MUCHAS GRACIAS POR TODO LES DEJO EL SIGUIENTE CAPITULO CON LEMMON INCLUIDO! QUE LO DISFRUTEN! XD


TITULO: TE LLEVO EN LA SANGRE (ENTRE EL AMOR Y EL DOLOR)

HISTORIA ORIGINAL: LUCY MONROE

1º ADAPTACION YAOI: SOLIN

ADAPTACION FANDOM CANDY CANDY: BLUEMOONBLUE.

CAPITULO XV


Terry inclinó la cabeza y acarició mis labios con los suyos. Una vez, dos veces, tres, gemí protestando por su juego.

Giré la cabeza, intentando atrapar sus labios para obtener un beso más satisfactorio, pero él estaba ocupado en mi cuello.

-Terry, por favor...

No quería más caricias. Necesitaba más, toda su pasión.

-Sssh... Tesoro –me decía mientras me mordía suavemente la oreja-. Será perfecto -su voz y las sensuales caricias hicieron que mi cuerpo temblara anticipándose a lo que vendría después.

Mis labios se abrieron para dejar escapar un gemido silencioso y finalmente él cubrió mis labios con los suyos firmemente para tomar el control de mi boca.

Aquel beso hizo que le rodeara el cuello con fuerza, y entonces recordé que podía tocarlo. Separe mi boca de la suya, jadeando de excitación, pero seguro de que en esta ocasión las cosas serían distintas.

-Quítate la ropa, Terry.

Él se quedó helado. Sus ojos se cerraron mientras lo veía luchar contra sí mismo. Entonces dudé de lo que acababa de pedir. Tal vez pudieran seguir y pedirle que se desnudara más tarde. Estaba a punto de pedirle que volviera a besarme cuando él se levantó.

-No tienes que...

-Quiero hacerlo. Te lo mereces y yo también. Quiero hacerte mía de la forma más completa en que un hombre puede poseer a su mujer -dijo él, orgulloso.

Me encantó cuando se refirió a mí como «su mujer».

Ya que implicaba una intimidad libremente elegida, no un matrimonio de conveniencia en el que se sintiera atrapado por su sentido del deber.

Lo miré mientras se quitaba la chaqueta y después la corbata, que dejó caer al suelo en un gesto de descuido. Después fue el turno de los botones, primero los de los puños y después los del pecho. Los soltó uno a uno, revelando progresivamente los contornos de su pecho hasta que la camisa de seda blanca estuvo abierta del todo, mostrando sus bien torneados músculos.

Contuve el aliento mientras él se deshacía de la camisa. Después se quitó los zapatos, los pantalones y los calcetines. Los hizo a un lado mientras miraba mi cara enrojecida.

Se quedó de pie, desnudo frente a mí, excepto por los bóxer. Metió los pulgares por debajo de la cinturilla elástica de estos y los bajó por sus muslos mientras yo gemí al ver la parte más íntima de él.

Trague saliva.

Abrí la boca, pero como no fui capaz de decir nada, la cerré.

Cerré los ojos. Los abrí.

Sacudí la cabeza.

Aunque esto no resulto de gran ayuda...

-¿Se hace más grande? -pregunté con un gemido de verdadera mortificación.

Una enorme carcajada hizo que subiera la mirada desde su impresionante miembro hasta su cara. Él parecía estarse divirtiendo, pero eso no era divertido. ¿Cómo quería que me enfrentara a eso?

POV. TERRY

Sacudí la cabeza, incapaz de creer la reacción de Candy. Había esperado algo de preocupación, tal vez algo de pena, pero nunca había pensado en un ataque de nervios ante la vista de mi miembro en estado de semi erección.

Ella estaba verdaderamente asustada pensando en una erección completa, aquello me levantó la moral de un modo increíble. Candy no me consideraba un eunuco, más bien pensaba que era demasiado viril. Sentí que me ponía más rígido y vi cómo ella palidecía. Estaba realmente preocupada.

Candy es pequeña, unos treinta centímetros más baja que yo y de constitución delicada, pero no tenía ninguna duda de que nuestros cuerpos se ajustarían bien.

-Tu cuerpo fue creado para acomodarse al mío.

Ella nerviosa se mordió el labio inferior.

-¿Estás seguro? Tal vez no esté bien hecho... Me sentía llena con tu dedo. No creo que podamos hacer que eso entre dentro de mí.

