Hey todo el mundo! Hoy me senti con ganas de no hacer la tarea (eso todos los dias) y subir otro capitulo, asi que dije, por que no? Y aqui estoy!

Dato curioso: hace como pocos dias descubri que hay un fic Spamano que se llama I'm a pirate, You're a princess, asi que para evitar malentendidos o algo asi, mejor cambie el nombre.

Disclaimer: Hetalia no es mio. Si lo fuera, verian USUK/UKUS hasta pintado en las paredes o en las caras de los noperas, pero como no lo invente yo, no puedo u.u
Advertencias: Amm... Nada que yo sepa o que crea importante.

OH! antes de que se me olvide, proximamente apareceran mas parejas, hoy puse una, y las demas las sabran cuando publique los demas capitulos c:

Sin mas que decir, los dejo!


Cap.- 2

Madeleine Williams siempre trató de ser una buena chica. Siempre hacia caso a sus padres, era amable con todos, intentaba no mentir, no se metía en problemas y aún así, ¿por qué le tenía que pasar esto a ella? Desde la noche en que ese pirata se coló en su cuarto su vida no había hecho nada más que empeorar.

Y todo es por culpa del Capitán Kirkland.

A partir de esa noche le ha mentido a sus padres, engañado a sus tíos y ayudado a su prima para que pudiera seguir viéndose con el pirata. Y lo peor del caso es que empezaba a disfrutar de la compañía del capitán.

A pesar de ser un pirata, era todo un caballero. Sabía como tratar a las damas y disfrutaba tomar una taza de té a las cinco con una buena lectura y algunos bocadillos.

Cuando descubrió eso entendió el por qué su prima se había enamorado de él. Emily siempre ha soñado con un príncipe encantador que venga en su rescate, pero el problema es que ella si se enamoro de alguien encantador, pero de un pirata muy encantador: se termino enamorando del Capitán Kirkland. Y cualquiera que conociera al capitán sabría que él realmente lo era.

Solo que Emily tenía un problema: sus padres la habían comprometido. Y con el soltero más codiciado de todo el continente, según había escuchado Madeleine.

– Dicen eso solo porque no me han visto – le dijo Arthur una vez cuando le habló del joven en espera de que Emily se reuniera con ellos. Y en parte eso era cierto. El capitán realmente era muy atractivo.

Pero aun así, Madeleine consideraba mas apuesto al joven noble, por el simple hecho de que ella estaba total y profundamente enamorada de ese joven. Lo que hacía su situación más dolorosa.

– ¿Estás bien? – le preguntó el capitán. Tan metida en sus pensamientos estaba que ni siquiera se había dado cuenta de el momento en que el capitán llego al punto de encuentro.

– Capitán… – respondió aún un poco ida mientras el susodicho se quitaba el sombrero, hacía una pequeña reverencia hacia Madeleine y le besaba suavemente la mano.

– Llámame Arthur. No soy ningún capitán de la marina para tanta formalidad – le respondió tomando asiento a un lado de ella.

– Pero hace que los hombres de su tripulación si le digan capitán, ¿no es así? – Kirkland soltó una risita ante el comentario.

– Eso es para imponer respeto. Si no lo hago, en cualquier momento intentarán revelarse y eso es algo que no puedo permitir. Una vez lo hicieron. Más de la mitad de la tripulación se reveló contra mí y me retaron a un duelo. Solo dos de mis hombres se ofrecieron a ayudarme, los demás se pusieron como espectadores esperando por el ganador.

– ¿Y qué paso? – preguntó Madeleine genuinamente interesada. El capitán volteó a verla con una sonrisa de superioridad pintada en el rostro.

– Digamos que Gilbert, uno de los que me ayudaron, se la paso quejándose por lo que restó del día por no haberle dejado unos cuantos más. No hubo ningún muerto, puras heridas superficiales. Algunos abandonaron la tripulación, otros se quedaron pero recibieron un merecido castigo. En cuanto al desgraciado que intentó quitarme mi puesto, lo tire en mar abierto. Eso le pasa al infeliz por meterse conmigo – terminó de decir ensanchando su sonrisa.

