Vacaciones y segundo capítulo en marcha… Seré breve, pues quiero subirlo cuanto antes. Solo recordar que esta historia no es mía, yo solo la traduzco, la original pertenece a Karuka Ikashi. Y en último lugar, Hetalia no me pertenece, ni mucho menos. Ojalá yo pudiera haber creado algo así.

Al final del capítulo aparecerán los agradecimientos, muchas gracias por el apoyo, y aquí va la continuación.


Capítulo 2

"Vamos, fratello, toma algo de pasta".

Romano frunció el ceño ante el comentario de su hermano, que se encontraba sonriendo como el idiota que era y poniendo un plato de pasta ante su cara. Él lo rechazó y devolvió su mirada a esa sonrisa tan estúpida. Veneciano era la última persona que quería ver después del incidente, pero éste se había presentado esa misma noche en su puerta y se auto invitó a entrar. Antes de que se diera cuenta, había comida sobre la mesa y estaba siendo prácticamente forzado a comer.

"He dicho 'no, gracias'" gruñó, mientras su hermano le devolvía la mirada, cabizbajo.

"¡Pero hermano! ¡Amas mis espaguetis! Siempre comes un montón de ellos"

"¡Cállate!" exclamó el mayor de los italianos. "¡No tengo hambre! ¿Por qué no te vas a tu casa?"

Veneciano puso el plato sobre la mesa con expresión dolida. Romano sintió algo de culpa, pero molesto, se deshizo del sentimiento. Su hermana había ido hasta allí, después de todo. Solo porque se había molestado en cocinar para él no significaba que tendría que comer esa mierda. ¡Romano no quería nada de él! Ni siquiera si tenía una pinta deliciosa… u olía bien… o su estómago estaba rugiendo.

"¡Lo he oído!" Su hermano dijo en tono acusador, señalando hacia su vientre.

Romano se quejó. Aunque el resto de su cuerpo se encontrara desafiante, su estómago siempre tenía que traicionarle. Se llevó una mano a él, como si así silenciara el gruñido, pero solo parecía más hambriento. Su hermano estaba acercando ese maldito plato de tentación hacia él de nuevo.

"¿Por qué no comes? Sé que quieeeeeeres" bromeó.

"Yo…" Romano comenzó, tratando de buscar una excusa. No la encontró. Su boca estaba salivando mucho, y allí se encontraba la comida, esperándole y… "¡Gah! ¡Muy bien! ¡Me lo comeré, idiota!"

Cogió el tenedor y comenzó a devorar los espaguetis. Maldita sea, sabían genial. El italiano recordó que en lo que llevaba de día no había comido nada debido a su mal humor. Veneciano parecía sorprendido ante la repentina acción de su hermano y todavía seguía confundido acerca de por qué se había negado inicialmente a comer cuando era obvio que estaba hambriento.

"Hermano, ¿estás bien?"

"Mphy biemp, joder" dijo el otro con la boca llena.

"¿Estás seguro?" preguntó su hermano. "Actúas de manera extraña. ¿Pasó algo?"

"No" dijo Romano, engullendo su comida, y dejándola después para servirse un vaso de vino.

"Vamos, cuéntamelo".

"No".

"¿Estás enfermo?"

"No" repitió una vez más, hablando mientras tomaba un sorbo.

"¿Estás haciendo dieta?"

Romano solo lo miró, manteniendo el vaso sobre sus labios.

"Oh… Entonces, es sobre España, ¿no?"

Romano escupió todo el vino, sorprendido, salpicando la mesa y toda la cara de su hermano. Veneciano mantenía su mirada sobre él, expectante, con el alcohol goteando de su flequillo.

"¿Y bien? Es él, ¿verdad?"

Romano tosió por el vino que le había quedado en la garganta, mientras con el dorso de su mano se limpiaba la boca y seguía sin mirar a su hermano. Su reacción había sido suficiente. No había manera de que Veneciano le creyera si seguía negando.

"¿Y-y qué pasa si es eso?"