Si me reía de ella, era hombre muerto. Lo sabía, pero necesité de todo mi autocontrol para contener la risa y el alivio que me había provocado sus palabras.

-No te preocupes, pequeña, confía en mí.

La miré mientras ella tragaba saliva y se preparaba para enfrentarse a lo que estaba por venir.

-De acuerdo.

Avance con cuidado hacia la cama. Mi equilibrio mejoraba rápidamente, pero no iba a arriesgarme a caerme. Candy pareció hundirse entre las almohadas, con sus hermosos ojos esmeraldas llenos de temor. Me detuve cuando mis piernas llegaron al borde de la cama.

-¿Quieres tocarme?

Era una pregunta difícil de hacer. Estaba teniendo una reacción física ante ella, pero el miedo de no disfrutar de una respuesta sexual plena aún me afectaba. Si me acariciaba y mi erección no aumentaba, o lo que era peor, perdía la dureza que había conseguido, sería un golpe terrible para mi orgullo.

Pero haberla visto sufrir tanto por mi cobardía esta mañana era suficiente motivo como para arriesgarme.

Ella no me respondió solo se quedó mirando mi virilidad como petrificada.

-Sí -fue sólo un susurro que apenas pude oír.

-Tal vez ayudara, si empezaras por otro lugar.

Sus brillantes ojos verdes me miraban como suplicando.

La tomé de las manos y la hice arrodillarse sobre la cama. Después guié sus pequeñas manos hacia mi pecho, colocándolas sobre mis ya estimulados pezones. Los cuales se endurecieron aún más con el contacto de sus suaves manos. Candy se adelantó y los besó, lamiéndolos para saborear mi piel haciéndome gemir de placer.

-Hazlo de nuevo –le pedí en un murmullo.

Ella obedeció sin detenerse, esta vez mordiéndolos ligeramente, entonces sus manos empezaron a moverse, como la noche anterior. Pero esta vez no intentaría detenerla. Me arañó con suavidad el pecho. Mientras le quitaba el camisón por encima de la cabeza.

La atraje hacia mí, abrazando suavemente su cuerpo desnudo contra mi pecho y los dos nos excitamos al sentir el contacto de nuestros cuerpos desnudos. Al sentir como mi sexo duro chocaba con la suave piel de su vientre provocó que un enorme escalofrió de placer recorriera mi cuerpo y necesité toda mi fuerza de voluntad para contener el irrefrenable deseo de acostarla en la cama, ponerme encima de ella y penetrarla en ese momento. El saber que lo podía hacer hizo que me endureciera aún más.

FIN POV. TERRY

Podía notar cómo el enorme miembro de Terry se hinchaba contra mi cuerpo. Mi frente seguía apoyada contra su pecho mientras le clavaba las uñas en la muralla de músculos que tenía en frente. Quería tocarlo, pero ahora que era el momento, estaba aterrada. ¿Qué pasaría si lo hacía mal? ¿Y si lo aburría con mis caricias temblorosas e inexpertas?

Pero él tomó la decisión por mí. Me tomó de las manos y las fue bajando por su torso hasta que llegaron a su vientre. Presioné suavemente con mis dedos y su cuerpo tembló, con lo que me sentí más confiada. Con suavidad y firmeza a la vez, él guió mi mano hacia su enorme virilidad dura como roca.

-Tócame, amor. Tócame aquí.

Lo radié con los dedos, tocando la suave piel que cubría aquella rigidez de acero. Lo acaricié desde la punta hasta la base, complacido con los gemidos guturales que él dejaba escapar. ¡No se estaba aburriendo! Con su mano cerrada sobre la mía, me mostró el ritmo y la presión que le daba más placer.

Él dejó caer su mano y seguí acariciándolo, alucinado por el modo en que su cuerpo se estaba tensando. Levanté la cabeza para ver la expresión de éxtasis de su cara, el calor de su piel, la dureza de sus pezones y el nivel de excitación general que nunca hubiera soñado con poder despertar en él.

-Deseas que te toque -susurre, asombrada.

-Sí. Mucho.

-Creía que no lo deseabas -dije, casi llorando.

Su cuerpo se puso rígido. Me empujó sobre la cama y se colocó entre mis piernas abiertas.

-Me moría porque me tocaras.

-Pero...

-No hables, amor. Siente —me interrumpió, poniendo un dedo sobre mis labios.

Él acarició cada centímetro de mi cuerpo, primero con sus manos y luego con su boca. Entrecerró sus labios el centro de mi feminidad, me encogí por la sorpresa y el placer.