Madeleine solo pudo observarlo con sorpresa. El capitán se veía delgado, y más que musculoso, esbelto. Y a decir verdad, los soldados que veía entrenar todos los días cerca del castillo se veían más fuertes que él, y aún así les costaba poder derrotar a los piratas. Entonces, ¿cómo pudo el capitán ganarle a más de la mitad de su tripulación?

– Los… los hombres que le ayudaron contra los traidores ¿eran más fuertes que usted? – Arthur la miró ligeramente sorprendido para después soltar otra risita.

– Gilbert tiene más o menos la misma complexión que yo. En cuanto al otro… bueno, es una mujer y se llama Elizabeta – le dijo con una sonrisa –. Ya te contaré luego sobre como la conocí, ahora responde a mi pregunta.

Madeleine frunció levemente el seño en señal de confusión.

– ¿Estás bien? – le volvió a preguntar con una pisca de preocupación en sus facciones. Madeleine lo miró confundida – Cuando llegué y te vi ahí sentada, tenías una expresión triste en el rostro, y de vez en cuando suspirabas para poner una expresión de aún más tristeza. ¿Segura que no pasa nada? – volvió a preguntar mientras tomaba una mano de la chica y le daba un ligero apretón. Maddy lo observó confundida para después darle una dulce sonrisa y devolverle el ligero apretón.

– No se preocupe Arthur, no me pasa nada importante – el capitán se le quedó viendo tan fijamente que la puso nerviosa. Después de un incomodo momento, volvió a hablar.

– ¿Estas enamorada? – esa pregunta la tomó desprevenida, tanto que se puso roja hasta las orejas y empezó a balbucear cosas incoherentes – Eso me responde – volvió a decir con una pequeña sonrisa en el rostro. Esa joven era adorable –. Entonces, según la expresión que tenias en el rostro, me atrevo a decir que no es correspondido, o eso es lo que crees, ¿me equivoco? – el silencio de la chica fue suficiente respuesta para el capitán – Okay, solo dos preguntas más. ¿Es apuesto? – Madeleine respondió con un pequeño movimiento de su cabeza – Mmm… – Arthur puso una de sus manos en su barbilla mientras fruncía el entrecejo y cruzaba sus piernas – ¿…es extranjero? – Madeleine volvió a asentir volteando hacia su regazo. Desde hace mucho que no se sentía tan apenada.

El capitán se quedó observando el horizonte, mientras acariciaba su barbilla y mantenía su mirada perdida mientras intentaba unir todos los puntos obtenidos. Hasta que la volvió a observar fijamente, volviendo a poner a la joven nerviosa. Después de un momento de incomodas miradas, el capitán preguntó:

– ¿Te gusto yo?

–… ¿eh? – fue todo lo que Williams pudo decir dentro de su sorpresa.

– Si, todo cuadra. Un amor no correspondido, apuesto y extranjero. Sabía que mis encantos eran demasiados, pero no tantos como para que te llegaran a afectar a ti. Perdóname Maddy. Yo también te quiero mucho, pero como si fueras mi hermana menor y-

– Capitán – lo interrumpió la joven –, ¿qué carajos está diciendo?– le pregunté con una mirada de "¿eres idiota?" pintada en el rostro.

– ¿Perdón? – pregunto él de vuelta sin entender.

– Yo no estoy enamorada de usted – le respondió sin quitar su mirada.

– ¿No lo estás?

– No – y aún no la quitaba.

–… – el capitán se le quedó viendo un momento - ¿quieres dejar de verme así? Es molesto. A demás, cuide esa boca señorita, el hombre de mar aquí soy yo – Madeleine no pudo quitar su mirada. Arthur solo volteó hacia otro lado incomodo y algo avergonzado. La tensión se cortó cuando escucharon pasos en dirección donde ellos se encontraban.

