Disclaimer: Harry Potter y sus personajes son propiedad de J.K Rowling. Anabelle es un personaje creado por mi imaginación.

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Aclaraciones: Bueno solo quería agradecer los reviews que siempre son bienvenidos y aclarar que me equivoqué ya que las dos mini historias anteriores son drabbles debido a su extensión, y no viñetas, ya que no superan las 600 palabras. Con respecto a la mini-historia siguiente, diré que es una viñeta y que está ubicada en el tiempo que Sirius tuvo que huir después de que Harry y Hermione lo ayudaran ( y a Buckbeak) a escapar.

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Summary: Sirius Black y Oc. Sirius tiene que huir, esconderse en lugares terribles y lo único que lo mantiene cuerdo es ir a ese lugar, beber cerveza de la casa y charlar con ella. Ella no le teme al hombre tan extraño que se sienta en la barra cada noche, lo oye entrar justo cuando su padre se ha ido a trastienda. ¿Podrá él compartir su dolor con ella…o algo más?

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Dolor y pasión

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El sol cayó y el perro salió de la cueva, como cada noche.

Los niños corrieron a meterse a sus casas, pues en un lugar pequeño como ese el rumor que un leñador difundió sobre el enorme perro gris que vio vagando cerca del centro del pueblo en las noches se esparció como gas. Y no había quien se atreviera a enfrentar a la bestia, a Hocicos.

Y eso para Sirius estaba más que bien. Así tenía un buen lugar donde pasar el día, al cual no se acercaban ojos curiosos, y, lo mejor, podía vagar por el pueblo. Podía detenerse en su forma humana en aquel bar cada noche.

Siempre a las 12 en punto, tenía la oportunidad de tomar un trago sentado en la barra y de charlar con ella. Ella no se asustaba con su presencia. Ella no juzgaba su lamentable aspecto, su destrozada camisa y sus pantalones sucios. Ella era toda comprensión.

"Oh, eres tú" murmuró con su voz de soprano "siéntate, te serviré lo mismo de siempre"

Él obedeció, se sentó cerca de donde ella estaba y se deleitó viéndola. Ella usaba su cabello suelto, sus cabellos de oro cayendo por su espalda y rosando sus hombros descubiertos, porque traía puesto ese vestido sin mangas que lo dejaba ver su cuello de cisne y sus hombros color crema.

"Hoy vienes más callado que de costumbre" susurró ella.

Él no contestó inmediatamente prefirió admirarla mientras ella le servía el tarro de cerveza, lo que hacía con maestría.

"Hoy hay luna llena" comentó Sirius tomando el tarro de cerveza de las manos de ella y deteniéndose un segundo para acariciarlas.

"¿Eso es un problema?" preguntó ella sin apartar sus manos.

"Para mí no, pero tengo un amigo que la ha de estar pasando fatal"

Sirius sonrió con melancolía, tenía meses sin saber de Lunático o de Harry. Y cada día se le hacía más difícil aguantar sin mandarles una lechuza…

"Espero que tu amigo este bien" murmuró ella, zafando al fin sus manos para poder limpiar la barra. "Y esta noche que historia me traes. ¿Otra sobre motos voladoras?

"Nada de motos…"susurró Sirius y se estiró para acercarse a ella, para poder hablarle al oído "hoy te hablaré del destino de los merodeadores, del final de cada uno y, lo más importante, de lo que pasó con Canuto"

Ella sonrió.

"Ese Canuto es mi merodeador favorito" exclamó ella "Aunque a veces me parece demasiado engreído"

Fue el turno de Sirius de sonreír. Tenía tantas ganas de decirle todo, de sincerarse y aclararle que sus cuentos eran verdades, que él era el hombre de que ella decía era su personaje favorito…pero eso también significaba decirle que era Sirius Black un hombre que hasta en su mundo, entre los muggles, era temido y buscado por ser un asesino. Lo menos que quería era asustarla.

"Canuto se molestará contigo" murmuró Sirius en el rostro de la chica, estaban tan cerca.

"¿Quién eres realmente Sebastian?" preguntó ella.

"No quieres saberlo Anabelle" susurró él en sus labios.

El cortó la distancia entre ellos y ella lo recibió sorprendida.

Anabelle era una chica especial, podía ver el corazón de las personas al hablar con ellos y por ello desde la primer noche en que lo sintió sentado en la barra del bar supo del dolor que albergaba el chico que ella misma bautizó como Sebastian cuando este dijo no tener nombre, y ese mismo don le decía que quizá esa era la última noche que él estaría en el bar…

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¿Que les pareció?

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Nos leeremos pronto.

Bloody kisses.