"Aww, ¡hermano! ¿Qué ha pasado? ¿Has comenzado a hablar con él de nuevo?"

"¿Y a ti qué te importa?" Romano respondió cada vez más cabreado y molesto. "¡No quiero hablar de ello contigo!"

"Pero, hermano" se quejó Veneciano, "somos hermanos, ¿no? ¿Con quién más vas a hablar cuando tienes un problema?"

"¡No quiero hablar con nadie!"

"Oh…"

Veneciano se quedó en silencio después de suspirar decepcionado. Maldita sea, ¡la culpa vuelve! ¡Romano odiaba eso! Lo único que quería era estar solo. ¡Que su hermano se fuera a meter las narices en los asuntos de los demás! ¿Es que no veía que, en primer lugar, él era el motivo de toda esa mierda?

Romano estaba haciendo todo lo posible para mantener su resentimiento alejado de su hermano, pero no era nada fácil cuando el joven italiano era tan irritante. Levantó la vista cuando oyó moverse la silla de Veneciano y gruñó cuando su hermano comenzó a rodear la mesa acercándose a él.

"¿Q-qué estás haciendo? Ey-" protestó mientras el otro italiano le envolvía con sus brazos en un abrazo sorprendentemente fuerte.

"Hermano…"

"¡Suéltame, maldita sea!" Decía Romano mientras se esforzaba por deshacerse del abrazo y alejarse del vino.

"Hermano, lo siento".

Romano dejó de luchar. ¿Una disculpa?

"Siento no haber estado aquí para ti" continuó. "Sé que has estado muy dolido desde que España y tu rompisteis, pero apenas he venido a tratar de animarte".

Al fin se soltó y Romano aprovechó para empujarle con menos fuerza de la que hubiera deseado.

"N-no necesito que nadie me anime" le dijo. "Estoy bien".

"Pero sigues dolido, ¿no? ¿No le echas de menos? Hermano, nunca me has dicho porqué cortasteis".

Romano se estremeció.

"No es asunto tuyo" murmuró Romano. ¿Qué se suponía que iba a decir? ¿'Rompimos porque te prefería a ti'? A la mierda, sigue haciéndolo. Siempre lo ha hecho. Incluso ese estúpido pozo lo ha dicho, delante de todo el mundo. No era como si Romano no lo supiera ya. No hubieran roto si él no lo hubiera sabido desde un principio. Romano podía sentir la vergüenza volver cuando su cara se puso roja. Se había humillado. Ni siquiera la verdad de España había dolido tanto como el hecho de que sus sentimientos quedaran al desnudo delante de todos. Realmente lo amabas.

Mierda… Antes de eso, la negación había sido su único consuelo.

"Hermano…"

"¡Cállate! ¡Eres tan jodidamente molesto!" Romano gritó, ahogándose un poco en sus palabras. Por lo menos Veneciano no había estado en lo del pozo. Era un hecho que agradeció. ¿Qué hubiera hecho si su hermano lo hubiera escuchado por sí mismo? Tenía a España para él sin ni siquiera saberlo, el muy hijo de puta.

"¡Quiero que te sientas mejor!"

"¡No hay nada que puedas hacer, joder! Déjame en paz".

Con esto, se levantó y salió de la cocina, dejando a su hermano detrás de él.

"¡Por favor! ¡Deja que te ayude!" Se quejó Veneciano.

Romano le ignoró, dirigiéndose a las escaleras. Oyó unos retumbantes pasos detrás de él y sintió como repentinamente una mano le agarró cuando comenzaba a subirlas. Se giró para mirar con mala cara al preocupado Veneciano.

"¿Por qué mierda te importa tanto?" Gruñó. "¡No tengo que ser feliz todo el tiempo, lo sabes! ¡Solo dame unos días, y superaré esto y a ese jodido cabrón! No necesito que nadie sienta lástima por mí. Vete a casa ahora.

"¡Espera!"

Romano trató de alejarse de Veneciano, pero se sorprendió cuando su hermano se echó hacia atrás con toda su fuerza, tratando de derribarle con su peso. Desgraciadamente, Romano ya había puesto un pie en el siguiente escalón y perdió por completo el equilibrio. Cayó escaleras abajo con Veneciano y aterrizó encima de su hermano con un fuerte sonido.

