No pude dormir nada. Alguien del gremio me vio con Jellal…De seguro ya mi secreto está regado por todo Fairy Tail… ¡O todo Fiore! Creo que no iré al gremio…
Alguien toca a la puerta.
-¿Quién es? –Erza sigue tirada en su cama-
-¡Es Levy!
-Oh, pasa –Erza no tenía ganas de levantarse-
Levy abre la puerta y encuentra a Erza tirada en la cama.
-¿Te encuentras bien? –Levy se acercó-
-Sí…pero, no pude dormir bien –Erza hizo un espacio en su cama para que Levy pudiera sentarse-
-Se me hacía muy extraño que no estuvieras en el gremio a esta hora –Levy se sentó-
-¿Y qué hora es? –Erza abrió los ojos-
-Son las dos de la tarde –Levy la miró-
-¡¿LAS DOS DE LA TARDE?! –Erza se levantó de golpe- Bah, hoy tampoco haré mucho –Volvió a acostarse-
-Hoy casi nadie fue al gremio ya que es viernes –Levy miró el techo-
-Oh, quería hablar contigo, Levy –Erza se sentó junto a Levy-
-¿De qué? –Levy la miró-
-¿Qué hay entre tú y Gajeel? –La pelirroja lanzó una sonrisa picara-
-¡¿D-D-De q-q-que e-estas hab-blando, Erza?! –Levy se puso más roja que un tomate-
-Bueno…últimamente los he visto mucho tiempo juntos –Erza sonrió-
-B-Bueno es q-que… ¡Ah! –Ley chasqueo los dedos- ¡El me ayuda con mis libros!
-Oh, eso lo sé bien…Porque…
-¿Por qué qué? –Levy la miró fijamente-
-Vi como él te beso en la biblioteca del gremio –Erza colocó su mano en la cabeza de Levy-
Levy se quedó muda, pero no dejo de mirar a Erza.
-Ja, tranquila, no le diré a nadie –Erza le guiñó el ojo-
Levy agarró la camisa de Erza.
-¡Erza, no sé qué hacer! Gajeel me gusta pero, ¿Qué pasará con Jet y Droy? Los lastimaré –Levy bajo la mirada- En realidad, no sé qué hacer –Una lágrima corrió por la mejilla de Levy-
Erza tomó la barbilla de Levy y la levantó para que la mirara fijamente.
-Levy, debes hacer lo que crees que sea correcto –Erza le secó la lágrima a Levy- Debes pensar con tu cerebro pero –coloca una mano en su corazón- también debes pensar con esto –Erza sonrió-
-Erza…-Levy la miró sorprendida- ¿Desde cuándo sabes tanto de amor? –Levy rió-
Erza se sonrojó.
-Pues...Pues… ¡Ah! Lo leí en…la biblioteca –Erza no sabía mentir muy bien-
Levy la miró confusa, ella sabía que Erza estaba mintiendo.
-Bueno –Levy se levantó de la cama de Erza- ¡Gracias por tu consejo! –Sonrió- Iré a la biblioteca.
-¡Oh! –Erza recordó- Levy, ¿Tienes algún libro relacionado al significado de los sueños?
-No sé, creo que sí. ¿Quieres qué te lo preste? –Levy estaba abriendo la puerta-
-¡Sí! ¿Puedes venir como a las…siete?
-Okay, estaré aquí a esa hora –Levy sonrió y se fue-
Erza se levantó de la cama.
-Bueno, debo hacer al productivo hasta que sean las siete –Erza miró un pequeño reloj que se encontraba en una mesita- Supongo que iré a comprar algunas cosas que me faltan…
La pelirroja se dio un baño. Ya que hacía calor, se colocó una falda y camisa fresca y salió a hacer algunas compras. Luego regresó a Fairy Hills.
Erza dejó todas las bolsas que llevaba sobre una mesa. Miró la hora, eran las cinco de la tarde.
-Oh, el tiempo se fue voland-
Se escucha un ruido desde el baño.
La chica tomó lo primero que se encontró, para su suerte, era un paraguas. Fue en silencio hasta el baño, se acercó a la puerta y el ruido se detuvo. Espero dos minutos y seguía en silencio. Decidió entrar.
Abrió la puerta con brusquedad.