-¡No! Terry... Yo... Tú...

Pronto mis palabras incoherentes se tornaron en gemidos de enorme placer.

Él me hizo el amor con la boca de un modo que me hizo flotar desde el principio. Mi cuerpo se arqueaba sobre la cama al sentir como su cálida boca devoraba mi intimidad, brindándome un placer nunca imaginado, pero esta vez sabía que había más, y lo deseaba. Lo necesitaba. Lo pedía a gritos de un modo que me hubiera avergonzado si no hubiera estado totalmente perdido en las sensaciones que Terry provocaba en mi cuerpo. De pronto detuvo lo que me estaba haciendo dejándome completamente excitada, y volvió a colocarse entre mis piernas, yo me encontraba temblorosa de necesidad.

-Te deseo -grité.

-Sí. Puedo verlo -el gesto de satisfacción en su voz hubiera podido irritarme en otra ocasión, pero no en este momento.

El presionó con suavidad su pene intentando entrar en mi cuerpo.

-Ahora haremos el amor.

Lo miré, sin creer que pudiéramos seguir adelante. Pero esto era demasiado importante para los dos.

Él me sonrió, pero no divertido, sino con la cara de un depredador, un hombre primitivo que determinaba su lugar dentro de la jerarquía en la vida de su pareja... en el punto más alto.

-Eres mía, Candy. Para siempre.

Asentí sin poder pronunciar palabra alguna debido al cumulo de sensaciones que me invadían, sentí cómo mi cuerpo se amoldaba alrededor de su rigidez recibiéndolo por completo, quedando totalmente poseída por él. Una punzada de dolor recorrió mi cuerpo, pero era una molestia mínima comparada con la maravillosa sensación de intimidad que me invadía en este momento, era una emoción mucho más devastadora que las que había sentido antes.

No me di cuenta de que estaba llorando hasta que Terry con suaves besos retiro las lágrimas de mis ojos.

-¿Te hago daño? -preguntó, tembloroso.

-No –le dije mientras lo agarraba de los brazos- pero espera un momento por favor- le pedí suavemente.

- Claro tesoro- me sonrió con ternura antes de besarme en los labios, para después dirigirse a mi cuello el cual recorrió con besos y pequeños mordiscos, bajando por mi pecho hasta mis pezones los cuales lamio y succionó suavemente, provocándome enormes oleadas de placer. Sin ser consciente de ello, comencé a mover mis caderas buscando saciar el deseo que mi esposo había despertado en mi cuerpo y que solo él podía calmar.

-Terry…- gemí ansioso

Él salió de mi cuerpo casi por completo, haciéndome abrazarlo fuertemente, desesperado por que volviera a penetrarme.

Pero él no pensaba retirarse y volvió a entrar en mí, para seguir penetrándome con suaves movimientos que se fueron incrementando hasta bombear con rapidez y dureza.

Me estaba acercando al éxtasis, gritando su nombre y haciendo otros ruidos ininteligibles. ¿Podría existir algo más intenso de lo que había experimentado ya? Desde luego que sí. Mucho más intenso, tal vez porque los dos lo estábamos compartiendo.

Entonces el mundo entero explotó a mí alrededor haciéndome perder el conocimiento por unos segundos. Podía sentir como la virilidad de Terry crecía de un modo increíble dentro de mí, sentí como una gran calidez inundaba mi interior.

La tensión fue desapareciendo de su cuerpo haciéndolo caer sobre mí. Lo abracé envolviéndolo en mis brazos y las piernas con enorme alegría.

-Eres un amante maravilloso, querido.

Su cuerpo saltó de alegría. Con un enorme gemido de felicidad, empezó a darme una lluvia de besos sobre la cara. Parecía irreal. Terry dándome las gracias por hacerle el amor, diciéndome que era la mujer más hermosa del mundo, besándome extasiado.

Mi esposo rodó sobre su espalda y me colocó sobre él.

-Gracias, tesoro.

Sonreí con enorme placer al ver su rostro lleno de felicidad.

-Gracias a ti, amor mío.

-Me has devuelto la masculinidad -dijo, abrazándome.

No entendía por qué me daba las gracias, siendo que él era quien me había dado el mejor regalo que hubiera imaginado.

-Te amo -dije, incapaz de contenerme.

-Me he sentido seguro contigo -dijo con total satisfacción-. Un hombre puede permitirse ser vulnerable cuando su pareja lo ama.