– ¿Madeleine? ¿Maddy, eres tú? – Mierda pensó la chica al reconocer a la voz que se acercaba. Por el rabillo del ojo alcanzó a ver qué Arthur desenvainaba su espada, así que antes de que hiciera cualquier estupidez lo tiro tras el banco, hacia unos arbustos para ocultar su presencia justo antes de que la rubia cabeza de Francis Bonnefoy apareciera.

– J-joven Bonnefoy, ¿qué hace usted por aquí? – le preguntó al mismo tiempo que ocultaba un leve gruñido de dolor dado por Arthur e intentaba mantener la calma y tranquilizar su respiración.

– Primero que nada, llámame Francis. Tú no eres ni mi sirvienta ni yo tu amo para que me trates con tanta formalidad, ¿sí? – Maddy solo asintió más calmada – Segundo, llegué al reino hace poco y me dieron ganas de dar un paseo contigo. Tú sabes que me encantan, pero cuando pregunté por ti, me dijeron que no te encontrabas, así que salí a buscarte. Cuando venia pasando por aquí escuche tu voz, pero también la de alguien más. ¿Estabas acompañada? – mierda volvió a pensar al verse descubierta.

– N-no se preocupe. Hay veces que acostumbro a hablar conmigo misma. Lo-lo más seguro es que se confundió – si alguien escuchaba la voz grave del capitán y la comparaba con la voz aguda de Maddy, se daría cuenta al instante que no había confusión entre las dos, y Francis pareció notarlo. Pero aun así le sonrió a Madeleine, como diciéndole que le creía, aunque era obvio que no lo hacía.

– ¡Maddy! – escuchó la voz de Emily llamarle – Por fin te encuentro. ¿Sabes donde esta-? – la pregunta quedó al aire al ver quién era el que acompañaba a su prima – Francis… no esperaba verte tan pronto. ¿Qué haces por aquí?

– Solo pasando a saludar. También me alegra de verte – Emily veía confundida a su nerviosa prima, quien dirigía miradas nerviosas a los arbustos, a Francis y a Emily –. Pero bueno, tenias algo que preguntarle a tu prima, ¿no es así? ¿Se te perdió algo?

– ¿Eh? No, no se me-

– ¡Sí! – exclamó la más joven de repente – Si, se te había perdido el collar, ¿no recuerdas? El collar que te regalo la abuela hace mucho tiempo. Tu siéntate aquí y yo iré por el ¿sí? – preguntó tomando la mano de su prima y sentándola en la banca donde anteriormente ella y el capitán habían estado hablando.

– Pero si la abu-

– ¿Qué también tienes hambre? – la interrumpió poniendo una mano sobre la boca de su confundida y algo frustrada prima – No te preocupes, iré a la cocina y te traeré algunos bocadillos, ¿bien? – quitando la mano de la boca de Emily y volteando hacia Francis, quien veía bastante divertido la situación, Madeleine siguió hablando – Jove- Francis, he oído que usted es un excelente cocinero. ¿Le importaría cocinar algo para mi prima y para mí? Y después podemos dar el paseo que tanto desea. ¿Me acompaña, por favor?

– Bueno, a decir verdad yo-

– ¿Por favor? – la pregunta que dijo esta vez sonó mas a suplica que a petición, tanto así que Francis casi vomita arcoíris por lo linda que se veía Maddy toda desesperada por alguna situación desconocida para él.

– Sera un gusto – dijo para después dar una pequeña reverencia y extender su brazo hacia la joven como todo un caballero, mientras Emily seguía sentada en la banca sin saber qué pasaba.

Arthur se esperó que estuvieran alejados para poder salir.

– ¿Quién es el rubiecito ese? – preguntó tomando totalmente desprevenida a Emily, quien no pudo evitar gritar del susto.

– ¿Qué fue-? – una mano en su mejilla interrumpió a Francis cuando quería voltear para ver que había asustado a la joven Jones.

– ¿No cree que los jardines están quedando cada vez más hermosos? – le preguntó la chica de ojos lilas mientras le volteaba la cara con la mano que no estaba tomando el brazo de Francis, evitando así que despegara la vista del frente.