-¿Quién anda-? –No terminó la frase-
Erza quedo paralizada, viendo a un atractivo chico de cabello azul, con su torso desnudo y solamente una toalla, viendo como las gotas de agua de su cabello caían sobre su pecho bien formado. No pudo evitar sonrojarse.
-J-J-Jellal, ¿Qué haces aquí? –La pelirroja no dejaba de verlo-
-Tengo derecho a bañarme, ¿Cierto? –Jellal se echó el cabello hacia atrás-
-¿Y tenias que venir a mi casa para hacer eso? –Erza se apoyó en la puerta y desvió la mirada-
-Digamos que…estaba paseando por aquí y me dieron ganas de entrar –Jellal rió-
-¿Cómo es que nadie te vio? –Erza lo miró un poco sonrojada-
Jellal se le acercó hasta poder rodearla con sus brazos.
-Haré todo lo posible para estar contigo –Jellal le susurra en el oído-
Erza se sonrojó aún más.
-Ya basta de hacer eso –Erza bajó la mirada-
-¿Hacer qué?
-Hablarme así –Erza seguía sin mirarlo-
Jellal la abrazo.
-No puedo evitarlo –La abrazó lo más que pudo-
Erza se ponía más y más sonrojada, después de todo, un chico semidesnudo la estaba abrazando, diciéndole cosas lindas.
-No deberías estar aquí, dentro de poco tendré una visita –Erza intentó salir de sus fuertes brazos-
-¿Quién vendrá a visitarte? –Jellal la soltó y la miró un tanto celoso-
-Una chica del gremio.
-… ¿A qué hora?
-En una hora –Erza logró ver el reloj-
Jellal soltó una sonrisa picara.
-Tenemos una hora para hacer lo que queramos –Jellal le dio un beso en la frente-
Antes de que Erza pudiera decir algo, se sintió en el aire. En efecto, Jellal la tenía en brazos, como a una princesa. Jellal la tiró en la cama.
-¿Qué estas-? –Jellal la interrumpió-
-Dije que teníamos una hora para hacer lo que queramos, ¿No?
Jellal se fue acercando más y más para poder besarla…
Tocan a la puerta.
-¡Erza, aquí tengo el libro que me pediste! –La voz de Levy se escuchaba muy enérgica-
Erza cubrió la boca de Jellal con su mano.
-Debes esconderte –Erza le susurró-
-¿Dónde?
-¡En el baño!
Jellal se fue corriendo al baño. Erza fue a abrir la puerta.
-Hola, Levy.
-Hola, disculpa que venga a esta hora, es que a las siete tengo que hacer unas cosas –Levy levantó una ceja, refiriéndose a Gajeel-
-Oh, claro, te entiendo –Erza se echó un mechón de cabello detrás de la oreja-
Levy dejó el libro en la mesa.
-Erza, quiero hacerte una pregunta. –Levy la miró-
-Dime.
-¿Porqué estas mojada? –Levy se refería a su ropa-
¡Diablos! No recordaba que debía secarme por las gotas que tenía Jellal que cayeron sobre mí.
-Pues, iba a abrir el grifo y un chorro de agua me salpico encima –Erza se confió en su pequeña mentira-
Levy se tragó esa pequeña mentira.
-Oh, Okay. Bueno, me iré. Mañana me dices si el libro te sirvió de algo –Levy le sonrió-
-Claro –Erza también sonrió-
Levy se fue y Erza se sentó en su cama.
-Ya se fue –Erza lo dijo lo suficientemente alto como para que Jellal lo escuchara-
Jellal abrió la puerta del baño y se apoyó en la pared.
-¿Acaso no piensas vestirte? –Erza lo miró de reojo-
-Mi ropa está secándose –Jellal rió-
Jellal fue acercándose hacia donde esta Erza.
-No te me acerques –Erza bajó la mirada para no notar su rostro enrojecido-
Jellal tomó al barbilla de Erza y la levantó.
-No tienes porque sonrojarte. –Jellal sonrió-
Idiota, ¿Diciendo eso crees que no lo haré?
-Pero, no deb- Erza fue interrumpida por un beso.
La pelirroja ya estaba acostumbrada a que Jellal la interrumpiera así, si él lo hacia ella se olvidaría del mundo.
Jellal recostó a Erza en la cama.
-Ahora, tendremos toda la noche para nosotros. -Jellal sonríe-.