-Estoy feliz -dije viendo su cara de satisfacción y me apreté más contra él.

-No tanto como yo.

-¿Terry?- dije sobresaltada.

-¿Sí?

-¿Qué...? -pero mientras pensaba como preguntarle el cuerpo de él me daba la respuesta al arquearse bajo mi peso, lanzando mi cuerpo tembloroso a un nuevo viaje de exploración.

Me despertó un suave beso en la mejilla. Sonreí contenta, ya que aun con los ojos cerrados sabía perfectamente a quien pertenecían esos labios.

-Buenos días, tesoro. Abre los ojos.

Lo obedecí sintiéndome totalmente feliz.

-Buenos días -le dije, abrazándolo por el cuello y besándolo con amor.

Él me devolvió el beso, posesivo y placentero, que hizo que me pegara contra su pecho. Gimiendo, él se retiró.

-Tengo que irme, tesoro. Tengo una reunión esta mañana que no puedo cancelar, aunque lo deseo.

Me había extrañado que se alejara de mí, así que observé su perfecto traje, y su pelo recién peinado. Sus ojos me miraban ansiosos.

Gemí recordando todas las veces que habíamos hecho el amor en las pasadas veinticuatro horas.

-Tal vez sea mejor para ti que me vaya- me decía mientras me acariciaba mi cabello.

-No... No quiero que te vayas -dije haciendo una mueca de desagrado.

-Volveré lo antes posible.

Arrugué los labios como una niña caprichosa y me sorprendí por eso. Nunca antes lo había hecho. Él dejó escapar una suave risa complacida y me besó en los labios.

-Te lo prometo.

Lo besé más profundamente, para después dejarlo ir.

-De acuerdo, si lo prometes.

-Por mi vida -dijo con una sensual sonrisa-. Intentaré que la reunión sea lo más corta posible. Toma un largo baño caliente.

-¿Ayudará? -pregunté, inocente.

-Sí -dijo él, serio-. Hablaremos cuando vuelva.

No habíamos hablado mucho la noche anterior. Así que acepté sonriente.

Terry se acercó como si fuera a besarme, pero se detuvo en medio de la habitación y salió con gesto determinado. Lo observé, con una sombra de duda pensando sobre toda la felicidad de la noche anterior. ¿De qué quería hablar?

No quise pensar que fuera algo malo, pues Terry había pasado casi veinticuatro horas haciendo todo aquello de lo que era capaz para darme placer y para hacerme concebir un hijo suyo. Me dije a mi misma que debía sentirme segura.

Con ese pensamiento, seguí sus instrucciones y tomé un largo baño de burbujas con un caro aceite de baño, regalo de mi cariñosa suegra. El agua burbujeante se llevó el dolor y las molestias de mi cuerpo.

Un poco más tarde y tras un solitario desayuno, puesto que estaba sola en la casa, me anunciaron que me esperaba una visita. Me dirigí a la sala admirando los frescos del techo y las pinturas de las paredes como lo hacía siempre. La casa había sido decorada con un exquisito gusto.

Un ruido al lado de la ventana me alertó de la presencia de mi visitante.

Susana Marlow estaba de pie junto a la ventana, iluminada por la luz otoñal.

-Supongo que te crees muy lista –me dijo con desprecio.

-No sé a qué te refieres.

Susana dio un paso adelante, lanzándome una mirada de condescendencia.

-Tontita. No se quedará contigo ahora que es un hombre de nuevo.

¿Cómo podía Susana saber algo que Terry había descubierto la noche anterior? No podía haberla llamado ¿o sí? Sentí un nudo de nervios en el estómago y empecé a respirar con dificultad.

-¿De qué estás hablando?

-No te hagas la tonta conmigo. Ya sé que Terry ha vuelto a caminar.


CONTINUARA...

SE DAN CUENTA QUE NO LE DIJO QUE LA AMABA? SOLO LE DIO LAS GRACIAS, DIGO YO EN LO PARTICULAR MI NOVIO SIEMPRE ME DICE QUE ME AMA Y LUEGO YA ME DA LAS GRACIAS, O USTEDES QUE CREEN? Y A QUE DIABLOS REGRESO LA TISICA? SERA ACASO QUE TERRY LE LLAMO Y QUIERA HACER UN TRIO?

JEJEJJEE... NOS LEEMOS EL SIGUIENTE VIERNES! BESOS Y ABRAZOS! BAY BAY!