Hola!, como estan? la verdad lo lamento ultimamente estoy hecha un lio con lo del liceo ydemas, mas que primeras semanas pareciera mitad de año, ademas de pensar en que carrera voy a tener, estudiar para los difeentes examenes de universidad, en fin estoy hecha un lio.

Les agradezco por su paciencia.

Les agradezco a todas aquellas personas que han comentado, que me han puesto en favoritos, en alerta, me alegra saber que la historia es bien recibida, la verdad me alegran y gusta que las personas tomen algo de su tiempo en leer mis historias.

Layill, Rukia-Cc y maribelteka muchas gracias por su apoyo.

Disclaimer:Ni Naruto ni sus personajes me pertenecen.


En el capitulo anterior…

Me baje en la estación que me correspondía, a los pies de la colina donde se encontraba el instituto de Konoha.

Había pasado mas de una semana desde que había comenzado mi trabajo y desde que me había sentado en aquel mismo autobus con aquella niña que mas tarde se había torcido el tobillo. Aun recordaba como se aferraba a mi cuello con sus manos temblorosas, aun podía oír el acelerado latido de su corazón y aun percibía el leve rastro de su perfume embriagante en mi chaqueta.

Antes de poder subir si quiera un peldaño de las escaleras, mi teléfono celular vibro suavemente en el bolsillo de mi pantalón; observe la pantalla, un número desconocido. Me aleje de todo el ruido y lleve el aparato a mi oído.

—Uchiha, hemos pensado tu oferta y aceptamos. Te esperamos después de las tres de la tarde, en la misma dirección de antes. —Reconocía aquella voz calmada y fria.

—Sr. Hyuuga, alli estare. —Conteste y colgué mientras me encaminaba escaleras arriba...

Capitulo II

Conociendote.

Observe la gran casona completamente construida con madera y con imponentes portones de roble que se encontraba en frente de mí con aprensión y ligera incomodidad, la verdad aquella mas que una casa parecía un lujoso palacio. Suspire, mientras tocaba las grandes puertas de aquella mansión y daba un largo vistazo a mi alrededor, sabiendo lo mucho que seguramente tardarían en abrirme.

El patio de aquella casona era de proporciones gigantescas, adornado por los restos acuosos de la nieve y unas cuantas hierbas y florecillas, los árboles casi no tenían hojas y aquellas pocas que tenían se encontraban teñidas de un anaranjado oscuro. Aquel jardín constaba de un pequeño estanque congelado del cual eran emitidos brillantes destellos de luz plateada, ofreciendo un espectáculo natural. El estanque se encontraba unos veinte metros apartado de la gran casona, era rodeado por unas cuantas piedras y era cruzado por un puente rojo brillante, que daba acceso hacia lo que parecía un pequeño bosque y por si fuese poco, desde la puerta principal podía notar que aquel jardín continuaba hasta la parte trasera.

Aquella era una de las familias mas ricas de todo el Japón, y por lo que podía ver, no escatimaban en gastos a la hora de de complacerse a si mismos con lujos extravagantes.

Ese era un programa que me ofrecía el instituto para prestar mis servicios como tutor a mis estudiantes y dicho sea de paso, ganar algo de dinero extra por esas horas de trabajo. Hacia un par de días, cuando hable con El señor Hyuuga para solicitarle que aceptara mi tutoría en matemáticas para su hija, sentí un poco lejano que llegara a aceptar, mi mayor argumento en aquel entonces era su bajo promedio en esa materia. Desconocía totalmente si ella ya tenía un tutor especializado o siquiera lo necesitaba, sin embargo necesitaba el dinero con urgencia y estaba bastante convencido de que podría hacer que las cosas se voltearan a mi favor si lograba que me escuchara, seguridad que se desplomo al oir que lo pensaría.

La verdad en aquel momento era que desconocía por completo quien era su hija, sólo sabia de su apellido y aquel pequeño detalle que me soltara quien seria mi compañero de trabajo sobre sus bajas calificaciones en matemáticas, a manera de prevención, ya que aquella era la materia que enseñaría, junto a algunos ruegos de que le tuviera paciencia que no me tome la molestia de escuchar.

Sin embargo y pese a mis dudas al parecer había aceptado.

Algo que me costaba admitir era el hecho de que me agradaba de sobremanera que a quien iba a enseñarle fuera aquella chiquilla inocentona y tímida que me inspiro cierta ternura y calidez, y no una chica pesada y chillona que me sacara de mis casillas con rapidez.