Mientras los dos yacían en el suelo quejándose y Romano le susurraba que era imbécil, repentinamente alguien tocó a la puerta, haciendo que los dos saltaran. Alguien giró el pomo de la puerta, y ésta se abrió lentamente hacia un ligero crujido. Entonces, una despeinada cabellera se asomó por la puerta.

"¡Eh, Romano!" Espama llamó dentro de la casa. "La puerta estaba abierta, así qu- Oh".

Vio a los dos italianos tirados en el suelo y a Romano hundiendo su mano en la cara de Veneciano mientras se ponía de pie.

"¡Bastardo! ¿Qué estás haciendo aquí?" preguntó, echando humo mientras miraba de reojo al visitante no deseado.

"¡Hermano!" Italia se quejó debajo de él. "Estás de pie sobre mi…"

"¡Cállate!"

"Pero mi-"

"¡Silencio!"

"¡Me dueleeee!"

Romano se bajó de la parte que estaba aplastando de su hermano, fuera cual fuera, solo para que se callara. España estaba mirando hacia Italia con lástima en los ojos. En sus manos, llevaba un ramo de flores.

"Romano, he venido para pedirte perdón".

"¡Cállate! No quiero escuchar ninguna de tus malditas disculpas".

"¡Pero por favor! ¡Dame la oportunidad de explicártelo! La persona de la que hablaba el pozo era-"

"¡He dicho que te calles!" Gritó Romano, incapaz de aguantar más. Lo último que quería era que España metiera a su hermano en todo lo que había sucedido. Quería que los dos salieran de su casa ahora.

"¡Pero tienes que escucharme!" Insistía España, acercándose a Romano. El otro se alejó de él y sintió como su talón pisaba los dedos de Veneciano, haciéndole gritar por el crujido.

"¡Yo no tengo que hacer nada por ti! ¡Piérdete, imbécil! ¡Y llévate tus estúpidas flores contigo!"

Quitó el pie de la mano de su hermano y subió corriendo las escaleras. España corrió tras de él, deteniéndose justo al lado de Italia.

"¡Espera, Romano!"

El italiano ni se dio la vuelta. Italia se levantó tembloroso, llamando después a su hermano.

"¡Hermano! ¡No dejes a España aquí abajo!"

Romano lo ignoró y casi había llegado a la cima de la escalera cuando oyó un comentario de simpatía de su antiguo cuidador.

"¡Aww! Ita-chan, ¿estás bien?"

Romano miró hacia abajo para ver a España acariciando la cabeza de su hermano con suavidad, sobre un chichón que se había formado. Los ojos del español estaban llenos de preocupación cuando Veneciano se estremeció bajo su tacto.

"Estoy bien… ¡En serio! Romano-"

"¿Estás seguro? ¡Estás herido!"

"Pero Romano… ¡Tienes que-"

"¡Mejor os dejo solos!" Gritó el italiano enfadado desde las escaleras. "Y si alguno de vosotros pone un pie en las escaleras, ¡lo tiraré hacia abajo!" Con esto, entró en su habitación, cerrando la puerta detrás de él.

España se quedó mirando donde su ex amante se encontraba, descorazonado.

"Romano…"

Italia frunció el ceño mirando hacia las escaleras, con los ojos llorosos.

"¡Le pasa algo malo, España! ¡Tuve que obligarle a comer pasta!"

El español se encontraba ausente, pero reaccionó rápidamente, mirando alrededor con pánico.

"¡Debe estar realmente mal! ¿Deberíamos llamar a un médico?"

"No creo que eso ayude" dijo el italiano con tristeza. "No es algo que un médico pueda arreglar… Te echa de menos".

"Ita-chan…"

"Es malo mostrando sus sentimientos, ¡pero de verdad te ama! Y lo que sea que pasó entre vosotros le está hiriendo mucho. ¡No es el mismo!"

