nosotros no habíamos podido experimentar aún.

-¿Y conmigo?

- Es infinitamente más.

-Pero no es amor -dije, preguntándome por qué me forzaba a pasar por todo esto.

Su gesto se endureció y pareció buscar las palabras, que, cuando llegaron, no resultaron ser las más apropiadas.

-Nosotros tenemos una historia.

-Susana y tú también tenían una historia.

-Susana es el pasado y tú eres mi presente.

- La esposa a la que no amas pero que no dejas marchar.

-¿Quieres marcharte?

Trague saliva, incapaz de pronunciar una mentira tan grande.

Él tiró de mí para colocarme sobre su pecho, excitándome cuando aún luchaba por contener mis emociones. Cuando nuestros rostros estuvieron a pocos centímetros de distancia, dijo.

-Sé que no quieres.

-No -dejarlo sería como si me amputaran una pierna sin anestesia, pero vivir sin amor sería tan doloroso como tener una herida siempre abierta.

Mirándolo a los ojos, descubrí una chispa de esperanza. Él no quería dejarme marchar. Aquello tenía que significar algo. Tal vez no me amaba, pero teníamos por delante una vida, juntos. En algún momento, se daría cuenta de que yo era perfecta para él. Terry era inteligente y por fin lo entendería.

Él me beso, y la reacción carnal no se hizo esperar; pronto sus manos estaban recorriendo mi espalda y trasero con seguridad.

Solo me deje llevar sin protestas, necesitado de la intimidad física después de la negación de los lazos emocionales.


Llegamos tarde a la sesión de fisioterapia, pero Anthony solo reía y bromeaba acerca de los recién casados. Dijo que entendía cómo una mujer como yo podía hacer que Terry se retrasara por las mañanas y yo me pregunté si Anthony entendería porque mi esposo no se dejaba to car por mí...

Terry había vuelto a hacerlo; me había seducido, pero no había dejado que lo tocara mientras me exploraba. Me preguntaba el motivo y si él vería como una traición que consultara a Anthony si había alguna razón fisiológica que explicara este comportamiento.


CONTINUARA...

ESPERO Y LES HAYA GUSTADO, LES AGRADEZCO MUCHO SUS COMENTARIOS Y PARA LAS QUE TENIAN DUDA RESPECTO A LO DE SI TERRY DESVIRGINÓ A CANDY CON LOS DEDOS... PUES...CREO QUE SI... JEJEJEJE...

BESOS Y ABRAZOS!