Capitulo 1: Como caída del cielo.
Camine por las corredores de la casa y llegue al salón principal allí se escuchaban las voces del Sr. Robert mi mayordomo y las voces de las domesticas Salet y Yalet son gemelas, pero no se parecen en nada.
-Joven sus padres acaban de llamar… llegaran en media hora. Ya toda esta listo.
Mis padres, son los padres más considerados y consentidores del mundo. Viajan constantemente por negocios pero llaman todos los días, con la misma emoción y cuando llegan a la casa, no me dan ni un minuto a solas.
-De acuerdo Robert, iré al jardín necesito algo de sol. Esta lúgubre mansión me esta matando. Dije mientras caminaba con ayuda de mi vara.
Mi vida no es tan trágica por lo menos cuento con ellos, Robert siempre a estado conmigo y las gemelas son sus sobrinas quedaron huérfanas cuando tenían 4 años, sus padres murieron en un accidente de avión. Desde ese momento vinieron a vivir a nuestra casa, yo tenia 12 años cuando ellas llegaron ahora son todas unas señoritas, nunca me han vista sino como su amigo de la infancia. Cosa que me alegra porque yo a ellas las veo solo como hermanitas.
Mi casa en realidad es una mansión, tiene mucha vigilancia tenemos un gran jardín que me gusta caminar hay una piscina pero se muy bien como evitarla. Lo que menos quiero es causar problemas.
Salí a tomar aire y camine un poco luego me senté frente a la gran mansión, me gusta escuchar las voces de los estudiantes que van a casa o la secundaria que queda muy cerca de aquí, no se cuanto tiempo estuve así, pero me había quedado dormido.
De pronto el sonido del auto de mis padres, me despertó y me levante pero solté la vara buscándola tropecé con la silla en la que estaba no sabia lo cerca que estaba de la piscina hasta que sentí que caía y el agua me dejo sin respiración.
-¿Por qué a mi? Decía una chica de ojos azules oscuros, cabello tan negro como el azabache, piel blanca como la nieve y figura admirable tenia el porte de una top modelo. Llevaba una camisa de vestir blanca con una bufanda negra, una falda tipo tutu negra unas botas de cuero negro y una chaqueta tipo bléiser roja. Llevaba el cabello recogido con una moña alta y cargaba un bolso bastante pesado estaba huyendo de su casa. Sus padres querían hacerla casar con un chico que ni conocía por más que se había negado, se lo imponían así que huyo pero su padre suspendió todas sus tarjetas. –A no… si cree que con eso voy a volver. Para casarme con dios sabe quien… jamás gripo. De pronto vio un auto de lujo entrar a una mansión y recordó las comodidades de su vida, luego se dio cuenta de sus pensamientos y decidió caminar más rápido. Pero de pronto a su agudo oído llego un grito ahogado y cuando miro hacia la mansión de percato que un joven había caído a la piscina y nadie parecía notarlo.
Trato de llamar pero nadie atendió. Entonces decidió entrar las rejas se habían cerrado entonces vio que bien podría utilizar lo aprendido en las clases de gimnasia rítmica. Subió por los espacios y salto, cuando llego al otro lado corrió. Los guardias la persiguieron para ella soltó el bolso y se lanzo a la piscina.
Todos miraron atónitos la escena y se acercaron cuando de repente salió con el joven apoyado en su espalda de inmediato los guardias la ayudaron, los padres del chico lo miraron parecía que el no respiraba.
-Denle espacio grito ella mientras se colocaba aun lado de el y apoyaba ambas manos una sobre otra y hacia precio como si fuera una bomba de agua. Y luego vieron que ella separaba sus labios y tomaba aire para luego darle respiración boca a boca. Repitió lo mismo por 3 veces hasta que el tosió el agua recuperando la respiración. La madre se arrodillo y lo abrazo.
-Hijo… mi hijo ¿estas bien? Decía mientras lo examinaba buscando una herida.
Por otro lado la chica se había levantado y busco su bolso se vio, estaba toda mojada su cabello caía a los costados de rostro, pero luego voltio y vio la escena. Bueno por lo menos el estará bien, dio un paso y tropezó con la vara, entendió que el era ciego por eso no había visto el peligro. Lo tomo y camino entre los guardias.
-Madre… ¿Qué paso? Lo ultimo que recuerdo fue haber estado sentado, escuche su auto me levante y la vara se cayo trate de buscarla y tropecé luego sentí que caía después nada.
-Hijo caíste a la piscina, decía mientras lo ayudaba a ponerse en pie.
