Estaba en su cama y lo único que podía escuchar eran gritos, quería levantarse e ir a ver que sucedía pero sus piernas no le respondían, estaba aterrada y no sabía qué hacer. Comenzó a escuchar pasos apresurados que se acercaban cada vez más, parece que venían a su habitación, quería levantarse y correr pero estaba completamente paralizada. Finalmente los pasos se detuvieron y dos personas entraron por su puerta.
-¡Anju! ¿Estás bien?
-¡Papa! ¡Onii-chan! ¿Qué sucede?- dijo la niña. Tenía solo cinco años y estaba aterrada, aun podía escuchar gritos y llantos no entendía que era lo que sucedía y solo abrazo a su hermano mayor en busca de algo de consuelo.
-Escuchen Anju, Kohaku, tienen que irse de aquí ahora, pase lo que pase, escuchen lo que escuchen deben irse, tengan cuidado.
- ¿Qué? Pero papa tú…- la niña había comenzado a llorar, no podía entender lo que sucedía.
De repente los ruidos que se escuchaban en la otra habitación se detuvieron, hubo un minuto de silencio absoluto, de un silencio que a la niña le pareció aterrador. Luego comenzaron a escucharse pasos, que se acercaban cada vez más.
-¡Váyanse ahora!
Los niños miraron por una última vez a su padre antes de que el mayor tomara la mano de la pequeña y saliera corriendo a toda prisa por la ventana, pero no se alejo lo suficiente para no escuchar el grito de su padre, y para ver como la ventana se teñía de sangre.
-¡Kohaku! Tenemos que volver… ¡Papa necesita ayuda!- decía Anju, se negaba a creer que su padre estuviera... No, el tenía que estar vivo.
Ambos vieron como alguien salía de la ventana, no podían distinguir su rostro por la sombras, pero su ropa estaba manchada de sangre y se estaba acercando a ellos, riendo a carcajadas como un loco y con una kunai en la mano. Sus intenciones eran bastante claras.
-¡Anju corre!- el chico sabia que sus posibilidades de escapar eran nulas pero no estaba dispuesto a que su hermana muriera allí.
El hombre se acerco, y tiro su kunai hacia la niña ella cerró los ojos esperando el impacto pero…
Un pájaro que entro por su ventana la despertó. Se sentó en la cama y recordó su sueño, tampoco era nada nuevo, soñaba lo mismo desde que era niña, pero aun así no podía deshacerse de ese sentimiento de malestar al despertar, una mezcla de dolor, miedo e ira.
Casi le da un infarto cuando vio la hora, había quedado de ver a Neji a las 11 y para eso faltaban 10 minutos, y al señor destino no le gustaba nada la impuntualidad.
Se preparo a toda velocidad y a las 11:10 estaba saliendo a toda prisa de su casa camino a la zona de entrenamiento en la que se supone que vería a Neji, llego en tiempo record aunque de todas maneras llego 15 minutos tarde.
-¿Acaso es imposible para ti ser puntual?- espeto el chico apenas la vio llegar sin aire.
- ¡Buenos días a ti también! Deberías agradecer que me desperté…- le dijo la chica fingiendo indignación y sentándose bajo un árbol para recuperar el aire.
- Agradecido estaré el día en que llegues a tiempo a algún sitio, créeme nunca te he visto llegar a la hora establecida. – comento sentándose junto a ella y dándole una botella con agua.
- Eso es falso. Mm llegue a tiempo en los exámenes chunin…
- Si, pero eso fue porque tu equipo se encargo de que no te quedaras dormida- le dijo recordando la primera vez que la vio, en la segunda prueba de los exámenes cuando ella le quito uno de los pergaminos.
- Jumm si eso es cierto… Pero ya es suficiente no quiero perder toda la mañana discutiendo.- le dijo abandonando la discusión solo porque sabía que Neji tenía la razón, como siempre.
- Como quieras Koneko… Oye mañana me voy a una misión, creo que estaré fuera un par de semanas.
- ¿En serio?- dijo tratando de disimular su desilusión, sin duda le haría mucha falta, pero ordenes son ordenes.- Mm bueno estaré algo aburrida sin ti, sobre todo porque ahora todos están entrenando o en alguna misión, pero creo que sobreviviré.
- Jaja no seas dramática, estar sola un rato no te matara.- dijo él, realmente le molestaba tener que irse de misión (cosa que era muy inusual en el) pero no podía decirle a la Hokage que quería quedarse para hacerle compañía a una amiga, si le dijera eso a Tsunade probablemente se ganaría un buen golpe.
La chica solo rio y le saco la lengua como respuesta. El resto del día ambos la pasaron bromeando y hablando. Ambos se sentían muy bien cuando estaban juntos, lo cual era irónico porque cuando se conocieron se detestaban. Al final del día el Hyuga acompaño a la chica a su casa y luego se fue a la mansión Hyuga.
Anju entro en la casa y se quedo viendo por la ventana, mientras pensaba en lo que había hecho en el día. Se la había pasado con Neji hablando por horas, luego habían ido a comer y a entrenar. Anju había vencido a Neji en todos los encuentros, aunque tenía que admitir que no le decían genio por nada, era realmente bueno. La chica ordeno un poco el lugar, se puso a leer, incluso se puso a limpiar sus armas, pero al final tuvo que admitir que estaba muy cansada y por más que odiara hacerlo tenía que irse a dormir, solo para tener el mismo sueño.