España agachó la cabeza, frunciendo el ceño deprimido. Se sentó en las escaleras y descansó su barbilla sobre las palmas de sus manos, dejando caer las flores al lado de sus pies.

"Es todo por mi culpa… No he tenido en cuenta sus sentimientos. Nunca he sido bueno para decir lo que él quiere oír, ni siquiera cuando era pequeño. Pensarías que a estas alturas ya habría aprendido, ¿no? Debe de odiarme. ¿Cómo voy a hacer que me escuche?"

Inclinó la cabeza todavía más hacia un lado y se agarró el pelo con frustración.

"Mi hermano no te odia" le dijo Italia, sentándose al lado del español y colocando una mano sobre su hombro. "Solo está molesto".

"Por culpa de lo que hice. Le herí, y ahora está dejándome fuera de su vida de nuevo" decía España, mirándole tristemente.

"¿Qué ha pasado?" Italia preguntó. "No entiendo por qué está así ahora si rompisteis hace semanas".

España dudó por un momento.

"A-algo que alguien dijo debe haberle llegado" respondió España. Incluso tuvo el sentido común para saber que Romano no hubiera querido que lo repitiera, especialmente delante de la persona que estaba involucrada sin saberlo. Además, todavía se sentía avergonzado de sí mismo y de la forma de la que había actuado tras su ruptura, persiguiendo al otro italiano buscando llenar el vacío de su corazón. Nunca supo que no quería ser nada más que su amigo. Y es verdad. No podía amarlo de la manera que lo amaba a él. Ellos solo eran amigos, nada más.

"Lo amo" dijo el español en voz baja. "Tengo que demostrárselo de alguna manera. Tengo que hacer que me crea de nuevo".

"¡Lo harás!" Aseguró Italia con alegría. "¡Sé que puedes!"

"Pero, ¿cómo? Romano no me dejará ni acercarme a él".

El italiano sonrió.

"Tengo una idea".


Y~ esto es todo. Fin del capítulo, continua en el tercero, que espero que sigáis leyendo *3*. Bueh, cuando actualice mi otro fic, traduciré el siguiente capítulo, tampoco quiero abandonarlo innecesariamente…

Aunque como son vacaciones, no creo que tarde demasiado…

EL MIÉRCOLES ME VOY A ITALIA FBEJHWBFJEHWBFJHBFJHBSW NO ME PUEDO CREER QUE YA LLEGUE EL VIAJE! ME VOY A MORIR –okno-

Intentaré actualizarlo todo antes de irme… *3*

So… sin más dilación, agradecimientos~

· Templed: Muchas gracias por tu comentario~ Me alegro muchísimo de que te guste, porque sí, la verdad es que este fic es fantástico… No te preocupes, tanto de este, como del otro seguiré actualizando en breve. Espero más comentarios tuyos~

· Kurai Ikari: Graaacias por pasarte a leer . Sí, es un fic de verdades malinterpretadas e intrigoso, ¿qué más puede faltar? Me alegro de que te guste, espero seguir viendo que te va gustando y leer tu opinión~

· LovinaxTonio95: Awww, ¡lo has leído ya! ¿A que es sumamente fantástico? No pude evitar pasarlo a español… Cuando lo leí fue algo que… *3*Espero que sigas leyendo, aunque ya sepas los acontecimientos de la historia. Me alegro de leer tu comentario~

· Hinata: Boh, yo sabía desde el principio que se refería a España, a Inglaterra hubiera sido demasiado obvio… Pero sí, es algo que impacta ajaja. Espero seguir leyendo comentarios tuyos, y saber que te va gustando. Nos leemos :D

· Amaikurai: Gracias por pasarte y por el comentario, me hace muy feliz *3*. Aws te entiendo tanto… Tendrías que verme traduciendo y llorando como una enana… Asd, ya verás, ya verás los próximos capítulos… Espero seguir leyendo tus reviews, me haría muuuy feliz.

Por último agradecer los favs y los alerts. Muchas gracias a aquellos que leeis desde el anonimato.

Dicho esto… Sayonara~