Una criada me abrió la puerta y me condujo por un largo pasillo iluminado escasamente, hasta lo que supuse seria la oficina del señor Hyuuga. Tome asiento frente a un gran escritorio en donde se encontraba una pequeña taza de porcelana en frente de mí de la cual salían pequeñas nubes de humo, tome un pequeño sorbo de lo que segundos después supe que era té de limón.

—Sasuke Uchiha, ¿Quién diría que uno de los herederos de una de las mas prestigiosas familias terminaría haciendo de maestro en este pueblo? —En seguida me altere.

—No le incumbe. —Escupí aquellas palabras con odio, mirando aquella sonrisa burlona con desden.

No. Estaba. De. Humor.

Y la verdad que me abofetearan y restregaran mi error en la cara sólo hacia que me hirviera la sangre.

Aquella reunión no duro demasiado, sólo quería que acordáramos el horario que mas me fuese conveniente y un par de detalles como la suma a pagar y otras cosas a las que le reste importancia.

Aquel hombre no me agradaba y sinceramente me alegraba no tener que pasar demasiado tiempo junto con él.

Caminaba por los pasillos de aquella elegante mansión en completo silencio, atrás una criada me seguía de cerca con un gran sonrojo en las mejillas y rozándome accidentalmente. Era irritante.

Sin quererlo deje escapar un suspiro de alivio al ver el pórtico gigantesco a apenas unos pocos pasos.

Observe con la tranquilidad usual el manto oscuro que se cernía sobre mi cabeza, la nieve caía lentamente desde el firmamento, cubriendo a la ciudad con su manto blanquecino, era algo digno de verse, como el hielo lo cubría todo, creando formas maravillosas que brillaban intensamente. El camino de piedra se hallaba cubierto ligeramente de nieve, haciéndolo resbaloso.

Ajuste mi abrigo sobre los hombros antes de abandonar la casona, el aroma de aquella chiquilla seguía impregnado en mi chaqueta, persistente y tan embriagador como el primer día, era un aroma dulce como de vainilla y aunque me costara admitirlo, me fascinaba.

Apenas unos segundos note el molesto tono que mi hermano había puesto en mi celular, recordaba vaga y borrosamente que me había dicho que era para que le atendiera las llamadas, que andaba muy distraído y otros motivos que la verdad no me importaron demasiado.

Fruncí ligeramente el seño viendo la pantalla, mientras que por mi mente pasaba tentadoramente la idea de cambiar mi numero; permanentemente. Dejando escapar un suspiro atendí el teléfono, escuchando la fastidiosa voz calma de mi hermano al otro lado del teléfono.

—Sasuke, nunca contestas el teléfono; no sé para que te lo di si no lo usas —Un leve quejido fastidiado se había oído desde el otro lado de la línea.

—Hmp, dime, ¿Qué quieres? —Pregunte con escasa paciencia, la verdad lo único que deseaba era llegar a mi departamento y dejarme caer en mi cómoda cama caliente, refugiándome del frío.

—Necesito ayuda con algo. —Para mi gran pesar no podía negarme, además de que no quería hacerlo, por mucho que me costara admitirlo.

—¿A qué hora?, ¿Cuándo? —Cuestione con tranquilidad dejando escapar un suspiro.

—En una semana, a las siete en punto de la mañana. ¿Puedes? —Me pregunto finalmente, sonaba esperanzado.

—Sí. —Colgué dejando el teléfono a un lado, sin esperar respuesta por su parte.

Al llegar a mi departamento me prepare algo sencillo para comer y desperdicie el resto del tiempo buscando algo interesante en la televisión. Cosa imposible un sábado en la noche, bostece perezosamente y me dormí allí mismo en el sofá, con una ultima imagen en mi mente: la de esa chiquilla...


Era una tranquila tarde fría de invierno, Sasuke y Hinata se encontraban en un estudio apartado de la mansión. Ella intentaba resolver unos complicados ejercicios de repaso —el quinto o sexto de aquella tarde—, mientras que Sasuke, sentado a un lado le indicaba sus errores o le daba su visto bueno, dependiendo del caso.

La pizarra reposaba en frente, olvidada y el silencio reinaba en la habitación, sólo roto por el murmullo distante de la lluvia y el de sus respiraciones.