– 'i, comuo 'igash – respondió Francis como pudo. La situación le seguía pareciendo muy graciosa, pero lo seria mas si no metieran a su bello rostro de por medio.

– ¡¿Me quieres dejar sordo o qué? – le gritó Arthur de vuelta cuando la chica ya se había callado.

– ¡Es que apareces de la nada! ¡Avisa! – Arthur prefirió callarse mientras se sentaba y se masajeaba el puente de la nariz. Una vez que ambos estaban más calmados, volvió a hablar.

– Como sea, ¿quién es él?

– ¿El? – pregunto Emily mientras lo apuntaba. Arthur asintió – El se llama Francis Bonnefoy. Es… mi prometido – dijo agachando la cabeza.

– ¿El es tu prometido? – preguntó el cejón de vuelta. Ella solo asintió sin levantar la cabeza. Eso solo puso a Arthur pensativo –… ¿vive en el país?

– ¿Francis? – Arthur volvió a asentir – No, el es de un país vecino con el cual mis padres quieren hacer una alianza.

– Ya veo… – el silencio entre los dos duró un momento mas mientras Emily veía a su amante confundida – ¿Lo consideras atractivo? – esa pregunta la desconcertó y mucho.

– ¿A Francis? – Arthur asintió otra vez. Emily lo empezó a observar de arriba abajo. Tan fijamente lo hizo que casi podría jurar que Francis se erguía bajo su mirada – Pues… tiene lo suyo. Pero tú sigues siendo más atractivo – le dijo acariciando la mejilla de Arthur, quien le beso el dorso de la mano para después regresar su vista a la pareja que caminaba frente a ellos.

–…así que Francis Bonnefoy, ¿eh? – pensó en voz alta, llamando la atención de su compañera. Emily lo vio confundida para después empezar a alternar su mirar entre Francis y Arthur, para cambiar su expresión confundida por una de completo horror.

– ¡NOOOOOOOOO! – empezó a gritar mientras se tiraba sobre el confundido pirata.

– ¡¿Y ahora a ti que te pasa? – pregunto un tanto alarmado.

– ¡No me digas que lo prefieres a él que a mí! ¿Es porque es más peludo? ¡Si quieres no me vuelvo a tocar los vellos en todo lo que me resta de vida pero por favor, no me cambies! ¡Yo te quiero mucho! ¡Por favor no! ¡NOOOO! – la chica lloriqueaba sobre Arthur, quien trataba quitársela de encima totalmente confundido.

– ¡¿De qué mierda estás hablando? ¡No pienso cambiarte, tonta! ¡¿Y qué tienen que ver los pelos en todo esto? – cuando pudo por fin separarla para tomarla por los hombros y verla a los ojos. Emily lo vio confundida.

– ¿Significa eso que no me vas a cambiar por él? – preguntó un tanto sorprendida.

– ¡Claro que no! ¿De dónde sacaste eso? ¡Además él tiene cara de rana! – exclamó sorprendido por la imaginación de la chica. Emily solo soltó una suave risita por el último comentario.

Frente a ellos, Madeleine había palmeado su frente tan fuerte que dejaría marca. ¡Los gritos de esos dos se escuchaban hasta donde ellos estaban! ¿Dónde quedaron sus esfuerzos? ¡En la basura! La pobre chica se sentía con ganas de llorar.

Por otro lado, Francis también se sentía con ganas de llorar mientras mordía gaymente un pañuelo rosa con encaje. ¡Ese par había comparado su hermoso rostro con el de una rana! ¡UNA RANA!


Y eso fue todo por hoy! :D

Esto, señoras y señores(?), es lo que hago cuando deveria estar prestando atencion en clase ;)

Cualquier cosa, ya sean criticas, comentarios, maldiciones, insultos, tomatazos, sconazos, o lo que sea que me quieran mandar, seran bienvenidos en un review c:

Los leo luego!