-¿Quién me ha salvado? Pregunte de verdad había corrido peligro, pero lo que quiero saber ¿Quién fue mi salvador? –Madre debes darle algo para recompensarlo.
-Ten esto es tuyo… dijo una voz femenina que el no reconocía parecía el canto de coro de iglesia. Era melodiosa, dulce sutil. De pronto senté que tomaba mi mano y colocaba mi vara. –Se te cayo… dijo
-¿Quién eres? Pregunte intrigado, no solo su voz me pareció irreal sino además su tacto era demasiado cálido. Y su piel tersa como la seda.
-Hijo ella es tu salvadora. Dijo mi madre mientras estrellaba en sus brazos a la chica. Lo supe por me había soltado y conociéndola era de suponerse.
-Gracias… dije muy bajito.
-Si muchas gracias chicas de verdad al principio creí que eras una ladrona la forma en la que entraste fue impresionante. Pero entonces salvaste a mi hijo, sin conocerlo. Te diste cuenta de algo que los demás no. Gracias a ti hoy no sucedió una desgracia.
-Es cierto dinos tu nombre, queremos saber el nombre de la salvadora de nuestro hijo. Además, queremos recompensar tu heroica acción.
-No hace falta señor, no lo hice para recibir algo a cambio. Decía mientras sus mejillas se ponían rosadas. De pronto estornudo.
-Hija pero si estas toda mojada ven entra pediré que te preparen un baño caliente. Y no aceptare un no por respuesta.
-Hijo tu también deberías de tomar uno… dijo el padre.
Todos entraron a la casa. Los chicos tomaron un baño en habitaciones separadas esta claro.
-Padre, puedo hacerle una pregunta…
-Dime Leo…
-¿Cómo es ella?, me da curiosidad.
-Un mide como 1,60 cm, delgada tiene porte de top modelo, su piel es blanca tanto como la nieve, su cabello es un azabache largo con un flequillo en el rostro en las puntas se le enrolla, supongo que lo tiene rizado.
-Y sus ojos.
-Azules oscuros… es muy hermosa.
-Si y me doy cuenta que la detallaste mucho. Dijo sonriendo divertido.
-Pues note tu interés cuando ella tomo tu mano, entonces la detalle porque sabía que harías esa pregunta.
-Mi amor, esta chica es muy hermosa. Ya pronto bajara.
Vaya que esta casa es grande decía mientras peinaba su cabello, se coloco una blusa con cintas de colores amaradas al redor de su abdomen color marfil, una falda marrón unas sandalias de tacón bajo doradas. Baje por las escalares y admire el arte en las paredes. De pronto un anciano me guio hasta un gran salón principal donde se encontraban los dueños de la casa. Y el joven sentado en sillón de cuero con una camisa manga larga de vestir color melón y un pantalón de gabardina negro, su cabello es color rojo, y sus ojos son verdes de un hermoso verde, ¿Qué seria lo que lo dejo ciego?
-Pasa por favor. Dijo la madre, mientras la invitaba a tomar asiento frente al chico. -¿Cuál es tu nombre?
-Me llamo Reyko Hino… y ¿Ustedes son?
-Somos los Hudson, mi hijo Leonel "Leo" mi esposa Seo y mi nombre es Joel.
-Mucho gusto…
-¿De donde vienes? Pregunte.
-Vengo de Inglaterra.
-Estas lejos de casa
-Si dijo mientras apretaba las manos en puño sobre sus piernas.
-¿Dónde están tus padres?
-Allá. Es que por ahora tenemos unas diferencias, y bueno eso me hizo llegar hasta acá.
-Y ¿Dónde te estas quedando?
-Bueno estaba en un hotel pero me bloquearon las tarjetas… así que supongo que me he quedado sin techo por ahora. Hasta que consiga un empleo.
-Tengo una idea.
-Hijo….
-Necesito alguien que este conmigo pendiente de mis cosas, y que le guste conversar. Si eres capaz de hacer eso, se mi cuidadora a cambio tendrás un techo en esta casa, y te pagaremos por tu servicio.
-O pero de verdad no quiero parecer una aprovechada… no les conté esta para obtener nada es solo que… ustedes me inspiran confianza.
-Pues entonces acepta… dijo la madre del chica… -Tu también nos inspiras confianzas, vamos niña acéptalo.
-De acuerdo lo acepto, pero con una condición.
-¿Cuál? Pregunte.
-Que me tendrás como amiga, y no como una empleada… ganare tu cariño y tú el mío así no estaré incomoda.
-¿Ganar mi cariño? guao esta bien… eres como caída del cielo.