Hinata dejo escapar un suspiro de frustración; jamás había sido buena en matemáticas, pero se esforzaba y después de poco tiempo había entendido perfectamente la explicación de su profesor particular, claro, una cosa era la teoría y otra muy diferente, la practica.

Por su parte Sasuke sólo esbozo una sonrisa burlona, al final, Hinata había resultado realmente mala para matemáticas; como se lo esperaba. Se veía tan inocente, con sus orbes perlados concentrados en la hoja de papel llena de borrones y bocetos de ejercicios, su cabello se encontraba recogido en una coleta alta mientras una sonrisa calida brotaba de sus labios al ver que había resuelto el sexto ejercicio de los diez que le había puesto su sensei.

Sasuke Contemplaba su rostro con cierta diversión al ver como este se deformaba en diversas muecas entre la alegría y la frustración.

Sin poder evitarlo una sonrisa escapo de sus labios, al ver el adorable puchero dela Hyuugaal encontrarse con una complicación en un ejercicio.

Ese era su primer Dia de trabajo conla Hyuuga. Supadre había dispuesto un salón de la mansión bastante espacioso en el que se encontraba un amplio mueble de cuero que habían utilizado como asientos improvisados, un gran ventanal daba la vista al espectacular jardín trasero de la mansión y las demás ventanas se encontraban cubiertas por unas gruesas cortinas de un azul marino intenso, del mismo color que el resto de los muebles de la habitación.

Un escritorio de madera de cerezo se encontraba también en el salón, al igual que un pizarrón. El día había pasado lentamente, mientras que la voz de Sasuke resonaba en el amplio salón, envolviéndola con cada palabra que decía, y aunque al principio le había costado un poco; había entendido.

—Ehm, etto...Sasuke-sensei —Dejo una pausa, mientras que él se concentraba en el hecho de que su nombre sonaba muy bien viniendo de sus labios.— Arigato. —Agradeció mirándolo a los ojos y sonriendo.

Él sólo emitió su característico monosílabo encogiéndose de hombros, pensando que aquella chiquilla era extraña. Bastante extraña, pero que de alguna retorcida manera le agradaba.

Hinata dejo escapar un suspiro, mientras entregaba los ejercicios ya resueltos a su sensei; sintió el ligero roce de su mano y una descarga eléctrica recorrió su cuerpo rápidamente, causando una sensación extraña. Una sonrisa surco su rostro mientras que desviaba su vista hacia el gran ventanal de la estancia y notaba la lluvia que caía torrencialmente, ensimismada; siempre le había gustado observar la lluvia caer y cada vez que salía el sol el rostro de Naruto-kun aparecía en su mente, mostrando aquella sonrisa encantadora y aquello cabellos del color del oro.

Volteo, sólo para encontrarse con que su sensei ya se había marchado. Observo el paraguas a un lado, al parecer su sensei tenia prisa y lo había olvidado, corrió a través de los pasillos de la mansión, preocupada, no quería que el hombre que la había ayudado se enfermara por su causa, al llegar a la puerta lo encontró despotricando y no pudo evitar reírse. Él sólo le dirigió una mala mirada, que logro que se encogiera.

Paso allí segundos que le parecieron interminables, sólo viéndola

Realmente había pensado que aquella chiquilla era diferente. Iluso. De seguro, estaba allí para ofrecerle algo a cambio de su paraguas, demonios, se volteo con brusquedad y espero mientras algunas imágenes pasaban por su mente, casi siempre las chicas sólo se fijaban en él por su físico. La mayoría eran molestas y chillonas y realmente había esperado, ilusamente, que ella fuese diferente, Que ella fuese como...

¡Olvidalo! Se ordeno internamente cortando aquella línea de pensamientos, ofuscado y repentinamente huraño, quería salir de allí, no quería seguir pensando en eso, ni torturarse con aquellos recuerdos que lo único que hacían era que su alma se amargara y la angustia que creía olvidada atenazara su corazón.

—Sasuke-sensei... tome, se ha olvidado del paraguas —Extendió el paraguas con una calida sonrisa.

—Hmp, gracias, creo —Sacudió la cabeza agarrando el paraguas con brusquedad, lo que hizo que la sonrisa dela Hyuugadesapareciera.

Se alejo, sintiendo la preocupada mirada dela Hyuugaen su nuca. Alzo una mano para despedirse, siguiendo rápidamente su camino...


Espero que les haya gustado, cuidense.

¿Merece un review?

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